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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Una discusión actual ¿grave o severo?</b></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Grave or severe? A current discussion</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">Murube J.<sup>1</sup>, Muñoz-Negrete F.<sup>2</sup>, Arruga J.<sup>3</sup></font></b></p>      <p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Catedrático Emeritus de Oftalmología. Universidad de Alcalá de Henares. Madrid. España. E-mail:  <a href="mailto:murubejuan@terra.es">murubejuan@terra.es</a>    <br> <sup>2</sup> Profesor Titular de Oftalmología. Jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Ramón y Cajal. Madrid. España.    <br> <sup>3</sup> Profesor Titular de Oftalmología. Universidad de Barcelona. Campus de Bellvitge. Barcelona. España.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La actual generación adulta siempre denominó «grave» al grado  más lesivo de un cuadro clínico. Paulatinamente los médicos jóvenes han empezado  a substituirlo por «severo», provocando generalmente una actitud de rechazo en  la generación médica adulta. Así ha surgido una pequeña confrontación  lingüística generacional, en la que el aparente ganador es el mayor, porque  suele ocupar un puesto directivo y de respeto en la enseñanza y en los servicios  médicos. Pero el real ganador será el joven, porque ineludiblemente, arrastrado  por el viento de estos tiempos, la terminología médica y después la general irán  incorporando más y más el adjetivo severo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>¿Qué significaron gravis y severus en latín?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En primer lugar digamos que en el lenguaje no existen sinónimos  absolutos, pues dos términos considerados sinónimos siempre tienen connotaciones  distintas: <i>papá</i> no es sinónimo absoluto de <i>padre,</i> pues el primero  tiene una connotación de niñez y cariño que falta al segundo. Ni <i>oculista</i>  es sinónimo absoluto de <i>oftalmólogo;</i> ni <i>anestesista </i>de <i> anestesiólogo,</i> pues lo primero tiene una connotación de antigüedad y lo  segundo de modernidad y de mayor eficacia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En segundo lugar, un término tiene generalmente varias  acepciones, y puede ser sinónimo de otro en alguna de ellas, pero no en las  otras. <i>Coser</i> es sinónimo de <i>suturar</i> cuando se refiere a coser o  suturar una herida, pero no cuando se refiere a coser un botón o un traje. Estas  variaciones del significado se hacen mayores cuando se trata de adjetivos, pues  aplicados a un substantivo pueden significar una cosa y aplicados a otro, pueden  significar incluso lo contrario que en el primer caso</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En tercer lugar, el significado de un término evoluciona con el  tiempo y los hábitos, incluso dentro de la vida de una generación. <i>Bárbaro</i>  se usó en la Grecia clásica para los pueblos extranjeros; más tarde pasó en Roma  para los pueblos que la circundaban y acabaron terminando con su imperio romano;  después añadió la acepción de salvaje y cruel; y hace unas décadas pasó también  a significar excelente y magnífico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los romanos usaron los términos <i>gravis</i> y <i>severus</i>  con significados varios, que a veces fueron coincidentes para determinadas  acepciones, a veces parecidas aunque con matices algo distintos, y a veces  claramente diferentes. A lo largo de los 12 siglos de existencia de la  monarquía, república e imperio romanos ambos términos evolucionaron, modificaron  algo sus significados, y se les añadieron acepciones nuevas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El adjetivo <i>gravis</i> significó inicialmente «con peso», y a  lo largo de la evolución del latín, tomó diversos significados según el objeto,  persona o situación al que adjetivase, cambiando también esto con el siglo, la  geografía y la circunstancia. En el diccionario Español-Latino de Blánquez grave  se traduce como <i>gravis, molestus, durus,</i> a más de otras variantes. Así  recogemos: <i>gravitas armorum </i>(Cæs), el peso de las armas; <i>gravida  mulier</i> (Ter., Cic.), mujer encinta, <i>gravis annis</i> (Hor.), cargado de  años; <i>gravis sopor</i> (Lucr.), sueño profundo, <i>gravis morbus</i> (Plan.,  Nep.), enfermedad mortal; <i>gravis civitas</i> (Cic.), ciudad importante; <i> grave vulnus</i> (Cæs.), herida grave; <i>gravis sententia</i> (Cic.), sentencia  grave; <i>gravia vectigalia</i> (Suet.), impuestos onerosos; <i>gravis culpa</i>  (Ov.), falta grave; <i>grave edictum </i>(Liv.), edicto severo; <i>graviter  olore</i> (Mart.), olor fuerte; <i>gravior halitus</i> (Plin.), mal haliento. El  adjetivo pasó también a la fonología y la gramática, de forma que <i>syllaba  gravis</i> (Quint.) es la sílaba sin acento agudo. E incluso adquirió  significados con sentidos fuertemente positivos… <i>graviter amare</i> (Plaut.),  amar mucho (1,2).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El adjetivo <i>severus</i> también tuvo en latín múltiples  significados. Sus acepciones son muchas y diversas, según la situación: <i> severus in filium </i>(Cic.), cruel con el hijo; <i>pelagi severa</i> (Lucr.),  mares peligrosos; <i>severa frons</i> (Plaut.), frente ceñuda; <i>severissimos  judices</i> (Cic.), jueves severísimos; <i>severi custodes</i> (Cic.),  guardianes severos. A veces figuran como sinónimos del término <i>serius,</i>  que a su vez tiene infinidad de matices en su significado: <i>seria mala</i>  (Horac.), graves males; <i>serius sermo</i> (Suet.), lenguaje severo... Como  vemos, <i>severus</i> tuvo también significados de grave, cruel, acerbo, serio,  difícil, compatibles con los grados avanzados de un padecimiento o enfermedad</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>¿Cómo evolucionó en romance español?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El diccionario de Alfonso de Palencia (1490) (3) da varias  decenas de significados de grave según el substantivo al que se aplique: fuerte,  serio, molesto, lleno, lleno de fruto, autoritario, necesario, doloroso,  molesto, dañoso… pero no pone ningún ejemplo aplicada a las enfermedades.. En  cuanto a severo pone como significados: triste, muy viejo y grave. Tampoco pone  ningún ejemplo aplicado a las enfermedades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El vocabulario español latino de Elio Antonio de Lebrija (1495)  (4) hace semejantes a grave y severo, y así traduce grave cosa por <i>gravis</i>  y por <i>molestus,</i> y gravedad por <i>gravitas</i> y <i>molestia.</i> Y  severo por <i>gravis</i> y por <i>molestus,</i> severidad por <i>gravitas,</i> y  severamente por <i>graviter</i> y por <i>severiter</i>.</font></p>      <p><font face="Verdana" size="2">El Diccionario de Autoridades (1734) (5) da nueve acepciones  distintas al término grave: pesado, grande, circunspecto-severo, autoritario,  altivo, serio, importante, molesto y sonido musical bajo. Y añade tras la última  acepción: Ponerse grave: <i>severitatem affectare</i> (afectar severidad). Para  severo (1939) da tres acepciones: riguroso-áspero-duro, exacto-puntual-rígido, y  grave-serio-mesurado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El diccionario de la Real Academia Española de 1780 (6) pone de  grave diez acepciones: pesado, grande, circunspecto, autoritario, altivo, serio,  importante, molesto, de sonido bajo, afectado… pero no pone entre sus ejemplos  ninguno referido a la enfermedad. De severo pone tres acepciones:  riguroso-áspero-duro, exacto-puntual-rígido en las leyes, y  grave-serio-mesurado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Diccionario Castellano de Terreros y Pando (1788) (7) da del  adjetivo grave diez acepciones: aplomado, pesado (física), de acento opuesto al  agudo (gramática), bajo (música), majestuoso (moral), sabio y juicioso, molesto  y peligroso (como grave enfermedad), importante, grave (delito), y soberbio. Y  del adjetivo severo da dos acepciones: áspero-duro-intratable-riguroso, y  exacto-religioso-observador de las leyes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El penúltimo diccionario de la lengua española de la RAE (1992)  (8) pone 14 acepciones de grave, de las que una es enfermedad grave, para la que  es de cuidado. Y más adelante dice: lesión grave: la que incapacita para  trabajar más de 30 días. Y para severo da tres acepciones: riguroso-áspero-duro,  exacto-rígido y grave-serio-mesurado. Y de serio da seis acepciones: grave y  compuesto en el modo de proceder, severo en el semblante, sincero y sin engaño,  grave (como enfermedad seria), contrapuesto a jocoso, y sin engaño o burla. El  último diccionario de la RAE (2001) (9) pone de grave diversas acepciones: que  pesa, enfermo de cuidado, estilo circunspecto, serio, molesto, enfadado, sonido  opuesto al agudo. Y de severo pone tres significados: riguroso-áspero-duro en el  trato, exacto-rígido en la observación de las leyes, y cuando se aplica a una  estación del año, que tiene temperaturas extremas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hemos revisado algunas obras de medicina en español de los  siglos XIX y XX, escritas por autores españoles o iberoamericanos (10-15) y  vemos que el término que usan para expresar el grado avanzado de una enfermedad  es «grave».</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>¿Cómo evolucionó en inglés?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A mediados del siglo V dC, tras la caída del imperio Romano,  pueblos germánicos de tribus anglas, sajonas y jutas procedentes de Escandinavia  y Jutlandia, invadieron el sudeste de la isla de Britannia, desalojando a los  celtas que allí vivían. Poco a poco formaron una monarquía cuya lengua era de  raíz germánica. En 1066 los franconormandos, de lengua francesa, les vencieron  en la batalla de Hastings e instauraron un reino. El lenguaje de la aristocracia  y de la gente más cultivada era el francés de la época, proveniente del latín, y  poco a poco el pueblo vencido lo fue absorbiendo, de forma que la lengua inglesa  de hoy día es básicamente una mezcla de raíces latinas y germánicas. Entre estos  términos de raíz latina entraron los de <i>gravis</i> y <i>severus.</i> <i> Gravis</i> evolucionó a <i>grave,</i> con significados de <i>weighty, serious,  important…</i> Y <i>severus</i> pasó a <i>severe,</i> con significados de <i> austere, harsh, rigorous, violent, extreme... </i>(17).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A lo largo de la historia, para definir la agresividad de un  padecimiento médico se fue usando más y más el término <i>severe,</i> aunque no  quedaron excluidos los otros. El inglés, una lengua que en tiempos de  Shakespeare (1564-1616) sólo hablaban 6 millones de personas confinadas en el  sur de Gran Bretaña (18), fue extendiéndose al norte de América en los siglos  siguientes. El crecimiento de sus 13 colonias norteamericanas dio origen a los  EEUU de América, que independizados a finales del siglo XVIII, fueron, casi dos  siglos más tarde, los principales ganadores de la segunda guerra mundial  (1939-1945). Con ello, la lengua inglesa dio un vuelco grande y pasó de ser la  cuarta lengua de influencia en Europa en el momento de máxima expansión  Victoriana (1837-1901), a hacerse la primera lengua mundial de difusión de la  cultura y la interrelación. Poco a poco los congresos internacionales, que  generalmente eran trilingües o multilingües, pasaron hacia los años 1960 y 1970  a hacerse monolingües en inglés/americano, y la literatura científica se fue  haciendo cada vez más en inglés. Hoy día es un hecho consumado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los múltiples significados del adjetivo <i>severe, </i>cuando se  aplica a las enfermedades, se refieren a su gravedad, y así pasa a expresarse  cada vez más frecuentemente en las lenguas romances, consolidando un significado  que había ido perdiendo importancia. Esta re-entrada de términos latinos  procedentes del inglés americano es actualmente muy frecuente. Por ejemplo, del  latín <i>superficies,</i> formada de las raíces <i>super</i> y <i>facies</i>  para designar la parte o cara superior o exterior de un objeto, se formó las  palabra francesa <i>surface,</i> y de ella, manteniendo la grafía pero cambiando  la pronunciación, la inglesa <i>surface.</i> Hoy se reintroduce en las lenguas  derivadas del latín en términos como <i>surfactante</i> (disminuidor de la  tensión superficial), <i>surfo-dacriología</i> (ciencia de la lágrima en  relación con la superficie ocular) y <i>surfing</i> (deporte de deslizamiento  sobre el agua).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>La disparidad</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El diccionario etimológico de Corominas (1983) (19) indica que  la aplicación creciente del término <i>severo</i> a la gravedad de una  enfermedad es un «grosero anglicismo», y añade que proviene de la influencia de  la prensa y literatura americanas. También, el diccionario común de la Real  Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (2005)  (20) dice de severo que «…debe evitarse su uso como sinónimo de <i>grave,  importante </i>o<i> serio,</i> calcos rechazables del inglés <i>severe</i>».</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, el Diccionario del Español Actual, de Seco et al.  (2005), (21) pone de severo cuatro significados: exigente, duro/riguroso,  serio/austero y grave/importante. Y añade en esta cuarta acepción que se usa  especialmente en medicina, y pone como ejemplo «alteraciones electromiográficas  severas».</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como vemos, este intrascendente litigio sigue en pie.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Nuestra opinión</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Creemos que el que los jóvenes, acostumbrados a leer en inglés,  ya sea en literatura anglo-americana o de otras procedencias, digan cada vez más  frecuentemente que una enfermedad es severa, no debe ser rechazado:</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1) Porque recupera uno de los significados que antaño tuvo, y  aunque lleva en nuestra lengua varios siglos substituido por <i>grave</i> cuando  se refiere a padecimientos médicos, vuelve a recuperarse por influencia  angloamericana.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">2) Porque la lengua evoluciona, y en sus nuevas incorporaciones  va enriqueciéndose al matizar los cambios provocados por las incorporaciones.  Por ejemplo: <i>cuadra,</i> recinto para animales y carros, pasó en una de sus  acepciones a <i>cochera,</i> del magyar <i>kocsi, </i>coche, y de aquí a <i> garaje,</i> del galicismo <i>garage,</i> y actualmente pasa a parque,  parqueadero, aparcamiento, del angloamericano parking. ¿Rechazamos la lógica  evolución cultural, y renunciando al hungarismo, el galicismo y el  anglo-americanismo, volvemos a usar para todo el hoy confuso término <i>cuadra</i>?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El que nos llegue actualmente un anglicismo de raíz latina no es  nada malo, sino que enriquece nuestra expresión, de forma que de una enfermedad  podemos decir que es grave, severa, seria... al igual que podemos decir que es  leve, benigna, o ligera (22).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">3) Porque nos universaliza, y bendito sea el día en que todo el  mundo hable la misma lengua, que si las cosas no cambian, será el inglés dentro  de pocas generaciones. Sin entrar a considerar qué tienen los nacionalismos de  virtud y de defecto, una cultura que quiere autoafirmarse debe hacerlo por su  creatividad, y no por su impermeabilidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El tragar camellos, pero filtrar mosquitos, es frecuente. Y  mientras por un lado tragamos y aceptamos el camello de que el término <i> colirio,</i> que significó en griego, latín y los romances medievales una pasta  medicinal para cualquier parte del cuerpo, hoy sólo se admita para medicinas  líquidas para los ojos,… por otro lado filtramos y rechazamos el mosquito <i> grave,</i> marcando un discutible distanciamiento con nuestras culturas  circundantes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">4) Porque la RAE en su difícil quehacer, no hace la lengua sino  que la recoge, y no sienta jurisprudencia, sino que aconseja. Sus cambios tienen  que ser continuos. Y para terminar con un ejemplo de <i>grave,</i> diremos que  en la terminología médica actual, cuando se hace referencia al tiempo de  evolución de una enfermedad, la aguda es la corta, contrapuesta a la crónica o  larga. Pero si nos atenemos estrictamente a lo que dice el último diccionario de  la RAE, la enfermedad aguda es «la grave y de no larga duración», con lo que  para un riguroso y grave lingüista, un orzuelo pasajero dejaría de poderse  denominar meibomitis <i>aguda</i> por ser generalmente de escasa severidad.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Abreviaturas de autores latinos citados: Cæs. (Cayo Julio César siglo I aC). Cic. (Marco Tulio Cicerón. Siglo I aC). Hor. (Quinto Horacio Flaco, siglo I aC). Liv. (Tito Livio, siglos I aC y dC). Lucr. (Tito Lucrecio Caro, siglo I aC). Mart. (Marco Valerio Marcial, siglo I dC). Nep. (Cornelio Nepote, siglo I dC). Ov. (Publio Ovidio Nasón, siglos I aC y dC). Plin. (Cayo Plinio, siglo I dC). Plaut. (Tito Maucio Plauto, siglos III y II aC). Quint. (Marco Fabio Quintiliano, siglos I y II dC). Suet. (Cayo Suetonio Tranquilo, siglos I y II dC). Ter. (Publio Terencio Afer, siglo II aC).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">2. Blánquez Fraile, A. Diccionario latino-español. Barcelona: Ed. Sopena; 1985: 706-707, 1432-1433 y 1438.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">3. Palencia A. Universal vocabulario en latín y en Romance collegido por el cronista Alfonso de Palentia. Sevilla, 1490. Facsímil de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Madrid. 1967.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">4. Nebrija EA. Vocabulario español-latino. Salamanca 1495. Facsímil de la RAE de 1951.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">5. Real Academia Española. Diccionario de Autoridades. Madrid: Impr. de la RAE. Tomo IV, 1734, y Tomo VI, 1739.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">6. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana. Madrid: Impr. Ibarra. 1780. Facsímil de la RAE. 1991.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">7. Terreros y Pando E. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes. Madrid: Impr. Vda. de Ibarra. Tomo II, 1787: 236-237; Tomo III, 1788: 483.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">8. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid: Impr. de la RAE. 21ª edición. 1992.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">9. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid: Impr. de la RAE. 22ª edición. 2001.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">10. Furnari S. Tratado práctico de las enfermedades de los ojos. Barcelona: Impr. La Prosperidad. 1847.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">11. del Toro y Quertiellers C. Tratado de las enfermedades del ojo y de sus accesorios. Cádiz: Tip. La Mercamntil. 1879.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">12. Charlín Correa C. Tratado de clínica oftalmológica. Barcelona: Salvat. 1925.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">13. Ramón y Cajal S, Tello y Muñoz JF. Manual de anatomía patológica. Madrid: Tipog. Artística. 1930.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">14. Meyer E. Tratado práctico de enfermedades de los ojos. Traducción de P.M. Brun. Madrid: Ed. Moya. 1875.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">15. Argañaraz R. Manual práctico de oftalmología. Buenos Aires: Ed El Ateneo. 1948.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">16. Arruga Liró H. Cirugía ocular. Barcelona: Ed. Salvat. 1950.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">17. The concise Oxford dictionay of current English. Oxford: Oxford University Press. 4ª edición. 1951:528 y 1144.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">18. Murube J. Influence of the angloamerican language in the language of Spanish speaking ophthalmologists. Madrid: Ed. Tecnimedia. 1998.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">19. Corominas J, Pascual JA. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Madrid: Ed. Gredos. Tomo V. 1983; 235.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">20. Real Academia Española-Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario Panhispánico de dudas. Madrid: Santillana Ediciones Generales. 2005; 599.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">21. Seco MA, Andrés O, Ramos G. Diccionario del español actual. Madrid: Grupo Santillana Edic. Vol.II; 2005; 4101.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">22. Corripio F. Gran diccionario de sinónimos. Barcelona: Ed B.S.A. 1990.</font></p>       ]]></body>
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