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</front><body><![CDATA[ <P align=right><b><FONT face="Verdana" size="2"> EDITORIAL</FONT></b></P>      <P align=right>&nbsp;</P>      <P align=left><b><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Retinopatía de la prematuridad</font></P>      <p align=left><font face="Verdana" size="4">Retinopathy of prematurity</font></p>     <p align=left>&nbsp;</p>     <p align=left>&nbsp;</p></b>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2"><b>Blanco Teijeiro M.J.<sup>1</sup></b></FONT></P>       <P align=left><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Doctora en Medicina. Servicio de Oftalmología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). España.</font><font face="Verdana" size="2">    <br> E-mail: <a href="mailto:maria.jose.blanco.teijeiro@sergas.es">maria.jose.blanco.teijeiro@sergas.es</a></font></P>       <P align=left>&nbsp;</P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=center>&nbsp;</P>       <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">La retinopatía de la prematuridad (RP) es  probablemente la parte de la oftalmología pediátrica que más interés suscita en  la actualidad. Los rigurosos trabajos de investigación clínica y básica (buen  ejemplo de aplicación de Medicina basada en la evidencia en nuestra  especialidad) llevados a cabo en las últimas dos décadas han revolucionado el  conocimiento de su patogenia. Esto ha permitido el diseño de nuevas, y  probablemente más efectivas, estrategias terapéuticas basadas en la utilización  de agentes antiangiogénicos.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">La retinopatía de la prematuridad es la causa más  frecuente de ceguera infantil en países desarrollados. Aunque carecemos de datos  fiables sobre su prevalencia en Europa, se sabe que cada año nacen en EEUU de  14.000 a 16.500 niños prematuros con peso menor a 1.250 g. Entre 9.000 y 10.500  desarrollan algún grado de RP. Entre 1.000 y 1.500 recién nacidos (RN)  prematuros requieren tratamiento y de 400 a 600 serán legalmente ciegos. Además,  la severidad de la retinopatía neonatal constituye un marcador de la  discapacidad funcional tardía de estos pacientes.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">La retinopatía de la prematuridad es una enfermedad  vasoproliferativa que afecta a RN prematuros y que ocurre en el momento de  desarrollo y maduración vascular. Fue descrita por primera vez por Terry en 1940  como fibroplasia retrolental, forma cicatricial de la enfermedad. En la década  de los 50 se la relacionó con el aporte elevado e incontrolado de oxígeno, lo  que llevó a un control estricto del mismo restringiendo su uso en las Unidades  de Neonatología. Con la administración controlada de oxígeno disminuyó  drásticamente la incidencia de RP, pero se produjo un aumento de las muertes  neonatales debidas a complicaciones respiratorias y neurológicas. En la década  de los 80, el avance en las técnicas y métodos de cuidado neonatal ha permitido  una mayor supervivencia de los RN prematuros de menor edad gestacional (&lt;27  semanas) y de más bajo peso al nacimiento (&lt;1.000 g), es decir, de aquellos  prematuros que presentan un mayor riesgo de RP. Aunque algunos estudios  apuntaban un aumento en la prevalencia de las formas más severas de RP, otros  más recientes muestran un descenso en la incidencia, severidad y progresión de  la enfermedad en países desarrollados.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">La Clasificación Internacional de la Retinopatía de  la Prematuridad (ICROP) describió los grados de severidad de RP basándose en  cuatro parámetros: localización, estadio, extensión y presencia de <I>enfermedad  plus.</I> Dicha clasificación, revisada y ligeramente modificada en el año 2005  (1), unificó criterios y facilitó la realización de grandes ensayos clínicos  multicéntricos que contribuyeron a mejorar el conocimiento de la patogenia de la  enfermedad.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">Hoy sabemos que la mayoría de las RP regresan; menos  de un 10% de las RP en estadios 1 y 2 progresan a <I>enfermedad umbral.</I> El  Estudio Multicéntrico de la Crioterapia para la Retinopatía de la Prematuridad  (CRYO-ROP) (2) definió la <I>enfermedad umbral</I> (RP en estadio 3 en zonas I o  II con <I>enfermedad plus</I> cuya extensión es de 5 horas contiguas u 8  discontinuas) como el nivel de severidad de la RP en la que el riesgo de un  resultado anatómico desfavorable era de un 50%. La <I>enfermedad umbral </I>se  desarrolla en aproximadamente un 6% de los prematuros de menos de 1.250 g. El  CRYO-ROP demostró la eficacia de la crioterapia periférica para disminuir los  Resultados desfavorables tanto a nivel anatómico como funcional. Sin embargo, el  porcentaje de Resultados desfavorables observados en ojos con RP en zona I era  elevado (87%) a pesar del tratamiento. Esto motivó el desarrollo de estudios  clínicos posteriores &#091;STOP-ROP (Suplemento Terapéutico de Oxígeno para la  prevención de la Retinopatía de la Prematuridad Preumbral) y ET-ROP (Estudio del  Tratamiento Precoz de la Retinopatía de la Prematuridad)&#093; que definieron y  subdividieron la <I>enfermedad preumbral,</I> refiriéndose con este término a  ojos con alto riesgo de desarrollar la <I>enfermedad umbral</I> y que por tanto  debían ser observados de cerca. El ET-ROP (3) postula que el tratamiento de la  RP en estadios más precoces mejora el pronóstico visual y funcional. Actualmente  se utiliza la fotocoagulación con láser para la ablación de la retina  periférica, ya que ha sido demostrada su superioridad frente a la  crioterapia.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">De los numerosos ensayos clínicos realizados se  derivan el conocimiento de la historia natural de la RP y la evidencia de que el  tratamiento realizado a tiempo disminuye el riesgo de pérdida visual. Por tanto,  el cuidado efectivo de los RN prematuros exige que éstos sean explorados  cuidadosamente, en el momento adecuado y por un oftalmólogo con experiencia en  el examen de estos pacientes (las indicaciones de <I>screening</I> y seguimiento  han sido publicadas conjuntamente por las Academias Americanas de Oftalmología y  Pediatría). Muchas veces, los RN pretérmino deben ser trasladados a centros  oftalmológicos de referencia para su exploración y tratamiento, aumentando con  el desplazamiento aún más su morbilidad. La Telemedicina, mediante la  adquisición de imágenes funduscópicas digitales y su transmisión a estos  centros, ofrece la oportunidad de identificar pacientes en riesgo que requieran  una exploración in situ o tratamiento. La obtención de estas imágenes digitales  facilitaría también el desarrollo y realización de ensayos clínicos  multicéntricos. Por último, la documentación fotográfica del tratamiento  permitiría distinguir el verdadero fracaso terapéutico del mal resultado causado  por un tratamiento incompleto.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">Gracias a los estudios realizados en modelos animales  se sabe que la RP es una enfermedad en dos fases (una primera de  vaso-obliteración hiperóxica y una segunda de neovascularización). El  descubrimiento de la importancia de VEGF <I>(vascular endothelial growth  factor)</I> e IGF-I <I>(insulin-like growth factor-I) </I>(4) en el desarrollo  de RP constituye un paso importante en el entendimiento de su patogenia. VEGF es  necesario para la angiogénesis fisiológica y su regulación está mediada por la  hipoxia tisular. También se ha asociado con la neovascularización vítrea en  modelos de experimentación. IGF-I es un factor de crecimiento somático  importante que se correlaciona muy bien con el peso al nacimiento y con la edad  gestacional. IGF-I es también un factor clave en el desarrollo vascular normal y  regula la neovascularización retiniana mediante el control de la activación de  VEGF con independencia de las condiciones de oxígeno. Estos hallazgos sugieren  una serie de alternativas para el tratamiento médico de la enfermedad pero  también, y esto es lo más importante, un momento crítico para la realización de  dicha intervención. La inhibición de VEGF o IGF-1 muy precozmente después del  nacimiento podría evitar el crecimiento vascular normal y precipitar la  enfermedad, mientras que la inhibición en la segunda fase podría prevenir la  neovascularización. El hallazgo de que el desarrollo tardío de RP está asociado  con niveles bajos de IGF-I (5) después del parto prematuro sugiere que el  reemplazamiento fisiológico y precoz de IGF-I a los niveles hallados en el útero  podría prevenir la enfermedad permitiendo un desarrollo vascular normal.  Contrariamente, si el suplemento de IGF-I se realiza tardíamente, en la fase  neovascular, se exacerbaría la enfermedad.</FONT></P>     <P align=left><FONT face="Verdana" size="2">Todo apunta hacia un futuro en el que más que  enfatizar en el tipo de tratamiento, tendremos que centrarnos en la prevención  de la enfermedad mediante el uso de agentes anti-angiogénicos que actúen a nivel  molecular. El agente ideal sería aquel que pudiendo ser administrado de la forma  menos invasiva (colirio o inyección intravítrea única), tuviese el mínimo efecto  sobre el desarrollo vascular normal, consiguiese prevenir la neovascularización  y todo ello, con la menor toxicidad retiniana posible.</FONT></P>     <P>&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana" size="3">Bibliografía</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. International Committee for the Classification of Retinopathy of    Prematurity. The International Classification of Retinopathy of Prematurity    revisited. Arch Ophthalmol 2005; 123: 991-999.</font> </p>          <P align=left><font face="Verdana" size="2">2. Cryotherapy for Retinopathy of Prematurity Cooperative Group.    Multicenter Trial of Cryotherapy for Retinopathy of Prematurity:    ophthalmological outcomes at 10 years. Arch Ophthalmol 2001; 119: 1110-1118.</font>    </P>          <P align=left><font face="Verdana" size="2">3. Early Treatment For Retinopathy Of Prematurity Cooperative    Group. Revised indications for the treatment of retinopathy of prematurity:    results of the early treatment for retinopathy of prematurity randomized    trial. Arch Ophthalmol 2003; 121: 1684-1694.</font> </P>          <P align=left><font face="Verdana" size="2">4. Hellstrom A, Perruzzi C, Ju M, Engstrom E, Hard AL, Lui JL, et    al. Low IGF-I suppresses VEGF-survival signaling in retinal endothelial cells:    direct correlation with clinical retinopathy of prematurity. Proc Natl Acad    Sci USA 2001; 98: 5804-5808.</font> </P>          <P align=left><font face="Verdana" size="2">5. Hellstrom A, Engstrom E, Hard AL; Albertsson-Wikland K, Carlsson    B, Niklasson A, et al. Postnatal serum insulin-like growth factor I deficiency    is associated with retinopathy of prematurity and other complications of    premature birth. Pediatrics 2003; 112: 1016-1020.</font> </P>         ]]></body>
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