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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>      <p align="right">&nbsp;</p>       <p><font face="Verdana" size="4"><B>La historia de la cefuroxima intraocular</B></font></p>      <p><b><font face="Verdana" size="4">The tale of intraocular cefuroxime</font></b></p>      <p>&nbsp;</p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b><font face="Verdana" size="2">García-Sáenz M.C.<sup>  1</sup> </font></b></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><sup>  1 </sup> Doctor en Medicina. Fundación  Hospital Alcorcón. Madrid    <br> E-mail. <a href="mailto:Mcgarcias@fhalcorcon.es">Mcgarcias@fhalcorcon.es</a></font></p>      <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      <p><font face="Verdana" size="2">Recientemente han sido publicados los resultados de  un estudio multicéntrico, aleatorizado, prospectivo y controlado, perfectamente  diseñado, llevado a cabo por la Sociedad Europea de Cataratas y Cirugía  Refractiva (ESCRS) en relación con el empleo de la cefuroxima intracameral y la  reducción de la incidencia de la endoftalmitis posquirúrgica (1,2). En el  estudio, en el que participaron 24 hospitales de 9 países diferentes, incluyendo  España, se reclutaron hasta el año 2005, más de 16.000 pacientes, de los cuales  13.698 completaron el estudio. Los resultados preliminares parecían ser tan  concluyentes que se decidió darles difusión precozmente: la incidencia de  endoftalmitis, en el grupo de los 6.862 pacientes que no recibió cefuroxima, fue  de 23, frente a la incidencia 5 veces menor en el grupo que recibió cefuroxima:  5 casos de 6.836. Ante estos resultados clínica y estadísticamente  significativos, los autores propugnan la utilización rutinaria de esta medida  profiláctica por todos los oftalmólogos.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">No obstante, la historia de la aplicación de la  cefuroxima por vía intracameral se remonta unos años más atrás. En el año 2002  Montan, un oftalmólogo sueco, en el hospital de St. Erik en Estocolmo,  desarrolló una técnica de inyección intracameral en bolo de 1 mg de cefuroxima  en 0,1 ml de solución, al final de la técnica de facoemulsificación (3). Se  decidió a probarlo, ante el problema surgido en su centro, de un aumento  significativo de la incidencia de endoftalmitis, tras cirugía de cataratas y  ello pese a realizar profilaxis con antibióticos por vía subconjuntival. Los  ensayos iniciales parecían mostrar que cefuroxima era un antibiótico seguro para  el endotelio y que no ocasionaba alergias o inflamación intraocular.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">La técnica se instauró de forma rutinaria en Suecia  enrolando a más de 300.000 pacientes. La conclusión de que esta pauta conseguía  prevenir la mayoría de endoftalmitis posquirúrgicas estaba basada sobre todo en  estudios retrospectivos y no controlados. Se hablaba de un riesgo de 5 a 7 veces  menor de endoftalmitis en el grupo no tratado con cefuroxima frente al grupo que  recibió tratamiento. Además se observó que los microorganismos responsables de  las infecciones oculares en el grupo tratado eran bacterias resistentes a la  cefuroxima.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Dado que el empleo de cefuroxima intracameral parecía  alentador, se decidió llevar a cabo en Europa el estudio multicéntrico  prospectivo aleatorizado y controlado de la ESCRS con los resultados tan  favorables para cefuroxima antes referidos. Esta cefalosporina de segunda  generación, es muy activa frente a los principales patógenos responsables de  endoftalmitis: estafilococos (excepto <i>  Staphylococcus aureus</i>  resistentes a  meticilina), estreptococos, <i>  Propionibacterium acnes</i>  y la mayoría de bacilos  gramnegativos (excepto <i>  Pseudomonas sp.</i> ). Asimismo es un antibiótico que cumple  adecuadamente los criterios para profilaxis ocular: es eficaz, cubre un espectro  adecuado, relativamente barato y no provoca toxicidad.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Por otro lado la cefuroxima es un antibiótico que se  caracteriza por la escasa inducción de resistencias bacterianas, problema  crucial en medicina. Ante la duda que a veces surge, de utilizar otro tipo de  antimicrobianos con más espectro y actividad intrínseca incluso que la  cefuroxima, en la profilaxis quirúrgica de la endoftalmitis, se sugiere en un  primer momento no hacerlo de forma rutinaria, toda vez que se habrán debilitado  e incluso agotado, prematuramente, dichas alternativas útiles a la hora de  tratar una endoftalmitis franca (4).</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Hasta ahora, no hay ningún otro estudio científico  prospectivo controlado que haya demostrado un efecto profiláctico de la  endoftalmitis por la administración de antibióticos por otras vías, incluyendo  los antibióticos en los sueros de irrigación. Ha sido una práctica bastante  habitual el empleo de sueros con vancomicina y aminoglucósidos incorporados en  el líquido de infusión, práctica que condicionaba riesgo de toxicidad, sobre  todo con gentamicina, así como el peligro de desarrollar resistencias,  fundamentalmente con vancomicina, que debería ser considerada de reserva. Por  ello hay varias sociedades científicas que cuestionan e incluso desaconsejan  esta profilaxis: Center for Disease Control en 1995 y American Academy of  Ophthalmology en 1999, con vancomicina y May en 2000 con los  aminoglucósidos.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">La paradoja con cefuroxima es que si bien ha  demostrado su eficacia en el ensayo clínico de referencia, dicho estudio parece  la antítesis de un estudio clínico ideal ya que se trata de un antimicrobiano  que inicialmente no estaba pensado para uso intraocular (no venía comercializado  en monodosis intraoculares, lo que podría ocasionar errores de concentración al  preparar las diluciones y riesgo de contaminación), y tampoco se tenía la  completa seguridad de su inocuidad y de falta de toxicidad. Progresivamente se  han ido publicando artículos en relación con su seguridad y eficacia, hasta  convertirse en una de las pautas profilácticas más recomendables en la cirugía  de la catarata en el año 2006 (5).</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">La cefuroxima es un antibiótico que en el  multicéntrico que se analiza, se ha mostrado eficaz, seguro y con una cobertura  antibacteriana razonable. Asimismo se ha comprobado que la administración  intracameral de un antibiótico en bolo marca diferencias respecto a las otras  vías de administración. Este estudio además ha de ser de referencia para ensayar  otros antimicrobianos que mejoren el espectro bacteriano y la seguridad, con el  objetivo final de aproximarnos al «riesgo cero» de endoftalmitis.</font></p>      <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><font face="Verdana">Bibliografía</font></p>  </B>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Seal DV, Barry P, Gettinby G, Lees F, Peterson M, Revie CW, et al. ESCRS study of prophylaxis of postoperative endophthalmitis after cataract surgery: Case for a European multicenter study. J Cataract Refract Surg 2006; 32: 396-406.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">2. Barry P, Seal DV, Gettinby G, Lees F, Peterson M, Revie CW, et al. ESCRS study of prophylaxis of postoperative endophthalmitis after cataract surgery: Preliminary report of principal results from a European multicenter study. J Cataract Refract Surg 2006; 32: 407-410.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">3. Montan PG, Wejde G, Koranyi G, Rylander M. Prophylactic intracameral cefuroxime. Efficacy in preventing endophthalmitis after cataract surgery. J Cataract Refract Surg 2002; 28: 977-981.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">4. Arias Puente A. Profilaxis y tratamiento de la infección quirúrgica. Madrid: Sociedad Española de Oftalmología. 2006.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">5. Wejde G, Samolov B, Seregard S, Koranyi G, Montan PG. Risk factors for endophthalmitis following cataract surgery: a retrospective case-control study. J Hosp Infect 2005; 61: 251-256.</font></p>     ]]></body>
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