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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">INFORMACIÓN AL PACIENTE</font></b></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Sección coordinada por:    <br> </b>V.F. Moreira y A. López San Román    <br> Servicio de Gastroenterología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Hepatitis B, hepatitis C y embarazo</b></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Hepatitis B, hepatitis C and pregnancy</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿QU&Eacute; ES LA HEPATITIS?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El t&eacute;rmino hepatitis significa inflamaci&oacute;n del h&iacute;gado y puede tener distintas causas. Entre las m&aacute;s frecuentes est&aacute;n las infecciones por virus de la hepatitis B y C. La hepatitis viral puede ser aguda (inflamaci&oacute;n limitada) o cr&oacute;nica (inflamaci&oacute;n que persiste m&aacute;s de 6 meses).</font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿C&Oacute;MO PUEDE TRANSMITIRSE LA HEPATITIS POR VIRUS B O C?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los virus de la hepatitis B y C se transmiten por v&iacute;a parenteral, es decir a trav&eacute;s del contacto directo entre la sangre de un paciente infectado y la sangre o las mucosas (oral o genital) de otra persona. Esto puede ocurrir por el uso de material no esterilizado (agujas, jeringas, instrumental quir&uacute;rgico) y tambi&eacute;n por v&iacute;a sexual y por v&iacute;a perinatal o vertical (la madre puede transmitir la infecci&oacute;n al reci&eacute;n nacido durante el parto). El riesgo de transmisi&oacute;n perinatal esta claramente demostrado, ya que durante el embarazo y el parto, la sangre y fluidos de la madre est&aacute;n en &iacute;ntimo contacto con el feto.</font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>S&Iacute;NTOMAS</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La hepatitis aguda por virus B y C puede ser asintom&aacute;tica (pasando desapercibida para el paciente) o presentarse con s&iacute;ntomas inespec&iacute;ficos de fiebre, falta de apetito y cansancio, acompa&ntilde;ados de ictericia, que es la coloraci&oacute;n amarillenta de la piel y de los ojos. En la hepatitis cr&oacute;nica lo habitual es que no noten s&iacute;ntomas o que estos sean leves (molestias de abdomen, debilidad...).</font></p>      <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>DIAGN&Oacute;STICO</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En una hepatitis aguda sospechada por s&iacute;ntomas o ictericia, junto el hallazgo en un an&aacute;lisis de un aumento importante de transaminasas (componente normal de las c&eacute;lulas del h&iacute;gado, que se liberan en exceso a la sangre cuando estas se destruyen), se estudian marcadores en la sangre para descartar la infecci&oacute;n por virus de la hepatitis B y C. Si alguno de estos marcadores resultara positivo se llegar&iacute;a al diagn&oacute;stico de hepatitis aguda.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el caso de la hepatitis cr&oacute;nica el diagn&oacute;stico es casi siempre de forma casual por alguna alteraci&oacute;n en los an&aacute;lisis o en las ocasiones en que se solicitan para descartar dichas infecciones y evitar su posible transmisi&oacute;n, como es durante el embarazo o al donar sangre. Los marcadores serol&oacute;gicos que se solicitan para el diagn&oacute;stico de estas dos infecciones cr&oacute;nicas son el ant&iacute;geno de superficie (HbsAg) en el caso de la hepatitis B y el anticuerpo VHC (anti VHC) y la PCR-VHC en la hepatitis C.</font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>HEPATITIS B Y EMBARAZO</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La infecci&oacute;n por el virus de la hepatitis B (VHB) es muy frecuente en el mundo. En Espa&ntilde;a el n&uacute;mero de portadores de esta enfermedad es aproximadamente del 2%. El marcador de hepatitis B (HbsAg) se solicita a todas las embarazadas en el primer trimestre del embarazo, por el riesgo de transmisi&oacute;n de madre a hijo que existe y la posibilidad actual de evitar esta infecci&oacute;n en el reci&eacute;n nacido.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La infecci&oacute;n aguda por el virus B durante el embarazo es muy infrecuente y no tiene tratamiento espec&iacute;fico para la madre, realiz&aacute;ndose en el reci&eacute;n nacido las mismas medidas preventivas para evitar su contagio que en las madres con infecci&oacute;n cr&oacute;nica por el VHB.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mucho m&aacute;s frecuente es conocer antes del embarazo o diagnosticarse durante el primer trimestre de la gestaci&oacute;n la existencia de una hepatitis cr&oacute;nica por virus B. La hepatitis cr&oacute;nica B no influye en la capacidad de quedarse embarazada, ni provoca problemas de malformaciones o enfermedades en el ni&ntilde;o. &Uacute;nicamente est&aacute; contraindicado el embarazo si la mujer est&aacute; en tratamiento para esta enfermedad. Tampoco existe evidencia de que el embarazo influya en la enfermedad de la madre. Pero, como se ha comentado antes, la infecci&oacute;n por VHB tiene un alto riesgo de transmitirse al reci&eacute;n nacido en el momento del parto, especialmente en las madres portadoras del virus en fase replicativa (cuando se detecta el virus multiplic&aacute;ndose activamente en sangre). El riesgo de contagio al reci&eacute;n nacido es alto oscilando entre el 40 y 90% y no influye que el parto se produzca por v&iacute;a vaginal o por ces&aacute;rea. Una vez infectado, hasta el 90% de ellos pueden desarrollar una infecci&oacute;n cr&oacute;nica. Sin embargo, este riesgo se reduce o anula casi por completo (m&aacute;s del 95% de los casos) mediante la administraci&oacute;n de inmunoglobulina espec&iacute;fica frente al VHB en dosis &uacute;nica y la administraci&oacute;n de la primera dosis de vacuna anti hepatitis B inmediatamente despu&eacute;s del parto (en las primeras 12 horas de vida), continuando la administraci&oacute;n de otras dos dosis de vacuna al mes y a los 6 meses de la primera. Esta pauta de profilaxis no s&oacute;lo protege al ni&ntilde;o de la infecci&oacute;n durante el parto, sino que adem&aacute;s permite la lactancia materna sin riesgo de infecci&oacute;n posterior. En el ni&ntilde;o que ha recibido profilaxis, se suele vigilar la eficacia de esta en los primeros meses.</font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>HEPATITIS C Y EMBARAZO</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La frecuencia de la infecci&oacute;n cr&oacute;nica por el virus de la hepatitis C (VHC) en mujeres en edad de procrear es similar al de la poblaci&oacute;n general, en nuestro pa&iacute;s aproximadamente el 1%. Este hecho, junto con que el diagn&oacute;stico durante la gestaci&oacute;n no aporta cambios de actitud en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica para evitar eficazmente la transmisi&oacute;n perinatal, hace que no se recomiende el cribado de VHC en todas las mujeres embarazadas. La hepatitis cr&oacute;nica C no influye en la fertilidad, en el n&uacute;mero de abortos o malformaciones fetales, ni en el curso del embarazo, contraindic&aacute;ndose este, si el padre o la madre se encuentran en tratamiento por esta enfermedad y hasta 6 meses despu&eacute;s de la finalizaci&oacute;n del mismo. Tampoco existe evidencia de que el embarazo influya en la enfermedad de la madre, es m&aacute;s, se suele evidenciar un descenso de transaminasas. Existe riesgo de infecci&oacute;n perinatal pero este es bajo, de cada 100 ni&ntilde;os se contagian aproximadamente 5. El contagio al igual que en la hepatitis B es de madre a hijo. Si el infectado es s&oacute;lo el padre, el ni&ntilde;o carece de riesgo. El momento del contagio probablemente sea al final del embarazo o durante el parto, pero no se ha demostrado que el parto vaginal o por ces&aacute;rea influya en el contagio del ni&ntilde;o, por lo que esta &uacute;ltima no est&aacute; indicada por este &uacute;nico motivo. Los principales factores de riesgo para que se produzca la transmisi&oacute;n son la coinfecci&oacute;n con el VIH y una alta carga de virus C en la sangre de la madre. La infecci&oacute;n en el reci&eacute;n nacido se cronifica en la mayor&iacute;a de los casos y aunque cursa de forma m&aacute;s benigna que en los adultos, con los a&ntilde;os tambi&eacute;n pueden tener complicaciones. Muchos ni&ntilde;os tras el parto, presentan anticuerpos anti VHC adquiridos de la madre a trav&eacute;s de la placenta y que desaparecen en los siguientes meses, careciendo de trascendencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A partir del segundo mes, se puede estudiar la PCR-VHC para descertar infecci&oacute;n por este virus. Para reducir el n&uacute;mero de an&aacute;lisis, se determina s&oacute;lo el anti VHC a los 18 meses, y si este es positivo confirma que el ni&ntilde;o est&aacute; infectado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Teniendo en cuenta la baja probabilidad de contagio no se desaconseja el embarazo en estas mujeres, pero si deben conocer del riesgo de transmisi&oacute;n perinatal y de que no existe ninguna medida profil&aacute;ctica para evitar dicho contagio en el reci&eacute;n nacido. La lactancia no se ha demostrado que sea un factor de riesgo para la infecci&oacute;n del reci&eacute;n nacido, por lo que pueden alimentarse con leche materna.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">P. Castillo y J. C. Erdozain</font></b></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Hospital Universitario La Paz. Madrid</font></p>      ]]></body>
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