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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Gestión del Cuidado de Enfermería]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México ENEO ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this paper is to share information with Nursing service directors responsable for the basic concepts used in the management of nursing care to guarantee quality models that can be applied in health care institutions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center">ARTÍCULOS ESPECIALES</p> <hr>     <p align="center"><font size="4"><b>REVISIONES</b></font></p> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="24%" valign="top"></td>     <td width="1%"></td>     <td width="75%" valign="top"><b><font size=5>La Gesti&oacute;n del Cuidado de Enfermer&iacute;a</font></b>     <p><font size="4">Rosa A. Zarate Grajales<sup>1</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     </td>   </tr>   <tr>     <td width="24%" valign="top">     <p align="right"><font size="2"><sup>1</sup>Candidata a Maestra en Investigaci&oacute;n y Desarrollo de la Educaci&oacute;n.  Profesora de Carrera de Tiempo Completo ENEO - UNAM, M&eacute;xico.</font></p>     <p align="right"><font size="2">CORRESPONDENCIA:    <br>  Camino Viejo a Xochimilco s/n y Viaducto/Tlalpan, Col. San  Lorenzo Huipulco, C.P. 14370, M&eacute;xico, D.F.</font></p>     <p align="right"><font size="2">E-mail: <a href="mailto:zarate_amarilis@hotmail.com">zarate_amarilis@hotmail.com</a></font></p>     <p align="right"><font size="2">Manuscrito aceptado el 23.10.03</font></p>     </td>     <td width="1%"></td>     <td width="75%" valign="top">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b>Resumen</b> Abstract</p>     <p align="left">Este documento tiene el prop&oacute;sito de difundir entre los responsables  de la Direcci&oacute;n de &nbsp;los Servicios de Enfermer&iacute;a, los elementos  conceptuales para la Gesti&oacute;n del Cuidado, su importancia para garantizar  la calidad y algunos modelos que pueden ser aplicados en las instituciones de  salud.</p>     <p align="left">MANAGEMENT OF NURSING CARE</p>     <p align="left">The purpose of this paper is to share information with Nursing service directors  responsable for the basic concepts used in the management of nursing care to  &nbsp;guarantee quality models that can be applied in health care institutions.</p>           <p>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>A partir de los a&ntilde;os 70 en M&eacute;xico se han desarrollado los servicios  de salud de manera extraordinaria. El conocimiento cient&iacute;fico y las t&eacute;cnicas  para el diagn&oacute;stico, tratamiento y rehabilitaci&oacute;n han experimentado  un progreso considerable. Sin embargo la crisis econ&oacute;mica por la que  atravesamos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha puesto de manifiesto la necesidad  de reorientar los sistemas y los servicios de salud con nuevos modelos y estrategias  de acci&oacute;n a partir de las siguientes preguntas: ¿cu&aacute;l ser&aacute;  la pol&iacute;tica de salud en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os?, ¿c&oacute;mo  afectar&aacute;n los costos elevados de la atenci&oacute;n al servicio de salud?,  ¿cu&aacute;les ser&aacute;n las prioridades de atenci&oacute;n a la salud?,  ¿qu&eacute; lugar ocupar&aacute; el cuidado de enfermer&iacute;a en el  nuevo modelo de salud?. Las enfermeras constituimos el recurso humano y de profesionales  de salud m&aacute;s numeroso, las competencias est&aacute;n diversificadas y  se encuentran en todos los escenarios relacionados con el cuidado de la salud;  desde el instituto de alta especialidad, los hospitales generales, los centros  de salud m&aacute;s alejados en las zonas rurales o urbanas, en el domicilio  de las personas, las escuelas y los centros de trabajo; las enfermeras educamos,  dirigimos, asesoramos, investigamos, pero ante todo cuidamos la salud y el bienestar  de los seres humanos.</p>     <p>Las acciones de enfermer&iacute;a se caracterizan por ser polivalentes, altamente  flexibles, con un gran contenido multidisciplinario, pero tambi&eacute;n lleno  de paradojas; se nos pide que desarrollemos el pensamiento cr&iacute;tico, la  capacidad de an&aacute;lisis, que consideremos los elementos de la globalizaci&oacute;n  que afectan los sistemas de salud. Se exige adem&aacute;s competencias t&eacute;cnicas  de muy alto nivel manteniendo una gran sensibilidad para el trato humano de  los individuos que se encuentran en situaciones de salud-enfermedad. En este  escenario las condiciones de la pr&aacute;ctica profesional tienden a transformarse  diariamente por los efectos del desarrollo tecnol&oacute;gico, de los sistemas  de comunicaci&oacute;n computarizados, pero tambi&eacute;n por el impacto que  los cambios en el panorama epidemiol&oacute;gico de fen&oacute;menos como el  envejecimiento de la poblaci&oacute;n, la aparici&oacute;n de nuevas enfermedades  como el SIDA y la reaparici&oacute;n de otras como la tuberculosis, as&iacute;  como de las enfermedades &nbsp;relacionadas con la pobreza extrema. Sin embargo  y m&aacute;s all&aacute; de la diversidad y del cambio que enfrentamos las enfermeras  en la atenci&oacute;n a la salud y en la pr&aacute;ctica profesional de la enfermer&iacute;a,  los cuidados son la raz&oacute;n de ser de la profesi&oacute;n y constituyen  el motor de nuestro quehacer y por lo tanto nuestro foco de atenci&oacute;n  y objeto de estudio de la enfermer&iacute;a como disciplina profesional.</p>     <p>El estudio de los n&uacute;cleos disciplinarios b&aacute;sicos (persona,  entorno, salud, cuidado), los elementos conceptuales, filos&oacute;ficos, y  los principios que han orientado a la profesi&oacute;n desde las &eacute;pocas  de Florence Nigthingale son hoy esenciales para la comprensi&oacute;n de la  naturaleza de los cuidados enfermeros, con el prop&oacute;sito de descubrir  la riqueza de un pensamiento no reconocido aun en los servicios de salud y por  las mismas enfermeras (K&eacute;rouac, 1996).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os en M&eacute;xico y particularmente en las  escuelas universitarias de enfermer&iacute;a y en algunas instituciones de salud  tanto p&uacute;blicas como privadas se ha insistido de manera importante en  destacar los cuidados como el eje de los servicios de enfermer&iacute;a. Es  decir, se ha venido ampliando la informaci&oacute;n en relaci&oacute;n al cuidado,  su importancia, su contenido, el alcance de los cuidados y la toma de conciencia  sobre su significado pero tambi&eacute;n divulgar y hacerlo accesible a todas  las enfermeras de servicio, a los responsables de la organizaci&oacute;n del  cuidado, los investigadores, a los estudiantes y al p&uacute;blico en general;  los elementos b&aacute;sicos que hoy nos ocupan sobre el cuidado.</p>     <p>Es mi prop&oacute;sito en este documento introducir al lector en la importancia  y el valor que tiene la gesti&oacute;n exitosa de los cuidados para el sistema  de salud y la sociedad en general. En particular resaltar la necesidad de transformar  la administraci&oacute;n tradicional de recursos que hemos venido realizando  por una actividad estrat&eacute;gica denominada gesti&oacute;n del cuidado.  Este trabajo est&aacute; organizado en dos momentos, en el primero se presentan  los elementos conceptuales b&aacute;sicos para la Gesti&oacute;n del Cuidado,  y su importancia. Posteriormente dar&eacute; algunos ejemplos de modelos de  gesti&oacute;n que pueden ser aplicados en las instituciones de salud.</p>     <p><b>La pr&aacute;ctica de Enfermer&iacute;a orientada al cuidado</b></p>     <p>Hoy en d&iacute;a un gran n&uacute;mero de enfermeras est&aacute;n comprometidas  con una pr&aacute;ctica profesional al lado de personas, familias o comunidades,  y son responsables de ofrecer cuidados espec&iacute;ficos basados en las necesidades  que viven las personas ante diversas experiencias de salud. De manera general  podemos decir, el centro de inter&eacute;s de la disciplina de enfermer&iacute;a  indica aquello que se orienta a la pr&aacute;ctica de la enfermera, sobre lo  que dirige su juicio cl&iacute;nico y sus decisiones profesionales. &quot;La pr&aacute;ctica  se centra en el <i> cuidado a la persona</i> (individuo, familia, grupo, comunidad)  que, en continua interacci&oacute;n con su <i>entorno</i>, vive experiencias de <i> salud</i>&quot;  (K&eacute;rouac, 1996). Por lo tanto, &quot; la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a  va m&aacute;s all&aacute; del cumplimiento de m&uacute;ltiples tareas rutinarias,  requiere de recursos intelectuales, de intuici&oacute;n para tomar decisiones  y realizar acciones pensadas y reflexionadas, que respondan a las necesidades  particulares de la persona&quot; &nbsp;(Diers, 1986). La pr&aacute;ctica profesional  de enfermer&iacute;a incluye otorgar un cuidado individualizado, la intervenci&oacute;n  de una enfermera como recurso terap&eacute;utico y la integraci&oacute;n de  habilidades espec&iacute;ficas. </p>     <p>El cuidado comprende aspectos afectivos, relativos a la actitud y compromiso,  as&iacute; como elementos t&eacute;cnicos, los cuales no pueden ser separados  para otorgar cuidados, as&iacute; tambien la identificaci&oacute;n del significado  del cuidado para quien lo otorga y para quien lo recibe, la intenci&oacute;n  y la meta que se persigue (Morse, Solberg et al., 1990; Pepin, 1992; Benner,  1989; citados por Kerouac, et. al, 1996). Por lo tanto la pr&aacute;ctica de  enfermer&iacute;a se ocupa m&aacute;s all&aacute; del acto de cuidar que une  el &quot;qu&eacute;&quot; del cuidado y el &quot;c&oacute;mo&quot; de la interacci&oacute;n persona-enfermera,  implica crear un cuidado que recurra a diversos procesos: la reflexi&oacute;n,  la integraci&oacute;n de creencias y valores, el an&aacute;lisis cr&iacute;tico,  la aplicaci&oacute;n de conocimientos, el juicio cl&iacute;nico, la intuici&oacute;n,  la organizaci&oacute;n de los recursos y la evaluaci&oacute;n de la calidad  de las intervenciones . Desde esta perspectiva se trata de un cuidado innovador  que une la ciencia y el arte de enfermer&iacute;a y que se centra en la persona,  la cual en continua interacci&oacute;n con su entorno, vive experiencias de  salud.</p>     <p>En relaci&oacute;n a lo anterior, en un estudio realizado por Wolf (1989)  y citado por Susan K&eacute;rouac (1996) se compar&oacute; la pr&aacute;ctica  de enfermer&iacute;a con la pr&aacute;ctica m&eacute;dica con el prop&oacute;sito  de delimitar la identidad profesional de cada una. Los resultados de dicho estudio  muestran que el m&eacute;dico brinda cierta forma de cuidado cuando realiza  una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica y tratamientos medicamentosos, la enfermera,  por su parte, crea una serie de intervenciones que marcan una diferencia en  la vida de las personas, mostrando as&iacute; el cuidado, es decir, permite  a las personas dar sentido a sus experiencias de salud y a su vida. A veces  es menos visible contribuir a la salud de una persona mediante una intervenci&oacute;n  centrada en los recursos interiores de las personas (cuidado integral), que  una intervenci&oacute;n que utiliza los recursos exteriores (la etiolog&iacute;a,  la enfermedad y el tratamiento).</p>     <p>Con frecuencia el cuidado es invisible, como expresa Colli&egrave;re (1986),  cuidar o preocuparse de alguien, creer en alguien, reforzar sus capacidades,  permitirle recobrar la esperanza, acompa&ntilde;arle en su experiencia de salud  enfermedad estando presente, son acciones invisibles. Para cuidar en el sentido  m&aacute;s amplio, es decir, conocer a la persona, su entorno y apoyarla hacia  mejorar su salud, la enfermera necesita algo que es limitado: &quot;tiempo&quot;. Un tiempo  muy corto significa un cuidado de enfermer&iacute;a incompleto, ya que se cumplir&aacute;  s&oacute;lo con las actividades rutinarias, pero entonces se sacrifica una parte  esencial del cuidado, el que exige reflexi&oacute;n, apoyo, confort y educaci&oacute;n.</p>     <p>Por otro lado tambi&eacute;n es necesario que la enfermera trabaje en estrecha  colaboraci&oacute;n con los m&eacute;dicos y otros profesionales a fin de asegurar  el cumplimiento de las terap&eacute;uticas. Sin embargo es necesario valorar  aquellas actividades que le son delegadas a las enfermeras , tareas nuevas o  emergentes y de todas aquellas actividades que nos alejen del centro de inter&eacute;s:  el cuidado. Adam (1991) dice que &quot;las enfermeras asistenciales cada vez aceptan  menos ser secretarias, recepcionistas, ayudantes de laboratorio, o de farmacia&quot;,  ya sea que realicen funciones administrativas, o si se encuentran en el &aacute;rea  asistencial como enfermera general, especialista o jefe, cumple una funci&oacute;n  social contribuyendo a la mejora de la salud y el bienestar tanto en el medio  hospitalario como en el comunitario (K&eacute;rouac, 1996: 54). La pr&aacute;ctica  de enfermer&iacute;a en este contexto sugiere la creaci&oacute;n de un cuidado  basado en una concepci&oacute;n de la disciplina enfermera y orientado hacia  lo que se realiza con la persona o en nombre de ella, m&aacute;s que lo que  se hace a la persona (t&eacute;cnicas) o para ella (dar un medicamento). Ello  plantea la necesidad de nuevos estilos de gesti&oacute;n dirigidos a un cuidado  personalizado, basado en la experiencia particular de salud. Entonces el cuidado  enfermero se convierte en espec&iacute;fico, individual y contextual (Benner,1984).  As&iacute;, los planes de cuidado estandarizados elaborados para ciertas experiencias  de salud que existen en la literatura, pueden servir de gu&iacute;a, pero los  planes de cuidados individualizados son imprescindibles, es decir, utilizar  el m&eacute;todo de atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a en la pr&aacute;ctica  diaria ser&aacute; indudablemente necesario para hacer la diferencia. </p>     <p>La gesti&oacute;n del cuidado incluye tambi&eacute;n la creaci&oacute;n de  instrumentos para la recolecci&oacute;n de datos de manera sistem&aacute;tica,  sobre su experiencia en salud y su entorno (individual, familiar, comunitario).  Incluye el an&aacute;lisis reflexivo de los datos y su elaboraci&oacute;n junto  con el paciente y la familia de los objetivos de salud. La enfermera debe realizar  el diagn&oacute;stico de enfermer&iacute;a que resuma la respuesta de la persona  a su experiencia en salud y la causa de esta respuesta. La planificaci&oacute;n  de las intervenciones requieren de la ciencia y el arte de enfermer&iacute;a,  que pueden variar seg&uacute;n la concepci&oacute;n de la disciplina, pero que  son generalmente guiadas por los principios inherentes al cuidado. Por ejemplo,  el cuidado ofrecido a una persona en un entorno donde la tecnolog&iacute;a es  cada vez m&aacute;s sofisticada, como en las unidades de cuidado intensivo,  necesita que la enfermera centre ante todo su atenci&oacute;n en la persona  para la que se han indicado las medidas especializadas. La enfermera debe &nbsp;asegurar  &nbsp;que la persona est&eacute; c&oacute;moda, se sienta segura, sea bien atendida  y adem&aacute;s est&aacute; atenta a que los equipos de monitoreo funcionen  correctamente. A pesar de un entorno complejo, la enfermera debe ofrecer un  cuidado humanizado. Dar prioridad a la persona antes que a las rutinas de la  organizaci&oacute;n del trabajo, si &nbsp;es necesario modifica el entorno para  asegurar un cuidado de calidad y libre de riesgos. Una enfermera que conoce  bien a la persona y su contexto de vida puede facilitar las interacciones y  decisiones conjuntas con los otros profesionales de la salud y de los servicios  con que se cuenta (Le May, 1991; Prescott y Bowen, 1985).</p>     <p>Otro aspecto de la Gesti&oacute;n del cuidado inherente a la pr&aacute;ctica  de enfermer&iacute;a y que merece ser se&ntilde;alado, se trata de la colaboraci&oacute;n  intradisciplinaria que comprende la consulta entre colegas enfermeras, igual  que la participaci&oacute;n de enfermeras cl&iacute;nicas en el desarrollo de  conocimientos y en la formaci&oacute;n de futuras enfermeras. La colaboraci&oacute;n  intradisciplinaria puede tener un impacto importante en la continuidad y la  calidad de los cuidados y es algo que poco realizamos las enfermeras. &nbsp;La  identificaci&oacute;n de enfermeras expertas y las consultas entre colegas enfermeras,  los conocimientos compartidos, refuerzan el potencial y la competencia del grupo  profesional, mientras que los conocimientos celosamente guardados en un escritorio  o en la mente de alguna enfermera experta no contribuyen a una pr&aacute;ctica  colaborativa de calidad. El punto de inicio de esta colaboraci&oacute;n es reconocernos  nosotras mismas como expertas y enriquecer de manera constante nuestros conocimientos  y habilidades. A veces nos enfrentamos a situaciones complejas del cuidado y  no encontremos respuesta a un problema, entonces es necesario que las enfermeras  de servicio compartamos estos problemas y trabajemos en colaboraci&oacute;n  con las educadoras y las investigadoras de la disciplina, a fin de que en conjunto  demos soluci&oacute;n a las situaciones de cuidado individual o familiar que  se presenten.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La enfermera cl&iacute;nica ocupa un lugar privilegiado para preguntar, poner  en pr&aacute;ctica los resultados de las investigaciones, recolectar nuevos  datos y desarrollar sus habilidades en este terreno. Otra forma de enriquecer  la gesti&oacute;n y la pr&aacute;ctica es la participaci&oacute;n en la formaci&oacute;n  de futuras enfermeras. Explicar ante un novato el qu&eacute; y el c&oacute;mo  del cuidado y compartir con &eacute;l el progreso en la creaci&oacute;n de un  cuidado o en el acto de cuidar, favorecen la reflexi&oacute;n y el cuestionamiento  y dan testimonio de una pr&aacute;ctica profesional constantemente renovada.</p>     <p><b>La Gesti&oacute;n del Cuidado</b></p>     <p>Con frecuencia se reconoce que el papel principal de una Jefe o Gerente o  Gestora en enfermer&iacute;a consiste en planificar, organizar, dirigir y controlar  los recursos financieros, humanos y materiales con la intenci&oacute;n de cumplir  eficazmente los objetivos de la instituci&oacute;n. La enfermera que realiza  el papel de gestora debe guiar sus actividades a partir de los conocimientos  que brindan las ciencias administrativas, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica.  Las teor&iacute;as y los principios relativos a estas disciplinas son necesarias  para la pr&aacute;ctica administrativa del cuidado de enfermer&iacute;a. Pero  tambi&eacute;n la enfermera responsable de la gesti&oacute;n debe considerar  los valores, actitudes y conocimientos de la disciplina que le brindan una visi&oacute;n  distinta y espec&iacute;fica de la gesti&oacute;n de los cuidados. As&iacute;  deber&aacute; &nbsp;ejercer un liderazgo comprensivo que motive a los usuarios  internos (personal de enfermer&iacute;a) hacia la mejora del cuidado.</p>     <p>Meleis (1989) dice que la gesti&oacute;n de los cuidados se ejerce no solamente  con los recursos que dan las teor&iacute;as de la administraci&oacute;n, sino  tambi&eacute;n con las relaciones y concepciones propias de la disciplina de  enfermer&iacute;a; es el cuidado de la persona, el centro del servicio de enfermer&iacute;a.  A partir de lo anterior Susan K&eacute;rouac (1996) define la gesti&oacute;n  del cuidado enfermero como &quot;un proceso heur&iacute;stico, dirigido a movilizar  los recursos humanos y los del entorno con la intenci&oacute;n de mantener y  favorecer el cuidado &nbsp;de la persona que, en interacci&oacute;n con su entorno,  vive experiencias de salud&quot; .</p>     <p>El rol de la enfermera responsable de la gesti&oacute;n de los cuidados consiste  en apoyar al personal que otorga cuidados. La gesti&oacute;n de los cuidados  va dirigida a alcanzar el objetivo que busca la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a,  esta gesti&oacute;n como proceso recurre a la creatividad, la indagaci&oacute;n  y la transformaci&oacute;n en este sentido se considera heur&iacute;stico. La  contribuci&oacute;n de la enfermera jefe responsable de la gesti&oacute;n en  enfermer&iacute;a es &uacute;nica, representa una acci&oacute;n necesaria para  asegurar servicios de salud humanizados y de calidad en un contexto de utilizaci&oacute;n  &oacute;ptima de los recursos disponibles. De esta manera las enfermeras responsables  de la gesti&oacute;n del cuidado se enfrentan a grandes retos, ejercer su actividad  en un entorno caracterizado por m&uacute;ltiples problemas y obst&aacute;culos  y dentro de &eacute;ste buscar alternativas con un enfoque de gesti&oacute;n  dirigido a garantizar la calidad de el cuidado a la persona que vive experiencias  de salud.</p>     <p><b>La Gesti&oacute;n del Cuidado y el Entorno</b></p>     <p>Como ya hemos mencionado, la administraci&oacute;n de cuidados de enfermer&iacute;a  requiere el conocimiento de los m&uacute;ltiples factores del entorno en el  que se sit&uacute;a la acci&oacute;n de gesti&oacute;n y de las personas que  otorgan cuidados. Es indudable que con los cambios en la organizaci&oacute;n  de la salud y recientemente con los procesos de reforma en el sector, las instituciones  de salud se han vuelto m&aacute;s complejas. Las restricciones financieras,  el d&eacute;ficit de enfermeras, de insumos para la atenci&oacute;n en salud,  los altos costos, las condiciones de la pr&aacute;ctica, la normatividad excesiva,  la legislaci&oacute;n, las exigencias de los usuarios con mayor educaci&oacute;n  e informaci&oacute;n, as&iacute; como los cambios demogr&aacute;ficos y epidemiol&oacute;gicos  en salud, caracterizan hoy el entorno en el que se otorgan los cuidados. Todos  estos aspectos constituyen un gran desaf&iacute;o para la pr&aacute;ctica y  la gesti&oacute;n del cuidado de enfermer&iacute;a.</p>     <p>La gran parte de las enfermeras trabajamos en centros hospitalarios o comunitarios,  que se encuentran administrados con una mec&aacute;nica muy compleja, con principios  de alta burocracia, de gran centralizaci&oacute;n, y excesiva divisi&oacute;n  de tareas. Con frecuencia la organizaci&oacute;n, lo servicios, &nbsp;y el trabajo  se establecen con el enfoque m&eacute;dico del diagn&oacute;stico y del tratamiento  (medicina, cirug&iacute;a, obstetricia, pediatr&iacute;a). Por otro lado existen  m&uacute;ltiples grupos de poder, los jefes, los m&eacute;dicos, los sindicatos  y diversos grupos profesionales, lo cual genera algunos problemas en relaci&oacute;n  al reconocimiento, estatus, comunicaci&oacute;n, autonom&iacute;a y responsabilidad,  que pueden complicar las actividades para una gesti&oacute;n del cuidado exitosa  .</p>     <p>As&iacute; tambi&eacute;n al interior de los propios departamentos de enfermer&iacute;a,  existen elementos que obstaculizan el entorno para una gesti&oacute;n efectiva  tales como: personal escaso, con predominio femenino enfrentado a m&uacute;ltiples  roles sociales (esposa, madre, profesionista), alta rotaci&oacute;n de personal,  ausentismo, equipos de trabajo muy heterog&eacute;neos en su formaci&oacute;n,  escasa educaci&oacute;n continua, con una cultura profesional d&eacute;bil de  ayuda, servicio y altruismo; que adem&aacute;s debe hacer frente a situaciones  de estr&eacute;s, angustia y dolor de los pacientes. En fin, un personal responsable  del cuidado que trabaja en un medio ambiente altamente complejo y donde surgen  en algunas ocasiones dilemas &eacute;ticos. Desde esta perspectiva del entorno  la gesti&oacute;n del cuidado requiere de la enfermera jefe, el ejercicio del  liderazgo y la motivaci&oacute;n, dos procesos esenciales para garantizar un  cuidado de calidad. El liderazgo permite influir en la acci&oacute;n de las  personas responsables del cuidado en relaci&oacute;n a su compromiso personal  y de respeto a las personas, as&iacute;, la enfermera gestora puede transmitir  los valores del cuidado y asumir actitudes de apoyo para con el personal responsable  del mismo y &nbsp;reducir los factores que obstaculizan un cuidado de calidad.</p>     <p>As&iacute; tambi&eacute;n es responsable de realizar acciones que motiven  al personal, la motivaci&oacute;n se puede medir por el grado de autonom&iacute;a  que las enfermeras adquieren y su nivel de responsabilidad en el cuidado. La  enfermera gestora tiene entonces el compromiso de generar un clima de trabajo  favorable y participativo, debe hacer participar al personal en las decisiones,  pedir la opini&oacute;n del grupo, ser receptiva ante las demandas del personal,  reconocer el trabajo, compartir la informaci&oacute;n, favorecer la creatividad,  promover el esp&iacute;ritu de equipo, fomentar la autonom&iacute;a y la capacitaci&oacute;n  de todos los miembros del grupo de cuidados. La motivaci&oacute;n del personal  responsable del cuidado es esencial a fin de lograr un entorno propicio para  el cuidado. Una enfermera satisfecha y estimulada por su trabajo ser&aacute;  capaz de comprometerse en mejorar la calidad de los procesos de cuidado dirigidos  a favorecer el confort, la comunicaci&oacute;n, la curaci&oacute;n y a promover  la salud de las personas que cuida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La gesti&oacute;n de los cuidados est&aacute; entonces orientada hacia la <i>persona</i>, el cliente, su familia, el personal de enfermer&iacute;a, los equipos  interdisciplinarios. La gesti&oacute;n se identifica como un proceso humano  y social que se apoya en la influencia interpersonal, &nbsp;del liderazgo, de  la motivaci&oacute;n y la participaci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n y la  colaboraci&oacute;n. Utilizando el pensamiento enfermero, la enfermera gestora  favorece una cultura organizacional centrada en el cuidado de la persona.</p>     <p>Meleis (1988) sostiene que la direcci&oacute;n de los cuidados de enfermer&iacute;a  debe tener una visi&oacute;n clara y explicita de la disciplina de enfermer&iacute;a  con el fin de contribuir de manera distinta a la soluci&oacute;n de los problemas  relativos a los cuidados, a los pacientes, su familia y al personal. La direcci&oacute;n  de los cuidados tiene la responsabilidad de crear una cultura de organizaci&oacute;n  que favorezca la pr&aacute;ctica de los cuidados, seleccionar prioridades, elaboraci&oacute;n  de pol&iacute;ticas, selecci&oacute;n del personal con excelente formaci&oacute;n  en cuidados enfermeros, desarrollar la capacitaci&oacute;n y la implementaci&oacute;n  de un modelo para guiar la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a. En este contexto  es necesario dise&ntilde;ar algunas estrategias que pueden ser consideradas  por los responsables de la gesti&oacute;n del cuidado, a manera de ejemplo:  </p>     <blockquote>     <p>-Discutir con el personal los valores, los paradigmas, los conceptos y los  objetivos de los cuidados.</p>     <p>-Ayudar a otros profesionales, a los pacientes y familiares a comprender  la contribuci&oacute;n de la disciplina de enfermer&iacute;a para mejorar la  salud individual y colectiva (a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n y la  aplicaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica ).</p>     <p>-Apoyar los principios inherentes al cuidado de las personas.</p>     <p>-Explicar que la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica de enfermer&iacute;a  requiere utilizar m&aacute;s tiempo que una intervenci&oacute;n m&eacute;dica.  Porque la enfermera utiliza la interacci&oacute;n, la relaci&oacute;n de ayuda  y sus recursos personales, eval&uacute;a integralmente al paciente ya que no  se restringe s&oacute;lo al an&aacute;lisis de problemas inmediatos.</p>     <p>-Centrar la gesti&oacute;n del cuidado en la salud m&aacute;s que en la enfermedad.</p>     <p>-Modificar los sistemas de prestaci&oacute;n de cuidado: n&uacute;mero y  tipo de personal, descripci&oacute;n de puestos, normas y reglamentos, criterios  para evaluar los cuidados, programas de educaci&oacute;n continua, sistemas  de evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o y su impacto en los costos del sistema  de salud, sistemas de registro del cuidado y auditoria de calidad.</p> </blockquote>     <p>La gesti&oacute;n de los cuidados debe estimular la creaci&oacute;n de modelos  de cuidado basados en la concepci&oacute;n de la disciplina de enfermer&iacute;a,  el uso de un lenguaje com&uacute;n, de s&iacute;mbolos, de conceptos comunes  en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica que refuercen el potencial, el compromiso  y la identidad profesional de la enfermer&iacute;a, pero sobre todo la calidad  del cuidado que se otorga a los usuarios y su familia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Diversos Modelos para mejorar la Gesti&oacute;n del Cuidado</b></p>     <p>Es imposible hablar de nuevos modelos de gesti&oacute;n del cuidado en el  vac&iacute;o contextual. Como profesionales de la salud las enfermeras debemos  proponer estrategias a fin de dar respuesta a las demandas sociales de mejora  de la calidad del sistema de salud. Hasta ahora la experiencia y la actividad  de enfermer&iacute;a en las instituciones de salud ha demostrado que es una  acci&oacute;n reactiva, que responde a la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas  del propio sistema, lo que ha delineado su comportamiento laboral. Pero ahora  pensamos en un ejercicio profesional independiente y renovado que requiere de  una acci&oacute;n proactiva, es decir acciones de gesti&oacute;n que atiendan  las necesidades de salud y de cuidado de los usuarios reales y potenciales de  los servicios de salud.</p>     <p>Existen modelos organizacionales en los que prevalece la orientaci&oacute;n  hacia la pr&aacute;ctica del cuidado, que pueden probarse y si son adecuados  convertirse en modelos para la gesti&oacute;n del cuidado. Pero as&iacute; tambi&eacute;n  deben proponerse modelos acordes a cada medio, sin perder de vista las necesidad  de evaluarlos en relaci&oacute;n al impacto que &eacute;stos tienen en el cuidado  y la satisfacci&oacute;n de los usuarios internos y externos de los servicios  de enfermer&iacute;a. Es necesario dar evidencias de que mejorar la calidad  del cuidado no es incompatible con las metas econ&oacute;micas del sistema de  salud. En este orden de ideas podemos decir que el contexto ha transformado  las pr&aacute;cticas y que la enfermer&iacute;a tiene en sus manos plantear  estrategias para el cuidado individual y colectivo que difieren de las tradicionales,  por ejemplo en el trabajo comunitario, en donde los modelos de gesti&oacute;n  deben tener una alta resoluci&oacute;n que aseguren la promoci&oacute;n a la  salud individual y colectiva. De igual forma analizar el significado del cuidado  en el hospital y la posibilidad de crear en este contexto nuevos escenarios  de cuidado en el hogar, redefinir los est&aacute;ndares del cuidado para los  enfermos agudos no hospitalizados, cuidados a grupos de enfermos cr&oacute;nicos,  en fin, toda la diversidad de intervenciones que ser&aacute; necesario gestionar  a fin de asegurar al usuario diversas formas de cuidado integral, humano y libre  de riesgos.</p>     <p>Es natural entonces que esto requiere de promover transformaciones en la  organizaci&oacute;n de enfermer&iacute;a, en su manera de planear y ofertar  servicios y particularmente de brindar cuidado de calidad que satisfaga las  expectativas del usuario y que adem&aacute;s para las instituciones sea costo-efectivo.  Al respecto no existen f&oacute;rmulas m&aacute;gicas, ni modelos perfectos  para mejorar la gesti&oacute;n del cuidado, a manera de ejemplo existen algunos  que han probado su efectividad como los siguientes:</p>     <blockquote>     <p>a) Grupos Relacionados por el Diagn&oacute;stico (GRD). &nbsp;Se basa en  planes de cuidado, para casos, prevenci&oacute;n de riesgos, est&aacute;ndares  de cuidado, se utiliza en el hospital o la comunidad (Gardner y Blagen, 1991).</p>     <p>b) Enfermer&iacute;a Modular. &nbsp;Se establece una delimitaci&oacute;n  de un &aacute;rea f&iacute;sica que facilita el entorno, la enfermera permanece  cerca del paciente, se le asigna un margen amplio de responsabilidad y permite  la participaci&oacute;n interdisciplinaria alrededor de los pacientes que pertenecen  a un m&oacute;dulo, este est&aacute; integrado por enfermeras, m&eacute;dicos,  t&eacute;cnicos, trabajadores sociales. La enfermera actua como l&iacute;der  del equipo y coordina las acciones de todos los integrantes basados en las necesidades  de los pacientes, as&iacute; como organiza los recursos del entorno para asegurar  el cuidado (Magargal, 1987).</p>     <p>c) Gesti&oacute;n basada en las necesidades de cuidado de las personas, en  este modelo se requiere conocer las caracter&iacute;sticas de los usuarios,  edad, necesidades de cuidado, basado en la dependencia hacia el cuidado lo que  determina la cantidad y calidad de personal para brindar cuidado.</p> </blockquote>     <p>Se establecen tres <a href="#c"> categor&iacute;as</a> de necesidades de cuidado que van de  la categor&iacute;a I, en donde la persona es capaz de cuidarse a si mismo y  demanda en promedio de 1 a 2 horas de cuidado directo m&aacute;s 15 minutos  para educaci&oacute;n; la categor&iacute;a II, en donde la persona requiere  ayuda para su cuidado, apoyo en alimentaci&oacute;n, oxigenaci&oacute;n, etc,  exige en promedio entre 3 y 5 horas de cuidado directo y 30 minutos para educaci&oacute;n;  y la categor&iacute;a III, en la cual la persona requiere de atenci&oacute;n  intensiva o total que exige observaci&oacute;n continuada y requiere de 6 a  8 horas de atenci&oacute;n directa y 30 minutos adicionales por persona (Zander,  1991).</p>     <p align="center"><a name="c"><img src="/img/revistas/index/v13n44-45/42_1.JPG" width="323" height="205"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Conclusiones</b></p>     <p>En numerosos eventos de car&aacute;cter nacional e internacional es frecuente  escuchar que sin las enfermeras los sistemas de salud no operar&iacute;an. Sin  embargo y pese a las evidencias de la importante labor de la enfermer&iacute;a  en beneficio de la salud, las instituciones no perciben el cuidado de enfermer&iacute;a  como &uacute;til, lo consideran una n&oacute;mina muy grande, una carga financiera,  un problema sindical, una administraci&oacute;n altamente burocratizada y por  lo tanto mejorarla implica para los pol&iacute;ticos y economistas en salud  reducir los costos contratando el menor n&uacute;mero de enfermeras profesionales.  Por lo que es imprescindible realizar investigaciones sobre el cuidado y la  gesti&oacute;n del cuidado a fin de asegurar propuestas basadas en evidencia  cient&iacute;fica que mejoren la prestaci&oacute;n de los cuidados de enfermer&iacute;a  en los diversos escenarios de pr&aacute;ctica. Elaborar estudios en donde se  pueda mostrar como servicios de enfermer&iacute;a profesionales pueden incidir  en indicadores de morbilidad y mortalidad, tiempo de estancia hospitalaria,  egresos, infecciones intrahospitalarias, satisfacci&oacute;n de usuarios entre  algunos otros indicadores existentes.</p>     <p>Es importante que la Enfermer&iacute;a identifique la necesidad de &nbsp;volver  la vista hacia el cuidado y su responsabilidad en la calidad de vida de las  personas. &nbsp;Queremos dejar en el pasado los espacios tradicionales de la  pr&aacute;ctica (hospital), transformarla y tambi&eacute;n hacer a un lado las  actividades rutinarias de cuidado m&eacute;dico delegado y la excesiva carga  administrativa.</p>     <p>Si deseamos realmente una nueva concepci&oacute;n dirigida hacia la gesti&oacute;n  del cuidado requerimos un proceso de integraci&oacute;n profesional, investigaci&oacute;n  basada en evidencias cient&iacute;ficas, una nueva estructura del sistema de  salud que favorezca la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a hacia el cuidado  y que la enfermer&iacute;a se transforme y de muestras con un quehacer profesional  y humanizado del importante papel que desempe&ntilde;a en el &aacute;mbito de la salud.</p>      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>Adam E (1991). &Ecirc;tre infirmi&egrave;re. Un mod&egrave;le conceptuel. 3<sup>e</sup> ed., Montreal, &Egrave;tudes Vivantes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649264&pid=S1132-1296200400010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Benner P, Wrubel J (1989). The Primacy of Caring: Stress and Coping in Health and Illness. Don Mills, Ont., Addison- Wesley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649266&pid=S1132-1296200400010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Benner P (1984). From Novice to Expert: Excellence and Power in Clinical Nursing Practice, Don Mills, Ont., Addison-Wesley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649268&pid=S1132-1296200400010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Colli&egrave;re MF (1986). Invisible Care and Invisible Women as Health Care-Providers. International Journal of Nursing Studies, 23 (2):95-112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649270&pid=S1132-1296200400010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Diers D (1986). To Profess - To Be a Professional. Journal of Nursing Administration, 16(3): 25-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649272&pid=S1132-1296200400010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gardner K (1991). A summary of findings of a five year comparison study of primary and team nursing. Nursing Research, 40 ( 2 ) , 113- 117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649274&pid=S1132-1296200400010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>K&eacute;rouac S, Pepin J, Ducharme F, Duquette A, Major F (1996). El pensamiento enfermero. Barcelona: Masson.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649276&pid=S1132-1296200400010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Le May S (1991). Facteurs reli&eacute;s aux attitudes et comportements d'infimi&egrave;res &agrave; l'&eacute;gard de la collaboration infirmi&egrave;re-m&eacute;decin (m&eacute;moire de ma&icirc;trise non publi&eacute;). Facult&eacute; des sciences infirmi&egrave;res. Universit&eacute; de Montreal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649278&pid=S1132-1296200400010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Magargal P (1987). Modular nursing: nurses rediscover nursing. Nursing managment,18 (11): 9-104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649280&pid=S1132-1296200400010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Meleis AI, Jennings BM (1989). Theoretical Nursing Administration: Today's Challenges, Tomorrow's Bridges. En Henry DB, Arndt C, DiVicenti M, Marriner-Tomey A (Eds), Dimensions of Nursing Administration: Theory, Research, Education, Practice, Boston, Blackwell Scientific Publications. p. 7-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649282&pid=S1132-1296200400010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Meleis AI, Price MJ (1988). Strategies and Conditions for Teaching Theoretical Nursing: An International Perspective. Journal of Advanced Nursing, 13:592-604.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649284&pid=S1132-1296200400010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Morse JM, Solberg SM, Neander WL, Bottorff JL, Johnson JL (1990). Concepts of Caring and Caring as a Concept. Advances in Nursing Science, 13 (1):1-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649286&pid=S1132-1296200400010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pepin JI (1992). Family Caring and Caring in Nursing. Image: Journal of Nursing Scholarship, 24(2):127-131.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649288&pid=S1132-1296200400010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Prescott PA, Bowen SA (1985). Physician-Nurse Relationship. Annals of Internal Medicine. 103 (1): 27-133.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649290&pid=S1132-1296200400010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Wolf BB (1989). Nursing Identity: The Nursing-Medicine Relationship (these doctorale non publi&eacute;e). University of Colorado Health Sciences Center, Colorado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649292&pid=S1132-1296200400010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zander K (1990). Case Management: A Golden opportunity for whom? In J. Macloskey and H. Grace (eds). Current Issues in nursing (3 rd ed). St Louis: Mosby: 199-204.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649294&pid=S1132-1296200400010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       ]]></body><back>
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