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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El hospital y el paciente: Declaraciones de principios, realidad y paradojas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Health General Law promulgation in 1986 was the beginning in our country of the concern of the patient rights. Two years before, the Humanization Plan justification in 1984 of the National Institute of Health no longer in force in our country, recognized the necessity of improve the humanization side in our hospitals. However, the principle declarations appeared to be in contrast with the health assistance reality in our public hospitals, they showed lots of paradox. The assistant processes that happen within a hospital, cover two characteristics strokes, one would be the biomedical model and the other would refer to the asymmetrical relationships. In this work I will reflect on the hospital reality and its paradox, on some of the factors having an influence on the professionals work and on the necessity of incorporate an antropological and social gaze in the daily nursing processes to guarantee more humanized, personalized and higher quality cares.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>TEORIZACIONES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b><a name="top"></a>El hospital y el paciente. Declaraciones de principios, realidad y paradojas</b></font></p>     <P><font face="Verdana" size="4"><B>The institution and the patient. Declaration of principles, reality and paradox</B></font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2"><B>Esperanza Cach&oacute;n Rodr&iacute;guez<sup>1</sup></B></font></P>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup>Enfermera. Docente en ejercicio libre de la profesi&oacute;n, Madrid, Espa&ntilde;a</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La promulgaci&oacute;n de la Ley General de Sanidad en 1986 marc&oacute; un hito en nuestro pa&iacute;s en lo que concierne a los derechos del paciente. Dos a&ntilde;os antes, la justificaci&oacute;n del Plan de Humanizaci&oacute;n de 1984, del Instituto Nacional de la Salud, reconoc&iacute;a la necesidad de potenciar y mejorar la faceta de humanizaci&oacute;n en nuestros hospitales. Sin embargo, las declaraciones de principios, contrastadas con la realidad asistencial en los hospitales p&uacute;blicos, evidencian numerosas paradojas. Los procesos asistenciales que se llevan a cabo en los hospitales est&aacute;n fuertemente influenciados, por una parte, por las pol&iacute;ticas sanitarias y por otra por la cultura hospitalaria, dos de cuyos rasgos caracter&iacute;sticos son el modelo biom&eacute;dico y la asimetr&iacute;a en las relaciones. En este trabajo se aportan algunas reflexiones sobre la realidad del hospital y sus paradojas, sobre algunos de los factores que mediatizan el trabajo de los profesionales y sobre la necesidad de incorporar una mirada antropol&oacute;gica y social al ejercicio profesional enfermero para garantizar unos cuidados m&aacute;s humanos, personalizados y de alta calidad.</font></p> <hr size="1">     <p><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font></P>     <p><font face="Verdana" size="2">The Health General Law promulgation in 1986 was the beginning in our country of the concern of the patient rights. Two years before, the Humanization Plan justification in 1984 of the National Institute of Health no longer in force in our country, recognized the necessity of improve the humanization side in our hospitals. However, the principle declarations appeared to be in contrast with the health assistance reality in our public hospitals, they showed lots of paradox. The assistant processes that happen within a hospital, cover two characteristics strokes, one would be the biomedical model and the other would refer to the asymmetrical relationships. In this work I will reflect on the hospital reality and its paradox, on some of the factors having an influence on the professionals work and on the necessity of incorporate an antropological and social gaze in the daily nursing processes to guarantee more humanized, personalized and higher quality cares.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando en 1984 el Instituto Nacional de la Salud (INSALUD) elabor&oacute; el denominado Plan de Humanizaci&oacute;n de la Asistencia Hospitalaria, lo justificaba diciendo que “la enfermedad genera, tanto en el paciente como en su entorno familiar y social, una situaci&oacute;n de indefensi&oacute;n que le hace sentirse desvalido, por lo que necesita de un sistema sanitario lo m&aacute;s humano posible(…). Indiscutiblemente se cuenta con excelentes profesionales (...) y la calidad asistencial que ofrecen nuestros Centros es totalmente equiparable a la de cualquier pa&iacute;s del &aacute;rea europea, pero tambi&eacute;n es verdad que nuestros hospitales necesitaban potenciar y mejorar su faceta de humanizaci&oacute;n.”<sup>1</sup> El eje de dicho Plan era la Carta de Derechos y Deberes del paciente, cuya oficializaci&oacute;n supuso una declaraci&oacute;n de principios que se instrumentar&iacute;a y se llevar&iacute;a a la pr&aacute;ctica a trav&eacute;s de los medios previstos en el Plan de Humanizaci&oacute;n; en su presentaci&oacute;n, el INSALUD manifestaba que dicha Carta “parte de la necesidad de armonizar las relaciones que se establecen entre los diversos elementos del sistema sanitario y sus pacientes en las condiciones que un estado democr&aacute;tico fundamentado en la libertad y el respeto a la dignidad humana exige.”<sup>1</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s tarde, en 1986, la Ley General de Sanidad<sup>2</sup> recoge los derechos de los usuarios del Sistema Nacional de Salud. Posteriormente, la Ley 41/2002 de 14 de noviembre<sup>3</sup> y otras abundan en los derechos de los usuarios. Hemos revisado la Ley 12/2001 de 21 de diciembre,<sup>4</sup> de Ordenaci&oacute;n Sanitaria de la Comunidad de Madrid.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Han transcurrido m&aacute;s de 20 a&ntilde;os desde las primeras declaraciones de principios en relaci&oacute;n con los derechos de los pacientes y se han realizado diversas Jornadas para su puesta en pr&aacute;ctica, pero tanto algunos trabajos de investigaci&oacute;n relacionados con el tema<sup>5-9</sup> como la simple observaci&oacute;n de la realidad asistencial en nuestros hospitales ponen en evidencia la falta de respeto efectivo a algunos derechos de los pacientes y el nivel de insatisfacci&oacute;n de &eacute;stos con la asistencia en el hospital.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El objeto de este trabajo es hacer una reflexi&oacute;n sobre la dicotom&iacute;a que existe entre algunos de los Principios que sustentan la regulaci&oacute;n legal de los derechos y obligaciones de los pacientes y la realidad asistencial; sobre la paradoja resultante de la falta de coherencia entre los objetivos formulados y las acciones que se llevan o no a cabo para hacer efectiva su consecuci&oacute;n. Para ello, es necesario considerar el marco institucional en el que se encuentran los hospitales as&iacute; como el contexto sociocultural, con el fin de comprender algunos rasgos de su cultura y los factores que la influyen, que pueden resultar explicativos de las condiciones en que trabajan sus profesionales, la manera en que establecen las relaciones entre ellos y con los pacientes y la forma en que prestan los servicios.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>El marco institucional</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El hospital, como Instituci&oacute;n, es un sistema organizado que implica reglas, normas, costumbres, tradiciones, etc, que est&aacute;n <i>instituidas</i> y pueden ser estudiadas objetivamente. Desde una concepci&oacute;n funcionalista de las instituciones podemos reflexionar sobre lo <i>instituido</i> y lo <i>instituyente.</i> Lo instituido ha necesitado del poder instituyente del hombre, aunque con frecuencia acabe teniendo <i>vida propia</i> pareciendo m&aacute;s un fin que un medio, a veces en clara disonancia con las razones que en sus inicios lo justificaron. Cu&aacute;ndo esto sucede, la capacidad instituyente del hombre debe servir tambi&eacute;n para poner en cuesti&oacute;n la propia Instituci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero, ¿qui&eacute;nes forman parte de la Instituci&oacute;n que es el hospital? ¿Qui&eacute;n ejerce la capacidad instituyente? ¿En qu&eacute; medida los dem&aacute;s miembros de la Instituci&oacute;n pueden cuestionarla? ¿En qu&eacute; medida lo instituido est&aacute; en coherencia o sirve para dar una respuesta adecuada a las necesidades de los pacientes en la Instituci&oacute;n/hospital?</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>El hospital en el sistema sociocultural</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Men&eacute;ndez, “cualquier sistema m&eacute;dico, ya sea tradicional o cosmopolita, supone un cuerpo de conocimientos, as&iacute; como una configuraci&oacute;n ideol&oacute;gica que viene condicionada por las orientaciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de la sociedad donde se desarrolla”.<sup>10</sup> Los procesos asistenciales que se llevan a cabo en los hospitales est&aacute;n fuertemente influenciados por las pol&iacute;ticas sanitarias que determinan la distribuci&oacute;n y la gesti&oacute;n de los recursos, regulan la oferta y la demanda e inciden de manera transversal en todo el tejido institucional. Es desde el poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico desde donde se definen las pol&iacute;ticas sanitarias, por lo que el an&aacute;lisis de las estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas es esencial para comprender c&oacute;mo se desarrollan los procesos asistenciales en los hospitales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, abordando el tema de la mundializaci&oacute;n cultural, dec&iacute;a que “actualmente se ha instalado la idea de que hay un sistema globalizado que descansa en una unidad econ&oacute;mica, que hay un sistema econ&oacute;mico mundial por primera vez trabado y no discutido...”.<sup>11</sup> La filosof&iacute;a dominante es el economicismo y lo impregna todo, es el logro econ&oacute;mico, por encima de cualquier otro, lo que parece m&aacute;s importante. Parece que <i>si la econom&iacute;a va bien, todo va bien</i>. Esta filosof&iacute;a tiene reflejo en la pol&iacute;tica sanitaria y desciende a todos los niveles de la estructura del Sistema Nacional de Salud. En el &aacute;mbito del hospital, preside la toma de decisiones en los niveles directivos, de tal manera que la distribuci&oacute;n y la gesti&oacute;n de los recursos se realiza fundamentalmente desde unos criterios de rentabilidad econ&oacute;mica en t&eacute;rminos absolutos. <i>Si la econom&iacute;a va bien, el hospital va bien</i>. Y, si bien este aspecto no constituye el objeto principal de estas reflexiones, resulta trascendente, pues es causa y consecuencia de un determinado estilo de direcci&oacute;n, predominante y en alza, que no es precisamente un estilo que promueva los valores en la Organizaci&oacute;n. Y no cabe duda de que el estilo de direcci&oacute;n del hospital, como en cualquier otra empresa, influye de forma directa en las motivaciones y actitudes del personal hacia los clientes (los pacientes).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana"><b>Algunos rasgos de la cultura del hospital</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un rasgo de la cultura del hospital es el <i>modelo biom&eacute;dico,</i> predominante en los procesos asistenciales, en el que la atenci&oacute;n se centra en las dimensiones biol&oacute;gicas de la enfermedad (reduccionismo biologicista), no considera lo que la enfermedad significa para la persona que la padece y c&oacute;mo la vive ni la incidencia en su entorno. La explicaci&oacute;n de la enfermedad para la persona que la padece y sus significados lo construye desde sus ideas, valores, conocimientos, creencias, tradiciones y costumbres; en definitiva desde su cultura, factores que desde el modelo biom&eacute;dico no se consideran, por lo que tampoco se reconoce el valor de otras pr&aacute;cticas terap&eacute;uticas como alternativas posibles.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un segundo rasgo es la <i>asimetr&iacute;a en las relaciones</i>. Hay una relaci&oacute;n de poder de los profesionales que busca una adaptaci&oacute;n del paciente. Es una relaci&oacute;n de <i>dominio-adaptaci&oacute;n sumisa</i> o <i>dominio-adaptaci&oacute;n rebelde</i>. El paciente, en todo caso, <i>tiene que adaptarse</i> a lo instituido. De lo contrario corre el riesgo de ser excluido. Se establece una relaci&oacute;n terap&eacute;utica jer&aacute;rquica: persona angustia (paciente)/persona soluci&oacute;n (profesional).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La relaci&oacute;n de asimetr&iacute;a, aunque es m&aacute;s evidente con respecto al m&eacute;dico, tambi&eacute;n existe con otros profesionales. Es el resultado de procesos de empoderamiento/<i>empowerment </i>en los que los grupos de poder (profesionales) hegemonizan lo adecuado. Existe toda una producci&oacute;n de ideolog&iacute;a hegem&oacute;nica, por ejemplo sobre la eficacia tecnol&oacute;gica o farmacol&oacute;gica, sobre ciertos cuidados, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si el paciente pertenece a un &aacute;mbito cultural distinto al del profesional, en el que la explicaci&oacute;n de la enfermedad o las pr&aacute;cticas terap&eacute;uticas sean radicalmente distintas a las del modelo biom&eacute;dico, la asimetr&iacute;a en la relaci&oacute;n es abismal. El paciente, rara vez tiene otra opci&oacute;n que no sea la de someterse al modelo hegem&oacute;nico -el biom&eacute;dico- o la de rechazar la ayuda del Sistema. En cualquier caso, en lo que concierne a otras culturas estamos ante una hegemon&iacute;a biom&eacute;dica que se resiste a descubrir factores asistenciales gen&eacute;ricos dentro de aqu&eacute;llas. Este modelo hegem&oacute;nico ha transcendido a lo largo del tiempo en el mundo occidental y se ha perpetuado en el Sistema, influenciando la formaci&oacute;n de m&eacute;dicos y enfermeras en nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En lo que concierne a las enfermeras, esta influencia ha sido relevante especialmente desde 1952 hasta 1977. A partir de 1977, con su incorporaci&oacute;n a la Universidad, se producen cambios significativos en la formaci&oacute;n de las enfermeras, que coinciden con importantes cambios pol&iacute;ticos y sociales en nuestro pa&iacute;s y con un nuevo enfoque de salud a nivel mundial, lo que contribuye a crear una nueva conciencia de las enfermeras sobre su misi&oacute;n: “ayudar a los individuos, familias y grupos a determinar y conseguir su potencial f&iacute;sico, mental y social, y a realizarlo dentro del contexto desafiante del medio en que viven y trabajan...”.<sup>12</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si bien esta nueva conciencia se percibe con cierta evidencia en el nivel de Atenci&oacute;n Primaria, en el &aacute;mbito del hospital apenas se ha infiltrado. Los hospitales, en tanto que Instituciones, son “subgrupos culturales con relaciones econ&oacute;micas de poder y de prestigio que generan un sistema social de interacciones con patrones de comportamiento y l&iacute;mites de actuaci&oacute;n de profesionales y pacientes”.<sup>10</sup> Los factores econ&oacute;micos y socio-estructurales influyen en los sistemas de organizaci&oacute;n del hospital y condicionan los tipos de relaciones entre los diferentes grupos profesionales y entre &eacute;stos y los pacientes. Son factores que van m&aacute;s all&aacute; de lo individual, haciendo que los profesionales <i>no tengan m&aacute;s remedio que hacer lo que hacen</i>; existen normas y procesos establecidos en los que no cabe la participaci&oacute;n efectiva del profesional.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Reflexiones sobre la realidad del hospital y sus paradojas</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">a) Diversidad frente a unicidad. Frente a la necesaria diversidad en los procesos asistenciales, la realidad nos muestra una persistente unicidad. Hay muchas normas que en la pr&aacute;ctica suponen un trato &uacute;nico para todos los pacientes, independientemente de su grupo de pertenencia, sus valores, expresiones, creencias y acciones basadas en su estilo de vida y su cultura, sus h&aacute;bitos y costumbres, sus opiniones y sentimientos, sus necesidades, deseos y expectativas. Existen muchos ejemplos de unicidad en la asistencia hospitalaria. Exponemos algunos de ellos a modo de muestra.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><i>Informaci&oacute;n general al ingreso</i>. Se ha revisado la <i>Gu&iacute;a de acogida</i> del Instituto Madrile&ntilde;o de la Salud<sup>13</sup> que se entrega al paciente a su ingreso en el hospital y que contiene informaci&oacute;n y normas sobre documentaci&oacute;n a presentar, estancia, visitas, comidas, alta, etc. Al final de la Gu&iacute;a se reproduce la carta de derechos y obligaciones del paciente. Hemos confirmado con varios hospitales que dicha Gu&iacute;a la tienen editada exclusivamente en castellano, a la vez que reconocen que cada vez m&aacute;s ingresan pacientes que no hablan ni comprenden esta lengua; en estos casos, si <i>casualmente</i> alg&uacute;n trabajador del hospital habla el idioma del paciente, sirve como int&eacute;rprete y si no recurren a la Embajada o Consulado correspondiente o a algunas Asociaciones; reconocen que en muchos casos la respuesta de estas Entidades es positiva, pero que en otros no acude nadie al hospital o tarda varios d&iacute;as en hacerlo. ¿Cu&aacute;nto costar&iacute;a editar dicha gu&iacute;a en otros idiomas y as&iacute; facilitar, al menos, la comprensi&oacute;n de una informaci&oacute;n general al ingreso?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y, sin entrar en otros an&aacute;lisis, cuya cantidad y diversidad de variables complejizar&iacute;a m&aacute;s de lo que se pretende con este trabajo ¿c&oacute;mo puede llevarse a la pr&aacute;ctica el ejercicio del derecho que se reconoce al paciente en el punto 5 del art&iacute;culo 10 de la Ley General de Sanidad: “a que se le d&eacute; en t&eacute;rminos comprensibles (...) informaci&oacute;n completa y continuada, verbal y escrita, sobre su proceso, incluyendo diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y alternativas de tratamiento”?<sup>2</sup> Este derecho, adem&aacute;s, est&aacute; en relaci&oacute;n con otros, cuya posibilidad de ejercicio real se basa en &eacute;ste, siendo quiz&aacute; los m&aacute;s significativos los que reconocen al paciente la capacidad de elegir libremente entre las diferentes alternativas de tratamiento y la de negarse al tratamiento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Visitas</i>. Se resalta de forma significativa que “con car&aacute;cter general no se permiten visitas de ni&ntilde;os menores de 12 a&ntilde;os. Debe comprender que un hospital no es un lugar adecuado para un menor y puede ser perjudicial para su salud”;<sup>13</sup> esta norma, responde a la establecida en 1984 por el INSALUD que dice: “la Direcci&oacute;n no permite la entrada de ni&ntilde;os menores de 12 a&ntilde;os, puesto que su presencia en un hospital puede suponer un riesgo para ellos”;<sup>1</sup> ¿por qu&eacute; el hospital no es un lugar adecuado para un menor? ¿Qu&eacute; base cient&iacute;fica sustenta que puede ser perjudicial para su salud? Y ¿en los hospitales infantiles existe tambi&eacute;n ese riesgo para los menores? Al establecer esta norma ¿se considera el significado que para un paciente puede tener recibir la visita de un hijo o hija menores de 12 a&ntilde;os? Y para el hijo o hija ¿el significado de poder visitar a su padre o madre? ¿Se le ha preguntado al paciente?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Horario de comidas</i>. “En su Unidad le informar&aacute;n sobre el horario de comidas”.<sup>13</sup> Existe un horario de comida regular, establecido m&aacute;s en funci&oacute;n de los requerimientos organizativos de las Unidades que de las necesidades o costumbres de los pacientes. Sean cuales fueran &eacute;stas, el desayuno se sirve de 8 a 9 horas, la comida de 12,30 a 13,30, la merienda a las 17 y la cena de 19,30 a 20,30 horas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hay otros muchos ejemplos de unicidad sobre los que reflexionar: horarios de cuidados; normas sobre la higiene, reposo, entorno habitaci&oacute;n, etc; actitudes y rituales ante la muerte, tema de especial trascendencia tanto para el paciente como para su familia y grupo social. La unicidad en los criterios resulta parad&oacute;jica, porque est&aacute; en contradicci&oacute;n con las declaraciones de principios y con la filosof&iacute;a de calidad, cuya puesta en pr&aacute;ctica implicar&iacute;a personalizar la atenci&oacute;n al paciente, situ&aacute;ndole como referente central para la toma de decisiones en todos los niveles de la Organizaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">b) Satisfacci&oacute;n del paciente frente a desconocimiento del paciente por los profesionales. Se pone mucho &eacute;nfasis en lograr y en medir la satisfacci&oacute;n de los pacientes, como un indicador de calidad, no tanto por el hecho de su significado y valor intr&iacute;nseco (el contenido de los aspectos que se miden y la forma en que se hace apoyan esta afirmaci&oacute;n) sino por ser un factor que tiene un peso espec&iacute;fico muy fuerte en la evaluaci&oacute;n de la calidad de los hospitales y porque la necesaria y creciente competitividad en el Sistema exige conseguir y mantener determinados resultados en dicha evaluaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, existe una gran paradoja: la calidad percibida por el paciente, que es la que determina su grado de satisfacci&oacute;n o insatisfacci&oacute;n, est&aacute; en relaci&oacute;n b&aacute;sicamente con sus necesidades y sus expectativas que conforman <i>el servicio esperado por el paciente</i>. Podr&iacute;amos preguntarnos ¿cu&aacute;ntos profesionales sabr&iacute;an dar respuesta a qu&eacute; esperan de ellos todos y cada uno de los pacientes que atienden? ¿conocen a los pacientes? ¿les escuchan? o m&aacute;s bien conocen <i>la enfermedad</i> o el motivo por el que el paciente est&aacute; en el hospital, su diagn&oacute;stico y pron&oacute;stico y a partir de ello, desde una visi&oacute;n externa (enfoque <i>etic</i>) construyen -con sus criterios profesionales y generalmente con buena voluntad-<i> lo que necesita el paciente</i>, pero no saben c&oacute;mo se percibe el paciente a s&iacute; mismo, qu&eacute; significados tiene para &eacute;l su situaci&oacute;n de enfermedad (enfoque <i>emic</i>); no reconocen -quiz&aacute; porque no saben y tampoco tienen consciencia de su relevancia- los aspectos culturales de las necesidades humanas, por lo que realizan pr&aacute;cticas de atenci&oacute;n menos beneficiosas o eficaces, e incluso con evidencias de insatisfacci&oacute;n del paciente con los servicios prestados, lo que constituye un l&iacute;mite para la curaci&oacute;n y el bienestar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">c) Calidad y eficiencia frente a reduccionismo economicista y evaluaci&oacute;n cuantitativa. Se establecen muchos de los objetivos (asistenciales, de calidad y eficiencia) desde un enfoque economicista, reduciendo la medici&oacute;n de su consecuci&oacute;n a una evaluaci&oacute;n cuantitativa absoluta, lo que resulta parad&oacute;jico, pues no permite evaluar los costes menos tangibles -evaluaci&oacute;n cualitativa- (sufrimiento y estr&eacute;s innecesarios, insatisfacci&oacute;n) y su repercusi&oacute;n tambi&eacute;n en costes econ&oacute;micos (medicalizaci&oacute;n, improductividad, incapacidad laboral, costes de otras terapias, etc...).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">d) Objetivos realistas (alcanzables) frente a recursos y medidas para su consecuci&oacute;n. Existe poca coherencia institucional entre los objetivos de calidad y las medidas y recursos que se adoptan para conseguirlos. Lo instituido con frecuencia es un elemento que dificulta o limita la consecuci&oacute;n de los objetivos que se formulan, por lo que &eacute;stos resultan ser inalcanzables. Conseguir un alto grado de satisfacci&oacute;n de los pacientes, de todos y cada uno de ellos, implica considerar su individualidad y complejidad. El conocimiento de la persona y de su entorno cultural implica escucharla atentamente, considerar su visi&oacute;n y ver c&oacute;mo difiere o es compatible o complementaria con las convicciones y pr&aacute;cticas del profesional, para su consideraci&oacute;n efectiva en los procesos asistenciales. Leininger, afirma que “la ceguera cultural, el shock, la imposici&oacute;n y el etnocentrismo por parte de los enfermeros/as reducen en gran medida el descubrimiento de conocimientos, y consecuentemente la calidad de los cuidados proporcionados a los pacientes (...) que los cuidados culturalmente congruentes son los que dejan al paciente convencido de que ha recibido unos <i>buenos cuidados</i>, y son una poderosa fuerza sanadora para la salud”.<sup>14</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde un enfoque reduccionista, se tiende a simplificar la problem&aacute;tica de la humanizaci&oacute;n en los hospitales a la sensibilidad y las actitudes de los profesionales. Y, si bien es cierto que las actitudes de los profesionales son un elemento que condiciona la calidad de los servicios prestados, su capacidad y disposici&oacute;n para conocer, comprender y respetar, de forma efectiva, al paciente - con todo lo que ello implica, es decir, la atenci&oacute;n personalizada de cada paciente, la consideraci&oacute;n de su especificidad- no s&oacute;lo depende de la sensibilidad, la voluntad o las actitudes de los profesionales; el trabajo de &eacute;stos est&aacute; mediatizado por m&uacute;ltiples factores cuya variabilidad, en gran parte, depende de la Instituci&oacute;n, lo que no elimina la posibilidad de cierta influencia de algunos grupos profesionales. Entre dichos factores, cabe resaltar:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><i>La formaci&oacute;n</i>. Una gran parte de los profesionales tienen una formaci&oacute;n fuertemente influenciada por el modelo biom&eacute;dico, con una orientaci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, con poca o nula formaci&oacute;n human&iacute;stica, por lo que las competencias adquiridas est&aacute;n b&aacute;sicamente en el campo de la t&eacute;cnica, existiendo escasa competencia relacional. Si bien es cierto que algunos de los nuevos profesionales (sobre todo enfermeras) que se incorporan al hospital han recibido una formaci&oacute;n con un enfoque diferente, se <i>socializan</i> r&aacute;pidamente por modelado, adquiriendo los modos de trabajar y comportamientos del grupo al que se incorporan. La posibilidad de mantener criterios propios frente al grupo o producir cambios esenciales a nivel individual es escasa, requiere grandes esfuerzos y capacidad de riesgo, pues la influencia de la Organizaci&oacute;n y de los grupos es muy fuerte.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es en el campo de las competencias para las relaciones humanas d&oacute;nde existen mayores lagunas de formaci&oacute;n, cuyas consecuencias constituyen una de las causas principales que motivan insatisfacci&oacute;n en los pacientes por los servicios recibidos y, sin embargo, los programas de formaci&oacute;n continuada que se imparten en los hospitales est&aacute;n b&aacute;sicamente orientados a la adquisici&oacute;n, mantenimiento o mejora de competencias t&eacute;cnicas, siendo escaso el peso de la formaci&oacute;n para la adquisici&oacute;n de otros tipos de competencias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Las motivaciones</i>, que influyen en las actitudes. Es una realidad observable el alto grado de insatisfacci&oacute;n de los profesionales cuyas causas son complejas (la percepci&oacute;n del propio rol profesional, escaso reconocimiento econ&oacute;mico y simb&oacute;lico, fuerte presi&oacute;n asistencial, etc).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Lo instituido</i>: la estructura, los recursos y las normas, que condicionan y limitan las posibilidades de actuaci&oacute;n de los profesionales, cuya capacidad real para modificar lo instituido es escasa; el poder instituyente se encuentra en los niveles pol&iacute;ticos del sistema sanitario y en determinados niveles directivos del hospital.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>A modo de reflexi&oacute;n  final y conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cada ser humano es &uacute;nico, irrepetible e incomparable, por lo que la diversidad est&aacute; presente en cualquier grupo humano, aun de un mismo grupo cultural. Adem&aacute;s, actualmente la diversidad de culturas est&aacute; presente en los hospitales, con una tendencia creciente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para lograr los niveles de calidad asistencial que se derivan de las Declaraciones de Principios mencionadas, hace falta una cierta revoluci&oacute;n cultural. Conseguirlo puede ser un largo proceso en el que habr&aacute; que vencer resistencias culturales e inercias profesionales, pero garantizar la calidad implica reconocer la diversidad sobre la base del respeto, lo que permite ofrecer una asistencia sanitaria m&aacute;s justa y m&aacute;s humana. Para ello es necesario dar coherencia a la Organizaci&oacute;n -al hospital en cuanto Instituci&oacute;n-, con el esp&iacute;ritu que fundamenta los derechos de los pacientes, cuyo respeto efectivo supondr&iacute;a -en s&iacute; mismo- una verdadera revoluci&oacute;n en el sistema sanitario, y es necesario dar coherencia a las decisiones y a las conductas de los profesionales, en todos los niveles de la Organizaci&oacute;n, centrando las decisiones y la atenci&oacute;n en el paciente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, es preciso:</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">-flexibilizar las estructuras sanitarias, de manera que se contemple la diversidad,</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">-personalizar los procesos asistenciales, centrando la atenci&oacute;n en cada paciente,</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">-sensibilizar a los profesionales hacia la diversidad de pacientes y la individualidad de cada uno de ellos, para lo que es necesario fomentar su capacitaci&oacute;n para que incorporen una mirada antropol&oacute;gica y social en su trabajo diario,</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">-promover la formaci&oacute;n de los profesionales para la competencia relacional. El desarrollo de actitudes como la empat&iacute;a y la aceptaci&oacute;n incondicional y el entrenamiento en habilidades como la escucha activa, la respuesta emp&aacute;tica y la asertividad son esenciales para que los profesionales dispongan de herramientas que les permitan <i>saber hacer </i>y<i> saber comunicarse</i> de forma satisfactoria con cada paciente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto implica responsabilidades pol&iacute;ticas e institucionales, pero tambi&eacute;n de cada uno de los profesionales: cada uno en la medida que le corresponda y en lo que realmente puede hacer; nadie puede eximirse totalmente de responsabilidad. Todos podemos y debemos hacer algo para garantizar que la asistencia hospitalaria, adem&aacute;s de calidad cient&iacute;fica y t&eacute;cnica, tenga calidad humana para todos y cada uno de los pacientes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esto solo es posible conseguirlo desde el reconocimiento de la diversidad de las personas y el respeto efectivo a cada una de ellas en los procesos asistenciales, lo que sin duda conducir&iacute;a a resultados m&aacute;s satisfactorios para todos, tanto para pacientes como para profesionales, y a una mayor eficiencia del sistema sanitario.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. INSALUD. Plan de Humanizaci&oacute;n de la Asistencia Hospitalaria. Madrid, 1984.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682703&pid=S1132-1296200700010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">2. Ley 14/1986 de 25 de abril, General de Sanidad. BOE n&uacute;m. 102 de 29 de abril, 1986; pp. 15207-15224.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682704&pid=S1132-1296200700010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">3. Ley 41/2002, de 14 de noviembre, b&aacute;sica reguladora de la autonom&iacute;a del paciente y de derechos y obligaciones en materia de informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n cl&iacute;nica. BOE n&uacute;m.274 de 15 de noviembre, 2002; pp. 40126-40132.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682705&pid=S1132-1296200700010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">4. Ley 12/2001, de 21 de diciembre, de Ordenaci&oacute;n Sanitaria de la Comunidad de Madrid. BOE n&uacute;m.55 de 5 de marzo, 2002; pp. 8846-8881.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682706&pid=S1132-1296200700010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">5. Caballero Oliver A, Montilla Sanz MA, Fern&aacute;ndez de Sim&oacute;n Almela A, Garrido Cruz I, Montero Romero E, Navarro Rodr&iacute;guez A. An&aacute;lisis de las reclamaciones presentadas en un servicio de urgencias hospitalario. Rev. Calidad Asistencial 1998; 13: 426-430.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682707&pid=S1132-1296200700010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">6. Alcalde G, Letona J, Arcelay A, Guti&eacute;rrez F, Mart&iacute;nez-Conde ME. Satisfacci&oacute;n del usuario en hospitalizaci&oacute;n ¿cu&aacute;les son los factores importantes? Comunicaci&oacute;n presentada en el XVI Congreso Nacional de la SECA. Resumen en Rev. Calidad Asistencial 1998; 13. 278.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682708&pid=S1132-1296200700010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">7. Guti&eacute;rrez Gasc&oacute;n J, Jim&eacute;nez D&iacute;az MC, P&eacute;rez P&eacute;rez ML, Gallego Milla M, Linares Abad M. ¿Por qu&eacute; reclaman los usuarios? Rev. ROL de Enfermer&iacute;a, 1997; 230:12-16.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682709&pid=S1132-1296200700010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Guti&eacute;rrez Reyes S, Mederos Sosa L, V&aacute;squez Oca&ntilde;a E, Vel&aacute;zquez Aranda M. Derechos del paciente hospitalizado. Responsabilidad en la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a. Rev. Enferm IMSS, 2001; 9(1): 15-18.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682710&pid=S1132-1296200700010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">9. Fern&aacute;ndez Sola C, Granero Molina J. Reclamaciones del usuario. Un instrumento evaluador de los cuidados enfermeros. Index Enferm 2004; 47:21-25.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682711&pid=S1132-1296200700010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">10. Getino Canseco M y Mart&iacute;nez Hern&aacute;ez A. Nuevas tendencias en Antropolog&iacute;a de la Medicina. Revista Rol de Enfermer&iacute;a, 1993; 172:23.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682712&pid=S1132-1296200700010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">11. V&aacute;zquez Montalb&aacute;n M. La mundializaci&oacute;n cultural en ¿Mundializaci&oacute;n o conquista?, Sal Terrae. Santander, 1999, pp.45-46.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682713&pid=S1132-1296200700010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">12. OMS. Enfermer&iacute;a en acci&oacute;n. Ed. Ministerio de Sanidad y Consumo, Madrid,1993, p.29.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682714&pid=S1132-1296200700010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">13. Gu&iacute;a de acogida. Informaci&oacute;n para pacientes hospitalizados y familiares. Instituto Madrile&ntilde;o de la Salud, Madrid, 2003.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682715&pid=S1132-1296200700010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <font face="Verdana" size="2">14. Leininger M, Teor&iacute;a de los cuidados culturales, en Marriner-Tomey, Modelos y teor&iacute;as en enfermer&iacute;a. Madrid: Doyma, 1994, p. 430.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2682716&pid=S1132-1296200700010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/index/v16n56/seta.gif" width="15" height="17"></a><font face="Verdana" size="2"><b><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <br> <a href="mailto:esperanza.cachon@telefonica.net">esperanza.cachon@telefonica.net</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Manuscrito recibido el 5.05.2006    <br> Manuscrito aceptado el 6.10.2006</font></p>      ]]></body><back>
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