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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cataratas pediátricas: estudio epidemiológico y diagnóstico: Análisis retrospectivo de 79 casos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario 12 de Octubre Servicio de Oftalmología ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Purpose: To determine the epidemiology, diagnosis and treatment features in a group of pediatric patients with cataracts treated at our hospital. The aim was to improve the visual prognosis in these patients. Methods: 79 children with cataracts were reviewed retrospectively during an 18 year period (1986-2004). This involved patients with congenital cataracts and those who acquired them later. Most of the latter group had a traumatic etiology (90%). Results: The etiology of most cataracts was idiopathic (68%) for the congenital group and traumatic (90%) for the acquired group. Congenital cataracts were frequently nuclear in type (31%) with 56% being bilateral. 27% of the congenital group were associated with dysmorphic eye features, the most frequent being microphthalmos. The most frequent presenting feature was leucokoria, seen in 44% of patients. 75% of congenital cataracts were diagnosed within one month of clinical manifestation. 58% of the congenital cataracts were treated by surgery and 50% of these were performed within one month of the diagnosis. 90% of the acquired cataracts were treated surgically, and 95% of these were performed less than one month after diagnosis. Conclusions: We attained a prompt diagnosis and treatment in a high percentage of cases. Prompt diagnosis and treatment will determine the visual prognosis of these patients. We must continue trying to shorten this period of time in order that all children with this condition are diagnosed and treated urgently and efficiently.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <b>      <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><a name="top"></a>ARTÍCULO  ORIGINAL</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4">Cataratas pediátricas: estudio epidemiológico y diagnóstico. Análisis retrospectivo de 79 casos</font></p>     <p><font face="Verdana" size="4">Pediatric cataracts: epidemiology and diagnosis. Retrospective review of 79 cases</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">Perucho-Martínez S.<sup>1</sup>, De-la-Cruz-Bertolo J.<sup>2</sup>, Tejada-Palacios P.<sup>2</sup></font></b></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Oftalmología. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> 1 Licenciado en Medicina.    <BR> 2 Doctor en Medicina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Comunicación presentada parcialmente en el 17 Congreso de la Sociedad Española de Estrabología (Madrid 2004).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p><hr size="1">      <p><font face="Verdana" size="2"><B>RESUMEN</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Objetivo:</b> Determinar las características epidemiológicas, diagnósticas y terapéuticas de un grupo de cataratas de nuestro medio con el propósito de mejorar el pronóstico visual de estos pacientes.    <BR><B>Métodos</B>: Estudio retrospectivo de 79 casos de cataratas pediátricas durante un periodo de 18 años (1986-2004). Hemos diferenciado dos grupos etiológicos de trabajo: cataratas congénitas y cataratas adquiridas.    <BR><B>Resultados</B>: La causa más frecuente entre las congénitas fue la idiopática (68%) y la más frecuente de las adquiridas fue traumática (90%). La morfología más frecuente de las congénitas fue la nuclear 0,31 (31%). El 56% de las cataratas congénitas fueron bilaterales. El 27% de las cataratas congénitas se asociaban a otras anomalías oculares y la más frecuente fue el microftalmos. El signo clínico de presentación más frecuente de las cataratas congénitas fue la leucocoria, en 0,44 (44%). El 75% (0,75) de las cataratas congénitas de nuestro medio tardan menos de un mes en diagnosticarse desde la manifestación clínica. El 58% (0,58) de las cataratas congénitas se trataron con cirugía y el 50% de ellas tardaron menos de 1 mes en operarse. El 90% (0,9) de las adquiridas se trataron con cirugía y el 95% de ellas tardaron menos de un mes en operarse.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><B>Conclusiones</B>: En nuestra serie conseguimos un diagnóstico y tratamiento precoz en un alto porcentaje de pacientes. El pronóstico visual de estos niños viene determinado por la precocidad en el diagnóstico y el tratamiento, es por ello que debemos continuar intentando acortar este período de tiempo y conseguir que todos los niños sean diagnosticados y tratados precozmente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>Palabras clave:</B> Catarata, pediátrica, congénita, lente intraocular, pseudofaquia, extracción de catarata.</font></p> <hr size="1">     <p></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>ABSTRACT</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Purpose:</b> To determine the epidemiology, diagnosis and treatment features in a group of pediatric patients with cataracts treated at our hospital. The aim was to improve the visual prognosis in these patients.    <BR><B>Methods</B>: 79 children with cataracts were reviewed retrospectively during an 18 year period (1986-2004). This involved patients with congenital cataracts and those who acquired them later. Most of the latter group had a traumatic etiology (90%).    <BR> <b>Results</b>: The etiology of most cataracts was idiopathic (68%) for the congenital group and traumatic (90%) for the acquired group. Congenital cataracts were frequently nuclear in type (31%) with 56% being bilateral. 27% of the congenital group were associated with dysmorphic eye features, the most frequent being microphthalmos. The most frequent presenting feature was leucokoria, seen in 44% of patients. 75% of congenital cataracts were diagnosed within one month of clinical manifestation. 58% of the congenital cataracts were treated by surgery and 50% of these were performed within one month of the diagnosis. 90% of the acquired cataracts were treated surgically, and 95% of these were performed less than one month after diagnosis.    <BR><B>Conclusions</B>: We attained a prompt diagnosis and treatment in a high percentage of cases. Prompt diagnosis and treatment will determine the visual prognosis of these patients. We must continue trying to shorten this period of time in order that all children with this condition are diagnosed and treated urgently and efficiently <i>(Arch Soc Esp Oftalmol 2007; 82: 37-42).</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>Key words:</B> Cataract, pediatric, congenital, intraocular lens, pseudophakia, cataract extraction.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><B>Introducción</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las catataras congénitas de desarrollo temprano así como las  cataratas traumáticas son enfermedades oculares frecuentes (1,4-6,3 por cada  100.000 nacidos vivos según la población de estudio) y constituyen una causa  importante de disminución de agudeza visual (AV) en la infancia (1). La  prevalencia de ceguera (agudeza visual con corrección menor a 0,05) por catarata  infantil puede estar alrededor de 1 a 4/10.000 niños en los países  subdesarrollados y entre 0,1 a 0,4/10.000 niños en los países industrializados  (2-5).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tienen unas características especiales y su manejo es  completamente distinto a las del adulto.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La principal causa de pérdida de visión relacionada con  cataratas congénitas o infantiles es la ambliopía. Los primeros meses de la vida  representan un período crítico en el desarrollo visual, puesto que las áreas  visuales del encéfalo experimentan maduración rápida en respuesta a las señales  visuales procedentes de los ojos (6,7). La borrosidad de la imagen retiniana en  uno o ambos ojos durante este período crítico originará una ambliopía  irreversible.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Su diagnóstico precoz es una prioridad internacional (8), pues  de ello depende directamente el pronóstico visual de estos pacientes. Esta  prioridad ha llevado a elaborar estrategias de prevención e identificación tanto  en países desarrollados como en países en vías de desarrollo (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se han analizado 79 casos de cataratas pediátricas de la  consulta de oftalmología pediátrica de nuestro área hospitalaria, determinando  su incidencia en nuestro área, su etiología y morfología, características del  diagnóstico y tratamiento con el propósito de mejorar el pronóstico visual de  estos pacientes.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Sujetos, material y métodos</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estudio retrospectivo de 79 casos de cataratas pediátricas  presentes en nuestro medio durante un periodo de diagnóstico y seguimiento de 18  años (1986-2004).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se han definido dos grupos etiológicos de trabajo:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">Grupo de cataratas congénitas, dentro de las cuales estarían  incluidas las idiopáticas, genéticas, asociadas a síndromes y las debidas a  infecciones intrauterinas.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">Grupo de cataratas adquiridas, dentro de las cuales estarían  incluidas las cataratas traumáticas y metabólicas.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">En cada uno de los grupos etiológicos se han analizado los  siguientes parámetros: sexo, antecedentes familiares, localización, morfología y  características de las cataratas, asociación a otras malformaciones oculares,  forma de presentación, edad de presentación clínica, edad del diagnóstico por  parte del pediatra u oftalmólogo, tratamiento quirúrgico o conservador y edad en  la que se realiza la cirugía.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha empleado el término de leucocoria como signo de  presentación clínica y denominamos leucocoria en este trabajo, a cualquier  opacidad cristaliniana, no al típico reflejo blanquecino (leucocoria) que  producen otro tipo de patologías oftalmológicas pediátricas como el  retinoblastoma, PVPH, toxoplasmosis,...</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha realizado un análisis estadístico descriptivo en el que se  presentan distribuciones de frecuencias absolutas y relativas. Se ha empleado el  test de Chi- cuadrado para contrastar la significación estadística de las  diferentes proporciones. El programa informático de análisis estadístico  empleado es el SAS v 8.02; SAS Institute Inc., (Cary, NC, USA).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Resultados</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el análisis de grupos etiológicos, 59/79 (74,36%) fueron  cataratas congénitas (idiopáticas, hereditarias, asociadas a síndromes y  asociadas a infecciones intrauterinas) y 20/79 (25,64%) fueron adquiridas  (traumáticas y metabólicas)</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las cataratas congénitas encontramos que 0,68 (68%) son  idiopáticas, 0,17 (17%) hereditarias, 0,03 (3%) asociadas a infecciones  intrauterinas (dos casos de rubéola congénita) y 0,12 (12%) asociadas a  síndromes (nueve casos asociados a Síndrome de Down y un caso asociado a  Síndrome de Rubisntein-Taybi).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En las adquiridas 0,9 (90%) son de causa traumática y 0,1 (10%)  son de causa metabólica (tres casos con enfermedades reumatoides y renales  tratadas con altas dosis de corticoides).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a los antecedentes familiares, 0,27 (27,11%)  cataratas congénitas si los tenían mientras que 0,73 (72,8%) no los tenían.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cuanto a la morfología de las cataratas congénitas, 0,31  (31%) fueron cataratas nucleares, 0,15 (15%) fueron polares, 0,08 (8%) fueron subcapsulares; el resto de morfologías, menos frecuentes, quedan recogidas en la  <a href="#t1">tabla I</a>. En el grupo de las adquiridas, 0,05 casos (5%) era de tipo nuclear, 0,05 casos (5%) era de tipo polar, 0,35 casos (35%) eran de tipo subcapsular, 0,35 (35%) casos tenían otras formas y 0,2 casos (20%) desconocíamos su morfología.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t1"><img border="0" src="/img/revistas/aseo/v82n1/t07-01.gif" width="470" height="274"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a la localización encontramos que en el grupo de  las cataratas congénitas 0,56 (56%) eran bilaterales y 0,4 (44%) eran  unilaterales. Sin embargo en el grupo de las adquiridas 0,85 (85%) eran  unilaterales y tan solo 0,15 (15%) eran bilaterales. No se encontraron  resultados estadísticamente significativos en cuanto a la aparición en ojo  derecho (OD) u ojo izquierdo (OI) en los casos de cataratas unilaterales. En el  grupo de las congénitas 0,2 (20%) eran en ojo derecho y 0,24 (24%) eran en ojo  izquierdo. En el grupo de las adquiridas 0,5 (50%) eran en ojo derecho y 0,35  (35%) eran en ojo izquierdo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se analizó la asociación de las cataratas congénitas a otras  anomalías oculares encontrando que 0,27 (27%) presentaban otras anomalías  asociadas. La anomalía más frecuentemente asociada era el microftalmos que  aparecía en 0,44 casos (44%). Otros tipos de anomalías oculares asociadas menos  frecuentes fueron persistencia de membrana pupilar que aparecía en 0,31 (31%)  casos, glaucoma congénito en 0,2 casos (19%), persistencia de vítreo primario  hiperplásico en 0,06 casos (6%).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a la forma de presentación clínica de las cataratas  en nuestro medio se observó que la más frecuente entre las congénitas es la  leucocoria (44%) y entre las adquiridas es el antecedente de traumatismo previo  (<a href="#t2">tabla II</a>).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t2"><img border="0" src="/img/revistas/aseo/v82n1/t07-02.gif" width="570" height="337"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se identificó a qué edad se presentaba el primer signo clínico  obteniendo los siguientes resultados, en el grupo de las congénitas 17% de los  casos se presentaron al nacimiento, 40% durante los primeros 3 meses de vida,  13,5% de 3-6 meses, 5% entre 6-12 meses, 11,8% entre 12-48 meses y 5% con más de  48 meses. En el grupo de las adquiridas ningún caso apareció al nacimiento, sólo  un caso (5%) apareció durante el primer año de vida, 30% de los casos entre  12-48 meses de vida, 20% entre 48-96 meses y 45% de los casos aparecieron con  más de 96 meses de vida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Conociendo la edad de la presentación clínica y la edad en la  que se diagnostican, es posible saber cuánto tiempo se ha tardado en  diagnosticar la patología en nuestro medio, desde que se presentó clínicamente.  De esta manera pudimos ver que en el grupo de las cataratas congénitas, en 0,67  (70%) de los casos el diagnóstico se hizo como máximo en las 2-3 primeras  semanas tras la aparición clínica, en 0,06 (7%) pasó un mes, en 0,06 (7%)  pasaron 1-3 meses, 0,01 (2%) pasaron 3-6 meses y en 0,13 (14%) pasaron más de 6  meses entre la aparición clínica y el diagnóstico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las cataratas adquiridas se observó que en 0,7 (70%) casos no  había decalaje de tiempo, 0,1 (10%) transcurría 1 mes, 0,05 (5%) transcurrían de  1-3 meses, en 0,05 (5%) transcurrían de 3-6 meses y en 0,1 (10%) transcurrían  más de 6 meses.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para finalizar describiremos el tipo de tratamiento que reciben  las cataratas de nuestro grupo de estudio. En el grupo de las congénitas el 58%  reciben tratamiento quirúrgico. En el grupo de las adquiridas el 90% reciben  tratamiento quirúrgico (<a href="#t3">tabla III</a>).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t3"><img border="0" src="/img/revistas/aseo/v82n1/t07-03.gif" width="470" height="279"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las congénitas 0,56 (56%) casos requirieron cirugía bilateral  mientras que en 0,44 (44%) la cirugía fue unilateral.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Se estudió el período de tiempo que transcurre entre el  diagnóstico y la cirugía de las cataratas de nuestro medio.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el grupo de las cataratas congénitas en 0,5 (50%) casos este  periodo de tiempo es menor a 1 mes, en 0,26 (26%) es entre 1-2 meses. En el  grupo de las adquiridas en 0,95 (95 %) casos el periodo de tiempo es menor a 1  mes (<a href="#t4">tabla IV</a>).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="t4"><img border="0" src="/img/revistas/aseo/v82n1/t07-04.gif" width="470" height="357"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p></p>     <p><font face="Verdana"><B>Discusión</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las cataratas pediátricas son una causa importante de pérdida de  AV en la población infantil, sobre todo las congénitas y las que se desarrollan  en las primeras etapas de la vida. Constituyen la primera causa de ceguera  prevenible en el mundo dentro de la población pediátrica (10).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El objetivo de este estudio es conocer con más detalle las  cataratas pediátricas de nuestra población con el fin de mejorar en lo posible  la precocidad del diagnóstico y el tratamiento. El propósito más importante es  disminuir el riesgo de desarrollo de una ambliopía secundaria que va a influir  de forma directa en el pronóstico visual de estos niños.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha realizado un estudio epidemiológico, diagnóstico y de  actitud terapéutica de las cataratas infantiles de nuestro medio encontrando  resultados similares a los estudios realizados en otras poblaciones (8,9,11,12).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a la etiología, en el grupo de las congénitas las  más frecuentes son las aisladas (68%). El 17% son hereditarias, si bien es  cierto que este porcentaje tendría que ser mayor, debido a que algunas de las  catalogadas como aisladas podrían ser primeras mutaciones de cataratas  hereditarias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El síndrome más frecuentemente asociado es el síndrome de Down y  parece que hay un incremento de la incidencia de cataratas congénitas en estos  niños (2-6%) (13). En nuestra serie los dos casos de infecciones intrauterinas  asociados a catarata son rubéola congénita.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el grupo de las adquiridas, la causa más frecuente es la  traumática (traumatismos perforantes). Existen dos casos de cataratas adquiridas  secundarias al tratamiento con corticoides que a su vez son los dos únicos casos  de cataratas adquiridas bilaterales. La mayoría de las cataratas bilaterales son  congénitas y más concretamente hereditarias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La morfología más frecuente de las cataratas congénitas es la  nuclear seguida de la polar. En las adquiridas la morfología depende de la  naturaleza del traumatismo con excepción de las metabólicas que, como era de  esperar, son subcapsulares posteriores. Un 27% de las cataratas congénitas  presentaban otras anomalías oculares asociadas. La más frecuente era el  microftalmos seguido de la persistencia de membrana pupilar. Es muy importante  tener en cuenta el microftalmos como anomalía asociada más frecuente, ya que  puede dificultar el tratamiento quirúrgico y la rehabilitación visual posterior.  Se considera un factor de mal pronóstico visual de estos pacientes (10).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El signo clínico más frecuente de presentación en las cataratas  congénitas es la leucocoria seguida del estrabismo. Estas manifestaciones  clínicas son de vital importancia debido a que cada vez más, los pediatras las  reconocen gracias a la incorporación de exploraciones oftalmológicas básicas en  su práctica rutinaria que permiten un diagnóstico precoz.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cuanto a la edad de presentación podemos hablar de dos picos  de edad que corresponden con cada uno de los grupos de cataratas. El pico de  edad de presentación de las congénitas es hacia los 3 meses mientras que en el  caso de las adquiridas de nuestra serie está alrededor de los 8 años de edad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos de los factores más importantes en el pronóstico visual  de estos pacientes son el diagnóstico y el tratamiento precoz de esta patología  sobretodo en los niños más pequeños (14). Entendemos como precoz aquellas  cataratas diagnosticadas antes de las 4-6 semanas de su aparición. En nuestra  serie hemos visto que la mayoría de las cataratas congénitas así como las  adquiridas tardan menos de un mes en diagnosticarse y las que son quirúrgicas,  tardan menos de un mes en operarse. Estos son datos alentadores y nos indican  que las técnicas de exploración para la detección precoz llevadas a cabo en los  centros de atención primaria y especializada de nuestro medio están funcionando.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, no debemos cesar en nuestros esfuerzos por intentar  que todos los niños sean diagnosticados y tratados de forma precoz, para lo cual  se requiere la colaboración de padres, pediatras y oftalmólogos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><B>Bibliografía</B></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Fonseca A. Segmento anterior. In: Fonseca A, Abelairas J, Rodríguez JM, Peralta J. Actualización en cirugía oftálmica pediátrica. Madrid: Tecnimedia editorial S.L; 2000: 90-102.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885055&pid=S0365-6691200700010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Güell JL, Gil-Gibernau J. Catarata congénita e infantil. In: Corcóstegui B. Cirugía vitreorretiniana. Indicaciones y técnicas. Barcelona: Tecnimedia editorial S.L; 1999; 75-89.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885056&pid=S0365-6691200700010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Prevention of chilhood blindness. World Health Organization; 1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885057&pid=S0365-6691200700010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Foster A, Gilbert C. Epidemiology of visual impairment in childhood. In: Taylor D, ed. Practical pediatric ophthalmology. Oxford: 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885058&pid=S0365-6691200700010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Gilbert C, Rahi J, Eckstein M, Foster A. Hereditary disease as a cause of childhood blindness: regional variation. Results of blind school studies undertaken in countries of Latin America, Asia and Africa. Ophthalmic Genet 1995; 16: 1-10.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885059&pid=S0365-6691200700010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Cionni RJ, Snyder ME, Osher RH. Cataract Surgery. In: Tasman W, Jaeger EA. Duane´s Ophthalmology on CD-ROM. Philadelphia: Lippincott Williams &amp; Wilkins; 2001; 6: 303-563.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885060&pid=S0365-6691200700010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Wilson ME, Jr, Trivedi RH, Hoxie JP, Bartholomew LR. Treatment outcomes of congenital monocular cataracts: the effects of surgical timing and patching compliance. J Pediatr Ophthalmol Strabismus 2003; 40: 323-329.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885061&pid=S0365-6691200700010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Rahi JS, Dezateux C; British Congenital Cataract Interest Group. Measuring and interpreting the incidence of congenital ocular anomalies: lessons from a national study of congenital cataract in the UK. Invest Ophthalmol Vis Sci 2001; 42: 1444-1448.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885062&pid=S0365-6691200700010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Wirth MG, Russell-Eggitt IM, Craig JE, Eldel JE, Mackey DA. Aetiology of congenital and paediatric cataract in an Australian population. Br J Ophthalmol 2002; 86: 782-786.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885063&pid=S0365-6691200700010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Wilson ME, Pandey SK, Thakur J. Paediatric cataract blindness in the developing world: surgical techniques and intraocular lenses in the new millennium. Br J Ophthalmol 2003; 87: 14-19.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885064&pid=S0365-6691200700010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Amaya L, Taylor D, Russell-Eggitt I, Nischal KK, Lengyel D. The morphology and natural history of childhood cataracts. Surv Ophthalmol 2003; 48: 125-144.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885065&pid=S0365-6691200700010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. González Viejo I, Ferrer Novella C, Pueyo Subías M, Melcón Sánchez B, Cuevas R, Bada T, et al. Cataratas congénitas y adquiridas infantiles en nuestro medio. Arch Soc Esp Oftalmol 1999; 74: 627-630.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885066&pid=S0365-6691200700010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Cassidy L, Taylor D. Congenital cataract and multisystem disorders. Eye 1999; 13: 464-473.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885067&pid=S0365-6691200700010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Taylor D, Wright KW, Amaya L, Cassidy L, Nischal K, Russell-Eggitt I, et al. Should we aggressively treat unilateral congenital cataracts? Br J Ophthalmol 2001; 85: 1120-1126.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=885068&pid=S0365-6691200700010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B> <a href="#top"> <img border="0" src="/img/revistas/aseo/v82n1/seta.gif" width="15" height="17"></a> <a name="bajo"></a> Dirección para correspondencia:</B>    <br> Susana Perucho Martínez    <BR> C/. Cabo San Vicente, 10, 2.º C derecha    <BR> 28924 Alcorcón (Madrid)    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> España    <BR> E-mail: <a href="mailto:sperucho@ya.com">sperucho@ya.com</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recibido: 27/2/06.    <BR>Aceptado: 17/1/07.</font></p>       ]]></body><back>
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