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<journal-title><![CDATA[Index de Enfermería]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La perspectiva de género en Enfermería: comentarios y reflexiones]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Spanish history of the nursing has been written traditionally by men under a strong catholic influence, lacking a feministic current. This fact gave rise a conceptual idea of the nursing with large differences in gender into of the society. This paper analyze the profession using four items: concept of gender, feminism, education and the right use of the assigned power.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center">ART&Iacute;CULOS ESPECIALES</p> <hr>     <p align="center"><font size="4"><b>TEORIZACIONES</b></font></p> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="24%" valign="top"></td>     <td width="1%"></td>     <td width="75%" valign="top"><b><font size=5>La perspectiva de g&eacute;nero en Enfermer&iacute;a</font>    <br>       </b><font size="4">COMENTARIOS Y REFLEXIONES</font>           <p><font size="4">Carmen Chamizo Vega<sup>1</sup></font></p>           <p>&nbsp;</p>           <p>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td width="24%" valign="top">     <p align="right"><font size="2">Enfermera, Asturias, Espa&ntilde;a.</font></p>     <p align="right"><font size="2">CORRESPONDENCIA: <a href="mailto:cchamizo@gapgj05.sespa.es">cchamizo@gapgj05.sespa.es</a></font></p>     <p align="right"><font size="2">Manuscrito aceptado el 24.09.2003</font></p>     </td>     <td width="1%"></td>     <td width="75%" valign="top">     <p><b>Resumen </b> Abstract</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La historia de la Enfermer&iacute;a espa&ntilde;ola, ha sido escrita cl&aacute;sicamente  por varones, con una marcada influencia cat&oacute;lica y una ausencia de la  corriente feminista, dando lugar a una concepci&oacute;n social de "profesi&oacute;n  feminizada&quot;. Este art&iacute;culo &nbsp;resalta la importancia de analizar  la profesi&oacute;n enfermera desde la perspectiva de g&eacute;nero para &nbsp;lograr  su adecuado desarrollo y evoluci&oacute;n en un futuro, utilizando cuatro elementos:  el concepto de g&eacute;nero, el feminismo, la educaci&oacute;n y el poder.  </p>     <p>THE PERSPECTIVE OF GENDER IN THE SPANISH NURSING</p>     <p>The Spanish history of the nursing has been written traditionally by men  under a strong catholic influence, lacking a feministic current. This fact gave  rise a conceptual idea of the nursing with large differences in gender into  of the society. This paper analyze the profession using four items: concept  of gender, feminism, education and the right use of the assigned power.</p>     </td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>El conocimiento es un proceso de construcci&oacute;n de nuestra vida y del  medio que la hace posible en condiciones hist&oacute;ricas y sociales, siendo  este proceso la acci&oacute;n para cambiar la realidad. Pero cuando la realidad  lo es "para nosotros" deja de ser objeto de conocimiento, produci&eacute;ndolo  "en nosotros" para convertirse en pr&aacute;ctica de vida y por eso la realidad  es inalcanzable en s&iacute; misma. Si bien la realidad tiene una entidad propia  y no es el producto de nuestra voluntad, tiene unas construcciones mentales  con efectos pr&aacute;cticos, unos buscados, otros inesperados y otros indeseables.  Es as&iacute; como nos instalamos en un marco te&oacute;rico y utilizamos conceptos,  como si fueran los &uacute;nicos posibles, para conocer, construir o reproducir  la realidad y con esa ideolog&iacute;a producimos nuestro discurso.</p>     <p>Consciente de ello, en este art&iacute;culo no se pretende obviar la historia  de la enfermer&iacute;a anterior a la &nbsp;constituci&oacute;n de la enfermer&iacute;a  moderna, sino llamar la atenci&oacute;n sobre el inter&eacute;s de observar  la enfermer&iacute;a como objeto de estudio, a partir del aglutinamiento en  funci&oacute;n del reconocimiento social significativo como mujeres cuidadoras,  es decir, cuando aparecen como colectivo y como sujeto pol&iacute;tico, rompiendo  el discurso dominante como feminidad y construyendo su propio discurso profesional.  Las enfermeras profesionales como objeto de estudio no son evidentemente la  totalidad de la Enfermer&iacute;a, sino que se trata de una construcci&oacute;n  que tiene un alcance hist&oacute;rico y geogr&aacute;fico, limitado a aquellos  pa&iacute;ses en los que triunf&oacute; la revoluci&oacute;n burguesa y con  ella la aspiraci&oacute;n a la libertad y la igualdad. No cabe duda que &eacute;ste,  es otro punto de vista que puede servir para la construcci&oacute;n de un nuevo  discurso y generar cambios en la construcci&oacute;n de la realidad<font size="1"><sup>1</sup></font>.</p>     <p><b>Concepto de G&eacute;nero: general y personal &nbsp;</b></p>     <p>El concepto g&eacute;nero y la utilizaci&oacute;n de t&eacute;rminos distintos  para referirse al g&eacute;nero respecto al sexo, es una tarea que se justifica  por razones de rigor cient&iacute;fico, pero no ha sido una iniciativa de la  comunidad cient&iacute;fica, sino que tiene origen en la lucha de las mujeres  contra la discriminaci&oacute;n sexual, anticip&aacute;ndose la pol&iacute;tica  a la ciencia y se estima importante no sustituir mec&aacute;nicamente el t&eacute;rmino  sexo por el de g&eacute;nero y menos a&uacute;n su concepto<font size="1"><sup>2</sup></font>.</p>     <p>G&eacute;nero se refiere a las funciones y relaciones de las mujeres y de  los hombres, que no se fundan en factores biol&oacute;gicos (sexo) sino sociales,  econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales; son por tanto, las creencias,  rasgos de personalidad, actitudes, valores, conductas y actividades que diferencian  a hombres y mujeres. Tal diferenciaci&oacute;n es producto de un largo proceso  hist&oacute;rico de construcci&oacute;n social, que no s&oacute;lo produce diferencias  entre los g&eacute;neros femenino y masculino, sino que estas diferencias implican  desigualdades y jerarqu&iacute;as entre ambos. El asunto es complejo pues afecta  a instituciones como son la familia, la educaci&oacute;n y la religi&oacute;n,  que han tenido y tienen un papel fundamental en la reproducci&oacute;n de las  condiciones que perpet&uacute;an las desigualdades gen&eacute;ricas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Socialmente se estableci&oacute; que la mujer estaba hecha para el cuidado  de ni&ntilde;os, de ancianos y del hogar, por lo que se atribuyeron funciones  e institucionalizaron roles para hombres y mujeres, cayendo en un &nbsp;c&iacute;rculo  aprendido, donde las desviaciones eran castigadas<font size="1"><sup>3</sup></font>.  Es decir, las personas intentan ser congruentes con lo que el grupo social espera  de ellos y es interesante analizar c&oacute;mo se construyen los estereotipos  de g&eacute;nero: el estereotipo masculino, valorado positivamente nos muestra  a los varones triunfadores y desarrollando actividades prestigiosas y que les  confieren poder. El estereotipo femenino muestra el trabajo de la mujer en casa,  con los hijos y llev&aacute;ndolos al colegio y cuid&aacute;ndolos cuando est&aacute;n  enfermos<font size="1"><sup>4</sup></font>.</p>     <p>No obstante, la historia nos ha demostrado que las formas de imposici&oacute;n  son cambiantes y los roles y estereotipos cambian seg&uacute;n las normas y  valores que impongan los grupos en el poder, ya que al ser adquiridas socialmente  son susceptibles de modificarse. </p>     <p>Personalmente creo que, lo que construye el concepto de g&eacute;nero o qu&eacute;  es la igualdad de g&eacute;nero para cada individuo, depende del concepto aceptado  en su entorno cercano -influencia social- y de las vivencias que se tengan.  </p>     <p>Cuando comenc&eacute; a estudiar enfermer&iacute;a en 1976, el ingreso a  la escuela se constitu&iacute;a sobre un modelo moral intachable y con una formaci&oacute;n  en los elementos de la medicina que respond&iacute;a a los deseos de los m&eacute;dicos  y a los intereses de los sectores dominantes de la sociedad<font size="1"><sup>5</sup></font>.  Tambi&eacute;n exist&iacute;an escuelas femeninas y masculinas con asignaturas  diferentes seg&uacute;n el sexo (labor y legal). Las primeras, en r&eacute;gimen  de internado dentro de instituciones sanitarias, las segundas en externado y  con aulas en la Universidad; las primeras, herederas de los valores femeninos  predicadas por el poder de la &eacute;poca: Iglesia y Estado (abnegaci&oacute;n,  sacrificio y prudencia) y las segundas, herederas de la cultura de los practicantes,  supeditada a ser ayudantes del m&eacute;dico y con una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica,  similar a la de las instituciones militares (organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica  y obediencia).</p>     <p>Mi educaci&oacute;n personal hasta entonces choc&oacute; con la ense&ntilde;anza  que se impart&iacute;a en enfermer&iacute;a, donde asignaturas como labor o  religi&oacute;n estaban impregnadas de sumisi&oacute;n y sexismo. Mi duda era  ¿por qu&eacute; a mis compa&ntilde;eras no les supon&iacute;a ning&uacute;n  sentimiento de frustraci&oacute;n hacer una mu&ntilde;eca de trapo en la asignatura  de labor y a m&iacute; s&iacute;?. Quiz&aacute;s estaban acostumbradas, lo sent&iacute;an  necesario para su profesi&oacute;n o estaban alienadas sin m&aacute;s. Desde  mi juventud &nbsp;me cuestionaba, a qui&eacute;n podr&iacute;a servir y para  qu&eacute;, la alienaci&oacute;n de la mujer, llegando a concluir que, tal vez  a la misma sociedad, suministrando normas de aprendizaje estabilizador en la  familia como grupo primario. Y ahora, a veces pienso si la Enfermer&iacute;a  no act&uacute;a en el sistema sanitario como represora del cambio, manteniendo  muchas de las "reglas" caducas en nuestro Sistema Sanitario actual.</p>     <p>Tambi&eacute;n me interes&eacute; por saber cu&aacute;l era la primera condici&oacute;n  para desear suprimir la alienaci&oacute;n o cosificaci&oacute;n y comprend&iacute;  que no era otra, que despertar y adquirir conciencia de dicha alienaci&oacute;n.  &nbsp;Termin&eacute; enfermer&iacute;a y con muchas dudas e incertidumbres,  junto a muy buenas compa&ntilde;eras y amigos, comenc&eacute; mi andadura profesional,  en una democracia que se creaba con mucho silencio, que prefer&iacute;a partir  de la nada y que se avergonzaba de su pasado.. </p>     <p>En 1994 acud&iacute; a Estocolmo, al W.E.R.N. -Workgroup European Research  Nursing- donde expuse un trabajo sobre la Historia de la Enfermer&iacute;a espa&ntilde;ola  y cual fue mi sorpresa al contemplar que la divisi&oacute;n sexual del trabajo  enfermero s&oacute;lo eran referidos por m&iacute;. Incluso la imagen de la  enfermer&iacute;a moderna anglosajona comenzaba con las luchas feministas y  yo de Florence Nigthingale, lo que hab&iacute;a aprendido era que decidi&oacute;  "entregarse" a la Enfermer&iacute;a, y no que fue una mujer feminista y eligi&oacute;  su propia manera de vivir como persona . </p>     <p>Durante estos a&ntilde;os he  observado y sentido esas diferencias de g&eacute;nero existentes entonces, y  que algunas perduran a&uacute;n en estos momentos, por lo que me &nbsp;planteo  algunas preguntas:¿por qu&eacute; existen tan pocas biograf&iacute;as  de enfermeras espa&ntilde;olas; por qu&eacute; se ha reconocido m&aacute;s la  labor del practicante; por qu&eacute; muchas instituciones enfermeras espa&ntilde;olas  est&aacute;n presididas por enfermeros siendo mayoritariamente mujeres; por  qu&eacute; la enfermera aunque tenga estudios de postrado no es docente en otras  carreras y en cambio los profesionales de otras carreras, s&iacute; lo son de  enfermer&iacute;a; por qu&eacute; los enfermeros, a pesar de ser menos, est&aacute;n  logrando m&aacute;s r&aacute;pidamente los espacios administrativos, docentes  y de investigaci&oacute;n que las enfermeras; por qu&eacute; no se ha debatido  suficientemente los estereotipos de g&eacute;nero asociados a la profesi&oacute;n;  por qu&eacute; se sigue asociando la profesi&oacute;n a roles femeninos desfasados;  c&oacute;mo influye todo ello en el reconocimiento de la Licenciatura, en el  estilo de poder de las instituciones enfermeras, en nuestro sistema sanitario  y en nuestra sociedad?. </p>     <p>Todas estas preguntas tendr&iacute;an muy diferente respuesta, seg&uacute;n  qui&eacute;n las considerara y la raz&oacute;n es obvia, hay grandes diferencias  de apreciaci&oacute;n que no tienen que ver con las diferencias biol&oacute;gicas  solamente, sino con las condiciones socioculturales que se haya vivido personal  y profesionalmente<font size="1"><sup>6</sup></font>. Incluso actualmente quiz&aacute;s  muchas personas no se den cuenta de las diferencias de g&eacute;nero existentes  en la sociedad y en nuestra profesi&oacute;n, incluso se pueden mostrar felices  de ello, pero la realidad de hombres y mujeres es otra y ello es condici&oacute;n  sine qua non para la superaci&oacute;n de las condiciones existentes. &nbsp;Resumiendo,  creo que el concepto de profesi&oacute;n viene definido por el concepto que  la enfermera o enfermero como persona individual tenga y por tanto la sumisi&oacute;n  o la rebeld&iacute;a y el progreso de una profesi&oacute;n o los valores de  la misma, tienen mucho que ver con c&oacute;mo abordemos el tema de g&eacute;nero  las enfermeras y enfermeros espa&ntilde;oles de manera individual.</p>     <p><b>La Corriente Feminista </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1946 Robinson dijo que "la enfermera es el espejo en el que se reflejaba  la situaci&oacute;n de la mujer a trav&eacute;s de &nbsp;los tiempos" y con  esta frase, inicio una reflexi&oacute;n sobre la Historia de la Enfermer&iacute;a  moderna y su relaci&oacute;n con el movimiento feminista. Como premisa, decir  que el feminismo se basa en &nbsp;una creencia en la igualdad social, pol&iacute;tica  y econ&oacute;mica de mujeres y hombres.</p>     <p>La enfermer&iacute;a anglosajona surge en plena campa&ntilde;a de liberaci&oacute;n  de la mujer y est&aacute; muy ligada a las luchas feministas, no ocurriendo  igual en Espa&ntilde;a, donde durante el siglo XIX y principios del XX, estuvo  m&aacute;s centrado en reivindicaciones de tipo social, como el derecho a la  educaci&oacute;n o al trabajo, que en demandas de igualdad pol&iacute;tica y  profesional, no alcanzando un grado destacado de militancia. El modelo de g&eacute;nero  establecido en la sociedad espa&ntilde;ola garantizaba la subordinaci&oacute;n  de la mujer al hombre mediante una legislaci&oacute;n basada en la discriminaci&oacute;n  de la mujer y que podemos observar en los C&oacute;digos Civil (1889), Penal  (1870) y de Comercio (1885); pero sobre todo por un control social informal  mucho m&aacute;s sutil, basado en la idea de la "domesticidad" que establec&iacute;a  los principales arquetipos femeninos ("&aacute;ngel del hogar", "madre sol&iacute;cita",  "dulce esposa"), su funci&oacute;n social y su c&oacute;digo de conducta.</p>     <p>La Constituci&oacute;n de 1931 supuso un enorme avance en la lucha por los  derechos de la mujer. La Constituci&oacute;n republicana no s&oacute;lo concedi&oacute;  el sufragio a las mujeres, sino que todo lo relacionado con la familia fue legislado  desde una perspectiva de libertad e igualdad. El r&eacute;gimen republicano  estaba poniendo a Espa&ntilde;a en el terreno legal a la altura de los pa&iacute;ses  m&aacute;s evolucionados en lo referente a la igualdad entre los hombres y las  mujeres. Sin embargo, en este aspecto como en tantos otros, la guerra civil  y la dictadura de Franco dieron al traste con todo lo conseguido, devolviendo  a la mujer a una situaci&oacute;n de dominaci&oacute;n en el marco de una Espa&ntilde;a  franquista impregnada de valores tradicionales y reaccionarios.</p>     <p>Como dato curioso, comentar dos revistas espa&ntilde;olas, dedicadas a la  salud y realizadas por mujeres: La Muger &nbsp;y &nbsp;La mujer y la higiene<font size="1"><sup>7</sup></font>.</p>     <p><i>La &nbsp;Muger</i> (1882): En la portada aparece la mujer con un libro  en brazos en vez de un ni&ntilde;o. No tiene secciones fijas y en sus contenidos  hay dos temas que destacan: la reivindicaci&oacute;n de la solter&iacute;a como  alternativa para las mujeres y el cuestionamiento de la maternidad como &uacute;nica  funci&oacute;n de la mujer. Tambi&eacute;n destaca el respeto hacia las mujeres  que se quieren dedicar a la Ciencia y por ello da informaci&oacute;n de todas  las mujeres que est&aacute;n estudiando en Espa&ntilde;a.</p>     <p><i>La Mujer y la Higiene </i>(1905): Revista quincenal dedicada a las madres  de familia, comadronas, cirujanas, enfermeras, y en general a la mujer en su  relaci&oacute;n con la medicina y la higiene. Desde sus p&aacute;ginas reclama  una igualdad de oportunidades y de derechos para las mujeres en el campo concreto  de la profesi&oacute;n de comadronas. Su directora &nbsp;fue Rosa Vi&ntilde;als  Llad&oacute;s, cirujana y comadrona de la Beneficencia Municipal de Barcelona.</p>     <p>Otro hecho curioso que indica una desigualdad de g&eacute;nero (o mejor dicho  ¿discriminaci&oacute;n sexual?) en nuestra profesi&oacute;n, es "la convivencia"  de los t&iacute;tulos de matrona, enfermera y practicante, dotando a cada sexo  de principios de acci&oacute;n y de excelencia particulares; pero bajo la pretendida  complementariedad subyace la verdadera divisi&oacute;n de g&eacute;nero y de  poder: los varones son cultura y las mujeres naturaleza, que es lo que ocurre  con la diferencia de funciones entre practicantes y enfermeras. Motivo de reflexi&oacute;n  deben ser las diferentes luchas por la independencia en la profesi&oacute;n  enfermera (Cruz Roja, enfermeras visitadoras.), que no sobrevivieron al patriarcado  imperante de la &eacute;poca y cuya independencia y protagonismo se basaba en  profesionalizar algo concreto y diferente: "extender socialmente una virtud  femenina privada: el cuidado". </p>     <p>El "suave empuje" del Feminismo en los a&ntilde;os 70 en Espa&ntilde;a, hace  que comience a ponerse en tela de juicio el control que los m&eacute;dicos ejerc&iacute;an  sobre la profesi&oacute;n enfermera y a la vez, se accede a los niveles de decisi&oacute;n  caracterizados como masculinos, surgiendo contradicciones al desarrollar el  aspecto femenino de los cuidados que se realizan. </p>     <p>En 1988, la OMS edita el libro titulado "Funci&oacute;n de las Mujeres en  la asistencia sanitaria", dedicando un cap&iacute;tulo a la Enfermer&iacute;a,  a la &eacute;tica feminista y a la Atenci&oacute;n Primaria. Sigue siendo actual  en muchos t&eacute;rminos, porque aunque los cuidados enfermeros se han convertido  en un analizador socio-econ&oacute;mico-pol&iacute;tico, a&uacute;n no son el  objetivo de las instituciones sociales y sanitarias, sino que a&uacute;n sigue  siendo el tratamiento de la enfermedad. Incluso no se puede hablar ni debatir  abiertamente de una &eacute;tica feminista del cuidado sin que te tachen de  "rara". Habr&iacute;a que preguntarse ¿por qu&eacute;?.</p>     <p>Concluyendo, creo que el Feminismo en la Enfermer&iacute;a espa&ntilde;ola  se torna en una suma de acciones "contra corriente", rebeld&iacute;as y afirmaciones  espor&aacute;dicas e individuales, de enfermeras espa&ntilde;olas liberales  y adelantadas a su tiempo, que son excluidas por sus propias compa&ntilde;eras  y s&oacute;lo con el acceso a la Democracia se centra en una voluntad com&uacute;n  por la consecuci&oacute;n de la Diplomatura, sin tener para nada la conciencia  de reclamar la igualdad de derecho a la ense&ntilde;anza superior (logro feminista).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La educaci&oacute;n</b></p>     <p>Adrienne Rich<font size="1"><sup>8</sup></font> dijo a principios del siglo  XX, que " tendr&iacute;amos que empezar a hacer preguntas que han sido definidas  como <i>no</i> preguntas". Con esta frase quiero iniciar una reflexi&oacute;n  en torno a la educaci&oacute;n enfermera.</p>     <p>Recordemos que estamos a&uacute;n en la generaci&oacute;n de enfermeras que  hemos tenido una ense&ntilde;anza diferente seg&uacute;n el sexo y supeditada  a la Medicina, incluso como profesi&oacute;n altamente feminizada no ha logrado  el reconocimiento de la Licenciatura. </p>     <p>Se estima que la verdadera revoluci&oacute;n en el proceso de crecimiento  profesional de la mujer -por ende la Enfermera- no ha de derivarse tanto del  desarrollo de su trabajo como de un acceso a la ense&ntilde;anza superior, ya  que sin una preparaci&oacute;n igual y suficiente no acceder&aacute; a puestos  de poder, e incluso el hecho de que la educaci&oacute;n de la mujer fuera diferente  a la del hombre se deriv&oacute; la carencia de recursos para lograr esa igualdad  de derechos. Tendr&iacute;amos que abordar no s&oacute;lo los contenidos docentes,  sino tambi&eacute;n c&oacute;mo se sigue impartiendo la docencia y si recibe  feed-back de la asistencia y de la realidad social. Incluso algunos autores  opinan que la formaci&oacute;n que necesitan los profesionales sanitarios no  es tanto en aspectos cl&iacute;nicos, sino de reflexionar sobre las propias  actitudes y creencias sobre el poder, el abuso, la sexualidad o las expectativas  del comportamiento seg&uacute;n g&eacute;nero<font size="1"><sup>9</sup></font>  (por qu&eacute; seguir hablando de la lucha de m&eacute;dicos y enfermeras).</p>     <p>Con respecto a la Ciencia e Investigaci&oacute;n, considero que la categor&iacute;a  de g&eacute;nero es fundamental a la hora de hacer ciencia y analizarla. ¿Por  qu&eacute; un submarino se considera un gran logro tecnol&oacute;gico pero no  as&iacute; un biber&oacute;n o un pa&ntilde;al desechable?, ¿por qu&eacute;  se subvencionan becas sobre t&eacute;cnicas diversas y no sobre filosof&iacute;a,  g&eacute;nero o historia de la enfermer&iacute;a?. Por eso, la pregunta "¿de  qu&eacute; conocimiento estamos hablando?" se convierte en la pregunta fundamental.</p>     <p>Muchas cr&iacute;ticas a teor&iacute;as concretas<font size="1"><sup>10</sup></font>  replantean la idea de que el conocimiento en general, y el cient&iacute;fico  en particular, se caracteriza por su objetividad, por su neutralidad, porque  sus contenidos carecen de valores. Pero es dif&iacute;cil aceptar, que lo que  sucedi&oacute; en el pasado, no se volver&aacute; a repetir en el futuro y que  lo que hoy es 'ciencia buena', conocimiento autorizado o certificado no vaya  nunca a dejar de serlo. Es por ello que son necesarios criterios que tengan  en cuenta de un modo especial el papel del g&eacute;nero y la ideolog&iacute;a  de g&eacute;nero, de modo que pudi&eacute;ramos discriminar teor&iacute;as o  pr&aacute;cticas sesgadas como 'mala ciencia'. El g&eacute;nero se convertir&iacute;a,  de este modo, en un criterio de evaluaci&oacute;n como otros de los muchos propuestos  a la par que una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n fecunda en la que la enfermer&iacute;a  tendr&iacute;a mucho que aportar. Seguramente una ilusi&oacute;n pero que tendr&iacute;a  el poder de poner a nuestra disposici&oacute;n una ciencia y tecnolog&iacute;a  de y para todos y todas<font size="1"><sup>11</sup></font>.</p>     <p><b>El poder</b></p>     <p>Marta Dur&aacute;n se pregunt&oacute;: ¿cu&aacute;nto cuesta cambiar  modelos sociales aferrados al poder y cu&aacute;nto cuesta salirse del pensamiento  &uacute;nico que domina la cultura actual, cu&aacute;nto cuesta a&uacute;n ser  enfermera y defender crecimiento y progreso social?. El por qu&eacute; de dicha  pregunta hizo eco en mi cabeza muchas veces y aport&oacute; una respuesta: creo  que la equidad de g&eacute;nero supone cambios sociales complejos, que requieren  la modificaci&oacute;n de actitudes y conductas de las personas y la democratizaci&oacute;n  de los mecanismos de promoci&oacute;n en las organizaciones (para explicar las  desigualdades en el poder, se barajan dos hip&oacute;tesis: el efecto cohorte  y el techo de cristal. Para la primera, la causa de la desigualdad actual es  la hist&oacute;rica incorporaci&oacute;n tard&iacute;a de las mujeres al espacio  p&uacute;blico y profesional, por lo que el equilibrio se producir&aacute; espont&aacute;nea  y progresivamente, es cuesti&oacute;n de tiempo y paciencia. La hip&oacute;tesis  del techo de cristal atribuye a factores estructurales, propios de la sociedad  patriarcal, las dificultades de las mujeres para acceder a los puestos superiores  de la escala social, incluso aunque su acceso est&eacute; reconocido legalmente)<font size="1"><sup>12,13</sup></font>.</p>     <p>Hay que tener en cuenta que dichos cambios no se suceder&aacute;n sin resistencias,  pues el cambio trastoca jerarqu&iacute;as, cuestiona maneras de ejercicio de  poder, redefine &aacute;mbitos de acci&oacute;n social, busca devolver al trabajo  su sentido, promueve nuevas formas de placer y de entender la vida y de la organizaci&oacute;n  del tiempo (me refiero a ese concepto del tiempo al que se refiere Michel Ende  en Momo: "El que a uno le gustara su trabajo y lo hiciera con amor, no importaba;  al contrario eso s&oacute;lo entreten&iacute;a. Lo &uacute;nico importante era  que hiciera el m&aacute;ximo trabajo en el m&iacute;nimo de tiempo". Esto me  hace &nbsp;pensar en la mala adecuaci&oacute;n del tiempo en mi trabajo como  enfermera. Es un punto que deber&iacute;amos debatir ampliamente en nuestro  entorno y profesi&oacute;n, para dar alternativas a las Instituciones, la Comunidad,  la familia, etc).</p>     <p>Adem&aacute;s, esos cambios nos desaf&iacute;an a abandonar lo c&oacute;modo  de la feminidad, como construcci&oacute;n simb&oacute;lica, como concepto de  valores, como modos de comportamientos y costumbres y por tanto, a abandonar  un modelo que tenemos instalado en nuestras memorias corporales y profesionales  hasta tal punto que creemos que s&oacute;lo es l&iacute;cito utilizar el poder  s&oacute;lo en beneficio de los dem&aacute;s, por sacrificio y obediencia y  no como quienes tienen el derecho de relaciones profesionales y sociales pautadas  en la equidad. Es entonces cuando al abandonar este modelo nos enfrentamos al  desaf&iacute;o de asumirnos como sujetos pol&iacute;ticos pensantes y actuantes.  As&iacute; pues, la reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo las enfermeras utilizan  su poder es fundamental para tener una visi&oacute;n global de las implicaciones  &eacute;ticas para la Enfermer&iacute;a, como profesi&oacute;n y como sujetos,  pues al no utilizar nuestro poder estamos limitando el prestigio profesional  y la calidad de los cuidados que la sociedad recibe<font size="1"><sup>14</sup></font>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, la igualdad de g&eacute;nero origina cambios en la estructura  familiar y &nbsp;los estudios de g&eacute;nero &nbsp;aportan luz a la crisis  de la vida familiar &nbsp;y al tipo de relaciones y roles que deben de realizar  todos los miembros, al igual que los otros profesionales hacia la Enfermer&iacute;a,  es decir, que no se tata de masculinizar ( a la mujer o enfermera), feminizar  ( al hombre o enfermero) o "reeducar" (a los profesionales de la medicina o  a la sociedad), sino de ser conscientes personalmente de las desigualdades y  de democratizar el poder. Para ello es importante aplicar las categor&iacute;as  pol&iacute;ticas de la democracia en la familia, &nbsp;alcanzar la capacidad  de pacto y superar el miedo al poder, entendido no como avasallador, sino como  voluntad que anima al pensamiento moderno, reclamando la individualidad y realizando  para ello una tarea colectiva superando la falta de estructuras. </p>     <p>Creo pues, que la mutualidad debe ser modelo para todas nuestras relaciones  ya sean entre hombre y mujer, madre e hijos, mujer-mujer, hombre-hombre, amantes,  amistades, vecinas, compa&ntilde;eras de trabajo, pues merecen el mismo respeto  que tenemos hacia nosotras mismas; es decir, que como praxis individual, la  enfermera debe implicarse no s&oacute;lo en la defensa de igualdad de la mujer  sino en todo acto que pugne por obtener la libertad. No la libertad abstracta,  sino en la concreta, libertad que se expresa en la exigencia de la satisfacci&oacute;n  de las necesidades. En concreto, adquiriendo conciencia de la libertad propia  (el derecho a la Licenciatura puede ser uno, ausencia de alienaci&oacute;n otro)  y adem&aacute;s como un acto creador, personalizado, en donde se refleje y proyecte  la personalidad de cada ser. Me refiero a que si abordamos los logros personales  y profesionales s&oacute;lo a nivel acad&eacute;mico o reducido a valores econ&oacute;micos,  la posici&oacute;n social del enfermero o de la enfermera, se limitar&aacute;  a desear ser "el triunfador o la triunfadora", lo que motiva a toda esa serie  de esfuerzos rid&iacute;culos que hacemos para no rezagarnos respecto al de  al lado y ser competitivos, llegando a sentirnos irritados si los dem&aacute;s  no cambian, sin llegar a rozar problemas de &iacute;ndole m&aacute;s personal:  la inseguridad, el miedo y la codicia, que siempre han estado en el n&uacute;cleo  de los prejuicios, la desigualdad y el da&ntilde;o medioambiental.</p>     <p>Por ello creo que no hay que perder de vista nuestros objetivos personales  y aunque el activismo, el feminismo y la educaci&oacute;n en la enfermera son  necesarios para que ocurra una serie de reformas legales muy &uacute;tiles,  debemos comenzar a contemplar el an&aacute;lisis de nuestra historia personal  que se refleja en nuestro ejercicio profesional. </p>     <p>Otro elemento importante a tener en cuenta, es el estilo de poder donde nos  debemos implicar las enfermeras, cambiando el poder de dominio por el poder  de participaci&oacute;n, cosa que no es reciente en los grupos de mujeres<font size="1"><sup>15</sup></font>.</p>     <p>Una propuesta de trabajo que nace de esa experiencia cotidiana de las mujeres  es el trabajo en Redes. Son Redes de entendimiento y cooperaci&oacute;n sin  jerarqu&iacute;as, redes casi espont&aacute;neas porque existen la necesidad  y las ganas de llegar a objetivos comunes, esta es una nueva estrategia que  lanzo y no tiene nada que ver con las estrategias econ&oacute;micas al uso y  con los m&eacute;todos pol&iacute;ticos tradicionales<font size="1"><sup>16</sup></font>.</p>     <p><b>A modo de conclusi&oacute;n</b></p>     <p>He tratado cuatro aspectos o "lentes" con los que podemos observar nuestra  profesi&oacute;n desde la perspectiva de g&eacute;nero, pero hay muchos m&aacute;s  y formular el concepto de g&eacute;nero como multidimensional, nos remite a  la idea de que cada persona realice m&uacute;ltiples funciones separadas unas  de otras, no existiendo una relaci&oacute;n r&iacute;gida entre sexo y g&eacute;nero.  Ello, nos lleva a demostrar que toda persona manifiesta simult&aacute;neamente  aspectos de la masculinidad y la feminidad, s&oacute;lo que en cada ser humano  tiene lugar una combinaci&oacute;n espec&iacute;fica; pero lo m&aacute;s importante,  creo yo, no es tomar la variable g&eacute;nero con dos valores masculino y femenino  independientes el uno del otro, sino al sistema de relaciones que se establecen  entre ambos, es decir que es preciso referir un g&eacute;nero al otro para comprender  el significado de cualquiera de los dos. Esto produce una perspectiva, que implica  que los desarrollos te&oacute;ricos no den como soluci&oacute;n a la desigualdad,  la igualdad, sino la desaparici&oacute;n de las diferencias de g&eacute;nero,  resituando las diferencias en el &aacute;mbito de lo individual y no de las  clases de sexo. Es decir, que aquello previamente denominado masculino o femenino  ser&iacute;a patrimonio de cualquier individuo independientemente de su sexo,  por lo que el sexo y el g&eacute;nero no forman parte del objeto de estudio,  sino de la construcci&oacute;n te&oacute;rica con la que nos aproximemos<font size="1"><sup>17</sup></font>.  Esta nueva "mirada" es necesaria para abordar la historia y el futuro de nuestra  profesi&oacute;n enfermera.<font size="1"><sup>18,19</sup></font></p>      <p><b>Agradecimientos </b></p>     <p>A Teresa Campal , a Manolo Ruiz, Juan Bahamonde y Pepe Siles por sus reflexiones.</p>      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Rohifs I, Borrell C, Fonseca MC. G&eacute;nero, desigualdades y salud p&uacute;blica: conocimientos y desconocimientos. Gaceta Sanitaria, 2000; 14 (supl 3): 60-71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650628&pid=S1132-1296200400020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Izquierdo MJ. Malestar en la desigualdad. Ed .C&aacute;tedra. Universidad de Valencia. Instituto de la Mujer. Madrid, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650630&pid=S1132-1296200400020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Alatorre Wynter E. Deber ser de las mujeres, una ojeada al pasado. Desarrollo Cient&iacute;fico de Enfermer&iacute;a, 1996; 4 (7): 23-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650632&pid=S1132-1296200400020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Bachiller R. La construcci&oacute;n social de la mujer. Rev ROL Enferm, 2002; 196:33-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650634&pid=S1132-1296200400020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Canals J. Cuidar y curar: funciones femeninas y saberes masculinos. Jano 1985; XXIX (660):365-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650636&pid=S1132-1296200400020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. Alatorre Wynter E. La enfermer&iacute;a desde el enfoque de G&eacute;nero. Enfermer&iacute;a Cardiol&oacute;gico, 1996; 4(3): 84-87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650638&pid=S1132-1296200400020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Segura i Soriano I. Mujeres y salud. Rev. interactiva Mujeres y Salud &#091;consultada el 9-8-02&#093;. http://mys.matriz.net/mys06/linaje/lin_06_01.html&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650640&pid=S1132-1296200400020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Rich A. Encuentro Chile-Poes&iacute;a (20-26, marzo del 2001). &#091;Consultada el 5-8-02&#093; http://www.uchile.cl/cultura/chilepoesia/rich.html&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650641&pid=S1132-1296200400020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Mazarrasa Alvear L, D&iacute;az Rodr&iacute;guez DR. Salud y calidad de vida. Violencia de g&eacute;nero y cuidados de Enfermer&iacute;a. Rev. Metas, 2002; 41: 52-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650642&pid=S1132-1296200400020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>10. Lewontin RC, Rose S, Kamin LJ &#091;1984&#093;. No est&aacute; en los genes. Racismo, gen&eacute;tica e ideolog&iacute;a. Barcelona: Cr&iacute;tica, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650644&pid=S1132-1296200400020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Ruiz E. G&eacute;nero sociedad y estructuras de poder. &#091;Consultada el 5-8-02&#093; http://www2.udg.mx/laventana/libr1/poder.html&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650646&pid=S1132-1296200400020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Colomer Revuelta C y Peir&oacute; P&eacute;rez R. ¿Techos de cristal y escaleras resbaladizas? Desigualdades de g&eacute;nero y estrategias de cambio en SESPAS. Gaceta Sanitaria, 2002; 16(4):358-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650647&pid=S1132-1296200400020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. BicKel J. Gender stereotypes and misconcepcions: unresolved issues in physicians professional development.. JAMA, 1997; 277:1405-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650649&pid=S1132-1296200400020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>14. Gastaldo D, Lerch Lunardi V, Meter E. ¿Es &eacute;tica la sumisi&oacute;n de las enfermeras? Una reflexi&oacute;n sobre la Anorexia de poder estructura patriarcal ha ido mutando. IV Congreso Internacional de Diagn&oacute;sticos Enfermeros. A Coru&ntilde;a, 9-10 de Mayo de 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650651&pid=S1132-1296200400020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>&nbsp;15. Dur&aacute;n M. Un homenaje a los 25 a&ntilde;os de Enfermer&iacute;a en la Universidad. Rev ROL de enfermer&iacute;a 2002;25(1):22-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650653&pid=S1132-1296200400020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>&nbsp;16. Palomares Arenas M. Integrante de la Red Internaccional de Mujeres de Negro. Curso de oto&ntilde;o sobre Mujeres Pensadoras del s. XX de la UIMP. &#091;Consultado el 13-8-02&#093;, &nbsp;http://www.sevillacultural.com/sevilla/recientes/ameliavalcarcel.htm&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650655&pid=S1132-1296200400020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Izquierdo MJ. El Malestar de la desigualdad. Cap&iacute;tulo 1. Ed. C&aacute;tedra Universidad de Valencia. Instituto de la mujer. Madrid, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650656&pid=S1132-1296200400020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>18. Alberdi Castell RM. Influencia del g&eacute;nero en la evoluci&oacute;n de la profesi&oacute;n Enfermera en Espa&ntilde;a. Rev. Metas, 1998-9; 11:20-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650658&pid=S1132-1296200400020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Alberdi RM. Enfermeras para el tercer milenio. Revista ROL de Enfermer&iacute;a, 1993; 178: 43-50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2650660&pid=S1132-1296200400020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       ]]></body><back>
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