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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El cumplimiento del protocolo de seguimiento postquirúrgico en pacientes con poliposis adenomatosa familiar puede evitar el ulterior desarrollo de cáncer colorrectal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Adherence to a postoperative follow-up protocol in patients with familial adenomatous polyposis may prevent colorectal cancer development]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Arnau de Vilanova Servicio de Aparato Digestivo ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">EDITORIAL</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>El cumplimiento del protocolo de seguimiento postquir&uacute;rgico en pacientes con poliposis adenomatosa familiar puede evitar el ulterior desarrollo de c&aacute;ncer colorrectal</b></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Adherence to a postoperative follow-up  protocol in patients with familial adenomatous polyposis may prevent colorectal  cancer development</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">M. Bixquert</font></b></p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="2">Servicio de Aparato Digestivo.  Hospital Arnau de Vilanova. Valencia</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="Verdana" size="2">El c&aacute;ncer colorrectal (CCR) es la segunda neoplasia maligna en frecuencia y mortalidad en ambos sexos, con tendencia al incremento sostenido los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. En la mayor&iacute;a de los casos es espor&aacute;dico y se detecta entre la 5&ordf;-7&ordf; d&eacute;cadas de la vida; en un peque&ntilde;o porcentaje es hereditario y aparece antes de los 40 a&ntilde;os. Las dos formas principales de CCR hereditario son el c&aacute;ncer colorrectal hereditario no polip&oacute;sico y la poliposis adenomatosa familiar (FAP).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La FAP es una enfermedad autos&oacute;mica dominante caracterizada por la presencia de innumerables adenomas col&oacute;nicos, cuya incidencia var&iacute;a entre 1 cada 8.300-14.025 nacidos vivos, afecta por igual a ambos sexos y tiene una distribuci&oacute;n uniforme por todo el mundo, aunque es obvio que en las sociedades fuertemente endog&aacute;micas (por ejemplo, etnia gitana o jud&iacute;os askhenazi) se alcanzan porcentajes superiores. El promedio de edad al diagn&oacute;stico de la FAP es 34 a&ntilde;os, y el del CCR asociado a los 39 a&ntilde;os. Si no se realiza colectom&iacute;a el desarrollo de CCR es inevitable, suponi&eacute;ndose que ocurre a los 10-15 a&ntilde;os del comienzo de la poliposis. Seg&uacute;n el n&uacute;mero de p&oacute;lipos se describen dos formas: a) la atenuada (AFAP) en la que hay menos de 100 adenomas col&oacute;nicos con predominancia en el colon derecho; y b) la FAP en la que hay de centenares a miles de adenomas en todo el colon (1). Cualquiera de los dos tipos puede asociarse en ocasiones a otras manifestaciones digestivas (adenomas g&aacute;stricos, duodenales, ampulomas o adenomas ileales) o extraintestinales, que definen al menos dos variantes: a) el s&iacute;ndrome de <i>Gardner</i> (osteomas m&uacute;ltiples, quistes y tumores de tejidos blandos, p&oacute;lipos g&aacute;stricos, tumores desmoides, fibromatosis mesent&eacute;rica y anormalidades dentales); y b) el s&iacute;ndrome de Turcot (tumores malignos del SNC), del que hay dos tipos el I y el II. El s&iacute;ndrome de <i>Turcot</i> tipo I es autos&oacute;mico recesivo y se debe a un error gen&eacute;tico MLH1, localizado en el brazo corto del cromosoma 3; el tipo II, que se parece mucho a la FAP, es autos&oacute;mico dominante y resulta de la mutaci&oacute;n del gen APC en el brazo largo del cromosoma 5. Hoy d&iacute;a se considera a la FAP (sea en su forma cl&aacute;sica o atenuada) y al s&iacute;ndrome de Gardner, como la misma enfermedad a todos los efectos (1).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El s&iacute;ndrome de <i>Cronkhite-Canada</i> (disgeusia, diarrea cr&oacute;nica, alopecia, distrofia ungueal e hiperpigmentaci&oacute;n cut&aacute;nea) se trata de una poliposis gastrointestinal difusa, que no parece ser una enfermedad hereditaria, y que no suelen degenerar porque se trata de hamartomas o p&oacute;lipos juveniles, aunque es relativamente frecuente demostrar en estos enfermos adenocarcinoma gastrointestinal, lo que hace que su pron&oacute;stico sea malo (1). Se especula con su relaci&oacute;n con el s&iacute;ndrome de Peutz-Jeghers conjuntamente o no con una forma de FAP atenuada. Tambi&eacute;n se han descrito de forma ocasional asociaci&oacute;n de la FAP a c&aacute;ncer tiroideo o hepatoblastoma en ni&ntilde;os peque&ntilde;os.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si bien la mayor&iacute;a de los casos de FAP son hereditarios, con una penetrancia del 90-100% y una probabilidad de transmitirse a la descendencia del 50%, el 22-30% de los pacientes se presentan como casos de mutaci&oacute;n <i>ex novo</i>, no presente en ninguno de los padres del enfermo (2). As&iacute; ha sucedido con 7 de los 45 casos (15,6%) en la relaci&oacute;n que presenta en el trabajo publicado en este n&uacute;mero de la revista la Dra. Cordero y colaboradores. El defecto gen&eacute;tico en la FAP se liga con mutaciones del gen APC (<i>Adenomatous Poliposis Coli</i>) en el brazo largo del cromosoma 5, locus q21-22, que es un gen supresor de tumores con funciones en la adhesi&oacute;n celular, transducci&oacute;n de la se&ntilde;al y activaci&oacute;n transcripcional, es decir, un regulador multifuncional de la renovaci&oacute;n celular del epitelio col&oacute;nico, que controla la proliferaci&oacute;n, diferenciaci&oacute;n y migraci&oacute;n celulares as&iacute; como la apoptosis. Se supone que los s&iacute;ndromes comentados m&aacute;s arriba, formas de la FAP, meramente reflejan la variedad de localizaciones de las mutaciones en el gen APC, de las que se han reportado m&aacute;s de 1.400 diferentes; as&iacute;, por ejemplo, las mutaciones entre los codones 1445 y 1578 se asocian con un riesgo elevado de sufrir tumores desmoides intraabdominales, lesiones neopl&aacute;sicas benignas del tejido m&uacute;sculo-aponeur&oacute;tico con capacidad de invasi&oacute;n local y frecuente recurrencia tras extirpaci&oacute;n quir&uacute;rgica, que aparecen en el 10-15% de enfermos con FAP, y con posibilidad de causar obstrucci&oacute;n o perforaci&oacute;n intestinales o hidronefrosis, trombosis mesent&eacute;rica, hemorragia gastrointestinal o f&iacute;stula enterocut&aacute;nea.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como con cualquier enfermedad con un fuerte componente gen&eacute;tico en el establecimiento del diagn&oacute;stico se requiere realizar una extensa historia familiar, con la elaboraci&oacute;n del &aacute;rbol geneal&oacute;gico de cada caso &iacute;ndice. Con posterioridad la combinaci&oacute;n de tests gen&eacute;ticos, observaci&oacute;n de manifestaciones extradigestivas y una cuidadosa y completa endoscopia digestiva baja y alta son las herramientas para conseguir el diagn&oacute;stico de la FAP en cualquiera de sus formas. Los tests gen&eacute;ticos son absolutamente necesarios en los familiares de pacientes con FAP ya conocida, y si adem&aacute;s se conoce en un miembro de la familia la secuencia exacta de la mutaci&oacute;n, pueden dirigirse las investigaciones hacia su demostraci&oacute;n, con una exactitud superior al 90%. En laboratorios adecuados estos tests consiguen el diagn&oacute;stico entre el 70-90% de los casos; adem&aacute;s el estudio gen&eacute;tico de los familiares es un examen no invasivo (en linfocitos obtenidos a partir de una muestra de sangre) y en caso de ser negativo descarta la posibilidad de una FAP, evitando as&iacute; la colonoscopia y los controles posteriores. Las sigmoidoscopias de cribado deben comenzar a los 10-12 a&ntilde;os en los pacientes en los que se conoce que tienen mutaciones del gen APC. En los familiares en riesgo, cuyo estatus mutacional sea desconocido, las colonoscopias deben comenzar a los 15 a&ntilde;os y repetirse anualmente hasta los 26-35, y cada tres a&ntilde;os entre los 36-50 a&ntilde;os. No hay gu&iacute;as tan definidas para las endoscopias altas, que deber&iacute;an ser de visi&oacute;n frontal y lateral, para averiguar la posible existencia de p&oacute;lipos duodenales, ampulares o periampulares. Si los p&oacute;lipos son vellosos o muestran displasia de alto grado, debe repetirse la endoscopia cada 2-3 meses hasta alcanzar la ablaci&oacute;n completa (3). Si alfombran la mucosa o la ablaci&oacute;n endosc&oacute;pica total no se consigue, se requiere intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, los mismo que si se demuestran p&oacute;lipos ampulares de m&aacute;s de 2 cm. Deben solicitarse anualmente el screening para tumor tiroideo y los tests biol&oacute;gicos y morfol&oacute;gicos adecuados para hepatoblastoma.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es, asimismo, de gran utilidad diagn&oacute;stica la demostraci&oacute;n en el examen del fondo de ojo de la hipertrofia cong&eacute;nita del epitelio pigmentario de la retina, que se demuestra en el 70-80% de los pacientes con FAP, AFAP o s&iacute;ndrome de Turcot tipo II, con una especificidad cercana al 100%. Se trata de una lesi&oacute;n redondeada u oval, generalmente hiperpigmentada, situada en el epitelio pigmentario de la retina, que si la presentan los familiares del caso index que a su vez la tiene, significa una posibilidad de sufrir FAP cercana al 100%.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El enfoque terap&eacute;utico de la FAP, destinado a la prevenci&oacute;n completa del desarrollo futuro del CCR y de los tumores desmoides intraabdominales, se puede plantear de dos maneras: a) quimioprevenci&oacute;n mediante f&aacute;rmacos inhibidores del enzima ciclooxigenasa (COX), de forma aislada o en conjunci&oacute;n con &aacute;cido ursodesoxic&oacute;lico; y b) ablaci&oacute;n quir&uacute;rgica col&oacute;nica o, mejor, colorrectal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La quimioprevenci&oacute;n farmacol&oacute;gica de los adenomas colorrectales mediante AAS, sulindaco o coxibs (por ejemplo, celecoxib), en el caso de la FAP es un tema controvertido; es m&aacute;s, el empleo de AINE est&aacute; en entredicho desde que se han publicado casos de desarrollo de c&aacute;ncer rectal tras la aparente desaparici&oacute;n de p&oacute;lipos rectales (4). Ni los AINE solos, ni asociados a &aacute;cido ursodesoxic&oacute;lico han conseguido prevenir de forma eficaz el desarrollo de los p&oacute;lipos col&oacute;nicos, ileales, g&aacute;stricos ni duodenales. La suplementaci&oacute;n con vitamina C, vitamina E o fibra no tiene ning&uacute;n impacto cl&iacute;nicamente relevante en la apariencia o progresi&oacute;n de los p&oacute;lipos (5). Algunos autores han demostrado que el tratamiento con AINE puede reducir el n&uacute;mero y tama&ntilde;o de p&oacute;lipos del mu&ntilde;&oacute;n rectal, g&aacute;stricos o duodenales, pero no se puede confiar plenamente en este tratamiento por lo que hemos se&ntilde;alado m&aacute;s arriba.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La cirug&iacute;a ablativa es la &uacute;nica opci&oacute;n terap&eacute;utica v&aacute;lida en la actualidad para prevenir la progresi&oacute;n al CCR; dicho de otra manera: esta enfermedad ofrece al cirujano una de las pocas oportunidades para prevenir el desarrollo del CCR mediante la colectom&iacute;a profil&aacute;ctica. Las dos consideraciones principales a tener en cuenta en esta opci&oacute;n son: a) el momento a realizarla; y b) la extensi&oacute;n de la cirug&iacute;a. Las recomendaciones generales plantean que el momento id&oacute;neo para la colectom&iacute;a profil&aacute;ctica ser&iacute;a aquel en el que el crecimiento corporal ya se ha producido (entre 18-25 a&ntilde;os), una vez el diagn&oacute;stico de FAP se ha hecho. La extensi&oacute;n de la cirug&iacute;a es variable, y cada una de las opciones tienen sus ventajas e inconvenientes, por lo que la aplicaci&oacute;n del procedimiento es un tema individualizado a cada paciente, dependiente de la experiencia del equipo quir&uacute;rgico y plenamente consensuado con el enfermo tras una exhaustiva informaci&oacute;n, ya que ser&aacute; clave en el futuro del paciente su disponibilidad y capacidad de mantener el seguimiento protocolizado porquir&uacute;rgico. En general las posibilidades son tres: a) la proctocolectom&iacute;a total con ileostom&iacute;a definitiva; b) la colectom&iacute;a abdominal con anastomosis ileorrectal (IRA); y c) la proctocolectom&iacute;a con mucosectom&iacute;a y anastomosis de reservorio ileal con el ano (IPAA); a su vez esta &uacute;ltima opci&oacute;n puede hacerse mediante cualquiera de estas dos t&eacute;cnicas: a) anastomosis con doble grapado mec&aacute;nico entre el rerservorio y el canal anal; y b) mucosectom&iacute;a con anastomosis manual &iacute;leo-anal a nivel de la l&iacute;nea pect&iacute;nea.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La primera opci&oacute;n tiene la desventaja de la ileostom&iacute;a permanente, lo que puede causar una alteraci&oacute;n muy importante de la calidad de vida en pacientes en plena juventud, incluyendo disfunci&oacute;n sexual. Este tipo de procedimiento s&oacute;lo suele hacerse cuando hay contraindicaciones para realizar cualquiera de los otros dos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Las otras dos opciones, IRA o IPAA, son las preferidas porque intentan eliminar toda la mucosa col&oacute;nica y rectal, para poder asegurar que estos pacientes tienen el menor riesgo de desarrollar CCR en el futuro. Las mayores experiencias con la IRA la tienen en la Cleveland Clinic de los EE.UU. (6), aunque los trabajos publicados ya tienen bastantes a&ntilde;os. Algunos autores han se&ntilde;alado que la colectom&iacute;a parece inducir la regresi&oacute;n espont&aacute;nea de los p&oacute;lipos, pero no se ha comprobado o es cuestionable la permanencia de esta regresi&oacute;n; otros han indicado que el riesgo de adenocarcinoma rectal se relaciona con el n&uacute;mero de p&oacute;lipos. Por otra parte, dado que el programa de vigilancia postcolectom&iacute;a es exhaustivo, es cierto que si aparecen c&aacute;nceres de recto, ser&aacute;n identificados en estadios m&aacute;s precoces, con mejor posibilidad de curaci&oacute;n ulterior. Por tanto la IRA puede ser una opci&oacute;n apropiada para pacientes con AFAP o aquellos que tengan escasa afectaci&oacute;n rectal desde el inicio (7). De todas formas los estudios de seguimiento han revelado que 1 de cada 4 pacientes con IRA desarrollan c&aacute;ncer rectal en un periodo de seguimiento de 13 a&ntilde;os (8).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La IPAA con mucosectom&iacute;a rectal restaura la continuidad intestinal e intenta eliminar todo el tejido rectal, de forma a evitar el subsiguiente riesgo de c&aacute;ncer de recto. La principal desventaja de esta operaci&oacute;n es que es una t&eacute;cnica m&aacute;s dif&iacute;cil y con mayor tasa de complicaciones. Adem&aacute;s algunos autores han se&ntilde;alado la posibilidad de que pueden retenerse islotes de mucosa rectal incluso tras la mucosectom&iacute;a, concluy&eacute;ndose que el riesgo de formaci&oacute;n de p&oacute;lipos intrarrectales y de displasia, disminuye pero no es totalmente eliminado, aunque sea inferior que en el caso de la IPAA con doble grapado (10 frente a 31% a los 7 a&ntilde;os) (9). Dados los resultados a largo plazo de la IRA y aunque una mucosectom&iacute;a rectal no deber&iacute;a dar una falsa sensaci&oacute;n de seguridad, siendo absolutamente necesaria la vigilancia postquir&uacute;rgica rigurosa, el procedimiento preferido para la mayor&iacute;a de pacientes con FAP es la IPAA, practicada por cirujanos expertos, con vigilancia posterior "agresiva" para reducir la morbilidad y mortalidad de las variadas manifestaciones extracol&oacute;nicas, incluyendo los tumores desmoides.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En consonancia con lo que hemos comentado m&aacute;s arriba, el trabajo de la Dra. Cordero (autora de un excelente trabajo de revisi&oacute;n del tema -referencia 1-) y cols., del Servicio de Digestivo del Hospital Virgen del Roc&iacute;o de Sevilla, publicado en este n&uacute;mero de la revista, sigue de forma muy bien protocolizada, con los criterios aceptados internacionales, a 28 de 45 pacientes con FAP diagnosticados en su &aacute;rea de referencia (incidencia de 0,38 /100.000 habitantes/a&ntilde;o) e intervenidos, esto es, el 62,2% de los diagnosticados (20 con IRA, 8 con IPAA, pero sin mucosectom&iacute;a total), durante un periodo medio de 6 a&ntilde;os y medio (rango 1-17 a&ntilde;os); otros 4 enfermos fueron tratados con proctocolectom&iacute;a total e ileostom&iacute;a permanente y no entraron en el seguimiento. S&oacute;lo dos de los 28 enfermos (7.1%) desarrollaron un adenocarcinoma rectal despu&eacute;s de dejar de acudir al seguimiento exhaustivo protocolizado, que era cada 12 meses en los sometidos a IPAA y cada 6 meses en los intervenidos mediante IRA. En ambos casos la intervenci&oacute;n previa era una IRA y el tiempo de abandono del protocolo de seguimiento fue de 21 y 36 meses respectivamente, es decir, hab&iacute;an faltado a 3 revisiones el primer caso y a 6 revisiones el segundo; adem&aacute;s el tiempo transcurrido desde la IRA era en ambos casos de m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. Curiosamente este porcentaje es similar (47 enfermos de 659 que se intervinieron mediante IRA, 12,5% con un IC95% de 7,1-17,9%, entre los a&ntilde;os 1940 y 1997 en Holanda, Finlandia, Suecia y Dinamarca), seg&uacute;n publican Vasen y cols. (4). En comparaci&oacute;n con la IRA, la IPAA signific&oacute; una ganancia en expectativa de vida de casi dos a&ntilde;os. Estos autores remarcan que el 75% de los pacientes que desarrollaron c&aacute;ncer rectal ten&iacute;an una rectoscopia negativa dentro de los 12 meses anteriores al diagn&oacute;stico de malignidad, pero en el trabajo de la Dra. Cordero y cols., el seguimiento se hac&iacute;a cada 6 meses.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los autores insisten en que las revisiones peri&oacute;dicas, con exploraci&oacute;n minuciosa frontal y en retrovisi&oacute;n del mu&ntilde;&oacute;n rectal en el caso de la IRA y del reservorio y la anastomosis ileoanal en el caso de la IPAA, ayud&aacute;ndose con colorantes vitales y con endoscopia de magnificaci&oacute;n, con polipectom&iacute;a cuidadosa en los casos en que se demuestren lesiones polipoides, maximiza los resultados preventivos en el momento actual de nuestros conocimientos en esta enfermedad tan poco com&uacute;n, sobre todo si un equipo de expertos m&eacute;dicos y cirujanos, canaliza todos los esfuerzos diagn&oacute;stico-terap&eacute;uticos centralizando el seguimiento de estos enfermos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Cordero C, Leo E, De la Santa J. P&oacute;lipos y s&iacute;ndromes de poliposis intestinal. En: Berenguer J, editor. Gastroenterolog&iacute;a y Hepatolog&iacute;a. 3&ordf; ed. Madrid: Elsevier; 2002. p. 361-76.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">2. Nandakumar G, Morgan JA, Silverberg D, Steinhagen RM. Familial polyposis coli: Clinical manifestations, evaluation, management and treatment. Mt Sinai J Med 2004; 71: 384-91.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">3. Rustin RB, Jagelman DG, McGannon, Fazio VW, et al. Spontaneous mutation in familial adenomatous polyposis. Dis Colon Rectum 1990; 33: 52-5.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">4. Vasen HF, Van Duijvendijk P, Buskens E, B&uuml;low C, et al. Decision analysis in the surgical treatment of patients with familial adenomatous polyposis: a Dutch-Scandinavian collaborative study including 659 patients. Gut 2001; 49: 231-5.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">5. Robbins DH, Itzkowitz SH. The molecular and genetic basis of colon cancer. Med Clin N Am 2002; 86: 1467-95.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">6. Gingold BS, Jagelman DG. Sparing the rectum in familial poliposis: causes for failure. Surgery 1981; 89: 314-8.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">7. Church J, Simmang C. Practice parameters for the treatment of patients with dominantly inherited colorectal cancer (familial adenomatous polyposis and hereditary nonpoliposis colorectal cancer). Dis Colon Rectum 2003; 46: 1001-12.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">8. Jang YS, Steinghagen RM, Heimann TM. Colorectal cancer in familial adenomatous polyposis. Dis Colon Rectum 1997; 40: 312-6.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">9. Van Duijvendijk P, Vasen HF, Bertario L, B&uuml;low S, et al. Cumulative risk of developing polyps and of malignancy at the ileal pouch-anal anastomosis in patients with familial adenomatous polyposis. J Gastrointest Surg 1999; 3: 325-30.</font></p>      ]]></body>
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