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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aparición de Serratia Marcescens como un patógeno de superficie ocular]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align=right><b>EDITORIAL</b></P> <hr> <B>     <p align=center><font size="4">APARICIÓN DE SERRATIA MARCESCENS COMO    <br> UN PATÓGENO DE SUPERFICIE  OCULAR</font></p>     <p align=center>EMERGENCE OF <i> SERRATIA MARCESCENS</i> AS AN OCULAR    <br> SURFACE  PATHOGEN</p></B>     <P align=center>HUME E BH, WILLCOX M DP<sup>1</sup></P>     <P align=center>&nbsp;</P><I>       <P>Serratia marcescens,</I> antiguamente denominada <I>Bacillus  prodigiosus,</I> es un microorganismo aeróbico y gram negativo móvil, cuyo  hábito natural es el suelo y el agua. Existe una historia interesante en torno a  <I>S. marcescens</I> ya que algunas cepas producen prodigiosina, un pigmento  rojo. Desde el siglo XII se han ido documentando apariciones o manchas de  «sangre de cristo» en las hostias. En el siglo XIX algunos científicos  descubrieron que dichas apariciones en alimentos con contenido en almidón se  debían a la existencia de un organismo vivo, <I>S. marcescens.</I> Al  desarrollarse las técnicas de identificación bioquímicas se logró identificar  cepas del tipo blanco; como consecuencia hubo un aumento en el número de  infecciones atribuidas a la <I>S. marcescens.</I> Hoy en día, <I>S.  marcescens</I> es ampliamente reconocido  como un patógeno oportunista. Ha sido la causa de un gran número de infecciones  nosocomiales incluyendo infecciones del tracto urinario, endocarditis,  bacteriemia, artritis y osteomielitis. El tracto urinario es la fuente más  frecuente de las cepas; en un estudio constituyeron el 97% de todas las cepas  encontradas en un hospital.</P><I>     <P>Serratia marcescens</I> ha sido  implicada en endoftalmitis, queratoconjuntivitis, queratitis en portadores de  lentes de contacto, queratitis no relacionada con lentes de contacto y ojo rojo  agudo inducido por lentes de contacto (CLARE).</P>     <P>La queratitis ulcerativa (también conocida como  queratitis bacteriana) es la complicación más grave que existe para los  portadores de lentes de contacto. Es ochenta veces más probable su existencia en  portadores de lentes de contacto que en los no portadores. Se caracteriza por la  pérdida del epitelio e infiltración estromal y podría llegar a producir pérdida  de visión. Se ha determinado que los anillos corneales que se asocian con la  úlcera corneal se deben a una acumulación de PMNs. En los casos de queratitis  microbiana asociada al uso de las lentes de contacto es el uso continuado de  estas lentes que causa el 79% de los casos. La probabilidad de desarrollar  queratitis ulcerativa es de 8 a 15 veces mayor en los portadores nocturnos que  en los portadores diurnos. El uso de lentes de contacto rígidas se asocia con  una menor incidencia. La existencia de defectos epiteliales podría ser un factor  predisponente para la infección. Se ha comunicado repetidamente que la <I>P.  aeruginosa</I> es el patógeno más comúnmente implicado en la queratitis asociada  a lentes de contacto. Sin embargo se ha implicado una amplia gama de otros tipos  de gram negativos así como de bacterias de gram positivas. En varios estudios la  <I>Serratia marcescens</I> ha sido mostrada como uno de los agentes causales de  esta patología. En un estudio aproximadamente el 8% de las queratitis  microbianas asociadas al uso de lentes de contacto estaban causadas por <I>S.  marcescens.</I> Un estudio de tres años de duración publicado en el año 1999  encontró que era el microrganismo gram negativo que se aislaba con la mayor  frecuencia en los casos de queratitis microbiana asociada al uso de lentes de  contacto (<a href="#t">tabla</a>).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=center><a name="t"><IMG height=203 src="/img/aseo/v79n10/t02b-01.gif" width=639  border=0></a></P>     <P>El síndrome CLARE solo aparece en casos de uso  continuado de lentes de contacto, es decir, los portadores de lentes de contacto  durante el día y la noche. Éste es uno de las más frecuentes efectos adversos  asociados con el uso continuado de lentes de contacto. Esta reacción  inflamatoria aparece en el 7% por año de los portadores continuados de lentes de  contactos y es la principal causa de la discontinuación de la utilización de los  lentes de contacto. El síndrome CLARE aparece típicamente en las primeras horas  de la mañana cuando el paciente se despierta con dolor agudo, fotofobia,  lagrimeo y enrojecimiento de la conjuntiva. Sin embargo no hay efectos  epiteliales ni úlcera. La córnea está infiltrada con células leucocitarias. Al  cultivar las lentes de contacto se desarrollan bacterias gram negativas  confluentes. Los portadores de bacterias gram negativas tienen una probabilidad  ocho veces mayor de desarrollar una respuesta CLARE que los no portadores. La  <I>S. marcescens</I> ha sido implicada previamente en el síndrome/respuesta  CLARE y es responsable del 24% de los isolates en los estudios llevados a cabo  en el Institute for Eye Research.</P>     <P>La fuente de la contaminación bacteriana de las  lentes de contacto, y sobre todo por <I>Serratia marcescens,</I> no ha sido  aclarada. Las pautas de higiene del paciente son una posible causa de  contaminación corneal. Se ha encontrado que las soluciones de las lentes de  contacto (con o sin conservantes) pueden estar contaminadas con bacterias. De 63  soluciones, 47 estaban contaminadas (73%), 22 de las cuales estaban contaminadas  con <I>Pseudomonas </I>sp., veinte con <I>Serratia</I> sp. Y quince con  <I>Klebsiella </I>sp. Otros patógenos fueron <I>Acinetobacter</I> sp.,  <I>Proteus</I> sp., <I>Moraxella</I> sp. y <I>Neisseria</I> sp. La contaminación  por <I>S. marcescens</I> ocurrió con mayor frecuencia con soluciones con  conservantes la contaminación por <I>P. aeruginosa</I> ocurrió mayoritariamente  con suero salino reconstituido en el domicilio. Se ha encontrado que la <I>S.  marcescens</I> y la <I>S. liquefaciens</I> (ésta clasificada ahora como  <I>Serratia marcescens</I>) persisten en diferentes soluciones desinfectantes.  La <I>S. marcescens</I> tiene la habilidad de adaptarse y crecer en soluciones  desinfectantes que tienen clorhexidina. Es más, la <I>S. marcescens</I> puede  sobrevivir en las soluciones de clorhexidina para el lavado de manos de  concentraciones de hasta 20 mg/mL. Esta concentración chlorhexidina es muy  superior a la de las soluciones de desinfección de lentes de contacto. También  se ha demostrado que cuando crece sobre un biofilm la <I>S. marcescens</I> es  más resistente a los desinfectantes de lentes de contacto que la <I>P.  aeruginosa</I> y el <I>Staphylococcus epidermidis.</I> En un estudio más  reciente con nuevas soluciones desinfectantes, se encontró que la <I>S.  marcescens</I> muere después de seis horas en la mayoría de las soluciones. Pese  a que esto parece prometedor, el estudio solamente se llevó a cabo sobre una  cepa y, por lo tanto, podría no reflejar la eficacia de estas soluciones de  lentes de contacto frente al conjunto de la <I>S. marcescens.</P></I>     <P>Se ha mostrado que los estuches de las lentes de  contacto también constituyen un ambiente que favorece la contaminación  bacteriana. La <I>S. marcescens </I>se ha aislado en el 31% de estuches y en un  gran número de estos casos el desinfectante utilizado era el clorhexidina.</P>     <P>Pese a que se conoce que las soluciones y los  estuches cultivan bacteria, algunos usuarios continuados de lentes de contacto  utilizan lentes desechables y por lo tanto no utilizan los cases o soluciones de  conservación. Sin embargo, de vez en cuando sí utilizan suero salino para  humedecer o limpiar las lentes, pero, por lo general, éstas son fuentes de  contaminación poco probables en los usuarios continuados de lentes de contacto  desechables. Partes del cuerpo, especialmente las puntas de los dedos, son  fuentes de contaminación mucho más probables ya que se utilizan con mayor  frecuencia para manipular las lentes de contacto. La habilidad de las bacterias  para permanecer en las manos es un problema para los usuarios continuados de  lentes de contacto. Se conoce bien el papel de la contaminación a través de las  manos y los dedos en la transmisión de infecciones hospitalarias. Hay estudios  que han mostrado que el manejo de las lentes de contacto es una fuente  importante de contaminación de las lentes. Sin embargo, estos estudios no han  realizado un tipaje de las cepas y por lo tanto no han demostrado que la  bacteria presente en los dedos sea la misma que la que se encuentra en las  lentes de contacto.</P>     <P>Una de las fuentes de contaminación ambientales más  común a los que los usuarios de lentes de contacto podrían estar expuestos es el  agua doméstica (la ducha y el lavabo) que también podrían contribuir a la  contaminación de las lentes de contacto por bacterias patógenas (como, por  ejemplo, <I>S. marcescens, S. liquefaciens, P. aeruginosa, Aeromonas  hydrophilia</I> y <I>Stenotrophomonas maltophilia</I>). Estas cepas han sido  implicadas más de una vez en reacciones adversas en portadores de lentes de  contacto y se encuentran con mucha frecuencia en las tuberías del  agua.</P>     <P>Además de ser resistente a las soluciones  desinfectantes de las lentes de contacto, se ha demostrado que la  <I>Serratia</I> es resistente a muchos antibióticos. Esto constituye un serio  problema si consideramos que la incidencia creciente de queratitis. La <I>S.  marcescens</I> tiene tres porinas en la membrana externa similares a la  <I>Escherichia coli</I> lo que sugiere que la beta-lactamasa de <I>S.  marcescens</I> juega un papel en la resistencia intrínseca a los antibióticos beta-lactámicos.</P>     <P>En resumen, parece que la <I>Serratia marcescens</I>  es un patógeno importante en la queratitis ulcerativa asociada a las lentes de  contacto. Tiene una incidencia relativamente alta de resistencia a los  desinfectantes y a otros agentes anti-microbianos. Esto es especialmente  preocupante al indicar que la infección corneal por <I>S. marcescens</I> puede  ser muy difícil de controlar y tratar.</P> <hr align="left" width="30%">     <P><font size="2">1 PhD. Director of Science, Vision CRC. Professor, School of Optometry and Vision Science. University of New South Wales. Australia.    <br> E-mail: <a href="mailto:M.Willcox@visioncrc.org">M.Willcox@visioncrc.org</a></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P align="center"><B>BIBLIOGRAFÍA</P> </B>         <P>- Alexandrakis G, Alfonso EC, Miller D. Shifting    trends in bacterial keratitis in south Florida and emerging resistance to    fluoroquinolones. Ophthalmology 2000; 107: 1497-1502. </P>        <P>- Cheng KH, Leung SL, Hoekman HW, Beekhuis WH, Mulder    PG, Geerards AJ et al. Incidence of contact-lens-associated microbial    keratitis and its related morbidity. Lancet 1999; 354: 181-185. </P>        <P>- Schaefer F, Bruttin O, Zografos L, Guex-Crosier Y.    Bacterial keratitis: a prospective clinical and microbiological study. Br J    Ophthalmol 2001; 85: 842-847. </P>        <P>- Ormerod LD, Smith RE. Contact lens-associated    microbial keratitis. Arch Ophthalmol 1986; 104: 79-83.  </P>      ]]></body>
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