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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Calprotectina fecal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Fecal calprotectin]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) Servicio de Digestivo ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Calprotectina fecal</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Fecal calprotectin</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">L. Rodrigo</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Digestivo. Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Oviedo</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Caracter&iacute;sticas generales</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La calprotectina (CP) es una prote&iacute;na que se encuentra en el organismo de forma abundante y ampliamente distribuida. Va unida al calcio y pertenece a la familia S100. Est&aacute; contenida principalmente en los leucocitos polimorfonucleares neutr&oacute;filos (PMNs) y tambi&eacute;n est&aacute; presente, aunque en una menor proporci&oacute;n, en los monocitos y los macr&oacute;fagos reactivos (1).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La CP representa aproximadamente el 5% del contenido total proteico de los leucocitos neutr&oacute;filos y un 60% del contenido total de prote&iacute;nas que est&aacute;n presentes en su citoplasma (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Presenta claras propiedades bacteriost&aacute;ticas y fungicidas y sus niveles plasm&aacute;ticos se elevan de 5 a 40 veces, en presencia de procesos infecciosos y/o inflamatorios (3).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n se encuentra presente en las heces y la concentraci&oacute;n fecal de calprotectina (CPF) es muy superior comparada con sus niveles plasm&aacute;ticos (aproximadamente unas 6 veces) (4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se encuentran niveles elevados de CP en las heces de pacientes con diversos procesos inflamatorios intestinales, tanto localizados a nivel del intestino delgado como en cualquier parte del colon (5-7).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>M&eacute;todo de determinaci&oacute;n de la CPF y valores de referencia</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En 1992 Roseth y cols. (2) desarrollaron el primer m&eacute;todo de determinaci&oacute;n de CPF, mediante una t&eacute;cnica de Elisa. Desde entonces, se ha mejorado y validado extensamente el m&eacute;todo y se emplean muestras muy peque&ntilde;as de heces (0,1 g) que se mezclan con una soluci&oacute;n tamp&oacute;n, en un tubo de 5 ml (8). Los resultados de su determinaci&oacute;n muestran una muy buena correlaci&oacute;n con la excreci&oacute;n fecal en 3 d&iacute;as de granulocitos marcados con un is&oacute;topo radiactivo como el Indio 111 (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los nuevos m&eacute;todos expresan la concentraci&oacute;n de CPF en microgramos por gramo, a diferencia de los anteriores que lo med&iacute;an en miligramos por litro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La CP es una prote&iacute;na muy estable y resistente a la degradaci&oacute;n proteol&iacute;tica de las heces. Las muestras pueden ser guardadas hasta 5 d&iacute;as a temperatura normal, sin observar p&eacute;rdida apreciable de su concentraci&oacute;n y se pueden enviar por correo sin refrigeraci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El l&iacute;mite superior de la normalidad se establece en 50 &mu;g/g. Los valores de referencia para los ni&ntilde;os son similares a los encontrados en los adultos, aunque de forma curiosa los ni&ntilde;os sanos en el primer a&ntilde;o de vida, presentan valores hasta 10 veces superiores a los normales para ni&ntilde;os mayores de dicha edad, sin existir una explicaci&oacute;n clara al respecto (10).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Utilidad de los marcadores biol&oacute;gicos en la enfermedad inflamatoria intestinal</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los denominados "Marcadores Biol&oacute;gicos de Actividad" o "Reactantes de Fase Aguda" se vienen empleando en el estudio y seguimiento de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) desde hace varias d&eacute;cadas, con diferentes objetivos entre los que hay que se&ntilde;alar con fines diagn&oacute;sticos, para seguir la evoluci&oacute;n del curso cl&iacute;nico, para realizar el diagn&oacute;stico diferencial con otros procesos intestinales y con la intenci&oacute;n de monitorizar la eficacia del tratamiento empleado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La llegada de los tratamientos biol&oacute;gicos en la EII, ha renovado el inter&eacute;s de la utilizaci&oacute;n de estos marcadores, especialmente la prote&iacute;na C reactiva (PCR), por su utilidad para poder seleccionar pacientes que puedan responder a estos tratamientos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De todos los reactantes de fase aguda, la PCR es el que m&aacute;s se ha estudiado y viene proporcionando excelentes resultados, ya que es un marcador objetivo de inflamaci&oacute;n y se correlaciona bien con el grado de actividad, tanto en la enfermedad de Crohn (EC), como en la colitis ulcerosa (CU). Adem&aacute;s presenta una vida media corta, por lo que se eleva precozmente al comienzo de la inflamaci&oacute;n y disminuye paralelamente con su resoluci&oacute;n. Su determinaci&oacute;n es sencilla y r&aacute;pida, ya que se realiza por un test de ELISA comercial siendo su determinaci&oacute;n barata, sencilla y r&aacute;pida, pudiendo realizarse incluso con car&aacute;cter de urgencia. La presencia de niveles elevados de PCR se asocia con una mejor respuesta a los tratamientos biol&oacute;gicos y cuando est&aacute;n normales, por el contrario, predicen una mayor respuesta con el placebo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, a pesar de las posibles ventajas de la determinaci&oacute;n rutinaria de la PCR y otros marcadores, tienen tambi&eacute;n sus inconvenientes. As&iacute; por ejemplo, ha sido ampliamente demostrado que la PCR se relaciona mejor con la actividad de la enfermedad inflamatoria intestinal en pacientes con EC, que en los que presentan una CU (11).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otros marcadores de laboratorio entre los que se incluyen la determinaci&oacute;n de la velocidad de sedimentaci&oacute;n (V. de S), el recuento de leucocitos y de plaquetas, los niveles s&eacute;ricos de alb&uacute;mina y de alfa-1-glicoprote&iacute;na &aacute;cida (Orosomucoide), han sido estudiados en la EII y son por lo general menos &uacute;tiles que la PCR. La V. de S. presenta varias desventajas entre las que se incluyen, el tener una vida media muy prolongada y que sus niveles dependen de muchos factores, tales como la edad, la presencia de anemia o policitemia, los niveles s&eacute;ricos de ciertas prote&iacute;nas, incluso el tabaquismo y el tratamiento con diversos f&aacute;rmacos, por lo que su determinaci&oacute;n actualmente no es comparable con la PCR en sensibilidad ni especificidad, para procesos inflamatorios (12,13).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los marcadores fecales parecen ser prometedores y m&aacute;s espec&iacute;ficos para detectar la presencia de inflamaci&oacute;n intestinal en pacientes con EII establecida. Se han observado resultados prometedores con el empleo de la calprotectina fecal (CPF), tanto en pacientes con EC como con CU. Datos recientes sugieren sin embargo, que la eficacia de la CPF, al contrario que la PCR, presenta una mayor sensibilidad diagn&oacute;stica en pacientes con CU, que con EC.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Analizados en conjunto, los marcadores biol&oacute;gicos de actividad inflamatoria son todos &uacute;tiles y deben formar parte del manejo global del estudio y tratamiento de pacientes con EII. Sin embargo, hasta que no dispongamos de una mayor informaci&oacute;n, su utilizaci&oacute;n debe ser contemplada como una herramienta m&aacute;s de trabajo en estos pacientes con EII que se debe a&ntilde;adir a los datos de la observaci&oacute;n cl&iacute;nica, exploraci&oacute;n f&iacute;sica, otras pruebas de laboratorio que junto con las pruebas de imagen, los hallazgos endosc&oacute;picos y bi&oacute;psicos, siempre que sea posible y necesaria su utilizaci&oacute;n, ya que su empleo aislado nunca ser&aacute; suficiente ni llegar&aacute; a sustituir o reemplazar un estudio completo y exhaustivo del paciente, empleando una gran mayor&iacute;a de los diferentes medios diagn&oacute;sticos que disponemos en la actualidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos de estos nuevos m&eacute;todos serol&oacute;gicos que se emplean en la EII parece que se asocian mejor con la enfermedad que presenta un curso complicado, como ha sido comunicado recientemente en un amplio estudio (14).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Enfermedades org&aacute;nicas intestinales frente a funcionales</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una de las dificultades diagn&oacute;sticas frecuentes es la de separar entre casos leves o moderados con diversas causas de procesos inflamatorios intestinales, de los que no presentan una enfermedad org&aacute;nica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque los datos que proporciona la historia cl&iacute;nica junto con los de la exploraci&oacute;n f&iacute;sica y los hallazgos de las pruebas de laboratorio son a menudo orientadores, muchos pacientes necesitan ser explorados mediante endoscopia digestiva para confirmar o descartar dicho diagn&oacute;stico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A este respecto la CPF es un marcador que refleja la presencia y el grado de inflamaci&oacute;n intestinal. Su determinaci&oacute;n ha demostrado una clara utilidad para ayudar a la realizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico diferencial y en el seguimiento de pacientes, si bien su valor diagn&oacute;stico discriminativo no llega a alcanzar una potencia suficiente para poder separarlos en todos los casos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Existen al menos 2 estudios prospectivos llevados a cabo en adultos que han estudiado estos aspectos. En dos de ellos los pacientes fueron enviados para diferenciar la EII con la patolog&iacute;a funcional, principalmente el s&iacute;ndrome de colon irritable (SCI) (15,16). Tambi&eacute;n hemos recogido otros dos estudios realizados en ni&ntilde;os con la misma orientaci&oacute;n (17,18).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Tibble y cols. estudiaron 220 pacientes adultos consecutivos para diferenciar EII de SCI. Utilizando la CPF con un nivel discriminativo de 10 mg/l, la sensibilidad observada fue del 82% y su especificidad del 83% (15).</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">En otro estudio llevado a cabo por los mismos autores midieron la concentraci&oacute;n fecal de calprotectina en 602 adultos, de los que 263 (44%) fueron clasificados como enfermedad org&aacute;nica y los 339 restantes (56%), como funcionales. La sensibilidad y especificidad de la CPF utilizando un valor umbral de 10 mg/l, fue del 89 y 79% respectivamente (16).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los estudios realizados en ni&ntilde;os con esta finalidad, han encontrado un mejor valor predictivo positivo y negativo que los observados en adultos, quiz&aacute;s debido a un menor tama&ntilde;o muestral, por lo que ser&iacute;a deseable que sus resultados fuesen corroborados por otros autores y que incluyesen en sus trabajos un mayor n&uacute;mero de pacientes (17,18).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el presente n&uacute;mero de la <i>Revista Espa&ntilde;ola de Enfermedades Digestivas</i>, Bonn&iacute;n Tom&aacute;s y cols. (19) determinan el valor de la CPF en una serie de 42 ni&ntilde;os, comparando su utilidad en el diagn&oacute;stico y seguimiento de los mismos para la distinci&oacute;n entre patolog&iacute;a org&aacute;nica y funcional y llegan a la conclusi&oacute;n de que se trata de un marcador sensible, pero no espec&iacute;fico, que permite seleccionar pacientes con EII que requieren colonoscopia para su diagn&oacute;stico definitivo, disminuyendo o evitando su realizaci&oacute;n en pacientes con patolog&iacute;a gastrointestinal funcional, por las incomodidades y dificultades que conlleva su realizaci&oacute;n en pacientes pedi&aacute;tricos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este mismo sentido se han realizado trabajos previos con id&eacute;ntica finalidad y resultados muy similares (20).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se obtiene un mayor valor discriminativo en la separaci&oacute;n entre enfermedades inflamatorias y funcionales cuando el valor umbral de la CPF se eleva a 100 &mu;g/g, como han confirmado recientemente algunos autores (21).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Otras enfermedades intestinales y extra-intestinales</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En pacientes con colitis microsc&oacute;pica se han realizado diversos estudios que muestran por lo general valores elevados de CPF, tanto en ni&ntilde;os como en adultos, en un grado menor que en la EII (22).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En pacientes con enfermedad celiaca diagnosticada en cualquier edad de la vida, se observan valores elevados en aproximadamente el 50% de los casos, m&aacute;s frecuentemente cuando presentan enfermedad activa, que van disminuyendo progresivamente a partir del primer mes de instauraci&oacute;n de una dieta sin gluten (23).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, un estudio publicado recientemente por Montalvo y cols. (24) en 22 pacientes celiacos adultos no tratados, no encontr&oacute; diferencias significativas en los niveles de CPF con relaci&oacute;n a los controles.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La CPF tambi&eacute;n se encuentra elevada en procesos extra-intestinales tales como la cirrosis hep&aacute;tica. As&iacute; en un estudio llevado a cabo sobre 53 pacientes los autores encuentran que los niveles de CPF estaban elevados en todos los pacientes, de forma progresiva en relaci&oacute;n con el estadio funcional de Child-Pugh (p &lt; 0,001), con una tendencia a observar concentraciones m&aacute;s elevadas en pacientes con cirrosis alcoh&oacute;lica (p = 0,1). Todo ello se puede relacionar con la presencia de un cierto grado de inflamaci&oacute;n intestinal asociada, probablemente como consecuencia de la presencia de una traslocaci&oacute;n bacteriana asociada (25).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Se encuentran valores elevados de CPF en pacientes con carcinoma colorrectal e igualmente en sujetos tratados recientemente con AINE aunque presenten una colonoscopia normal, como ha sido descrito recientemente por Garc&iacute;a S&aacute;nchez y cols. del Hospital Reina Sof&iacute;a de C&oacute;rdoba (26).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Conviene tambi&eacute;n recordar que en ni&ntilde;os tratados con corticoides por una EII, los niveles de CPF disminuyen paulatinamente en relaci&oacute;n con la mejor&iacute;a cl&iacute;nica observada, permaneciendo elevados incluso varias semanas tras la finalizaci&oacute;n del tratamiento, lo que sugiere que existe una inflamaci&oacute;n silente prolongada tras la mejor&iacute;a cl&iacute;nica alcanzada (27).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Despu&eacute;s de una resecci&oacute;n completa del colon y recto con anastomosis &iacute;leo-anal, entre el 10-40% de los pacientes presentan una inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica del reservorio, tanto en adultos como en ni&ntilde;os (28,29).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para seguir la evoluci&oacute;n de la reservoritis se ha mostrado de utilidad la medici&oacute;n peri&oacute;dica de los niveles de CPF, al igual que otros marcadores similares como la lactoferrina fecal (30,31).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Comentarios finales y conclusiones</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La medici&oacute;n de la CPF no est&aacute; dise&ntilde;ada como un marcador de enfermedad org&aacute;nica intestinal, sino m&aacute;s bien es un par&aacute;metro de medici&oacute;n de inflamaci&oacute;n intestinal neutrof&iacute;lica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Muchas enfermedades org&aacute;nicas intestinales, tales como la enfermedad celiaca, la diverticulosis del colon y el carcinoma de colon cuando se les estudian los niveles de este marcador, han producido resultados muy variables (32,33).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por tanto, un resultado negativo de CPF no deber&iacute;a ser interpretado como equivalente de ausencia de patolog&iacute;a org&aacute;nica intestinal (al menos en el adulto), sino m&aacute;s bien indicar&iacute;a ausencia de inflamaci&oacute;n intestinal por polinucleares neutr&oacute;filos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ello es de utilidad para diferenciar la EII del SCI. Sirve tambi&eacute;n si los s&iacute;ntomas que presenta un paciente con una enfermedad inflamatoria intestinal conocida, se deben a una reactivaci&oacute;n de su enfermedad o a otros procesos, y ayuda tambi&eacute;n a valorar la respuesta al tratamiento de diversos f&aacute;rmacos en estos procesos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Bjerke K, Halstensen TS, Jahnsen F, Pulford K, Brandtzaeg P. Distribution of macrophages and granulocytes expressing L1 protein (calprotectin) in human Peyer´s patches compared with normal ileal lamina propria and mesenteric lymph nodes. Gut 1993; 34: 1357-63.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">2. R&oslash;seth AG, Fagerhol MK, Aadland E, Schj&oslash;nsby H. Assessment of the neutrophil dominating protein calprotectin in feces: a methodologic study. Scand J Gastroenterol 1992; 27: 793-8.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">3. Bunn SK, Bisset WM, Main MJ, Golden BE. Fecal calprotectin as a measure of disease activity in childhood inflammatory bowel disease. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2001; 32: 171-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">4. Fagerberg UL, L&ouml;&ouml;f L, Merzoug RD, Hansson LO, Finkel Y. Fecal calprotectin levels in healthy children studied with an improved assay. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2003; 37: 468-72.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">5. Bjarnason I, Sherwood R. Fecal calprotectin: A significant step in the non-invasive assessment of intestinal inflammation. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2001; 33: 11-3.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">6. Bunn SK, Bisset WM, Main MJ, Gray ES, Olson S, Golden BE. Fecal calprotectin: validation as a non-invasive measure of bowel inflammation in childhood inflammatory bowel diseases. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2001; 33: 14-22.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">7. Summerton CB, Longlands MG, Wiener K, Shreeve DR. Faecal calprotectin: A marker of inflammation throughout the intestinal tract. Eur J Gastroenterol Hepatol 2002; 14: 841-5.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">8. T&oslash;n H, Brandsnes O, Dale S, Holtlund J, Skuibina E, Schj&oslash;nsby H, et al. Improved assay for fecal calprotectin. Clin Chem Acta 2000; 292: 41-54.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">9. Roseth AG, Schmidt PN, Fagerhol MK. Correlation between faecal excretion of indium-111-labeled granulocytes and calprotectin, a granulocyte marker protein in patients with inflammatory bowel disease. Scand J Gastroenterol 1999; 34: 50-4.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">10. Campeotto F, Butel MJ, Kalach N, Derrieux S, Aubert-Jacquin C, Barbot L, et al. High fecal calprotectin concentrations in newborn infants. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed 2004; 89: F353-F354.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">11. Vermeire S, Van Assche G, Rutgeerts P. Laboratory markers in IBD: Useful, magic, or unnecessary toys? Gut 2006; 55: 426-31.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">12. Gisbert JP, Gonz&aacute;lez-Lama Y, Mat&eacute; J. Utilidad de los marcadores biol&oacute;gicos en la enfermedad inflamatoria intestinal. Gastroenterol Hepatol 2007; 30: 117-29.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">13. S&aacute;nchez Lombra&ntilde;a JL, Palacio MA, Carbajal C, Vivas S, P&eacute;rez R, Rodrigo L. Marcadores biol&oacute;gicos de actividad en la enfermedad inflamatoria intestinal cr&oacute;nica. Rev Esp Enferm Dig 1997; 89: 855-8.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">14. Ferrante M, Henckaerts L, Joossens M, et al. New serological markers in inflammatory bowel disease are associated with complicated disease behaviour. Gut 2007; 56 : 1394-403.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">15. Tibble J, Teahon K, Thjodleifsson B, et al. A simple method for assessing intestinal inflammation in Crohn&acute;s disease. Gut 2000; 47: 506-13.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">16. Tibble JA, Sigthorsson G, Foster R, Forgacs I, Bjarnason I. Use of surrogate markers of inflammation and Rome criteria to distinguish organic from nonorganic intestinal disease. Gastroenterology 2002; 123: 450-60.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">17. Carroccio A, Iacono G, Cottone M, et al. Diagnostic accuracy of fecal calprotectin assay in distinguishing organic causes of chronic diarrhea from irritable bowel syndrome: a prospective study in adults and children. Clin Chem 2003; 49 (6 Pt 1): 861-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">18. Fagerberg UL, L&ouml;&ouml;f L, Myrdal U, Hansson LO, Finkel Y. Colorectal inflammation is well predicted by fecal calprotectin in children with gastrointestinal symptoms.J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2005; 40: 450-5.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">19. Bonnin Tom&aacute;s A, Vila Vidal M, Rosell Camps A. Calprotectina fecal como marcador diferencial entre patolog&iacute;a gastrointestinal org&aacute;nica y funcional. Rev Esp Enferm Dig 2007; 99: 689-93.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">20. Bunn SK, Bisset WM, Main MJ, Gray ES, Olson S, Golden BE. Fecal calprotectin: Validation as a noninvasive measure of bowel inflammation in childhood inflammatory bowel disease. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2001; 33: 14-22.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">21. Von Roon AC, Karamountzos L, Purkayastha S, et al. Diagnostic precision of fecal calprotectin for inflammatory bowel disease and colorectal malignancy. Am J Gastroenterol 2007; 102: 803-13.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">22. Limburg PJ, Ahlquist DA, Sandborn WJ, et al. Fecal calprotectin levels predict colorectal inflammation among patients with chronic diarrhea referred for colonoscopy. Am J Gastroenterol 2000; 95: 2831-7.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">23. Berni Canani R, Rapacciuolo L, Romano MT, et al. Diagnostic value of faecal calprotectin in paediatric gastroenterology clinical practice. Dig Liver Dis 2004; 36: 467-70.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">24. Montalto M, Santoro L, Curigliano V, et al. Faecal calprotectin concentrations in untreated coeliac patients. Scand J Gastroenterol 2007; 42: 957-61.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">25. Yagmur E, Schnyder B, Scholten D, et al. Elevated concentrations of fecal calprotectin in patients with liver cirrhosis. Dtsch Med Wochenschr 2006; 131: 1930-4.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">26. Garc&iacute;a S&aacute;nchez M del V, Gonz&aacute;lez R, Iglesias Flores E, et al. Valor diagn&oacute;stico de la calprotectina fecal para predecir una colonoscopia alterada. Med Clin (Barc) 2006; 127: 41-6.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">27. Kolho KL, Raivio T, Lindahl H, Savilahti E. Fecal calprotectin remains high during glucocorticoid therapy in children with inflammatory bowel disease. Scand J Gastroenterol 2006; 41: 720-5.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">28. Lohmuller JL, Pemberton JH, Dozois RR, Ilstrup D, Van Heerden J. Pouchitis and extraintestinal manifestations of inflammatory bowel disease after ileal pouch-anal anastomosis. Ann Surg 1990; 211: 622-7.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana" size="2">29. Stavlo PL, Libsch KD, Rodeberg DA, Moir CR. Pediatric ileal pouch-anal anastomosis: functional outcomes and quality of life. J Pediatr Surg 2003; 38: 935-9.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">30. Thomas P, Rihani H, R&oslash;seth A, et al. Assessment of ileal pouch inflammation by single-stool calprotectin assay. Dis Colon Rectum 2000; 43: 214-20.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">31. Parsi MA, Shen B, Achkar JP, et al. Fecal lactoferrin for diagnosis of symptomatic patients with ileal pouch-anal anastomosis. Gastroenterol 2004; 126: 1280-6.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">32. Hoff G, Grotmol T, Thiis-Evensen E, Bretthauer M, Gondal G, Vatn MH. Testing for faecal calprotectin (PhiCal) in the Norwegian Colorectal Cancer Prevention trial on flexible sigmoidoscopy screening: Comparison with an immunochemical test for occult blood (FlexSure OBT). Gut 2004; 53: 1329-33.</font></p>    <p> <font face="Verdana" size="2">33. Limburg PJ, Devens ME, Harrington JJ, Diehl NN, Mahoney DW, Ahlquist DA. Prospective evaluation of fecal calprotectin as a screening biomarker for colorectal neoplasia. Am J Gastroenterol 2003; 98: 2299-305.</font></p>      ]]></body>
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