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</front><body><![CDATA[ <P align=right><b><FONT>SECCIÓN HISTÓRICA</FONT></b></P> <hr>     <p align="center"><FONT      <P><font size="4"><b>LA CEGUERA Y OTRAS ENFERMEDADES OCULARES EN LAS NOVELAS DE GALDÓS (I)</b></font>     <p align="center">BARBÓN-GARCÍA JJ<sup>1</sup>, ÁLVAREZ-SUÁREZ ML<sup>2</sup>, SÁNCHEZ-TABAR L<sup>3</sup></p>     <P align=center>&nbsp;</P>       <P align=left>La obra de Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran  Canaria, 1843-Madrid, 1920), continúa teniendo una gran aceptación, a pesar de  los años transcurridos, y mantiene un alto nivel de reediciones y de lectura. La  amplia producción literaria [32 novelas (<a href="#t1">tabla I</a>), 46 Episodios nacionales y 24  obras de teatro], unida a su fuerza narrativa hacen que sea reconocido (después  de Cervantes) como el más grande novelista en lengua española, comparable a  Dickens, Balzac o Dostoievsky. Vamos a describir las múltiples referencias a  problemas oculares que Galdós hace en sus novelas, y cómo la ceguera que acaba  sufriendo el propio autor aparece de forma reiterada en sus personajes, sobre  todo en su etapa final, con un indudable carácter premonitorio primero y luego  autobiográfico. En su vida personal la pérdida de visión por cataratas que  arrastraba desde 1900 se convirtió en ceguera a partir de 1910; las  intervenciones realizadas por el Dr. Márquez no obtuvieron buen resultado y el  viejo escritor vivió los últimos diez años ciego, en la pobreza y el  olvido.</P>     <P align=center><a name="t1"><IMG height=676 src="/img/revistas/aseo/v80n9/t12-01.gif" width=336 border=0></a></P>     <P align=left>En el s. XIX, la industrialización y el progreso  científico cambian los modos de vida y el realismo surge como el movimiento  literario que busca la fiel reproducción del mundo cotidiano. El lenguaje  novelesco gana en sencillez, se recoge el habla coloquial, abundan los diálogos  y se describen los lugares de trabajo y los arrabales de las  ciudades.</P>     <P align=center><IMG height=346 src="/img/revistas/aseo/v80n9/f12-01.jpg" width=300 border=0> <B>    <BR></B><i><font size="2">Retrato de Galdós joven.</font></i></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>Las 7 novelas de la primera época, además de la  incompleta <I>Rosalía,</I> son muy románticas tanto en el argumento como en lo  narrativo. <I>Marianela,</I> cuenta la historia de amor entre una muchacha  pobre, inculta y algo monstruosa, la Nela, y el joven ciego al que hace de  lazarillo. El muchacho recupera la vista gracias a una intervención de cataratas  y Nela, que habitaba un mundo ilusiones y amor platónico, pierde el sentido de  su existencia y muere de vergüenza y despecho. El doctor Teodoro Golfín, que  había adquirido en sus viajes por Europa <I>«los progresos de la ciencia  oftálmica»</I> relata con detalle el examen ocular del joven: una catarata  congénita <I>«tabique inoportuno»</I> y una fisura de iris <I>«la pupila  necesita que pongamos la mano en ella»</I> pero la catóptrica no indica lesión  retiniana ni de los nervios de la visión: <I>«hay síntomas de que su Majestad la  retina se halla quizás dispuesta a recibir los rayos lumínicos que se le quieren  presentar. Su Alteza el humor vítreo probablemente no tenga novedad...».</I> La  operación sobre el ojo <I>«maravilloso recinto cuya construcción es compendio y  abreviado resumen de la inmensa arquitectura del universo»</I> nos describe en  términos muy literarios una extracción intracapsular <I>«... rompiendo uno de  los más delicados organismos: la córnea; apoderarse del cristalino y echarlo  fuera, respetando la hialoides y tratando con la mayor consideración el humor  vítreo».</I> Sin embargo, la excelente recuperación visual de este ciego de  nacimiento <I>«después de tratar la aberración de la esfericidad por medio de  lentes»</I> como argumento principal resulta insostenible a los principios de la  ambliopía. La muerte de Marianela para evitar el descubrimiento de su fealdad  por parte del amado concuerda con la idea, arraigada en el s. XIX, según la cual  la enfermedad e incluso la muerte podía ser desencadenada por la propia  voluntad.</P>     <P align=left>Años más tarde, en la novela dialogada <I>Realidad,  </I>utiliza las cataratas en sentido metafórico, para expresar la inocencia del  marido engañado al que un amigo desea descubrirle la infidelidad de su esposa:  <I>«...que para todo tiene vista de lince y solo para las desviaciones de su  mujer padece de cataratas. ¡Yo se las batiré, como hay Dios!...»</I> La muerte  del amante hace innecesaria la delación, librando al amigo «<I>... de la desagradabilísima operación de batir las cataratas a nuestro  buen Orozco ... es cosa muy fuerte, pero tan fuerte que si yo me hallara en el  triste caso de ser operado así, cree que mi primer impulso habría de ser  romperle los ojos al oculista».</P></I>     <P align=left>En las <I>Novelas contemporáneas,</I> que abarcan el  resto de su producción, el idealismo romántico se sustituye por la observación  de la realidad cotidiana, muchas veces en sus aspectos más sórdidos, pero no  sólo como una descripción fiel de la vida española del s. XIX, sino que de forma  genérica, los personajes y situaciones trascienden cualquier localismo  adquiriendo en sus conflictos, intereses y valores un sentido  universal.</P>     <P align=left>En <I>La de Bringas, </I>continuación de  <I>Tormento,</I> nos muestra la corrupta trama de sobornos y recomendaciones de  la Corte de Isabel II, en una sociedad con un desmedido afán de ostentación.  Rosalía Bringas es una respetable esposa que acaba tomando como amante a un  opulento personaje para mantener su elevado tren de vida, pero será en vano, ya  que bajo su apariencia acaudalada oculta también una situación económica  ruinosa. Su marido, don Francisco, burócrata intermedio de palacio, queda ciego  temporalmente para recalcar el triste papel de esposo engañado, que se niega a  ver los lujos excesivos de su mujer y a donde la conducen. Nuevamente aparece  <I>«el sabio oculista»</I> Teodoro Golfin, quien lo diagnostica de <I>«un poco  de conjuntivitis»</I> y le pauta cama, vendaje ocular y atropina. Los costes de  las visitas y curas médicas son un motivo de honda preocupación para Bringas:  <I>«Cuando pienso en la cuenta que me va a poner esta Santa Lucía con gabán me  tiemblan las carnes. Él me curará los de la cara pero me sacará un ojo del  bolsillo...»</I> y trata de aparentar la más humilde posición para reducir  <I>«el escopetazo»</I>, ya que <I>«los especialistas célebres tienen siempre en  cuenta, al pedir los honorarios, la fortuna del enfermo».</I> Ciertamente se  refiere a una queratoconjuntivitis con una severa pérdida visual asociada (de  las que no tenemos ahora).</P><I>     <P align=left>Lo prohibido,</I> es una novela  repleta de enfermedades y muerte que traducen la decadencia, para Galdós sin  remedio, de la alta sociedad madrileña de fin de siglo. Rafael, el tío del  protagonista, padecía una dacriocistitis crónica que el autor relata en tono  jocoso: <I>«... irritación crónica del aparato lagrimal, que a veces,  principalmente en invierno, le ponía los ojos tan húmedos y encendidos como si  estuviera llorando a moco y baba ... Por esto y su costumbre de ostentar a cada  instante el blanco lienzo en la mano ... llamaban a mi tío la Verónica».  </I>Otro personaje secundario se queda ciego en un corto período de tiempo y se  convierte en un marginado social y laboral: <I>«Desde el año  anterior había empezado a padecer de la vista, y perdiéndola de forma gradual y  rápidamente, a la fecha de la que escribo estaba ciego del todo... El pobrecito  se hacía la ilusión de que veía algo y los amigos cuidábamos de no quitársela  por completo».</P></I></FONT> <hr align="left" width="30%">     <p align="left"><FONT      <P size="2"> 1 -Licenciado en Medicina. Servicio de Oftalmología. Hospital San Agustín de Avilés. Asturias. España.&nbsp;    <br> E-mail: <a href="mailto:jjbarbon@telecable.es">jjbarbon@telecable.es    <br> </a>2 Doctor en Medicina. Servicio de Oftalmología. Hospital Álvarez-Buylla de Mieres. Asturias. España.    <br> 3 Licenciado en Medicina. Servicio de Oftalmología. Hospital Álvarez-Buylla de Mieres. Asturias. España.</FONT></p>     ]]></body>
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