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</front><body><![CDATA[ <div align="center">               <center>           <table border="1" width="34%">             <tr>               <td width="100%">                     <p align="center"><font face="Arial"><b>INFORMACIÓN AL PACIENTE</b></font>               </td>             </tr>           </table>           </center>         </div>     <p align="center"><b>    <br> <font face="Arial" size="2">Secci&oacute;n coordinada por:</font></b><font face="Arial" size="2">    <br>   V. F. Moreira y A. L&oacute;pez San Rom&aacute;n    <br> Servicio de Gastroenterolog&iacute;a. Hospital Universitario Ram&oacute;n y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="left"><strong><font size=5>&Uacute;lcera p&eacute;ptica</font></strong></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">La &uacute;lcera p&eacute;ptica, o enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica, es una lesi&oacute;n en forma de herida m&aacute;s o menos profunda, en la capa m&aacute;s superficial (denominada mucosa) que recubre el tubo digestivo. Cuando esta lesi&oacute;n se localiza en el est&oacute;mago se denomina &uacute;lcera g&aacute;strica y cuando lo hace en la primera porci&oacute;n del intestino delgado se llama &uacute;lcera duodenal. Es una enfermedad frecuente que en Europa occidental afecta a aproximadamente el 5-10% de la poblaci&oacute;n en alg&uacute;n momento de sus vidas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><strong>&iquest;POR QU&Eacute; APARECE LA &Uacute;LCERA P&Eacute;PTICA?</strong></p>     <p align="left">Hasta hace unos a&ntilde;os se consideraba que una producci&oacute;n excesiva de &aacute;cido clorh&iacute;drico (&aacute;cido que en condiciones normales produce el est&oacute;mago para ayudar a hacer la digesti&oacute;n de los alimentos) era el principal responsable de la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica. Aunque actualmente se contin&uacute;a considerando a este &aacute;cido un factor importante en el origen de la &uacute;lcera p&eacute;ptica, las investigaciones en este campo de la medicina han aportado datos muy interesantes y novedosos en la comprensi&oacute;n de esta enfermedad. As&iacute;, hoy en d&iacute;a, se considera a un agente infeccioso bacteriano, denominado <i> Helicobacter pylori</i>, la causa principal en el origen de la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica. Esta bacteria infecta el est&oacute;mago en una gran parte de la poblaci&oacute;n mundial (aproximadamente al 50%), aunque ello no quiere decir que estas personas tengan molestias digestivas ni que tengan o vayan a tener &uacute;lcera p&eacute;ptica. Tan s&oacute;lo un 10-20% de las personas infectadas por este microorganismo desarrollar&aacute;n a lo largo de su vida una &uacute;lcera p&eacute;ptica en el est&oacute;mago y/o duodeno. El resto de las personas infectadas convivir&aacute;n con esta infecci&oacute;n a lo largo de su vida sin que les cause problemas. Factores (a&uacute;n poco conocidos) dependientes del tipo de persona, junto con caracter&iacute;sticas propias de la bacteria, parecen ser los determinantes para que una persona infectada desarrolle o no una &uacute;lcera p&eacute;ptica a lo largo de la vida. No se conoce a&uacute;n con exactitud el modo de transmisi&oacute;n de la infecci&oacute;n por <i> Helicobacter pylori</i>, por lo que no se recomienda a las personas infectadas tomar medidas especiales para evitar el contagio a otros. De todos modos, el contagio persona a persona, si existe, parece ser muy escaso.</p>     <p align="left">Junto a la infecci&oacute;n por <i> Helicobacter pylori</i>, el consumo de unos f&aacute;rmacos denominados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los que se incluye el &aacute;cido acetil salic&iacute;lico (Aspirina<sup>&reg;</sup>), son las causas principales de la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica. Estos medicamentos se emplean con mucha frecuencia para el tratamiento del dolor, la inflamaci&oacute;n y la fiebre. Su eficacia para solucionar estos problemas es muy alta; sin embargo, con relativa frecuencia producen efectos no deseados en las personas que los consumen y que afectan especialmente al est&oacute;mago y duodeno, siendo una de sus complicaciones m&aacute;s frecuentes el riesgo de desarrollar &uacute;lceras en el est&oacute;mago (fundamentalmente) y/o en el duodeno. El riesgo de desarrollar una &uacute;lcera p&eacute;ptica con el consumo de estos medicamentos no es igual para todas las personas. De tal modo las personas mayores de 60 a&ntilde;os, con historia previa de enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica, que padecen una enfermedad grave concomitante (especialmente del coraz&oacute;n, ri&ntilde;&oacute;n o h&iacute;gado), que utilizan medicamentos anticoagulantes (Sintrom<sup>&reg;</sup> o heparina) y/o corticoides a dosis altas presentan un mayor riesgo de tener complicaciones digestivas con estos medicamentos.</p>     <p align="left">Los nuevos antiinflamatorios denominados &ldquo;coxib&rdquo; (rofecoxib, celecoxib) parecen ser igualmente eficaces para tratar el dolor y la inflamaci&oacute;n pero, sin embargo, menos da&ntilde;inos para el aparato digestivo, produciendo menor n&uacute;mero de lesiones ulcerosas en el est&oacute;mago y duodeno.</p>     <p align="left">Por &uacute;ltimo, es bien conocido c&oacute;mo el tabaco y el alcohol pueden favorecer la aparici&oacute;n y algunas complicaciones de la &uacute;lcera p&eacute;ptica.</p>     <p align="left"><strong>S&Iacute;NTOMAS</strong></p>     <p align="left">El s&iacute;ntoma m&aacute;s frecuente es la sensaci&oacute;n de malestar en la zona central y superior del abdomen, en forma de &ldquo;hambre dolorosa&rdquo; o acidez de est&oacute;mago, que calma con la toma de los alimentos y que vuelve a aparecer unas horas despu&eacute;s. Otros s&iacute;ntomas menos frecuentes son las n&aacute;useas y los v&oacute;mitos.</p>     <p align="left">Independientemente de estos s&iacute;ntomas, las personas que tienen una &uacute;lcera p&eacute;ptica tienen el riesgo de que esta se complique. De m&aacute;s a menos frecuente, las complicaciones principales de esta enfermedad son la hemorragia digestiva (producida cuando la &uacute;lcera es profunda y erosiona un vaso sangu&iacute;neo provocando una p&eacute;rdida de sangre hacia el tubo digestivo), la perforaci&oacute;n (cuando la lesi&oacute;n es tan profunda que rompe la pared intestinal) y la estenosis (cicatriz que se produce en &uacute;lceras antiguas y que puede provocar una estrechez del intestino que dificulta el paso del alimento).</p>     <p align="left"><strong>DIAGN&Oacute;STICO</strong></p>     <p align="left">El diagn&oacute;stico de la lesi&oacute;n ulcerosa en est&oacute;mago o duodeno se sospecha mediante los s&iacute;ntomas que refiere el paciente. Se confirma con una endoscopia digestiva oral. Como alternativa, puede realizarse una radiograf&iacute;a de contraste con bario del est&oacute;mago y duodeno, que sin embargo es menos fiable que la endoscopia y no permite tomar biopsias que en ocasiones son precisas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   El diagn&oacute;stico de la causa que ha producido la &uacute;lcera p&eacute;ptica se hace, en el caso de la infecci&oacute;n por <i> H. pylori</i>, mediante un an&aacute;lisis espec&iacute;fico de muestras de aire espirado (prueba del aliento). Si el paciente refiere consumo de f&aacute;rmacos antiinflamatorios no esteroideos o Aspirina<sup>&reg;</sup> es muy probable que estos medicamentos hayan sido los principales causantes de su mal.</p>     <p align="left"><strong>TRATAMIENTO</strong></p>     <p align="left"><strong>Cuidados generales y r&eacute;gimen de vida</strong></p>     <p align="left">&mdash;Se puede y debe llevar una vida normal.</p>     <p>&mdash;En relaci&oacute;n con la dieta, durante mucho tiempo se ha sido muy estricto con los pacientes ulcerosos. Hoy se conoce que la dieta en s&iacute; ni es un causante ni un agravante para la enfermedad. S&oacute;lo se recomienda a los pacientes con &uacute;lcera no tomar aquellos alimentos que a cada uno &ldquo;le sienten mal&rdquo;. Es recomendable no abusar del caf&eacute;, no fumar y no ingerir bebidas alcoh&oacute;licas. </p>     <p>&mdash;Salvo casos muy especiales, los pacientes ulcerosos no deben tomar antiinfamatorios no esteroideos (AINE) ni Aspirina<sup>&reg;</sup>. Si fuesen imprescindibles, se recomienda proteger la mucosa g&aacute;strica y duodenal mientras dure el tratamiento con f&aacute;rmacos denominados inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol y otros similares. </p>     <p><strong>Tratamiento de la &uacute;lcera asociada a la infecci&oacute;n por <i> H. pylori</i></strong> </p>     <p>En estos casos la curaci&oacute;n de la &uacute;lcera se obtiene eliminando la bacteria <i> H. pylori</i>. Para ello pueden utilizarse diferentes tratamientos. El m&aacute;s eficaz actualmente es el que combina tres medicamentos (un IBP y dos antibi&oacute;ticos) durante siete d&iacute;as. Con este tratamiento se logra eliminar en la mayor&iacute;a (80-85%) de los pacientes la citada infecci&oacute;n. En los casos resistentes se emplea un segundo tratamiento de rescate con cuatro medicamentos (un IBP y tres antimicrobianos) con el que se logra en casi la totalidad de los pacientes la erradicaci&oacute;n de la bacteria. Es importante conocer si se es al&eacute;rgico a la penicilina, pues la mayor&iacute;a de los tratamientos empleados para tratar esta infecci&oacute;n incluyen este medicamento, en cuyo caso deber&aacute; ser sustituido por otro diferente. </p>     <p><strong>Tratamiento de la &uacute;lcera relacionada con el consumo de antiinflamatorios no esteroideos o Aspirina<sup>&reg;</sup></strong> </p>     <p>En estos casos debe suspenderse, como es l&oacute;gico, el tratamiento con AINE/Aspirina<sup>&reg;</sup> y para lograr la cicatrizaci&oacute;n de la &uacute;lcera se emplea un IBP. Si fuese imprescindible, a criterio m&eacute;dico, el mantenimiento del tratamiento con AINE/Aspirina<sup>&reg;,</sup> es aconsejable que el tratamiento con el IBP se mantenga de forma ininterrumpida mientras se tome el AINE. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">    <br> C. Mart&iacute;n de Argila de Prados y    <br>   D. Boixeda de Miquel </p>     <p align="right"><i>Servicio de Gastroenterolog&iacute;a.    <br>   Hospital Universitario Ram&oacute;n y Cajal. Madrid</i> </p>      ]]></body>
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