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</front><body><![CDATA[ <P> &nbsp;</P>       <P> &nbsp;</P>       <P> <b><font face="Verdana" size="4"><a name="top"></a>Revisi&oacute;n de revistas</font></b></P>       <P> &nbsp;</P>       <P> &nbsp;</P>       <P> <font face="Verdana" size="2"><b>J. Neurosurgery. Febrero - Abril 2006</b></font></P>        <P> <font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Correspondencia</a></font></P>        <P> &nbsp;</P>        <P> &nbsp;</P>    <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><b><font face="Verdana" size="3">Vascular</font></b></P>       <P>    <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Riesgo de ruptura de los aneurismas incidentales</b></font></P>       <P><font face="Verdana" size="2">En el n&uacute;mero de febrero hay dos art&iacute;culos en relaci&oacute;n con    el riesgo de hemorragia subaracnoidea, (HSA) de los aneurismas que no han dado    manifestaciones de hemorragia. Ofrecen unas f&oacute;rmulas para hacer un pron&oacute;stico    sobre dicho riesgo, en un intento de comparar el riesgo de sangrado frente al    riesgo de tratamiento. Esta inquietud se ha despertado despu&eacute;s de la    publicaci&oacute;n del riesgo de hemorragia en los aneurismas que se descubren    de forma incidental. (New Eng. J. Med. 1998; 339: 1725-1733) y del riesgo de    tratamiento (ISAT: Lancet 2002; 360: 1267-1274).</font></P>          <P>   <font face="Verdana" size="2">   H.S. Chang propone una f&oacute;rmula matem&aacute;tica para el c&aacute;lculo      de la probabilidad de ruptura. Tiene en cuenta la prevalencia de aneurismas,      la incidencia de hemorragia subaracnoidea debida a aneurismas, la distribuci&oacute;n      seg&uacute;n la edad y el riesgo en relaci&oacute;n con el tama&ntilde;o.</font>       </P>   <font face="Verdana" size="2">   Y. Yoshimoto ofrece otro modelo similar y concluye que est&aacute; justificado      el tratamiento de los aneurismas grandes, -con atenci&oacute;n al riesgo de      cada caso en particular- y no est&aacute; justificado en los aneurismas peque&ntilde;os.      Esto no siempre est&aacute; de acuerdo con la experiencia personal de muchos      neurocirujanos, aunque conviene tener algunos datos que justifiquen una actitud      conservadora o una conducta agresiva, sea quir&uacute;rgica o mediante un      procedimiento endovascular.</font>       <P> <font face="Verdana" size="2"> Richard Winn escribe un editorial en el mismo n&uacute;mero, en el cual subraya    la dificultad de establecer una f&oacute;rmula matem&aacute;tica, cuando los    datos en que se base su c&aacute;lculo no son muy consistentes, sea en lo que    concierne a la prevalencia y tama&ntilde;o, a la incidencia anual de la HSA,    a la edad del paciente y a su expectativa de vida. Hace una cr&iacute;tica sobre    la variabilidad de estos datos: La prevalencia de aneurismas se ha estimado    en un 5%. Pero esta estimaci&oacute;n no se ha confirmado en otros estudios,    bien sea de autopsias, por medio de angiograf&iacute;as o por angiorresonancia.    Es muy probable que la cifra se aproxime al 2% o incluso sea m&aacute;s baja.    Otro dato sometido a discusi&oacute;n es el ritmo de crecimiento de los aneurisma,    que se basa en alguna conclusi&oacute;n de la literatura neuroquir&uacute;rgica,    (Phan, 2002). En virtud de ese trabajo se acepta que s&oacute;lo crecen los    aneurismas de m&aacute;s de 9 mm de di&aacute;metro.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Sin embargo, no todos coinciden en esta conclusi&oacute;n, puesto    que se ha observado que algunos aneurismas m&aacute;s peque&ntilde;os siguen    creciendo y que su conducta es un tanto azarosa. Otra premisa sometida a discusi&oacute;n    es la incidencia de HSA por aneurismas. Se ha estimado que es de 20 casos por    100.000 habitantes. Pero, los datos no son coincidentes y las cifras son bastante    variables. As&iacute; como en algunos pa&iacute;ses es m&aacute;s alta (Jap&oacute;n,    Finlandia) en otras zonas se reduce a la mitad, es decir a cien casos por mill&oacute;n    (Nueva Zelanda, Rochester, Groenlandia). Tampoco la curva de edad de ruptura    del aneurisma se ajusta a la mayor&iacute;a de los trabajos publicados. Acepta    Chang que la media de edad de ruptura est&aacute; en los 61 a&ntilde;os, mientras    que un estudio internacional (Kassell et al. 1984) la sit&uacute;a en los 51    a&ntilde;os.</font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2"> De la lectura de estos trabajos y del editorial uno concluye que es obligado    tener cierta cautela si se descubre un aneurisma que no se ha roto, bien cuando    se hace una panangiograf&iacute;a para investigar la causa de una HSA o bien    cuando se pide un estudio iconogr&aacute;fico por otros motivos. El dilema radica    en sembrar la ansiedad del paciente, por el temor a una hemorragia devastadora,    o bien acudir al sentido com&uacute;n y valorar el riesgo de hemorragia y el    riesgo de su tratamiento, sea endovascular o quir&uacute;rgico. Hoy d&iacute;a    se puede seguir la evoluci&oacute;n del tama&ntilde;o de un aneurisma peque&ntilde;o    sin que el procedimiento suponga ning&uacute;n riesgo para el paciente y ofrecer    un consejo basado en la experiencia personal o del grupo de trabajo y en los    datos consistentes de la literatura.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Complications of embolization of arteriovenous malformation of the brain.    Haw, Ch.S., et al. J. Neurosurg. 2006; 104: 226-232.</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2">Este grupo de la Universidad de Toronto expone sus resultados de embolizaci&oacute;n    de malformaciones arteriovenosas (MAV) desde 1981 hasta 1991, en un estudio    retrospectivo, y desde 1992 hasta 2002 con un m&eacute;todo prospectivo. Presentan    una serie de 887 pacientes tratados por medio endovascular y da cuenta de las    complicaciones, tanto las que se presentan durante la embolizaci&oacute;n como    en el periodo inmediato posterior. Tambi&eacute;n estudian los factores asociados    a las complicaciones. Sus resultados de mortalidad son del 2'6% y de un    4'9% de morbilidad permanente.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Las complicaciones suelen deberse a hemorragia y a isquemia. En la hemorragia    influye la penetraci&oacute;n de la pared por el cat&eacute;ter o bien la oclusi&oacute;n    de las venas de drenaje del nido. La isquemia suele deberse a la oclusi&oacute;n    inadvertida de alguna arteria de paso o bien al reflujo de la sustancia inyectada    que invade arterias proximales no implicadas en la MAV. El &iacute;ndice de    complicaciones disminuy&oacute; en el segundo grupo, debido a la experiencia    y a la utilizaci&oacute;n de diferentes sustancias para la repleci&oacute;n    de la malformaci&oacute;n. No obstante, la presencia de una f&iacute;stula arteriovenosa    directa, la composici&oacute;n del nido con predominio de f&iacute;stula sobre    tejido plexiforme o la situaci&oacute;n en un &aacute;rea elocuente contribuyen    a la presentaci&oacute;n de complicaciones. Las f&iacute;stulas de flujo alto    tambi&eacute;n merecen una consideraci&oacute;n especial, por la dificultad    de controlar su flujo con un microcat&eacute;ter.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Entienden que la finalidad del tratamiento puede ser la oclusi&oacute;n total    o bien el control parcial, para facilitar la cirug&iacute;a o la radiocirug&iacute;a.    Admiten que en MAV cuyo tama&ntilde;o es superior a 3 cm, rara vez se produce    la oclusi&oacute;n completa. En la modalidad prequir&uacute;rgica, se trata    de ocluir el mayor n&uacute;mero posible de arterias aferentes y facilitar la    disecci&oacute;n del nido durante la intervenci&oacute;n, aunque la oclusi&oacute;n    de ramas profundas, tales como alguna arteria talamoestriada, -cuya hemostasia    es tan tediosa en la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica-, rara vez se consigue.</font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> M.K. Baskaya y R.C. Heros escriben, en el mismo n&uacute;mero, un editorial a    prop&oacute;sito de este trabajo. Se muestran partidarios de embolizar s&oacute;lo    aquellas malformaciones de menos de 3 cm que est&eacute;n situadas en zonas    elocuentes o en zonas profundas, donde el riesgo quir&uacute;rgico es alto o    bien en aquellas personas que padezcan alguna enfermedad m&eacute;dica que a&ntilde;ada    un riesgo inasumible para la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Insisten    en que las MAV menores de 3 cm deben operarse y que la radiocirug&iacute;a se    limite a las malformaciones peque&ntilde;as inaccesibles.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> En relaci&oacute;n con la embolizaci&oacute;n preoperatorio, los editorialistas    entienden que el papel fundamental de la embolizaci&oacute;n es eliminar alg&uacute;n    posible aneurisma asociado a la MAV y ocluir las ramas profundas, inaccesibles    a la oclusi&oacute;n quir&uacute;rgica en la primera fase de la intervenci&oacute;n.    La embolizaci&oacute;n de las arterias superficiales no es imprescindible, porque    se pueden ocluir sin gran dificultad durante la operaci&oacute;n. La oclusi&oacute;n    progresiva de las ramas aferentes en MAV grandes puede evitar que se presente    una ingurgitaci&oacute;n cerebral o una hemorragia por un incremento de perfusi&oacute;n    o "perfusi&oacute;n breakthrough". Si la embolizaci&oacute;n consigue    que el flujo disminuya de forma apreciable, se procede a la ex&eacute;resis    quir&uacute;rgica. Cuando no se pueden ocluir las ramas profundas de las MAV    localizadas en zonas de dif&iacute;cil acceso se recomienda la radiocirug&iacute;a.    No parece necesario embolizar todas las MAV por el mero hecho de reducir el    flujo. Heros y Baskaya se&ntilde;alan que se suele abusar de esta indicaci&oacute;n    preoperatoria.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> La embolizaci&oacute;n antes de la radiocirug&iacute;a merece un comentario aparte.    No hay evidencia convincente de que la embolizaci&oacute;n antes de la radiocirug&iacute;a    disminuye el riesgo de hemorragia durante el periodo de latencia, antes de la    oclusi&oacute;n del nido.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Finalmente, hay unas l&iacute;neas dedicadas al tratamiento paliativo o subtotal.    En algunos estudios se ha comparado la evoluci&oacute;n de las MAV tratadas    de forma incompleta con las que no han tenido ning&uacute;n tipo de tratamiento.    La hemorragia fue del 14'6% en los tratados de forma subtotal (embolizaci&oacute;n,    radiocirug&iacute;a o cirug&iacute;a) y del 2'6% en los que no tuvieron    tratamiento; es decir, hay cinco veces menos riesgo en los no tratados que en    los que tuvieron alg&uacute;n tipo de tratamiento paliativo.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Stent treatment for dural arteriovenous fistulas. Levrier, O., et al. J. Neurosurg.    2006; 104: 254-263.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Estas f&iacute;stulas durales, suelen deberse a trombosis de los senos,    especialmente del seno transverso y sigmoideo. Se manifiestan cl&iacute;nicamente    con un ruido puls&aacute;til ipsilateral. Con menos frecuencia pueden causar    una hemorragia intracerebral, por hipertensi&oacute;n venosa. El tratamiento    habitual es la oclusi&oacute;n de los vasos, bien sea endovascular o quir&uacute;rgico.    La angioplastia y la colocaci&oacute;n de un tubito de malla expansora o "stent"    restablece la luz del seno y evita el riesgo de hipertensi&oacute;n intracraneal    y de un infarto venoso.</font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Distal anterior cerebral artery. Ugur, H.C., et al. J. Neurosurg. 2006; 104:    278-284.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Es un trabajo realizado por los Departamentos de Neurocirug&iacute;a y    de Anatom&iacute;a de la Universidad de Ankara, en el cual se detallan las distintas    variantes de la arteria cerebral anterior distal, &uacute;til cuando se tenga    que intervenir en la porci&oacute;n medial de los hemisferios. El trabajo se    acompa&ntilde;a de buenas fotos en color.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Ruptured intracranial aneurysms: practice utilizing clip ligation and coil    embolization as individual or complementary therapies. Lanzino, G., et al. J.    Neurosurg. 2006; 104: 344-349.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">El autor refiere su experiencia de 100 casos de aneurismas rotos, intervenidos    despu&eacute;s de conocerse el resultado del ISAT. Es un neurocirujano que se    ha diplomado en cirug&iacute;a y en terapia endovascular de los aneurismas cerebrales.    Por lo tanto, disminuye el sesgo de la especializaci&oacute;n. Todos los pacientes    reciben el mismo r&eacute;gimen de terapia m&eacute;dica, previo al tratamiento    agresivo y despu&eacute;s de ser sometidos al mismo. Los enfermos, con gran    predominio de mujeres, se asignan a un grupo o a otro no al azar sino teniendo    en cuenta la situaci&oacute;n especial de cada caso. Doce pacientes requieren    un tratamiento mixto. Considera que los aneurismas de la arteria cerebral media,    de la comunicante posterior y de la comunicante anterior deben operarse, salvo    alguna excepci&oacute;n. Los aneurismas de la punta de la basilar se han incluido,    todos ellos, en la terapia endovascular. Entre los de la comunicante anterior,    el autor se ha inclinado por la terapia endovascular cuando el saco se dirige    en sentido postero-inferior, con el fin de evitar el riesgo de que se lesiones    la arterias perforantes. La decisi&oacute;n se toma en funci&oacute;n de la    situaci&oacute;n del aneurisma, de su tama&ntilde;o, forma del saco y tortuosidad    de la arteria aferente. Se tiene en cuenta la edad, el estado neurol&oacute;gico    y la posible comorbilidad. La decisi&oacute;n respecto al tipo de tratamiento    la toma el neurocirujano, al margen de la preferencia del m&eacute;dico que    ha mandado al paciente o de su familia, aunque s&iacute; reciben informaci&oacute;n    sobre el mismo.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> El autor es muy exigente en el mantenimiento de una presi&oacute;n intracraneal    normal, bien sea con punci&oacute;n lumbar o bien con drenaje ventricular. Evitan    la utilizaci&oacute;n de psicof&aacute;rmacos, con el fin de poder vigilar el    estado de conciencia del paciente, sobre todo en los d&iacute;as de probable    aparici&oacute;n de vasoespasmo. En alg&uacute;n caso, el tratamiento es complementario;    si observan alguna dificultad al intentar colocar un clip se pasa a tratamiento    endovascular o a la inversa.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> El resultado se establece a los seis meses y al a&ntilde;o, por encuesta telef&oacute;nica    y se clasifican en siete grados, desde el cero -asintom&aacute;tico- hasta 7    puntos (muerte); la restricci&oacute;n en la vida diaria interviene en la definici&oacute;n    de los cinco grupos intermedios, con la dependencia parcial o total de otra    persona. Cuando los s&iacute;ntomas interfieren con las actividades habituales,    se considera que el resultado ha sido malo.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Robert C Heros hace unos sensatos comentarios en un editorial. Hay cierta discrepancia    respecto al consentimiento, pero est&aacute; de acuerdo en la prioridad que    ha de darse a la decisi&oacute;n del cirujano, que ha tenido en cuenta los puntos    antes rese&ntilde;ados, respecto a las caracter&iacute;sticas del aneurisma    y al estado general del paciente. Heros se&ntilde;ala que tiene en cuenta la    densidad de la sangre en las cisternas, puesto que trata de evitar un cerebro    hinchado, que pueda plantear problemas en la retracci&oacute;n de los l&oacute;bulos    frontal y temporal. Coincide en que el tratamiento debe ajustarse a las circunstancias    personales, aunque se pueda cambiar de uno a otro si la situaci&oacute;n lo    exige.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> El art&iacute;culo abre la puerta a la consideraci&oacute;n de formar neurocirujanos    expertos en terapia endovascular, lo cual no es &oacute;bice para mantener una    estrecha relaci&oacute;n con neurorradi&oacute;logos, neur&oacute;logos e intensivistas.</font>  </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Evaluation of clipped aneurysms with MSCT angiography. Dehdashti, A.R., et    al. J. Neurosurg. 2006; 104: 395-403..</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Para control de la oclusi&oacute;n del cuello de aneurisma mediante un clip,    comparan las im&aacute;genes obtenidas con angiograf&iacute;a y las que hacen    con una TAC multicortes. Concluyen que el estudio con TAC es suficiente para    conocer la colocaci&oacute;n satisfactoria del clip, salvo en alguna excepci&oacute;n    y en los aneurismas situados en la circulaci&oacute;n posterior.</font>  </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Physical performance test in patients with aneurysms. King, J.T., et al. J.    Neurosurg. 2006; 104: 525-530.</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> A juicio de los autores es un buen test para determinar el estado funcional    de pacientes con aneurismas. Miden el tiempo que tardan en desarrollar una serie    de tareas, tales como escribir una frase, simular que comen, colocar un libro    en un estante, quitarse y ponerse la chaqueta, dar una vuelta de 360&ordm;,    recoger una moneda y andar unos 15 metros.</font>  </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Intracranial aneurysms and antihypertension therapy. Turner, C.L., et al.    J. Neurosurg. 2006; 104: 531-536.</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> La hipertensi&oacute;n es un factor que influye en la hemorragia subaracnoidea    y tambi&eacute;n en el crecimiento de los aneurismas. Tambi&eacute;n el perfil    del pulso influye en ambos. El uso del hipotensor irbersartan parece ser el    agente terap&eacute;utico m&aacute;s efectivo.</font>  </P>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="3"><b>Tumores</b></font>  </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Unilateral vestibular Schwanoma and other NF-2-related tumors.    Aghi, M., et al. J. Neurosurg. 2006; 104: 201-207.</b></font>   </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Ante la presencia de un schwanoma    del VIII, junto con alg&uacute;n otro proceso compatible con una neurofibromatosis    tipo 2, el neurocirujano debe actuar como si de un claro tumor vestibular bilateral    se tratara y debe hacer un estudio craneoespinal completo, un estudio oftalmol&oacute;gico    y un estudio gen&eacute;tico. Aunque ambos tumores difieren en algunos puntos,    entre ellos la edad del comienzo, -m&aacute;s temprana en los bilaterales- coinciden    en otros y el cirujano ha de prever la posibilidad de aparici&oacute;n de otro    schwanoma contralateral.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Meningiomas en plaque. Schick, U., et al. J. Neurosurg. 2006; 104:    208-214.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Los autores subrayan la finalidad del tratamiento quir&uacute;rgico: uno    de car&aacute;cter biol&oacute;gico y otro de naturaleza est&eacute;tica. La    ex&eacute;resis quir&uacute;rgica debe ser lo antes y lo m&aacute;s radical    posible, aunque aconsejan se respete la parte del tumor situada junto al seno    cavernoso o fisura orbitaria superior. En la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica    enumeran todos los procedimientos descritos, aunque los autores se inclinan    por el acceso m&aacute;s sencillo fronto-temporal. Aunque lo deseable es la    resecci&oacute;n total, no siempre es posible, por lo cual la radioterapia queda    como una alternativa para las recurrencias o cuando la ex&eacute;resis no ha    sido total.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Neuronavigation in cytoreductive surgery. Willems, P.W.A., et al. J. Neurosurg.    2006; 104: 360-368.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Comparan dos grupos de pacientes intervenidos de un tumor cerebral -casi    todos gliomas anapl&aacute;sicos o glioblastomas- con o sin ayuda de un neuronavegador.    Miden el tejido residual despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n mediante un    estudio con RM. La elecci&oacute;n entre ambos procedimientos se inclina a favor    del uso del neuronavegador, pero la diferencia no es significativa.</font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Impact of trigeminocardial reflex on auditory function. Gharabaghi, A., et    al. J.Neuro. 2006; 104: 369-375.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">La aparici&oacute;n de una bradicardia, e incluso parada card&iacute;aca,    es un hecho comprobado en la estimulaci&oacute;n de la regi&oacute;n ocular    y en todo el territorio del nervio trig&eacute;mino. Se produce en un 10% de    las intervenciones del &aacute;ngulo pontocerebeloso, tanto en posici&oacute;n    semisentada como en dec&uacute;bito. En este tipo de operaciones, hay una relaci&oacute;n    entre la manipulaci&oacute;n de la ra&iacute;z del nervio y la aparici&oacute;n    de este fen&oacute;meno cardiovascular. Responde mejor a la suspensi&oacute;n    moment&aacute;nea de la manipulaci&oacute;n de la ra&iacute;z, por parte del    neurocirujano, que al suministro de drogas.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Tumoral nervous system y perifocal edema. Tanaka, M., et al. J. Neurosurg.    2006; 104: 382-388.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">El edema peritumoral supone un riesgo en la ex&eacute;resis quir&uacute;rgica    de muchos meningiomas. Para cuantificarlo, los autores calculan el volumen de    la zona ocupada por los m&aacute;rgenes del edema y restan el volumen del meningioma.    Prestan atenci&oacute;n a las venas que drenan el tumor y observan que, cuando    hay hipoplasia o ausencia de dichas venas, aparece el edema en torno al mismo.    El estudio lo realizan con angiograf&iacute;as selectivas y esperan unos 15    segundos, para permitir que se rellenen las venas de drenaje. Discuten otras    posibles contribuciones, tales como los receptores de progesterona, factores    de crecimiento, aunque el m&aacute;s importante, -el factor de crecimiento de    endotelio vascular-, podr&iacute;a influir en la formaci&oacute;n de venas de    drenaje</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Von-Hippel Lindau mutations in hemangioblastomas. Ramussen, A., et al. J.    Neurosurg. 2006; 104: 389-394.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Los autores realizan un estudio gen&eacute;tico de los pacientes y de    los familiares con hemangioblastomas. Si observan mutaciones en el gen llevan    a cabo un estudio exhaustivo en el paciente y en los familiares, pero si no    advierten cambios gen&eacute;ticos no emprenden ning&uacute;n tipo de investigaci&oacute;n    a&ntilde;adida, con lo cual suprimen gastos in&uacute;tiles.</font> </P>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="2"><b>Brain tumor metabolism modification by cervical spinal cord stimulation. Clavo,    B., Robaina, F., et al. J. Neurosurg. 2006; 104: 537-541.</b></font> </P>       <P>  <font face="Verdana" size="2">  Este grupo de Las Palmas de Gran Canaria utiliza la desoxiglucosa marcada con    Fluor<sup>18 </sup>y PET para determinar el metabolismo de los gliomas malignos    en pacientes sometidos a una estimulaci&oacute;n de la m&eacute;dula cervical.    Observan un aumento de flujo en la zona del tumor cuando estimulan la m&eacute;dula    cervical y propugnan que la mayor oxigenaci&oacute;n permitir&iacute;a una mejor    respuesta al tratamiento con radioterapia o quimioterapia.</font> </P>       <P>      <br>  <font face="Verdana" size="2">  <b>Genotype outcome in oligodendroglioma. Kanneer, A.A., et al. J. Neurosurg.    2006; 104: 542-550.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Se sabe que los oligodendrogliomas tienen un pron&oacute;stico algo m&aacute;s    favorable que los astrocitomas. Dentro de los oligodendrogliomas hay un subgrupo    que tiene mayor supervivencia. El estudio del cariotipo de estos tumores permite    detectar ese subgrupo, ya que se asocia con una afectaci&oacute;n de los cromosomas    1 y 19 con p&eacute;rdida de 1p y 19q. La reclasificaci&oacute;n de estos tumores,    teniendo en cuenta su biolog&iacute;a molecular, permitir&aacute; establecer    un pron&oacute;stico m&aacute;s ajustado y la efectividad de los tratamientos    complementarios a la cirug&iacute;a.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>Traumatismos</b></font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Outcome after decompressive craniectomy for severe head injury.    Aarabi, B., et al. J. Neurosurg. 2006; 104: 469-479.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Refieren su experiencia con 50 casos de traumatismo craneoencef&aacute;lico    grave, cuyo cuadro de hipertensi&oacute;n intracraneal no pod&iacute;a controlarse    por procedimientos poco agresivos, por lo cual recurrieron a una craniectom&iacute;a    descompresiva, para evitar los efectos delet&eacute;reos de dicha hipertensi&oacute;n.    Diez casos fueron directamente al quir&oacute;fano debido a su cuadro cl&iacute;nico,    sin someterse a un tratamiento m&eacute;dico. En ninguno de ellos se present&oacute;    un cuadro de hipertensi&oacute;n intracraneal. En aquellos tratados quir&uacute;rgicamente,    despu&eacute;s del fracaso de otros medios, se demostr&oacute; que la PIC bajaba    de forma sustancial. Se exponen las complicaciones observadas, entre ellas la    formaci&oacute;n de higromas, reabsorci&oacute;n de hueso, (50% de los casos),    despu&eacute;s de su reposici&oacute;n tard&iacute;a, infecciones y aparici&oacute;n    de hematomas intraparenquimatosos despu&eacute;s de la craniectom&iacute;a.    Los higromas aparecieron en la mitad de los pacientes, pero se reabsorbieron    de forma espont&aacute;nea en la mayor&iacute;a de los casos.</font> </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>Nervios perif&eacute;ricos</b></font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Oblique transection in peripheral nerve. Marcol, W, .et al. J.    Neurosurg. 2006; 104: 285-289.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Es una nota t&eacute;cnica basada    en el laboratorio experimental: Han observado que si el nervio se corta de forma    oblicua, en lugar de hacer un corte perpendicular, es rara la aparici&oacute;n    de neuromas, lo cual se traduce en menor riesgo de dolor neurop&aacute;tico.</font>    </P>       <P>     <br> <b><font face="Verdana" size="3">Funcional</font></b>    </P>       <P> <font face="Verdana" size="2"><b>Epilepsia</b></font>    </P>       <P> <font face="Verdana" size="2"><b>Efficacy and morbidity of stereoelectroencephalography. Almeida, A.N., et al.    J. Neurosurg. 2006; 104: 483-487.</b></font>    </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">El trabajo se basa en la experiencia    del Instituto Neurol&oacute;gico de Montreal (217 pacientes) y demuestra la    conveniencia de recurrir a los electrodos intraparenquimatosos en determinados    casos de epilepsia, cuyo foco no puede clarificarse con electrodos subdurales    ni con medios iconogr&aacute;ficos. Son de utilidad especial en los enfermo    en los que el foco es dudoso, respecto a su localizaci&oacute;n en la am&iacute;gdala    o en el hipocampo, y cuando el origen de las crisis tiene lugar en el l&oacute;bulo    frontal, donde los electrodos corticales son menos precisos y donde la escisi&oacute;n    del foco ha de ser tambi&eacute;n lo m&aacute;s limitada posible. La implantaci&oacute;n    de electrodos tiene m&aacute;s riesgo de hemorragia cuando se colocan en el    l&oacute;bulo frontal, (1,1% de riesgo) y cuando se colocan m&aacute;s de un    electrodo.</font>    </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Long-term outcome of epilepsy surgery. Cohen-Gadol, A., et al. J. Neurosurg.    2006; 104: 513-524.</b></font>    </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">El art&iacute;culo se basa en los resultados de una serie de 399 pacientes    operados en la Cl&iacute;nica Mayo entre 1988 y 1996, con un seguimiento de    varios a&ntilde;os. El resultado era m&aacute;s favorable cuando se trataba    de una esclerosis medial temporal y de una gliosis que cuando no se observaba    un tejido normal en el estudio histopatol&oacute;gico. Cuando la epilepsia ten&iacute;a    su origen en un foco no temporal, el resultado era peor.</font>    </P>       <P> <font face="Verdana" size="2"> Seg&uacute;n su experiencia, se puede llegar a un pron&oacute;stico muy aproximado,    respecto a la posibilidad de reaparici&oacute;n de crisis, a los dos a&ntilde;os    de observaci&oacute;n. Esto tiene mucha importancia cuando se intenta retirar    la medicaci&oacute;n a pacientes incluidos en la clase I de Engel.</font> </P>      <P>     <br> <b><font face="Verdana" size="2">Dolor</font></b> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"><b>Pain in neurosurgical treated patients. Klimek, M., et al., J. Neurosurg. 2006;    104: 350-359.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Los autores hacen un estudio de un a&ntilde;o de duraci&oacute;n, en el    cual piden al paciente que valore la intensidad de su dolor, de acuerdo con    una escala visual, del cero al diez. Observan que se tiende a minusvalorar el    dolor del enfermo, tanto en el preoperatorio como despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n.    Si bien el dolor despu&eacute;s de una craneotom&iacute;a suele ser poco intenso,    los analg&eacute;sicos se deben administrar a la demanda del paciente y con    car&aacute;cter inmediato. En el resto de las intervenciones, especialmente    del raquis, hay que prever la aparici&oacute;n del dolor, con un tratamiento    reglado de analg&eacute;sicos. Las complicaciones en torno a la intervenci&oacute;n    influyen en la aparici&oacute;n, intensidad y duraci&oacute;n del dolor.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Movimientos involuntarios</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2"> <b> Pallidal deep brain stimulation for dystonia. Starr, P.A., et al., J. Neurosurg. 2006; 104: 488-588.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Aunque el papel del globo p&aacute;lido en la fisiopatolog&iacute;a de    las diston&iacute;as no est&aacute; claro, los autores exponen su experiencia    de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, con 23 casos operados con estimulaci&oacute;n    bilateral. Si no se conoce la fisiopatolog&iacute;a, es l&oacute;gico que el    tratamiento sea emp&iacute;rico y por lo tanto, no est&eacute; definido el punto    diana ideal para tratar estos procesos. El registro electrofisiol&oacute;gico    es diferente del que se observa en la enfermedad de Parkinson. No obstante,    con registro hecho mediante microelectrodos, es posible distinguir el p&aacute;lido    externo del globo p&aacute;lido interno y con la estimulaci&oacute;n se puede    detectar el l&iacute;mite del globo p&aacute;lido respecto a los haces corticomotores,    pero no el l&iacute;mite con las v&iacute;as &oacute;pticas. Los mejores resultados    se producen cuando los electrodos se encuentran cerca del plano comisural, a    unos 3.6 mm del l&iacute;mite p&aacute;lido-capsular.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Sleep and early morning dystonia following deep brain stimlation. Lyons, K.E.,    et al., J. Neurosurg. 2006; 104: 502-505.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> En este trabajo se estudia el efecto de la estimulaci&oacute;n profunda    del n&uacute;cleo subtal&aacute;mico sobre trastornos de sue&ntilde;o en pacientes    con enfermedad de Parkinson y la aparici&oacute;n de diston&iacute;a matutina.    La estimulaci&oacute;n mejora dichos problemas. Esta mejor&iacute;a est&aacute;    en relaci&oacute;n con el buen resultado sobre los s&iacute;ntomas motores,    en especial sobre la bradicinesia.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Thalamic stimulation for essential and parkinsonian tremor. Pahwa, R,, et    al. J. Neurosurg. 104: 506-512.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> La estimulaci&oacute;n tal&aacute;mica es &uacute;til para el tratamiento    del temblor esencial, pero no es aconsejable cuando se estimulan ambos t&aacute;lamos    en la enfermedad de Parkinson, debido a la aparici&oacute;n de disartria y a    la escasa influencia sobre la rigidez y la hipocinesia.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Dissociated language functions on functional brain mapping. Kamada, K., et    al., J. Neurosurg. 2006; 104: 598-607.</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2">La determinaci&oacute;n de &aacute;reas de lenguaje antes de realizar    intervenciones quir&uacute;rgicas en zonas que se relacionan con esta funci&oacute;n    puede realizarse con ayuda de la RMf y de la magnetoencefalograf&iacute;a, sin    necesidad de recurrir al test de Wada.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Intraorbital implantation of an optic nerve electrode. Brel&eacute;n, M.E.,    et al., J. Neurosurg. 2006; 104: 593-597.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Se trata de la implantaci&oacute;n de un electrodo para estimular el nervio    &oacute;ptico en un paciente 68 a&ntilde;os, con una retinitis pigmentosa, ciego    desde los 35 a&ntilde;os. Utilizan una c&aacute;mara y procesador de se&ntilde;al    externos a la cabeza del paciente. La se&ntilde;al del procesador se transmite    a un estimulador que se implanta debajo del cuero cabelludo, en la regi&oacute;n    parietal. A su vez, este estimulador se conecta a un electrodo que rodea al    nervio &oacute;ptico y que se implanta por v&iacute;a orbitaria, mediante secci&oacute;n    intraoperatoria del m&uacute;sculo recto interno. Esta t&eacute;cnica sustituye    a la colocaci&oacute;n del electrodo en el nervio &oacute;ptico intracraneal    mediante craneotom&iacute;a, ya que los resultados son id&eacute;nticos.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Cirug&iacute;a psiqui&aacute;trica</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> <b> Neuroimaging of deep brain stimulation in OCD (obsessivecompulsive disorder).    Rauch, S.L., et al. J. Neurosurg. 2006; 104: 558-565.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">La estimulaci&oacute;n de la zona subcaudada es una alternativa a la lesi&oacute;n    en dicha zona en pacientes con neurosis obsesiva que no responden al tratamiento    con psicof&aacute;rmacos. Los autores han medido el flujo sangu&iacute;neo con    O<sup>15 </sup>y han    observado una mayor actividad en la zona que comprende la corteza orbitofrontal,    la parte cingular anterior, estriado y t&aacute;lamo. Estos estudios permiten    establecer una base fisiopatol&oacute;gica de estas alteraciones ps&iacute;quicas    y una utilizaci&oacute;n m&aacute;s racional de los f&aacute;rmacos usados en    su tratamiento.</font> </P>       <P>     <br> <b><font face="Verdana" size="3">Neurocirug&iacute;a pedi&aacute;trica</font></b> </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2"> <b> Management of pediatric intracranial aneurysms. Sinai, N., et    al. J. Neurosurg. Pediatrics. 2006; 104: 82-89.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Se expone la experiencia del tratamiento de 43 aneurismas, (32 pacientes)    en edades comprendidas entre los dos meses y los 18 a&ntilde;os. S&oacute;lo    la quinta parte se manifiestan con hemorragia subaracnoidea. La localizaci&oacute;n    m&aacute;s frecuente fue en la car&oacute;tida interna, cerebral media y circulaci&oacute;n    posterior. Hay un leve predominio de pacientes tratados con cirug&iacute;a,    comparado con la terapia endovascular. No hubo mortalidad en ninguno de los    grupos y la morbilidad fue similar. No hubo recurrencias en los pacientes del    grupo quir&uacute;rgico, frente a un 14% en el grupo endovascular. Seg&uacute;n    los autores, la cirug&iacute;a es m&aacute;s eficaz en la oclusi&oacute;n del    saco aneurism&aacute;tico y sus efectos m&aacute;s duraderos.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Con motivo de este art&iacute;culo se presentan dos comentarios: Uno de Robert    Heros, de la Universidad de Miami y el otro de Enrique Ventureyra, del Hospital    Infantil de Ottawa. Heros hace una s&iacute;ntesis del trabajo y comenta alg&uacute;n    sesgo en la elaboraci&oacute;n del mismo, causado por la rareza de los aneurismas    en la infancia, por el largo periodo de recopilaci&oacute;n de casos y por la    inclinaci&oacute;n de los padres a evitar un acto agresivo al ni&ntilde;o, como    puede ser la craneotom&iacute;a y manipulaci&oacute;n del cerebro. Ante la disyuntiva    de un neurocirujano con gran experiencia vascular o un cirujano pedi&aacute;trico    con menos familiaridad en este campo, se inclina a favor de la experiencia del    neurocirujano vascular.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Ventureyra dice que los ni&ntilde;os no son adultos peque&ntilde;os. La cirug&iacute;a    infantil plantea problemas distintos, tales como menor volumen sangu&iacute;neo    e hipotermia. A su vez, el tratamiento endovascular en ni&ntilde;os tambi&eacute;n    tiene sus dificultades, por el calibre peque&ntilde;o de los vasos. Cree que    el hecho de que los aneurismas sean menos frecuentes en los ni&ntilde;os no    es argumento suficiente para renunciar a su tratamiento por parte de grupos    de neurocirujanos o neurorradi&oacute;logos pedi&aacute;tricos. Dice que su    experiencia en el tratamiento de aneurismas en ni&ntilde;os es muy buena, sin    ninguna mortalidad.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Radiation induced cavernomas. Lew, S.M., et al. J. Neurosurg. Pediatrics.    2006; 103-107.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> En la vigilancia postoperatoria de tumores de la infancia tratados con    radioterapia, se ha observado la aparici&oacute;n de peque&ntilde;os focos,    sugestivos de cavernomas, cuya conducta biol&oacute;gica es benigna. No parece    dif&iacute;cil diferenciarlos de posibles met&aacute;stasis de meduloblastomas.    Salvo observaci&oacute;n peri&oacute;dica, no precisan tratamiento de ning&uacute;n    tipo en la mayor&iacute;a de los casos, salvo que se manifiesten con una hemorragia.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Brain stem stereotactic biopsy sampling in children. Pincus, D.W., et al.    J. Neurosurg. Pediatrics. 2006; 108-114.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Los t&iacute;picos gliomas fusiformes del tronco suelen presentar unas    caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas e iconogr&aacute;ficas, en especial en    la RM, que plantean pocas dudas respecto a la conducta a seguir, aunque se base    en datos emp&iacute;ricos.</font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2"> Los gliomas exof&iacute;ticos son susceptibles de tratamiento quir&uacute;rgico.    Hay algunos casos que pueden plantear problemas en el diagn&oacute;stico diferencial,    debido a su aspecto dudoso en la RM. En estos casos, se debe hacer una biopsia    estereot&aacute;ctica, dada la seguridad de la t&eacute;cnica y la pr&aacute;ctica    ausencia de complicaciones, seg&uacute;n su limitada experiencia.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Irreducible and reducible atlantoaxial dislocation in children. Salunke, P.,    et al. J. Neurosurg. Pediatrics. 2006; 104: 115-122.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> La experiencia de este Departamento de Neurocirug&iacute;a hind&uacute;    es amplia. Presentan 96 ni&ntilde;os con malformaciones occipito-cervicales,    con luxaci&oacute;n cong&eacute;nita de odontoides. Hacen dos grupos: el primero    est&aacute; formado por los ni&ntilde;os en los que se puede reducir la luxaci&oacute;n    y el segundo est&aacute; formado por aqu&eacute;llos con una luxaci&oacute;n    irreductible. Hacen una clasificaci&oacute;n de los pacientes, seg&uacute;n    el grado de incapacidad preoperatorio. Cuando se trata de una luxaci&oacute;n    irreducible, la intervenci&oacute;n se realiza por v&iacute;a anterior, para    descomprimir la porci&oacute;n bulbomedular, con extirpaci&oacute;n de la odontoides.    Por lo general, los casos irreducibles se acompa&ntilde;an de varias malformaciones    &oacute;seas de la charnela. Un factor importante en el resultado es la presencia    de compromiso respiratorio.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Hereditary anterior sacral meningocele. Gardner, P.A., et al. J. Neur. Pediatrics. 2006; 104: 138-142.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Los meningoceles sacros anteriores pueden ser hereditarios. Dado que pueden    presentar complicaciones si no se tratan, se recomienda que se explore a todos    los familiares.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Germinoma: unusual imaging and pathological characteristics. Rushing, E.J.,    et al. J. Neurosurg. Pediatrics. 2006; 104: 143-148.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Se presentan dos casos cuyo inter&eacute;s radica en que son dos tumores    infiltrantes de los ganglios basales; el primero con un cuadro de deterioro    neurol&oacute;gico global, inespec&iacute;fico, que fue diagnosticado con biopsia    estereot&aacute;ctica. El segundo caso se puso de manifiesto por una diabetes    ins&iacute;pida, que se diagnostic&oacute; mediante el hallazgo de gonadotropina    cori&oacute;nica en el l.c.r., obtenido por punci&oacute;n lumbar. No se observ&oacute;    ning&uacute;n signo tumoral en la RM, por lo que se le hizo una lobectom&iacute;a    temporal. En el tejido se encontraron c&eacute;lulas claramente germinales.    Concluyen los autores que los germinomas deben incluirse en el diagn&oacute;stico    diferencial de los tumores infiltrativos del cerebro.</font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>An oxygen embolism after hidrogen peroxide scalp infiltration. Miranda, P.,    et al. 2006; 1004.142.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Es un caso del Servicio de Neurocirug&iacute;a Infantil, del Hospital    12 de Octubre, en el cual se expone el caso de una ni&ntilde;a de 7 meses, con    un hamartoma hipotal&aacute;mico que se manifestaba por crisis gel&aacute;sticas,    no controlable con medicaci&oacute;n. De forma accidental se infiltr&oacute;    el cuero cabelludo con agua oxigenada, lo cual produjo un cuadro de inestabilidad    hemodin&aacute;mica grave. Se sospech&oacute; un embolismo pulmonar, por lo    que se suspendi&oacute; la operaci&oacute;n. La enfermera se dio cuenta inmediata    del error, al sustituir el suero salino por agua oxigenada. La paciente fue    operada posteriormente, con buen resultado. A&ntilde;aden unas consideraciones    sobre el riesgo de embolismo con el uso del agua oxigenada.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>J. Neurosurgery. Pediatrics Marzo</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"><b>What we don't (but should) know about hydrocephalus. Bergsneider,    M., et al. 2006; 104: 157-159.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">El trabajo es una exposici&oacute;n    de varias preguntas respecto a la hidrocefalia, como continuaci&oacute;n a un    Simposio celebrado en Bethesda, patrocinado por el Instituto Nacional de la    Salud en octubre del a&ntilde;o pasado, con el ep&iacute;grafe de "Hydrocephalus:    Myths, New Facts, Clear Directions".</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Las preguntas las hacen un grupo de neurocirujanos dedicados a la neurocirug&iacute;a    pedi&aacute;trica. Estas son las preguntas:</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> 1. ¿C&oacute;mo definimos la hidrocefalia? 2. ¿C&oacute;mo se absorbe    el l.c.r. en situaci&oacute;n normal y cu&aacute;les son las causas de mala    absorci&oacute;n? 3 ¿Por qu&eacute; se dilatan los ventr&iacute;culos    en la hidrocefalia comunicante? 4. ¿Qu&eacute; ocurre en la estructura    cerebral cuando se ve comprimida y distorsionada por la dilataci&oacute;n ventricular?    5. ¿Cu&aacute;l es el papel de la presi&oacute;n venosa cerebral en la    hidrocefalia? 6. ¿Qu&eacute; produce la hidrocefalia de presi&oacute;n    normal? 7. ¿Cu&aacute;l es la causa de la hidrocefalia de baja presi&oacute;n?    8. ¿Cu&aacute;l es la fisiopatolog&iacute;a del ventr&iacute;culo en    hendidura? 9. ¿Cu&aacute;l es la causa fisiopatol&oacute;gica del deterioro    neurol&oacute;gico en la hidrocefalia y hasta qu&eacute; punto es reversible?    10. ¿Cu&aacute;l es la diferencia entre la hidrocefalia del ni&ntilde;o,    del joven y del adulto? Son preguntas que se van desgranando, con ejemplos que    son motivo de dudas.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Se reconocen los avances alcanzados a lo largo de este medio siglo, pero entienden    que hay demasiados fracasos con la implantaci&oacute;n de v&aacute;lvulas de    derivaci&oacute;n ventr&iacute;culo peritoneal en el primer a&ntilde;o y no    se explican, entre otras cosas, por qu&eacute; pueden mejorar las hidrocefalias    comunicantes con una ventriculostom&iacute;a endosc&oacute;pica del III ventr&iacute;culo.    Advierten sobre el camino que falta por investigar, pero, -y sobre todo- porque    podemos estar aceptando como dogmas, doctrinas con escasa base cient&iacute;fica.</font>  </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Cervicomedullary decompression for foramen magnum stenosis in achondroplasia.    Bagley, C., et al. 2006; 104: 166-172.</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Con una casu&iacute;stica de 43 pacientes, tratados a lo largo de 11 a&ntilde;os,    demuestran los beneficios de la descompresi&oacute;n quir&uacute;rgica del foramen,    para lo cual requieren la colaboraci&oacute;n de varios especialistas, entre    ellos cirujanos pedi&aacute;tricos, neurorradi&oacute;logos y neum&oacute;logos.</font>  </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Multilevel cervical disconnection syndrome. Klimo, P. Jr., et al. 2006; 181-187.</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Presentan dos casos de un s&iacute;ndrome no conocido, sobre una malformaci&oacute;n    cervical, de desconexi&oacute;n de desarrollo entre los planos vertebrales anterior    y posterior, que dan lugar a una grave compresi&oacute;n medular. Explican las    causas de dichas alteraciones en la condrificaci&oacute;n u osificaci&oacute;n    de las v&eacute;rtebras. El tratamiento es la correcci&oacute;n, descompresi&oacute;n    y estabilizaci&oacute;n de la columna cervical.</font>  </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Transient ventriculomegaly with hipernatremia. Fahrbach, J., et al. 2006;    104: 192-194.</b></font>  </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Presentan un solo caso de empeoramiento de un ni&ntilde;o con mielomeningocele    e hidrocefalia, que empeora. Se observa que est&aacute; deshidratado y que tiene    hipernatremia de 180 mmol/L y que los ventr&iacute;culos hab&iacute;an aumentado    de tama&ntilde;o. Corrigen la hipernatremia y mejora tanto el cuadro cl&iacute;nico    como el radiol&oacute;gico. Interpretan el cuadro como una retracci&oacute;n    celular, producida por la contracci&oacute;n de las c&eacute;lulas cerebrales,    al salir l&iacute;quido intracelular al espacio intercelular, por la diferencia    osm&oacute;tica.</font> </P>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="2"><b>Late failure of endoscopio third ventriculostomy. Massimi,    L., et al. 2006; 104: 197-201.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Presentan el caso de una paciente de 19 a&ntilde;os, con hidrocefalia,    causada por un glioma que ocluye el acueducto de Silvio, que fue sometida a    una ventriculostom&iacute;a endosc&oacute;pica. El estoma de la ventriculostom&iacute;a    se cierra por diseminaci&oacute;n del tumor, a lo largo del suelo del III ventr&iacute;culo.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Factor X deficiency presenting as a Pseudotumor. Trachil, J., et al. 2006;    104: 202-205.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">El muchacho, de 15 a&ntilde;os, se presenta con crisis comiciales parciales.    Se observ&oacute; un hematoma frontal, que fue operado. Con posterioridad, se    encontr&oacute; una deficiencia del factor X. Recomiendan que se investigue    esta deficiencia en j&oacute;venes que se presenten con hematomas cerebrales    espont&aacute;neos.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>J. Neurosurg. Pediatrics. (Abril)</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"><b>Techniques for intrathecal baclophen implanting therapy. Albright,    A.L., et al. 2006; 233-239.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Da consejos sobre la implantaci&oacute;n    de cat&eacute;teres y de la forma de fijarlos para evitar desplazamientos o    roturas, de la forma de disminuir las infecciones y las f&iacute;stulas de l&iacute;quido    cefalorraqu&iacute;deo. A&ntilde;ade otros consejos para la reposici&oacute;n    de cat&eacute;teres o de las bombas de baclof&eacute;n y para las complicaciones    m&aacute;s frecuentes en esta t&eacute;cnica.</font> </P>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="2"><b>Severe intracranial hipertensi&oacute;n in slip ventricle s&iacute;ndrome    managed using a cisterna magna-ventricle perioneal shunt. Rekate, H.L., et al.    2006; 104: 240-244.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Este cuadro de ventr&iacute;culo en hendidura se vincula a cefaleas intermitentes    y ventr&iacute;culos peque&ntilde;os, en pacientes portadores de una v&aacute;lvula.    En tiempos recientes se ha propuesto colocar una derivaci&oacute;n lumboperitoneal    para tratar estos casos: Cuando por razones anatomopatol&oacute;gicas no es    posible colocarlo en la regi&oacute;n lumbar, el drenaje se coloca en la cisterna    magna y se conecta al cat&eacute;ter distal del sistema de derivaci&oacute;n    ventr&iacute;culo-peritoneal.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Non accidental head trauma as a cause of children death. Graupman, P., et    al. 2006; 245-250.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Se trata de su experiencia en ni&ntilde;os sometidos a malos tratos, con    datos sobre la epidemiolog&iacute;a y con los medios personales para aclarar    estas situaciones mediante la ayuda de los servicios sociales. La imagen de    anoxia cerebral fue el hallazgo habitual que, si no se descubr&iacute;a en la    primera TAC se hac&iacute;a m&aacute;s evidente al repetirlo al cabo de unas    horas, con la imagen caracter&iacute;stica de "black brain" debido    a la hipoxia-edema. En ocasiones se observ&oacute; la presencia de hematomas,    algunos extradurales y otros subdurales (tentorio, falx posterior y convexidad    de los hemisferios), junto con hemorragias retinianas en el examen cl&iacute;nico.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Holocordal abscess and limited myelotomy. Bunyaratavej, K., et al. 2006; 269-274.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Un ni&ntilde;o de dos meses y medio se lleva al hospital por disminuci&oacute;n    de fuerza en las piernas, sin aparentes signos de infecci&oacute;n. El ni&ntilde;o    ten&iacute;a un nevus rojizo en la l&iacute;nea media de la regi&oacute;n lumbosacra.    En la RM se observ&oacute; una colecci&oacute;n intramedular, desde el cono    hasta la regi&oacute;n cervico-bulbar. Se extirp&oacute; el seno d&eacute;rmico    y se pas&oacute; un cat&eacute;ter fino a trav&eacute;s del cono medular, drenando    pus de la larga cavidad. Se aisl&oacute; un estafilococo dorado.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Spontaneous involution of a large pineal region hemorrhagic cyst in an infant.    Nimmagadda, A. 2006; 275-278.</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2">El tratamiento de estas lesiones pineales no tumorales depende de su evoluci&oacute;n.    Muchas veces son hallazgos incidentales. En este caso cl&iacute;nico se trata    de una ni&ntilde;a reci&eacute;n nacida que presenta macrocefalia, sin otros    s&iacute;ntomas. En la ecograf&iacute;a se observa una lesi&oacute;n en la regi&oacute;n    pineal, que se confirma con la TAC, en la cual presenta una imagen compatible    con sangre. La paciente se mantiene en observaci&oacute;n y el hematoma desaparece.    Este tratamiento conservador no es el habitual en estos casos, por lo que merece    destacarse la cautela terap&eacute;utica.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Cauda equina-penetrating injury in a child. Piqueras, C., Mart&iacute;nez    Lage, J.F., et al. 2006; 104: 279-281.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os se clav&oacute; un l&aacute;piz en la    regi&oacute;n lumbar, al sufrir una ca&iacute;da durante el juego. El l&aacute;piz    lo llevaba en el bolsillo de atr&aacute;s del pantal&oacute;n. Presentaba un    cuadro de lumboci&aacute;tica izquierda, con par&aacute;lisis del pie. En el    estudio radiol&oacute;gico se observ&oacute; que el l&aacute;piz atravesaba    el raquis y llegaba a la regi&oacute;n peritoneal, sin afectaci&oacute;n de    vasos importantes. Fue operado y se le extrajo el l&aacute;piz, sin otras complicaciones    que un cuadro de irritaci&oacute;n men&iacute;ngea en los primeros d&iacute;as,    que fue tratado con antibi&oacute;ticos, por si se trataba de una meningitis    bacteriana. El ni&ntilde;o se recuper&oacute; por completo de su d&eacute;ficit    motor. Los autores hacen una revisi&oacute;n de las heridas penetrantes en el    raquis.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Extruded lumbar disc associated with epidural hematoma. Giri, P.J., et al.    2006; 282-284.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">A la poca frecuencia de los discos en ni&ntilde;os se asocia la presencia    de un hematoma, que ha sido la causa de una lumboci&aacute;tica, sin respuesta    al tratamiento conservador y que mejora despu&eacute;s de la discectom&iacute;a    y evacuaci&oacute;n de un quiste hem&aacute;tico local. Los autores discuten    la patolog&iacute;a de este tipo de procesos.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Intrinsec brainstem epidermoid cyst. Recinos, P.F., et al. 2006; 104:    285-289.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Una ni&ntilde;a de 17 meses presenta un cuadro brusco de paresia facial,    p&eacute;rdida de equilibrio y hemiparesia. Se encuentra una lesi&oacute;n hipodensa    en la regi&oacute;n bulbo-protuberancial. El cuadro cl&iacute;nico mejora, por    lo cual se mantiene en observaci&oacute;n. A&ntilde;o y medio despu&eacute;s    comienza con cefaleas intermitentes y fiebre. En el nuevo estudio con RM se    puede ver una lesi&oacute;n de gran tama&ntilde;o en la misma regi&oacute;n,    sugestiva de quiste epidermoide, el cual fue operado con buena evoluci&oacute;n    cl&iacute;nica.</font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Cleidocranial dysplasia in a mother and her daughter within    the scope of neurosurgery. Tokuc, G., et al. 2006; 290-292.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">El cuadro se caracteriza por macrocefalia, con retraso en el cierre de    la fontanela y de las suturas, defecto de clav&iacute;culas y retraso en la    erupci&oacute;n de los dientes. El inter&eacute;s neuroquir&uacute;rgico radica    en que se puede proteger el cr&aacute;neo con ayuda de un casco en la primera    &eacute;poca y remoldearlo en fechas posteriores.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>Raquis. J. Neurosurgery. Febrero</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"><b>Artroplastia</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Hay tres art&iacute;culos, en las    primeras p&aacute;ginas, dedicados a los resultados de artroplastia con pr&oacute;tesis    discales. En la regi&oacute;n lumbar recomiendan cautela en pacientes con m&aacute;s    de 60 a&ntilde;os, en especial si se observan signos de artrosis en las ap&oacute;fisis    articulares</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> o estenosis del canal. En otro, se exponen casos quir&uacute;rgicos en pacientes    con artrodesis de los tres espacios lumbares bajos, operados anteriormente,    en los cuales se implantan pr&oacute;tesis discales, por artrosis aparecidas    en los segmentos adyacentes. Ambos trabajos proceden de Servicios de Cirug&iacute;a    Ortop&eacute;dica.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Un tercer trabajo se refiere a complicaciones secundarias a la implantaci&oacute;n    de pr&oacute;tesis discales en regi&oacute;n cervical. El porcentaje de complicaciones,    con exclusi&oacute;n de la necesidad de transfusi&oacute;n, se sit&uacute;a    en torno al 8%. Las complicaciones tard&iacute;as, tales como osificaci&oacute;n    en la parte posterior del espacio tratado, migraci&oacute;n posterior, cifosis    excesiva o fallo de la pr&oacute;tesis en extensi&oacute;n se observa en un    5%. Recomiendan tener en cuenta estos problemas, en especial durante la fase    de aprendizaje.</font> </P>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Radiation exposure during vertebroplasty. Synowitz, M., et al. 2006; 106-109.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Despu&eacute;s de medir la radiaci&oacute;n absorbida por las personas    que hacen vertebroplastia con un intensificador de imagen, concluyen que es    imprescindible el uso de guantes protectores.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Vertebroplasty compared with conservative treatment. Nakano, M., et al. 2006;    110-117.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Comparan dos grupos de 30 pacientes cada uno, con osteoporosis. Uno de    ellos se trata con vertebroplastia (cemento de fosfato c&aacute;lcico) y el    otro se mantiene en observaci&oacute;n. El primer grupo tiene mejor evoluci&oacute;n,    tanto desde el punto de vista cl&iacute;nico como radiol&oacute;gico.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>A novel scoring system for thoraciclumbar injuries. Harrop, J.S., et al. 2006;    118-122.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Se trata de una tabla para clasificar la gravedad de los traumatismos    raqu&iacute;deos dorso-lumbares. Tiene en cuenta el mecanismo del traumatismo    compresi&oacute;n (1), &aacute;ngulo lateral&gt;15&ordm; (2), fractura en estallido    y desplazamiento lateral o rotaci&oacute;n (3), distracci&oacute;n (4), lesi&oacute;n    neurol&oacute;gica &#091;ileso, lesi&oacute;n radicular (2) o cono medular (2-3),    sea &eacute;sta completa o incompleta&#093; y cauda equina (3). La lesi&oacute;n    en la porci&oacute;n ligamentosa posteriores punt&uacute;a con dos puntos si    es incierta y con 3 si es evidente. No recomiendan la intervenci&oacute;n cuando    la puntuaci&oacute;n es inferior a tres puntos; en cambio, los pacientes deben    operarse si superan los 4 puntos.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Surgical management of adult tethered cord syndrome. Lee, G.Y.F., et al. 2006;    123-133.</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana" size="2">Revisan las historias de 60 pacientes adultos (17-72 a&ntilde;os) operados    durante 10 a&ntilde;os. La incidencia de complicaciones es peque&ntilde;a y    la mayor&iacute;a de los enfermos mejor&oacute;, en especial cuando se deb&iacute;an    a la sujeci&oacute;n del "filum terminale" o a diastematomielia.    Cuando su cuadro se deb&iacute;a a mielomeningoceles o lipomeningoceles operados    anteriormente, los resultados fueron peores.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Hay dos trabajos favorables al uso de las placas tipo SPIRE, de fijaci&oacute;n    de ap&oacute;fisis espinosa y otro en el cual observan m&aacute;s ventajas con    el uso de cemento de fosfato c&aacute;lcico en fracturas vertebrales por osteoporosis    que con polimetilmetacrilato.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Cordectomy for postraum&aacute;tic syringomielia. Laxton, A.W., et al. 2006;    174-178.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> La siringomielia secundaria a una lesi&oacute;n medular completa ha sido    motivo de diversos tratamientos, tales como incisi&oacute;n en la pared y drenaje    de la cavidad en el espacio subaracnoideo mediante un cat&eacute;ter. Los autores    retoman la t&eacute;cnica de una secci&oacute;n completa de la m&eacute;dula,    para evitar que el crecimiento de la cavidad en sentido craneal sea responsable    del empeoramiento cl&iacute;nico del paciente. Los autores sugieren una reconsideraci&oacute;n    de esta t&eacute;cnica, en vista de los pobres resultados de otras t&eacute;cnicas    menos dram&aacute;ticas.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"> <b>Recurrent subdural hematoma caused by CSF leakage. Mizuno, J., et al. 2006;    183-185.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2"> Presentan un caso de un hombre de 34 a&ntilde;os, con cefaleas persistentes    de 3 meses de evoluci&oacute;n, que se deb&iacute;an a un hematoma subdural    unilateral. Se excluyeron algunas causas tales como coagulopat&iacute;as, hipertensi&oacute;n    o malformaci&oacute;n intracraneal. Al paciente se le hizo una mielo-TAC y se    encontr&oacute; una f&iacute;stula en una ra&iacute;z lumbar, de la cual fue    operado, con desaparici&oacute;n del hematoma en pocas semanas.</font> </P>      <P>     <br> <font face="Verdana" size="3"><b>Raquis. Marzo</b></font> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Histopathological and clinical study of thoracic ossifcation    of the ligamentum flavum. Li, F., et al. J. Neurosurg. 2006; 191-197.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">La osificaci&oacute;n del ligamento    amarillo puede dar lugar a cuadros de mielopat&iacute;a. La fisiopatolog&iacute;a    no est&aacute; clara. Puede afectar a un solo nivel o a varios, sean seguidos    o discontinuos. El tratamiento ha de ser la laminectom&iacute;a, con algunas    variantes y con fijaci&oacute;n vertebral, si fuera necesario.</font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">    <br> <b>Unilateral transforaminal lumbar interbody fusion using two Bratigan cages    per level. Taneichi, H., et al. 2006; 198-205.</b></font> </P>      <P> <font face="Verdana" size="2">Demuestra que la colocaci&oacute;n de las jaulas por un solo lado es similar    a la t&eacute;cnica de colocarlas mediante un abordaje bilateral.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Conus medullaris syndrome in L-1 busrt fractures. Chou, D., et al. 2006; 265-269.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Estas fracturas que afectan al cono medular suelen acompa&ntilde;arse    de lesiones radiculares, que se traducen en afectaci&oacute;n motora o sensorial    de las piernas. A veces, no se acompa&ntilde;an de lesi&oacute;n radicular,    sino que s&oacute;lo se observa afectaci&oacute;n de los esf&iacute;nteres,    con hipoestesia en silla de montar. No se puede establecer un pron&oacute;stico    firme, ya que la recuperaci&oacute;n de esf&iacute;nteres puede alcanzarse con    un tratamiento conservador y a la inversa, es decir, no recuperarse despu&eacute;s    de la descompresi&oacute;n.</font> </P>       <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana" size="3"><b>Raquis. Abril</b></font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Effect of approach side on recurrent laryngeal nerve injury.    Killburg, C., et al. 2006; 273-277.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Revisan las historias de 418 pacientes    y no observan diferencias entre el abordaje por el lado derecho o por el lado    izquierdo, en lo que concierne a la lesi&oacute;n del nervio recurrente lar&iacute;ngeo,    por lo que la v&iacute;a se puede elegir en funci&oacute;n de la mano preferente    del cirujano.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Regional instability following cervicothoracic junction. Steinmetz, M.P.,    et al. 2006; 278-284.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Esta regi&oacute;n cervico-tor&aacute;cica es una zona vulnerable, especialmente    despu&eacute;s de la cirug&iacute;a, por encontrarse entre la regi&oacute;n    cervical, -muy m&oacute;vil- y la regi&oacute;n dorsal, estable y con algo de    cifosis. Las laminectom&iacute;as locales y las corporectom&iacute;as m&uacute;ltiples    suelen asociarse con este cuadro de inestabilidad. En estos casos recomiendan    que se haga una fijaci&oacute;n posterior dorso cervical a&ntilde;adida. La    aparici&oacute;n de la inestabilidad lo asocian a cirug&iacute;a cervical previa,    correcci&oacute;n de deformidades y tabaquismo.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Expandable cages for cervical lesions. A review of 22 cases. Auguste, K.I.,    2006; 285-291.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Los autores se muestran favorables a su uso, por presentar mejor evoluci&oacute;n    postoperatoria.</font> </P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Empty cage and tricortical autograft afer anterior cervical discectomy. Frederic,    S., et al. 2006; 292-299.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Se intervinieron dos grupos de pacientes con procesos discales de la regi&oacute;n    cervical. El primer grupo inclu&iacute;a 24 pacientes, que se inclinaron por    la jaula de fibra de carb&oacute;n, mientras que 12 enfermos optaron por el    injerto de cresta iliaca. No hubo diferencias en el resultado de ambos grupos,    tanto desde el punto de vista cl&iacute;nico como iconogr&aacute;fico.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Preventing percutaneous electrode migration. Renard, V.M., et al. 2006; 300-303.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">La modificaci&oacute;n t&eacute;cnica consiste en infiltrar la vaina de    anclaje con una peque&ntilde;a cantidad de silicona.</font> </P>       <P>     <br> <font face="Verdana" size="2"><b>Surgical complications of PLIF. Okuda, S., et al. 2006; 304-309.</b></font> </P>       <P> <font face="Verdana" size="2">Los autores revisan su propia casu&iacute;stica de 251 pacientes, operados    con la misma t&eacute;cnica, al cabo de cinco a&ntilde;os de la intervenci&oacute;n.    Encuentran un 10% de complicaciones (26 casos): desgarro de duramadre en 19    casos y mala colocaci&oacute;n de tornillos en 7 pacientes. Estas complicaciones    no afectaron al resultado final. Otras complicaciones no mec&aacute;nicas se    presentaron en 19 enfermos, con un infarto cerebral en uno, una infecci&oacute;n    y 17 complicaciones neurol&oacute;gicas. Entre estas destacaba una p&eacute;rdida    grave de fuerza en el pie y disminuci&oacute;n moderada de motilidad en el mismo,    que mejoraron en varias semanas. Otros problemas consistieron en fallos mec&aacute;nicos    en 3 pacientes, fracaso de consolidaci&oacute;n &oacute;sea en otros tres casos    y degeneraci&oacute;n del segmento adyacente en once pacientes.</font></P>      <P align="right"> <i><font face="Verdana" size="2">M. Poza</font></i><font face="Verdana" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Murcia</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font size="2" face="Verdana"><a name="back"></a><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuro/v17n2/seta.gif" width="15" height="17"></a>Recibido: 17- 04-2006 </font></P>       ]]></body>
</article>
