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</front><body><![CDATA[ <P align=right><b>EDITORIAL</b>       <hr>              <P align=right><B> &nbsp;</B>              <P align=center><B> <font size="4"> TRIAMCINOLONA INTRAVÍTREA</font></B>              <P align=center><B> <I>INTRAVITREOUS TRIAMCINOLONE</I></B>     <P align=center>ARAIZ IRIBARREN J <sup>1</sup></P>     <P align=left>En las últimas décadas la Medicina ha avanzado de  manera considerable y, la Oftalmología, no ha permanecido ni mucho menos ajena a  ello.</P>     <P>En nuestra especialidad, a pesar de evidentes  limitaciones técnicas en etapas que nos precedieron, se ha podido diagnosticar  un gran número de patologías sin mayor dificultad. Por el contrario, desde el  punto de vista terapéutico todavía permanecen muchas sin resolver.</P>     <P>Un ejemplo claro de este hecho es el agujero macular.  Descrito por primera vez por Knapp en 1869, tuvieron que pasar más de 100 años  antes de que pudiéramos tratarlo quirúrgicamente y además con un elevado éxito  terapéutico.</P>     <P>No existe duda alguna de que el desarrollo de la  Medicina está favorecido por una política acertada y un esfuerzo investigador  adecuado. Sin embargo, lo que motiva la investigación es la observación (a veces  fortuita) de un hecho concreto, a partir del cual tratamos de comprender  (etiopatogenia y fisiopatología) y resolver (tratar) el problema o lo que es lo  mismo, la enfermedad.</P>     <P>Tal es el caso de la administración de corticoides  intraoculares. Una inyección no deseada de corticoides en la cavidad vítrea y la  observación de su evolución, fueron probablemente los que motivaron el uso de  corticoides intravítreos y más concretamente de triamcinolona.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A nadie pasa desapercibido, al menos entre los que  nos movemos en el «círculo polar posterior», de que la administración de  triamcinolona intravítrea está «de moda» y sirve para prácticamente «todo». Un  número nada despreciable de publicaciones y probablemente nuestra propia  experiencia, hablan a favor del efecto beneficioso que la administración  intravítrea de triamcinolona puede tener. Todos hemos tratado casos desesperados  de edema macular, degeneraciones maculares asociadas a la edad, etc. en los que  el cuadro clínico no evoluciona favorablemente a pesar de haber empleado todo el  armamentario terapéutico.</P>     <P>A simple vista se puede pensar que este tratamiento  es económicamente asequible, y que los resultados, más anatómicos que  funcionales, son en ocasiones espectaculares. Además, para la administración de  triamcinolona intravítrea no se precisan medios sofisticados y su ejecución es  teóricamente sencilla.</P>     <P>La magnitud y auge que en el momento actual está  adquiriendo la administración intravítrea de triamcinolona, obliga a realizar  una serie de consideraciones, tanto desde el punto de vista terapéutico, como  técnico y medico-legal.</P> <B>     <P align=center>INDICACIONES Y EFICACIA TERAPÉUTICA</P></B>     <P>La administración de triamcinolona intravítrea debe  estar basada obviamente en la experiencia y datos aportados en las publicaciones  científicas que sobre todo han hecho aparición en los últimos años.</P>     <P>Si se realiza una revisión exhaustiva tanto de la  literatura como de las comunicaciones relacionadas con la administración de  triamcinolona intravítrea, se puede apreciar como la mayor parte de trabajos  corresponden a series cortas, de seguimiento limitado, no randomizadas y con  gran disparidad en cuanto a dosis administradas se refiere.</P>     <P>Para poder considerar la administración intravítrea  de triamcinolona como un tratamiento válido, se necesitan estudios  multicéntricos, a doble ciego y randomizados que, en distintas patologías, nos  permitan tener mayor conocimiento acerca de la eficacia, seguridad y dosis más  adecuadas. En esta línea se han iniciado 2 estudios multicéntricos avalados por  el «National Eye Institute» de Estados Unidos, en concreto para valorar la  eficacia de la triamcinolona frente al edema macular secundario a alteraciones  vasculares de la retina.</P>     <P>No debemos olvidar las posibles complicaciones a las  que la triamcinolona intravítrea puede dar lugar, a destacar por su importancia  la endoftalmitis, hipertensión ocular-glaucoma y cataratas, entre  otras.</P> <B>     <P align=center>CONSIDERACIONES TÉCNICAS</P></B>     <P>A pesar del incremento de utilización de la vía  intravítrea para el tratamiento de enfermedades que afectan al segmento  posterior, en el momento actual disponemos de escasas publicaciones y guías  acerca de cómo se debe realizar la inyección intravítrea, lo que contribuye a  que esta técnica no esté claramente definida.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Otro problema añadido es la carencia de triamcinolona  preparada específicamente para su uso intraocular. Por tanto, si se quiere  utilizar por esta vía, no hay otra solución que manipular el medicamento para  eliminar el sobrenadante y excipientes en la medida de lo posible.</P>     <P>Por último, puesto que la triamcinolona no es  hidrosoluble, esta se introduce en la cavidad vítrea en forma de suspensión, no  de solución. Así, las dosis administradas son «aproximadas», con un rango de  error que en ocasiones puede ser elevado.</P> <B>     <P align=center>CONSIDERACIONES MÉDICO-LEGALES</P></B>     <P>Desde un punto de vista legal no conviene olvidar  que, entre las indicaciones de la triamcinolona disponible en el mercado, no  figura su uso intraocular. La agencia Española y Europea del medicamento todavía  no han reconocido esta indicación.</P>     <P>Dado que existen indicios y documentación  bibliográfica acerca del beneficio terapéutico que puede aportar la  administración intravítrea de triamcinolona, ésta debe considerarse como  medicamento de uso compasivo.</P>     <P>De acuerdo con el artículo 28 del RD 223/2004, se  entiende por uso compasivo «la utilización de principios activos en pacientes  aislados y al margen de un ensayo clínico, incluídas especialidades  farmacéuticas para indicaciones o condiciones de uso distintas de las  autorizadas, cuando el médico bajo su exclusiva responsabilidad, considere  indispensable su utilización».</P>     <P>Para utilizar un medicamento bajo uso compasivo se  requiere consentimiento informado del paciente o de su representante legal,  justificación de la necesidad de dicho tratamiento, la conformidad del director  del Centro donde se vaya a aplicar el tratamiento y la autorización explícita de  la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.</P>     <P>Desde un punto de vista práctico, lo esencial es que  se trate de un principio que cubra una indicación o patología que no tenga  tratamiento eficaz con los fármacos disponibles en el mercado, o que, aunque  existan, no tengan dicha indicación, como es el caso de la triamcinolona.  Asimismo la patología a tratar tiene que tener la entidad suficiente como para  justificar el riesgo que se corre al utilizar compuestos todavía en ensayo  clínico o sin estudios concluyentes en las referidas indicaciones.</P>     <P>A pesar de que la triamcinolona intravítrea ha  abierto nuevas esperanzas para cuadros como el edema macular quístico,  obstrucciones vasculares venosas y DMAEs entre otras, este y otros corticoides  deben ser empleados con cautela hasta que la eficacia y seguridad sean  ampliamente comprobadas. Su administración debe ajustarse escrupulosamente a los  resultados publicados y a protocolos de estudio aprobados, a sabiendas de que en  el momento actual debe ser considerado como «medicamento de uso compasivo».  <I>In stricto senso,</I> se deberían agotar los tratamientos ya probados, si es  que los hay, antes de proceder a la inyección intravítrea de triamcinolona.</P>       <hr align="left" width="30%">           <p><font size="2"><sup>1</sup>Profesor Titular Oftalmología. Universidad       del País Vasco.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       E-mail: araiz@icqo.org</font></p> <B>     <P align=center>BIBLIOGRAFÍA</P></B>           <P>1. Greenberg PB, Martidis A, Rogers AH, Duker JS, Reichel E.    Intravitreal triamcinolone acetonide for macular oedema due to central retinal    vein occlusion. Br J Ophthalmol 2002; 86: 247-248. </P>          <P>2. Jonas JB, Kreissis I, Hugger P, Sander G, Panda-Jonas S,    Degenring R. Intravitreal triamcinolone acetonide for exudative age related    macular degeneration. Br J Ophthalmol 2003; 87: 462-468. </P>          <P>3. Spaide RF, Sorason J, Maranan L. Combined photodynamic therapy    with verteporfin and intravitreal triamcinolone acetonide for choroidal    neovascularization. Ophthalmology 2003; 110: 1517-1525. </P>          <P>4. Gillies MC, Simpson JM, Billson FA, Luo W, Penfold P, Chua W, et    al. Safety of an intravitreal injection of triamcinolone. results from a    ramdomized clinical trial. Arch Ophthalmol 2004; 122: 336-340. </P>          <P>5. Real Decreto 223/2004 de 6 de Febrero: Regulación de ensayos    clínicos con medicamentos. </P>          <P>6. Aiello PA, Bruker AJ, Chang S, Cunningham ET Jr, D´Amico DJ,    Flynn HW Jr et al. Evolving guidelines for intravitreous injections. Retina    2004; 24: S3-S19. </P>      ]]></body>
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