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</front><body><![CDATA[ <div align="center">       <center>   <table border="1" width="30%">     <tr>       <td width="100%" align="center"><font face="Arial"><b>INFORMACIÓN AL         PACIENTE</b></font></td>     </tr>   </table>   </center> </div>     <p align="center">    <br> <font face="Arial" size="2"><b>Sección coordinada por:</b>    <br> V. F. Moreira y A. López San Román    <br> <i>Servicio de Gastroentrerología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</i></font></p>     <p align="left"><b><font size=5>Enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico</font></b></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b>&iquest;QUÉ ES?</b></p>     <p align="left">El est&oacute;mago segrega &aacute;cido y pepsina, necesarios para la digesti&oacute;n de los alimentos. Si la v&aacute;lvula que separa el es&oacute;fago del est&oacute;mago se relaja en exceso, permite el escape del &aacute;cido hacia el es&oacute;fago. Cuando esto se repite con demasiada frecuencia, produce s&iacute;ntomas y, en algunos casos, peque&ntilde;as heridas (erosiones) debidas al efecto corrosivo de sus componentes (esofagitis erosiva). Si la calidad de vida del enfermo se altera por este fen&oacute;meno o simplemente aparecen lesiones en el es&oacute;fago (aunque &eacute;stas no lleguen a producir s&iacute;ntomas) decimos que el enfermo padece una enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico (ERGE). La hernia del hiato es una alteraci&oacute;n anat&oacute;mica que, a veces, puede favorecer el reflujo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b>SÍNTOMAS</b></p>     <p align="left">La ERGE produce tres tipos de s&iacute;ntomas. Los s&iacute;ntomas t&iacute;picos son la pirosis y la regurgitaci&oacute;n. La pirosis se describe como una sensaci&oacute;n de ardor, quemaz&oacute;n o "fuego" que sube desde la boca del est&oacute;mago hasta el pecho e incluso la garganta. Puede aparecer a cualquier hora, con frecuencia despu&eacute;s de llenar el est&oacute;mago en exceso o ingerir algunos alimentos que favorecen el reflujo (grasas, cacaos, caf&eacute;, alcohol). La regurgitaci&oacute;n consiste en la sensaci&oacute;n de que el alimento ingerido vuelve de nuevo hasta la garganta. Entre los s&iacute;ntomas at&iacute;picos destacan los s&iacute;ntomas lar&iacute;ngeos, que son consecuencia de escapes nocturnos de jugo g&aacute;strico que al alcanzar la garganta provocan irritaci&oacute;n. Aparecen tos, ronquera o carraspeo, especialmente por la ma&ntilde;ana. Otro s&iacute;ntoma es un intenso dolor en el centro del pecho que puede simular un "ataque al coraz&oacute;n". Ocurre cuando la mucosa del es&oacute;fago se vuelve extremadamente sensible al efecto del &aacute;cido. Finalmente, algunos enfermos se despiertan por la noche con sensaci&oacute;n de asfixia, porque el material refluido entra en las v&iacute;as respiratorias o se produce un espasmo de los bronquios. Los s&iacute;ntomas de alarma sugieren la aparici&oacute;n de una complicaci&oacute;n. La disfagia (el alimento se atasca o pasa con lentitud) refleja la disminuci&oacute;n de calibre del es&oacute;fago debido a la inflamaci&oacute;n o a una cicatriz. Los v&oacute;mitos con sangre (roja o en "posos de caf&eacute;") o las heces negras debe ser siempre motivo de consulta. La anemia aparece debido a peque&ntilde;as p&eacute;rdidas de sangre en las heces. Finalmente, la p&eacute;rdida de peso refleja dificultades para alimentarse bien.</p>     <p align="left"><b>DIAGNÓSTICO</b></p>     <p align="left">El m&eacute;dico dispone de tres procedimientos para el diagn&oacute;stico. El primero se basa en los s&iacute;ntomas referidos por el propio enfermo. Cuando &eacute;stos son t&iacute;picos, la probabilidad de que el paciente presente ERGE es tan alta que es suficiente para iniciar un tratamiento. Si los s&iacute;ntomas son de muy larga evoluci&oacute;n, muy frecuentes o se asocian a cualquier s&iacute;ntoma de alarma, se puede proponer una endoscopia (exploraci&oacute;n de es&oacute;fago y est&oacute;mago mediante un instrumento flexible). As&iacute; se comprueba si existen erosiones u otras complicaciones de la enfermedad (estrechez, &uacute;lcera profunda o el llamado es&oacute;fago de Barrett). En el &uacute;ltimo caso, la mucosa del es&oacute;fago cambia su apariencia, pareci&eacute;ndose a mucosa intestinal. Esto es poco frecuente, pero har&iacute;a necesario vigilar peri&oacute;dicamente el es&oacute;fago. Otras veces, se podr&iacute;a hacer una pHmetr&iacute;a, exploraci&oacute;n que permite medir el tiempo que su es&oacute;fago permanece expuesto a los efectos del &aacute;cido. Puede as&iacute; confirmar que sus s&iacute;ntomas obedecen al reflujo y no a otra causa.</p>     <p align="left"><b>TRATAMIENTO</b></p>     <p align="left">Algunos pacientes obtienen alivio evitando el sobrepeso, as&iacute; como las comidas copiosas o ricas en grasas, cacaos y chocolates. Es aconsejable evitar el tabaco y el alcohol de alto grado. Se recomienda adem&aacute;s no acostarse inmediatamente despu&eacute;s de las comidas. En todas las farmacias se dispone de anti&aacute;cidos (alcalinos) que no necesitan receta m&eacute;dica y que pueden aliviar los s&iacute;ntomas de inmediato. Sin embargo, si el reflujo ha comenzado a deteriorar su calidad de vida, con toda probabilidad su m&eacute;dico prescribir&aacute; un medicamento capaz de reducir de forma significativa y prolongada la secreci&oacute;n g&aacute;strica de &aacute;cido (antisecretores). Aunque muchos pacientes obtienen un alivio duradero de los s&iacute;ntomas, incluso despu&eacute;s de haber acabado el tratamiento, una proporci&oacute;n importante de ellos volver&aacute; a presentar s&iacute;ntomas que har&aacute;n aconsejable un tratamiento intermitente, ajustando la dosis y su duraci&oacute;n a las necesidades individuales. Las personas j&oacute;venes con s&iacute;ntomas muy frecuentes y una expectativa de vida larga pueden elegir entre tomar medicamentos a largo plazo (generalmente bien tolerados) o beneficiarse de un tratamiento quir&uacute;rgico. Actualmente se est&aacute;n desarrollando t&eacute;cnicas endosc&oacute;picas antirreflujo que en el futuro podr&iacute;an ser igualmente eficaces, sin el riesgo (bajo pero real) del tratamiento quir&uacute;rgico.</p>     <p align="left"><b>PUNTOS PRINCIPALES</b></p>     <p align="left">El reflujo gastroesof&aacute;gico es muy frecuente en la poblaci&oacute;n general y puede llegar a deteriorar la calidad de vida de las personas. Aunque la queja m&aacute;s frecuente es la pirosis, algunos pacientes refieren s&iacute;ntomas at&iacute;picos que hacen el diagn&oacute;stico m&aacute;s dif&iacute;cil. La presencia de s&iacute;ntomas de alarma debe ser siempre motivo de consulta. Las medidas diet&eacute;ticas y posturales pueden aliviar los s&iacute;ntomas en muchos pacientes, pero una proporci&oacute;n importante requerir&aacute; tomar f&aacute;rmacos que son muy eficaces para el control de los s&iacute;ntomas. Los pacientes m&aacute;s j&oacute;venes podr&iacute;an beneficiarse de la cirug&iacute;a que, en manos experimentadas, ofrece buenos resultados.</p>     <p align="right">    <br> M. A. Montoro y J. Alcedo</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>Hospital de San Jorge. Huesca</i></p>      ]]></body>
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