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<institution><![CDATA[,Sistema Universidad Abierta ENEO-UNAM ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>MISCELÁNEA</B></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>DIARIO DE CAMPO</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>Escuchar temores, para compartir decisiones</B></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">Listen fears, to share decisions</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><B>Roc&iacute;o del Carmen Guill&eacute;n Velasco</B></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Prof. de Carrera Tiempo Completo, Sistema Universidad Abierta, ENEO-UNAM, M&eacute;xico. <a href="mailto:roxy40_mx@yahoo.com.mx">roxy40_mx@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana">En la pr&aacute;ctica, muchas veces comprob&eacute; que debemos prestar atenci&oacute;n cuando las personas nos mencionan su temor a morir por la necesidad de las enfermeras de aprender a escuchar e irnos integrando a la parte de los sentimientos. A tomar en cuenta las palabras, los gestos, la entonaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es interesante reconocer despu&eacute;s de un tiempo, los argumentos que solemos usar para dar esperanza a los dem&aacute;s. En algunos casos son frases trilladas, en otros, son frases que nos salen del alma y tienen el poder de ayudar. En el pasado, cuando me desempe&ntilde;aba como enfermera cl&iacute;nica en una instituci&oacute;n que presta servicios oncol&oacute;gicos, me percat&eacute; de la cantidad de veces que en nuestro af&aacute;n por ofrecer esperanzas o tratar de mejorar la calidad de vida a las personas, tendemos a decir “usted no se va a morir”, “con este tratamiento va estar mejor”, “si se deja hacer la cirug&iacute;a se va a curar”, “&eacute;chele ganas y ver&aacute; como sale de &eacute;sta”, o cuestiones por el estilo. Tambi&eacute;n me di cuenta de los sentimientos encontrados y de lo mal que nos sentimos cuando las cosas no van bien o sencillamente las personas toman la decisi&oacute;n de no hacer nada o se dejan ir.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estando en una ocasi&oacute;n en el quir&oacute;fano, ingres&oacute; un joven de 23 a&ntilde;os a cirug&iacute;a maxilofacial por un tumor en el malar. Hab&iacute;a aprendido que la enfermera quir&uacute;rgica ten&iacute;a que recibir al paciente al ingreso y que deb&iacute;a verificar que las condiciones f&iacute;sicas y emocionales de las personas fueran las mejores. Despu&eacute;s de checar que el expediente estuviera completo, que la zona quir&uacute;rgica preparada, que sus ex&aacute;menes de laboratorio estuvieran bien, que tuviera su identificaci&oacute;n, no portara joyas y un largo etc&eacute;tera, lo &uacute;nico que el joven suplicaba era que no se quer&iacute;a operar porque se iba a morir.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">O&iacute; lo que me dec&iacute;a pero no escuch&eacute;. Sab&iacute;a que deb&iacute;a operarse “porque si no se iba a morir de c&aacute;ncer”; lo primero y &uacute;nico que se vino a mi mente fue decir: “usted no va morir, nosotros lo vamos cuidar”. Fue todo lo que hice pues era la primera de muchas cirug&iacute;as que estaban programadas para ese d&iacute;a, ten&iacute;a muchas ocupaciones y mi prioridad en ese momento no era precisamente escuchar al paciente y conocer sus miedos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La cirug&iacute;a estaba trascurriendo sin incidentes hasta que ocurri&oacute; uno y muy grave. Los tumores generalmente deforman los tejidos y no se puede identificar claramente cada uno de ellos, los m&eacute;dicos en el af&aacute;n de quitar la mayor parte del tumor, seccionaron la car&oacute;tida y no pudieron hacer nada por detener la hemorragia. Como suele suceder en estos casos, la situaci&oacute;n de emergencia se extendi&oacute; por el &aacute;rea quir&uacute;rgica (era muy raro que los pacientes fallecieran en las salas de operaciones) y todo eran carreras: la sangre, las pinzas, las compresas, las v&iacute;as perif&eacute;ricas, los gritos, el miedo, el susto, la zozobra.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; sent&iacute; en ese momento? Ten&iacute;a una angustia que me asfixiaba y una culpa terrible. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que no hab&iacute;a cumplido la promesa de cuidar y algo en el ambiente estaba flotando (&iquest;ser&iacute;a el alma?) y no me cansaba de repetir “perd&oacute;n, perd&oacute;n, perd&oacute;n”.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los m&eacute;dicos dieron por terminado su acto quir&uacute;rgico (o &iquest;acto heroico?) y nos dejaron a las enfermeras del quir&oacute;fano la responsabilidad de dar los cuidados postmortem. &iquest;Qu&eacute; hacer con un cuerpo inerte y que se desangraba? &iquest;Qu&eacute; decirnos entre nosotras? &iquest;C&oacute;mo atender las necesidades de esa familia que hab&iacute;a confiado en el sistema sanitario? &iquest;C&oacute;mo entender lo que pas&oacute; si yo estuviera en el lugar de los padres, de los hermanos, de la pareja que afuera albergaban la esperanza de que todo saliera bien?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ten&iacute;a que entender que la muerte es parte inherente de la vida y que debemos aceptar que somos finitos, pero el ver de cerca en mi m&aacute;s tierna juventud a la muerte y con sentimientos de culpa no aliviaba en nada mi estado an&iacute;mico. Durante mucho tiempo este evento afect&oacute; mi vida y tuve que sobreponerme.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Hasta ese momento comprend&iacute; lo importante que podemos ser para la persona. Obviamente que enfrentarme a la realidad era totalmente diferente a lo que regularmente revisamos en la literatura. Esta experiencia fue particularmente importante en mi vida profesional pues a partir de ella naci&oacute; un genuino inter&eacute;s en aprender a ser mejor persona y mejor enfermera, a escuchar y a tomar en consideraci&oacute;n lo que las personas expresan, especialmente respecto a su temor a morir. Retom&eacute; lo que dice Alberoni respecto a esa necesidad de renacer, en experimentar el llamado estado naciente, saber mirar hacia delante pues en nuestro fuero &iacute;ntimo sabemos que tenemos una meta (Alberoni F. El &aacute;rbol de la vida. Gedisa Editorial. Espa&ntilde;a. 1993:21).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la pr&aacute;ctica, muchas veces comprob&eacute; que debemos prestar atenci&oacute;n cuando las personas nos mencionan su temor a morir no s&oacute;lo con la intenci&oacute;n de ayudar a tomar una mejor decisi&oacute;n en cuanto a los tratamientos que se indican y su derecho, en todo caso, a no llevarlos a cabo, sino tambi&eacute;n por la necesidad de los profesionales de enfermer&iacute;a de aprender a escuchar e ir perdiendo la parte prescriptiva del trabajo para irnos integrando a la parte de los sentimientos. A tomar en cuenta las palabras, los gestos, la entonaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El proceso de morir y la muerte como otros temas cotidianos son soslayados o marginados de nuestra vida cotidiana porque se han convertido en tab&uacute;es o mitos y se nos da de manera m&aacute;s f&aacute;cil la adscripci&oacute;n institucional. Creo que desde la formaci&oacute;n debemos reivindicar los procesos vitales naturales insertos en el entorno cultural, lo que nos permitir&iacute;a regresar a las personas su derecho a decidir y su derecho a procurar una muerte digna y tranquila.</font></p>      ]]></body>
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