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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Dr. Peset Servicio de Medicina Digestiva ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Universitat de València Departamento de Medicina ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <div align="center">       <center>   <table border="1" width="30%">     <tr>       <td width="100%" align="center"><font face="Arial"><b>INFORMACIÓN AL         PACIENTE</b></font></td>     </tr>   </table>   </center> </div>     <p align="center">    <br> <font face="Arial" size="2"><b>Secci&oacute;n coordinada por:</b>    <br>   V. F. Moreira y A. L&oacute;pez San Rom&aacute;n<i>    <br> Servicio de Gastroenterolog&iacute;a. Hospital Universitario Ram&oacute;n y Cajal. Madrid</i></font></p>     <p align="left"><b><font size=5>    <br> S&iacute;ndrome del intestino irritable</font></b></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b>¿QUÉ ES?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El s&iacute;ndrome del intestino irritable (SII), m&aacute;s popularmente conocido como colon irritable, es un trastorno intestinal que se define por la presencia de dolor abdominal y cambios en el h&aacute;bito defecatorio que aparecen sin alteraciones demostrables por ninguno de los m&eacute;todos diagn&oacute;sticos actuales. El dolor abdominal se caracteriza por mejorar al defecar mientras los cambios en el h&aacute;bito defecatorio pueden consistir en diarrea, estre&ntilde;imiento o, no infrecuentemente, en una forma de defecar irregular con d&iacute;as de diarrea y otros de estre&ntilde;imiento. Estos s&iacute;ntomas pueden presentarse de forma continua o discontinua pero siempre tienen un curso prolongado.</p>     <p><b>¿ES UN TRASTORNO RARO?</b></p>     <p>No, en absoluto. El SII es uno de los motivos m&aacute;s frecuentes para acudir al m&eacute;dico, representando hasta una de cada cuatro consultas por problemas digestivos. Sus s&iacute;ntomas est&aacute;n presentes hasta en el 22% de las personas, aunque s&oacute;lo una parte de estas acude al m&eacute;dico por sus molestias. Es ligeramente m&aacute;s frecuente en mujeres que en hombres.</p>     <p><b>¿CÓMO SE MANIFIESTA?</b></p>     <p>En la pr&aacute;ctica, los s&iacute;ntomas t&iacute;picos del SII (dolor abdominal y alteraciones en el h&aacute;bito defecatorio) suelen acompa&ntilde;arse de otros muchos s&iacute;ntomas intestinales y no intestinales. Entre los primeros destacan distensi&oacute;n o hinchaz&oacute;n abdominales as&iacute; como presencia de moco en las heces, tenesmo rectal (no quedarse satisfecho tras la defecaci&oacute;n) o escapes de heces (incontinencia fecal); otros s&iacute;ntomas intestinales relativamente frecuentes son flatulencia, ardor de est&oacute;mago que asciende por la regi&oacute;n central del t&oacute;rax, dolor tor&aacute;cico, sensaci&oacute;n de saciedad precoz al comer, digestiones lentas y dolor anal. Entre los s&iacute;ntomas no intestinales sobresalen las reglas dolorosas, molestias al orinar, dolores musculares y &oacute;seos, cansancio y dolor de cabeza. Adem&aacute;s, con una frecuencia elevada, estos pacientes presentan alteraciones psicol&oacute;gicas como ansiedad, depresi&oacute;n, angustia y preocupaci&oacute;n excesiva por la enfermedad. Los s&iacute;ntomas pueden ser de intensidad muy variable y combinarse de diferentes formas.</p>     <p><b>¿POR QUÉ SE PRODUCE? </b></p>     <p>Los principales s&iacute;ntomas del SII son consecuencia de alteraciones en los movimientos y la sensibilidad del intestino. La presencia de contracciones intestinales muy potentes junto con un aumento de la sensibilidad dolorosa intestinal, origina el dolor abdominal. La diarrea y el estre&ntilde;imiento surgen cuando las contracciones se hacen muy r&aacute;pidas o lentas, respectivamente. La sensaci&oacute;n de distensi&oacute;n abdominal no se debe generalmente a que haya mayor cantidad de aire en el intestino, sino a un tr&aacute;nsito anormal de este aire a lo largo del tubo digestivo; no obstante, en algunos pacientes este s&iacute;ntoma puede estar producido por una alteraci&oacute;n de los procesos de fermentaci&oacute;n bacteriana intestinal que llevar&iacute;a a una mayor producci&oacute;n de gas.</p>    <p>   La causa que origina estas alteraciones no se conoce; s&oacute;lo en un algunos pacientes el SII se produce despu&eacute;s de un episodio de diarrea infecciosa (gastroenteritis). Los s&iacute;ntomas pueden aparecer sin motivo aparente pero no es infrecuente que se desencadenen por diferentes factores como comidas copiosas (originan dolor abdominal, necesidad intensa e imperiosa de defecar y defecaci&oacute;n diarreica), determinados tipos de alimentos o bebidas (productos l&aacute;cteos, cereales, c&iacute;tricos, caf&eacute;, etc.), edulcorantes como el sorbitol o la fructosa presentes en algunas frutas o en determinados productos (dulces sin az&uacute;car, alimentos diet&eacute;ticos, refrescos, etc.), algunos medicamentos y productos de herborister&iacute;a as&iacute; como algunas vivencias estresantes (dificultades laborales, muerte de un familiar, abuso sexual y/o f&iacute;sico, etc.).</p>     <p><b>¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?</b></p>     <p>Es un trastorno funcional digestivo y no existe ninguna prueba que lo diagnostique. Actualmente, su diagn&oacute;stico se basa en la presencia de los s&iacute;ntomas t&iacute;picos (dolor abdominal y alteraciones en el h&aacute;bito defecatorio), la normalidad de la exploraci&oacute;n f&iacute;sica hecha por el m&eacute;dico, y los resultados normales de un n&uacute;mero reducido de pruebas (por ejemplo, an&aacute;lisis de sangre y de heces, radiograf&iacute;as o colonoscopia...); se requiere que los s&iacute;ntomas est&eacute;n presentes como m&iacute;nimo durante 12 semanas (no necesariamente consecutivas) en el &uacute;ltimo a&ntilde;o para considerarlos como propios del SII. En el diagn&oacute;stico del SII, se incluye tambi&eacute;n la valoraci&oacute;n de los posibles factores desencadenantes de los s&iacute;ntomas. La presencia de datos cl&iacute;nicos de alarma (p&eacute;rdida de peso, anemia, presencia de sangre en las heces, fiebre, inicio de los s&iacute;ntomas despu&eacute;s de los 50 a&ntilde;os de edad o antecedentes familiares de c&aacute;ncer de colon, de enfermedad inflamatoria intestinal o de enfermedad celiaca, entre otros) as&iacute; como la falta de respuesta al tratamiento o el empeoramiento o cambio de los s&iacute;ntomas, requerir&aacute; otras exploraciones que se realizar&aacute;n a juicio del m&eacute;dico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>¿CUÁL ES SU TRATAMIENTO?</b></p>     <p>El apoyo del m&eacute;dico y la confianza del paciente en el mismo son fundamentales; el m&eacute;dico debe tranquilizar y educar al paciente indic&aacute;ndole la naturaleza completamente benigna del trastorno, explic&aacute;ndole de forma comprensible los motivos por los que aparecen los s&iacute;ntomas y ayud&aacute;ndole a detectar y controlar los factores desencadenantes. Algunas variaciones en la dieta pueden ayudar; as&iacute;, el realizar comidas no copiosas, pobres en grasas y ricas en prote&iacute;nas puede mejorar el dolor abdominal y la urgencia defecatoria, el evitar alimentos flatulentos mejora la distensi&oacute;n abdominal y la flatulencia, el consumo de abundante fibra diet&eacute;tica (frutas, verduras, salvado de trigo, etc.) y agua (1-2 litros diarios) es &uacute;til para combatir el estre&ntilde;imiento. Asimismo, el ejercicio f&iacute;sico regular mejora el dolor abdominal y el estre&ntilde;imiento. Por otra parte, se pueden utilizar algunos medicamentos seleccionados de acuerdo al s&iacute;ntoma que predomine; as&iacute;, el dolor y la distensi&oacute;n abdominales mejoran con relajantes del m&uacute;sculo intestinal (espasmol&iacute;ticos) y con antidepresivos a dosis bajas, la diarrea y el estre&ntilde;imiento lo hacen con el uso, respectivamente, de antidiarreicos y laxantes. Los pacientes con s&iacute;ntomas refractarios a estos tratamientos, especialmente si presentan alteraciones psicol&oacute;gicas importantes, pueden requerir tratamientos psicol&oacute;gicos.</p>     <p><b>¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE?</b></p>     <p>El SII es un trastorno completamente benigno; sin embargo, su curaci&oacute;n a largo plazo s&oacute;lo se consigue en menos de la mitad de los pacientes. La mayor&iacute;a de ellos sobrelleva bien su situaci&oacute;n aunque es cierto que la persistencia de los s&iacute;ntomas, de forma continua o recurrente, ocasiona a veces una alteraci&oacute;n significativa de la calidad de vida.</p>     <p align="right">    <br> E. Moreno-Osset</p>     <p align="right"><i>Servicio de Medicina Digestiva. Hospital Universitario Dr. Peset.    <br> Departamento de Medicina. Universitat de Val&egrave;ncia. Valencia</i></p>      ]]></body>
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