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</front><body><![CDATA[ <P align=right><B><font face="Verdana" size="2">EDITORIAL</font></B></P>     <P align=left><B><font face="Verdana" size="4">Nueva escala de severidad de la DMAE. ¿Para qué sirve?</font></P> <H3 align=left><font face="Verdana" size="4">New ARMD severity scale. What is it used for?</font></b> </h3> <H3 align=left>&nbsp; </h3> <H3 align=left>&nbsp; </h3>     <p align=left><FONT size=2 face="Verdana"><b>García Layana A.<sup>1</sup></b></FONT> </p>     <p align=left><font size="2" face="Verdana"><sup>1</sup>Doctor en Medicina. Pamplona</font><font face="Verdana" size="2">.    <br> E-mail: <a href="mailto:aglayana@unav.es">aglayana@unav.es</a></font> </p>     <p align=left>&nbsp; </p>     <p align=left><FONT size=2 face="Verdana">Todavía tenemos reciente la aparición de una nueva  clasificación de la retinopatía diabética, cuando los autores del estudio AREDS  (Age-related eye disease study) han propuesto una nueva escala para valorar el  riesgo de progresión de los pacientes hacia una DMAE avanzada (1,2). Es  importante entender que no se trata solo de clasificar a los pacientes sino más  bien de ser capaces de evaluar el riesgo que tienen. Con la irrupción de nuevos  tratamientos hemos sido capaces de modificar el curso de esta enfermedad. La  terapia fotodinámica, la triamcinolona intravítrea y los nuevos antiangiogénicos  de próxima comercialización han permitido que las desastrosas consecuencias de  esta enfermedad queden en parte mitigadas. Sin embargo, el reto al que nos  enfrentamos en los próximos años es fundamentalmente el de la prevención de la  DMAE. Para eso son precisos varios requisitos. En primer lugar un mejor  conocimiento de la patogenia del proceso. Los recientes descubrimientos sobre  los factores genéticos implicados en esta enfermedad, que apuntan hacia la  participación del sistema del complemento, y otros descubrimientos sobre la  implicación de diversos factores de crecimiento y del estrés oxidativo son  importantes avances en este sentido. En segundo lugar ser capaces de predecir  que pacientes con las formas iniciales de la enfermedad son más proclives a  acusar una pérdida de visión y por tanto ser objetivo y diana de los  tratamientos preventivos. Esto es importante ya que el realizar un tratamiento  preventivo en un proceso que en sus formas iniciales afecta a más del 50% de las  personas mayores de 65 años supone un gasto sanitario que convierte esta media  en un proceso muy poco efectivo desde el punto de vista económico. En este  sentido la nueva clasificación del AREDS nos puede servir de gran ayuda para  acotar mejor que pacientes pueden precisar una terapia preventiva. En tercer  lugar, es necesario disponer de tratamientos preventivos eficaces. Hasta la  fecha el único tratamiento que ha demostrado eficacia es la suplementación con  megadosis de antioxidantes, tal y como demostró el estudio AREDS (3). En este  punto hay que recordar que en nuestro país no se dispone de formulaciones  comerciales que suministren las dosis que se demostraron efectivas en el estudio  antes citado. Se ha iniciado un nuevo estudio AREDS en el que se está evaluando  la utilidad de la suplementación con luteina y ácidos grasos omega-3, junto con  los anteriores antioxidantes. Será interesante ver los resultados de ese  trabajo, el cual no solo nos aclarará el papel que estas dos sustancias tienen  en la prevención de la DMAE, sino que además servirá para confirmar o poner en  duda los resultados del estudio AREDS-I, el cual no estaba exento de algunas  lagunas metodológicas. Se están explorando nuevas estrategias preventivas siendo  una de las más interesantes, el empleo de Acetato de Anecortave por vía  subtenoniana cada seis meses en el ojo contralateral de pacientes que ya han  desarrollado una DMAE avanzada en uno de sus ojos (4). El efecto de esta  sustancia sobre las metaloproteinasas de matriz, uno de los elementos que  interviene de manera más precoz en la formación de la neovascularización  coroidea, hace que su empleo sea lógico al menos desde un punto de vista  teórico.</FONT> </p>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">En cuanto a la nueva clasificación, hay que señalar  que en realidad se han diseñado dos clasificaciones (1,2). Una más compleja, que  está diseñada fundamentalmente para el seguimiento de pacientes dentro de  ensayos clínicos (1). Existe otra más simplificada, que nos puede ayudar, si no  a contestar al menos a informar mejor, cuando nos hacen la enojosa pregunta de  «si pasará lo mismo en el otro ojo».</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Esta clasificación simplificada ha determinado 5  niveles que cuantifican el riesgo de progresión en cinco años de ojos con formas  iniciales de DMAE a formas avanzadas.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">La escala suma elementos de riesgo presentes en la  retina de ambos ojos. Se suma «un punto» por la presencia de una o más drusas de  tamaño grande (de al menos 125 micras, o lo que es lo mismo, equivalentes al  diámetro de una vena retiniana a la altura del margen de la papila). Si este  tipo de drusas está presente en los dos ojos la puntuación será de «dos puntos».  Si no hay drusas grandes en ninguno de los ojos pero hay drusas intermedias (de  al menos 65 micras) se da «un punto». Igualmente se da «un punto» por la  presencia de alteraciones del epitelio pigmentado cuando están presentes en un  ojo y «dos puntos» si son bilaterales. La DMAE avanzada en un ojo se puntúa como  «dos puntos» y los factores anteriores solo se evalúan en el ojo contralateral.  En total podremos sumar entre 0 y 4 puntos. Esto equivale a un riesgo que se  cuantifica de la siguiente manera: 0 puntos equivalen a un riesgo en cinco años  de 0,5%. Un punto equivale a 3%; 2 puntos equivalen al 12%; 3 puntos equivalen  al 25% y 4 puntos equivalen al 50%.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left><FONT size=2 face="Verdana">En la escala simplificada el valor que tiene la  existencia de una DMAE avanzada en un ojo queda minusvalorado respecto a la  importancia que se le da en la escala más compleja de nueve niveles (1). Otro  inconveniente que tiene esta escala es que emplea el tamaño de drusa por razones  prácticas en vez del área total de drusas que es un valor que tiene una mayor  capacidad predictiva de riesgo (1). Un tercer inconveniente es que no se tiene  en cuenta otros factores de riesgo sistémicos como hipertensión arterial tabaco,  cirugía de catarata, predisposición genética, o índice de masa corporal  (5).</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Por tanto, aunque esta escala puede y probablemente  será mejorada en el futuro, a la luz de los nuevos descubrimientos, puede ser  una herramienta muy útil a la hora de valorar a aquellos pacientes cuyo riesgo  de progresión de su DMAE es más elevado.</FONT></P>     <P align=left>&nbsp;</P>     <P align=left><B><font face="Verdana">Bibliografía</font></B></P>     <P align=left><font face="Verdana" size="2">1. Davis MD, Gangnon RE, Lee LY, Hubbard LD, Klein BE, Klein R, et    al. The Age-Related Eye Disease Study severity scale for age-related macular    degeneration: AREDS Report No. 17. Arch Ophthalmol 2005; 123: 1484-1498.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">2. Ferris FL, Davis MD, Clemons TE, Lee LY, Chew EY, Lindblad AS,    et al. A simplified severity scale for age-related macular degeneration: AREDS    Report No. 18. Arch Ophthalmol 2005; 123: 1570-1574.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">3. Age-Related Eye Disease Study Research Group. A randomized,    placebo-controlled, clinical trial of high-dose supplementation with vitamins    C and E, beta carotene, and zinc for age-related macular degeneration and    vision loss: AREDS report no. 8. Arch Ophthalmol 2001; 119: 1417-1436.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">4. Russell SR, Slakter JS, Ho AC, Kaiser PK, Regillo CD,    Schmidt–Erfurth UM, et al. Anecortave Acetate Treatment of "Dry" AMD to Reduce    Risk of Progression to "Wet" AMD–The Anecortave Acetate Risk Reduction Trial    (AART). Invest Ophthalmol Vis Sci 2004; 45: Abstract 3134.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">5. Clemons TE, Milton RC, Klein R, Seddon JM, Ferris FL 3rd;    Age-Related Eye Disease Study Research Group. Risk factors for the incidence    of Advanced Age-Related Macular Degeneration in the Age-Related Eye Disease    Study (AREDS) AREDS report no. 19. Ophthalmology 2005; 112: 533-539.</font>  </P>      ]]></body>
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