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<institution><![CDATA[,Hospital de San Rafael  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center">MISCEL&Aacute;NEA</p> <hr>     <p align="center"><b><font size="4">CARTAS AL DIRECTOR</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font size="4">La Enfermer&iacute;a y la Humanizaci&oacute;n</font></b></p>      <p><b>Sr. Director</b>: Una amenaza, que actualmente est&aacute; presente  en todos los &aacute;mbitos de la vida social, es aquella que tiene  que ver con la deshumanizaci&oacute;n. La Enfermer&iacute;a se define  como una pr&aacute;ctica social. El futuro prioriza lo econ&oacute;mico,  focaliza lo social y casi no lo subvenciona. El desaf&iacute;o es,  entonces, c&oacute;mo dar repuesta al mercado, a las nuevas tendencias,  sin perder de vista su car&aacute;cter &nbsp;humano, que es y debe  ser el eje, o la raz&oacute;n de ser de la labor enfermera.</p>     <p>El hombre es un ser bio-psico-social din&aacute;mico, que interact&uacute;a  dentro del contexto total de su ambiente, y participa como miembro  de una comunidad, de esta manera, partimos &nbsp;de la base de que  la Enfermer&iacute;a como profesi&oacute;n constituye un servicio  encaminado a satisfacer las necesidades de salud de las personas  sanas o enfermas, individual o colectivamente en todas sus esferas,  por lo que podemos decir que la Enfermer&iacute;a no puede ser s&oacute;lo  t&eacute;cnica, aunque como sabemos es una de las obligaciones de  la profesi&oacute;n. Hemos de decir que el personal de enfermer&iacute;a  debe ser maestro, consejero y administrador, preocupado por la promoci&oacute;n  y mantenimiento de la salud, ya que en caso contrario no ejercer&iacute;a  correctamente su papel en el renombrado &quot;Arte de Cuidar&quot;. La Enfermer&iacute;a  prestar&aacute; unos cuidados convenientes que vuelvan a dar sentido  a la vida.</p>     <p>Son muchas las ocasiones en las que est&aacute; en nuestras manos la  dignidad de la naturaleza humana y de ah&iacute; nuestra mayor responsabilidad  como profesionales. Vivimos en una &eacute;poca en la que se hace  preciso realizar una profunda reflexi&oacute;n sobre los aspectos  humanos, valores y actitudes de las profesiones sanitarias, en general  y de la profesi&oacute;n de Enfermer&iacute;a en particular. Durante  la primera mitad del siglo XX, siendo todav&iacute;a tributaria  de los valores religiosos y morales heredados del pasado, la Enfermer&iacute;a  poco a poco se ha ido distanciando de sus or&iacute;genes haci&eacute;ndose  cada vez m&aacute;s &quot;m&eacute;dica&quot;, valorando cada vez m&aacute;s  la pericia, pero sin dominarla a&uacute;n. Los cuidados de los enfermeros  se est&aacute;n convirtiendo en la &quot;t&eacute;cnica&quot;, dejando a un  lado los denominados &quot;cuidados t&eacute;cnicos&quot;, que son en realidad  la base de la profesi&oacute;n. Su predominio y su hipervaloraci&oacute;n  crean las expectativas de un tipo de cuidados basados en la imagen  de una salud-curaci&oacute;n. Adquiere un valor m&iacute;tico de  poder, de recurso supremo para las soluciones de problemas sanitarios  que no son objeto de an&aacute;lisis de las situaciones, que permiten  comprender la naturaleza de las dificultades encontradas por el  enfermo, su familia y su entorno. Esta corriente en torno al ejercicio  de la enfermer&iacute;a, ha marcado considerablemente la pr&aacute;ctica  de la misma y contin&uacute;a, y por supuesto continuar&aacute;,  ejerciendo sobre ella una influencia predominante, teniendo en cuenta  el impacto de la t&eacute;cnica en la sociedad industrial y sus  repercusiones en todos los dominios de la vida econ&oacute;mica  y social, y por tanto, de la salud.</p>     <p>No podr&iacute;amos minimizar o menospreciar la necesidad de basar  un oficio o una profesi&oacute;n en unos procedimientos. Ning&uacute;n  oficio, ninguna profesi&oacute;n puede ejercerse sin la utilizaci&oacute;n  de instrumentos y, por tanto, de t&eacute;cnicas. Esta corriente  tambi&eacute;n ha permitido tener en cuenta la necesidad t&eacute;cnica,  ha mostrado que los cuidados de enfermer&iacute;a no pueden permanecer  solamente en el terreno de la atracci&oacute;n hacia los dem&aacute;s,  sino que exigen saber utilizar los instrumentos. Esta corriente  introduce verdaderamente la competencia t&eacute;cnica en el seno  de la profesi&oacute;n. Rechazarla es negarse como profesi&oacute;n,  es renegarse. La pregunta puede ser: ¿&quot;t&eacute;cnica s&iacute;&quot;  o &quot;t&eacute;cnica no&quot;?, es de naturaleza m&aacute;s compleja ya  que exige preguntarse por su significaci&oacute;n, por la tecnolog&iacute;a  utilizada en las situaciones planteadas al cuidar, con respecto  a la naturaleza de los problemas planteados, y de las condiciones  que influyen en estos problemas. Exige preguntarse si las tecnolog&iacute;as  utilizadas y los procedimientos con los que est&aacute;n relacionadas  est&aacute;n adaptados, se justifican. Exige considerar los l&iacute;mites  de su utilizaci&oacute;n, estudiar su umbral de eficiencia (no de  eficacia), extender su campo de investigaci&oacute;n por otros medios  distintos de los prestados por la medicina, y no quedarse anclados  s&oacute;lo en el terreno de la curaci&oacute;n. Para que la t&eacute;cnica  permanezca al servicio de los cuidados y no que los cuidados sean  puestos al servicio de la t&eacute;cnica, es indispensable cuestionar  la necesidad de su utilizaci&oacute;n restituyendo su empleo seg&uacute;n  el conjunto de problemas humanos que plantea la enfermedad. Por  ello, tal vez sea el momento m&aacute;s id&oacute;neo para hablar  de &eacute;tica profesional, sin temor a moralismos trasnochados,  sino sencillamente abordando, en el marco de un C&oacute;digo Deontol&oacute;gico,  lo que constituye el armaz&oacute;n de nuestra profesi&oacute;n,  m&aacute;s all&aacute; de sus elementos t&eacute;cnicos.</p>     <p>El C&oacute;digo Deontol&oacute;gico para la Profesi&oacute;n de Enfermer&iacute;a  en Espa&ntilde;a es un instrumento eficaz para aplicar las reglas  generales de la &eacute;tica al trabajo profesional. Insistir en  esto parece, no pocas veces, una reiteraci&oacute;n innecesaria  ya que se da por supuesta en nuestra profesi&oacute;n, sin embargo,  cada vez con mayor fuerza van aumentando las voces que hablan de  falta de &eacute;tica, y de deshumanizaci&oacute;n. Por ello, es  necesario articular el contenido de nuestra responsabilidad profesional,  no sea que con la evoluci&oacute;n de la Enfermer&iacute;a como  ciencia se nos vaya escapando su esencia fundamental, la de los  valores que le sirven de sost&eacute;n. Desear&iacute;amos que este  C&oacute;digo sirviera para tener conciencia de que los valores  que manejamos son aut&eacute;nticamente fundamentales: la salud,  la libertad, la dignidad, en una palabra, la vida humana, y nos  ayudara a los profesionales de Enfermer&iacute;a a fundamentar con  razones de car&aacute;cter &eacute;tico las decisiones que tomemos.  Estoy convencida, por &uacute;ltimo, de que un C&oacute;digo Deontol&oacute;gico,  en cuanto a criterio &eacute;tico, es estrictamente necesario para  el buen desempe&ntilde;o de nuestra profesi&oacute;n, no s&oacute;lo  para hacer uso de &eacute;l en situaciones extremas, sino para reflexionar  a trav&eacute;s de &eacute;l en aquellas situaciones diarias en  las que se pueden lesionar o infravalorar los derechos humanos.</p>     <p>Hacer Enfermer&iacute;a es algo que va m&aacute;s all&aacute; de la pura  t&eacute;cnica, nuestras actitudes han de trascender al limitado  marco que nos otorga un C&oacute;digo Deontol&oacute;gico, ya que  ser enfermera es gozar de un talante ante la vida, con un origen  de creaci&oacute;n, que va m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites  del ser humano, para cuyo est&iacute;mulo ojal&aacute; nos sirva  dicho C&oacute;digo Deontol&oacute;gico. Los Principios &Eacute;ticos  pueden dejar de ser teor&iacute;a para convertirse en pr&aacute;ctica  cotidiana, reconociendo que la existencia humana m&aacute;s que  acci&oacute;n y raz&oacute;n, como se ha cre&iacute;do durante siglos  defender, es pasi&oacute;n y en cada una de las acciones que se  realiza se trata de encontrar el verdadero sentido de la vida. Se  puede decir que la tecnolog&iacute;a no es m&aacute;s que un apoyo  para nuestro trabajo diario para que cuidar sea en ocasiones m&aacute;s  &quot;soportable o llevadero&quot;, teniendo en cuenta las condiciones afectivas,  materiales y sociales de los cuidados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los cuidados de enfermer&iacute;a, tienen y tendr&aacute;n que seguir  busc&aacute;ndose, igual que la vida de la que parten. Como la vida,  de la que se ha dicho que hab&iacute;a que reinventarla, hay que  reinventar los cuidados, unos cuidados que sean convenientes, unos  cuidados desalienantes que vuelvan a dar sentido a la vida, tanto  la de los que reciben como la de los que los administran. En definitiva  me gustar&iacute;a concluir con una cita: </p>     <blockquote>     <p><i>&quot;Y os digo que la vida es realmente oscuridad,    <br> Salvo all&iacute; donde hay entusiasmo,    <br> Y todo entusiasmo es ciego, salvo donde hay saber    <br> Y todo saber es vano salvo donde hay trabajo    <br> Y todo trabajo est&aacute; vac&iacute;o, salvo donde hay amor    <br> ¿Y qu&eacute; es trabajar con amor?    <br> Es poner, en todo lo que hag&aacute;is, un soplo    <br> De vuestro esp&iacute;ritu.&quot;</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Khalil Gibran</p>     <p>&nbsp;</p> </blockquote>      <p>Paloma Calero Mart&iacute;n de Villodres    <br> D.U.E., Hospital de San Rafael, Granada, Espa&ntilde;a</p>       ]]></body>
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