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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>INFORMACIÓN AL PACIENTE</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Sección coordinada por:</b>    <br> V.F Moreira y A. López San Román    <br> Servicio de Gastroenterología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font face="Verdana" size="4">Hemorroides</font></b></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b><font face="Verdana" size="2">¿QU&Eacute; SON LAS HEMORROIDES?</font></b></p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="2">Las hemorroides son una parte normal de nuestro cuerpo, unas almohadillas formadas por vasos sangu&iacute;neos que rodean al canal anal. Sin embargo, habitualmente se utiliza el t&eacute;rmino "hemorroides o enfermedad hemorroidal" para designar aquellas que se dilatan y producen molestias. La enfermedad hemorroidal es una causa frecuente de consulta m&eacute;dica, con una frecuencia variable (4-86% de las personas) en los diversos estudios, sin diferencias entre varones y mujeres. Hasta hace poco tiempo se ha asociado la enfermedad hemorroidal con el estre&ntilde;imiento y sus factores predisponentes: edad, dieta pobre en fibra y esfuerzos en la evacuaci&oacute;n. Sin embargo, los estudios epidemiol&oacute;gicos no han demostrado una clara asociaci&oacute;n con el estre&ntilde;imiento cr&oacute;nico. La causa probablemente sea diferente para cada paciente. Puede deberse a una debilidad del tejido conjuntivo en las hemorroides, al aumento de la presi&oacute;n del esf&iacute;nter anal interno o a trastornos inflamatorios locales. Se califican en grados, desde grado I (que no salen del ano) hasta grado IV (que est&aacute;n permanentemente fuera del ano y no se pueden reintroducir).</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font face="Verdana" size="2">S&Iacute;NTOMAS</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las hemorroides pueden producir sangrado al final de la deposici&oacute;n o al limpiarse, prurito (picor) anal, y molestias provocadas por la salida hacia el exterior (prolapso) y la sensaci&oacute;n de "bulto" anal. En casos extremos el dolor puede ser intenso debido a la trombosis y contractura del esf&iacute;nter anal.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">DIAGN&Oacute;STICO</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No todos los pacientes que presentan esos s&iacute;ntomas tienen hemorroides, por lo que se deben descartar otros problemas mediante la historia cl&iacute;nica, exploraci&oacute;n y endoscopia. Las hemorroides pueden ser externas o internas. Las externas a veces se confunden con colgajos cut&aacute;neos, que son piel sobrante en el borde del ano, secundaria a una trombosis previa. No todas las hemorrroides son iguales en s&iacute;ntomas. Cuanto m&aacute;s externas son las hemorroides m&aacute;s molestan y cuanto m&aacute;s internas m&aacute;s sangran.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">TRATAMIENTO</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana" size="2">Medidas iniciales</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los pacientes mejoran con medidas conservadoras higi&eacute;nico-diet&eacute;ticas, o con tratamientos m&iacute;nimamente invasivos. Puede comenzarse con una ingesta adecuada de fibra (frutas, verduras, cereales) y l&iacute;quidos en cantidad suficiente (al menos litro y medio al d&iacute;a de agua) para aumentar y reblandecer las deposiciones, dado que esto disminuye el dolor, el prolapso y el sangrado, y la deposici&oacute;n se realizar&aacute; sin hacer esfuerzos. Los laxantes tipo <i>Plantago ovata </i>pueden ser &uacute;tiles para lograr estos objetivos si el consumo de fibra en la dieta es insuficiente. Los ba&ntilde;os de asiento con agua templada-fr&iacute;a, dos veces al d&iacute;a, resultan muy utiles para aliviar la sensaci&oacute;n de picor e inflamaci&oacute;n local, junto con una higiene local adecuada; evitar la ropa interior ajustada y el papel higi&eacute;nico (en caso de usarlo utilizar uno suave, o mejor toallitas para hemorroides).</font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">    <br> Tratamiento m&eacute;dico farmacol&oacute;gico</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las pomadas con cortisona pueden administrarse localmente en la zona prolapsada, con un suave masaje, y por un tiempo corto (7-10 d&iacute;as); cuando se administran de forma prolongada provocan atrofia en la piel e inducen picor y lesiones por rascado. Existen otras pomadas sin corticoides que incluyen en su composicion anest&eacute;sicos t&oacute;picos, vasoconstrictores o antiespasm&oacute;dicos, y que pueden utilizarse con m&aacute;s asiduidad si fuese necesario. Todas estas pomadas deben administrarse &uacute;nicamente cuando el paciente presenta molestias. Los flebot&oacute;nicos se han utilizado en el tratamiento de las hemorroides con resultados diversos. La diosmina (en comprimidos) parece reducir el tiempo de duraci&oacute;n del sangrado en los episodios agudos de hemorroides y se ha sugerido que podr&iacute;a disminuir el n&uacute;mero de episodios de hemorragia. Tiene escasos efectos secundarios y puede constituir una buena opci&oacute;n terap&eacute;utica previa a valorar la alternativa quir&uacute;rgica.</font></p>      <p>    <br> <b><font face="Verdana" size="2">¿Cu&aacute;ndo debe considerarse el tratamiento quir&uacute;rgico?</font></b></p>      <p><font face="Verdana" size="2">Cuando los s&iacute;ntomas son resistentes a tratamiento conservador o cuando aparecen complicaciones. En general, los pacientes con hemorroides externas no suelen necesitar tratamiento quir&uacute;rgico, salvo cuando se produce una trombosis, en cuyo caso, y dentro de las primeras 48 horas, puede realizarse la extracci&oacute;n del trombo bajo anestesia local. El tratamiento quir&uacute;rgico est&aacute; dirigido a disminuir el exceso de tejido hemorroidal. Es adecuado comenzar con t&eacute;cnicas poco invasivas para los grados I y II, y dejar la hemorroidectom&iacute;a para los grados III y IV o cuando fracasan las t&eacute;cnicas poco invasivas. El tratamiento puede ser por cirug&iacute;a menor o por hemorroidectom&iacute;a.</font></p>      <p>    <br> <b><font face="Verdana" size="2">T&eacute;cnicas de cirug&iacute;a menor</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Dentro de las t&eacute;cnicas m&iacute;nimamente invasivas los mejores resultados en cuanto a recurrencia y riesgos se consiguen con la ligadura con banda el&aacute;stica, que consiste en colocar dos anillos el&aacute;sticos en la base de la hemorroide para ocasionar su trombosis y cicatrizaci&oacute;n (2-4 d&iacute;as despu&eacute;s). Este procedimiento es barato, se puede hacer en consulta y no precisa anestesia. La incidencia de complicaciones se sit&uacute;a en 1,5-3%, siendo las m&aacute;s frecuentes el dolor, hemorragia e infecci&oacute;n local. Otros tratamientos, aunque de menor eficacia, son la escleroterapia (inyectar agentes esclerosantes directamente en el tejido hemorroidal), infrarrojos, diatermia bipolar, crioterapia y fotocoagulaci&oacute;n laser.</font></p>     <p>    <br> <b><font face="Verdana" size="2">Hemorroidectom&iacute;a</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta t&eacute;cnica quir&uacute;rgica suele precisar anestesia general o raqu&iacute;dea, aunque en algunos casos puede utilizarse anestesia local con sedaci&oacute;n. La t&eacute;cnica m&aacute;s usada se llama de Milligan y Morgan, y consiste en la eliminaci&oacute;n de los tres vasos principales que irrigan las hemorroides. Recientemente se ha introducido la hemorroidopexia circular. La hemorroidectom&iacute;a l&aacute;ser con ND:YAG o di&oacute;xido de carbono no ha mostrado ventajas significativas respecto a otros medios. Los resultados son buenos para la mayor&iacute;a de los pacientes. Las molestias en el postoperatorio y el tiempo de recuperaci&oacute;n son mayores en la hemorroidectom&iacute;a convencional, sin embargo los resultados son los mejores en recurrencias y soluci&oacute;n de los problemas cl&iacute;nicos.</font></p>     <p>    <br> <b><font face="Verdana" size="2">Complicaciones de la hemorroidectom&iacute;a</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al margen de complicaciones precoces del tipo hemorragia o dolor, variables seg&uacute;n la t&eacute;cnica empleada, existen otros peligros potenciales. El m&aacute;s importante aunque poco frecuente (menor de 1%) es la estenosis o estrechez anal. Esta complicaci&oacute;n precisa reintervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, aunque en alg&uacute;n caso puede mejorar mediante dilatadores. Otras complicaciones igualmente importantes pero excepcionales son la lesi&oacute;n del esf&iacute;nter anal interno, que puede afectar a la continencia de las heces, o la impactaci&oacute;n fecal (ac&uacute;mulo de heces duras en el recto de dif&iacute;cil expulsi&oacute;n).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>F. Bermejo San Jos&eacute; y J. A. &Aacute;lvarez S&aacute;nchez</b></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Hospital de Fuenlabrada. Fuenlabrada, Madrid</font></p>     ]]></body>
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