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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b><i>Helicobacter pylori</i>: resistencia a los antibi&oacute;ticos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b><i>Helicobacter pylori</i>: Antibiotic  resistance</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. M. Pajares Garc&iacute;a, R. Pajares-Villarroya y J. P. Gisbert</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Aparato Digestivo. Hospital de La Princesa. Madrid</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">En microbiolog&iacute;a el concepto de resistencia de las bacterias a los antibi&oacute;ticos est&aacute; ligado al de susceptibilidad  <i>in vitro</i>. Esta se define fundamentalmente por la concentraci&oacute;n m&iacute;nima inhibitoria (MIC) con capacidad de impedir el crecimiento del cultivo de un in&oacute;culo est&aacute;ndar de la bacteria.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Las resistencias bacterianas, incluidas la del <i>Helicobacter pylori</i> (<i>H. pylori</i>), pueden ser de varias clases: a) natural (o primaria), que se define como la imposibilidad intr&iacute;nseca del antibacteriano para erradicar la infecci&oacute;n, la mayor&iacute;a de las veces debida a un efecto barrera, que impide la penetraci&oacute;n del compuesto antibacteriano; b) la resistencia adquirida es la que aparece frente a antibi&oacute;ticos a los que la bacteria era inicialmente susceptible, debida a mutaciones gen&eacute;ticas o a la infecci&oacute;n por pl&aacute;smidos; y c) existe otra resistencia farmacol&oacute;gica, aplicable concretamente a cepas de <i>H. pylori</i> que muestran susceptibilidad a un antibi&oacute;tico  <i>in vitro</i> y sin embargo son resistentes in vivo; la causa principal de esta resistencia es la dificultad del antibi&oacute;tico de llegar al foco de la infecci&oacute;n a concentraciones suficientes para alcanzar un efecto antibacteriano.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Han sido detectadas resistencias del <i>H. pylori</i> a los nitroimidazoles, macr&oacute;lidos, quinolonas y rifamicinas, entre otros. La resistencia afecta a cada uno de los compuestos de cada grupo. En el caso de otros antibi&oacute;ticos muy utilizados en terapias erradicadoras, como la amoxicilina y las tetraciclinas, las tasas de resistencias son muy bajas, por lo que el verdadero problema en la pr&aacute;cica cl&iacute;nica radica fundamentalmente en la resistencia a los nitroimidazoles y a los macr&oacute;lidos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La prevalencia de resistencias primarias a los diferentes antibi&oacute;ticos es variable. En Europa, un estudio detect&oacute; una resistencia media a los <i>nitroimidazoles</i> del 33%, variando (hasta un 10-20%) en funci&oacute;n de los m&eacute;todos diagn&oacute;sticos, del &aacute;rea geogr&aacute;fica y del tipo de pacientes (m&aacute;s elevada en mujeres, probablemente por su utilizaci&oacute;n previa en infecciones ginecol&oacute;gicas). No hubo diferencias significativas entre los pa&iacute;ses del norte y sur de Europa, aunque la prevalencia de resistencias fue m&aacute;s baja en la poblaci&oacute;n del centro y del este (1,2). Cifras m&aacute;s elevadas se han detectado en pa&iacute;ses africanos, de Am&eacute;rica del Sur y Asia, en probable relaci&oacute;n con la frecuente utilizaci&oacute;n de estos compuestos como antiparasitarios. Las resistencias secundarias al metronidazol son elevadas cuando este se utiliza como &uacute;nico antibi&oacute;tico en el tratamiento de la infecci&oacute;n de <i>H. pylori</i>, mientras que es menor cuando se emplea asociado a un segundo o tercer antibi&oacute;tico. En Espa&ntilde;a, en una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica (3) las cifras variaban de unos estudios a otros (del 12 al 50%), con una media del 26%. Excluidos los estudios con datos de pacientes pedi&aacute;tricos y con tratamiento erradicador previo, la tasa de resistencia a los nitroimidazoles en Espa&ntilde;a fue del 29%. Estas cifras aumentaron ligeramente en el tiempo, en dos estudios, y descendieron en otro. En ni&ntilde;os europeos la prevalencia fue del 25% antes del tratamiento y del 35% despu&eacute;s del mismo (4). El mecanismo de resistencia a los nitroimidazoles no es bien conocido, habi&eacute;ndose descrito diversas mutaciones implicadas (rdxA, frxA, etc.) (2,4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La resistencia a la<i> claritromicina</i> es de mayor relevancia cl&iacute;nica que la del metronidazol. Una revisi&oacute;n sobre resistencia primaria en Europa, en poblaci&oacute;n adulta, comprob&oacute; una mayor proporci&oacute;n en el sur que en el norte (20 frente al 5%). En adultos, un estudio prospectivo europeo, en el que participaron 22 pa&iacute;ses, demostr&oacute; una resistencia primaria media del 9,9%. El an&aacute;lisis separado por situaci&oacute;n geogr&aacute;fica demostr&oacute; que la tasa era menor en pa&iacute;ses del norte (4,2%) que en los del centro/este (9%) y sur (18%) (1). En Espa&ntilde;a, la mencionada revisi&oacute;n sistem&aacute;tica calcul&oacute; una tasa media de resistencia a la claritromicina del 6,7%. Cuatro estudios que incluyeron la evoluci&oacute;n de las cepas resistentes en el tiempo comprobaron un ascenso variable (3). La prevalencia es elevada en ni&ntilde;os, oscilando entre el 12 y el 24% (2). En un estudio reciente realizado en 1.233 ni&ntilde;os del norte, sur, este y oeste de Europa, la resistencia media fue del 24%. Al evaluar por separado la resistencia antes del tratamiento erradicador esta fue del 20%, frente al 42% despu&eacute;s del mismo. La resistencia primaria result&oacute; ser m&aacute;s elevada en varones menores de 6 a&ntilde;os y en ni&ntilde;os del sur (5).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los flujos migratorios en Europa han modificado el mapa de resistencias en un mismo pa&iacute;s o incluso en una misma ciudad. Un estudio llevado a cabo en Londres demostr&oacute; un 68% de resistencias al metronidazol entre inmigrantes procedentes de Asia, Am&eacute;rica y &Aacute;frica, frente al 40% objetivado en los nacidos en esta ciudad. La resistencia media a la claritromicina fue del 11% en las dos poblaciones (6).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El principal factor determinante de la resistencia a la claritromicina es el consumo previo de macr&oacute;lidos, pues se ha comprobado que la eritromicina y otros macr&oacute;lidos inducen resistencia cruzada. Ello explica la elevada tasa de resistencias en pa&iacute;ses que utilizaron con profusi&oacute;n estos f&aacute;rmacos en la poblaci&oacute;n adulta y en la pedi&aacute;trica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los estudios sobre el mecanismo de la resistencia a la claritromicina han demostrado la presencia de mutaciones g&eacute;nicas en la regi&oacute;n peptidiltransferasa codificada del dominio V de la mol&eacute;cula ribos&oacute;mica 23 S rRNA, con 2 puntos fundamentales de mutaci&oacute;n (A2 1436 y A2 1426), lo que modifica la configuraci&oacute;n del ribosoma y hace inviable a <i>H. pylori </i>(7). Los puntos mutacionales pueden variar geogr&aacute;ficamente, como demuestra el estudio de Baglan y cols. realizado en poblaci&oacute;n turca, en el que hallaron el punto de mutaci&oacute;n g&eacute;nica A2144G sin relaci&oacute;n con los genotipos IceA de la bacteria (8).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los estudios sobre resistencia a las <i>fluoroquinolonas</i> son escasos. Se ha comprobado hasta un 21% de resistencias a estos antibi&oacute;ticos en Portugal y un 4,7% en Holanda. En Francia y en otros pa&iacute;ses del este europeo se detect&oacute; un tasa del 3-4% (2). Las cifras reflejan el uso previo de este antibi&oacute;tico: cuanto mayor es su empleo, mayor es la tasa de resistencias. Ello recalca la importancia del uso racional de antibi&oacute;ticos y de la correcta elecci&oacute;n del antimicrobiano en la terapia erradicadora de primera l&iacute;nea. Como ocurre con otros antibi&oacute;ticos, la causa fundamental de la resistencia es un mutaci&oacute;n cromos&oacute;mica, en este caso en la regi&oacute;n g&eacute;nica gyrA (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La <i>rifabutina</i> es un antibi&oacute;tico menos usado en la terapia frente a <i>H. pylori</i>. Excepcionalmente han sido detectadas resistencias y su mecanismo implica un punto mutacional en el gen rpvB. La prevalencia de resistencias a este antibi&oacute;tico tiene menos inter&eacute;s en la pr&aacute;ctica, ya que su utilizaci&oacute;n en la terap&eacute;utica erradicadora es excepcional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Respecto a la <i>amoxicilina</i> y las <i>tetraciclinas</i>, la prevalencia de resistencias, aunque variable, es excepcional, oscilando entre el 0 y el 1%, sin que se haya observado un incremento en las tasas de resitencia a amoxicilina con el paso del tiempo, lo que hace que este siga siendo el antibi&oacute;tico esencial de la primera pauta erradicadora. La causa fundamental de resistencia a la amoxicilina es una mutaci&oacute;n en el gen 1A-pbp. Por su parte, la principal causa de resistencia a la tetraciclina es la sustituci&oacute;n &uacute;nica, doble o triple de pares de nucle&oacute;tidos en el lugar de uni&oacute;n y adherencia de la tetraciclina a la mol&eacute;cula ribosomal rRNA 16S bacteriana (10).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Se ha comprobado con cierta frecuencia la existencia de dobles resistencias primarias a claritromicina y al metronidazol: en Europa (0,8 al 9,1%), en Asia (2-3%) y en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo (hasta un 18%). Las resistencias adquiridas, secundarias al fallo del tratamiento de la infecci&oacute;n <i>H. pylori </i>con claritromicina y metronidazol, pueden llegar a ser de hasta el 50% o incluso m&aacute;s (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Numerosos m&eacute;todos microbiol&oacute;gicos permiten diagnosticar la resistencia de <i>H. pylori</i> a los antibi&oacute;ticos. Se est&aacute;n imponiendo las t&eacute;cnicas moleculares, como la reacci&oacute;n en cadena de la polimerasa (PCR). La mayor&iacute;a son "invasivos", pues utilizan muestras de mucosa g&aacute;strica extra&iacute;das mediante endoscopia. Entre los m&eacute;todos "no invasivos", existen algunos datos sobre la utilidad de la aplicaci&oacute;n de la PCR en heces (11).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; consecuencias tiene la presencia de resistencia a la claritromicina? M&uacute;ltiples estudios confirman el aumento de fracasos terap&eacute;uticos en pacientes con cepas resistentes a este antibi&oacute;tico. As&iacute;, se ha descrito una tasa de erradicaci&oacute;n del 18% en cepas resistentes y un 88% en las sensibles (2). En cuatro de los estudios espa&ntilde;oles incluidos en la revisi&oacute;n previamente mencionada se objetiv&oacute; un descenso de la tasa de erradicaci&oacute;n, hasta de un 60%, en pacientes con cepas resistentes a la claritromicina (3). Por el contrario, en el estudio de Garza-Gonz&aacute;lez y cols. incluido en este n&uacute;mero de la revista, las tasas de erradicaci&oacute;n no se afectaron por la presencia de resistencia a la claritromicina de la cepa de <i>H. pylori</i> (12). Sin embargo, las conclusiones de este estudio se ven notablemente limitadas por su reducido tama&ntilde;o muestral (&uacute;nicamente se objetivaron 4 cepas resistentes a la claritromicina) y la consiguiente elevada probabilidad de cometer un error tipo <i>beta</i>. Por &uacute;ltimo, la resistencia al metronidazol disminuye tambi&eacute;n la eficacia erradicadora, alrededor del 25%. Sin embargo, los datos publicados muestran que la resistencia al metronidazol afecta menos a la tasa de curaci&oacute;n que la de claritromicina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando se asocian resistencias a los dos antibi&oacute;ticos -claritromicina y metronidazol- el fallo erradicador puede alcanzar casi el 100%. Ello aconseja no asociar claritromicina y metronidazol en la primera pauta erradicadora si se emplea un inhibidor de bomba de protones (IBP). En cambio, si ambos antibi&oacute;ticos se combinan con ranitidina citrato de bismuto (RCB), la tasa erradicadora permanece elevada a pesar de la existencia de resistencias (13).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿El fracaso erradicador debe siempre atribuirse a la resistencia bacteriana frente a alguno de los antibi&oacute;ticos empleados? La respuesta es no, porque la eficacia depende, adem&aacute;s, de otros factores: el cumplimiento terap&eacute;utico (en duraci&oacute;n y dosis), las propiedades farmacol&oacute;gicas de los antibi&oacute;ticos o las caracter&iacute;sticas de las lesiones g&aacute;stricas (&uacute;lcera p&eacute;ptica o gastritis cr&oacute;nica). El cumplimiento es de m&aacute;xima importancia; as&iacute;, para lograr una efectividad &oacute;ptima es necesaria la toma de, al menos, el 90% de las tabletas prescritas (14). No hay acuerdo sobre cu&aacute;l debe ser la duraci&oacute;n m&iacute;nima del tratamiento erradicador. En cambio, hay datos que sugieren que el acortamiento del tratamiento puede incrementar la tasa de resistencias, especialmente a los nitroimidazoles.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los IBP aumentan la absorci&oacute;n de bismuto, claritromicina y amoxicilina. Tambi&eacute;n, incrementan la concentraci&oacute;n de claritromicina en el moco g&aacute;strico y su transporte activo a la mucosa. El aumento del pH g&aacute;strico es un efecto importante porque la MIC depende de este factor. As&iacute;, a un pH bajo, la MIC aumenta y disminuye cuando el pH se eleva (15). Ello apoya la utilizaci&oacute;n de dosis doble de IBP, con la finalidad de conseguir la m&aacute;xima elevaci&oacute;n del pH g&aacute;strico, al menos cuando los antibi&oacute;ticos empleados son la amoxicilina y la claritromicina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los IBP son metabolizados, principalmente, por la isoenzima CYP2C19 del citocromo P450. El polimorfismo del gen de esta isoenzima permite clasificar a los pacientes en homozig&oacute;ticos/heterozig&oacute;ticos y, consecuentemente, en metabolizadores r&aacute;pidos o lentos. El metabolismo hep&aacute;tico de los IBP influye en su potencia inhibitoria sobre la secreci&oacute;n clorh&iacute;drica. Los metabolizadores r&aacute;pidos disminuyen la potencia de inhibici&oacute;n &aacute;cida, por lo que el pH g&aacute;strico, en teor&iacute;a, aumentar&iacute;a aunque se utilizaran dosis dobles de IBP (16). Tambi&eacute;n, te&oacute;ricamente, esto disminuir&iacute;a la eficacia erradicadora de los antibi&oacute;ticos. Este hecho podr&iacute;a afectar a la poblaci&oacute;n asi&aacute;tica, donde la proporci&oacute;n de este polimorfismo puede alcanzar hasta el 15%. Sin embargo, en los ensayos cl&iacute;nicos sobre <i>H. pylori </i>no se han encontrado diferencias evidentes en las tasas erradicadoras en funci&oacute;n de este polimorfismo gen&eacute;tico (17). De este modo, si se considera la "resistencia" como factor &uacute;nico del fracaso erradicador, el genotipo CYP2C19 no resulta un factor de riesgo (18). Respecto al trabajo de Garza-Gonz&aacute;lez y cols. publicado en este n&uacute;mero de la revista (12), los autores concluyen que el genotipo CYP2C19 no influye en la tasa erradicadora, lo que era esperado y coincide con los resultados de otros estudios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Varios estudios han analizado la influencia de la enfermedad de base en la tasa de respuesta terap&eacute;utica y sus posibles mecanismos. Ren y cols. (19) observaron anticuerpos frente a<i> H. pylori </i>y test de ureasa negativo en el 25% de sus pacientes disp&eacute;pticos y con lesiones de gastritis cr&oacute;nica. Al estudiar las biopsias g&aacute;stricas con el m&eacute;todo de PCR demostraron la presencia de cuerpos bacterianos de <i>H. pylori</i> "no secretores de ureasa" y de forma "cocoide", como una forma de adaptaci&oacute;n a los mecanismos inmunol&oacute;gicos protectores, que reduce o disminuye la sensibilidad a los antibi&oacute;ticos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La respuesta inmunol&oacute;gica celular en la infecci&oacute;n <i>H. pylori</i> es variable. Si se mide la funci&oacute;n de linfocitos <i>T helper</i> (Th1) por la secreci&oacute;n de las citocinas marcadoras interfer&oacute;n <i>gamma</i> y la de los Th2 por la interleucina 4 (IL-4), la mayor&iacute;a de los pacientes con &uacute;lcera p&eacute;ptica y gastritis cr&oacute;nica infectados de <i>H. pylori </i>muestran una respuesta celular Th1. Esta respuesta disminuye en el tiempo, hasta alcanzar el equilibrio con los linfocitos Th2, consiguiendo finalmente un balance o respuesta Th0. En cambio, los pacientes con gastritis atr&oacute;fica con metaplasia intestinal, displasia (es decir, lesiones precancerosas) y c&aacute;ncer g&aacute;strico muestran una mayor respuesta celular Th2 con aumento de IL-4 (20).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La variable respuesta inmunol&oacute;gica celular puede modificar la eficacia erradicadora y explicar la presencia de resistencia al tratamiento, como muestra un estudio en el que se comprobaron niveles de IL-4 significativamente m&aacute;s bajos en pacientes con resistencia antibi&oacute;tica y fracaso erradicador. Por otra parte, algunas vacunas anti-<i>H. pylori</i> han obtenido un efecto terap&eacute;utico al reducir la carga bacteriana, lo que se ha explicado por un cambio de Th1 a Th2 (21).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La diferente patogenicidad de las cepas de <i>H. pylori</i> puede explicar las variaciones en la tasa de erradicaci&oacute;n en relaci&oacute;n con las lesiones tratadas. Ello puede atribuirse a que la presencia de los islotes de patogenicidad (PAI) del genoma bacteriano de <i>H. pylori</i> son m&aacute;s frecuentes en pacientes con &uacute;lcera p&eacute;ptica y linfoma, lo que explicar&iacute;a la mayor tasa erradicadora obtenida en estos pacientes (14).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b> ¿Es necesario realizar cultivo (con antibiograma) previamente a la administraci&oacute;n de un primer tratamiento erradicador?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica no parece necesaria la realizaci&oacute;n rutinaria de cultivo previamente a la administraci&oacute;n de un primer intento erradicador, puesto que con el tratamiento emp&iacute;rico (sin conocer las resistencias bacterianas) se obtiene la erradicaci&oacute;n de <i>H. pylori</i> en un elevado porcentaje de los pacientes (22). No obstante, ser&iacute;a recomendable emplear el cultivo de forma rutinaria en algunos centros especializados, para conocer la prevalencia de las resistencias (y su evoluci&oacute;n con el paso del tiempo) as&iacute; como la influencia de estas en la eficacia terap&eacute;utica.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b> ¿Cu&aacute;l debe ser el tratamiento antibi&oacute;tico de primera elecci&oacute;n en Espa&ntilde;a?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con respecto a los antibi&oacute;ticos a combinar tanto con los IBP como con la RCB, actualmente se mantiene la recomendaci&oacute;n de que deber&iacute;an ser claritromicina y amoxicilina (22). Si bien es cierto que se han obtenido buenos resultados al sustituir la amoxicilina por un nitroimidazol, el empleo de este &uacute;ltimo antibi&oacute;tico est&aacute; penalizado por la elevada tasa de resistencias<i> in vitro</i> de <i>H. pylori</i> frente a &eacute;l en nuestro pa&iacute;s (3). Adem&aacute;s, en el caso de que fracasara un primer tratamiento erradicador con dicho antibi&oacute;tico, la aparici&oacute;n de resistencias secundarias a los nitroimidazoles limitar&iacute;a considerablemente el empleo de la terapia de rescate habitualmente recomendada (esto es, la cu&aacute;druple terapia que incluye al metronidazol entre sus componentes).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un punto esencial a tener en cuenta en la elecci&oacute;n de la pauta mencionada es la tasa de resistencia a claritromicina en Espa&ntilde;a. Se ha calculado que la combinaci&oacute;n IBP-claritromicina-amoxicilina tendr&iacute;a una eficacia erradicadora del 88% en caso de sensibilidad de <i>H. pylori</i> a la claritromicina, pero de tan s&oacute;lo el 18% si existe resistencia a dicho antibi&oacute;tico (2). Estas cifras coinciden con precisi&oacute;n con las publicadas en nuestro medio (23), donde se ha descrito una tasa de erradicaci&oacute;n del 85% en pacientes con cepas susceptibles a la claritromicina y del 20% en aquellos con cepas resistentes. A partir de estos datos se puede establecer un modelo en el que se estimar&iacute;a la eficacia erradicadora en funci&oacute;n de la sensibilidad bacteriana: la pauta IBP-claritromicina-amoxicilina tendr&iacute;a aproximadamente un 85% de eficacia con 0% de resistencias a la claritromicina; 78,5% en caso de 10% de resistencias; 72% en caso de 20% de resistencias; y un inaceptable 65,5% en caso de que las resistencias alcanzaran el 30%.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por tanto, podr&iacute;a llegar a replantearse la recomendaci&oacute;n de esta pauta como de primera elecci&oacute;n si se hubieran producido grandes cambios en la prevalencia de resistencia a la claritromicina en Espa&ntilde;a. Sin embargo, este no parece ser el caso, pues un reciente estudio llevado a cabo en nuestro pa&iacute;s (24) demuestra que la tasa de resistencia primaria a claritromicina se ha mantenido estable durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con cifras inferiores al 10%, en coincidencia con los hallazgos descritos previamente en la mencionada revisi&oacute;n sistem&aacute;tica realizada en nuestro medio (3). As&iacute;, con estas tasas -relativamente bajas- de resistencia a la claritromicina la eficacia de la pauta descrita deber&iacute;a mantenerse en torno al 80%. Por el contrario, si la prevalencia de resistencias llegara a ser superior por ej. al 20% probablemente se deber&iacute;an plantear otras combinaciones terap&eacute;uticas de primera l&iacute;nea.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>¿Qu&eacute; tratamiento de rescate debemos utilizar cuando fracasa un primer intento erradicador con un IBP, claritromicina y amoxicilina?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando ha fracasado el tratamiento de primera elecci&oacute;n (IBP-claritromicina-amoxicilina) se recomienda como terapia de rescate la siguiente pauta durante 7 d&iacute;as: IBP, subcitrato de bismuto, tetraciclina y metronidazol. Con esta combinaci&oacute;n se ha logrado una eficacia erradicadora media del 80% aproximadamente (25). La sustituci&oacute;n del IBP y del compuesto de bismuto de la cu&aacute;druple terapia por RCB constituye una alternativa igualmente v&aacute;lida (25).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s recientemente se han llevado a cabo diversos estudios empleando levofloxacino como tratamiento de rescate tras el fracaso de un primer intento erradicador, con resultados alentadores (26). Se ha publicado un metan&aacute;lisis en el que se ha comparado dicho tratamiento basado en levofloxacino frente a la terapia cu&aacute;druple cl&aacute;sica, demostrando una mayor eficacia y una menor incidencia de efectos adversos con el primero (26). Por tanto, es probable que las combinaciones de rescate basadas en las nuevas quinolonas jueguen un papel cada vez m&aacute;s relevante en el futuro.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>¿Cu&aacute;l debe ser la actitud cuando fracasan dos intentos erradicadores? ¿Es necesario realizar cultivo previamente a la administraci&oacute;n de un tercer tratamiento erradicador?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Evidentemente, una primera posibilidad ante el fracaso de dos tratamientos erradicadores es realizar cultivo y antibiograma para, en funci&oacute;n de la susceptibilidad bacteriana, seleccionar la combinaci&oacute;n antibi&oacute;tica m&aacute;s adecuada. Aunque esta opci&oacute;n de tratamiento "dirigido" es la habitualmente recomendada, su utilidad no ha sido suficientemente confirmada en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Por otra parte, pueden esgrimirse una serie de argumentos para no realizar cultivo antes de indicar un tercer tratamiento erradicador y, por el contrario, recomendar la administraci&oacute;n de un tratamiento emp&iacute;rico tras el fracaso de un segundo intento, como se resume a continuaci&oacute;n (27): a) en primer lugar, realizar cultivo implica someter al paciente a una endoscopia, con las consiguientes molestias y riesgos que ello comporta; b) el cultivo de <i>H. pylori </i>es caro, no tanto por el coste de la propia t&eacute;cnica microbiol&oacute;gica como, sobre todo, por el coste de la endoscopia que precisa para obtener biopsias de la mucosa g&aacute;strica; c) el cultivo no est&aacute; disponible en todos los hospitales; d) la sensibilidad del cultivo bacteriano no es del 100% y, por tanto, la susceptibilidad antibi&oacute;tica no podr&aacute; conocerse en todos los casos; e) como se ha mencionado previamente, el diagn&oacute;stico de sensibilidad antibi&oacute;tica en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica aporta informaci&oacute;n &uacute;til sobre unos pocos antibi&oacute;ticos: claritromicina, metronidazol, amoxicilina y tetraciclina; adem&aacute;s, la resistencia frente a los dos &uacute;ltimos antibi&oacute;ticos es excepcional (cercana al 1%), por lo que su evaluaci&oacute;n no parece necesaria; f) ni a&uacute;n conociendo la sensibilidad bacteriana se alcanza una eficacia erradicadora del 100%, pues la correlaci&oacute;n entre sensibilidad antibi&oacute;tica <i>in vitro</i> e <i>in vivo</i> no es perfecta; y g) por &uacute;ltimo, el tratamiento emp&iacute;rico se basa en no repetir ning&uacute;n antibi&oacute;tico, pues se sabe que cuando fracasa una combinaci&oacute;n que contiene claritromicina o metronidazol aparece resistencia a estos en la mayor&iacute;a de los casos. De este modo, la actitud en estos casos parecer&iacute;a clara: no reutilizar ninguno de los antibi&oacute;ticos frente a los que <i>probablemente H. pylori</i> haya desarrollado resistencia. As&iacute;, en caso de administrar un tercer tratamiento emp&iacute;rico -sin reutilizar claritromicina ni metronidazol- disponemos de diversas alternativas, entra las que destacan las terapias basadas en rifabutina y, sobre todo, levofloxacino (27).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">En resumen, aunque habitualmente se ha recomendado que ante el fracaso de dos tratamientos erradicadores es preciso llevar a cabo cultivo y antibiograma para, en funci&oacute;n de la susceptibilidad bacteriana, seleccionar la combinaci&oacute;n antibi&oacute;tica m&aacute;s adecuada, otra opci&oacute;n igualmente v&aacute;lida es el empleo de un tratamiento emp&iacute;rico sin necesidad de realizar cultivo bacteriano. No obstante, puesto que la experiencia con los f&aacute;rmacos utilizados en las combinaciones de tercera l&iacute;nea es a&uacute;n muy limitada y en algunos casos se han descrito efectos adversos de cierta importancia, parece recomendable que la evaluaci&oacute;n de estos reg&iacute;menes se lleve a cabo por grupos con experiencia y dedicaci&oacute;n a este tema. Especialmente, no se recomienda administrar pautas con rifabutina fuera de centros especializados, dado que se trata de un antibi&oacute;tico de uso restringido y existe un cierto riesgo de mielotoxicidad. En cualquier caso, se considera altamente recomendable que en algunos centros especializados se realice cultivo rutinariamente tras el fracaso erradicador y se dise&ntilde;en estudios donde se administre tratamiento de rescate en funci&oacute;n del antibiograma, comparando esta estrategia con la prescripci&oacute;n emp&iacute;rica de una terapia de tercera l&iacute;nea.</font></p>     <p> &nbsp;</p>     <p> <font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Glupcynski Y, Megraud F, L&oacute;pez-Brea M, et al. European multicentre survey of "in vitro" antimicrobial resistance in Helicobacter pylori. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 2000; 11: 820-3.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">2. Megraud F. H. pylori resistance: prevalence, importance, and advances in testing. Gut 2004; 53: 1374-84.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">3. Gisbert JP, Pajares JM. Resistencia de Helicobacter pylori al metronidazol y a la claritromicina en Espa&ntilde;a. Una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica. Med Clin (Barc) 2001; 116: 111-6.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">4. Koletzko S, Richy F, Bontems P, et al. Prospective multicentre study on antibiotic resistance of Helicobacter pylori strains obtained from children living in Europe. Gut 2006; 155: 1711-6.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">5. Marais A, Bilardo C, Cantel F, et al. Characterization of the genes rdxA and frxA involved in metronidazole resistance in Helicobacter pylori. Res Microbiol 2003; 154: 137-44.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">6. Elviss NC, Owen RJ, Breathnach A, et al. Helicobacter pylori antibiotic-resistance patterns and risk factors in adult dyspeptic patients from ethnic diverse populations in central and south London during 2000. J Med Microbiol 2005; 4: 567-74.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">7. De Francesco V, Margiotta M, Zullo A, et al. Clarithromycin-resistant genotypes and eradication of Helicobacter pylori. Ann Inter Med 2006; 144: 94-100.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">8. Baglan PH, Bozdayl G, Ozkan M et al. Clarithromycin resistance prevalence and IceA gene status in Helicobacter pylori isolates in Turkish patients with duodenal ulcer and functional dyspepsia. J Microbiol 2006; 44: 409-16.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">9. Moore RA, Beckthold B, Wong S, et al. Nucleotide sequence of the gyrA gene and characterization of ciprofloxacin-resistant mutants of Helicobacter pylori. Antimicrob Agents Chemother 1995; 39: 107-11.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">10. Guerrits MM, van Vliet AHM, Kuipers E, et al. Helicobacter pylori and antimicrobial resistance: molecular mechanisms and clinical implications. Lancet Infect Dis 2006; 6: 699-709.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">11. Schobereiter-Gutner C, Dragocics B, Puz S, et al. Detection of Helicobacter pylori infection, and determination of clarithromycin resistance in stool specimens by real-time PCR. Helicobacter 2003; 8: 480.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">12. Garza-Gonz&aacute;lez E, Giasi-Gonz&aacute;lez E, Mat&iacute;nez-V&aacute;zquez MA, et al. Erradicaci&oacute;n de H. pylori y su relaci&oacute;n con la resistencia a los antibi&oacute;ticos y el estatus de CYP2C19. Rev Esp Enferm Dig 2007; 99: 71-5.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">13. Neri M, Milano A, Laterza F, et al. Role of antibiotic sensitivity testing before first-line Helicobacter pylori eradication treatments. Aliment Pharmacol Ther 2003; 18: 821-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">14. Malfertheiner P, Peitz U, Treiber G. What constitutes failure for Helicobacter pylori eradication therapy? Can J Gastroenterol 2003; 17 (Supl. B): 53B-57B.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">15. Megraud F, Lamouliatte H. Review article: the treatment of refractory Helicobacter pylori infection. Aliment Pharmacol Ther 2003; 17: 1333-43.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">16. Miyosi M, Mizuno M, Ishiki K, et al. A randomized open trial for comparison of proton pump inhibitors, omeprazole versus rabeprazole, in dual therapy for Helicobacter pylori infection in relation to CYP2C19 genetic polymorphism. J Gastroenterol Hepatol 2001; 16: 723-8.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">17. Hokari K, Sugiyama T, Kato M, et al. Efficacy of triple therapy with rabeprazole for Helicobacter pylori infection and CYP2C19 genetic polymorphism. Aliment Pharmacol Ther 2003; 15: 479-84.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">18. Mikiki T, Aoyama N, Sakai T, et al. Impact of clarithromycin resistance and CYP2C19 genetic polymorphism</font></p>    <p>  <font face="Verdana" size="2">on treatment efficacy of Helicobacter pylori infection with lansoprazole or rabeprazole triple therapy in Japan. Eur J Gastroenterol Hepatol 2003; 15: 27-33.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">19. Ren Z, Pang G, Batey R, et al. Non-ureasa producing Helicobacter pylori in chronic gastritis. Aus NZ J Med 2000; 30: 578-84.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">20. Ren Z, Pang G, Lee R, et al. Circulating T-cell response to Helicobacter pylori infection in chronic gastritis. Helicobacter 2000; 5: 135-141.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">21. Borody T, Ren Z, Pang G, et al. Impaired immunity contributes to Helicobacter pylori eradication failure. Am J Gastroenterol 2002; 97: 3032-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">22. Gisbert JP, Calvet X, Gomoll&oacute;n F, et al. Tratamiento erradicador de Helicobacter pylori. Recomendaciones de la II Conferencia Espa&ntilde;ola de consenso. Med Clin (Barc) 2005; 125: 301-16.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">23. Ducons JA, Santolaria S, Guirao R, et al. Impact of clarithromycin resistance on the effectiveness of a regimen for Helicobacter pylori: a prospective study of 1-week lansoprazole, amoxycillin and clarithromycin in active peptic ulcer. Aliment Pharmacol Ther 1999; 13: 775-80.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">24. Gomollon F, Santolaria S, Sicilia B, et al. Resistencia de Helicobacter pylori al metronidazol y a la claritromicina: an&aacute;lisis descriptivo entre 1997 y 2000. Med Clin (Barc) 2004; 123: 481-5.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">25. Gisbert JP, Pajares JM. Review article: Helicobacter pylori "rescue" regimen when proton pump inhibitor-based triple therapies fail. Aliment Pharmacol Ther 2002; 16: 1047-57.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">26. Gisbert JP, Morena F. Systematic review and meta-analysis: levofloxacin-based rescue regimens after Helicobacter pylori treatment failure. Aliment Pharmacol Ther 2006; 23: 35-44.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">27. Gisbert JP, Pajares JM. Helicobacter pylori "rescue" therapy after failure of two eradication treatments. A review. Helicobacter 2005; 10: 363-72.</font></p>      ]]></body>
</article>
