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</front><body><![CDATA[ 
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>INFORMACIÓN AL PACIENTE</b></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Sección coordinada por:    <br></b>V.F. Moreira, E. Garrido    <br><i>Servicio de Gastroenterología.    <br>Hospital Universitario Ramón y Cajal</i></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="4"><b>Esofagitis por f&aacute;rmacos</b></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿EN QU&Eacute; CONSISTE?</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">La esofagitis por f&aacute;rmacos es una entidad cl&iacute;nica consistente en la lesi&oacute;n de la mucosa esof&aacute;gica producida por su ingesta. Una amplia variedad de medicamentos de uso com&uacute;n han sido implicados como causantes. Los f&aacute;rmacos pueden producir lesiones esof&aacute;gicas de forma indirecta, al producir un aumento del reflujo gastroesof&aacute;gico o por favorecer complicaciones infecciosas al inducir inmunosupresi&oacute;n, aunque tambi&eacute;n de forma directa a trav&eacute;s de un efecto c&aacute;ustico local sobre la mucosa, siendo este &uacute;ltimo mecanismo del que nos ocuparemos en esta secci&oacute;n. Si bien esta entidad es menos conocida que la esofagitis p&eacute;ptica producida por el reflujo gastroesof&aacute;gico, quiz&aacute; su incidencia estimada (4 casos por cada 100.000 habitantes al a&ntilde;o) sea menor que la real, debido al aumento de la prescripci&oacute;n de f&aacute;rmacos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y porque en la mayor&iacute;a de los casos los s&iacute;ntomas son pasajeros y el problema no llega a ser diagnosticado. Las lesiones esof&aacute;gicas por f&aacute;rmacos aparecen en cualquier edad y g&eacute;nero, pero son m&aacute;s frecuentes entre los ancianos y en las mujeres, tal vez debido a que ambos grupos consumen medicamentos con mayor frecuencia.</font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿POR QU&Eacute; SE PRODUCE?</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Se piensa que la lesi&oacute;n se produce por un contacto prolongado del contenido c&aacute;ustico del f&aacute;rmaco con la mucosa esof&aacute;gica, influyendo en ello tanto factores relacionados con el f&aacute;rmaco como dependientes del paciente. M&aacute;s que del n&uacute;mero de pastillas ingeridas, el da&ntilde;o depende del tama&ntilde;o, forma o cubierta del comprimido o c&aacute;psula y sus propiedades &aacute;cidas, siendo los comprimidos de mayor tama&ntilde;o, de forma redonda, poco pesados y de material gelatinoso, los que m&aacute;s riesgo tienen de provocar lesi&oacute;n. Adem&aacute;s de las caracter&iacute;sticas propias del medicamento, influyen el modo de administraci&oacute;n del mismo y la conducta del paciente despu&eacute;s de tomarlo (sobre todo si se toman con poco l&iacute;quido o inmediatamente antes de irse a dormir), as&iacute; como la presencia de alteraciones de la motilidad esof&aacute;gica. La mayor frecuencia de alteraciones anat&oacute;micas y trastornos de la motilidad esof&aacute;gica en pacientes ancianos hacen que esta poblaci&oacute;n tenga un mayor riesgo de esofagitis medicamentosa, aunque existen otras razones asociadas como el mayor consumo de f&aacute;rmacos y una menor producci&oacute;n de saliva.</font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿C&Oacute;MO SE DIAGNOSTICA?</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">El diagn&oacute;stico se basa en la sospecha cl&iacute;nica y debe considerarse ante la presencia de s&iacute;ntomas compatibles en el contexto de la toma inadecuada de un f&aacute;rmaco con potencial lesivo para la mucosa del es&oacute;fago. A diferencia de lo que sucede en la esofagitis por reflujo, el comienzo de los s&iacute;ntomas suele ser brusco, siendo el dolor al tragar y el tor&aacute;cico retroesternal los m&aacute;s frecuentemente referidos por los pacientes, aunque pueden existir tambi&eacute;n dificultad para la degluci&oacute;n y ardor. Ante unos s&iacute;ntomas sugestivos, debemos interrogar a los pacientes, no s&oacute;lo sobre la ingesta de f&aacute;rmacos, sino tambi&eacute;n sobre la forma de tomarlos y su presentaci&oacute;n. Habitualmente no es preciso realizar una gastroscopia, salvo que existan s&iacute;ntomas intensos o persistentes, predominio de la dificultad para tragar, sospecha de complicaciones y en pacientes inmunodeprimidos para descartar otras causas. A diferencia de las lesiones por esofagitis por reflujo, que se localizan habitualmente en la parte inferior del es&oacute;fago, las zonas que con mayor frecuencia se lesionan por el consumo de f&aacute;rmacos son aquellas donde existe una estrechez anat&oacute;mica que retiene el f&aacute;rmaco, como sucede a nivel del tercio medio esof&aacute;gico por la impresi&oacute;n que produce el arco a&oacute;rtico y en el es&oacute;fago distal en pacientes con dilataci&oacute;n de la aur&iacute;cula izquierda. Las lesiones no son espec&iacute;ficas y suelen consistir en &aacute;reas de eritema y edema o &uacute;lceras cubiertas de placas de fibrina, a menudo superficiales y localizadas en el tramo esof&aacute;gico donde se ha detenido el medicamento, pudiendo encontrarse raramente adem&aacute;s, restos del f&aacute;rmaco responsable. Las biopsias tampoco son espec&iacute;ficas pero ayudan a descartar otros procesos. Otros hallazgos menos frecuentes son las estrecheces (estenosis) y en casos raros se han descrito complicaciones como hemorragia y perforaci&oacute;n esof&aacute;gica.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿CU&Aacute;LES SON LOS F&Aacute;RMACOS IMPLICADOS?</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Los f&aacute;rmacos m&aacute;s frecuentemente reconocidos y comunicados como causantes de esofagitis medicamentosa son, entre otros, los antibi&oacute;ticos, los antiinflamatorios y los bifosfonatos. Los antibi&oacute;ticos son responsables de aproximadamente la mitad de los casos, destacando las tetraciclinas y en especial la doxiciclina, por su efecto directo irritante. Los antiinflamatorios son otro grupo destacado y con frecuencia producen estenosis, por sus cualidades &aacute;cidas, por afectar las propiedades protectoras de la mucosa y por favorecer el reflujo gastroesof&aacute;gico. Con los bifosfonatos, especialmente el alendronato, la aparici&oacute;n de esofagitis es menor en los que se administran semanalmente. Otros medicamentos menos empleados actualmente, como la quinidina o el cloruro pot&aacute;sico, tambi&eacute;n se han se&ntilde;alado como causantes de esofagitis. Recientemente se han comunicado varios casos de esofagitis por dabigatr&aacute;n, un anticoagulante oral que se ha comenzado a prescribir en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>¿C&Oacute;MO SE TRATA?</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los casos se resuelven de forma espont&aacute;nea en pocos d&iacute;as, aunque los casos graves con imposibilidad para la ingesta oral requerir&aacute;n ingreso hospitalario. Lo m&aacute;s importante es identificar el cuadro, para as&iacute; suspender el f&aacute;rmaco responsable siempre que sea posible o en su defecto adoptar una serie de recomendaciones, como tomarlo con abundante l&iacute;quido (al menos 200 ml) y permanecer despu&eacute;s en posici&oacute;n erguida durante al menos treinta minutos. Para favorecer la cicatrizaci&oacute;n de las lesiones esof&aacute;gicas se recomienda el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) y anti&aacute;cidos, aunque no existe evidencia sobre su efectividad. Finalmente, otro aspecto fundamental sobre el que debemos insistir es la prevenci&oacute;n: evitar los f&aacute;rmacos arriba mencionados siempre que sea posible en pacientes con dificultad para el vaciamiento esof&aacute;gico y en ausencia de alternativa, advertirles sobre el modo de tomar los medicamentos adecuadamente, favorecer las presentaciones l&iacute;quidas y asociar f&aacute;rmacos que disminuyan la producci&oacute;n de &aacute;cido g&aacute;strico como los IBP.</font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Teresa Angueira y Alfredo J. Lucendo</b></font></p>
    <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Servicio de Aparato Digestivo. Hospital General de Tomelloso. Ciudad Real</font></p>
     ]]></body>
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