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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La secreción biliar: en la encrucijada de la carcinogénesis colorrectal]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clínico San Carlos Servicio de Cirugía 2 ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>EDITORIAL</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>La secreci&oacute;n biliar: en la encrucijada de la carcinog&eacute;nesis colorrectal</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>Bile secretion  - At the crossroads of colorectal carcinogenesis</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>A. S&aacute;nchez-Pernaute</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Cirug&iacute;a 2. Hospital Cl&iacute;nico San Carlos. Madrid</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">El carcinoma colorrectal constituye en el momento actual el tumor maligno con mayor incidencia en nuestro pa&iacute;s, si se excluyen las neoplasias cut&aacute;neas y considerando conjuntamente ambos g&eacute;neros (1). Su alta frecuencia ha conducido a que se haya profundizado en el conocimiento de la carcinog&eacute;nesis colorrectal m&aacute;s que en el de cualquier otro tumor humano; y tambi&eacute;n ha permitido que en los centros sanitarios de tercer nivel se organice la atenci&oacute;n de los pacientes con tumores colorrectales con inter&eacute;s preferencial, tanto en los aspectos diagn&oacute;sticos (incluyendo los preventivos) como en los terap&eacute;uticos, quir&uacute;rgicos y oncol&oacute;gicos. La s&uacute;per-especializaci&oacute;n de cirujanos y onc&oacute;logos en el campo del c&aacute;ncer de colon y recto, junto con el diagn&oacute;stico m&aacute;s temprano de las lesiones neopl&aacute;sicas gracias a los programas de <i>screening</i> endosc&oacute;pico, han mejorado en gran medida los resultados terap&eacute;uticos obtenidos sobre esta patolog&iacute;a, encontr&aacute;ndonos en la actualidad en tasas de curaci&oacute;n que han convertido a esta entidad en una enfermedad cr&oacute;nica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">¿Cu&aacute;les son los caminos a seguir con el fin de lograr vencer esta y otras enfermedades neopl&aacute;sicas? Una vez alcanzadas las tasas de curaci&oacute;n actuales, y reconociendo que a&uacute;n se pueden y deben mejorar, parece claro que se deben destinar los esfuerzos, tanto econ&oacute;micos como de investigaci&oacute;n, hacia la prevenci&oacute;n de la aparici&oacute;n de la enfermedad. El diagn&oacute;stico precoz, favorecido por la amplia distribuci&oacute;n de las exploraciones endosc&oacute;picas, y tambi&eacute;n por la concienciaci&oacute;n social acerca de la importancia de dichas pruebas, ha permitido la reducci&oacute;n, detectada en los pa&iacute;ses occidentales, de la incidencia del carcinoma colorrectal. Esta pol&iacute;tica de diagn&oacute;stico precoz tiene limitada su aplicaci&oacute;n en nuestro medio por las carencias econ&oacute;micas y de personal, y solamente se puede llevar a cabo sobre poblaciones de riesgo, sea por historia familiar o por enfermedades predisponentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un paso por delante de la detecci&oacute;n precoz, tanto de tumores tempranos como de lesiones preneopl&aacute;sicas, se sit&uacute;a la prevenci&oacute;n de la aparici&oacute;n del tumor. Dec&iacute;amos antes que la alta tasa de presentaci&oacute;n del c&aacute;ncer de colon convierte a esta enfermedad en un magn&iacute;fico banco de pruebas para el estudio de la carcinog&eacute;nesis; y no solamente por su elevada incidencia, sino por la facilidad de obtener muestras tumorales y no tumorales endosc&oacute;picamente y por el conocimiento de la existencia de lesiones preneopl&aacute;sicas que pueden ser accesibles tambi&eacute;n al estudio endosc&oacute;pico, lo cual brinda la posibilidad de conocer las distintas etapas del desarrollo de la enfermedad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las enfermedades neopl&aacute;sicas son el resultado de la confluencia de m&uacute;ltiples factores que dan lugar conjuntamente al crecimiento celular que las caracteriza. Participan factores ex&oacute;genos y factores end&oacute;genos, factores ambientales y factores del individuo. En los tumores colorrectales los factores ambientales son los introducidos con la dieta, y los end&oacute;genos -los que conceden la predisposici&oacute;n- las alteraciones gen&eacute;ticas de las c&eacute;lulas de la mucosa colorrectal. La interacci&oacute;n de ambos es la que origina el comienzo de la cascada tumoral, la secuencia adenoma-carcinoma descrita por Vogelstein (2) hace ya casi dos decenios. Y una elegante interacci&oacute;n entre factores end&oacute;genos y ex&oacute;genos es la centralizada por la secreci&oacute;n biliar, encrucijada de caminos en la carcinog&eacute;nesis colorrectal. La secreci&oacute;n biliar ha sido responsabilizada de la malignizaci&oacute;n de tejidos en distintas neoplasias, principalmente en el c&aacute;ncer sobre est&oacute;mago operado y en el adenocarcinoma sobre Barrett. En la secuencia carcinog&eacute;nica que desemboca en los tumores colorrectales, la secreci&oacute;n biliar actuar&iacute;a por medio de sus metabolitos, los &aacute;cidos biliares, el litoc&oacute;lico y el deoxic&oacute;lico, siendo este &uacute;ltimo el principal protagonista del desarrollo de las neoplasias. La dieta tambi&eacute;n se ha relacionado con el desarrollo de tumores colorrectales, y fundamentalmente la dieta moderna occidental. Las diferencias entre la dieta moderna (m&aacute;s carcin&oacute;gena) y la dieta paleol&iacute;tica (menos carcin&oacute;gena) estriban en una menor participaci&oacute;n de las prote&iacute;nas animales en el aporte cal&oacute;rico y una mayor participaci&oacute;n de las grasas, con diferencias en ambos nutrientes en torno al 50% (3). A mayor consumo de grasa, mayor concentraci&oacute;n de &aacute;cidos biliares en la luz intestinal. Los dos productos de degradaci&oacute;n de los &aacute;cidos biliares, el &aacute;cido deoxic&oacute;lico y el litoc&oacute;lico, se han relacionado con el desarrollo de carcinoma colorrectal, pero fundamentalmente el primero. La adici&oacute;n de &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico a la dieta disminuye de forma importante la concentraci&oacute;n de &aacute;cido deoxic&oacute;lico en la luz intestinal, y esto se puede comportar como mecanismo oncoprotector. El mecanismo por el cual el &aacute;cido deoxic&oacute;lico promueve el desarrollo tumoral no est&aacute; claro; s&iacute; parece que no act&uacute;a solamente como carcin&oacute;geno sobre la mucosa col&oacute;nica, ya que se ha encontrado relacionado con el desarrollo de otros tumores, como es el hepatocarcinoma en pacientes con <i>colestasis intrahep&aacute;tica familiar progresiva tipo 2</i>, enfermedad producida por una deficiencia gen&eacute;tica de la bomba excretora de sales biliares canalicular, y en la que se produce colestasis severa con elevaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n s&eacute;rica de &aacute;cidos biliares (4). Sin saberse c&oacute;mo funciona sobre la mucosa col&oacute;nica s&iacute; se comienza a conocer c&oacute;mo act&uacute;a su inhibidor, el &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico. Este derivado incrementa la expresi&oacute;n de ant&iacute;genos del complejo mayor de histocompatibilidad en tejidos premalignos, modula las alteraciones inducidas por carcin&oacute;genos sobre la prote&iacute;n-kinasa C, estabiliza las membranas celulares, reduce la concentraci&oacute;n de fosfolipasa A2 actuando a nivel de RNA mensajero y a nivel proteico y reduce los niveles de prostanoides mucosos y la incidencia de focos aberrantes en las criptas. Es decir, el ursodeoxic&oacute;lico parece producir un efecto anticarcin&oacute;geno directo por la inhibici&oacute;n de la excreci&oacute;n de un producto carcin&oacute;geno, el &aacute;cido deoxic&oacute;lico, y un efecto indirecto probablemente a trav&eacute;s de mediadores inflamatorios, lo que une esta l&iacute;nea tumoral/antitumoral con la cada vez mejor conocida de los antiinflamatorios no esteroideos (5). Y tambi&eacute;n se ha descrito su participaci&oacute;n en la carcinog&eacute;nesis mediante la alteraci&oacute;n del microambiente que produce comport&aacute;ndose como antioxidante, estabilizando la membrana mitocondrial y evitando la liberaci&oacute;n de radicales oxidativos que pueden inducir da&ntilde;o gen&oacute;mico (6).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el presente n&uacute;mero de <i>Revista Espa&ntilde;ola de Enfermedades Digestivas</i>, P&eacute;rez-Holanda y colaboradores (7) publican un interesante trabajo experimental acerca de la inhibici&oacute;n de la carcinog&eacute;nesis colorrectal mediante la administraci&oacute;n oral de &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico. Este trabajo representa la continuaci&oacute;n de una l&iacute;nea de trabajo larga y productiva conducida por los autores acerca de la carcinog&eacute;nesis colorrectal, orientada principalmente a los aspectos ex&oacute;genos y ambientales y no a los gen&eacute;ticos. El presente estudio no concluye una asociaci&oacute;n entre la administraci&oacute;n del inhibidor y la disminuci&oacute;n de la tasa de carcinomas, a diferencia de otros estudios encontrados en la literatura internacional. Los autores justifican este hecho por el dise&ntilde;o del trabajo en que se administra concomitantemente el inductor tumoral con el protector, lo cual podr&iacute;a restar eficacia a este &uacute;ltimo. El trabajo del grupo de P&eacute;rez-Holanda est&aacute; llevado a cabo con un dise&ntilde;o metodol&oacute;gico riguroso (no en vano son pioneros en nuestro pa&iacute;s en los estudios sobre carcinog&eacute;nesis en animal de experimentaci&oacute;n), y con ello demuestran que la sola introducci&oacute;n de ursodeoxic&oacute;lico en la dieta no es capaz de limitar la progresi&oacute;n tumoral inducida por 1,2-dimetilhidracina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Durante la pasada d&eacute;cada se han publicado numerosos trabajos de investigaci&oacute;n animal y humana, experimentales y cl&iacute;nicos, que analizan distintos supuestos carcin&oacute;genos o productos carcino-protectores y su influencia sobre tumores de alta prevalencia (colon, mama, pulm&oacute;n). Los resultados encontrados son variados. Llama la atenci&oacute;n c&oacute;mo se demuestra que un onco-protector pulmonar conocido (o supuesto) como es el &szlig;-caroteno, se comporta igualmente como inductor de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en fumadores; o c&oacute;mo el &aacute;cido f&oacute;lico, recomendado como suplemento con el fin de reducir la probabilidad de desarrollo de carcinoma colorrectal, favorece el desarrollo tumoral en presencia de lesiones preneopl&aacute;sicas (8,9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La variedad de resultados apoya la dificultad de traslaci&oacute;n de los estudios en animal de experimentaci&oacute;n a la cl&iacute;nica humana (10). Existen m&uacute;ltiples factores que afectan a los resultados obtenidos de forma determinante y cuya influencia no es bien conocida. La dosis y el tipo de administraci&oacute;n tanto del inductor tumoral como del f&aacute;rmaco protector, como apunta P&eacute;rez-Holanda (7), el tipo de animal utilizado, la administraci&oacute;n concomitante de otros tratamientos, son todos potenciales moduladores de los efectos observados. Ejemplo de esto es el trabajo de Tung y colaboradores (11), probablemente el estudio cl&iacute;nico donde mejor se demuestra, y con m&aacute;s seguridad, la labor protectora del &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico en pacientes con una afecci&oacute;n preneopl&aacute;sica, colitis ulcerosa con colangitis esclerosante; se trata de un grupo seleccionado por su alta probabilidad de desarrollo de c&aacute;ncer de colon (casi 50% a los 25 a&ntilde;os del debut de la colitis), y sobre el que se analiza la administraci&oacute;n de ursodeoxic&oacute;lico, que se demuestra significativamente protector. Sin embargo, el grupo de estudio est&aacute; formado por individuos en los que no se conoce con certeza el motivo de la administraci&oacute;n de ursodeoxic&oacute;lico sobre cada paciente -lo cual puede suponer un sesgo en la selecci&oacute;n- , y en los que, dadas las caracter&iacute;sticas de la enfermedad de base, existe sin duda una politerapia, con mezcla de tratamientos con f&aacute;rmacos antiinflamatorios, vitaminas o &aacute;cido f&oacute;lico, que pueden y deben tener su importancia sobre el resultado, aunque los autores lo nieguen. La importancia de los antiinflamatorios como "cofactores" del &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico fue ya propuesta a principios de la pasada d&eacute;cada por Rigas (12).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dif&iacute;cil es afirmar en la actualidad que un tratamiento determinado prevenga con efectividad del desarrollo de una neoplasia, y dif&iacute;cil, o cuando menos comprometido, es recomendar su uso rutinario para la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer. M&aacute;s sencillo, m&aacute;s inocuo, con menos intereses comerciales, pero probablemente m&aacute;s efectivo (aunque sea tras varias generaciones) es recomendar cambios diet&eacute;ticos hacia una alimentaci&oacute;n saludable, que adem&aacute;s no solamente lo ser&aacute; en el sentido neopl&aacute;sico sino probablemente de forma paralela en el cardiovascular, pulmonar o en el de las enfermedades metab&oacute;licas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. L&oacute;pez-Abente G, Poll&aacute;n M, Aragon&eacute;s N, P&eacute;rez G&oacute;mez B, Hern&aacute;ndez Barrera V, Lope V, et al. Situaci&oacute;n del c&aacute;ncer en Espa&ntilde;a: Incidencia. An Sist Sanit Navar 2004; 27: 165-73.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">2. Fearon ER, Vogelstein B. A genetic model for colorectal carcinogenesis. Cell 1990; 61: 759-67.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">3. Vineis P, Matullo G, Manuguerra M. An evolutionary paradigm for carcinogenesis? J Epidemiol Community Health 2003; 57: 89-95.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">4. Jansen PLM. Endogenous bile acids as carcinogens. J Hepatol 2007 (in press).</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">5. Hawk ET, Viner JL. Chemoprevention in ulcerative colitis: Narrowing the gap between clinical practice and research. Ann Intern Med 2001; 134: 158-60.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">6. Mitsuyoshi H, Nakashima T, Sumida Y, Yoh T, Nakajima Y, Ishikawa H, et al. Ursodeoxycholic acid protects hepatocytes against oxidative injury via induction of antioxidants. Biochem Biophys Res Commun 1999; 263: 537-42.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">7. P&eacute;rez-Holanda, Rodrigo L, Vi&ntilde;as Salas J, Pi&ntilde;ol Felis C. Efecto del &aacute;cido ursodeoxic&oacute;lico en un modelo experimental de c&aacute;ncer de colon. Rev Esp Enferm Dig 2007; 99: 491-6.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">8. Touvier M, Kesse E, Clavel-Chapelon F, Boutron-Ruault MC. Dual association of &szlig;-carotene with risk of tobacco-relatec cancers in a cohort of French Women. J Natl Cancer Inst 2005; 97: 1338-44.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">9. Song J, Medline A, Mason JB, Gallinger S, Kim YI. Effects of dietary folate on intestinal tumorigenesis in the ApcMin mouse. Cancer Res 2000; 60: 5434-40.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">10. Bruce WR. Counterpoint: From animal models to prevention of colon cancer. Crieria for proceeding from preclinical studies and choice of models for prevention studies. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2003; 12: 401-4.</font></p>    <p><font face="Verdana" size="2">11. Tung BY, Emond MJ, Haggitt RC, Bronner MP, Kimmey MB, Kowdley KV, et al. Ursodiol use ia associated with lower prevalence of colonic neoplasia in patients with ulcerative colitis and primary sclerosing cholangitis. Ann Intern Med 2001; 134: 89-95.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">12. Rigas B, Tsioulias GJ, Allan C, Wali RK, Brasitus TA. The effect of bile acids and piroxicam on MHC antigen expression in rat colonocytes during colon cancer development. Immunology 1994; 83: 319-23.</font></p>      ]]></body>
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