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<publisher-name><![CDATA[Alpe Editores, S.A.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Clasificación y caracterización biológica de los tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Central Universitario Servicio de Anatomía Patológica II ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">TUMORES    NEUROENDOCRINOS DEL TRACTO GASTROINTESTINAL</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="4"><b>Clasificaci&oacute;n    y caracterizaci&oacute;n biol&oacute;gica de los tumores neuroendocrinos del    tracto gastrointestinal</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>&nbsp;</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>A. Astudillo</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Servicio    de Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica II. Hospital Central Universitario. Asturias    (Oviedo)</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La actual    Clasificaci&oacute;n Internacional de las Neoplasias del Tracto Gastronitestinal    publicada por la OMS en el a&ntilde;o 2000<sup>1</sup>, deriva de la CIEO-10    y como todas las anteriores tiene una base histogen&eacute;tica. Pero a diferencia    de las otras ediciones, se ha ampliado para incluir datos cl&iacute;nicos espec&iacute;ficos    que conllevan implicaciones patog&eacute;nicas moleculares de valor pron&oacute;stico.    En este trabajo se resumen las principales caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas    e inmunohistoqu&iacute;micas de estos tumores segment&aacute;ndolos por localizaciones    tumorales, ya que su comportamiento se relaciona parcialmente con la localizaci&oacute;n    topogr&aacute;fica.    <br>    Aceptando    el paradigma de que los tumores se originan en c&eacute;lulas pluripotenciales,    capaces de diferenciarse en tipos histol&oacute;gicos que reproducen tejidos    caracter&iacute;sticos del &oacute;rgano en el que asientan, esta clasificaci&oacute;n    se explica mejor si conocemos los eventos que la c&eacute;lula de origen sufre    a lo largo del desarrollo embriol&oacute;gico, para llegar a diferenciarse como    c&eacute;lula gastrointestinal neuroendocrina. Y ello referido no s&oacute;lo    a los aspectos puramente morfol&oacute;gicos y mec&aacute;nicos, sino tambi&eacute;n    a los mecanismos moleculares implicados y su posible correlaci&oacute;n con    el proceso de malignizaci&oacute;n.    <br>    Podemos    conocer los factores moleculares que intervienen tanto en el desarrollo, como    en el mantenimiento de la funci&oacute;n madura de las c&eacute;lulas neuroendocrinas.    Muy probablemente esas propiedades ser&aacute;n aprovechadas en la transformaci&oacute;n    neopl&aacute;sica si le confieren ventajas para la proliferaci&oacute;n y progresi&oacute;n.    Ello nos puede llevar a comprender qu&eacute; mecanismos hacen que estos tumores    tengan grados de diferenciaci&oacute;n relacionados con su agresividad, por    qu&eacute; se dan en las familias con neoplasia endocrina m&uacute;ltiple tipo    I (MEN-1) asociada a hipergastrinemia y por qu&eacute; en las formas m&aacute;s    agresivas son especialmente resistentes a la quimioterapia convencional.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="3"><b>Fenotipo    de los tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La c&eacute;lula    tumoral en todos ellos reproduce con mayor o menor grado de diferenciaci&oacute;n    las caracter&iacute;sticas de la c&eacute;lula neuroendocrina intraepitelial,    ubicada en la mucosa, tanto en el revestimiento como en las criptas y aisladamente    en la l&aacute;mina propia. Cuando observamos al microscopio electr&oacute;nico    cualquier parte del tubo digestivo, vemos c&eacute;lulas aisladas, dispersas,    justo en la porci&oacute;n basal de las c&eacute;lulas epiteliales, entre &eacute;stas    y la membrana basal. Destacan por un car&aacute;cter morfol&oacute;gico muy    distintivo: la presencia de abundantes gr&aacute;nulos de neurosecreci&oacute;n    en su citoplasma. Aunque no tienen conexiones directas con las terminaciones    nerviosas de la l&aacute;mina propia, est&aacute;n muy pr&oacute;ximos a &eacute;stas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Aunque durante    mucho tiempo se acept&oacute; que estas c&eacute;lulas, que forman parte del    sistema neuroendocrino difuso, proced&iacute;an embriol&oacute;gicamente de    la cresta neural, como todas las c&eacute;lulas del sistema nervioso vegetativo    ent&eacute;rico (para las que la demostraci&oacute;n de esta evidencia vino    de mano de Le Douarin en sus elegantes experimentos con c&eacute;lulas quimera),    esta aseveraci&oacute;n fue refutada y actualmente se acepta que al menos una    parte de las c&eacute;lulas neuroendocrinas proceden de una diferenciaci&oacute;n    espec&iacute;fica a partir de la c&eacute;lula primitiva pluripotencial del    epitelio ent&eacute;rico, de origen endod&eacute;rmico, quiz&aacute;s bajo la    inducci&oacute;n del entorno y muy particularmente de los nervios vecinos. Pero    esta c&eacute;lula neuroendocrina ent&eacute;rica, adscrita al obsoleto grupo    clasificado como de las c&eacute;lulas APUD ("amine precursor uptake and decarboxilation"),    como todo el sistema neuroendocrino difuso, tiene unas propiedades m&aacute;s    pr&oacute;ximas a las c&eacute;lulas nerviosas que a los epitelios.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En el p&aacute;ncreas,    la distribuci&oacute;n de este sistema neuroendocrino es algo diferente, ya    que en vez de aparecer dispersas, las c&eacute;lulas se agrupan en islotes ricamente    vascularizados.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Una de las    principales propiedades de estas c&eacute;lulas radica en su extraordinaria    capacidad de producir sustancias pept&iacute;dicas, almacenadas en las ves&iacute;culas    de neurosecreci&oacute;n, con unas afinidades tintoriales por las que fueron    denominadas "cromafines" y "argentafines". De ellas, las primeras identificadas    fueron gastrina, secretina y colecistoquinina. Hoy se conoce que puede haber    en estas c&eacute;lulas m&aacute;s de 100 diferentes p&eacute;ptidos bioactivos,    codificados por 30 genes, adem&aacute;s de otros mensajeros hormonales (<a href="#tab1">Tabla    I</a>). Algunas de estas sustancias tienen actividad como factores de crecimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab1"></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/onco/v27n4/09t1.gif"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los tumores    neuroendocrinos gastrointestinales tienen la capacidad de producir estas sustancias    pero, al igual que en sus contrapartidas celulares normales, con diferencias    de expresi&oacute;n pept&iacute;dica en las distintas zonas del tracto gastrointestinal.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="3"><b>Clasificaci&oacute;n    de los tumores neuroendocrinos gastrointestinales</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La actual    clasificaci&oacute;n de la OMS (<a href="/img/onco/v27n4/09t2.gif">Tabla II</a>) de los    tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal var&iacute;a seg&uacute;n    el &oacute;rgano. No ha incorporado los criterios sustentados por el grupo de    Solcia y Capella<sup>2</sup> y otros autores que, al igual que sugiri&oacute;    Travis para los tumores neuroendocrinos pulmonares, separan los carcinoides    en t&iacute;picos y at&iacute;picos. Para los tumores neuroendocrinos del tracto    gastrointestinal, este grupo describe tres variantes tumorales: tumor carcinoide    t&iacute;pico, carcinoide at&iacute;pico y carcinoma de c&eacute;lula peque&ntilde;a,    con subtipos relacionados con datos cl&iacute;nicos asociados.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La exclusi&oacute;n    de la variante at&iacute;pica de carcinoide en la clasificaci&oacute;n de la    OMS puede justificarse por no haber sido demostrado fehacientemente su valor    pron&oacute;stico. El estudio holand&eacute;s<sup>3</sup> de 56 casos entre    otros as&iacute; lo asevera. Sin embargo, hay otras publicaciones que apoyan    el criterio de Solcia y Capella.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Para que    un tumor entre dentro de esta clasificaci&oacute;n, debe demostrar su diferenciaci&oacute;n    neuroendocrina. Algo que ancilarmente se demostraba por la afinidad de la c&eacute;lula    tumoral por la plata, directamente o con pretratamiento reductor (argirofilia    o argentafinidad)<sup>4</sup> o por la presencia de gr&aacute;nulos de neurosecreci&oacute;n    en el estudio ultraestructural y que actualmente se demuestra con inmunohistoqu&iacute;mica    positiva para dos o m&aacute;s marcadores neuroendocrinos (enolasa, sinaptofisina,    cromogranina, Leu 7 son los m&aacute;s utilizados).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Dado que    los criterios morfol&oacute;gicos, inmunohistoqu&iacute;micos y ultraestructurales    para la definici&oacute;n del car&aacute;cter neuroendocrino est&aacute;n bien    establecidos (ver <a href="/img/onco/v27n4/09t3.gif">Tabla III</a>), y en el supuesto    de que se conozcan los datos cl&iacute;nicos complementarios (diagn&oacute;stico    de MEN-1, gastritis atr&oacute;fica) la clasificaci&oacute;n de esos tumores    no parece dif&iacute;cil. Si bien se debe tener en cuenta un criterio num&eacute;rico:    un destacable n&uacute;mero de adenocarcinomas del tracto gastrointestinal,    como sucede en tumores epiteliales de otros &oacute;rganos, expresa diferenciaci&oacute;n    neuroendocrina en c&eacute;lulas aisladas, lo cual no tiene ninguna significaci&oacute;n    ni se acepta por ello su agrupaci&oacute;n como entidad separada. Pero se ven    tumores en los que este fenotipo neuroendocrino supone m&aacute;s del 50% de    un adenocarcinoma convencional: en este caso debe clasificarse como una forma    mixta. Y tambi&eacute;n se dan tumores en los que la c&eacute;lula proliferente    expresa un doble fenotipo: de adenocarcinoma mucosecretor, com&uacute;nmente    en la forma de c&eacute;lulas "en anillo de sello" y con gr&aacute;nulos de    neurosecreci&oacute;n: son las denominadas formas adenocarcinoides.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">&nbsp;</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="3"><b>Carcinoide    t&iacute;pico</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Es un tumor    muy bien conocido en &oacute;rganos cuyo revestimiento interno procede embriol&oacute;gicamente    del endodermo: pulm&oacute;n, tubo digestivo, h&iacute;gado y otros. Su frecuencia    var&iacute;a a lo largo del tracto gastrointestinal, que por relaci&oacute;n    con el origen embriol&oacute;gico ha sido agrupado como intestino anterior,    medio y posterior. En el esquema (<a href="#fig1">Fig.1</a>) pueden verse las    frecuencias.</font></p>     <p align="center"><a name="fig1"></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/onco/v27n4/09f1.gif"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Su tama&ntilde;o    es muy variable, aunque suele aparecer como tumores circunscritos, ricamente    vascularizados, sin necrosis.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La inclusi&oacute;n    de un tumor dentro de este grupo es f&aacute;cil para un pat&oacute;logo y no    suele ofrecer dudas. Los patrones de crecimiento, caracter&iacute;sticos y armoniosos,    forman nidos con empalizada perif&eacute;rica (Tipo A), grupos de borde festoneado    (Tipo B) o rosetas y gl&aacute;nadulas (Tipo C) con formas mixtas. Por t&eacute;cnicas    de inmunohistoqu&iacute;mica o ultraestructura, se puede determinar su contenido    citopl&aacute;smico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La frecuencia    de s&iacute;ndrome carcinoide asociado a ellos var&iacute;a con la localizaci&oacute;n.    La misma serotonina que lo produce sirve para su detecci&oacute;n con m&eacute;todos    no invasivos, que se facilita con el marcaje del octre&oacute;trido, un an&aacute;logo    de la serotonina descrito en 1976.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Ya desde    la publicaci&oacute;n cl&aacute;sica de Askanazy<sup>5</sup> y la de Hakanson<sup>6</sup>    se sabe que este tipo de tumor es m&aacute;s frecuente en pacientes con hipergastrinemia,    por gastritis cr&oacute;nica atr&oacute;fica tipo A (A-CGA) o por s&iacute;ndrome    de Zollinger-Ellinson (ZES). Dado que estas formas difieren en comportamiento    biol&oacute;gico del carcinoide espor&aacute;dico sin hipergastrinemia, se propuso    una clasificaci&oacute;n separada, que es la que actualmente ha sido aceptada    por la OMS y prevalece.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Carcinoide    at&iacute;pico</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Aunque no    reconocido por la clasificaci&oacute;n de la OMS, es de uso por la convicci&oacute;n    del grupo de Capella sobre el inter&eacute;s pron&oacute;stico de su demarcaci&oacute;n    separada del carcinoide t&iacute;pico. Su frecuencia var&iacute;a seg&uacute;n    las series.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">No es tan    f&aacute;cil incluir a un tumor dentro de este grupo, ya que se debe pensar    en &eacute;l: detectar en la tinci&oacute;n simple de Hematoxilina-Eosina los    caracteres morfol&oacute;gicos de diferenciaci&oacute;n neuroendocrina, por    encima de otros: formaci&oacute;n de rosetas, car&aacute;cter finamente granular    del citoplasma, cromatina en finos grumos, etc. Una vez sospechado, se debe    confirmar con marcadores de diferenciaci&oacute;n neuroendocrina, que deben    hacerse inexcusablemente para establecer el diagn&oacute;stico.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Y ello es    muy importante, porque este subtipo tumoral tiene unas caracter&iacute;sticas    de comportamiento que difieren radicalmente de los carcinoides t&iacute;picos:    en particular, la extraordinaria frecuencia de diseminaci&oacute;n linf&aacute;tica    submucosa, particularmente en las formas yeyunales y la no respuesta a quimioterapia    convencional.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Lo que lo    hace distinto del carcinoide no es s&oacute;lo el comportamiento: al microscopio    siempre tiene &aacute;reas de necrosis y abundantes mitosis, que nunca se ven    en el carcinoide.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Es, pues,    uno de los muchos tumores en los que la correlaci&oacute;n cl&iacute;nico-patol&oacute;gica    es clara. El problema radica en que algunos de los carcinoides t&iacute;picos    tienen el mismo comportamiento agresivo que los at&iacute;picos, y ello debilita    el poder de esta subclasificaci&oacute;n de los carcinoides.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Carcinoma    de c&eacute;lula peque&ntilde;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La OMS la    admite como una forma de carcinoma neuroendocrino del tracto gastrointestinal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Es m&aacute;s    frecuente en el es&oacute;fago que en otras localizaciones</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Suele ser    un tumor de tama&ntilde;o muy variable.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Para diagnosticarlo,    adem&aacute;s de la morfolog&iacute;a de c&eacute;lula peque&ntilde;a difusa,    debe demostrarse, como en los otros tumores de su grupo, la diferenciaci&oacute;n    neuroendocrina.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>&nbsp;</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="3"><b>Caracter&iacute;sticas    diferenciales de los tumores gastrointestinales neuroendocrinos seg&uacute;n    su localizaci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Es&oacute;fago</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En esta    localizaci&oacute;n, los tumores neuroendocrinos carcinoides suelen ser grandes    e infiltrantes, con caracter&iacute;sticas microsc&oacute;picas t&iacute;picas,    por lo que cabe deducir que se detectan en estadios avanzados por carecer de    s&iacute;ntomas neuroendocrinos y retardar la presentaci&oacute;n de la cl&iacute;nica    obstructiva.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los tumores    de c&eacute;lula peque&ntilde;a son indistinguibles de su contrapartida pulmonar.    Expresan marcadores neuroendocrinos y ocasionalmente tienen zonas de diferenciaci&oacute;n    escamosa o glandular.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Est&oacute;mago</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Relaci&oacute;n    de la hipergastrinemia con el tumor carcinoide</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La gastrina    se ha demostrado como un potente agente tr&oacute;fico para las c&eacute;lulas    neuroendocrinas gastrointestinales, habi&eacute;ndose descrito morfol&oacute;gicamente    una secuencia desde displasia a neoplasia como etapas hacia la malignizaci&oacute;n<sup>7</sup>    en los pacientes con hipergastrinemia. Esto tiene lugar en las personas con    gastritis cr&oacute;nica atr&oacute;fica autoinmune (A-CAG), en el s&iacute;ndrome    de Zollinger-Ellinson (ZES), y en la Neoplasia Endocrina M&uacute;ltiple tipo    I (MEN-1) con ZES asociado. Pero parece que la gastrina por s&iacute; sola no    es suficiente, como lo corroboran los casos de ZES espor&aacute;dico. Sin embargo,    la frecuencia de carcinoides se eleva notablemente en pacientes en los que el    ZES se da en un contexto de MEN-1, enfermedad asociada a mutaci&oacute;n en    el gen de la menina, en el cromosoma 11q13 considerado como gen supresor.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El grupo    de Capella reconoce estos tres subtipos de carcinoide g&aacute;strico: Tipo    I, asociado con gastritis cr&oacute;nica atr&oacute;fica autoinmune (A-CAG);    Tipo II, asociado con MEN-1 y ZES, y Tipo III, espor&aacute;dico, o no asociado    con hipergastrinemia o A-CAG. Esta clasificaci&oacute;n se apoya en diferencias    clinicopatol&oacute;gicas: los de Tipo I y II se presentan hiperplasias y displasias    de las c&eacute;lulas enterocromafines y suelen ser tumores peque&ntilde;os    y m&uacute;ltiples. Los de Tipo III suelen ser grandes y no funcionantes, aunque    hay casos con s&iacute;ndrome carcinoide at&iacute;pico sin diarrea. Al microscopio,    en los Tipos I y II se observa el caracter&iacute;stico aspecto "carcinoide"    de ordenaci&oacute;n regular en trab&eacute;culas o n&oacute;dulos formados    por c&eacute;lulas monomorfas con escasas mitosis o grado 1 de la clasificaci&oacute;n    de Rindi<sup>8</sup>. Pero en el Tipo III , las c&eacute;lulas tienen un mayor    &iacute;ndice mit&oacute;tico y necrosis, es decir, caracter&iacute;sticas de    grado 2 de Rindi, con mayor tendencia invasora. Por ello, las formas espor&aacute;dicas    suelen ser m&aacute;s agresivas que las Tipo I y II.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Duodeno</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En &eacute;l    se localizan la mayor parte de los tumores carcinoides de intestino delgado<sup>9</sup>    que suelen concentrarse entre la primera y segunda porci&oacute;n del duodeno.    Suelen ser peque&ntilde;os. Los secretores de gastrina tienen morfolog&iacute;a    de carcinoides t&iacute;picos grado 1. Los secretores de somatostatina tiene    con frecuencia cuerpos de psamoma y apariencia glandular y tambi&eacute;n son    grado 1. Pero a pesar de su apariencia, pueden tener un comportamiento muy agresivo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Pacientes    con neurifibromatosis grado I tienen riesgo elevado de tumores periampulares,    que suelen ser somatostatinomas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Su comportamiento    se relaciona con el nivel de invasi&oacute;n, particularmente si rebasan la    submucosa o dan met&aacute;stasis y con el tipo de hormona que producen. Son    agresivos la mitad de los asociados a ZES-MEN-1 y los espor&aacute;dicos con    ZES. Los gastrinomas asociados a ZES tienen peor pron&oacute;stico que las formas    no funcionantes.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>H&iacute;gado    y p&aacute;ncreas</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La clasificaci&oacute;n    de la OMS no contempla los carcinoides primarios hep&aacute;ticos, que deben    ser incluidos en el cap&iacute;tulo de "otros". Aunque extraordinariamente infrecuentes    y siempre descartando met&aacute;stasis de un primario extrahep&aacute;tico,    han sido descritos probablemente de origen en las v&iacute;as biliares intrahep&aacute;ticas,    como se pueden ver a lo largo de todo el tracto de las v&iacute;as biliares    y p&aacute;ncreas. El origen embriol&oacute;gico com&uacute;n de estas estructuras    lo justifica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Yeyuno-ileon</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los tumores    neuroendocrinos de esta zona suelen ser m&uacute;ltiples en el 25-30% de los    casos. Forman n&oacute;dulos que protruyen desde la submucosa a la mucosa y    con frecuencia invaden muscular y peritoneo, causando fibrosis y cuadros obstructivos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Su patr&oacute;n    microsc&oacute;pico de crecimiento, al igual que sucede en otros carcinoides,    es armonioso y puede hacer mezcla de patrones. La secreci&oacute;n de sus ves&iacute;culas    suele ser similar a su contrapartida, la c&eacute;lula enterocromafin de la    zona: producen sustancia P y otras taquiquininas, como la neurokinina A; encefalina,    somatostatina, etc. Pero su apariencia microsc&oacute;pica no se correlaciona    con el pron&oacute;stico, que parece depender de su capacidad metast&aacute;sica.    Los tumores de menos de 1 cm que no invaden vasos, se localizan en mucosa y    submucosa y no son funcionantes, se curan con resecci&oacute;n completa. La    agresividad est&aacute; marcada por invasi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de    la submucosa o las met&aacute;stasis.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Ap&eacute;ndice</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La mayor    parte de los carcinoides de ap&eacute;ndice son un hallazgo incidental. Suelen    ser asintom&aacute;ticos en el &aacute;pex y s&oacute;lo en algunos casos los    localizados en otras porciones del ap&eacute;ndice dan s&iacute;ntomas de apendicitis,    pero rara vez dan s&iacute;ndrome carcinoide, que cuando est&aacute; presente,    suele asociarse a formas avanzadas de la enfermedad. Las formas de carcinoides    de c&eacute;lulas caliciformes tienen la peculiaridad de infiltrar con c&eacute;lulas    dispersas, como los carcinomas difusos g&aacute;stricos, por lo que son dif&iacute;ciles    de sospechar macrosc&oacute;picamente. De forma similar, el carcinoide tubular    tiene un patr&oacute;n diferente del carcinoide cl&aacute;sico, por lo que suele    ser mal diagnosticado: forma cordones y gl&aacute;ndulas dispersas, que pueden    contener mucina en su luz. Junto con los caliciformes, se agrupa como formas    mixtas adeno-carcinoides.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El factor    de riesgo m&aacute;s importante es el tama&ntilde;o del tumor y la invasi&oacute;n    del meso ap&eacute;ndice.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La OMS los    sublcasifica seg&uacute;n su producci&oacute;n hormonal, atendiendo especialmente    a las formas productoras de serotonina, glucagon y p&eacute;ptido Y.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Colon    y recto</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los tumores    endocrinos de esta localizaci&oacute;n son m&aacute;s frecuentes en el recto    (54%) seguido del ciego (20%) y sigma (7,5%). Menos del 5% presentan s&iacute;ndrome    carcinoide<sup>10</sup>. Los tumores de recto suelen formar masas polipoideas    submucosas, de peque&ntilde;o tama&ntilde;o y &uacute;nicas, aunque hay formas    mayores y adheridad a capas profundas. En el colon derecho suelen ser mayores.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En el examen    microsc&oacute;pico, suelen adoptar el patr&oacute;n carcinoide cl&aacute;sico,    con gr&aacute;nulos citopl&aacute;smicos positivos para serotonina, glucagon,    p&eacute;ptido Y, sustancia P, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Una curiosidad    inmunohistoqu&iacute;mica de los carcinoides de recto es la positividad para    fosfatasa &aacute;cida prost&aacute;tica, menos com&uacute;n en carcinoides    de otras zonas del tracto gastrointestinal y probablemente en relaci&oacute;n    con el origen embrionario com&uacute;n con el epitelio prost&aacute;tico<sup>11</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los carcinomas    de c&eacute;lula peque&ntilde;a con diferenciaci&oacute;n neuroendocrina de    esta localizaci&oacute;n, corresponden al grado 3 de la clasificaci&oacute;n    de Rindi. Suelen localizarse en colon derecho y se asocian con frecuencia un    adenoma o adenocarcinoma. Suelen tener met&aacute;stasis hep&aacute;ticas en    el momento del diagn&oacute;stico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">De forma    muy aislada, se han descrito carcinomas neuroendocrinos de c&eacute;lula grande    de caracter&iacute;sticas similares a los del pulm&oacute;n<sup>12</sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Mecanismos    moleculares que modulan la diferenciaci&oacute;n neuroendocrina y su relaci&oacute;n    con el proceso de malignizaci&oacute;n. Hacia una clasificaci&oacute;n molecular    de las neoplasias endocrinas del tracto gastrointestinal</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los carcinoides    reciben su denominaci&oacute;n de su comportamiento de baja agresividad. Sin    embargo, hay formas agresivas, no predecibles por la morfolog&iacute;a indolente.    Es del m&aacute;ximo inter&eacute;s conocer los mecanismos moleculares que subyacen,    y encontrar marcadores f&aacute;ciles de usar, inmunohistoqu&iacute;micos, relacionados    con estos mecanismos. La b&uacute;squeda puede venir a partir del proceso fisiol&oacute;gico    evolutivo de la c&eacute;lula de origen. La c&eacute;lula neuroendocrina del    tracto gastrointestinal comparte nicho topogr&aacute;fico con la c&eacute;lula    de m&aacute;s r&aacute;pida multiplicaci&oacute;n de nuestro organismo: la c&eacute;lula    primitiva basal del epitelio intestinal. Y sin embargo, es de muy baja actividad    proliferativa, probablemente por silenciamiento de genes de proliferaci&oacute;n.    Esto podr&iacute;a guardar relaci&oacute;n con la baja actividad proliferativa    del carcinoide t&iacute;pico. Pero adem&aacute;s, la c&eacute;lula neuroendocrina,    como producto final de la diferenciaci&oacute;n del neuroectodermo, o inducida    fuertemente por el mismo, ha sobrevivido a la criba apopt&oacute;tica y, en    similitud con los elementos maduros del sistema nervioso, es altamente resistente    a la muerte apopt&oacute;tica. Tambi&eacute;n es muy infrecuente la apoptosis    en los tumores carcinoides. Esta resistencia no parece ser explicada por la    sobreexpresi&oacute;n de bcl-2, que no es caracter&iacute;stico de ellos.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Adem&aacute;s    de la b&uacute;squeda de razones que justifiquen la baja agresividad de los    carcinoides en general y quiz&aacute;s con mayor inter&eacute;s, est&aacute;    la b&uacute;squeda de indicadores inmunohistoqu&iacute;micos o moleculares del    comportamiento agresivo de algunos de ellos. En esa b&uacute;squeda hay un enlace    razonable con los mecanismos de regulaci&oacute;n del desarrollo de estos tipos    celulares: tanto el TGF<font face="Symbol">b</font> 1 como otro factor de transcripci&oacute;n    el SNAIL, est&aacute;n altamente regulados en el desarrollo del neuroectodermo    en su fase m&aacute;s precoz: NOTCH, el generador de la diferenciaci&oacute;n    local neuroectod&eacute;rmica en la capa del ectodermo, induce, como mecanismo    fisiol&oacute;gico altamente regulado la expresi&oacute;n de SNAIL, cooperando    a la vez RAS con TGF<font face="Symbol">b</font> en la embriog&eacute;nesis,    en la secuencia de se&ntilde;ales de transici&oacute;n del epitelio a mes&eacute;nquima    que culminan en el silenciamiento de genes. Se sabe que SNAIL es capaz de potenciar    la transici&oacute;n epitelio-mes&eacute;nquima, promoviendo la p&eacute;rdida    de expresi&oacute;n de E-cadherina. Un mecanismo altamente regulado, en el que    intervienen otras familias de inhibidores g&eacute;nicos. Y recientemente se    ha demostrado que una de las caracter&iacute;sticas que diferencia los carcinoides    indolentes de los agresivos, es la p&eacute;rdida de E-cadherina en estos &uacute;ltimos<sup>13</sup>    Se sabe que en algunos tumores, las mutaciones en SNAIL inducen su sobreactivaci&oacute;n,    y este solo mecanismo hace que se sobreexprese en las zonas invasivas. Amparo    Cano propone un modelo en que SNAIL mutado, como represor de cadherina E, pueda    actuar en la fase inicial de la transformaci&oacute;n neopl&aacute;sica de los    tumores, contribuyendo otros genes a la progresi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Otra v&iacute;a    de b&uacute;squeda de genes responsables es la de las formas familiares. Se    han descrito tumores carcinoides m&aacute;s frecuentes en pacientes con MEN-1<b>,</b>    ZES y A-CAG. Por tanto, puede pensarse que en las formas espor&aacute;dicas    los mecanismos de malignizaci&oacute;n sigan unas rutas mutacionales similares    a la delecci&oacute;n del gen supresor MEN, o a la acci&oacute;n promotora de    la proliferaci&oacute;n de la gastrina. Pero los carcinoides espor&aacute;dicos    difieren de estos por razones de mecanismo molecular de la malignizaci&oacute;n    y tambi&eacute;n difieren por comportamiento. A&uacute;n as&iacute;, la ruta    de b&uacute;squeda de mecanismos de malignizaci&oacute;n comienza por las formas    conocidas antes citadas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">La gastrina    es promotora de la proliferaci&oacute;n de las c&eacute;lulas neuroendocrinas.    &iquest;La malignizaci&oacute;n de las c&eacute;lulas "enterocromafi-like" por    la gastrina tiene una secuencia molecular conocida? Parece que el efecto proliferativo    de la gastrina no basta: pacientes con ZES espor&aacute;dico con diez veces    m&aacute;s gastrina no desarrollan tantos carcinoides. Pero los pacientes con    MEN-1 y ZES (54%) tienen 30 veces m&aacute;s carcinoides. La explicaci&oacute;n    puede estar en que la p&eacute;rdida de menina, la prote&iacute;na deficitaria    en los MEN-1, parece "downregular" el factor de transcripci&oacute;n SMAD 3,    efector de la acci&oacute;n antiproliferativa del factor de crecimiento transformante    TGF<font face="Symbol">b</font>1. Este &uacute;ltimo se ha hipotetizado como    el secreto que justifica la baja actividad proliferativa del carcinoide, ya    que estos tumores sobreexpresan receptores para el TGF<font face="Symbol">b</font>    (TGF<font face="Symbol">b</font>R)</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Estamos    a&uacute;n lejos de un modelo de mecanismo mutacional que explique la secuencia    del carcinoide. Pero al menos tenemos algunas evidencias: una de ellas es que    pueden actuar distintos mecanismos, dependiendo del tracto gastrointestinal    afectado, ya que en los carcinoides de intestino anterior parece actuar la delecci&oacute;n    de MEN-1, en los de intestino medio, p&eacute;rdidas asociadas a 18, 11q y 16q,    y en los de intestino posterior, sobreepresi&oacute;n de EGFr y TGF<font face="Symbol">a</font><sup>14</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">&nbsp;</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">1. Hamilton    SR, Aaltonen LA. Pathology and genetics of tumours of the digestive system.    World Health Organization Classification of Tumours. IARC Press, Lyon 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048591&pid=S0378-4835200400040000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">2. Rindi    G, Luinetti O, Cornaggia M, Capella C, Solcia E. Three subtypes of gastric argyrophil    carcinoids and the gastric neuroendocrine carcinoma: a clinicopathological study.    Gastroenterology 1993; 104:994-1006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048592&pid=S0378-4835200400040000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">3. Van Eeden    S, Quaedvlieg PF, Taal BG, Offerhaus GJ, Lamers CB, Van Velthuysen ML. Classification    of low-grade neuroendocrine tumors of midgut and unknown origin. Hum Pathol    2002; 33:1126-32.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048593&pid=S0378-4835200400040000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">4. Garc&iacute;a    del Moral R. Laboratorio de Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica. Ed Interamericana,    Madrid 1993.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048594&pid=S0378-4835200400040000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">5. Askanazy    M. Pathogenese der Magenkrebse und uber ihren gelegentlichen Ursprung angeborenen    epithelialen Keimer in der Magenwand. Dtsch Med Wochennschr 1923; 49:49-51.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048595&pid=S0378-4835200400040000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">6. Hakanson    R, Sundler F eds. Mechanisms for the development of gastric carcinoids (proceedings    of an International Symposium, Mondal, Sweden, February 6, 1985). 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Rindi    G, Azzoni, C, La Rosa S, Klersy C, Palotti D, Rappel S, Solte M, Capella C,    Bordi C, Solcia E. ECL cell tumor and poorly differentiated endocrine carcinoma    of the stomach: prognostic evaluation by pathological analysis. Gastroenterology    1999; 116:532-42.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048598&pid=S0378-4835200400040000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">9. Rindi    G, Luinetti o, Cornaggia M, Capella C, Solcia E. Three subtypes of gastric argyrophil    carcinoid and the gastric neuroendocrine carcinoma: a clinicopathologic study.    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Kawahara    M, Kammori M, Kanauchi H, Noguchi C, Kuramoto S, Kaminishi M, Endo H, Takubo    K Immunohistochemical prognostic indicators of gastrointestinal carcinoid tumours.Eur    J Surg Oncol 2002; 28:140-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4048603&pid=S0378-4835200400040000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">14. Leotlela    PD, Jauch A, Holtgreve-Grez H, Thakker RV. Genetics of neuroendocrine and carcinoid    tumours. 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