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<institution><![CDATA[,Hospital de Sagunto Servicio de Medicina Interna Unidad de Digestivo]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center">       <center>   <table border="1" width="30%">     <tr>       <td width="100%">             <p align="center"><b><font face="Arial">INFORMACIÓN AL PACIENTE</font></b></td>     </tr>   </table>   </center> </p>     <p align="center">    <br> <font face="Arial" size="2"><b>Sección coordinada por:</b>    <br> V.F. Moreira y A. López San Román    <br> Servicio de Gastroenterología y Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size=5><b>Colitis ulcerosa</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b>¿QU&Eacute; ES?</b></p>     <p>La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria cr&oacute;nica del intestino de causa desconocida que afecta generalmente al recto y al resto del colon, en mayor o menor medida. Aunque suele diagnosticarse en gente joven, puede aparecer a cualquier edad. Seg&uacute;n su extensi&oacute;n, se clasifica en proctitis (afectaci&oacute;n de recto), proctosigmoiditis (recto y sigma), colitis izquierda (hasta el primer &aacute;ngulo del colon, llamado &aacute;ngulo espl&eacute;nico), colitis extensa (hasta el segundo &aacute;ngulo, llamado hep&aacute;tico) o pancolitis (afectaci&oacute;n de todo el colon).</p>     <p><b>¿QU&Eacute; S&Iacute;NTOMAS PRODUCE?</b></p>     <p>La forma habitual de evoluci&oacute;n es como periodos de actividad (brotes), intercalados con fases asintom&aacute;ticas (remisi&oacute;n). Otras personas presentan una forma cr&oacute;nica, con s&iacute;ntomas continuos de m&aacute;s de 6 meses a pesar de tratamiento &oacute;ptimo. Finalmente, la forma fulminante cursa con una complicaci&oacute;n grave, como una hemorragia, una perforaci&oacute;n o una dilataci&oacute;n del colon (megacolon).</p>     <p>Los s&iacute;ntomas de los brotes var&iacute;an en funci&oacute;n de la gravedad y extensi&oacute;n de la enfermedad, y suelen ser la diarrea y la emisi&oacute;n de sangre en las heces los m&aacute;s frecuentes. Tambi&eacute;n puede cursar con dolor abdominal y fiebre. Puede haber emisi&oacute;n de moco y sangre, aislados o con escasa cantidad de heces l&iacute;quidas (esputos rectales). Aunque la inflamaci&oacute;n se origina en el intestino, pueden existir alteraciones en otros &oacute;rganos (manifestaciones extraintestinales) que dan lugar a distintos s&iacute;ntomas en los ojos, piel, articulaciones, h&iacute;gado y sistema biliar.</p>     <p>Cuando el enfermo tiene s&iacute;ntomas, su enfermedad se encuentra "activa" y suele acompa&ntilde;arse de elevaci&oacute;n de los par&aacute;metros inflamatorios en los an&aacute;lisis y lesiones en la endoscopia. En funci&oacute;n de esto podemos calcular el grado de actividad de la enfermedad y determinar si esta es leve, moderada o grave, aspecto importante para facilitar la elecci&oacute;n del tratamiento m&eacute;dico m&aacute;s adecuado. La gran mayor&iacute;a de los brotes se desencadenan sin causa aparente, pero algunos de ellos lo hacen tras una situaci&oacute;n de estr&eacute;s, la toma de algunos f&aacute;rmacos (p. ej. antiinflamatorios no esteroideos) o coincidiendo con cambios estacionales o infecciones v&iacute;ricas.</p>     <p><b>¿C&Oacute;MO SE DIAGNOSTICA?</b></p>     <p>Unos an&aacute;lisis pueden ayudar al diagn&oacute;stico al elevarse diferentes par&aacute;metros inflamatorios (prote&iacute;na C reactiva, velocidad de sedimentaci&oacute;n globular, plaquetas). Un cultivo de heces ayuda a excluir otras causas de diarrea. El diagn&oacute;stico definitivo se hace con una colonoscopia, que explora la mucosa del colon bajo visi&oacute;n directa con un endoscopio flexible. Generalmente se tolera bien. Adem&aacute;s de poder ver las lesiones t&iacute;picas de esta enfermedad (edema, enrojecimiento de la mucosa, &uacute;lceras m&aacute;s o menos profundas, sangrado espont&aacute;neo), podemos delimitar su extensi&oacute;n y obtener biopsias para confirmar el diagn&oacute;stico.</p>     <p><b>¿CU&Aacute;L ES EL TRATAMIENTO?</b></p>     <p>El objetivo del tratamiento m&eacute;dico es controlar la actividad durante el brote, y posteriormente mantener al enfermo sin s&iacute;ntomas, inactivo (remisi&oacute;n). La proctitis y la proctosigmoiditis pueden controlarse con tratamientos t&oacute;picos (supositorios, enemas o espumas rectales) mientras que en el resto de localizaciones es necesario asociar tratamiento oral. Existen diferentes tratamientos tanto para controlar el brote de la enfermedad como para mantener la remisi&oacute;n. Los tratamientos m&aacute;s utilizados son: antiinflamatorios (aminosalicilatos, corticoides) e inmunomoduladores</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De los aminosalicilatos el m&aacute;s usado es la mesalazina, que puede administrarse por v&iacute;a oral o t&oacute;pica (supositorios, espuma, enemas). Producen pocos efectos secundarios, y son seguros durante el embarazo. Se usan para el control del brote leve o moderado y como tratamiento de mantenimiento.</p>     <p>Los corticoides son potentes antiinflamatorios, utilizados para el control de los brotes moderados-graves. Por sus efectos secundarios (hipertensi&oacute;n, p&eacute;rdida de masa &oacute;sea, insomnio, irritabilidad, etc.) nunca deben tomarse sin prescripci&oacute;n m&eacute;dica. Son seguros durante el embarazo, pero a diferencia de los salicilatos no deben usarse de forma cr&oacute;nica como tratamiento de mantenimiento.</p>     <p>Los inmunomoduladores (azatioprina, mercaptopurina, ciclosporina, tacrolimus) son f&aacute;rmacos seguros y eficaces para el control de la enfermedad, estando indicados en situaciones muy concretas. La azatioprina se utiliza en enfermos corticodependientes (necesitan corticoides para encontrarse bien y al reducir su dosis o suspenderlos caen en un brote) de forma indefinida para mantenerlos asintom&aacute;ticos sin necesidad de corticoides. Tarda en hacer efecto unos 2-3 meses. Deben realizarse an&aacute;lisis peri&oacute;dicos para descartar algunos efectos secundarios (anemia, plaquetopenia, hepatotoxicidad). Algunos de estos efectos secundarios se controlan reduciendo la dosis de azatioprina, pero otros obligan a retirarla, pudiendo a veces usarse en su lugar la 6-mercaptopurina, un f&aacute;rmaco parecido. La ciclosporina se utiliza en los brotes graves cuando los corticoides no logran controlar la actividad de la enfermedad (corticorresistencia o corticorrefractariedad) y, en ocasiones, como tratamiento "puente" hasta que haga efecto la azatioprina o la mercaptopurina. Tambi&eacute;n debe vigilarse la presencia de efectos secundarios (insuficiencia renal, hipertensi&oacute;n arterial, cifras altas de potasio,...).</p>     <p>Hoy en d&iacute;a disponemos de alternativas de tratamiento para situaciones cl&iacute;nicas muy concretas, si no hay mejor&iacute;a con los tratamientos descritos. Una de ellas es la granulocitoaf&eacute;resis, una especie de sistema de di&aacute;lisis que permite al enfermo abandonar los corticoides y mantenerse en remisi&oacute;n con sesiones peri&oacute;dicas. Entre las alternativas pr&oacute;ximamente disponibles hay que se&ntilde;alar el uso del infliximab, un anticuerpo monoclonal que ya demostrado su eficacia en el tratamiento de la enfermedad de Crohn.</p>     <p>La cirug&iacute;a se reservar&iacute;a a aquellos casos con complicaciones serias, o en los que el paciente no mejorara a pesar de la administraci&oacute;n de todos los tratamientos m&eacute;dicos posibles y adecuados a su situaci&oacute;n. La t&eacute;cnica habitualmente realizada es la extirpaci&oacute;n total del colon y recto y la uni&oacute;n del &iacute;leon con el ano, creando una especie de bolsa de contenci&oacute;n (reservorio). Es importante que la realice un cirujano experto en esta enfermedad. Sin embargo, conviene saber que hay enfermos que tienen problemas de incontinencia o impotencia tras la intervenci&oacute;n; otros pueden desarrollar una reservoritis aguda o cr&oacute;nica (5-10%), que consiste en la inflamaci&oacute;n del reservorio; pero globalmente la calidad de vida postcirug&iacute;a es buena en la mayor&iacute;a de los pacientes.</p>     <p><b>SITUACIONES ESPECIALES</b></p>     <p>Hay dos situaciones especiales a considerar en los pacientes con CU: el embarazo y el riesgo de c&aacute;ncer de colon.</p>     <p>La probabilidad de tener un hijo afecto de enfermedad inflamatoria intestinal teniendo un padre enfermo es s&oacute;lo algo mayor al de la poblaci&oacute;n general, mientras que si los dos padres padecen la enfermedad el riesgo aumenta. La fertilidad no se ve afectada por la enfermedad, salvo en las pacientes operadas que llevan reservorio, en que est&aacute; disminuida. Es importante ponerse en contacto con el ginec&oacute;logo y el digest&oacute;logo habitual cuando se toma la decisi&oacute;n de tener hijos. Si durante la &eacute;poca de la concepci&oacute;n la enfermedad se encuentra inactiva, esto favorecer&aacute; que durante el embarazo no aparezca ning&uacute;n brote. Si aparecieran, deben ser tratados adecuadamente con los f&aacute;rmacos permitidos durante el embarazo. En mujeres no operadas, el parto puede realizarse por v&iacute;a vaginal, mientras que en las intervenidas y portadoras de reservorio se suele aconsejar ces&aacute;rea.</p>     <p>La prevalencia de c&aacute;ncer de colon en los pacientes con CU es algo mayor que en la poblaci&oacute;n general. Los factores de riesgo son la mayor duraci&oacute;n y extensi&oacute;n de la enfermedad, y el antecedente de c&aacute;ncer de colon en la familia. Para poder realizar un buen diagn&oacute;stico precoz del c&aacute;ncer de colon en enfermos con CU, se deben realizar colonoscopias peri&oacute;dicas, individualizando cada situaci&oacute;n.</p>     <p align="right">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> N. Maroto y J. Hinojosa</p>     <p align="right"><i>Unidad de Digestivo. Servicio de Medicina Interna. Hospital de Sagunto.    <br> Valencia </i></p>      ]]></body>
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