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<institution><![CDATA[,Hospital General Universitario Gregorio Marañón Servicio de Medicina de Aparato Digestivo Sección de Hepatología]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <div align="center">       <center>   <table border="1" width="30%">     <tr>       <td width="100%" align="center"><font face="Arial"><b>INFORMACIÓN AL         PACIENTE</b></font></td>     </tr>   </table>   </center> </div>     <p align="center"><b>    <br> <font face="Arial" size="2">Sección coordinada por:    <br> </font></b><font face="Arial" size="2">V. F. Moreira y A. López San Román    <br> Servicio de Gastroenterología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="left">    <br> <font size=5><b>Varices esof&aacute;gicas</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b>¿QUÉ SON LAS VARICES ESOFÁGICAS?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las varices esof&aacute;gicas son venas anormalmente dilatadas que se encuentran en la parte final del es&oacute;fago, por las que circula parte de la sangre que en condiciones normales deber&iacute;a pasar a trav&eacute;s del h&iacute;gado. Su dilataci&oacute;n es consecuencia de la dificultad que el h&iacute;gado enfermo ofrece al paso de la sangre. El principal problema de la existencia de las varices esof&aacute;gicas es el riesgo de rotura, fen&oacute;meno que ocurre cuando la presi&oacute;n en el interior de la variz supera la resistencia de su pared. La hemorragia por rotura de varices esof&aacute;gicas es habitualmente muy abundante y supone una grave complicaci&oacute;n, de tal forma que la posibilidad de morir como consecuencia de la hemorragia es del 20%. Afortunadamente, no todos los pacientes con varices esof&aacute;gicas sangran. El riesgo de hemorragia por varices es tanto mayor cuanto mayor es su tama&ntilde;o, m&aacute;s elevada sea la presi&oacute;n de la sangre en el interior y m&aacute;s delgada sea su pared. Asimismo la posibilidad de sangrado es superior en los pacientes con mayor gravedad de la enfermedad hep&aacute;tica. </p>    <p>   El desarrollo y crecimiento de las varices esof&aacute;gicas son progresivos. As&iacute;, cerca de la mitad de los pacientes con cirrosis tienen varices en el momento del diagn&oacute;stico. Por su parte, el 5% de los pacientes inicialmente sin varices la desarrollar&aacute;n al cabo de un a&ntilde;o. Adem&aacute;s, cuando las varices son peque&ntilde;as, la posibilidad de que aumenten su tama&ntilde;o de manera significativa es de un 10% cada a&ntilde;o. Por &uacute;ltimo, aproximadamente un tercio de los pacientes con varices grandes sin tratamiento presentan un episodio de hemorragia al cabo de 2 a&ntilde;os. Estos datos indican claramente la importancia de esta complicaci&oacute;n y aconsejan un diagn&oacute;stico y tratamiento correctos.</p>     <p><b>¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCEN LAS VARICES ESOFÁGICAS?</b></p>     <p>A excepci&oacute;n de la hemorragia, las varices esof&aacute;gicas no producen s&iacute;ntomas, de tal manera que para conocer su presencia deben buscarse expresamente. La hemorragia por varices es habitualmente muy evidente y se manifiesta por deposiciones negras (llamadas melenas) con o sin v&oacute;mitos de sangre reciente (lo m&aacute;s habitual) o digerida (llamados v&oacute;mitos en posos de caf&eacute;; con frecuencia el paciente presenta s&iacute;ntomas asociados a la p&eacute;rdida brusca de sangre (mareo, sudoraci&oacute;n e incluso p&eacute;rdida de consciencia). En caso de aparecer hemorragia el paciente debe acudir siempre de inmediato al Hospital.</p>     <p><b>¿CÓMO SE DIAGNOSTICAN LAS VARICES ESOFÁGICAS?</b></p>     <p>Para el diagn&oacute;stico de la presencia de varices esof&aacute;gicas es necesaria la realizaci&oacute;n de una endoscopia digestiva, que consiste en la introducci&oacute;n de un endoscopio, aparato provisto de un sistema para la visi&oacute;n del interior del aparato digestivo. La endoscopia permite reconocer no s&oacute;lo la presencia de varices, sino su tama&ntilde;o y el grosor de su pared. Se recomienda la realizaci&oacute;n de una endoscopia en el momento del diagn&oacute;stico de cirrosis hep&aacute;tica. Si no existen varices en ese momento se debe repetir la exploraci&oacute;n a los dos a&ntilde;os. Si las varices son peque&ntilde;as, debe realizarse una exploraci&oacute;n al a&ntilde;o para determinar el posible aumento de tama&ntilde;o. Si las varices son grandes se debe recomendar iniciar tratamiento (ver m&aacute;s adelante).</p>     <p>En caso de que la primera manifestaci&oacute;n de las varices esof&aacute;gicas sea un episodio de hemorragia la realizaci&oacute;n de una endoscopia precoz es esencial para el diagn&oacute;stico y el tratamiento.</p>     <p><b>¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LAS VARICES ESOFÁGICAS?</b></p>     <p>El tratamiento de las varices esof&aacute;gicas es diferente en cada situaci&oacute;n cl&iacute;nica. Se deben diferenciar tres situaciones diferentes.</p>    <p>   1. <i> Pacientes con varices esof&aacute;gicas que no han sangrado nunca</i>. En caso de que en la endoscopia se demuestren varices de gran tama&ntilde;o se debe iniciar lo antes posible tratamiento, que consiste en la administraci&oacute;n de betabloqueantes (propranolol, nadolol). Estos medicamentos act&uacute;an a trav&eacute;s de una disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n de las varices y reducen de manera considerable el riesgo de hemorragia y el de fallecimiento. Su dosificaci&oacute;n debe ser cuidadosa, dado que cada paciente requiere dosis diferentes de acuerdo a la gravedad de la enfermedad hep&aacute;tica. En ocasiones (insuficiencia cardiaca, enfermedad respiratoria grave) estos f&aacute;rmacos est&aacute;n contraindicados o son mal tolerados; en estos casos existe la posibilidad de recurrir al tratamiento mediante ligadura endosc&oacute;pica. Esta t&eacute;cnica consiste en estrangular las varices mediante unos aros de goma que se insertan en el transcurso de una exploraci&oacute;n endosc&oacute;pica. El objetivo de esta t&eacute;cnica es hacer desaparecer las varices o disminuir mucho su tama&ntilde;o. Generalmente son necesarias varias sesiones para conseguir estos objetivos.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   2. <i> Hemorragia por varices</i>. La hemorragia por varices es una urgencia m&eacute;dica y su tratamiento debe realizarse de manera precoz y preferentemente en centros con experiencia. En estas circunstancias el tratamiento se debe dirigir tanto al control de la hemorragia, como a la prevenci&oacute;n y terap&eacute;utica de las complicaciones asociadas. En cuanto al control de la hemorragia, existen b&aacute;sicamente dos alternativas: el tratamiento con medicinas encaminadas a disminuir la presi&oacute;n de las varices (somatostatina, terlipresina, octre&oacute;tido) y el tratamiento endosc&oacute;pico mediante ligadura endosc&oacute;pica (descrita previamente) o escleroterapia endosc&oacute;pica. Esta t&eacute;cnica consiste en inyectar durante el procedimiento endosc&oacute;pico una sustancia esclerosante en el interior de la variz para detener la hemorragia. Recientes estudios sugieren que ambas alternativas de tratamiento (f&aacute;rmacos y t&eacute;cnicas endosc&oacute;picas) son complementarias por lo que se recomienda su combinaci&oacute;n. Es importante destacar que el control de las complicaciones es una parte esencial del tratamiento de la hemorragia por varices. En ocasiones, y a pesar de un tratamiento correcto, la hemorragia persiste; en estas circunstancias se puede recurrir a los procedimientos de derivaci&oacute;n portosist&eacute;mica, que b&aacute;sicamente consisten en establecer un cortocircuito entre las venas del h&iacute;gado (vena porta) cuya presi&oacute;n est&aacute; muy incrementada, y la vena cava. De esta manera la presi&oacute;n de las varices disminuye bruscamente y la hemorragia cesa en una proporci&oacute;n muy importante de casos. La derivaci&oacute;n portosist&eacute;mica puede realizarse mediante una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica o, m&aacute;s habitualmente, mediante la inserci&oacute;n de una pr&oacute;tesis dentro del h&iacute;gado que comunica ambos sistemas venosos y que no requiere la apertura del abdomen. Sin embargo estas t&eacute;cnicas pueden empeorar la funci&oacute;n del h&iacute;gado y precipitar alteraciones de las funciones cerebrales, por lo que se deben reservar para el fracaso de las medidas iniciales de control de la hemorragia. </p>    <p>   3. <i> Prevenci&oacute;n de nuevos episodios de hemorragia por varices</i>. En pacientes que han sangrado previamente el riesgo de presentar nuevas hemorragias es muy alto (cerca del 70% al a&ntilde;o), de tal manera que es esencial establecer un tratamiento encaminado a prevenir este riesgo. Como en el caso de la hemorragia aguda existen dos alternativas de tratamiento: el tratamiento con medicinas y el tratamiento endosc&oacute;pico. En el primero de los casos se debe iniciar tratamiento con betabloqueantes (como en el caso de la prevenci&oacute;n de la primera hemorragia), asociados a otro f&aacute;rmaco de una familia diferente: el mononitrato de isosorbide. El tratamiento combinado con estos dos f&aacute;rmacos reduce el riesgo de nuevas hemorragias y, en caso de disminuir de manera importante la presi&oacute;n de la vena porta, el riesgo de padecer otras complicaciones de la cirrosis hep&aacute;tica. Como anteriormente se ha mencionado existen pacientes que no pueden recibir este tratamiento o no lo toleran adecuadamente. Una alternativa al tratamiento con f&aacute;rmacos es la ligadura endosc&oacute;pica. A diferencia de la hemorragia aguda, no existe suficiente informaci&oacute;n para recomendar la combinaci&oacute;n de tratamiento endosc&oacute;pico con tratamiento farmacol&oacute;gico. Por &uacute;ltimo en pacientes con hemorragias de repetici&oacute;n se debe recomendar la realizaci&oacute;n de una derivaci&oacute;n portosist&eacute;mica (de manera similar a lo descrito en la hemorragia aguda). Es importante destacar que en pacientes con hemorragia por varices y enfermedad hep&aacute;tica avanzada debe plantearse la posibilidad de recomendar trasplante hep&aacute;tico si no existen contraindicaciones.</p>     <p align="right">   R. Ba&ntilde;ares y C. Ripoll</p>     <p align="right"><i>Servicio de Medicina de Aparato Digestivo. Secci&oacute;n de Hepatolog&iacute;a.    <br> Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Madrid</i></p>      ]]></body>
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