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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p> <hr align="left">     <p align="center"><b><font size="4">UNA NUEVA APRECIACIÓN DEL PRIVILEGIO OCULAR  INMUNE</font></b></p>     <p align="center"><b>A RENEWED APPRECIATION FOR OCULAR IMMUNE PRIVILEGE&nbsp;</b></p>     <p align="center">JERRY Y. NIEDERKORN, Ph.D<sup>1</sup></p>       <p align="left">La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es  una de las principales causas de ceguera en el mundo desarrollado y ha sido  objeto de intensa investigación en los últimos años. La patogenia de la DMAE es  compleja e implica un espectro de factores genéticos y ambientales.  Recientemente, tres grupos de investigación han identificado simultáneamente un  polimorfismo de un solo nucleótido en el genoma que provoca un aumento de tres a  siete veces en el riesgo de desarrollar DMAE (1-3). El polimorfismo tiene lugar  en el gen que codifica el factor H del complemento, un regulador clave de la  cascada del complemento y de la inflamación. El papel de la activación del  complemento y de la inflamación en la patogenia de la DMAE fue propuesto hace  más de tres años por Anderson et al. (4) y concuerda claramente con los informes  antes mencionados indicando una fuerte asociación entre el polimorfismo en el  gen del factor H y la DMAE. Una de las características distintivas de la DMAE es  la formación de drusas, depósitos insolubles de moléculas proteináceas y  desechos celulares que se acumulan en la interfase entre la membrana de Bruch y  el epitelio pigmentario de la retina (EPR). Las drusas contienen varias  proteínas relacionadas con la inflamación, incluida la proteína C-reactiva,  componentes del complemento (incluido el complejo C5b-9) e incluso  inmunoglobulina. La presencia de proteína C-reactiva en las drusas es  particularmente interesante, ya que es una molécula proinflamatoria de fase  aguda que puede activar directamente la cascada del complemento. Sin embargo, el  depósito del complejo C5b-9 del complemento se ve inhibido por el factor H del  complemento. Por tanto, un mal funcionamiento del factor H, debido a una  sustitución de un solo nucleótido, podría afectar al efecto barrera del factor H  en la cascada del complemento y desembocar en inflamación crónica y DMAE.</p>       <P align=left>El sistema del complemento es un componente crucial  en las respuestas inmunes tanto innata como adquirida. Además de perforar las  membranas celulares de los gérmenes patógenos y producir su lisis osmótica, los  productos de la activación del complemento son potentes quimiotácticos y  activadores de las células inflamatorias, especialmente de los neutrófilos. La  activación de la cascada del complemento es un mecanismo importante para  controlar la infección bacteriana, pero, sin control, el sistema del complemento  puede infligir un daño significativo a las células normales del huésped. Muchos  tejidos de mamífero, incluidos los del ojo, se encuentran protegidos de la  lesión mediada por complemento gracias a unas proteínas reguladoras del  complemento (PRC), que se expresan en las membranas celulares y que también se  encuentran presentes en los fluidos corporales, tales como el humor acuoso y el  vítreo. Se ha propuesto que bajos niveles de activación del complemento son  parte del proceso homeostático normal para controlar las infecciones bacterianas  menores y que las PRC sirven para proteger a las células circundantes inocentes  de la lesión mediada por complemento bajo dichas condiciones. En apoyo de esta  hipótesis, Sohn y colaboradores han demostrado que la administración de un  anticuerpo que bloquea una de las PRC —llamada regulador de superficie celular  del complemento (Crry)— ocasiona una uveítis anterior severa en ratas (5). Sin  embargo, la uveítis que tiene lugar en los animales tratados con anti-Crry puede  ser revertida mediante la depleción de los depósitos sistémicos del complemento  con el factor del veneno de cobra. Se podría discutir si desbaratar la función  de las PRC mediante la administración de un anticuerpo contra una PRC (como la  Crry) es análogo a la alteración en la regulación del complemento que ocurre  cuando la función de una PRC clave, el factor H del complemento, se altera por  la sustitución de un solo aminoácido. La fuerte asociación entre el polimorfismo  del factor H y la DMAE sugiere que una regulación estricta del sistema inmune  del ojo es crucial para mantener una visión normal. Esto conlleva importantes  implicaciones en el contexto del privilegio ocular inmune y su impacto en la  integridad del eje visual.</P>     <P align=left>El privilegio inmune del ojo es un concepto  ampliamente reconocido, pero frecuentemente malentendido. Expresado en sus  términos más simples, el privilegio inmune es la situación en la que los  procesos inmunes son o bien excluidos o bien significativamente suavizados en  puntos anatómicos específicos del cuerpo. La cámara anterior del ojo es un  ejemplo demostrado de privilegio inmune. Dicho privilegio inmune de la cámara  anterior del ojo fue reconocido hace casi 125 años cuando el científico holandés  van Dooremaal observó la supervivencia prolongada de las células tumorales  humanas y de los injertos de cartílago fetal trasplantados al interior de la  cámara anterior del ojo de conejo. Desde entonces, numerosos investigadores han  confirmado el privilegio inmune ocular a través de la supervivencia a largo  plazo de los injertos de tejido no histocompatible colocados en la cámara  anterior de animales de laboratorio.</P>     <P align=left>Este año marca el 100º aniversario del primer  trasplante corneal humano, que fue realizado antes de conocerse el complejo  mayor de histocompatibilidad humano y antes de que los corticosteroides  estuvieran disponibles en oftalmología. A pesar de estas dificultades, los  trasplantes corneales han tenido un enorme éxito; son beneficiarios del  privilegio inmune ocular.</P>     <P align=left>El privilegio inmune del ojo es la suma de las  adaptaciones anatómica, fisiológica e inmunológica que de forma conjunta  excluyen, regulan a la baja, neutralizan o eliminan los elementos efectores  inmunitarios que pueden dañar los tejidos oculares, que tienen capacidad  regenerativa limitada. Aunque el privilegio inmune fue descubierto a través de  manipulaciones de laboratorio, su importancia reside en su impacto en la  protección del ojo frente a la inflamación mediada por inmunidad. A diferencia  de otros órganos, que pueden tolerar la inflamación y mantener una función  normal, la inflamación en el ojo puede tener consecuencias devastadoras. En el  análisis final, el ojo tiene sólo una función conocida: promover la transmisión  sin restricciones de las imágenes de luz a la retina y liberar señales  neurológicas al cerebro. El descubrimiento reciente de que el polimorfismo del  factor H del complemento se asocia a la DMAE es una evidencia más de la  importancia del privilegio inmune en la preservación de la visión.</P> <hr align="left" width="30%">     <P align=left><sup><font size="2">1</font></sup><font size="2"> University of Texas Southwestern Medical Center.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> E-mail: <a href="mailto:Jerry.Niederkorn@UTSouthwestern.edu">Jerry.Niederkorn@UTSouthwestern.edu</a></font></P>    <P align=left>&nbsp;</P>    <P align=center><B>BIBLIOGRAFÍA</P></B>        <P align=left>1. Klein RJ, Zeiss C, Chew EY, Tsai JY, Sackler RS, Haynes C, et    al. Complement factor H polymorphism in age-related macular degeneration.    Science 2005; 308: 385-389. </P>        <P align=left>2. Edwards AO, Ritter R 3rd, Abel KJ, Manning A, Panhuysen C,    Farrer LA. Complement factor H polymorphism and age-related macular    degeneration. Science 2005; 308: 421-424. </P>        <P align=left>3. Haines JL, Hauser MA, Schmidt S, Scott WK, Olson LM, Gallins P,    et al. Complement factor H variant increases the risk of age-related macular    degeneration. Science 2005; 308: 419-421. </P>        <P align=left>4. Anderson DH, Mullins RF, Hageman GS, Johnson LV. A role for    local inflammation in the formation of drusen in the aging eye. Am J    Ophthalmol 2002; 134: 411-431. </P>        <P align=left>5. Sohn JH, Kaplan HJ, Suk HJ, Bora PS, Bora NS. Chronic low level    complement activation within the eye is controlled by intraocular complement    regulatory proteins. Invest Ophthalmol Vis Sci 2000; 41: 3492-3502.       ]]></body>
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