<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1130-0108</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Española de Enfermedades Digestivas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. esp. enferm. dig.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1130-0108</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Española de Patología Digestiva]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1130-01082006000800009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hepatitis autoinmune]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García-Buey]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moreno-Otero]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Universitario de La Princesa Servicio de Aparato Digestivo ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Madrid ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>98</volume>
<numero>8</numero>
<fpage>624</fpage>
<lpage>624</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1130-01082006000800009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1130-01082006000800009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1130-01082006000800009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">INFORMACIÓN AL PACIENTE</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Hepatitis autoinmune</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">¿QU&Eacute; ES?</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La hepatitis autoinmune es una enfermedad cr&oacute;nica del h&iacute;gado, no muy frecuente y de causa desconocida. La causa es una alteraci&oacute;n de la respuesta inmunol&oacute;gica del propio enfermo, que destruye las c&eacute;lulas hep&aacute;ticas e inflama el h&iacute;gado. Suele tener un curso cr&oacute;nico con brotes de actividad potencialmente graves. Si la situaci&oacute;n se mantiene, aparece en el h&iacute;gado un proceso de cicatrizaci&oacute;n o fibrosis que conduce a cirrosis e insuficiencia hep&aacute;tica. El pron&oacute;stico de la enfermedad mejora mucho cuando los pacientes son tratados con f&aacute;rmacos que disminuyen la respuesta inmunol&oacute;gica y la inflamaci&oacute;n (inmunosupresores).</font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">S&Iacute;NTOMAS</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Puede afectar a todas la edades y a ambos sexos, pero es m&aacute;s frecuente en mujeres entre los 10 y 50 a&ntilde;os. En m&aacute;s del 40% de los casos, se presenta como un episodio de hepatitis aguda, incluso como hepatitis fulminante, y esto suele suceder m&aacute;s en la edad infantil o joven. Los posibles s&iacute;ntomas son malestar, cansancio, falta de apetito, ictericia y alteraciones en la menstruaci&oacute;n. Otras veces no produce s&iacute;ntomas o &uacute;nicamente sensaci&oacute;n de cansancio, y se descubre la enfermedad por la presencia de transaminasas elevadas en un an&aacute;lisis hecho por otro motivo. A veces se descubre ya cuando se ha desarrollado una cirrosis hep&aacute;tica, por las complicaciones de la misma, como ascitis o una hemorragia digestiva por varices esof&aacute;gicas. Otras veces se llega al diagn&oacute;stico cuando se estudian pacientes con otras enfermedades autoinmunes. Se han descrito casos desencadenados por t&oacute;xicos o f&aacute;rmacos.</font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">DIAGN&Oacute;STICO</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Requiere excluir otras causas de enfermedad hep&aacute;tica, como las hepatitis v&iacute;ricas (VHB, VHC, VHA), lesi&oacute;n por f&aacute;rmacos, t&oacute;xicos o alcohol, enfermedades metab&oacute;licas como esteatohepatitis no alcoh&oacute;lica, y enfermedades por dep&oacute;sito de metales (hereditarias) como enfermedad de Wilson o hemocromatosis. El diagn&oacute;stico se establece por los datos de los an&aacute;lisis, de la biopsia y de los s&iacute;ntomas del paciente. En los estudios anal&iacute;ticos destacan las transaminasas elevadas, a veces como si se tratase de una hepatitis aguda. Es casi constante la presencia de las inmunoglobulinas elevadas (hipergammaglobulinemia) sobre todo con elevaci&oacute;n de la llamada IgG. Se detectan t&iacute;tulos elevados de autoanticuerpos (anticuerpos producidos por el organismo contra s&iacute; mismo), como los antinucleares (AAN), antim&uacute;sculo liso (AML o SMA) o anticuerpos antimicrosomales del h&iacute;gado y ri&ntilde;&oacute;n (anti LKM-1). Estos autoanticuerpos se consideran marcadores diagn&oacute;sticos de la enfermedad, pero no son espec&iacute;ficos de la misma. Adem&aacute;s no existe correlaci&oacute;n entre el t&iacute;tulo o elevaci&oacute;n de los autoanticuerpos y la gravedad de la hepatitis autoinmune. En el estudio de la enfermedad es recomendable la realizaci&oacute;n de una biopsia hep&aacute;tica, en la que suelen destacar la gran actividad inflamatoria y las abundantes c&eacute;lulas plasm&aacute;ticas dentro del tejido hep&aacute;tico. Apoya la sospecha diagn&oacute;stica de hepatitis autoinmune el hecho de que los pacientes presenten otra enfermedad autoinmune asociada (tiroiditis autoinmune, por ejemplo) y tambi&eacute;n la respuesta favorable al tratamiento inmunosupresor.</font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">TRATAMIENTO</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es importante que todos los pacientes con hepatitis autoinmune sean valorados por un m&eacute;dico especialista en enfermedades hep&aacute;ticas. Deben tener un seguimiento con an&aacute;lisis, y ecograf&iacute;a si procede. Deben llevar una vida saludable. La dieta debe ser normal y equilibrada, sin restricciones espec&iacute;ficas. Se suprimir&aacute; la ingesta de alcohol y se evitar&aacute; el consumo de f&aacute;rmacos que puedan lesionar el h&iacute;gado, as&iacute; como de productos de herborister&iacute;a no controlados. En general, se recomienda vida activa, sobre todo en aquellos pacientes con riesgo de osteoporosis, que empeora con el sedentarismo.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Salvo excepciones, deben tratarse todos los enfermos independientemente de la forma de presentaci&oacute;n. Rara vez la hepatitis autoinmune mejora espont&aacute;neamente. El objetivo del tratamiento es evitar la progresi&oacute;n de la enfermedad.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Los especialistas est&aacute;n de acuerdo en que el tratamiento inicial de esta enfermedad ser&aacute; con corticosteroides (prednisona, metilprednisolona), a dosis variables, para conseguir la remisi&oacute;n de la enfermedad. Los corticoides tienen efectos secundarios, algunos s&oacute;lo cosm&eacute;ticos (cara de luna llena, aparici&oacute;n de vello corporal, abdomen grueso) y otros m&aacute;s relevantes como disminuci&oacute;n de la masa &oacute;sea (osteoporosis), diabetes e hipertensi&oacute;n arterial, entre otros. La mayor&iacute;a ceden al suspender los f&aacute;rmacos. Para evitar estos efectos secundarios se puede iniciar el tratamiento con corticoides a dosis m&aacute;s bajas que las habituales, asociando otro f&aacute;rmaco inmunosupresor, como la azatioprina. Esta tarda varias semanas en actuar y por ello no se recomienda como &uacute;nico tratamiento de comienzo. Sin embargo, una vez conseguida la remisi&oacute;n o inactivaci&oacute;n de la enfermedad, se suspender&aacute;n los corticosteroides continuando la azatioprina como mejor tratamiento de mantenimiento para prevenir las reactivaciones. La azatioprina puede tener tambi&eacute;n efectos secundarios como producir depresi&oacute;n de la m&eacute;dula &oacute;sea, por lo que es imprescindible hacer peri&oacute;dicamente an&aacute;lisis de sangre (gl&oacute;bulos blancos y rojos, plaquetas, transaminasas, etc.), mientras dure el tratamiento.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   La curaci&oacute;n de la hepatitis autoinmune es rara. M&aacute;s del 70% de los enfermos necesitan el tratamiento inmunosupresor de por vida. Nunca se debe suspender por cuenta propia. El m&eacute;dico indicar&aacute; la dosis m&iacute;nima eficaz que mantenga la enfermedad inactiva, con el m&iacute;nimo de efectos secundarios posibles. La respuesta al tratamiento se valora fundamentalmente por la normalizaci&oacute;n de las transaminasas y de las inmunoglobulinas. Si se intenta suspender el tratamiento, se suele repetir la biopsia hep&aacute;tica.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   Aproximadamente el 30% de los pacientes no responden al tratamiento o presentan efectos secundarios graves con el mismo, por lo que deben ser tratados con otros f&aacute;rmacos inmunosupresores (micofenolato mofetil, ciclosporina, tacrolimus, 6-mercaptopurina). Los pacientes con cirrosis hep&aacute;tica avanzada con complicaciones de la hipertensi&oacute;n portal o los pacientes cuyo debut de la enfermedad es como hepatitis fulminante son candidatos a trasplante hep&aacute;tico.</font></p>    <p>   <font face="Verdana" size="2">   El embarazo no est&aacute; contraindicado, aunque suele ser menos frecuente por cierto grado de infertilidad que presentan las pacientes. Es importante mantener el tratamiento inmunosupresor durante el mismo. No se recomienda la lactancia.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>L. Garc&iacute;a-Buey y R. Moreno-Otero</b></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de La Princesa. Madrid</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
