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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>In memoriam: Dr. Juan Quetglas Moll (1922-2009)</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/cpil/v35n1/in_memo.jpg" width="247" height="375"></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A&uacute;n recuerdo aquel olor a &eacute;ter que hab&iacute;a siempre en el Hospital de Larache, en Marruecos, donde &iacute;bamos a veces mi hermano mayor y yo, con mi madre Conchita, a visitar al Cirujano Jefe del Hospital Militar, el jovenc&iacute;simo Dr. Juan Quetglas, capit&aacute;n m&eacute;dico y Jefe de Cirug&iacute;a, en los tiempos en que "Cirug&iacute;a" era todo: apendicitis, Traumatolog&iacute;a, quemaduras, Ginecolog&iacute;a y Obstetricia... s&iacute;, incluso eso pas&oacute; a ser de su responsabilidad por dimisi&oacute;n del ginec&oacute;logo. Su intenci&oacute;n de ser m&eacute;dico surgi&oacute; al encontrar un conejo con una herida parasitada que su padre, mi abuelo al que nunca conoc&iacute;, quer&iacute;a sacrificar: &Eacute;l le dijo: "d&eacute;jame que yo le curar&eacute;", y siendo simplemente un ni&ntilde;o, con una navaja extirp&oacute; los par&aacute;sitos de la herida de aquel conejo y consigui&oacute; que curase completamente, con lo que sirvi&oacute; m&aacute;s adelante para una paella. Luego fue a ver c&oacute;mo curaban a los hombres y su inter&eacute;s acab&oacute; haciendo Medicina y Cirug&iacute;a en Barcelona.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Era un buen cirujano y los moros empezaron a estimarle, ofreci&eacute;ndole de todo para que se quedase cuando tras tres a&ntilde;os, Mojamed V, el abuelo del actual rey de Marruecos, accedi&oacute; al poder tras abandonar Espa&ntilde;a su Protectorado all&iacute;. Pero en &uacute;ltima instancia decidi&oacute; que m&aacute;s val&iacute;a ejercer de espa&ntilde;ol que ceder a las promesas de los moros, y as&iacute; vinimos a MADRID, yo con 6 a&ntilde;os. All&iacute; conoci&oacute; otra cirug&iacute;a diferente: la que practicaba el Dr. S&aacute;nchez Galindo, y se enamor&oacute; de ella. Era la cirug&iacute;a del remiendo: donde el traumat&oacute;logo no pod&iacute;a cerrar la fractura, el Cirujano Pl&aacute;stico pon&iacute;a colgajos tubulares tra&iacute;dos del muslo en dos o tres etapas, pero permitiendo cubrir la fractura y evitar la osteomielitis. La cirug&iacute;a de los grandes quemados, donde los remiendos de piel, o injertos, permit&iacute;an ir recubriendo los cuerpos cruentos. La cirug&iacute;a de las malformaciones cong&eacute;nitas, fundamentalmente el labio leporino donde con verdadero arte se reconstru&iacute;an las estructuras malformadas de la cara y el paladar. La cirug&iacute;a oncol&oacute;gica y traumatol&oacute;gica facial, con reconstrucciones inveros&iacute;miles. Entonces no hab&iacute;a nacido a&uacute;n la idea de la Cirug&iacute;a M&aacute;xilo-facial, y el pl&aacute;stico era el encargado de recomponer las partes blandas y las &oacute;seas de la cara. La cirug&iacute;a de la mano, la cirug&iacute;a reconstructora urogenital... etc. etc. &iexcl;C&oacute;mo no enamorarse de esa cirug&iacute;a especial que incluso arreglaba los pechos a las mujeres, correg&iacute;a las deformidades nasales, las orejas en soplillo...! Y no sin dificultades, consigui&oacute; quedarse de ayudante de aquel excepcional cirujano que fue adem&aacute;s el primer anestesista de Espa&ntilde;a: el que introdujo la intubaci&oacute;n endotraqueal, &uacute;nica manera de poder operar a los traumatizados de cara o a los pacientes oncol&oacute;gicos de cara. Antes de lavarse, intubaba al paciente y luego la monja se encargaba de apretar el bal&oacute;n para ventilarlo mientras &eacute;l a toda velocidad ejerc&iacute;a la intervenci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los pocos cirujanos pl&aacute;sticos que hab&iacute;a en Espa&ntilde;a decidieron formar una Sociedad y reunirse y hacer congresos, y mi padre fue encargado de desarrollar la creaci&oacute;n de una revista donde publicar los avances de la especialidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y naci&oacute; la que hoy se llama SECPRE, precisamente porque cuando mi padre fue presidente, cambi&oacute; el nombre de Pl&aacute;stica, a secas, a&ntilde;adiendo lo de Reparadora (en lugar del anglicismo "reconstructiva") y Est&eacute;tica. Y naci&oacute; y se desarroll&oacute; la Revista Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica, ayudado por los Drs. De la Plaza y H&iacute;nderer, sus &iacute;ntimos colaboradores y amigos. Luego tambi&eacute;n sufri&oacute; un cambio de nombre, por el empe&ntilde;o de los sudamericanos de no querer aceptar la palabra iberoamericana, que se propon&iacute;a para englobar en el concepto de "Iberia" la procedencia portuguesa y espa&ntilde;ola del origen de las naciones americanas, y se acept&oacute; el (a mi juicio) sin-sentido de Ibero-latinoamericana, porque lo importante era crear una revista que uniera a los profesionales de habla hispano-portuguesa en los dos continentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Era &eacute;l el que llevaba todo en la Revista, y en alg&uacute;n momento, hasta la correcci&oacute;n de la "galeradas de imprenta", empaquetado, sellado y distribuci&oacute;n, con la &uacute;nica ayuda de mi hermano mayor, el &uacute;nico de los tres que no hizo Medicina.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">No ten&iacute;a aficiones, porque no ten&iacute;a tiempo: Trabajaba en tres puestos de trabajo a lo largo del d&iacute;a, y adem&aacute;s ten&iacute;a alguna consulta privada y el abundante trabajo de la Revista, y cuidaba su familia y editaba libros y asist&iacute;a sistem&aacute;ticamente a todos los congresos, creo que m&aacute;s bien como descanso y diversi&oacute;n, y como modo de conocer el mundo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando fui a Par&iacute;s como residente extranjero de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y visit&eacute; a Lalardrie, me coment&oacute; que le gustaba mi padre, porque no era un "mandar&iacute;n", no se rodeaba de reconocimiento e importancia como otros: humildemente daba cuanto era capaz, pensando en los dem&aacute;s, y ya est&aacute;. Su compromiso, su humildad, su paciencia y su tes&oacute;n me han servido de ejemplo siempre.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida le ha tocado sufrir personalmente. Acompa&ntilde;&oacute; con esfuerzo y dificultad el Alzheimer de su mujer durante 10 a&ntilde;os, y sufri&oacute; un atropello que le ocasion&oacute; la amputaci&oacute;n de su pierna izquierda y la condena a una silla de ruedas, y la dependencia de ayudantes para todo, aunque la mente siempre despierta y activa aprovechaba cada oportunidad de gozar y hacer gozar de la vida a los que le rodeaban: hijos y nietos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el a&ntilde;o 2004 recibi&oacute; en Sevilla el homenaje de la SECPRE durante su XXXIX Congreso Nacional, coincidiendo tambi&eacute;n con el XV Congreso de la FILACP. A los 86 a&ntilde;os recibi&oacute; el homenaje como pionero de la FILACP en el Congreso celebrado en Ecuador el a&ntilde;o 2008, especialmente por su labor al frente de la revista que sirvi&oacute; de nexo de uni&oacute;n a los cirujanos de los dos continentes de habla hispana y portuguesa, y que dirigi&oacute; durante 27 a&ntilde;os.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como hijo y heredero de la especialidad quiero juntarme a todos los que le apreciaron y darle las gracias por su ejemplo, su vida de honestidad, de amor y de servicio.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Descanse en paz.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Dr. Alfonso Quetglas Marim&oacute;n</b></font></p>      ]]></body>
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