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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Exposición a la luz, lipofuschina y degeneración macular asociada a la edad]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p> <hr>     <P align="center"><font size="4"><b>EXPOSICIÓN A LA LUZ, LIPOFUSCHINA Y DEGENERACIÓN&nbsp;    <br>  MACULAR ASOCIADA A LA EDAD</b></font>     <P align="center"><b>LIGHT EXPOSURE, LIPOFUSCIN AND AGE-RELATED MACULAR DEGENERATION</b>     <p align="center">VILLEGAS-PÉREZ MP<sup>1</sup></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left">Aunque investigaciones recientes han revelado que en  la degeneración macular asociada a la edad pueden estar implicados mecanismos  inmunes, se sabe que existen otros factores como, por ejemplo, la constitución  genética y la exposición a la luz, que probablemente sean también determinantes  para esta enfermedad.</p>     <P align=left>Desde hace mucho tiempo se conoce que la luz tiene un  efecto fototóxico sobre varios tejidos oculares y especialmente sobre la retina.  Este daño retiniano fototóxico depende de la intensidad de la luz, de su  longitud de onda y del tiempo de exposición. Así, exposiciones a luz intensa de  forma aguda producen un daño térmico, mientras que exposiciones a luz no tan  intensa pero de forma crónica producen un daño fotoquímico. Una reacción  fotoquímica es la que ocurre cuando una molécula absorbe un fotón. A  continuación se producen una serie de especies de oxígeno reactivo que son  oxidantes y, por lo tanto, muy tóxicas para la célula en la que se ha producido  la reacción fotoquímica (1). En la retina, las moléculas que absorben los  fotones de la luz están fundamentalmente contenidas en los fotorreceptores o en  el epitelio pigmentario. Por ello, estos dos tipos celulares necesitan unos  sistemas antioxidantes que les protejan de los efectos de la luz.</P>     <P align=left>En humanos, la luz puede causar dos patologías  retinianas diferentes, dependiendo de las características de la exposición. La  exposición aguda a una gran cantidad de luz produce la llamada retinopatía  fototóxica. La etiología más común de este tipo de retinopatía es la  yatrogénica, ya que se ha descrito fundamentalmente después de la cirugía  ocular. Pero además, se sospecha que la exposición crónica de la retina a la luz  puede estar implicada en el desarrollo y/o evolución de varias enfermedades  retinianas y, entre ellas, de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).</P>     <P align=left>A pesar de que el papel de la exposición a la luz en  la DMAE ha sido investigado por muchos autores, todavía no hay evidencia clara  de su implicación en esta enfermedad. Este hecho sugiere que la luz no es el  factor más importante en el desarrollo de la DMAE, aunque pudiera participar en  la enfermedad (1), bien de forma aislada o asociada a otros factores.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left>Para estudiar los efectos fototóxicos de la luz en la  retina se han utilizado a menudo animales a los que se expone a luz intensa de  forma aguda. Estos estudios han documentado que la luz es capaz, en determinadas  circunstancias, de producir muerte de los fotorreceptores y de las células del  epitelio pigmentario (2,3). También han documentado que la muerte de los  fotorreceptores producida por la luz ocurre por apoptosis y es dependiente de la  rodopsina al menos en el ratón y posiblemente también otras especies  (2,3).</P>     <P align=left>En humanos, la retinopatía fototóxica se puede  producir en cualquier parte de la retina, pero afecta a menudo a la mácula,  región de la retina que posee varias características que la diferencian del  resto de la retina, entre las que mencionaremos dos: su coloración amarilla (que  le es conferida por unos pigmentos carotenoides que están situados en los  segmentos externos y los axones de los fotorreceptores y en la capa plexiforme  interna, ver más adelante) y su mayor contenido en lipofuschina.</P>     <P align=left>Recientemente se ha implicado a la lipofuschina en la  patogenia de la DMAE. Esta sustancia se encuentra en los lisosomas de las  células y se considera un producto no degradable que aumenta con la edad y con  el daño celular, por lo que se considera un marcador de senilidad y/o  enfermedad. La lipofuschina se produce en muchos tipos celulares por autofagia  de componentes celulares dañados, pero en la retina se observa en las células  del epitelio pigmentario y proviene fundamentalmente de los productos de  fagocitosis de los segmentos externos de los fotorreceptores.</P>     <P align=left>La lipofuschina presenta una autofluorescencia  amarillo-anaranjada cuando se estimula con luz azul. Para ello, esta sustancia  tiene varios fluoróforos que absorben luz y emiten fluorescencia. Además, se ha  visto que la fluorescencia que emite la lipofuschina aumenta con la edad. Cuando  la lipofuschina se estimula por la luz genera sustancias oxidantes, por lo que  recientemente se ha postulado que esta sustancia es la mediadora de los efectos  fototóxicos de la luz sobre la retina (3). Además, la lipofuschina produce una  mayor cantidad de sustancias oxidantes si es estimulada con luz azul (de  longitud de onda corta), que es más fototóxica (3).</P>     <P align=left>Los efectos adversos de la excitación de la  lipofuschina por la luz (que algunos autores han llamado efectos fototóxicos de  la lipofuschina) estarían mediados pues por su capacidad para generar sustancias  oxidantes. Estas sustancias generarían un daño celular mediante la inducción de  peroxidación lipídica, ruptura de lisosomas y ruptura del DNA celular.  Finalmente producirían una atrofia de las células del epitelio pigmentario, que  perdería su funcionalidad (2,3).</P>     <P align=left>En la mediación del daño fototóxico de la luz se ha  implicado especialmente a un fluoróforo de la lipofuschina, el A2E. Este  fluoróforo es especialmente importante porque se ha documentado que puede  producir muerte por apoptosis de las células del epitelio pigmentario cuando  éste es estimulado con luz azul y también que tiene efectos citotóxicos  importantes incluso en ausencia de luz (3).</P>     <P align=left>La mácula tiene en humanos un color amarillo que le  confieren los pigmentos carotenoides luteína y zeaxantina. Se cree que estos  pigmentos protegen a la retina de los efectos de la luz mediante dos mecanismos:  filtrando la luz azul y actuando como sustancias antioxidantes. La función de  filtro la realizarían los pigmentos situados más internamente en la retina,  mientras que la función antioxidante la realizarían los pigmentos situados en  los segmentos externos de los fotorreceptores que es donde se formarían las  sustancias oxidantes (1).</P>     <P align=left>La lipofuschina puede estar implicada en los efectos  fototóxicos de la luz no solamente en la DMAE, sino también en otras  degeneraciones retinianas. Así, aunque la mácula es ya de por sí la región  retiniana que mayor cantidad de lipofuschina contiene, en la DMAE seca aumenta  todavía más el contenido de lipofuschina en las células del epitelio pigmentario  maculares previamente a su atrofia. Además, se ha documentado que la mutación  del gen ABCA4, que está implicada en varias enfermedades recesivas de la retina,  puede tener diferentes fenotipos que van desde la DMAE y el fundus  flavimaculatus a la retinosis pigmentaria y la enfermedad de Stardgardt, y que  los ratones transgénicos que tienen esta mutación presentan una acumulación  progresiva de A2E en el epitelio pigmentario que se inhibe cuando los ratones se  colocan en la oscuridad (4), lo que sugiere, no solamente que en estos pacientes  la degeneración retiniana se produzca por la mediación de la lipofuschina, sino  también que los efectos adversos de esta mutación pueden retrasarse si se limita  la exposición a la luz.</P>     <P align=left>Similarmente, se ha documentado recientemente en  animales un hecho que ya se sospechaba desde hace tiempo en enfermedades humanas  como la retinosis pigmentaria: que la exposición a la luz aumenta la velocidad  de degeneración de los fotorreceptores. Esto ha sido documentado en perros con  mutación del gen RHO (5), mutación que constituye una de las causas más  frecuentes de retinosis pigmentaria en Estados Unidos y también en roedores con  varios tipos de mutaciones de la rodopsina.</P>     <P align=left>Estos últimos hallazgos han puesto en evidencia la  complejidad de la fisiopatología de algunas degeneraciones retinianas y,  especialmente, de la DMAE y, además, han vuelto a poner sobre el tapete la  posible, pero ya casi olvidada, implicación de la luz en estas  enfermedades.</P> <FONT face=Arial>   <hr align="left" width="30%"> </FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left><font size="2"> Departamento de Oftalmología, Otorrinolaringología y Anatomía Patológica. Facultad de Medicina. Universidad de Murcia. España.    <br> 1 Doctora en Medicina.&nbsp;    <br> E-mail: <a href="mailto:mpville@um.es">mpville@um.es</a></font></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=center><B>BIBLIOGRAFÍA</P></B>       <P align=left>1. Margrain TH, Boulton M, Marshall J, Sliney DH. Do blue light  filters confer protection against age-related macular degeneration? Prog Retin  Eye Res 2004; 23: 523-531. </P>      <P align=left>2. Wenzel A, Grimm C, Samardzija M, Remé CE. Molecular mechanisms  of light-induced photoreceptor apoptosis and neuroprotection for retinal  degeneration. Prog Retin Eye Res 2005; 24: 275-306. </P>      <P align=left>3. Reme CE. The dark side of light: rhodopsin and the silent death  of vision the proctor lecture. Invest Ophthalmol Vis Sci 2005; 46: 2671-2682.  </P>      <P align=left>4. Mata NL, Weng J, Travis GH. Biosynthesis of a major lipofuscin  fluorophore in mice and humans with ABCR-mediated retinal and macular  degeneration. Proc Natl Acad Sci U S A 2000; 97: 7154-7159. </P>      <P align=left>5. Cideciyan AV, Jacobson SG, Aleman TS, Gu D, Pearce-Kelling SE,  Sumaroka A, et al. In vivo dynamics of retinal injury and repair in the  rhodopsin mutant dog model of human retinitis pigmentosa. Proc Natl Acad Sci U  S A 2005; 102: 5233-5238. </P>     ]]></body>
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