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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los Balnearios como Centros de Salud]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Spas are being reconsidered. Instead of unhealthy way of life and aggressive therapies, crenotherapy take sure place. The new demand for spas is a response to new values. We offer thecnics information above suitable indications and balneotherapy kinds.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b>ART&Iacute;CULOS ESPECIALES</b></p> <hr>     <p align="center"><b><font size="4">REVISIONES</font></b></p> <table border="0" width="100%">   <tr>     <td width="24%"></td>     <td width="1%"></td>     <td width="75%">     <p><b><font size=5>Los Balnearios como Centros de Salud</font></b></p>     <p><font size="4">Manuel L&oacute;pez Morales<sup>1</sup></font></p>     <p></p>     <p></p>     </td>   </tr>   <tr>     <td width="24%" valign="top">     <p align="right"><font size="2"><sup>1</sup>Diplomado  en Enfermer&iacute;a, Dr. en Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a,  Granada, Espa&ntilde;a</font></p>     <p align="right"><font size="2">CORRESPONDENCIA: Hinojosa 2, 3º. 18001. Granada, España&nbsp;    <br> <a href="mailto:manlomor@terra.es">manlomor@terra.es</a></font></p>     <p align="right"><font size="2">Manuscrito recibido el 11.09.2003    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Manuscrito aceptado el 15.12.2003</font></p>     <p align="right"><font size="2">Index Enferm (Gran) 2004; 47:26-30</font></td>     <td width="1%" valign="top"></td>     <td width="75%" valign="top"><b>Resumen </b>Abstract     <p>Los balnearios est&aacute;n siendo reconsiderados. Frente a estilos  de vida lesivos para nuestra salud, y terap&eacute;uticas agresivas,  se posicionan s&oacute;lidamente las terapias naturales, como la  crenoterapia. A ello contribuyen la emergencia de nuevos valores  sociales relacionados con la salud. Se ofrece informaci&oacute;n  t&eacute;cnica sobre las indicaciones y modalidades balneoter&aacute;picas.</p>     <p>SPAS AS HEALTH CENTER</p>     <p>Spas are being reconsidered. Instead of unhealthy way of life and aggressive therapies, crenotherapy take sure place. The new demand for  spas is a response to new values. We offer thecnics information  above suitable indications and balneotherapy kinds.</td>   </tr> </table>     <p></p>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Los balnearios est&aacute;n de moda otra vez. No es que hayan recuperado  su esplendor del siglo XIX, pero el estilo de vida del ciudadano  del siglo XXI, v&iacute;ctima del trepidante ritmo de vida y de  la feroz competitividad, sufre trastornos f&iacute;sicos y ps&iacute;quicos  que le obligan a realizar curas de salud para restablecer su estado  f&iacute;sico y an&iacute;mico. Desde los a&ntilde;os 80 se aprecian  cambios en las estaciones termales. La estresante vida en las grandes  ciudades, el cansancio del turismo de sol y playa, la consolidaci&oacute;n  de los movimientos ecologistas, una nueva cultura del ocio, el culto  a la imagen y la potenciaci&oacute;n de nuevas modas, el retorno  a una naturaleza que se cre&iacute;a perdida... todo se confabula  para que la recuperaci&oacute;n balnearia sea posible.</p>     <p>Triunfa la filosof&iacute;a que pretende recuperar el ideal naturista de  tiempos pasados y, eliminando f&aacute;rmacos, lograr la regeneraci&oacute;n  por otros medios. Se insiste en la b&uacute;squeda de la tranquilidad  y de la propia personalidad a trav&eacute;s del reencuentro con  la naturaleza. De esta forma, volviendo los ojos hacia el pasado  a&uacute;n no muy lejano, la instalaci&oacute;n balnearia se configura  de nuevo como un modelo, un lugar que, por otra parte, permitir&aacute;  superar el estr&eacute;s y la tensi&oacute;n psicol&oacute;gica  que la vida moderna nos impone (Latiesa-&Aacute;lvarez Sousa, 2000).  Todo ello contribuye notablemente al desarrollo de un turismo denominado  de salud y que se centra tanto en los establecimientos termales  como en los centros de talasoterapia, o en los que ofrecen  unos tratamientos espec&iacute;ficos al respecto (Vila, 1995; Cockerell, 1996).</p>     <p>El concepto de "kur" (tomar  las aguas) est&aacute; muy establecido en algunos pa&iacute;ses  desarrollados (especialmente en Centro Europa), pero tiene un limitado  inter&eacute;s en otros (como en USA donde los m&eacute;dicos son  extremadamente dubitativos sobre su eficacia) (Baud-Bovy, 1998).  Sevilla (1997) informa que el 81,1 % de los clientes repite por  haber mejorado. Y as&iacute; clasifica el tipo de patolog&iacute;as  tratadas: 76,3% aparato locomotor, 22% aparato respiratorio, 16,9%  aparato digestivo, 6,8% sistema circulatorio, 5,1% sistema nervioso,  1,7% sistema endocrino, 1,7% por problemas dermatol&oacute;gicos  &#091;Categor&iacute;as no excluyentes&#093;. Igualmente, el trabajo de Sevilla  (1997) concluye que durante la estancia en el balneario, el 22%  ha reducido el n&uacute;mero de medicamentos, y el 5,1% ha dejado  de tomar medicamento alguno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>San Pedro (1998) opina que existe una falta de reconocimiento social  de las propiedades curativas de las aguas minero-medicinales, relegadas  por la floreciente y agresiva industria farmacol&oacute;gica que  han tra&iacute;do consigo los avances cient&iacute;fico-m&eacute;dicos.  Incluso entre los profesionales m&eacute;dicos se da una escasa  credibilidad sobre las t&eacute;cnicas de crenoterapia, debido en  parte a la carencia de asignaturas espec&iacute;ficas en la carrera  de medicina. Tambi&eacute;n San Pedro (1998) critica la obsolescencia  de instalaciones, y la necesidad de grandes inversiones para mejorar  los complejos balneario-hoteleros y adecuarlos a las nuevas necesidades  de una clientela joven, que demandan nuevas t&eacute;cnicas, personal  cualificado, calidad y profesionalidad de los servicios m&eacute;dicos,  oferta complementaria, etc. Y de todo lo cual carece la mayor&iacute;a  de las estaciones termales de Espa&ntilde;a.</p>     <p>El tratamiento termal puede cumplir cuatro objetivos terap&eacute;uticos:  la recuperaci&oacute;n de las enfermedades, la prevenci&oacute;n  de las mismas, el mantenimiento o puesta en forma, y el bienestar  f&iacute;sico y ps&iacute;quico. Es reciente el fen&oacute;meno  llamado como "balneario urbano" (day spa) que comienza a desarrollarse  en Europa, y consiste en una cort&iacute;sima estancia (un par de  horas), durante la cual se disfruta de un ba&ntilde;o con un masaje.  Tambi&eacute;n se imponen los programas de puesta en forma que se  ejecutan en muchos balnearios europeos para, entre otros, deportistas  de &eacute;lite (V&aacute;zquez, 1997). Espa&ntilde;a, que  est&aacute; considerada como la reserva termal m&aacute;s importante  de Europa por la calidad de sus aguas y cantidad de manantiales,  dispone actualmente de 128 balnearios de los cuales alrededor del  50% est&aacute;n abiertos durante todo el a&ntilde;o y el resto  s&oacute;lo en verano (Vila, 1995).</p>     <p><b>Definici&oacute;n de Balneario</b></p>     <p>Desde la antig&uuml;edad, los establecimientos que denominamos balnearios  presentan caracter&iacute;sticas especiales que se resumen en dos  criterios diferenciadores (D&iacute;ez, 1998):</p>     <blockquote>     <p>1) Frente a las termas higi&eacute;nicas en las que el agua puede ser  manipulada, y debe ser calentada, en los balnearios el agua no precisa  para su uso del calentamiento artificial, y tampoco su manipulaci&oacute;n  es deseable para no alterar su pureza.</p>     <p>2) El agua en los balnearios cura, mientras que en las termas la finalidad  del ba&ntilde;o es la higiene.La  cura balnear se nos presentaba enfocada desde dos perspectivas que  en algunos casos pueden coexistir en un mismo establecimiento (D&iacute;ez,  1992):</p>       <blockquote>     <p>1) La cura "cient&iacute;fica" que se realiza teniendo en cuenta las caracter&iacute;sticas principales  de cada agua y su poder terap&eacute;utico especial, requiriendo  una prescripci&oacute;n m&eacute;dica.</p>     <p>2) La cura milagrosa en la que una divinidad act&uacute;a por medio  del agua o la propia agua se estima divina, donde la termalidad  aumenta la misteriosa potencia del rito del ba&ntilde;o. El agua  como elemento de purificaci&oacute;n que alivia el alma y el cuerpo  de los sufrimientos ps&iacute;quicos (Gonz&aacute;lez, 1995; P&iacute;&ntilde;ar, 1999).</p>   </blockquote> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La medicina antigua ofrec&iacute;a un modelo explicativo de la curaci&oacute;n termal  que no necesitaba en absoluto de la intervenci&oacute;n de poderes  de &iacute;ndole sobrenatural. Pero estos poderes estaban presentes  en el &aacute;nimo de muchos ag&uuml;istas. En esta forma de pensamiento  el agua curativa es un agua m&aacute;gica: el balneario se convierte  en el lugar en el que la divinidad se manifiesta del modo m&aacute;s  favorable, es decir, sanando (Diez de Velasco, 1998).</p>     <p>Desde un punto de vista moderno, s&oacute;lo constituyen balnearios o  estaciones termales, seg&uacute;n los criterios de la Asociaci&oacute;n  Nacional de Estaciones Termales, aquellas instalaciones que re&uacute;nen  los siguientes requisitos:</p>     <blockquote>     <p>- Disponer de agua minero-medicinal declarada de utilidad p&uacute;blica. Son  aguas pues, que poseen alguna propiedad curativa, bien porque contienen  ciertas sales minerales, bien por estar m&aacute;s o menos calientes,  o bien por conjugar ambas caracter&iacute;sticas.</p>     <p>- Poseer servicio m&eacute;dico que atienda a los pacientes y clientes.</p>     <p>- Albergar las instalaciones adecuadas desde el punto de vista t&eacute;cnico-sanitario  para realizar los tratamientos que ofrecen.</p> </blockquote>     <p>La materia primaria del balneario es el manantial de agua minero-medicinal.  En nuestro pa&iacute;s hay m&aacute;s de 2000 manantiales de este  tipo de agua. En Andaluc&iacute;a hay m&aacute;s de una docena de  balnearios de reputada fama por la calidad de sus aguas y la diversidad  de sus servicios.</p>     <p>La OMS en la resoluci&oacute;n EB 77.R16 de enero de 1987 reconoce la importancia  del termalismo, considerando los establecimientos termales como  centros de salud. La Hidroterapia es el uso del agua como agente  terap&eacute;utico. Cuando el agua tiene caracter&iacute;sticas  mineromedicinales se denomina Crenoterapia. El complejo terap&eacute;utico,  cuyo factor principal es el agua se complementa con los efectos  del clima, caracter&iacute;sticas geol&oacute;gicas del lugar, ionizaci&oacute;n,  humedad relativa del aire, las pautas de ejercicio y reposo, la  dieta, y en general la influencia ps&iacute;quica del ambiente.</p>     <p><b>Aguas Mineromedicinales</b></p>     <p>El origen y definici&oacute;n de las aguas mineromedicinales ha sido  siempre motivo de diversas hip&oacute;tesis. La OMS, en 1969, define  Agua Mineral Natural como toda agua bacteriol&oacute;gicamente incontaminada  que, procedente de una fuente subterr&aacute;nea natural o perforada,  contiene una determinada mineralizaci&oacute;n y puede inducir efectos  favorables para la salud debiendo estar as&iacute; reconocido por  la autoridad competente del pa&iacute;s de origen. Las aguas mineromedicinales  surgen de lugares especiales relacionados con quebraduras del terreno  denominadas fallas o fracturas. Los balnearios con aguas muy calientes  suelen estar ubicados en lugares con substrato rocoso compacto,  resquebrajado por abundantes fallas que permiten la ascensi&oacute;n  relativamente r&aacute;pida de las aguas poco profundas, impidiendo  de esta forma su enfriamiento (Bel y Mart&iacute;nez, 1995).&</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La elevada temperatura de algunas fuentes termales ha sido objeto de  curiosidad desde la antig&uuml;edad. El primero que intenta explicarlo  es Arist&oacute;teles, quien considera que el origen del calor natural  de las aguas se debe al calor que penetra en el interior del globo  y se fija como un fog&oacute;n a una lente. Este calor, que se acumula  incesantemente, es absorbido por el agua de las fuentes situadas  en la profundidad de la tierra, perdi&eacute;ndola en parte al llegar  a la superficie (Or&oacute;, 1996). Gran parte de las captaciones  termales suelen proceder de profundidades superiores a los dos mil  metros. Es la profundidad lo que explica dos de las caracter&iacute;sticas  fundamentales de las aguas mineromedicinales: la estabilidad de  sus propiedades qu&iacute;micas y la regularidad constante del caudal  de afloramiento (Bel y Mart&iacute;nez, 1995). Tal estabilidad qu&iacute;mica  se explica por la lenta y continua impregnaci&oacute;n durante a&ntilde;os  de las sustancias minerales de cada capa rocosa que atraviesa. La  antig&uuml;edad explica tambi&eacute;n la regularidad del afloramiento,  en la medida en que no es afectado por las perturbaciones estacionales  o anuales que se producen en la superficie. Son pues aguas f&oacute;siles  cuya edad de origen puede remontarse varios cientos de miles de  a&ntilde;os (Bel y Mart&iacute;nez, 1995).</p>     <p>La crenoterapia act&uacute;a sobre el organismo favoreciendo la homeostasis  endocrina y metab&oacute;lica. Contribuye con ello a exaltar los  mecanismos de defensa, equilibrio y adaptaci&oacute;n org&aacute;nica.  El agua es el regulador fisiol&oacute;gico universal, y por ello  las curas termales constituyen terapias profundamente naturales  (San Jos&eacute;, 1996). La capacidad curativa depende de la composici&oacute;n  qu&iacute;mica de sus aguas. Se pueden clasificar en (Rus, 1994;  Bel y Mart&iacute;nez, 1995; ITGE, 1992; San Jos&eacute;, 1996;  Gu&iacute;a, 1996; San Mart&iacute;n, 1999):</p>     <blockquote>     <p>- <i>Aguas sulfatadas</i>: la sales disueltas son principalmente sulfatos  (SO4). La absorci&oacute;n de azufre bivalente a trav&eacute;s de  la piel produce un enriquecimiento del mismo en las estructuras  articulares, mejora la vascularizaci&oacute;n interviniendo en procesos  de oxidaci&oacute;n-reducci&oacute;n y forzando el tropismo tisular.  Su mineralizaci&oacute;n es elevada y su sabor amargo. Suelen ser  utilizadas como laxantes, diur&eacute;ticas, en alteraciones intestinales  y gastritis.</p>     <p>- <i>Aguas Cloruradas:</i>  Sus sales principales son cloruros (Cl). Suelen provenir de  una circulaci&oacute;n profunda por las capas de sal de per&iacute;odos  geol&oacute;gicos muy antiguos. Aumentan las defensas de la piel  y se utilizan en alteraciones ginecol&oacute;gicas, lesiones musculares,  traumatismo &oacute;seo y como estimuladoras de la funci&oacute;n  g&aacute;strica, hep&aacute;tica y biliar.</p>     <p>- <i>Aguas bicarbonatadas:</i> Presentan en su composici&oacute;n  bicarbonatos que pueden ser c&aacute;lcicos o s&oacute;dicos. Las  aguas bicarbonatadas c&aacute;lcicas tienen una agradable ingesti&oacute;n  y se utilizan en procesos digestivos. La mayor parte de las aguas  embotelladas son bicarbonatadas c&aacute;lcicas y su origen procede  de la penetraci&oacute;n de las aguas por capas de rocas sedimentarias  con una alta proporci&oacute;n de caliza. Las <i> bicarbonatadas s&oacute;dicas</i>  tienen un origen distinto. Est&aacute;n relacionadas con fen&oacute;menos  volc&aacute;nicos recientes y presentan frecuentemente gas carb&oacute;nico  en su composici&oacute;n, el cual le confiere ese paladar singular.  Se emplean tambi&eacute;n como agua de mesa y se utilizan en afecciones  g&aacute;stricas, hep&aacute;ticas y renales.</p>     <p>- <i>Aguas Ferruginosas</i>: Tienen alto contenido en hierro, fruto  de la penetraci&oacute;n de las aguas por terrenos que presentan  vetas, filones o manchas de rocas ricas en este mineral. Est&aacute;n  indicadas en casos de anemia, trastornos del crecimiento, obesidad  y reg&iacute;menes de adelgazamiento.</p>     <p>- <i>Aguas Radiactivas: </i>Son poco frecuentes. Proceden de zonas  muy profundas en contacto con materiales geol&oacute;gicos muy antiguos,  generalmente intrusivos. Los componentes de litio, cobalto, n&iacute;quel,  radio, etc, en cantidades muy peque&ntilde;as, est&aacute;n indicados  en tratamientos para combatir el estr&eacute;s, la ansiedad, la  depresi&oacute;n y alteraciones nerviosas. Tambi&eacute;n para artropat&iacute;as  reum&aacute;ticas, afecciones musculares, afecciones ginecol&oacute;gicas  no tuberculosas ni tumorales, dermatosis (eczemas, psoriasis). Favorecen  la producci&oacute;n de hormonas de la corteza suprarrenal y las  g&oacute;nadas.</p> </blockquote>     <p>Las aguas minero-medicinales no se presentan casi nunca en estado puro, sino que se encuentran  mezcladas, en distinta proporci&oacute;n de varios de estos grupos.  Ello explica su acci&oacute;n polivalente ante diversos tipos de  problemas de salud. Otro factor para entender la globalidad de los  efectos beneficiosos sobre la salud es la climatolog&iacute;a y  el entorno que rodea al propio balneario. Los que est&aacute;n ubicados  en zonas de monta&ntilde;a, tienen clima t&oacute;nico y estimulante,  indicado principalmente para afecciones respiratorias, pero no son  recomendables para personas con patolog&iacute;a cardiaca. Los de  altitud media o baja (por debajo de los 400 metros sobre el nivel  del mar) presentan un clima menos cambiante y m&aacute;s suave,  apto en principio para cualquier persona o enfermedad.</p>     <p>Lo que s&iacute; resulta evidente es que la terapia balnearia es efectiva  en la reducci&oacute;n de los dolores osteoarticulares y mejora  la funci&oacute;n articular, adem&aacute;s de mejorar la calidad  de vida f&iacute;sica y ps&iacute;quica, mejora la flexibilidad,  reduce la ansiedad y depresi&oacute;n e incrementa la autoestima  (Cherkin, D, 1998; Constant, F, 1998).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los autores de la antig&uuml;edad reconoc&iacute;an tambi&eacute;n que  para determinadas enfermedades los ba&ntilde;os o la bebida de agua  mineral podr&iacute;a ser desaconsejable, si no perjudicial. La  hidrolog&iacute;a moderna considera que cuando las aguas minerales  son utilizadas en enfermedades incurables por su naturaleza, o por  el grado al que han evolucionado, &eacute;stas redoblan su actividad.  Cuando se recurre a las aguas minerales en una enfermedad cr&oacute;nica  grave, en un momento demasiado avanzado, no se hace m&aacute;s que  apresurar su t&eacute;rmino, cuando en una &eacute;poca m&aacute;s  oportuna hubiera podido contribuir a detener, o al menos ralentizar,  la marcha del proceso. No obstante la contraindicaci&oacute;n de  las aguas minerales en las enfermedades en apariencia incurables,  no es absoluta (Or&oacute;, 1996).</p>     <p>En l&iacute;neas generales, las aguas minerales no deben aplicarse  en las enfermedades agudas ni frente a los fen&oacute;menos de reagudizaci&oacute;n  en el transcurso de enfermedades cr&oacute;nicas. En ocasiones se  producen problemas provocados, no porque el agua est&eacute;  contraindicada para tal enfermedad, sino por el abuso que se hace  de las aguas cuando son utilizadas sin direcci&oacute;n facultativa.  El abuso m&aacute;s frecuente se produce en la ingesti&oacute;n  excesiva de agua de agradable sabor. El abuso de los ba&ntilde;os  se da con la prolongaci&oacute;n de la inmersi&oacute;n o con la  temperatura excesiva del agua, o con la concentraci&oacute;n mayor  de minerales.</p>     <p>En algunos pa&iacute;ses de Europa, donde "tomar las aguas" es una tradici&oacute;n nacional,  como nos comenta Cockerell (1996) respecto de Alemania, Francia  e Italia, el tratamiento termal se contempla entre las prestaciones  del Sistema Sanitario. En otros pa&iacute;ses europeos, como Espa&ntilde;a,  esta posibilidad no se da, aunque contamos con el IMSERSO como financiador  de estancias en balnearios para los mayores, aunque con un objetivo  m&aacute;s social que sanitario (IMSERSO, 1996). En Estados Unidos  se considera un lujo (Cherkin, D, 1998).</p>     <p><b>T&eacute;cnicas de aplicaci&oacute;n de las aguas</b></p>     <p>La aplicaci&oacute;n oral (cura hidrop&iacute;nica) facilita la incorporaci&oacute;n  de sus componentes minerales al organismo. Es conveniente realizarla  por las ma&ntilde;anas, en ayunas, seguida de un paseo tranquilo.  &Uacute;til en procesos digestivos y renales. Apenas hay agua mineral  que no se tome bebida, como las ferruginosas fr&iacute;as o ciertas  aguas bicarbonatadas, aunque lo m&aacute;s frecuente es que en todas  las estaciones termales se compatibilice el uso externo con el interno  (Bel y Mart&iacute;nez, 1995). La aplicaci&oacute;n en forma de  ba&ntilde;os a&ntilde;ade un efecto hidroterap&eacute;utico importante.</p>     <p>En sus diversas variantes, se han utilizado siempre por sus efectos relajantes, cicatrizaci&oacute;n  de heridas, tratamientos d&eacute;rmicos, traumatismos &oacute;seos  y procesos reum&aacute;ticos (Rus, 1994). Su acci&oacute;n mec&aacute;nica  y t&eacute;rmica mejoran las afecciones del aparato locomotor, pero,  adem&aacute;s existe una absorci&oacute;n a trav&eacute;s de la  piel de elementos minerales en peque&ntilde;a cantidad, pero con  gran actividad, que dependen de factores individuales: grosor de  la piel, vascularizaci&oacute;n, temperatura, impedancia, pH y potencial  redox del medio (Rus, 1994). El efecto beneficioso local producido  por la acci&oacute;n mec&aacute;nica y t&eacute;rmica del agua desencadenan  gran dilataci&oacute;n del riego tisular y aporte de O2 as&iacute;  como una paralizaci&oacute;n de est&iacute;mulos vasoconstrictores  (Rus, 1994). Pero, adem&aacute;s con el est&iacute;mulo hidroter&aacute;pico  se desencadenan acciones psicotropas que act&uacute;an como efecto  placebo. Este efecto psicotropo se produce en curas hidroter&aacute;picas  por la acci&oacute;n de (Rus, 1994):</p>     <blockquote>     <p><i>-</i> Reacci&oacute;n corticomotora. Los experimentos de Euler y S&ouml;derberg,  en 1957, sobre aplicaciones locales de distintas temperaturas que  produc&iacute;an respuestas electroencefalogr&aacute;ficas que evidenciaban  una sincronizaci&oacute;n con el archicortex que recuerdan trazados  propios del estado de sue&ntilde;o, as&iacute; como un descenso  del tono en la musculatura esquel&eacute;tica. Estas respuestas  se traducir&iacute;an en sedaci&oacute;n y relajaci&oacute;n, pero  si la temperatura es elevada pueden determinar excitaci&oacute;n,  desequilibrios del humor e irritaci&oacute;n con repercusi&oacute;n  en la actividad cardiaca, vascular, respiratoria y metab&oacute;lica.  Cuando se aplica agua fr&iacute;a las respuestas son opuestas a  las descritas. Empleada a temperatura indiferente (33-35ºC)  el efecto producido es esencialmente el que desarrolla la presi&oacute;n  hidrost&aacute;tica. Disminuye unos cent&iacute;metros el per&iacute;metro  del t&oacute;rax, elev&aacute;ndose la presi&oacute;n intrator&aacute;cica,  adem&aacute;s aumenta la presi&oacute;n intraabdominal, compresi&oacute;n  de los vasos sangu&iacute;neos y linf&aacute;ticos con la subida  de la presi&oacute;n venosa. As&iacute; mismo aumenta el tono muscular  y el volumen circulatorio/minuto.</p>     <p><i>- </i>   Efecto placebo<i>.</i> Acompa&ntilde;a a cualquier acto terap&eacute;utico  y m&aacute;s frecuentemente en los de tipo f&iacute;sico. En hidroterapia  intervienen activamente superponi&eacute;ndose a los efectos que  pueda ejercer el personal terap&eacute;utico, los efectos de aplicaci&oacute;n  del agua, la influencia de otros pacientes; o est&iacute;mulos como  el ambiente, el viaje, etc. La sugesti&oacute;n o efecto placebo  se basa en el principio de Carpenter, por el que "toda representaci&oacute;n  lleva impl&iacute;cita la tendencia a su realizaci&oacute;n", lo  que justifica el ritual m&aacute;gico de las antiguas pr&aacute;cticas  terap&eacute;uticas y, en parte, de las actuales t&eacute;cnicas  hidroter&aacute;picas (Armijo, 1968).</p> </blockquote>     <p>Tanto la terap&eacute;utica moderna como la antigua reconocen una acci&oacute;n  en&eacute;rgica en el uso de las aguas minerales. Por ello, cuando  se va a llevar un tratamiento termal se recomienda que el enfermo  tenga fuerzas suficientes para atravesar la crisis artificial que  se va a producir. Los hidr&oacute;logos coinciden en que cuando  las aguas son demasiado activas y la constituci&oacute;n impresionable,  la fiebre termal puede ser demasiado intensa y se aconseja entonces  disminuir la concentraci&oacute;n del agua mineral con una mezcla  de agua dulce (Or&oacute;, 1996).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Modalidades de aplicaciones crenoter&aacute;picas&nbsp; </b></p>     <p><i>- Ba&ntilde;os calientes.</i> Por sus acciones analg&eacute;sicas,  antiinflamatorias, relajantes y revulsivas son beneficiosos para  procesos reum&aacute;ticos cr&oacute;nicos, articulares, musculares,  algias, neuralgias, espasmos de musculatura lisa y congesti&oacute;n  de &oacute;rganos internos, facilitando la interrupci&oacute;n del  c&iacute;rculo dolor-contractura-actitud viciosa-dolor.</p>     <p>- <i> Ba&ntilde;os fr&iacute;os</i>. Aplicados desde segundos a minutos (3-4),  con efectos antiinflamatorios, descongestivos, analg&eacute;sicos,  hemost&aacute;ticos y tonificantes. Indicados en diston&iacute;as  neurovegetativas y neurocirculatorias, estr&eacute;s, as&iacute;  como trastornos endocrinos.</p>     <p>- <i>Ba&ntilde;os a temperatura indiferente (de 30 minutos a horas)</i>. De efectos  relajantes en el sistema nervioso por atenuar la sensibilidad de  los receptores perif&eacute;ricos: excitabilidad y actividad motora,  relajan la musculatura, facilitan la vasodilataci&oacute;n perif&eacute;rica,  estimulan actividad cardiaca, aten&uacute;an el metabolismo y la  perspiratio insensibili, aumentan la eliminaci&oacute;n de orina,  mejoran el trofismo de la piel. Indicaciones: insomnio, alcoholismo,  hiperestesias, algunas dermopat&iacute;as, determinadas quemaduras,  con adici&oacute;n de ClNa en concentraci&oacute;n del 1 al 3 %.</p>     <p>- <i>Ba&ntilde;os alternos o de contraste.</i> Con dos recipientes:  uno con agua fr&iacute;a (15 - 20 ºC) y otro con agua  caliente (37 - 42 ºC). Indicaciones: circulaci&oacute;n  perif&eacute;rica espasm&oacute;dica, claudicaci&oacute;n intermitente,  enfermedad de Raynaud. Contraindicaciones: Insuficiencia cardiaca,  graves alteraciones cardiovasculares, arteriosclerosis avanzada,  caquexia, sensibilidad cut&aacute;nea al agua y graves afecciones  hep&aacute;ticas o renales.</p>     <p>El masaje, producido mediante la movilizaci&oacute;n del agua contenida  en estos recept&aacute;culos por distintos sistemas de agitaci&oacute;n  (turbinas, inyectores, burbujas, chorros de agua, etc.) aporta efectos  beneficiosos para los espasmos musculares, activaci&oacute;n de  circulaci&oacute;n perif&eacute;rica, activadores del trofismo de  la piel, cicatrizaci&oacute;n de heridas, consolidaci&oacute;n de  fracturas, procesos inflamatorios y edemas.</p>     <p>Se pueden incorporar distintos aditamentos a los ba&ntilde;os como  (Rus, 1994): ox&iacute;geno, para el tratamiento de Hipertensi&oacute;n  Arterial no complicada, fatiga muscular e insomnio; ozono para la  estimulaci&oacute;n de la circulaci&oacute;n perif&eacute;rica,  trofismo celular, antiinflamatorio; carb&oacute;nico, para vasodilataci&oacute;n  perif&eacute;rica, estimulaci&oacute;n de centros respiratorios,  aumento de la contractilidad de las fibras mioc&aacute;rdicas, cardiopat&iacute;as  cr&oacute;nicas (estenosis e insuficiencia mitral, estenosis a&oacute;rticas),  Hipertensi&oacute;n Arterial Esencial sin lesi&oacute;n renal o  cardiaca, arteritis obliterantes y Reynaud.<i>-</i> </p>     <p><i>Peloides.</i> Se denomina as&iacute; al uso de limos, lodos, cienos,  y fangos con acci&oacute;n terap&eacute;utica: (1) <i> Peloides de origen  org&aacute;nico</i>: limos y suelos pantanosos formados con el tiempo  por plantas sumergidas en agua; (2) <i> Peloides de origen inorg&aacute;nico</i>:  lodo de manantiales calientes (fango) y el cieno acumulado en r&iacute;os.  Por la persistencia de su acci&oacute;n al conservar la temperatura,  al ser malos conductores del calor, y su contenido en materia org&aacute;nica,  ejercen una acci&oacute;n muy superior a las hidroterap&eacute;uticas  habituales, esencialmente analg&eacute;sicas y antiflog&iacute;sticas.</p>     <p>Desde ya la antig&uuml;edad se  conoc&iacute;a el poder terap&eacute;utico de los lodos. Entre los  balnearios espa&ntilde;oles son famosos los lodos del balneario  de Arnedillo (La Rioja). All&iacute; se encuentra el manantial de  "Los Barros", un brote espont&aacute;neo de masa arcillosa radiactiva,  con gran cantidad de algas y materia org&aacute;nica.</p>     <p><i>- Duchas </i>  para tonificar, estimular y relajar el sistema muscular.  Algunos autores apuntan la idea de que durante mucho tiempo se desconocieron  las duchas en la antig&uuml;edad. Esta idea ha sido superada. El  Agua o vapor con cierta presi&oacute;n puede aplicarse de varios  tipos: <i> Chorros forzados</i>. Presi&oacute;n a 1,5 o 2 atm&oacute;sferas  relativas (corresponde a un chorro de 5-7 metros de longitud). Aplicado  a dismenorreas, amenorreas, y disregulaciones vegetativas. <i> Abanico.  De lluvia y de niebla</i>. Precalentamiento (lesiones traum&aacute;ticas,  trastornos circulatorios, lumbago, ci&aacute;tica, mialgias. <i> Alternante  o escocesa</i> (Kneipp). Surtidor que regula y modifica la presi&oacute;n  y la temperatura. <i> Inhalaciones</i> a trav&eacute;s de aerosoles para  enfermedades de las v&iacute;as respiratorias como sinusitis, rinitis,  bronquitis, faringitis, etc.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El nuevo concepto del balneario como centro de recuperaci&oacute;n  general se desarrolla con la incorporaci&oacute;n al mismo de t&eacute;cnicas  complementarias y nuevos servicios como: curas de estr&eacute;s,  curas de reposo, adelgazamiento, consultas diet&eacute;ticas, eliminaci&oacute;n  de toxinas, acupuntura, oxigenoterapia, electroterapia, rehabilitaci&oacute;n, etc.</p>     <p>En definitiva, los balnearios modernos de hoy ofrecen unos integrales servicios de salud,  no siempre bien valorados, por desconocidos, por parte de los profesionales  de la salud. Si los probamos, repetimos.</p>      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>Armijo Valenzuela M. 1968. Compendio de Hidrolog&iacute;a M&eacute;dica. Barcelona: Ed. Cient&iacute;fico-M&eacute;dica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653126&pid=S1132-1296200400030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Baud-Bovy M. y Lawson F. 1998. Tourism and Recreation: handbook of planning and design. Oxford: Architectural Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653128&pid=S1132-1296200400030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bel Ortega C y Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez D. 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653130&pid=S1132-1296200400030000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Balnearios de Andaluc&iacute;a. Sevilla: Centro Andaluz del Libro.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653132&pid=S1132-1296200400030000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Cherkin D. Spa Therapy: Panacea or Placebo. Medical Care, 1998; 36 (9):1303-1305.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653134&pid=S1132-1296200400030000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Cockerell N. Market segments: Spas and Health resorts in Europe. Travel &amp; Tourism Analyst, 1996; 1: 53-77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653136&pid=S1132-1296200400030000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Constant F. et al. Effectiveness of spa therapy: A randomised clinical trial. J Rheumatol, 1995; 22: 1315.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653138&pid=S1132-1296200400030000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Constant, F. et al. Spa Therapy appears to improve the quality of life of sufferers from chronic low back pain. Medical Care, 1998; 36(9):1309.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653140&pid=S1132-1296200400030000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>D&iacute;ez de Velasco F. Termalismo y Religi&oacute;n. La sacralizaci&oacute;n del agua termal en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y el norte de &Aacute;frica en el mundo antiguo. Ilu. Revista de ciencias de las religiones, Monograf&iacute;as, 1998; 1: 3-180.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653142&pid=S1132-1296200400030000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>D&iacute;ez de Velasco F. Aportaciones al estudio de los balnearios romanos de Andaluc&iacute;a: la comarca de Guadix-Baza (Prov. de Granada). Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Hª Antigua, 1992, pp 383-400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653144&pid=S1132-1296200400030000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez JA, Malpica A. 1995. El agua: Mitos, Ritos y Realidades. Granada: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653146&pid=S1132-1296200400030000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gu&iacute;a Oficial de las aguas minero-medicinales y establecimientos balnearios en Espa&ntilde;a. 1996. Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653148&pid=S1132-1296200400030000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Instituto Nacional de Servicios Sociales. 1996. Termalismo social para la tercera edad. Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653150&pid=S1132-1296200400030000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Instituto Tecnol&oacute;gico Geominero de Espa&ntilde;a. 1992. Jornadas de aguas minerales y mineromedicinales en Espa&ntilde;a. Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653152&pid=S1132-1296200400030000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Latiesa Rodr&iacute;guez M y &Aacute;lvarez Sousa A (eds.) 2000. El Turismo en la Sociedad Contempor&aacute;nea: diversificaci&oacute;n, competitividad, y desarrollo. Granada: Ediciones Proyecto Sur S.L.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653154&pid=S1132-1296200400030000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Or&oacute; Fern&aacute;ndez E. El balneario Romano: Aspectos m&eacute;dicos, funcionales y religiosos. Antig&uuml;edad y Cristianismo, 1996; 13: 23-151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653156&pid=S1132-1296200400030000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>P&iacute;&ntilde;ar J. et al. 1999. Lanjar&oacute;n: Paisajes del Agua. Granada: Proyecto Sur de Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653158&pid=S1132-1296200400030000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rus Herrera F. 1994. Proyecto de Balneario en Sanl&uacute;car de Barrameda. &#091;S.il.: S.N.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653160&pid=S1132-1296200400030000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&#093;.</p>     <!-- ref --><p>San Jos&eacute; Arango C. 1996. Balnearios y Curhoteles andaluces. Sevilla: Junta de Andaluc&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653162&pid=S1132-1296200400030000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>San Mart&iacute;n Bacaioca J, Valero Castej&oacute;n A.1999. Anales de la Real Academia de Farmacia; 65: 535-553.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653164&pid=S1132-1296200400030000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>San Pedro Mart&iacute;nez MA. 1998. Hacia la definici&oacute;n del producto tur&iacute;stico balneario. Propuestas para su promoci&oacute;n. En: Oliveras J y Ant&oacute;n S. Turismo y planificaci&oacute;n del territorio en la Espa&ntilde;a de fin de siglo. Tarragona: Universitat Rovira i Virgili.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653166&pid=S1132-1296200400030000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sevilla Gallego MD y L&oacute;pez Rodr&iacute;guez MI. 1997. Balnearios: espacios de salud y ocio para las personas mayores. Granada: Imprenta Serrano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653168&pid=S1132-1296200400030000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>V&aacute;zquez-Ill&aacute; J. 1997. Estudio Producto Termal. Asociaci&oacute;n Nacional de Estaciones Termales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653170&pid=S1132-1296200400030000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vila M. 1995. Los hoteles y el turismo de salud. Madrid: Vox Turismo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2653172&pid=S1132-1296200400030000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       ]]></body><back>
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