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<institution><![CDATA[,Hospital do Meixoeiro Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font size=5>Cartas al Director</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Gas en el sistema venoso portal secundario a dilataci&oacute;n g&aacute;strica aguda</b></p> <hr width="40%" size="1" align="left">     <p><font size="2"><i>Palabras clave: Gas venoso portal. Dilataci&oacute;n g&aacute;strica. Neumatosis intestinal.</i></font></p>     <p><font size="2"><i>Key words: Portal venous gas. Gastric dilatation. Pneumatosis intestinalis.</i></font></p> <hr width="40%" size="1" align="left">     <p><i>Sr. Director:</i></p>     <p>El gas en el sistema venoso portal (GSVP) no es una enfermedad espec&iacute;fica sino una entidad asociada a diversas enfermedades que determinan su forma de presentaci&oacute;n y pron&oacute;stico. En 1978, Liebman y cols. (1) describen 64 casos con una mortalidad del 75%. Desde entonces, el n&uacute;mero de casos descritos se ha incrementado progresivamente debido a la mejor&iacute;a y disponibilidad de los m&eacute;todos diagn&oacute;sticos como la ecograf&iacute;a y tomograf&iacute;a axial computada (TAC). Recientemente Kinoshita y cols. (2) aportan una mortalidad global del 39% la cual var&iacute;a ampliamente dependiendo de la naturaleza y severidad de la enfermedad subyacente que abarca un enorme espectro de afecciones y resultados que van desde procesos benignos hasta sepsis abdominal y muerte.</p>   Presentamos el caso de un var&oacute;n de 69 a&ntilde;os de edad con antecedentes de EPOC a tratamiento cr&oacute;nico con esteroides, bronquiectasias, espondilitis anquilosante evolucionada, HTA, <i> cor pulmonale</i>, insuficiencia a&oacute;rtica degenerativa, hipertrofia prost&aacute;tica y pr&oacute;tesis bilateral de cadera, ingresado en el Servicio de Urolog&iacute;a desde dos d&iacute;as antes por sepsis por gram negativos (<i>E. coli</i>) de probable origen urol&oacute;gico (pielonefritis derecha). Consultan a Cirug&iacute;a porque el paciente refiere dolor abdominal difuso, anal&iacute;tica con 24.280 leucocitos (92% neutr&oacute;filos, 19% cayados) y la TAC muestra presencia de abundante gas en el sistema venoso portal hep&aacute;tico (<a href="#f1">Fig. 1</a>) y en la vena espl&eacute;nica. Se establece la sospecha diagn&oacute;stica de trombosis mesent&eacute;rica y se realiza laparotom&iacute;a exploradora que no objetiva ninguna alteraci&oacute;n macrosc&oacute;pica. Reevaluando el caso se aprecia en la TAC una gran dilataci&oacute;n de la cavidad g&aacute;strica, que ya no estaba presente en el momento de la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica debido a la colocaci&oacute;n de una sonda nasog&aacute;strica preoperatoria. No hubo complicaciones operatorias, la sepsis causada por la pielonefritis se control&oacute; con ciprofloxacino y el gas en el sistema portal se ha atribuido a dilataci&oacute;n g&aacute;strica aguda.       <p align="center"><a name="f1"><img src="/img/diges/v96n3/images/carta1_fig1.jpg" width="365" height="359"></a></p>       <p>    <br>   La mayor&iacute;a de casos de GSVP se producen como consecuencia de oclusi&oacute;n vascular mesent&eacute;rica y necrosis intestinal (2), esta se asocia con gas en el sistema portal en el 50% de los casos. Sin embargo, esta entidad puede presentarse en varias situaciones, algunas de las cuales son susceptibles de manejo conservador, incluyendo dilataci&oacute;n gastrointestinal (3-5), &uacute;lcera g&aacute;strica, enfermedad inflamatoria intestinal y complicaci&oacute;n de procedimientos endosc&oacute;picos. En otras ocasiones, la situaci&oacute;n es grave y puede requerir una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica urgente como en el caso de abscesos intraabdominales o tumores, en los cuales la supervivencia depende del tratamiento adecuado de la enfermedad subyacente.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La patog&eacute;nesis de la presencia de gas en el sistema portal se ha discutido durante d&eacute;cadas ofreciendo m&uacute;ltiples explicaciones y llegando a la conclusi&oacute;n de que se trata de un fen&oacute;meno multifactorial, pero su desarrollo se puede entender resolviendo dos consideraciones: ¿de d&oacute;nde procede el gas y c&oacute;mo ha llegado all&iacute;? (1,6). Se han propuesto tres posibilidades como fuente del gas dentro de la pared del tracto gastrointestinal y circulaci&oacute;n del mismo hasta el sistema portal hep&aacute;tico: a) gas intraluminal; b) producci&oacute;n bacteriana de gas; y c) gas pulmonar. El mecanismo por el cual el gas intraluminal penetra en la pared puede ser el resultado del incremento de la presi&oacute;n intraluminal, lesi&oacute;n de la mucosa, o una combinaci&oacute;n de ambos. El incremento de la presi&oacute;n intraluminal puede provocar el paso de gas en presencia de una barrera mucosa normal (como ocurre durante la endoscopia o la dilataci&oacute;n gastrointestinal) pero la permeabilidad de la pared al gas se incrementa si hay defectos en la mucosa y/o de la barrera inmune. Las bacterias pueden formar gas intramural por dos mecanismos: invasi&oacute;n directa de la pared por bacterias formadoras de gas y alteraci&oacute;n del contenido de gas intraluminal. En el caso que se comunica la etiolog&iacute;a puede tener un mecanismo multifactorial: incremento de presi&oacute;n intrag&aacute;strica, deficiencia de la barrera inmune debido al tratamiento con corticoides e incremento de la presi&oacute;n intra-abdominal con presi&oacute;n sangu&iacute;nea de ox&iacute;geno baja por su EPOC, lo que facilita el intercambio de gas intercompartimental.</p>   El diagn&oacute;stico se realiza mediante radiolog&iacute;a simple, ecograf&iacute;a o TAC abdominal (7). La TAC tiene una alta sensibilidad y se caracteriza por la presencia de ramificaciones radiol&uacute;cidas dentro de 2 cm de la c&aacute;psula hep&aacute;tica ya que el flujo centr&iacute;fugo de la sangre portal empuja el gas hacia las ramas perif&eacute;ricas, mientras que el gas en el sistema biliar normalmente se encuentra en la porci&oacute;n central del h&iacute;gado a m&aacute;s de 2 cm de la c&aacute;psula.     <p>El tratamiento en los pacientes con GSVP debe ir dirigido a la enfermedad subyacente y no equiparar esta entidad de modo inmediato con el diagn&oacute;stico de isquemia mesent&eacute;rica. Si hay sospecha de necrosis intestinal se debe realizar laparotom&iacute;a, sin embargo, el manejo puede ser conservador en casos de dilataci&oacute;n g&aacute;strica o intestinal, &uacute;lcera g&aacute;strica, enfermedad inflamatoria intestinal y complicaciones de procedimientos endosc&oacute;picos, por ello la exploraci&oacute;n quir&uacute;rgica no debe ser sistem&aacute;tica sino indicada en relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n cl&iacute;nica del paciente. En algunas situaciones es &uacute;til la laparoscopia diagn&oacute;stica.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, el diagn&oacute;stico correcto de la causa primaria permite el tratamiento no operatorio de muchos pacientes con GSVP. El reto del cirujano es identificar correctamente los casos que pueden beneficiarse del tratamiento quir&uacute;rgico precoz como en el caso de perforaci&oacute;n, peritonitis, necrosis intestinal y sepsis abdominal, y evitar intervenciones innecesarias en entidades de curso benigno. La causa subyacente determina la significaci&oacute;n cl&iacute;nica y el pron&oacute;stico en esta entidad.    <br> </p>     <p align="right">P. Parada Gonz&aacute;lez, E. Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez, J. M. Nu&ntilde;o    <br> V&aacute;zquez-Garza, S. Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez y J. E. Casal N&uacute;&ntilde;ez</p>     <p align="right"><i>Servicio de Cirug&iacute;a General y Aparato Digestivo. Hospital do Meixoeiro. Vigo</i></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="left"><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <p>1. Liebmann PR, Patten MT, Manny J. Hepatic-portal venous gas in adults: Etiology, pathophysiology and clinical significance. Ann Surg 1978; 187: 281-7.</p> 2. Kinoshita H, Shinozaki M, Tanimura H, et al. Clinical features and management of hepatic portal venous gas. Four case reports and cumulative review of the literature. Arch Surg 2001; 136: 1410-4.       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. Benson MD. Adult survival with intrahepatic portal venous gas secondary to acute gastric dilatation, with a review of portal venous gas. Clin Radiol 1985; 36: 441-3.</p>       <p>4. Hughes DG, Baker CS. Adult survival whith portal venous gas secondary to acute gastric dilatation. Clin Radiol 1986; 37: 603.</p>       <p>5. Radin DR, Rosen RS, Halls JM. Acute gastric dilatation: a rare cause of portal venous gas. Am J Roentgenol 1987; 148: 279-80.</p>       <p>6. Peter SD, Abbas MA, Kelly KA. The spectrum of pneumatosis intestinalis. Arch Surg 2003; 138: 68-75.</p>       <p>7. Faberman RS, Mayo-Smith WW. Outcome of 17 patients with portal venous gas detected by CT. Am J Roentgenol 1997; 169: 1535-8.</p>      ]]></body>
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