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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>INFORMACIÓN AL PACIENTE</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Sección coordinada por:</b>    <br>V. F. Moreira y A. López San Román    <br>Servicio de Gastroenterología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Enfermedad de Wilson</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Wilson´ disease</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿QU&Eacute; ES?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La enfermedad de Wilson es una enfermedad cong&eacute;nita, transmitida por herencia auton&oacute;mica recesiva (es preciso por tanto heredarla a la vez del padre y de la madre). Se caracteriza por la acumulaci&oacute;n t&oacute;xica en el organismo de cobre procedente de la dieta, y esto ocurre especialmente en el h&iacute;gado y en el cerebro. En condiciones normales la mayor parte del cobre ingerido (2-5 mg/d&iacute;a) se elimina por la bilis y s&oacute;lo una peque&ntilde;a cantidad por la orina. Los pacientes con enfermedad de Wilson presentan mutaciones en el gen ATP7B, localizado en el cromosoma 13, que codifica una prote&iacute;na necesaria para eliminar el cobre sobrante desde el interior de la c&eacute;lula hep&aacute;tica a la bilis. Se han descrito m&aacute;s de 300 mutaciones del gen ATP7B implicadas en el desarrollo de la enfermedad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se trata de una entidad poco frecuente, con una prevalencia que se sit&uacute;a entre 10 y 30 casos por cada mill&oacute;n de habitantes. En la mayor&iacute;a de los pacientes los s&iacute;ntomas aparecen entre los 5 y los 40 a&ntilde;os, pero se han identificado algunos casos en menores de 5 a&ntilde;os y mayores de 60.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>S&Iacute;NTOMAS</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Puede manifestarse como enfermedad hep&aacute;tica, neurol&oacute;gica o psiqui&aacute;trica. La forma de afectaci&oacute;n hep&aacute;tica, m&aacute;s frecuente en ni&ntilde;os y adolescentes, presenta un espectro que va de la hepatitis cr&oacute;nica a la cirrosis. Suele cursar con s&iacute;ntomas inespec&iacute;ficos como cansancio, p&eacute;rdida de apetito o molestias abdominales, y el diagn&oacute;stico en estos casos se debe sospechar en cualquier paciente de edad inferior a 40 a&ntilde;os que presente elevaci&oacute;n persistente de transaminasas, una vez descartadas otras causas de enfermedad hep&aacute;tica. En ocasiones el debut de la enfermedad se produce en forma de fallo hep&aacute;tico agudo grave, con ictericia, alteraci&oacute;n de la coagulaci&oacute;n y encefalopat&iacute;a hep&aacute;tica (alteraci&oacute;n de la consciencia). En estos casos, suele existir tambi&eacute;n anemia por destrucci&oacute;n intravascular de gl&oacute;bulos rojos e insuficiencia renal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La presentaci&oacute;n neurol&oacute;gica se observa generalmente en adolescentes de mayor edad o adultos j&oacute;venes, predominando los s&iacute;ntomas del tipo de alteraciones del habla, tartamudeo, temblores, dificultad para tragar, para andar y falta de coordinaci&oacute;n motora. Tambi&eacute;n pueden presentar rigidez, espasmos musculares y p&eacute;rdida de expresi&oacute;n facial. No se produce afectaci&oacute;n del intelecto. La mayor&iacute;a de los pacientes con s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos tiene adem&aacute;s afectaci&oacute;n hep&aacute;tica, que a menudo es asintom&aacute;tica, y dep&oacute;sitos de cobre en la c&oacute;rnea detectables con una exploraci&oacute;n oftalmol&oacute;gica (anillo de Kayser-Fleischer). En un 10-20% de los pacientes con manifestaciones neurol&oacute;gicas se detectan trastornos psiqui&aacute;tricos como depresi&oacute;n, alteraciones conductuales compulsivas y fobias.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>DIAGN&Oacute;STICO</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El diagn&oacute;stico precoz de la enfermedad de Wilson es fundamental, debido a la elevada morbi-mortalidad asociada a esta entidad y a la existencia de un tratamiento espec&iacute;fico muy eficaz. Dada la escasa especificidad de los s&iacute;ntomas presentados por los pacientes, para llegar al diagn&oacute;stico es esencial un alto &iacute;ndice de sospecha cl&iacute;nica, as&iacute; como la informaci&oacute;n aportada por las pruebas de laboratorio. No existe ninguna prueba aislada con la adecuada sensibilidad y especificidad para establecer el diagn&oacute;stico de enfermedad de Wilson en todos los casos, y ser&aacute; necesaria la correcta interpretaci&oacute;n combinada de la informaci&oacute;n obtenida en las diferentes pruebas complementarias. La exploraci&oacute;n oftalmol&oacute;gica con l&aacute;mpara de hendidura permite detectar el anillo de Kayser-Fleischer. Aparte de las alteraciones inespec&iacute;ficas en las pruebas habituales de funci&oacute;n hep&aacute;tica como la elevaci&oacute;n de las transaminasas, que suele motivar el inicio del estudio del paciente, los par&aacute;metros bioqu&iacute;micos anormales que se pueden encontrar m&aacute;s espec&iacute;ficamente en un paciente con enfermedad de Wilson son: niveles de cobre y ceruloplasmina plasm&aacute;tica bajos, excreci&oacute;n urinaria de cobre basal y tras estimulaci&oacute;n con D-penicilamina aumentada y concentraci&oacute;n de cobre intrahep&aacute;tica aumentada. Esta &uacute;ltima determinaci&oacute;n se considera el procedimiento diagn&oacute;stico m&aacute;s espec&iacute;fico, pero requiere la realizaci&oacute;n de una biopsia hep&aacute;tica. Al tratarse de un procedimiento invasivo se considera indicado en casos en los que no ha sido posible llegar al diagn&oacute;stico mediante otras pruebas menos agresivas. Actualmente, en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica diaria, el estudio gen&eacute;tico para detectar alguna de las mutaciones conocidas del gen ATP7B est&aacute; indicado, antes de instaurar un tratamiento para toda la vida, en casos dudosos tras haber analizado los resultados de los estudios cl&iacute;nicos y bioqu&iacute;micos cl&aacute;sicos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>TRATAMIENTO</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El tratamiento de la enfermedad de Wilson debe iniciarse lo antes posible y mantenerse de por vida, incluso durante los embarazos. La suspensi&oacute;n del tratamiento puede precipitar un empeoramiento del paciente en forma de fallo hep&aacute;tico agudo grave con necesidad de trasplante hep&aacute;tico. Con el tratamiento actual, los pacientes asintom&aacute;ticos nunca desarrollar&aacute;n s&iacute;ntomas y la mayor&iacute;a de los sintom&aacute;ticos experimentaran mejor&iacute;a o resoluci&oacute;n de sus s&iacute;ntomas. La D-penicilamina, un agente quelante del cobre que estimula su eliminaci&oacute;n por la orina, es el f&aacute;rmaco m&aacute;s utilizado. Es muy eficaz, pero presenta con cierta frecuencia efectos secundarios, algunos de los cuales pueden ser graves. Por este motivo, es indispensable una estrecha monitorizaci&oacute;n del mismo, especialmente en las primeras fases del tratamiento. Los pacientes que no toleran el tratamiento con D-penicilamina pueden ser tratados con trientina, otro f&aacute;rmaco quelante con menos efectos secundarios (debe importarse del extranjero al no distribuirse en nuestro pa&iacute;s). En los pacientes asintom&aacute;ticos o en aquellos que han recibido tratamiento con D-penicilamina o trientina inicialmente con buena respuesta, se puede instaurar un tratamiento de mantenimiento con sales de zinc. Estas act&uacute;an inhibiendo la absorci&oacute;n intestinal del cobre, han demostrado su eficacia como tratamiento de mantenimiento y tienen menos efectos adversos que los quelantes. Habitualmente se emplea sulfato o acetato de zinc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Adem&aacute;s del tratamiento farmacol&oacute;gico, los pacientes deben evitar alimentos ricos en cobre, como v&iacute;sceras animales, marisco, cacao, chocolate, gelatinas, nueces, setas y soja.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>CRIBADO DE FAMILIARES ASINTOM&Aacute;TICOS</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los hermanos de un paciente con Wilson tienen un riesgo de padecer la enfermedad del 40% y los hijos del 0,5%. En general, se recomienda estudiar a los familiares de primer grado con edades comprendidas entre los 3 y los 40 a&ntilde;os, mediante pruebas de funci&oacute;n hep&aacute;tica, niveles de ceruloplasmina plasm&aacute;tica y excreci&oacute;n de cobre urinaria en 24 horas. Sin embargo, si se conoce la mutaci&oacute;n del paciente diagnosticado de enfermedad de Wilson, el estudio gen&eacute;tico es el m&eacute;todo m&aacute;s fiable para identificar a los familiares afectos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>J. R. Foruny Olcina y D. Boixeda de Miquel</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="Verdana" size="2">Servicio de Gatroenterolog&iacute;a. Hospital Ram&oacute;n y Cajal. Madrid</font></p>      ]]></body>
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