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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Protocolos de actuación clínica en el traumatismo craneoencefálico (TCE) leve: Comentario a la publicación de las guías de la Sociedad Italiana de Neurocirugía]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Vall d'Hebron Servicio de Neurocirugía ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><B><font face="Verdana" size="2">EDITORIAL</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Protocolos de actuaci&oacute;n cl&iacute;nica en el traumatismo    craneoencef&aacute;lico (TCE) leve. Comentario a la publicaci&oacute;n de las    gu&iacute;as de la Sociedad Italiana de Neurocirug&iacute;a</font></b> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>&nbsp; </p>     <P ><font face="Verdana" size="2"><b>J. Sahuquillo</b></font></P >      <P ><font face="Verdana" size="2"> Coordinador del Grupo Espa&ntilde;ol de Neurotraumatolog&iacute;a    (GEN)</font> </P >      <P ><font size="2" face="Verdana"><a href="#back">Correspondencia</a></font></P>      <P >&nbsp;</P >      <P >&nbsp;</P >      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ><font face="Verdana" size="2">Entre un 7 -10% de los pacientes atendidos en los servicios de urgencias en pa&iacute;ses    como EEUU y Canad&aacute; son pacientes con un traumatismo craneoencef&aacute;lico    (TCE). La mayor&iacute;a de estos pacientes presentan un TCE leve sin p&eacute;rdida    de conciencia ni alteraciones neurol&oacute;gicas detectables. En otros, existe    p&eacute;rdida de conciencia, desorientaci&oacute;n o signos de amnesia postraum&aacute;tica.    Aunque en Espa&ntilde;a las cifras disponibles son poco fiables, es muy probable    que la frecuencia sea superior a la indicada por dos razones: 1) la incidencia    de accidentes de tr&aacute;fico en nuestro pa&iacute;s es superior a la mayor&iacute;a    de pa&iacute;ses de Europa y EEUU y 2) una mayor tendencia de los afectados    a acudir a un hospital despu&eacute;s de un TCE leve.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">En muchos centros de referencia, el neurocirujano es consultado para valorar    a estos pacientes s&oacute;lo cuando existe p&eacute;rdida de conciencia, mientras    que en otros, es el neurocirujano quien todav&iacute;a realiza el cribaje de    estos pacientes. El n&uacute;mero estimado de pacientes con un TCE leve atendidos    por un neurocirujano en hospitales p&uacute;blicos espa&ntilde;oles en el a&ntilde;o    2000 fue superior a 92.000<Sup>2</Sup>.    En los hospitales comarcales, la mayor&iacute;a de los cuales disponen ya de    TC, el problema que plantea la atenci&oacute;n a un paciente con un TCE leve    es de otra &iacute;ndole. En estos centros, el m&eacute;dico que atiende a estos    pacientes suele ser un cirujano general, un traumat&oacute;logo, un anestesi&oacute;logo,    un neur&oacute;logo, un m&eacute;dico de emergencias o un especialista en medicina    interna. El problema fundamental en este nivel asistencial radica en decidir    a qu&eacute; pacientes y en qu&eacute; momento debe practicarse una TC cerebral,    qui&eacute;n debe evaluar esta exploraci&oacute;n y en qu&eacute; casos el paciente    debe ser trasladado a un centro que disponga de servicio de neurocirug&iacute;a.    El riesgo de que una lesi&oacute;n potencialmente tributaria de tratamiento    quir&uacute;rgico pase desapercibida, aunque reducido, no es despreciable por    sus repercusiones sobre la supervivencia y la calidad de vida del paciente afectado.    Si a esto se a&ntilde;ade la potencialidad de litigio por mala praxis o negligencia    ante un acontecimiento de estas caracter&iacute;sticas, el escenario para el    debate queda claramente definido.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">El volumen considerable de pacientes con un TCE leve atendidos    en hospitales y el margen de error, no cubierto de forma absoluta por ning&uacute;n    protocolo, ha establecido en muchos centros la pr&aacute;ctica de una medicina    defensiva, con estrategias m&aacute;s orientadas a evitar la demanda legal que    fundamentadas en evidencia cient&iacute;fica. Con gran frecuencia el m&eacute;dico    que atiende a estos pacientes indica exploraciones neurorradiol&oacute;gicas    innecesarias, que sobrecargan los servicios de urgencias y distorsionan su actividad.    Los recursos que estos pacientes consumen cuando se aplican pol&iacute;ticas    excesivamente permisivas con la indicaci&oacute;n de TC o de traslado a un centro    neuroquir&uacute;rgico son considerables y, a menudo, injustificables desde    un punto de vista coste-beneficio y de coste-efectividad.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">En muchos pa&iacute;ses se han dise&ntilde;ado, evaluado y seguido diferentes    protocolos para el cribaje y manejo de estos pacientes. Estos protocolos, consensuados    mayoritaria-mente con distintas sociedades cient&iacute;ficas, en general son    refrendados por asociaciones m&eacute;dicas, hospitales y sistemas de salud.    Su finalidad principal es, por un lado, detectar precozmente a aquellos pacientes    que pueden deteriorar neurol&oacute;gicamente, aunque tambi&eacute;n pretenden    dar cobertura jur&iacute;dica al m&eacute;dico ante potenciales demandas legales.    De los protocolos publicados en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os para afrontar    este problema, uno de los primeros fueron las denominadas &quot;Gu&iacute;as    Italianas&quot; que en este n&uacute;mero se presentan traducidas.</font> </P >     <P ><font face="Verdana" size="2">Estas gu&iacute;as publicadas originalmente en 1996 en el <I>Journal of Neurological    Sciences</I><Sup>1 </Sup>fueron    seleccionadas, evaluadas y traducidas por el Grupo Espa&ntilde;ol de Neurotraumatolog&iacute;a    (GEN) a finales del a&ntilde;o 2000. El GEN fue un grupo multidisciplinario    formado por anestesi&oacute;logos, neurocirujanos, m&eacute;dicos de emergencias    y especialistas en cuidados intensivos creado en el a&ntilde;o 1998 a instancias    del Pan-European Advisory Board, organismo cuya misi&oacute;n fue la de elaborar,    diseminar y controlar el cumplimiento de gu&iacute;as de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica    en el TCE en el &aacute;mbito de la Uni&oacute;n Europea. De los catorce miembros    del GEN, cuatro eran neurocirujanos pertenecientes a la Sociedad Espa&ntilde;ola    de Neurocirug&iacute;a (SENEC). El GEN defini&oacute; como su primer objetivo    negociar con la <I>Brain Trauma Foundation </I>el permiso de traducci&oacute;n    de las gu&iacute;as de manejo del TCE grave publicadas en 1995, obtener financiaci&oacute;n    para sufragar los costes de los derechos de autor y gestionar su publicaci&oacute;n    gratuita en Espa&ntilde;a. Todo este proceso fue financiado por la compa&ntilde;&iacute;a    farmac&eacute;utica Bayer. Las gu&iacute;as del TCE grave fueron traducidas    por los miembros del GEN y se presentaron oficialmente en el congreso de la    SENEC de Bilbao en mayo del 2000. Finalizada esta etapa, el GEN defini&oacute;    como un segundo objetivo la preparaci&oacute;n de unas recomendaciones consensuadas    para el manejo del TCE leve. Posteriormente, y por falta de financiaci&oacute;n,    este grupo ceso en sus actividades en el a&ntilde;o 2001, aunque nunca ha sido    disuelto oficialmente.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">En el a&ntilde;o 1999 el GEN revis&oacute; todos los protocolos y recomendaciones    existentes para la evaluaci&oacute;n y manejo del TCE leve y consider&oacute;    que el m&aacute;s apropiado para su difusi&oacute;n en nuestro pa&iacute;s era    el de la Sociedad Italiana de Neurocirug&iacute;a, conocido como &quot;Gu&iacute;as    Italianas&quot;. Este protocolo se presenta traducido en este n&uacute;mero    de <I>Neurocirug&iacute;a</I>. El GEN solicit&oacute; el permiso para traducir    y publicar estas gu&iacute;as a la Sociedad Italiana de Neurocirug&iacute;a.    Por varias razones, su publicaci&oacute;n se ha retrasado casi dos a&ntilde;os    m&aacute;s de lo previsto. Este aparente inconveniente, tiene como ventaja el    hecho de aportar una cierta perspectiva y permitir hacer valoraciones m&aacute;s    ponderadas de la aplicaci&oacute;n de estas gu&iacute;as. Una vez decidida su    publicaci&oacute;n en <I>Neurocirug&iacute;a</I>, se solicit&oacute; a diferentes    miembros de las sociedades nacionales de Anestesiolog&iacute;a y Reanimaci&oacute;n,    Emergencias, Cuidados Intensivos, Neurocirug&iacute;a y a m&eacute;dicos de    hospitales comarcales que aportaran sus comentarios y cr&iacute;ticas. Los comentarios    que se publican en este n&uacute;mero, junto a los de los Dres. Servadei y Brambilla    de la Sociedad Italiana de Neurocirug&iacute;a, son los que recibi&oacute; quien    firma este editorial.</font> </P >     <P ><font face="Verdana" size="2">Las gu&iacute;as Italianas han sido adoptadas por diferentes sociedades cient&iacute;ficas    de neurocirug&iacute;a como la Italiana, la Argentina y la Francesa y han sido    recomendadas por la <I>World Federation of Neurosurgical Societies</I>. Por    otra parte dos estudios han demostrado su elevada sensibilidad<Sup>4,13</Sup>.    Estos estudios y las recomendaciones de las distintas sociedades mencionadas    refuerzan su aplicabilidad en nuestro medio.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os se han dise&ntilde;ado y evaluado tambi&eacute;n    otros protocolos. Entre ellos destacan las gu&iacute;as Escandinavas<Sup>6</Sup>,    las Canadienses y las de <I>New Orleans </I>en EEUU. Las dos &uacute;ltimas    son las m&aacute;s aplicadas en el continente Americano. En Europa continental    las gu&iacute;as desarrolladas por la Sociedad Italiana de Neurocirug&iacute;a,    con pocas o ninguna modificaci&oacute;n, son las mas utilizadas. En Gran Breta&ntilde;a,    sin embargo, las gu&iacute;as del <I>Scottish Intercollegiate Guidelines    Network </I>(SIGN) tienen una mayor difusi&oacute;n<Sup>10</Sup>.</font>    </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Las gu&iacute;as Italianas dividen a los pacientes con un TCE leve (puntuaciones    en la escala de Glasgow de 14 o 15) en tres grupos (Grupo 0, 1 y 2) a los que    se a&ntilde;ade un cuarto grupo (0-1R) dependiendo de la existencia o ausencia    de factores de riesgo (coagulopat&iacute;a, epilepsia, etc.). Los algoritmos    son claros, sencillos de aplicar y f&aacute;ciles de implementar en centros    hospitalarios de cualquier nivel. En un estudio basado en 4536 pacientes con    un TCE leve se demuestra que en los pacientes del &quot;grupo 0&quot;, ninguno    presentaba lesiones cl&iacute;nicamente significativas en la TC cerebral<Sup>13</Sup>.    En otro estudio reciente Ib&aacute;&ntilde;ez y col. confirman que, con una    pol&iacute;tica m&aacute;s flexible como la seguida en el Hospital Universitario    Vall d'Hebron de Barcelona, en la que todos los pacientes del &quot;grupo 0&quot;    fueron explorados por TC cerebral, aunque pueden detectarse lesiones cl&iacute;nicamente    no significativas, en ning&uacute;n caso se detect&oacute; una lesi&oacute;n    tributaria de tratamiento quir&uacute;rgico<Sup>4</Sup>. Hay que considerar    que aunque esta estrategia permisiva puede ser considerada razonable y con un    &iacute;ndice coste-efectividad inferior a la observaci&oacute;n o al ingreso    hospitalario<Sup>5</Sup>, s&oacute;lo es un protocolo aceptable para hospitales    que dispongan de TC las 24 horas y con un servicio de neurocirug&iacute;a con    guardias de presencia f&iacute;sica, de un radi&oacute;logo de guardia o de    sistemas telerradiol&oacute;gicos<Sup>8</Sup>. Este escenario s&oacute;lo es    posible en un n&uacute;mero muy reducido de hospitales espa&ntilde;oles.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Entre los estudios m&aacute;s recientes que abordan este problema hay que destacar    la validaci&oacute;n externa efectuada por Stille y col. del resultado de aplicar    las gu&iacute;as Canadienses y las Americanas a una misma poblaci&oacute;n de    pacientes adultos, con puntuaciones en la ECG entre 13-15 y p&eacute;rdida de    conciencia o amnesia postraum&aacute;tica atendidos en hospitales terciarios<Sup>11,12</Sup>.    Aunque este estudio presenta limitaciones que hacen que sus conclusiones no    sean f&aacute;cilmente extrapolables, s&iacute; confirman que ambos protocolos    son altamente sensibles para detectar a los pacientes con lesiones cl&iacute;nicamente    relevantes.</font> </P >      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ><font face="Verdana" size="2">Una de las conclusiones de todas las gu&iacute;as implementadas es que los pacientes    con puntuaciones de 13 en la ECG presentan un mayor potencial de deterioro neurol&oacute;gico    y de lesiones cl&iacute;nicamente relevantes en la TC cerebral. Por lo tanto    estos pacientes deben excluirse de la categor&iacute;a de TCE leve<Sup>3    </Sup>y a todos se les debe practicar    una TC cerebral. En el otro extremo (pacientes con puntuaciones de 14 o 15 en    la ECG), existe un grupo reducido pero importante de pacientes que pueden presentar    deterioro del nivel de conciencia y/o lesiones cerebrales cl&iacute;nicamente    relevantes que pueden, en algunos casos, requerir intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.    Para este grupo numeroso de pacientes, las gu&iacute;as Italianas representan    un excelente protocolo para la detecci&oacute;n precoz de lesiones evacuables    quir&uacute;rgicamente.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Para cualquier especialidad involucrada en la asistencia al TCE resulta evidente    que los protocolos de actuaci&oacute;n consensuados y con enfoque multidisciplinario    son una necesidad para el desarrollo de una pr&aacute;ctica asistencial adecuada    y para proteger al m&eacute;dico de potenciales demandas. Los neurocirujanos    debemos colaborar con todas las especialidades implicadas en la asistencia del    paciente traum&aacute;tico y a su transporte a los hospitales de referencia.    Las peculiaridades de nuestra red sanitaria nos obliga a discutir su manejo    terap&eacute;utico con otros especialistas y a consensuar pautas de tratamiento.    La publicaci&oacute;n de las gu&iacute;as Italianas y de los comentarios de    distintas especialidades son un buen punto de partida para discutir, mejorar    y evaluar los actuales protocolos asistenciales existentes en nuestro pa&iacute;s.    Estas gu&iacute;as son un buen protocolo de actuaci&oacute;n que permite racionalizar    la atenci&oacute;n al paciente con un TCE leve, disminuyendo la sobrecarga asistencial    y el consumo innecesario de recursos sanitarios.</font> </P >     <P ><font face="Verdana" size="2">Como reflexi&oacute;n final, hay que remarcar el comentario que hacen las gu&iacute;as    Italianas sobre que &quot;<I>Cualquier protocolo sobre TCE leve debe    tener en cuenta los recursos disponibles, no &uacute;nicamente en los pocos    hospitales que disponen de unidades neuroquir&uacute;rgicas sino, m&aacute;s    importante a&uacute;n, de todos los hospitales en donde este tipo de    pacientes ser&aacute;n tratados&quot;</I><Sup>1</Sup>.    Cualquier protocolo que deba aplicarse en nuestro sistema sanitario no debe    estar dise&ntilde;ado para un contexto de hospital terciario, sino para toda    la poblaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de pacientes con un TCE ocurren en lugares    alejados de centros neuroquir&uacute;rgicos. Por este motivo las gu&iacute;as    deben contemplar y adaptarse a estas circunstancias. Las indicaciones de TC    cerebral en cualquier gu&iacute;a deber&iacute;an ser las mismas para un centro    comarcal y para un hospital de referencia. Si bien es cierto que desde el punto    de vista coste-beneficio la pr&aacute;ctica de una TC a todo paciente que acude    a urgencias puede ser lo m&aacute;s eficaz para optimizar los recursos asistenciales,    esta pol&iacute;tica s&oacute;lo es aplicable en muy pocos hospitales. Por ello    los protocolos de actuaci&oacute;n deben llegar a soluciones de compromiso,    que permitan aplicar los mismos criterios de actuaci&oacute;n al mismo tipo    de paciente, independientemente de donde sea atendido. Si esto no se hiciera    as&iacute;, seria poco justificable que un paciente atendido en un hospital    comarcal sin TC, no fuera trasladado a un servicio que dispusiera de estos medios.    Esto llevar&iacute;a a pervertir el esp&iacute;ritu de este tipo de recomendaciones    y conducir&iacute;a a practicar una medicina m&aacute;s dirigida a defender    al m&eacute;dico de una potencial demanda legal que a optimizar la asistencia    de estos pacientes y a reducir el consumo de recursos que generan para el sistema    de salud.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Es probable que en un futuro cercano dispongamos de biomarcadores de lesi&oacute;n    cerebral que puedan aplicarse de forma r&aacute;pida en urgencias para el despistaje    de lesiones cerebrales relevantes. La prote&iacute;na S-1008, ha sido ya propuesta    por autores escandinavos<Sup>5,9 </Sup>y    podr&iacute;a ser en un futuro una opci&oacute;n si se confirma su elevada sensibilidad    y especificidad para detectar lesiones m&iacute;nimas en pacientes con un TCE    leve. Sin embargo, este tipo de estrategias requieren todav&iacute;a su validaci&oacute;n    en estudios multic&eacute;ntricos con un n&uacute;mero elevado de casos y su    comparaci&oacute;n con el patr&oacute;n oro, la TC cerebral.</font> </P >      <P ><font face="Verdana" size="2">Las repercusiones para un sistema sanitario como el espa&ntilde;ol de una estrategia    defensiva y excesivamente permisiva con la pr&aacute;ctica de exploraciones    neurorradiol&oacute;gicas debe ser motivo de reflexi&oacute;n. La publicaci&oacute;n    de estas recomendaciones en <I>Neurocirug&iacute;a </I>son un buen principio    para estimular el debate que permita consensuar protocolos dirigidos a detectar    de la forma m&aacute;s efectiva posible aquellos pacientes con riesgo de presentar    lesiones cerebrales importantes con un coste aceptable y sin sobrecargar m&aacute;s    a los servicios de urgencias, cr&oacute;nicamente saturados.</font> </P>       <P>&nbsp;</P>      <p><B><font face="Verdana" size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Ambrosio, A., Acampora, S., Arienta, C.,.et al: Guidelines for minor head injured patients' management in adult age. J.Neurol. Sci. 1996; 40: 11-15.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336240&pid=S1130-1473200600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Brell, M., Iba&ntilde;ez, J.: Manejo del traumatismo craneoencef&aacute;lico leve en Espa&ntilde;a: estudio multic&eacute;ntrico nacional. Neurocirugia 2001; 12: 105-124.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336241&pid=S1130-1473200600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Gomez, P.A., Lobato, R.D., Ortega, J.M., De la Cruz, J.: Mild head injury: differences in prognosis among patients with a Glasgow Coma Scale score of 13 to 15 and analysis of factors associated with abnormal CT findings. Brit. 3. Neurosurg. 1996; 10: 453-460.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336242&pid=S1130-1473200600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Iba&ntilde;ez, J., Arikan, F., Pedraza, S.,.et al: Reliability of clinical guidelines in the detection of patients at risk following mild head injury: results of a prospective study. J Neurosurg. 2004; 100: 825-834.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336243&pid=S1130-1473200600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Ingebrigtsen, T., Romner, B.: Routine early CT-scan is cost saving after minor head injury. Acta Neurol.Scand. 1996; 93: 207-210.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336244&pid=S1130-1473200600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Ingebrigtsen, T., Romner, B., KockJensen, C.: Scandinavian guidelines for initial management of minimal, mild, and moderate head injuries. J. Trauma 2000; 48: 760-766.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336245&pid=S1130-1473200600010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Lapierre, F.: Guidelines concerning severe cranial trauma. French Society of Neurosurgery. Neurochirurgie 1998; 44: 132-135.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336246&pid=S1130-1473200600010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Poca, M.A., Sahuquillo, J., Domenech, P.,.et al: Use of teleradiology in the evaluation and management of headinjured patients. Results of a pilot study of a link between a district general hospital and a neurosurgical referral center. Neurocirugia 2004; 15: 17-35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336247&pid=S1130-1473200600010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Romner, B., Ingebrigtsen, T.: High serum S-100B levels for trauma patients without head injuries. Neurosurgery 2001; 49:1490.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336248&pid=S1130-1473200600010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN): Early management of patients witha head injury, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336249&pid=S1130-1473200600010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Smits, M., Dippel, D.W., de Haan, G.G.,.et al: External validation of the Canadian CT Head Rule and the New Orleans Criteria for CT scanning in patients with minor head injury. JAMA 2005; 294: 1519-1525.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336250&pid=S1130-1473200600010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Stiell, I.G., Clement, C.M., Rowe, B.H.,.et al: Comparison of the Canadian CT Head Rule and the New Orleans Criteria in patients with minor head injury. JAMA 2005; 294: 1511-1518.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336251&pid=S1130-1473200600010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font face="Verdana" size="2">13. Viola, L., Zotta, D., Martino, V., Barbato, R., Schisano, G.: Minor head injuries: One year experience according to the new Italian guideline. Acta Neurochir. 2000; 142: 12811285.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3336252&pid=S1130-1473200600010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P>&nbsp;</P>      <P>&nbsp;</P>     <P><font size="2" face="Verdana"><b><a name="back"></a><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuro/v17n1/seta.gif" width="15" height="17"></a>Correspondencia:</b></font>    <br> <font face="Verdana" size="2">Dr. Juan Sahuquillo.    <br> Servicio de Neurocirug&iacute;a.    <br> Hospital Universitario Vall d'Hebron.    <br> Paseo del Vall d'Hebron 119-129.    <br> 08035 Barcelona</font></P>      <P><font face="Verdana" size="2">Recibido: 2-01-05.    <br> Aceptado:15-01-05</font> </P>      ]]></body>
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