<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0465-546X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Medicina y Seguridad del Trabajo]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Med. segur. trab.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0465-546X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Escuela Nacional de Medicina del Trabajo. Instituto de Salud Carlos III]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0465-546X2007000300005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El paciente que padece un trastorno psicótico en el trabajo: diagnóstico y tratamiento]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mingote Adán]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pino Cuadrado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pablo del]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Huidobro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Álvaro]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gutiérrez García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dolores]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Miguel Peciña]]></surname>
<given-names><![CDATA[Isabel de]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gálvez Herrer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Macarena]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Plan de Atención Integral al Personal Sanitario Enfermo  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Centro de Salud Mental de Villaverde  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>53</volume>
<numero>208</numero>
<fpage>29</fpage>
<lpage>51</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0465-546X2007000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0465-546X2007000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0465-546X2007000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;    <P>&nbsp;    <P><font face="Verdana" size="4"><B>El paciente que padece un trastorno psicótico en el trabajo: diagnóstico y tratamiento</B></font>    <P>&nbsp;    <P>&nbsp;    <P> <font face="Verdana" size="2"><B>José Carlos Mingote Adán<sup>*</sup>, Pablo del Pino Cuadrado<sup>*</sup>, Álvaro Huidobro<sup>**</sup>, Dolores Gutiérrez García<sup>***</sup>, Isabel de Miguel Peciña<sup>****</sup>, Macarena Gálvez Herrer<sup>*****</sup></B></font>    <P> <font face="Verdana" size="2">(*) Psiquiatra del Plan de Atención Integral al Personal Sanitario Enfermo.    <BR>(**) Psiquiatra. Centro de Salud Mental de Villaverde.    <BR>(***) Trabajador Social del Plan de Atención Integral al Personal Sanitario Enfermo.    <BR>(****) Enfermera    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>(*****) Psicóloga</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>1. Introducción psicopatológica</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La palabra psicosis se ha utilizado en Psiquiatría con significados muy diferentes. En ocasiones ha servido para agrupar a todos aquellos pacientes que en algún momento de su enfermedad mental sufren una alteración grave en su conexión con la realidad; así se denominaban psicosis orgánicas a las demencias y al delirium, psicosis tóxicas a los trastornos mentales graves inducidos por sustancias y se hablaba de psicosis maníaco-depresiva para describir a los trastornos bipolares. Daba lo mismo que la causa de esa desconexión de la realidad fuera una enfermedad conocida (enfermedad de Alzheimer), una sustancia (cocaína) o alguna alteración pendiente de caracterizar (esquizofrenia). Incluso se ha llegado a llamar psicótico a todo paciente grave, sobre todo cuando se evidenciaba un deterioro de su funcionamiento. <I><B>Actualmente se prefiere utilizar la expresión episodio psicótico para calificar a un tipo de síntomas</B></I> (delirios y alucinaciones) que pueden aparecer en diversas enfermedades médicas o psiquiátricas y que implican una distorsión de la realidad, bien en la esfera del pensamiento (delirios), bien en la esfera perceptiva (alucinaciones).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Por delirio entendemos una alteración del contenido del pensamiento que supone la aparición de una idea falsa y vivida con total certeza subjetiva, que no se modifica con la argumentación lógica. En ocasiones esta idea o creencia tiene un tema prácticamente imposible (influencia de seres extraterrestres en mi cuerpo) pero también podemos ver delirios con temas cotidianos (celos, culpa, persecución); en cualquier caso en paciente vive su delirio con la misma certeza de realidad que las ideas normales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En la "interpretación delirante" el paciente distorsiona el sentido o la intención de sus vivencias adaptándola a un delirio preformado o generando una ideación delirante. En el <I><B>diagnóstico diferencial</B></I> del delirio entran las ideas erróneas, las ideas sobrevaloradas y las ideas obsesivas. Una idea errónea surge de la falta de información (la Tierra es redonda) o de una capacidad intelectual limitada; en ocasiones un estado de ánimo alterado conduce a creencias erróneas (cuando estamos ansiosos podemos pensar que los demás se dan cuenta); este tipo de ideas se corrigen con la información y no son irreversibles. Las ideas sobrevaloradas se sostienen con firmeza e influyen en nuestro comportamiento (ideas políticas o religiosas) pero se reconoce su carácter subjetivo; no son vividas como una convicción si no como una opción. Las ideas obsesivas aparecen en la mente del enfermo con carácter involuntario y repetitivo; suelen ser absurdas o al menos improbables (ideas de contaminación); el paciente reconoce que parten de su propia mente y lucha contra ellas para eliminarlas de su pensamiento; pueden conducir modificaciones del comportamiento (compulsiones) con la finalidad de disminuir la ansiedad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">No existe una correlación suficiente entre el contenido de un delirio y la enfermedad que lo produce. El delirio más frecuente es el de persecución o perjuicio; puede verse en la práctica totalidad de enfermedades psiquiátricas graves, si bien toma especial importancia en la esquizofrenia (poco estructurado) y en la paranoia (en donde se estructura de una forma muy lógica). Los pacientes con deterioro cognitivo grave (demencias, delirium) también tienden a presentar este delirio, aunque su estructura interna suele ser muy pobre. En la depresión se describen como típicos los delirios de culpa, ruina y enfermedad, mientras que en la manía el delirio típico es el de grandeza. Los delirios de influencia y control (lectura del pensamiento, control de los movimientos) son típicos de la esquizofrenia, pero se pueden ver en otras enfermedades.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las <I><B>alucinaciones</B></I> son alteraciones de la percepción; en ellas el paciente tiene una percepción en ausencia de estímulo externo que la produzca. Las más frecuentes son las alucinaciones auditivas, pero se pueden ver en todas las modalidades sensoriales. Las alucinaciones visuales sugieren un origen orgánico (delirium, tóxicos) y las olfativas y gustativas se han relacionado con alteraciones en el lóbulo temporal. El enfermo puede variar en su grado de convicción con respecto a las alucinaciones; cuando es capaz de reconocer la imposibilidad del fenómeno aunque lo perciba se habla de <I>alucinosis</I>; son típicas de alteraciones en los sistemas de percepción, bien por enfermedades (p.ej. el vértigo de la enfermedad de Meniere) bien por tóxicos (p.ej. las alucinaciones inducidas por LSD). Aunque las alucinaciones sugieren un trastorno mental grave existe una excepción; en la transición vigilia-sueño se pueden ver alucinaciones (hipnagógicas) de tipo visual o auditivo que no implican necesariamente la existencia de patología.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las <I><B>ilusiones sensoriales</B></I> pueden calificarse erróneamente como alucinaciones, pero en ellas existe un objeto externo que es deformado por diversos factores; el estado de ánimo origina cambios en la percepción de los objetos (cuando estamos asustados vemos personas un donde sólo hay sombras); también el nivel de conciencia, el cansancio, los tóxicos y las condiciones en las que se produce la percepción pueden inducir errores sensoriales (por la noche todos los gatos son pardos).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La <I><B>aparición de delirios y alucinaciones</B></I> indica la presencia de una trastorno mental grave pero ambos son síntomas con los que muchos pacientes se sienten incómodos y son reacios a comunicarlos. Es frecuente que un enfermo oculte sus ideas delirantes o sus alucinaciones por lo que necesitaremos conducir la entrevista con cuidado para no provocar su negativa a hablar; puede ser necesaria recoger información de terceras personas que nos describan su comportamiento por si hay signos de que esté influido por síntomas psicóticos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La duración de un episodio psicótico y el funcionamiento mental previo al episodio, más que la gravedad o intensidad de los síntomas, van a determinar en gran medida su comprensión y filiación diagnóstica pronóstica.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El Trastorno Psicótico Breve ("Bouffée delirante o "descompensación psicótica" o "psicosis reactiva") es un síndrome psicótico agudo y transitorio que persiste de un día a un mes, con posterior recuperación completa del nivel de funcionamiento psíquico premórbido. Suele sobrevenir en respuesta a un factor o factores de estrés psicosocial relevantes en la vida del paciente. El DSM-IV-TR diferencia los Episodios Psicóticos (E.P.) Breves con notorio estrés, sin estrés determinado y de inicio postparto.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los E.P. Breves suelen afectar a pacientes con Trastorno de Personalidad (T.P.) especialmente T. P. Límite, T.P. Histriónico, Esquizotípico y Esquizóide, de mayor vulnerabilidad psicológica y/o biológica.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>2. Diagnóstico diferencial</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Una vez confirmada la presencia de estos síntomas conviene realizar una evaluación de sus posibles causas. El primer paso será comprobar el nivel de conciencia y la capacidad de atención y concentración; cuando estas función están alteradas lo más probable es que se trate de un síndrome confusional agudo (delirium), debiendo entonces proceder de una forma sistemática para averiguar su origen. Si el nivel de conciencia y la atención están preservados conviene explorar las funciones intelectuales, pues no es infrecuente diagnosticar una demencia tras un episodio psicótico en el anciano. Descartadas estas dos posibilidades queda una lista muy variada de enfermedades, fármacos y tóxicos que deberán ser descartadas mediante la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias correspondientes. Tras realizar este estudio se podrá asumir el diagnóstico de un probable trastorno psicótico primario, debiendo derivar al paciente al especialista para que precise el tipo (esquizofrenia, paranoia, trastornos afectivos con síntomas psicóticos).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Aparte de los síndromes psicóticos secundarios a una enfermedad médica o sustancia determinada, la esquizofrenia y el trastorno delirante son los dos principales trastornos mentales graves, caracterizados por el cuadro clínico psicótico, la evolución en el tiempo y el grado de discapacidad asociado.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En la <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla1.jpg">tabla 1</a> se esquematizan las principales causas de síndromes psicóticos agudos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En la práctica clínica suele ser de gran utilidad al plantearnos el diagnóstico diferencial de un episodio psicótico utilizar árboles de decisiones diagnósticas (Vallejo, 2006). Como ejemplo práctico proponemos el incluido en la <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla2.jpg">tabla</a></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">En el diagnóstico diferencial de un E. P., una vez descartadas las causas orgánicas y tóxicas, debemos prestar especial atención al proceso psicopatológico de base, la forma de inicio y la duración del E. P. porque puede ser de mucha utilidad para orientar el diagnóstico y el tratamiento del paciente individual.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El T. Psicótico Breve, habitualmente de comienzo brusco, presenta a diferencia de los T. <i><B>Psicóticos Crónicos</B></i> (Esquizofrenia, Paranoia) labilidad emocional, comportamiento extraño, gritos o mutismos y alteración de la memoria reciente.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los autores europeos centran el patrón sintomático en reacciones paranóides agudas, confusión reactiva, y extrema ansiedad-inquietud o depresión reactiva.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los delirios polimorfos, perplejidad y vivencias de despersonalización-desrealización con alucinaciones ocasionales sería otro perfil, más propio de las descompensaciones psicóticas en los T. de Personalidad Histriónicos graves.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Si los síntomas psicóticos están presentes durante más de un mes, debemos pensar en la posibilidad de que se trata de trastornos crónicos. Además de la Esquizofrenia y la Paranoia ha de considerarse los Trastornos Esquizoafectivo, Trastornos Esquizofreniformes y T. del Ánimo con síntomas psicóticos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En todo caso, debemos descartar previamente los T. Psicóticos causados por enfermedad somática, T. Psicóticos inducidos por tóxicos/medicamentos, los Episodios Psicóticos en los Síndromes de Abstinencia y los Trastornos Facticios - Simulación.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>3. Manejo del paciente psicótico</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En el abordaje del paciente con síntomas psicóticos es importante no caer en la confrontación directa; para este paciente los delirios y alucinaciones son tan reales como el resto de la realidad; debemos limitarnos a confirmar su presencia y tratar de ganar la confianza del paciente derivando su atención hacia síntomas más fáciles de aceptar (ansiedad, insomnio). No se trata de enfrentarse al delirio ni de darle la razón; hay que hacerle ver que comprendemos que su experiencia es real pero sugerirle que quizás haya otra explicación.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Se recomienda mantener una actitud empática y no crítica, realizar la entrevista sin impaciencia ni desconfianza, con preguntas y explicaciones breves y sencillas. El paciente psicótico tiene dificultades para organizar sus pensamientos de forma lógica y ajustada a la realidad y utiliza un lenguaje confuso y desconcertante para el entrevistador. De forma característica, éste experimenta sentimientos ambivalentes de interés y perplejidad, de temor y enojo o culpabilidad, que es preciso tratar de identificar y controlar de forma adecuada.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">A partir de las entrevistas con el paciente y sus acompañantes es necesario obtener los datos básicos sobre su historia clínica: antecedentes personales y personales de trastornos psiquiátricos, episodios anteriores de ingresos y tratamientos previos, inicio y curso del episodio actual, trastornos del comportamiento más relevantes, etc. Es conveniente explorar y documentar siempre el riesgo suicida y de heteroagresividad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En todos los casos se consideran criterios de ingreso:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1. Primer episodio psicótico, excepto en los casos seleccionados en los que es posible asegurar un correcto estudio y tratamiento ambulatorio.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2. Riesgo suicida y heteroagresividad, así como otras conductas que pongan en peligro la seguridad del paciente y del entorno.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3. Negativa a tomar la medicación.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4. Ausencia de contención familiar.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">5. Efectos adversos graves de la medicación.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Con independencia de la derivación al especialista se debe ofrecer al paciente un tratamiento antipsicótico; será más fácil que lo acepte si se le informa de su capacidad para calmar la ansiedad y para hacerle sentirse mejor. Puede incluso ser necesario el uso de alguna benzodiacepina para disminuir el malestar del paciente. Dentro de los antipsicóticos conviene utilizar aquellos con un perfil de efectos adversos más favorable, para no provocar el rechazo del enfermo. En los últimos años los modernos antipsicóticos atípicos (risperidona (Risperdal<sup>®</sup>), olanzapina (Zyprexa<sup>®</sup>)) se están imponiendo como tratamiento de primera línea en pacientes psicóticos, aunque fármacos más clásicos como el haloperidol (Haloperidol<sup>®</sup>) siguen teniendo una validez incuestionable. Habrá que buscar siempre la dosificación más cómoda que permita a la vez asegurar el cumplimiento; por eso es mejor recurrir a una dosis única nocturna que permita aprovechar los efectos sedantes de estos fármacos. En la  <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla3.jpg">tabla 3</a> se esquematizan algunas de sus características farmacológicas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Si el paciente rechaza el tratamiento y se niega a acudir al especialista no debemos olvidar que se puede solicitar su traslado forzoso a la urgencia más cercana para evaluación psiquiátrica, apoyándose en la Ley de Enjuiciamiento Civil (artículo 763) que así lo especifica, con las máximas garantías de seguridad para el paciente y para los demás.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La mayor parte de las organizaciones no cuentan con protocolos establecidos para la identificación precoz de los empleados que padecen trastornos mentales graves y no reaccionan hasta que se produce una crisis originada por la gravedad de la alteración del comportamiento del trabajador afectado y de la repercusión de ésta en el ámbito laboral.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Cuando las circunstancias obligan a la dirección a tomar alguna decisión, esta puede sobreactuar por temor a las repercusiones negativas del empleado posible enfermo mental con sanciones disciplinarias que con frecuencia excluyen y dañan más aún al afectado. En vez de esto se considera el siguiente procedimiento operativo (Brodsky y Epstein, 1996; Farid y Brodsky, 1996):</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1. Confrontar al trabajador enfermo con las alteraciones que padece y sus consecuencias laborales, por parte de las personas más adecuadas como: médico de empresa, especialista de prevención de riesgos laborales, superior jerárquico, miembro del equipo de dirección, etc.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2. Valorar el grado de consciencia respecto de la alteración específica de conducta que presenta y su motivación para buscar la ayuda profesional que precisa.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3. Documentación de la "situación problema" con descripción de las alteraciones del comportamiento del trabajador como ha sido percibida por los compañeros y/o supervisores, representantes sindicales u otros intervinientes.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4. Comunicación escrita a la Dirección del Centro y al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales solicitando valoración del estado de salud del trabajador presuntamente enfermo.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">5. Citación por vía convencional al Servicio de Prevención, según el art. 22 de la ley 31/95 para realizar examen del estado de salud con las garantías habituales de confidencialidad, etc. y emisión de juicio clínico-laboral y grado de aptitud.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">6. Si el trabajador no acude a la citación previa, se realizará citación escrita por carta certificada/telegrama/burofax para reconocimiento médico obligatorio por sospecha de riesgo para él mismo o para terceros, tras la aprobación preceptiva del Comité de Salud y Seguridad del Centro. Si tampoco acude se realizará comunicación a Dirección-Gerencia para solicitar valoración y tratamiento médico involuntario por vía judicial.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">7. En caso afirmativo el trabajador deber ser referido a su médico de referencia para ser evaluado por los profesionales sanitarios más convenientes.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">8. Si el trabajador niega todo cambio conductual o la presencia de deterioro, se debería consultar con sus familiares, dado que el propio trastorno médico que padece puede impedirle asumir la responsabilidad de su propio tratamiento.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">9. Siempre que sea posible, el trabajo del paciente se modificará para hacer posible que el trabajador siga trabajando.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">10. En casos de máxima gravedad se activarán los protocolos de intervención urgente con intervención de los profesionales que marca la ley de Seguridad de Prevención de Riesgos Laborales.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2"><B><I>Mención especial merecen los Cuidados y Atención de Enfermería</I></B></font>    <P>     <P><font face="Verdana" size="2">Para llevar a cabo un adecuado <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_cuadro.jpg">Plan de Cuidados de Enfermería</a>, ha de seguirse el siguiente protocolo de actuación, y así obtener una valoración global del individuo:</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>RECOGIDA DE DATOS</I></font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Del paciente (verbalmente y no verbal).    <BR>2) De la familia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>3) Datos analíticos, exploración, informes médicos previos, etc.    <BR>4) De otros profesionales del sistema sanitario, que pudieron tratar anteriormente al paciente (trabajadores sociales, enfermeros comunitarios, terapeutas ocupacionales, etc.)</font></P> </blockquote>     <P><i><font face="Verdana" size="2"><b>Aplicación de la taxonomía de problemas de enfermería y gradación de los mismos.</b></font></i></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los problemas de Enfermería (PE) más representativos dentro de los trastornos psicóticos agudos y transitorios son:</font></P>     <P align="center"> <img border="0" src="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tablaa.jpg" width="392" height="156">    <br> <img border="0" src="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla.jpg" width="395" height="611"></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2">Para planificar, ejecutar y evaluar las intervenciones de enfermería es importante establecer una relación de confianza. La confianza es la pieza fundamental para mantener una relación terapéutica consistente, de manera que se puedan planificar en común (paciente- personal terapéutico) las futuras intervenciones.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I><B>Acciones de Enfermería</B></I></font>    <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Presentarse al paciente.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Explicarle el papel de cada uno de los miembros del equipo 	terapéutico.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Mostrar el espacio físico y los distintos lugares donde se realizaran las diferentes intervenciones.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Obtener la percepción que el paciente tiene de su problemática y los objetivos que pretende de su hospitalización o del tratamiento ambulatorio, facilitando una libre expresión de sentimientos.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Determinar las necesidades y conductas problemáticas del paciente.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Exponer objetivamente y de forma sincera todo lo relativo al motivo de consulta o de ingreso, y todo lo referente a los problemas de complicación legal.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Aceptar al paciente como persona, aunque no se apruebe su conducta patológica.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Fijar limites en aquellas conductas inaceptables.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Reforzar positivamente las conductas sanas.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">&bull; Evitar convertirse en el "único confidente" y no permitir que el paciente "regatee" para obtener favores especiales.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2"><I><B>Evaluación</B></I></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Siempre ira relacionada al Problema de Enfermería (PE) y basada en la confianza con el equipo terapéutico.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><B><I>El Trabajo Social en pacientes con Trastorno Psicótico</I></B></font>    <P>     <P><font face="Verdana" size="2">En el transcurso del proceso de enfermedad, la persona puede sufrir distintas dificultades sociales (familiares, económicas, laborales, vivienda, etc) para las que el trabajador social requiere intervenir. En dicha intervención social se debe tener en cuenta la propia demanda del paciente, el plan terapéutico elaborado, los propios recursos del paciente, así como los del medio sociocomunitario en el que vive.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Autores como Flower, Garety y Kupiers (1995) señalan algunas de las consecuencias que la experiencia psicotica puede tener para el paciente, tales como:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) La persona puede llegar a creer que es extremadamente vulnerable a ser herido. Esta creencia estaría asociada a vivencias delirantes respecto a que otros puedan dañarle.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Creencia de que es altamente vulnerable a perder el control. Esto nacería de experiencias de ser controlado por fuerzas externas o sentimientos de que no controlan sus propias acciones.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">3) Creencia a estar condenado al aislamiento social. Esta vivencia puede nacer de experiencias reales de rechazo social o descalificación de otros cuando se conoce su condición de persona en tratamiento psiquiátrico.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4) La persona afectada puede llegar a construir una autoimágen totalmente negativa.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Por todo ello nos parece fundamental entender desde el trabajo social el impacto y las consecuencias que éstas tienen sobre el paciente. Este conocimiento facilita una mejor intervención social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En general las personas que sufren esquizofrenia presentan décifits en alguna o en varias de las siguientes áreas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de hacer una valoración integral del paciente, para poder valorar con ello la severidad de la pérdida del desempeño social:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Autocuidados (deficiente manejo de su entorno, hábitos de vida saludable, etc.)</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Autonomía (deficiente manejo del dinero, nula utilización del ocio y tiempo libre, dependencia económica y mal desempeño laboral).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) Autocontrol (incapacidad de manejo de situaciones de estrés, falta de competencia personal, etc.).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4) Relaciones interpersonales (falta de red social, inadecuado manejo del ocio, falta de motivación e interés etc.).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">5) Funcionamiento cognitivo (dificultades de atención, percepción, concentración y procesamiento de información, etc.). La valoración neuropsicológica especializada debe incluir funciones ejecutivas, atención-concentración, memoria y funcionamiento intelectual global.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">6) Funcionamiento laboral (fracaso laboral, expectativas laborales desajustadas, faltas de hábitos básicos de trabajo y dificultades de manejo sociolaboral).</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Estas discapacidades en el funcionamiento psicosocial conllevan a que muchos de estos pacientes presenten problemas en el manejo de las exigencias de la vida personal y social, y en el desempeño normalizado de roles sociales. Así mismo estas discapacidades, en interacción con diferentes factores y barreras sociales, (estigma, rechazo social, insuficiencia de recursos de atención y soporte social, etc.), pueden dar lugar a que muchas de estas personas estén en riesgo de desventaja social y marginación (aislamiento social, desempleo, falta de vivienda, exclusión social.)</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Todo ello nos permite entender el importante papel que debe jugar la atención psicosocial, la rehabilitación social y el apoyo a la integración de este colectivo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I><B>Rehabilitación laboral y apoyo a la integración en el mundo del trabajo</B></I></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La integración laboral es una variable esencial del trabajo de rehabilitación en el paciente con trastorno mental grave, para facilitar su autonomía e integración social. Sin embargo, la mayoría de estas personas que padecen psicosis, están desempleados o excluidos del mundo laboral y presentan importantes dificultades para acceder y mantenerse en puestos de trabajo remunerado (Crespo Hervás, 2007).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Por lo tanto se necesitan programas de rehabilitación laboral que les orienten y les ayuden a adquirir aquellos hábitos laborales y habilidades sociales, que les permitan estar en mejores condiciones para acceder y manejarse en el mundo laboral. De hecho sólo el 25% de los pacientes con esquizofrenia tienen un empleo remunerado, la mayoría a tiempo parcial (Chinchilla Moreno, 2007).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Para ello es esencial la mejora del funcionamiento psicosocial (entrenamiento y recuperación de habilidades y capacidades) y apoyo a la integración social de estas personas, lo que ha de efectuarse desde un equipo multidisciplinar donde se entiendan dichas dificultades de manera integral. Este apoyo debe basarse en una concepción amplia y comprensiva de las personas con enfermedades mentales crónicas, debido a que la incapacidad por enfermedad mental tiene una alta repercusión social y por tanto una necesidad de readaptación.</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2">En el caso de las personas con trastornos mentales graves y persistentes suelen producirse varias manifestaciones en el terreno laboral:</font></P>      <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Faltas al trabajo, desmotivación y disminución en el rendimiento laboral.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">&bull; Desobediencia e incumplimiento de las tareas propias del rol laboral.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Conflictos interpersonales y conductas violentas en el trabajo.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Falta de colaboración y aislamiento social.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Perdida de capacidad cognitiva.</font></P> </blockquote>     <P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana">4. Los costes del trastorno mental grave</font></b></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Según estimaciones del Banco Mundial y la OMS, al menos el 25% de la "carga global de las enfermedades" se atribuye en la actualidad a los Trastornos mentales. Así, al evaluar la pérdida de años de vida ajustados por incapacidad (DALY), la esquizofrenia, el trastorno afectivo bipolar y la depresión mayor suman el 10,8% del total, lo que supone una pérdida comparable a la pérdida debida  a la cardiopatía isquémica (9%).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las discapacidades o deficiencias funcionales que limitan o dificultan la actividad personal se expresan mediante la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud  (CIF, 2001), y el modelo de valoración de la Asociación Médica Americana, traducida y adaptada por el INSERSO (1994). Este último considera cuatro criterios básicos: actividades de la vida cotidiana (autocuidado, comunicación, sueño y actividades sociales y recreativas), funcionamiento social competente y responsable, concentración, persistencia y ritmo para realizar tareas; y capacidad de adaptación a situaciones estresantes, como en el trabajo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">De forma complementaria, la CIF evalúa daños en la estructura y funciones corporales, actividades y participación en relaciones sociales, a la vez que tiene en cuenta factores contextuales como la disponibilidad de apoyos y servicios profesionales, familiares, etc.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia es la enfermedad mental más costosa y así por ejemplo se estima que representa el 2,5% de los gastos anuales en cuidados sanitarios en Estados Unidos. Además, se estima que los costes indirectos anuales acumulados por la pérdida de productividad de los pacientes es al menos cuatro veces superior a los costes directos, aparte de los costes indirectos para sus familiares y cuidadores.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Los pacientes con esquizofrenia constituyen el 10% de las personas enfermas con incapacidad permanente, cifre 10 veces mayor a que prevalencia a lo largo de la vida. Solo trabajan un pequeños porcentaje de pacientes con esquizofrenia (el 15% en Estados Unidos y el 35% en Inglaterra), lo que supone un gasto social muchos mayor que el del tratamiento directo del trastorno. La mayor parte de las personas con trastornos mentales graves están desempleados (entre el 60% y el 100%) sobre todo si además pertenecen a minorías étnicas y tienen un bajo nivel educacional y laboral.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Estas altas tasas de desempleo dependen de la gravedad de la enfermedad mental, como de factores económicos y sociales (discriminación, políticas organizacionales, regulaciones de bienestar social, etc.). Incluso los profesionales sanitarios pueden ignorar la importancia del trabajo e incluso desaconsejar al paciente que trate de trabajar. No obstante, el derecho a trabajar está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y en las Recomendaciones de las Naciones Unidas (1994) y en la Constitución Española (1978).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los trastornos mentales pueden generar consecuencias en la conducta de los enfermos y repercutir de forma negativa en su actividad laboral. Así, pueden originar incapacidad temporal o permanente para la profesión habitual, permanente absoluta o gran invalidez, según los efectos correspondientes (Calcedo Ordoñez, 2005).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los trastornos psicóticos crónicos han sido valorados en los tribunales laborales como causa de invalidez absoluta o total, según la gravedad de cada padecimiento individual, la frecuencia, duración e intensidad de los episodios agudos, la cronificación de los mismos, la existencia de complicaciones secundarias o la presencia de otros padecimientos asociados.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La mayor parte de los costes directos de la esquizofrenia se debe a la hospitalización psiquiátrica, que es significativamente más prolongada que la de la mayor parte de las enfermedades médicas generales. La pérdida de productividad representa el 50% del coste de la enfermedad, mientras que la medicación constituye solo el 2% del coste total. La falta de empleo es el principal problema de muchas personas con trastornos mentales graves , lo que suele perjudicarles a través de la marginación, la pobreza y la exclusión social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La prevalencia de la esquizofrenia a lo largo de la vida es alrededor del 1% y no se ha identificado ninguna población o cultura en la que no esté presente, con unos índices de prevalencia similares a través del mundo, aunque según los estudios de la OMS las tasas de recuperación y buen pronóstico son más altas en países en vías de desarrollo como India y Nigeria que en los países desarrollados. No obstante, la esquizofrenia es una enfermedad que se mantiene durante toda la vida a través de un diferente recidivas y con un frecuente empeoramiento a lo largo del tiempo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia puede comenzar a cualquier edad, aunque la mayoría de los inicios tienen lugar entre los 15 y los 54 años, con un máximo entre los 20 y los 26 años en los varones. En las mujeres la esquizofrenia se inicia 5 años después que en los hombre, y luego por encima de los 60 años. En todo caso, esta edad de inicio dificulta o aborta la posibilidad de desarrollar una productividad sociolaboral óptima. Actualmente está aumentando la incidencia y prevalencia de la esquizofrenia y se está adelantando la edad de inicio de los primeros episodios psicóticos por el consumo de alcohol y de otras sustancias de abuso por parte de los adolescentes.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las personas que desarrollan esquizofrenia tienden a presentar, con mayor frecuencia, dificultades en sus relaciones sociales ya durante la infancia y la adolescencia, así como peores rendimientos académicos y en el desarrollo del lenguaje, aunque con baja especificad y valor predictivo. Así, niños con un desarrollo temprano normal pueden padecer el trastorno a una edad de inicio más tardía (después de los 45 años), mientras que muchos niños con los déficit señalados no desarrollan la esquizofrenia. Se trata de una enfermedad con un componente genético sustancial, aunque también influyen las experiencias ambientales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El modelo de neurodesarrollo de la esquizofrenia, es decir que la esquizofrenia es consecuencia de un defecto sutil en el desarrollo cerebral precoz, es la hipótesis patogénica más consistente, por desconexión o conexión errónea en la organización de circuitos neuronales de forma difusa que producen una afectación global del funcionamiento mental. (Weinberger y Murria, 1987). Esta hipótesis propone que se altera el desarrollo precoz del cerebro, aunque permanezca silente o poco sintomática hasta la aparición de los síntomas psicóticos. Además, estas personas tienen baja tolerancia al estrés, así como peor regulación afectiva y funcionamiento psicosocial.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La calidad del funcionamiento psicosocial depende de la consecuencia y/o mantenimiento eficaz de la capacidad para estudiar, trabajar, vivir independiente, mantener una relación de pareja estable y otras vinculaciones interpersonales significativas. Se denomina recuperación funcional la capacidad de recuperar el nivel de funcionamiento psicosocial previo al episodio más reciente de la enfermedad (Martínez Arán,y col. 2005).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Tras la experiencia de una descompensación clínica, es necesario pues evaluar tanto el grado de recuperación clínica de la enfermedad, como la recuperación psicosocial y el funcionamiento neurocognitivo, que pueden empeorar si se producen nuevos episodios, hay abuso comórbido de sustancias y según el tipo de fármacos neurolépticos utilizados.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La adaptación laboral depende no solo de los recursos instrumentales y emocionales del paciente, sino también del grado de complejidad y dificultad de realización de las tareas propias de cada empleo o profesión. Por ello están importante el análisis del trabajo o profesiograma específico como la evaluación integrada del paciente a lo largo de la evolución de la enfermedad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Estos hechos dependen del déficit neurocognitivo de estos pacientes, que de forma consistente se han comprobado en los siguientes dominios:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Procesamiento atencional y de la información.    <BR>2) Razonamiento y solución de problemas.    <BR>3) Cognición social.    <BR>4) Velocidad de procesamiento.    <BR>5) Memoria y aprendizaje verbal y visual.    <BR>6) Memoria de trabajo.</font></P> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La existencia de alteraciones sociales y laborales progresivas es una de las principales características para el diagnóstico de la esquizofrenia, en especial según criterios del DSM-IV. Disponer de información objetiva y fiable sobre las dificultades para adaptarse a los retos sociales, es fundamental en el proceso diagnóstico de la esquizofrenia. Las mayores dificultades se presentan para distinguir los déficits premórbidos, los pródromos de la enfermedad y la propia enfermedad. La disfunción sociolaboral en una o más áreas de actividad, como son el trabajo y las relaciones interpersonales, es un criterio diagnóstico de la mayoría de los trastornos mentales graves.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La calidad de vida de los enfermos con esquizofrenia empeora en todas sus dimensiones, especialmente en la actividad cognitiva, el desempeño de roles sociales y la productividad laboral, según la calidad de la asistencia clínica y de la disponibilidad de recursos para su rehabilitación, como hogares y talleres protegidos, hospitales de día, etc.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>5. Esquizofrenia: características y evolución clínica</B></font></P>    <P>     <P><font face="Verdana" size="2">A continuación se presentan los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR para la esquizofrenia, un trastorno psicótico mayor. Sus particularidades básicas consisten en signos y síntomas característicos que han estado presentes durante un tiempo considerable en un período de un mes (o durante menos tiempo si se ha tratado satisfactoriamente), y con algunos signos del trastorno que han persistido durante por los menos 6 meses. Ningún síntoma único es patognomónico de esquizofrenia. Al contrario, los síntomas pueden afectar a diversos ámbitos psicológicos, como la percepción (alucinaciones), la ideación, el control de la realidad (ideas delirantes), los procesos del pensamiento (asociaciones laxas), los sentimientos (aplanamiento, afecto inadecuado), el comportamiento (catatonía, desorganización), la atención, la concentración y la motivación (abulia, intención y planificación alteradas).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Estas características psicológicas y conductuales están asociadas con una variedad de alteraciones en el funcionamiento laboral y social. Aunque puede observarse un deterioro notable y la presencia de alteraciones en múltiples ámbitos del funcionamiento (p. ej., aprendizaje, autocuidado, trabajo, relaciones interpersonales y habilidades para la vida cotidiana), el trastorno se caracteriza por una gran heterogeneidad entre las distintas personas y una gran variabilidad en una misma persona a lo largo del tiempo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las personas esquizofrénicas también manifiestan una incidencia desproporcionadamente mayor de enfermedades médicas generales y una mayor mortalidad, en especial por suicidio, con una incidencia superior al 10% de los pacientes, según la Guía clínica para el tratamiento de la esquizofrenia.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">A: <I>Síntomas característicos:</I> dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte importante de un período de 1 mes (o menos si ha sido tratado con éxito):</font></P>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">1. Ideas delirantes.    <BR>2. Alucinaciones    <BR>3. Lenguaje desorganizado (p. ej., incoherencia)    <BR>4. Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado    <BR>5. Síntomas negativos como aplanamiento afectivo, alogia o abulia</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>Nota:</I> Sólo se requiere un síntoma del criterio A si las ideas delirantes son extrañas, o si las ideas delirantes consisten en una voz que comenta los pensamiento o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>B: Disfunción social/laboral:</I> durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, por ejemplo el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o adolescencia, fracaso en cuando a alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal, académico o laboral).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>C: Duración:</I> persisten signos de la alteración durante al menos 6 meses. Este período de 6 meses debe incluir al menos 1 mes de síntomas que cumplan el criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos de síntomas prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas de la lista del criterio A, presentes de forma atenuada (p. ej., creencias rara, experiencia perceptivas no habituales).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>D: Exclusión de los trastornos esquizoafectivos y del estado de ánimo: el trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a:</I> 1) no ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa, o 2) si los episodios de alteración anímica han aparecido durante los síntomas de la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos activo y residuales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I>E: Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica:</I> el trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga de abuso, un medicamente) o de una enfermedad médica.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">F: Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: si hay historia de trastorno autista de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos 1 mes (o menor si se han tratado con éxito).</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2">Clasificación del curso longitudinal (menos de 1 año) desde el inicio de los primero síntomas de fase activa:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Episódico con síntomas residuales interepisódicos (los episodios están determinados por la reaparición de síntomas psicoticos destacados): especificar también si con síntomas negativos acusados.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Episódico sin síntomas residuales interepisódicos.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Continuo (existencia de claros síntomas psicóticos a lo largo del periodo de observación); especificar si con síntomas negativos acusados.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Episodio único en remisión parcial; especificar también si con síntomas negativos acusados.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Episodio único en remisión total.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; Otro patrón o no especificado.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">De acuerdo con el DSM-IV-TR, los subtipos de esquizofrenia se definen a partir de síntomas predominantes en el momento de realizar la evaluación más reciente y, por lo tanto, pueden cambiar con el tiempo. Estos subtipos incluyen: el tipo paranoide, en el que predominan la preocupación con ideas delirantes o alucinaciones auditivas; el tipo desorganizado, en el que destacan el discurso y el comportamiento desorganizados y el aplanamiento afectivo o inadecuado; el tipo catatónico, que se caracteriza por síntomas motores; el tipo indiferenciado, que es una categoría inespecífica a la que se recurre cuando no predomina ninguna de las otras características, y el tipo residual, en el que no se observan síntomas positivos destacados pero sigue existiendo alteración (p. ej., síntomas negativos o síntomas positivos en una forma atenuada). Aunque las repercusiones en el pronóstico o el tratamiento de estos subtipos varían, el tipo desorganizado tiende a ser el más grave y el tipo paranoide el menos grave.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Otros trastornos mentales y enfermedades médicas generales pueden ser comórbidas con la esquizofrenia. Junto con las enfermedades médicas generales, el trastorno comórbido más frecuente sería el trastorno por abuso de sustancias. Con frecuencia, entre las sustancias de abuso se incluye el alcohol; estimulantes como la cocaína y las anfetaminas; la nicotina, el cannabis, la fenciclidina y el LSD. Este tipo de comorbilidades pueden empeorar el curso de la enfermedad y complicar el tratamiento. Las personas con esquizofrenia también pueden experimentar síntomas de otros trastornos mentales, sobre todo depresión, pero también síntomas obsesivo-compulsivos, preocupaciones somáticas, síntomas disociativos y otros síntomas del estado de ánimo o ansiedad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las personas con esquizofrenia tienen mayor riesgo de padecer aquellas enfermedades asociadas con malos autocuidados o internamiento (p. ej., tuberculosis, hepatitis), consumo de sustancias (p. ej., enfisema y otras patologías asociadas al consumo de tabaco, enfermedad relacionada con el VIH) y trastornos del movimiento inducidos por antipsicóticos. Algunas personas esquizofrénicas manifiestan prolidipsia inducida por psicosis, que puede causarles hiperhidratación hipotónica o hiponatremia.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Estudios recientes de seguimiento de personas con esquizofrenia demuestran que los actuales tratamientos disponibles han mejorado el curso de la enfermedad a largo plazo de muchos pacientes, junto con los efectos beneficiosos de la desinstitucionalización.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Aunque la esquizofrenia sea un trastorno mental grave no es menos cierto que su evolución clínica y la calidad de vida de las personas afectadas se caracterizan por una alta variabilidad. Así al cabo de 30 años:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">&bull; El 25% se recuperan completamente.    <br> 	&bull; El 35% mejora considerablemente, con una vida relativamente independiente.    <br> 	&bull; El 15% mejora parcialmente con gran numero de recaídas y necesita una gran red de apoyo social.    <br> 	&bull; El 10%, permanece hospitalizado, por sintomatología psicótica cronica.    <br> 	&bull; El 15% fallece, la mayoría por suicidio. La mortalidad de los pacientes con esquizofrenia es tres veces superior a la de la población general.</font></P> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia es una enfermedad mental  grave (Makenna y cols. 2007; Hirch y Weinberger, 2003), que con frecuencia tiene un curso crónico o recurrente con brotes sucesivos, en la que el inicio de los síntomas psicóticos suele tener lugar en la adolescencia y el inicio de la edad adulta. El comienzo de la enfermedad suele ser más agudo en las mujeres, mientras que en los hombres suele ser insidioso. En la mayoría de los casos, antes del primer episodio psicótico se observan diferentes síntomas prodrómicos, con alteraciones del comportamiento y deterioro de las actividades sociales, académicas y laborales, síntomas afectivos, ansiedad, alteraciones del sueño, etc.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Con frecuencia, el inicio es agudo tras un estrés psicosocial como el académico o el laboral. Luego, la presencia de situaciones estresantes puede facilitar la aparición de nuevas recaídas. Tras el primer episodio algunos pacientes se recuperan y tienen un funcionamiento normal durante muchos años.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Alrededor del 20-30% de los pacientes con esquizofrenia tienen una buena evaluación clínica en los 10 años siguientes tras la primera hospitalización psiquiátrica.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El 50% de los enfermos evoluciona mal, con reiteradas hospitalizaciones, exacerbación de los síntomas, alteración del estado de ánimo e intentos de suicidio que llegan a consumarse en el 15% de los casos.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla4.jpg">tabla 4</a> recoge unas características clínicas indicativas del pronóstico de la esquizofrenia.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El 25% presenta síntomas moderados, con exacerbaciones episódicas. La evolución durante los 5 primeros años tras el diagnóstico indica el curso clínico del paciente: a mayor número de recaídas peor pronóstico. Esta fase también se llama período crítico.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia de inicio tardío, después de los 45-50 años, en solo el 20% de los casos se caracteriza por los síntomas paranóides, predominar en mujeres (con un riesgo doble que en varones) y asociarse con afectaciones sensoriales y varias anomalías cerebrales, en comparación con grupos de controles de la misma edad. Estos pacientes suelen presentar rasgos previos de personalidad esquizóide y paranóide. Las modernas técnicas de neuroimagen constatan en la SPECT hipoperfusión de predominio frontotemporal, enlentecimiento en el EEG y atrofia cortical en la Resonancia Magnética Cerebral. Con alguna frecuencia (1/3 de ellos) estos pacientes evolucionan hacia la demencia; sea tipo Alzheimer, degeneración del lóbulo frontal o tipo mixto, asociada esta última a varios factores de riesgo cardiovasculares. En todos los casos debe priorizarse el tratamiento etiológico, con criterios preventivos, teniendo en cuenta los cambios farmacocinéticos y farmacodinámicos en las personas de edad avanzada.</font>    <P>      <P><font face="Verdana" size="2">Los primeros síntomas que presentan estos pacientes suelen ser de tipo conductual, por deterioro de sus recursos adaptativos, y especialmente en el trabajo, con frecuentes conflictos interpersonales y empeoramiento en el rendimiento laboral.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana"><B>6. La persona con esquizofrenia en el trabajo</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Según Crespo Hervás (2007): "La mayoría de las personas con esquizofrenia pueden trabajar…", sean  trabajos competitivos o empleos protegidos, porque según esta autora les mejora la autoestima, ayuda a los enfermos a recuperarse, les permite establecer nuevas relaciones sociales y refuerza un sentimiento de pertenencia a la comunidad, además de incrementar los ingresos de la familia y promover una ordenación temporal. Se consideran recomendables empleos poco estresantes y bien estructurados que proporcionen una estructura y un orden diarios a la vida, les permitan establecer relaciones interpersonales estables y generen un sentimiento de pertenencia, así como integración de la persona enferma en una comunidad de personas sanas (Crespo Hervás, 2005).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Fuera de las descompensaciones agudas se ha contrastado el efecto beneficioso de la actividad laboral sobre el curso de los trastornos mentales graves, cuando se realiza un tratamiento óptimo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Es importante tener en cuenta el estadio del proceso esquizofrénico en el que se encuentra la persona afectada:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Estadio prodrómico: se caracteriza por dificultades para el aprendizaje académico (déficit de concentración, memoria, etc.), pérdida de interés e iniciativa y tendencia al aislamiento social, síntomas inespecíficos que pueden interferir e incluso impedir el estudio y/o el trabajo eficiente. La fase prodrómica suele durar entre 2 y 5 años: durante este tiempo la persona presenta síntomas inespecíficos (ansiedad, insomnio, depresión, etc.) así como un progresivo deterioro funcional y social.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Estadio inicial: puede ser un inicio abrupto mediante crisis o brotes alucinatorios delirantes, o bien cursar con un inicio lentamente progresivo, de manera tórpida y poco llamativa. En el primer caso suele tratarse de un cuadro tan aparatoso que se produce el ingreso psiquiátrico, mientras que en el segundo puede pasar desapercibido más tiempo y el enfermo privarse de un tratamiento eficaz. Durante la fase psicótica (síntomas positivos como alucinaciones y delirios) los pacientes son incapaces de cuidar de sí mismos.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) Estadio conclamado: ya hay síntomas típicos de las distintas formas clínicas: paranoide, bebefrénica, catatónica y simple, pero con variables grados de afectación a lo largo del tiempo.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4) Estadio de remisión o estabilización: en el que la psicoterapia y la psicofarmacología pueden mejorar el bienestar personal y prevenir otros brotes de la enfermedad, que pueden durar varios años. Estos pacientes se mantienen asintomáticos o con síntomas no psicóticos (Estadio de Estabilidad).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">5) Estadio Terminal o irreversible en el peor de los casos. Se habla de resistencia al tratamiento cuando no hay una mejoría clínica significativa a dos o más neurolépticos durante 6 ó más semanas a dosis terapéuticas adecuadas. La esquizofrenia residual o deficitaria se caracteriza por el predominio de síntomas negativos primarios y resistentes al tratamiento, como la abulia y el aplanamiento afectivo.</font></P> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La edad precoz de inicio, el grado de deterioro cognitivo y la intensidad de los síntomas negativos y la presencia de comorbilidad neurológica condicionan un peor rendimiento académico y un funcionamiento social deficiente, que con frecuencia impiden concluir los estudios académicos en algunos casos de esquizofrenia.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En el caso de una persona con esquizofrenia en fase prodrómica con una afectación leve de la personalidad y síntomas discretos, o en períodos en los que se ha alcanzado una remisión completa, tras un episodio agudo, puede mantenerse un desempeño laboral adecuado, aunque se precisa una supervisión eficaz para prevenir riesgos para el paciente, así como para los demás.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia es una enfermedad que cursa con exacerbaciones agudas y remisiones en las que el paciente puede funcionar de forma adecuada durante algún tiempo, No obstante, cada exacerbación de la enfermedad conduce a mayor deterioro residual. Después de 5 años de enfermedad un tercio de los pacientes tienen una buena recuperación clínica: Hay un subgrupo de personas con esquizofrenia que evolucionan favorablemente, tras padecer episodios esquizofréniformes (menos de 6 meses de duración).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En los casos de esquizofrenia con persistencia de síntomas psicóticos interepisódicos, con o sin síntomas negativos, de tipo desorganizado, catatónico y simple, con dificultades graves en las relaciones intepersonales y laborales, y déficits cognitivos significativos, pueden ser, en ocasiones, invalidadas para trabajos normalizados.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las disfunciones cognitivas en la esquizofrenia, dimensión principal de la enfermedad, son poderoso predictores clínicos, especialmente relacionados con el ajuste social. Destaca de forma consistente las disfunciones ejecutivas frontales (Weinberger y col. 1986), aunque estudios posteriores con pacientes bipolares indican que la disfunción cortical prefrontal se asocia a psicosis en general. Varios estudios confirman los déficits atencionales, en memoria de trabajo, en fluidez verbal y en el procesado de información en los pacientes con esquizofrenia, que en parte preceden al inicio de los síntomas clínicos, pero que se agravan a lo largo de la evolución de la enfermedad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La edad de inicio tardío, el buen ajuste premórbido, mantener relación matrimonial, actividad laboral y mejores relaciones sociales son factores de buen pronóstico en la esquizofrenia. La esquizofrenia de inicio juvenil, con predominio de síntomas negativos, antecedentes familiares del espectro esquizofrénico y ausencia de respuesta al tratamiento neuroléptico, impide, en mayor medida, desempeñar una actividad laboral satisfactoria, afectando a los familiares que tienen que reajustar sus actividades para cuidarlo y generando elevados costes sociales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Frecuentemente en un medio laboral competitivo los casos de evolución tórpida acaban por no poder realizar un trabajo eficaz ni integrarse suficientemente a nivel social. En concreto la sintomatología negativa y el deterioro global esquizofrénico condicionan impedimentos definitivos para incorporarse a un trabajo normalizado, presentando una incapacidad laboral permanente.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>7. Abordaje práctico del enfermo con esquizofrenia</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Dada la habitual falta de conciencia de enfermedad del enfermo con esquizofrenia es frecuente que este necesite ser motivado y acompañado para poder llegar a consultar por familiares y/o compañero de trabajo, habitualmente por conflictos interpersonales y las consecuencias negativas en su desempeño laboral.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Además, el paciente es muy vulnerable al estrés, incluso frente a situaciones habituales del trabajo y de la familia. De forma típica, el paciente pierde iniciativa y motivación, se muestra desganado, es menos efectivo en el desempeño de sus tareas y pierde la autocrítica. En consecuencia, suele cometer errores o llevar a cabo conductas inapropiadas, sin conciencia de responsabilidad y negación de sus implicaciones. De forma gradual, la conducta del paciente esquizofrénico se hace desorganizada e inadaptada, hasta poder llegar a ser caótica, en una descompensación aguda o cuando alcanza suficiente gravedad en un curso tórpido: El paciente se ha ido mostrando desconfiado y retraído, huraño e hipervigilante, con amenazas inadecuadas y comportamientos extraños e incluso hostiles. Así por ejemplo, según los informantes, la persona se mantiene aislada, nos mira de forma rara, anda solo, dice cosas extrañas como que le expían los compañeros, que todos están en contra suya, que le miran y hablan de él de forma despectiva…</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En este estadio la familia suele percatarse también de que el paciente "ya no es el mismo, no habla como antes, parece un zombi, etc." y con frecuencia comunica a su médico las alteraciones que presenta en casa. Si el paciente no acepta consultar por propia iniciativa, al confrontarle con los cambios de conducta que ha experimentado deberá promoverse la consulta involuntaria por vía judicial de la forma más rápida y segura posible.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En el <B><I>tratamiento del paciente psicótico</I></B> se distinguen las siguientes fases:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) <I><B>Fase aguda o de brote</B></I>, con el paciente internado y protegido con fármacos antipsicóticos en dosis eficaces. Se debe informar a los familiares sobre los riesgos de que el enfermo pueda autolesionarse o agredir a terceros.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) <I><B>Fase subaguda o de recuperación</B></I>, de 6 a 12 meses, comienza con cierta conciencia de enfermedad y capacidad de cooperación, así como incremento de la angustia por la percepción del daño mental propio. El paciente debe concurrir a un centro de día organizado como comunidad terapéutica integrado.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) <I><B>Fase crónica o de remisión</B></I>, el paciente debe seguir tomando la medicación, a la vez que intenta reconectarse con sus actividades habituales. Dadas la dificultades para integrar la experiencia psicótica y el alto riesgo de abandonar el tratamiento debe controlarse estrechamente la adherencia al tratamiento para prevenir las recaídas y el deterioro residual.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">El tratamiento óptimo de la esquizofrenia requiere la integración de la farmacoterapia y de las intervenciones psicosociales, con una efectividad superior a la de su suma simple, ya que cada uno de ellos actúa en ámbitos diferentes y se potencian mutuamente, de forma individualizada.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Desde la introducción de la Clorpormazina en los años 50 se ha logrado mejorar el control de los síntomas psicóticos y prevenir las recaídas en muchos pacientes con esquizofrenia, aunque pueden producir ciertos efectos secundarios característicos. El factor diferencial fundamental es el grado de adherencia terapéutica. <I><B>El incumplimiento del tratamiento</B></I> es de hasta el 70% de los pacientes a partir del segundo año trascurrido después del período de hospitalización (Fuller Towey, 2006). Los principales factores que le condicionan son:</font></P>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">1) La falta de conciencia de enfermedad mental (anosognosia).    <BR>2) La negación de la misma.    <BR>3) Efectos secundarios de la medicación.    <BR>4) Alianza terapéutica defectuosa.    <BR>5) Creencias delirantes respecto a la medicación.    <BR>6) Deterioro de funciones ejecutivas.    <BR>7) Creencias erróneas sobre la medicación.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Estos factores de riesgo orientan a las posibles intervenciones para mejorar la adherencia al tratamiento:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Mejorar la calidad de las relaciones asistenciales.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	2) Intervenir con programas psicoeducativos sobre la enfermedad, la relación riesgo-beneficios, sobre el tratamiento, etc.    <br> 	3) Facilitar el tratamiento a través de simplificar la posología, administración de medicación depot, etc.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">En todos los casos, el trabajar con esperanza es el predictor más importante de la mejoría posterior e incluso de la recuperación completa, hasta en más del 50% de los casos afectados, a largo plazo, si reciben un tratamiento adecuado. Según la OMS (1980) el tratamiento debe orientarse a las tres dimensiones: deterioro, incapacidad y handicap. El deterioro incluye los síntomas principales de la enfermedad. <I><B>La incapacidad</B></I> se refiere a las dificultades con las actividades de la vida cotidiana, las habilidades sociales, familiares y profesionales. El handicap es la desventaja económica, la estigmatización y la exclusión social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los tratamientos psicosociales de los pacientes con esquizofrenia incluyen la psicoteratpia, tanto individual como grupal, el adiestramiento en habilidades sociales y la rehabilitación profesional. Esta última modalidad de tratamiento facilita la reincorporación de los pacientes a la comunidad como se promulgó en el Acta de Rehabilitación de 1973, que insta a los servicios sociales estatales a priorizar la contratación de personas con una incapacidad psiquiátrica.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><B><I>Terapia ocupacional</I></B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Sea en talleres protegidos, clubes de trabajo y programas de empleo de tiempo parcial, se trata de diversos métodos para ayudar a los pacientes a recuperar habilidades o desarrollar otras nueva, contar con alguna remuneración económica y facilitar su reinserción social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I><B>Recomendaciones en caso de amenaza de conducta violenta</B></I></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Aunque la mayoría de enfermos mentales no son violentos, la conducta violenta es 15 veces más frecuente entre los enfermos mentales que en la población general, aunque la contribución total a la violencia por parte de las personas con enfermedad mental grave es menor del 5%, según la revisión de Uriarte (2005).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En especial, la conducta violenta es más frecuente en pacientes varones jóvenes con esquizofrenia, trastornos afectivos y trastornos graves de la personalidad, sobre todo si no realizan el tratamiento y si se asocian con el abuso, dependencia o intoxicación con sustancias adictivas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><I><B>Estrategias de intervención</B></I></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) <I><B>Técnica de desactivación o desescalada.</B></I></font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">En primer lugar debe realizarse la intervención verbal para reducir la tensión: dirigirse al paciente de forma tranquila y no provocadora, intentar establecer una conversación clarificadora y ofrecerle otras alternativas más eficaces, así como tomar la medicación de forma voluntaria.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2"><B><I>2) Intervención involuntaria.</I></B></font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">Con empleo de contención física, sujeción mecánica e intervención farmacológica, si existe un riesgo elevado para el paciente o para otras personas.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) Una vez sedado, el paciente necesita <I> 	<B>vigilancia continua</B></I> y realizar los exámenes médicos que hagan posible el diagnóstico clínico y el tratamiento eficaz.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Las conductas violentas de los enfermos con esquizofrenia se caracterizan por ser: absurdas, de una crueldad brutal, inmotivadas e inesperadas y dirigidas contra las personas del medio familiar y social más próximo. Posteriormente destaca la ausencia de sentimientos de culpa, la indiferencia afectiva y el aislamiento social extremo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La criminalidad de estos pacientes viene determinada por varios factores: características de personalidad, biografía, patología dual, incumplimiento terapéutico en varones jóvenes. Estas conductas violentas son muy difíciles de prevenir, dada la desorganización mental del paciente y la baja conciencia de enfermedad, pero con frecuencia existen amenazas y signos de amenaza de agresión que es necesario tener en cuenta.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><B><I>Intervención adecuada en situaciones de crisis</I></B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Como dicen de forma magistral Mac Kinnon y Michels (1973): "En todas las situaciones de urgencia - psiquiátricas, civiles, militares y otras - la gente no sabe qué hacer. La función más importante del médico está en producir la impresión de que él sí, sabe lo que hay que hacer, y en ayudar al paciente y a los que le acompañan a desarrollar una idea clara de lo que ellos pueden hacer".</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>8. Paranoia o trastorno de ideas delirantes persistentes</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Es un término utilizado por primera vez en 1863 por Kahlbaum, que cursa de forma estable, en ausencia de alucinaciones y deterioro de la personalidad con una prevalencia del 0,025%, la edad media de inicio es de 40 años, desde los 18 a los 90, con un ligero predominio del sexo femenino.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Se le reconoce una etiología multifactorial, con mayor prevalencia entres familiares de afectados, se asocia con 7 factores de riesgo según Cameron (1959): Aislamiento social, antecedente de trato sádico que se anticipa en el futro, situaciones de frustración que aumentan la desconfianza y la suspicacia, la envidia y los celos, o disminuyen la autoestima, la deprivación estimular y de información respecto del medio social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El término paranoia deriva del griego "para nous" que significa etimológicamente "tener la mente fuera de uno mismo", se utilizó en Grecia como sinónimo de "locura" o enfermedad mental, para indicar alteraciones graves del pensamiento. El delirio se define como: "un error patológico del juicio en relación con la realidad, incorregible ni por la crítica ni por la experiencia".</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2">Kretschmer (1927) propuso que la paranoia se desarrolla sobre personalidades hipersensibles, con sentimientos de inadecuación y de autoimportancia no reconocida, tras sufrir alguna "experiencia clave" que precipita el desarrollo psicótico sobre un estado de ánimo previo característico (Wahnstimmung) que incluye ansiedad, perplejidad y sensación de crisis inminente: cuando el delirio cristaliza se instaura una vivencia nueva de revelación y de certeza.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Kraepelin (1920) describió este trastorno como "el desarrollo insidioso de un sistema permanente y firme de delirios que surge en razón de causas internas, y que está acompañado por la perfecta preservación de pensamiento, voluntad y acción claros y ordenados; "además de la ausencia de alucinaciones, no se aprecia deterioro de la personalidad, a pesar del curso crónico de la enfermedad.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Sin embargo Kolle (1931) estudió 66 casos de 1 a 44 años y resultó que el 24% de ellos requería atención hospitalaria permanente; además de que entre sus familiares la prevalencia de esquizofrenia era mayor que en la población general, concluyendo que salvo las de etiología orgánica, las psicosis paranoides crónicas pertenecen al grupo de las esquizofrénicas. Varios autores que consideran que la conducta paranoide constituye una dimensión o continuum psicopatológico, que incluye la personalidad paranoide, la esquizofrenia y el estado paranoide involutivo, entre otros estados paranoides.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El carácter paranoide se caracteriza por los siguientes rasgos:</font></P>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">1) Desconfianza y susceptibilidad    <BR>2) Hipertrofia del yo (orgullo).    <BR>3) Afecto dominante: la pasión.    <BR>4) Psicorigidez del juicio.    <BR>5) Mecanismos defensivos rígidos: proyección y negación.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Kraepelin (1895) ha descrito las siguientes dimensiones de la respuesta paranoide.:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) La principal es la afectiva: miedo, orgullo, culpa, odio, desconfianza, hiperestesia perceptiva interpersonal: intenso sufrimiento, y disfunción emocional y relacional.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) La del pensamiento, de forma secundaria: disociación extrema con idealización propia y diabolización del otro convertido en enemigo y construcción del delirio por mecanismo de proyección.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) La dimensión de la voluntad.</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">4) La dimensión de la acción: por rígida coherencia interna, aunque sobre premisas falsas, justifica "el paso al acto" de forma autocomplaciente y megalomaniaca.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Se han descrito los siguientes factores de riesgo para el desarrollo de paranoia: condiciones internas y externas:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Desgracias repetidas (incluso a través de generaciones sucesivas), enfermedades graves y contacto precoz con la muerte (sensibilización postraumática).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Persecuciones reales, humillaciones, limitaciones e infravaloraciones corporales (la terrible mirada que tan bien conocen los negros…) y la indiferencia hostil ("como si uno no existiera").</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) Quiebra del soporte identificatorio, sea por ausencia de función paterna (padre alcohólico humillado, padre idolizado, sin interés por sus hijos, o sólo en función de sus propios intereses) y/o por simbiotización patológica materna.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2"><i><b>El patrón de conducta tipo paranoide</b></i> (o el descenso al infierno) descritos por Olievenstein (1993) se caracteriza por:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Perfil activo caracterizado por el continuo empeño de verificar y cosechar agravios y malos tratos que le permitan justificar su estatuto de víctima.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Insaciable búsqueda de contacto con el otro (perseguidor-perseguido), como intento de control de la angustia de destrucción personal (parasitismo hostil).</font></P> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">3) Estilo cognitivo caracterizado por la suspicacia y por un razonamiento basa en indicios de significados ocultos. Regresión narcisista y predominio de la identificación proyectiva sobre el juicio de realidad.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">4) Incluye de forma manifiesta la bestia acorralada y peligrosa, y de forma latente a la criatura desamparada y rechazada de forma hostil; es el fruto diabólico del mal.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Se ha descrito el imperceptible desarrollo paranoico a través de una serie de etapas:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) No se nace paranóico, la paranoia se construye en un largo proceso de incubación, a golpe de adversidades de la vida, hasta llegar a configurar la frágil identidad del paranoico, mal disimulada por su adicción caníbal al poder (megalomanía).</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">2) Larga secuencia de fracasos, desgracias y traumatismos acumulados, median en un proceso de hipersensibilidad afectiva interpersonal, hasta el adulto despersonalizado, desvalorizado, incapaz de experimentar y de dar placer, de "ser reconocido" en la relación con el otro.</font></P> 	    <P><font face="Verdana" size="2">3) Las intensas angustias de daño vital (desindividuación, depresión) promueven una regresión-desorganización estructural con mayor despersonalización y depresión, que se gestionan con mecanismos primitivos (disociación, proyección, negación), como intentos ineficaces de manejar insoportables angustias de destrucción personal.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Las características principales del "enfoque paranoide de la vida" son según Swanson y cols. (1970):</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Pensamiento proyectivo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>2) Hostilidad en lugar de ansiedad y conducta violenta.    <br>	3) Suspicacia hipervigilante.    <br>4) Miedo a la pérdida de control y autonomía en la vida, como en una contienda continua.    <br>5) Autorreferencia megalomaniaca.    <br>6) Ideas delirantes sistematizadas, persistentes e inconmovibles.    <br>7) Grandiosidad paranoide.</font></blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Características que median en frecuentes conflictos personales, comportamientos abusivos y hostiles, así como en un elevado malestar familiar y sociolaboral, hasta provocar complicaciones secundarias como separaciones o divorcios e incluso la pérdida de empleo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En la psicoterapia de los enfermos se han destacado los siguientes aspectos:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">1) Ayudar al enfermo a salvar las apariencias y a mejorar su autoestima.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	2) Evitar despertar mayor desconfianza: claridad.    <br>3) Ayudar al enfermo a mantener una percepción de control.    <br>	4) Estimular la verbalización de la hostilidad y prevenir, así, la conducta agresiva.    <br> 	5) Evitar aproximaciones físicas y emocionales amenazadoras (gran necesidad de distancia).    <br> 	6) Atención a la propio contratransferencia: tomar en serio los miedos percibidos de sufrir violencia y no "hacerse el valiente".</font></P> </blockquote>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>9. El paciente paranoide en el trabajo</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">A diferencia de otros pacientes psicóticos destaca por su aspecto correcto, rígido y tenso, y su discurso normal, salvo que se aborde el tema delirante del paciente. De forma característica, éste presenta un delirio crónico de temática persecutoria, querulante, megalomaníaca, celotípica, erotomaníaca o hipocondríaca, con coherencia lógica y claridad de conciencia.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Así, el paciente se cree víctima de persecuciones en el trabajo, asegura que existe un complot contra él, etc., de forma racional pero sobre unos supuestos básicos falsos en relación con determinados sucesos. Como dicen Mac Kinnon y Michels (1973): "Todo delirio paranoide contiene algún núcleo de realidad".</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El delirio incluye los tipos de ideas ya referidos, de forma bien organizada, no existen alucinaciones ni otras alteraciones del juicio de realidad, una afectividad conservada y una personalidad no deteriorada, aunque patológica.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Con estos pacientes no se debe utilizar la argumentación lógica para intentar confrontarles con la realidad ni para rebatirles sus creencias falsas. Tampoco se les puede seguir la corriente y reforzar así su delirio. Al contrario, se deben tomar en serio las amenazas que pueden hacer hacia otras personas… porque al final la persona paranoide termina por actuar contra otros o contra sí mismo, si no se les trata de forma adecuada. En estos casos está indicado el ingreso en centro psiquiátrico, sea de forma voluntaria o involuntaria, mediante autorización judicial. Estas gestiones para la hospitalización han de tratarse abiertamente, con el paciente bajo constante observación, hasta que pueda realizarse.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Superada la crisis, una buena adherencia terapéutica y la posibilidad de conservar relaciones mutuamente satisfactorias y los refuerzos positivos que proporciona el empleo, son aspectos claves de un buen pronóstico, a pesar de la gravedad del padecimiento.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>10. Conclusiones</B></font></P>    <P>     <P><font face="Verdana" size="2">La capacidad de trabajar es una de las funciones sanas de la personalidad que depende de varios factores como el grado de motivación y la competencia técnica para realizarlo, el tipo de trabajo y la existencia de patologías médicas o psicológicas que interfieren con el ejercicio de la actividad laboral. Es decir, que la competencia conductual del paciente no depende directamente del trastorno mental que padezca en sí mismo, sino del grado de afectación y la persistencia de las funciones mentales que resulten alteradas por tales factores intervinientes en cada persona a lo largo del tiempo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Aunque el artículo 35.1 de la Constitución Española establece que los ciudadanos tienen el derecho y el deber de trabajar, derecho a la libre elección de profesión u oficio y a la promoción por medio del trabajo, se trata de una capacidad jurídica general que, para llevarse a efecto en cada caso requiere también determinadas aptitudes funcionales para la práctica necesaria en cada trabajo. El desempeño de cualquier actividad laborar requiere suficiente motivación, dedicación y competencia, que han de valorarse en las condiciones reales de cada empleo y en cada personas. Es importante valorar no solo las cuestiones de diagnóstico y tratamiento, sino también las capacidades del afectado para cada empleo específico.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En consecuencia, al hacer el diagnóstico es conveniente utilizar los criterios del DSM IV-TR (2002) o de la CIE (1996) para definir el trastorno y hacer el diagnóstico de la deficiencia, alteración o pérdida funcional que puede interferir en actividades de la vida diaria como el autocuidado e higiene personal, comunicarse con los demás, ser capaz de vivir de forma independiente, etc. El tipo y el grado de deterioro varían de forma notable entre pacientes con un mismo diagnóstico y dentro de la misma persona a lo largo de la evolución del trastorno mental que padece. En consecuencia es conveniente evaluar las consecuencias del trastorno (el grado de discapacidad) y no solo su naturaleza (Carrasco Gómez y Maza Martín, 2005).</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En las enfermedades que cursan en brotes, éstas deber ser evaluadas en los períodos intercríticos y una vez optimizado el tratamiento, haber alcanzado el nivel máximo de funcionamiento global y la estabilidad clínica. En este sentido se recomienda utilizar instrumentos diagnósticos tales como: Escala de Actividad Global (Eje V de DSM IV-TR) y CIE-10.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La posibilidad de trabajar de un paciente con trastorno mental grave depende de distintos tipo de variables como:</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">1. El subtipo de enfermedad: evolución, estadio, gravedad y subtipo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">1.1. De la conciencia de enfermedad y del grado de adherencia al tratamiento.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">1.2. Funciones ejecutivas: como la memoria y el aprendizaje verbal, la memoria de trabajo, la velocidad en el procesamiento de la información y la desorganización del pensamiento. Desde el reconocimiento de la importancia de los déficit neuropsicológicos en la esquizofrenia, los síntomas alucinatorios y delirantes se consideran secundarios al trastorno básico del procesado de información y de integración cognitivo funcional.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">1.3. Intensidad y persistencia de los síntomas negativos deficitarios y de los positivos más allá de la fase aguda, y lograda la estabilización clínica, los pacientes presentan una considerable discapacidad funcional derivada de la progresión de los síntomas negativos, los déficit cognitivos y el aislamiento social.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los síntomas negativos de la esquizofrenia pueden ser primarios y característicos de la misma, o bien secundarios a otros factores, como efecto secundario de la medicación neuroléptica. Los síntomas negativos primarios, ya presentes en la fase prodrómica, van aumentando en intensidad según aumenta la duración de la enfermedad, una progresiva alteración de las funciones cognitivas globales. Estos provocan en gran medida la incapacidad socio-laboral de los enfermos con esquizofrenia: dificultades de atención-concentración, déficit de memoria, limitaciones en la planificación, el autocuidado y la toma de relaciones, etc., déficit que se explican por alteración de los circuitos fronto-parieto-temporales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">2. Variables del enfermo: nivel educacional y cultural.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">3. Variables socioeconómicas: discriminación, normativa facilitadora, situación económica.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4. Características del trabajo: así si se trata de una actividad en relación directa con personas, es necesario garantizar:</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4.1. La adecuada competencia psicosocial: motivación, empatía y habilidades sociales, al mismo nivel de excelencia que en el ámbito instrumental.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">4.2. Los adecuados recursos cognitivos como juicio de realidad, buen funcionamiento ejecutivo, memoria de trabajo, y capacidad de toma de decisiones complejas.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">4.3. La ausencia de conductas de riesgo y de trastorno mental grave que provoque malestar clínicamente significativo o deterioro del funcionamiento socio laboral.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En el ámbito de los Servicios Sanitarios, la propia institución sanitaria a través del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, los sindicatos representativos del sector y los colegios profesionales, así como todos los trabajadores individualmente tienen la responsabilidad compartida de mantener la calidad asistencial óptima, la seguridad de los pacientes, así como la satisfacción de todas las personas implicadas en la actividad laboral.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En cuanto a la evaluación psicosocial de un paciente con trastorno mental grave es importante precisar su capacidad laboral, al igual que su capacidad parental para el cuidado de los hijos, si los hubiese; con el compromiso de apoyar sus recursos sanos disponibles y el de prevenir la frecuente discriminación asociada a la enfermedad, así como de otros riesgos para él mismo y/o para otras personas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La esquizofrenia implica una desorganización mental profunda que puede impedir cualquier actividad laboral (Carpio González, 2007; Stenberg, Holder y Tallur, 1998; Arechedera Aranzadi, 2004). Salvo en empleos de baja complejidad (escasas demandas en relación con los recursos disponibles), suelen ser pacientes que no conservan un puesto de trabajo competitivo.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Así, en el caso de episodios psicóticos breves con buenas respuesta al tratamiento, en pacientes con indicadores de buen pronóstico (ver  <a target="_blank" href="/img/revistas/mesetra/v53n208/original4_tabla3.jpg">tabla 3</a>), en situación de recuperación clínica completa y buena adherencia al tratamiento prescrito, pueden reincorporarse a su trabajo previo, cuando se pueda garantizar una supervisión eficaz y la prevención de riesgos conductuales para sí mismo o para otros.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Al contrario, la esquizofrenia con predominio de síntomas negativos y déficit neurocognitivo intenso, con dificultades graves para mantener un juicio lúcido de realidad, están en general incapacitados para cualquier tipo de actividad laboral, aunque estuvieren controlados los síntomas positivos, salvo en el caso de trabajos protegidos y con una supervisión de calidad, como indican Ferreras de la Fuente y colaboradores en el Manual de Valoración de la Incapacidad Laboral en las Enfermedades Psiquiátricas.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Estas personas son especialmente vulnerables al estrés y a presentar nuevas recaídas, por lo que es necesario establecer objetivos realistas en cuanto a funcionamiento laboral y social, con los apoyos psicosociales más convenientes en cada caso, como poder mantener un empleo subvencionado en talleres protegidos. La actividad laboral, como la participación en la familia, puede tener tanto efectos beneficiosos y protectores (ingresos económicos, realización de capacidades, sensación de pertenencia social, etc.), como perturbadores o estresantes.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">El modelo de empleo subvencionado se caracteriza por:</font></P>     <blockquote> 	    <P><font face="Verdana" size="2">a) Servicios que se centren en el empleo competitivo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	b) Elegibilidad en función de las preferencias del usuario.    <br> 	c) Búsqueda rápida de empleo.    <br> 	d) Integración del tratamiento psiquiátrico y de la rehabilitación psicosocial y laboral.    <br> 	e) Apoyo individualizado e indefinido.</font></P> </blockquote>     <P><font face="Verdana" size="2">Existen varios estudios que respaldan el empleo subvencionado, frente al tratamiento en centro de día. Por ello en la Guía Clínica para el tratamiento de la esquizofrenia (2005) se recomienda ofrecer empleo subvencionado a las personal con esquizofrenia que tengan interés en trabajar y no puedan encontrar un empleo común, acorde con sus competencias laborales.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Como aseguraba Freud (1930) "el trabajo tiene mayor efecto que ninguna otra técnica vital para vincular al individuo estrechamente a la realidad… al menos en su trabajo, se encuentra ligado con seguridad a una parte de la realidad… la comunidad humana". El trabajo proporciona beneficios objetivos (mejora de la autoestima, relaciones interpersonales, etc.) y requiere realizar un esfuerzo adaptativo que produce satisfacciones y cierto grado de estrés o desgaste de energía.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">A pesar del estereotipo evolutivo negativo de la enfermedad que, al menos en parte, se desarrolló por las creencia pesimistas de Kraepelin acerca del lento deterioro progresivo de los pacientes con esquizofrenia, la mayoría de ellos "tres quintas partes de los pacientes esquizofrénicos presentan un buen pronóstico; esto significa que se recuperan o muestran una clara mejoría". (Ciompi, 1980).</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>11. Episodio psicótico breve. Capacitación laboral</B></font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Por definición el T. P. Breve evoluciona en, aproximadamente, un mes, con restitución completa del funcionamiento psíquico previo. No es infrecuente que presenten más adelante otros trastornos psiquiátricos incluyendo los crónicos, pero en sí mismo el pronóstico es favorable.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">La valoración de la capacitación laboral sería la de la patología de base y que suele corresponder a un Trastorno de Personalidad. Los Trastornos de Personalidad "per se" no suelen ser causa de invalidad, a excepción de algunos T. Límites graves de peor evolución y determinados T. Esquizoides.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los T. de Personalidad inducen un alto porcentaje de conflictos laborales, especialmente en las relaciones interpersonales. Toleran mal las situaciones estresantes y su capacidad de adaptación al medio está disminuida. Los entornos estables y las adaptaciones laborales adecuadas facilitan la integración de los pacientes y un desarrollo profesional "suficiente". A pesar de los frecuentemente inevitables períodos de Incapacidad Transitoria.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><b>Agradecimientos</b>:</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Mercedes Herraiz Cruz por el trabajo de redacción y revisión de estilo en la homogeneización de las aportaciones de los diferentes autores.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"><B>Bibliografía</B></font></P>    <P>     <!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- ALFARO, R.: Aplicación del Proceso de Enfermería. Doyma, Barcelona, 1988.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993984&pid=S0465-546X200700030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- ARRECHEDERRA ARANZADI, J.J.: Psiquiatría y ley. El enfermo mental ante la ley. Madrid, 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993985&pid=S0465-546X200700030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- ASNIS G.M.; KAPLAN M.L.; HUNDORFEAN, G. y otros: Violence and homicidal be hariours in psychiatric disorders. Psychiatric Clinical of North America, 1997, 45: 133-137.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993986&pid=S0465-546X200700030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- ASOCIACIÓN MÉDICA AMERICANA: "Guías para la evaluación de las deficiencias permanentes". Madrid, INSERSO, 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993987&pid=S0465-546X200700030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- BOBES GARCÍA, J. (Coordinador): Salud Mental. Enfermería psiquiátrica. Síntesis, 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993988&pid=S0465-546X200700030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- BRODSKY, C.M.; EPSTEIN,L.J.: The psychiatric disorders of aging in the work organization. Ocupational Medicine, 1996, 11 (4): 739-744.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993989&pid=S0465-546X200700030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- CALCEDO ORDOÑEZ A.: Psiquiatría y ley. En: Tratado de Psiquiatría. Dirigido por Julio Vallejo Ruiloba y Carmen Leal Cerós. Cap. 152, pp. 2357-2373. Ars Médica, Barcelona, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993990&pid=S0465-546X200700030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- CARPIO GONZÁLES, M.: Manual de la incapacidad permanente. Almuzara, Madrid, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993991&pid=S0465-546X200700030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- CIOMPI, L.: The natural history or schizophrenia in the comp. term. British Journal of Psichiatry 136, 413-420, 1980.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993992&pid=S0465-546X200700030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- CRESPO HERVÁS, M.D.: Rehabilitación y psicoeducación en la esquizofrenia. Cap. 33. En: Las esquizofrenias. Sus hechos y valores clínicos y terapéuticos. Elserier, Masson, Madrid, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993993&pid=S0465-546X200700030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- CHINCHILLA MORENO A.: Desde lo conceptual esquizofrénico hasta su comprensión y clínica. Cap. 16. Las esquizofrenias. Sus hechos y valores clínicos y terapéuticos. Elserier, Masson, Madrid, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993994&pid=S0465-546X200700030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- DABAN C, MARTÍNEZ ARÁN A, COLÓN F, REINARES M, BENABARRE A, VIETA E.: Disfunciones cognitivas en el trastorno bipolar y en la inteligencia. En trastornos cognitivos en las Psicos. Aula</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993995&pid=S0465-546X200700030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- FARID, I. BRODSKY, C.M.: The Management of psychopathology in the workplace. Occupational Medicina, 1996, 11 (4): 617-650.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993996&pid=S0465-546X200700030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- FREUD, S.: El malestar en la cultura.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993997&pid=S0465-546X200700030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- FULLER TORREY, E.: Superar la esquizofrenia. Planeta, Barcelona, 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993998&pid=S0465-546X200700030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- GONZÁLEZ CASES, J.C.; RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A.: Rehabilitación psicosocial y apoyo comunitario de personas con enfermedad mental crónica: programas básicos de intervención. Cuadernos Técnicos de Servicios Sociales. Comunidad de Madrid. Consejería de Servicios Sociales, Madrid, 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2993999&pid=S0465-546X200700030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- Guía Clínica para el tratamiento de la esquizofrenia, del Grupo de trabajo para la esquizofrenia, aprobada por la Asociación Psiquiátrica Americana. 2ª edición. Ars Médic. Barcelona, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994000&pid=S0465-546X200700030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- LIPKIN, G.B. Y COHEN, R.G.: Cuidados de Enfermería en pacientes con conductas especiales. Doyma, Barcelona, 1989.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994001&pid=S0465-546X200700030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- MAC KINNON, R., MICHELS, R.: Psiquiatría clínica aplicada. Interamericana. México, 1973.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994002&pid=S0465-546X200700030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- MEKENNA, P.J.: Schizophrenia and related eyndromes. Routledge, Londres, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994003&pid=S0465-546X200700030000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF). Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Madrid, 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994004&pid=S0465-546X200700030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- REBOLLEDO MOLLER, S.; LOBATO RODRÍGUEZ, Mª J.: Psicoeducación de personas vulnerables a la esquizofrenia. Fundació Nou Camí. Barcelona, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994005&pid=S0465-546X200700030000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- STENBERG,C.; HOLDER, J.; TELLUR, K.:Psicosis relacionadas con el trabajo. Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo. Ministerio de Sanidad y Consumo, Madrid, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994006&pid=S0465-546X200700030000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- SWANSON, D.W.; BOHNERT, P.J.; SMITH, J.A.: The paranoid. Little Brown, Boston, 1970.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994007&pid=S0465-546X200700030000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- URIARTE, J.: Violencia, enfermedad mental y estigma. Disponible en Internet: <a target="_blank" href="http://www.psiquiatrialegal.org">www.psiquiatrialegal.org</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994008&pid=S0465-546X200700030000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- VALLEJO, J.: Árboles de decisión en Psiquiatría. 3ª edición. Barcelona: J & C Ediciones Médicas, 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994009&pid=S0465-546X200700030000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">- WEINBERGER, D.; BERMANK; ZEC, R.: Physiologic dysfunction o dorsolateral prefrontal cortex in schizophrenia. Archives General Psychiatry 43: 114-125, 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2994010&pid=S0465-546X200700030000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ALFARO]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aplicación del Proceso de Enfermería]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Doyma]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ARRECHEDERRA ARANZADI]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psiquiatría y ley: El enfermo mental ante la ley]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ASNIS]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KAPLAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HUNDORFEAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Violence and homicidal be hariours in psychiatric disorders]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychiatric Clinical of North America]]></source>
<year>1997</year>
<volume>45</volume>
<page-range>133-137</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>ASOCIACIÓN MÉDICA AMERICANA</collab>
<source><![CDATA[Guías para la evaluación de las deficiencias permanentes]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[INSERSO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BOBES GARCÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Salud Mental: Enfermería psiquiátrica]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-name><![CDATA[Síntesis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BRODSKY]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[EPSTEIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The psychiatric disorders of aging in the work organization]]></article-title>
<source><![CDATA[Ocupational Medicine]]></source>
<year>1996</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>739-744</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CALCEDO ORDOÑEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Psiquiatría y ley]]></article-title>
<source><![CDATA[Tratado de Psiquiatría]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>2357-2373</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ars Médica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CARPIO GONZÁLES]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de la incapacidad permanente]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Almuzara]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CIOMPI]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The natural history or schizophrenia in the comp. term.]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Psichiatry]]></source>
<year>1980</year>
<volume>136</volume>
<page-range>413-420</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CRESPO HERVÁS]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Rehabilitación y psicoeducación en la esquizofrenia]]></article-title>
<source><![CDATA[Las esquizofrenias: Sus hechos y valores clínicos y terapéuticos]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elserier, Masson]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHINCHILLA MORENO]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Desde lo conceptual esquizofrénico hasta su comprensión y clínica: Cap. 16. Las esquizofrenias. Sus hechos y valores clínicos y terapéuticos]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elserier, Masson]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DABAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MARTÍNEZ ARÁN]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[COLÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[REINARES]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BENABARRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[VIETA]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Disfunciones cognitivas en el trastorno bipolar y en la inteligencia: En trastornos cognitivos en las Psicos]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Aula]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FARID]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BRODSKY]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Management of psychopathology in the workplace]]></article-title>
<source><![CDATA[Occupational Medicina]]></source>
<year>1996</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>617-650</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREUD]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El malestar en la cultura]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FULLER TORREY]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Superar la esquizofrenia]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Planeta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GONZÁLEZ CASES]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[RODRÍGUEZ GONZÁLEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Rehabilitación psicosocial y apoyo comunitario de personas con enfermedad mental crónica: programas básicos de intervención]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos Técnicos de Servicios Sociales]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Comunidad de Madrid. Consejería de Servicios Sociales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Guía Clínica para el tratamiento de la esquizofrenia, del Grupo de trabajo para la esquizofrenia, aprobada por la Asociación Psiquiátrica Americana]]></source>
<year>2005</year>
<edition>2</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ars Médic]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LIPKIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[COHEN]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cuidados de Enfermería en pacientes con conductas especiales]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Doyma]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MAC KINNON]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MICHELS]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psiquiatría clínica aplicada]]></source>
<year>1973</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Interamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MEKENNA]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Schizophrenia and related eyndromes]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Mundial de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[REBOLLEDO MOLLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LOBATO RODRÍGUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mª J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicoeducación de personas vulnerables a la esquizofrenia]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundació Nou Camí]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[STENBERG]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HOLDER]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[TELLUR]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicosis relacionadas con el trabajo: Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministerio de Sanidad y Consumo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SWANSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BOHNERT]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[SMITH]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The paranoid]]></source>
<year>1970</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boston ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Little Brown]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URIARTE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Violencia, enfermedad mental y estigma]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VALLEJO]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Árboles de decisión en Psiquiatría]]></source>
<year>2006</year>
<edition>3</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[J & C Ediciones Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WEINBERGER]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BERMANK]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ZEC]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Physiologic dysfunction o dorsolateral prefrontal cortex in schizophrenia]]></article-title>
<source><![CDATA[Archives General Psychiatry]]></source>
<year>1986</year>
<volume>43</volume>
<page-range>114-125</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
