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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Implicaciones del control nervioso del flujo sanguíneo coroideo en las enfermedades oculares]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Complutense de Madrid (UCM) Instituto de Investigaciones Oftálmicas Ramón Castroviejo ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <P align=right><B><font face="Verdana" size="2">        EDITORIAL</font></B></P>       <P align=right>&nbsp;</P><B>     <p align=left><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Implicaciones del  control nervioso del flujo sanguíneo coroideo en las enfermedades oculares</font></p>     <p align=left><font face="Verdana" size="4">Implications of nerve control of  choroidal blood flow in ocular diseases</font></p>     <p align=left>&nbsp;</p>     <p align=left>&nbsp;</p></B>     <P align=left><b><font face="Verdana" size="2">De Hoz Montañana R.<sup>1</sup>, Ramírez  Sebastián A.I.<sup>1</sup></font></b></P>   <font face="Verdana" size="2"><sup>1 </sup>Profesora Titular E.U. Instituto de    Investigaciones Oftálmicas Ramón Castroviejo. UCM    <br>   E-mail: <a href="mailto:rdehoz@med.ucm.es">rdehoz@med.ucm.es</a> /   <a href="mailto:airamirez@med.ucm.es">airamirez@med.ucm.es</a></font>       <p>&nbsp;</p>       <p>&nbsp;</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font face="Verdana" size="2">Fisiológicamente, una de las principales funciones de la coroides  es nutrir (aporte de O<SUB>2</SUB> y  glucosa) a las capas más externas de la retina (fundamentalmente a los  fotorreceptores y al EPR). No obstante, la coroides parece estar perfundida en  una proporción que excede de las necesidades nutritivas, sugiriéndose por tanto,  un papel adicional para la alta tasa de flujo coroideo. Así se piensa que el  flujo sanguíneo coroideo podría por un lado ayudar a mantener la regulación de  la PIO y por otro tener una acción termorreguladora mediante los siguientes  mecanismos: disipando el calor generado durante el proceso de fototransducción  visual, previniendo el sobrecalentamiento de la retina externa durante la  exposición a la luz brillante, y por último calentando las estructuras  intraoculares que pueden enfriarse por la exposición con el medio externo en  condiciones extremas.</font></p>     <P align=left><font face="Verdana" size="2">En los últimos años se ha puesto de manifiesto que en  la regulación de este flujo sanguíneo coroideo tiene un importante papel el </font><I><font face="Verdana" size="2">control nervioso.</font></P></I>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">La neurorregulación del flujo uveal está gobernada  por numerosos mecanismos. De forma directa, esta regulación se llevaría a cabo a  través de la inervación perivascular, que permitiría un balance entre la  vasoconstricción y vasodilatación necesarias para el mantenimiento del flujo  sanguíneo; mientras que de forma indirecta se realizaría a través de las fibras  paravasculares, tanto por medio de neurotransmisores clásicos, como por  neuropéptidos liberados por las terminaciones simpáticas, parasimpáticas y  sensitivas del estroma, y factores difusibles como el óxido nítrico.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">En la coroides humana se ha observado que tanto las  fibras perivasculares como las paravasculares se marcan con anticuerpos contra  neuropéptidos propios del Sistema Simpático (Neuropéptido Y (NP-Y),  Parasimpático (Péptido Intestinal Vasoactivo (VIP)) y Sensitivo (Sustancia P (SP) y Péptido Relacionado con el Gen de la Calcitonina  (CGRP)) (1).</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">La <I>estimulación simpática,</I> causa una marcada  vasoconstricción coroidea y una caída de la presión intraocular debido a una  disminución en el volumen sanguíneo ocular (reducciones del flujo coroideo de  hasta el 60%). Esta respuesta fundamentalmente es llevada a cabo por la  estimulación de receptores &#945;-adrenérgicos localizados en las  células musculares lisas de los vasos. La inervación simpática, hace que la  coroides esté bajo un tono vasoconstrictor, sugiriéndose que éste podría  proteger a la retina y a la cabeza del nervio óptico de la hiperperfusión y  rotura de las barreras oculares, que se pueden producir en ciertas  circunstancias como por ejemplo la hipertensión arterial.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">El papel de la <I>inervación parasimpática</I> está  peor definido que el del sistema simpático. Sin embargo, se ha observado que la  coroides responde a la estimulación colinérgica parasimpática (que le llega vía  nervios ciliares cortos) mediante vasodilatación. Esta vasodilatación explicaría  el incremento reflejo del flujo coroideo inducido por la luz.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Recientemente se ha postulado que también los  <I>nervios periféricos sensitivos</I> juegan un importante papel en la  regulación del flujo coroideo. Así, la SP, podría tener una función  víscero-motora regulando el flujo coroideo durante la irritación ocular.  Asimismo a la CGRP se le ha atribuido un papel vasodilatador como co-mediador  colinérgico junto con la SP.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">En vista de la importancia que el control nervioso  ejerce sobre la regulación del flujo sanguíneo coroideo, parece lógico pensar  que daños en la inervación coroidea podrían estar implicados en las alteraciones  vasculares que se producen en algunas enfermedades oculares. Estudios  experimentales han demostrado que la inervación simpática es crítica en la  regulación de la vascularización coroidea, y que la pérdida crónica de la  actividad simpática, puede contribuir a la proliferación vascular anómala que se  observa en enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y  la retinopatía diabética. Además, la pérdida de esta inervación puede causar  edema en la retina, circunstancia que podría ser importante en enfermedades como  la diabetes o la hipertensión, en las que el control autonómico está  alterado.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">El daño axonal en el Sistema Nervioso Simpático es un  hecho muy notable de la neuropatía diabética. Además, se ha sugerido la  existencia de una disfunción de los nervios simpáticos del ojo en pacientes  diabéticos, postulándose que los episodios de hiperglucemia podrían determinar  un aumento en el flujo coroideo y en la presión de los vasos de la coroides  submacular, así como cambios en el epitelio pigmentario de la retina. De esta  forma se exacerbaría la extravasación de fluido desde los vasos de la coroides  submacular. El exceso de líquido intrarretiniano que origina el edema macular  diabético procedería no sólo de los vasos de la retina sino también de la  coroides, llegando a la retina a través de las lesiones del epitelio pigmentario  cercano a la coriocapilar afectada.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Las fibras nerviosas coroideas son más numerosas en  la coroides central que en la periférica. Este hecho es aún más notable en la  región submacular, en la que los axones forman una delicada red, donde asimismo  se encuentra el mayor porcentaje de células ganglionares coroideas NPY(+) y  TH(+). La distribución mayoritaria de estas células en la región submacular,  sugiere la posibilidad de que patologías vasculares de ciertas enfermedades  oculares, como el edema macular diabético o la DMAE, estén relacionadas con la  posible disfunción de estas células (2).</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=left><FONT size=2 face="Verdana">En la DMAE, las anomalías hemodinámicas se han  descrito, tanto como agentes causales potenciales como parte del proceso  patológico. Mediante flujometría Doppler con láser, se ha observado que el flujo  sanguíneo coroideo disminuye con la edad, y es menor en los estadios no  exudativos de la degeneración macular que en los controles; debiéndose este  efecto a un descenso en el volumen del flujo sanguíneo (3). Se necesitarían más  estudios longitudinales para determinar si estas alteraciones en el flujo  sanguíneo coroideo participan de alguna manera en el desarrollo de la  neovascularización coroidea, y si las medidas de flujo podrían identificar  sujetos con DMAE con riesgo de desarrollar neovascularización coroidea.  Igualmente, sería necesario un mejor conocimiento de la posible implicación de  la inervación coroidea y especialmente de las neuronas submaculares, en esta  enfermedad ocular.</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Recientemente, se ha postulado que los nervios  sensitivos podrían estar implicados en la regulación del flujo coroideo en  distintos mecanismos inflamatorios que van a mediar la vasodilatación y  extravasación plasmática. También se ha visto su papel en los procesos de  mantenimiento y renovación vascular, con implicaciones substanciales en la  función visual (4). Así, se ha sugerido, que cambios en el grosor coroideo  jugarían un papel principal en la regulación de estado refractivo ocular,  particularmente en la recuperación de la miopía (5).</FONT></P>     <P align=left><FONT size=2 face="Verdana">Por tanto podemos considerar, que la inervación  periférica, tanto sensitiva como simpática, tendría un amplio y significativo  papel en la regulación de la arquitectura vascular coroidea. Más allá, dado la  especial susceptibilidad al daño que presenta la inervación periférica, en gran  variedad de condiciones, incluyendo: la edad, la hipertensión arterial, la  hipertensión ocular y la diabetes; la disfunción de los nervios coroideos  simpáticos y sensitivos podría intervenir en la etiología de las enfermedades  oculares que aparecen asociadas a estas condiciones.</FONT></P>   <FONT face=Arial>     <P><B>   </B>     </FONT>       <P align=left><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b></P>         <P align=left><font face="Verdana" size="2">1. Triviño A, De Hoz R, Salazar JJ, Ramirez AI, Rojas B, Ramirez    JM. Distribution and organization of the nerve fiber and ganglion cells of the    human choroid. Anat Embryol (Berl) 2002; 205: 417-430.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">2. Triviño A, de Hoz R, Rojas B, Salazar JJ, Ramirez AI, Ramirez    JM. NPY and TH innervation in human choroidal whole-mounts. Histol Histopathol    2005; 20: 393-402.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">3. Grunwald JE, Hariprasad SM, DuPont J, Maguire MG, Fine SL,    Brucker AJ, et al. Foveolar choroidal blood flow in age-related macular    degeneration. Invest Ophthalmol Vis Sci 1998; 39: 385-390.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">4. Steinle JJ, Smith PG. Sensory but not parasympathetic nerves are    required for ocular vascular remodelling following chronic sympathectomy in    rat. Auton Neurosci 2003; 109: 34-41.</font> </P>        <P align=left><font face="Verdana" size="2">5. Fitzgerald ME, Wildsoet CF, Reiner A. Temporal relationship of    choroidal blood flow and thickness changes during recovery from form    deprivation myopia in chicks. Exp Eye Res 2002; 74: 561-570.<b>    ]]></body>
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