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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>ARTÍCULOS ESPECIALES</B></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>EDITORIAL</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>El cuerpo y sus significados: sociedades tradicionales <i>versus</i> sociedades modernas</B></font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="4">The body and their meanings: traditional  societies <i>versus</i> modern societies</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Mª del Carmen Carrasco Acosta</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Enfermera y Antrop&oacute;loga, Profesora Titular de Enfermer&iacute;a M&eacute;dico-Quir&uacute;rgica, Departamento de Enfermer&iacute;a, Universidad de Huelva, Espa&ntilde;a    <BR> <a href="mailto:carrasco@uhu.es">carrasco@uhu.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El tema abordado en la VIII Reuni&oacute;n Internacional sobre Investigaci&oacute;n Cualitativa en Salud, celebrado en Granada en Junio de 2007, organizada por la Fundaci&oacute;n Index, me ha parecido innovador. Era necesaria la habilitaci&oacute;n de un espacio reflexivo del cuerpo humano y sus significados, pues en nuestra moderna sociedad occidental el cuerpo se ha convertido en el epicentro de la reflexi&oacute;n de las Ciencias Sociales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El inter&eacute;s de la antropolog&iacute;a del cuerpo como sistema clasificatorio y su utilizaci&oacute;n como met&aacute;foras sociales, decae en las sociedades industriales. En el ambiente urbano-industrial se va imponiendo el discurso m&eacute;dico para la descripci&oacute;n de los problemas sociales y el cuerpo se hace externo al actor social. En los estudios contempor&aacute;neos, se es m&aacute;s sensible a la presentaci&oacute;n del cuerpo dentro del espacio social y a su influencia significativa en el status social.<sup>1</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La representaci&oacute;n que la persona tiene de su propio cuerpo est&aacute; determinada por un contexto social-cultural que le es dado y por sus vivencias personales que hacen del sujeto una persona &uacute;nica:<sup>2</sup> una representaci&oacute;n din&aacute;mica que forma un esquema de nuestro cuerpo que tiene en cuenta lo externo y lo interno en su presencia con el mundo social, as&iacute; lo dotamos de sentido.<sup>3</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las sociedades tradicionales la carne se vincula fuertemente con la naturaleza, adquiere un v&iacute;nculo con otros elementos y no se distingue de la trama comunitaria y c&oacute;smica. El cuerpo desde la concepci&oacute;n cl&aacute;sica, siguiendo a Le Breton,<sup>4</sup> est&aacute; amalgamado con la multitud de sus semejantes sin que su singularidad lo convierta en un individuo en el sentido moderno del t&eacute;rmino. Es a partir del Renacimiento, cuando el cuerpo individual se convierte en una especie de frontera que diferencia un sujeto de otro, la trama comunitaria de la tradici&oacute;n popular comienza a disolverse, la naturaleza se desacraliza y la persona se separa del cosmos, de los otros e incluso de s&iacute; mismo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El cuerpo de la ciencia es ac&oacute;smico e incorp&oacute;reo, destierra el anudamiento con el mundo, donde la percepci&oacute;n se ha convertido en una amalgama de elementos f&iacute;sicos-sicol&oacute;gicos, la informaci&oacute;n que se obtiene es el producto de contemplar al mundo frente al sujeto, incluso la corporalidad del cient&iacute;fico es irrelevante para la ciencia. En esta distancia que se establece con el cuerpo, el contacto se destierra de la vida social, se ha convertido en una fobia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El ser humano pasa a ser una mera exploraci&oacute;n cient&iacute;fica externa en el cuerpo del otro, no en el propio cuerpo porque como he mencionado &eacute;ste es un elemento externo. Pero la ciencia no lo explica todo, la concepci&oacute;n del ser humano-m&aacute;quina deja fuera de su visi&oacute;n aspectos ontol&oacute;gicos, la persona m&aacute;quina pasa a poseer una dimensi&oacute;n material (el cuerpo) de la que trata la mec&aacute;nica, y otra parte inmaterial (la mente), un cuerpo as&iacute; carece de significado.<sup>5</sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En las sociedades occidentales contempor&aacute;neas se representa el cuerpo a trav&eacute;s del modelo biom&eacute;dico. Un saber respaldado por el Estado, que se ense&ntilde;a en las universidades pero apenas es compartido por los ciudadanos y ciudadanas de a pie. Este conocimiento que el sujeto tiene de su cuerpo es confuso y superficial, rara es la persona que comprende los principios fisiol&oacute;gicos que regulan el funcionamiento org&aacute;nico y realiza una descripci&oacute;n anat&oacute;mica correcta.<sup>4</sup> Este tipo de saber considera al cuerpo como algo distinto del ser humano, mientras en el saber popular el cuerpo se entrelaza con el mundo formando una red simb&oacute;lica con su entorno, donde las explicaciones a las enfermedades son m&uacute;ltiples, las personas enferman porque se produce una ruptura en la relaci&oacute;n arm&oacute;nica de su cuerpo y del entorno. Por desgracia este tipo de saber, aunque no ha desaparecido totalmente, se encuentra fragmentado en las sociedades occidentales contempor&aacute;neas. El curandero alivia el mal con sus palabras y sus gestos, estos sanadores saben hacer porque han adquirido las habilidades y conocimientos de otro curandero m&aacute;s antiguo o por un don personal, pero no le hace falta el saber anatomo-fisiol&oacute;gico del cuerpo, porque los curanderos no trabajan con las funciones de los &oacute;rganos, sino con la eficacia simb&oacute;lica donde la fe es el n&uacute;cleo central. Por esta misma l&oacute;gica, vemos en los hospitales o en las cabeceras de las camas de los enfermos que se encuentran en sus casas las estampas, figuras de los santos y las visitas a los lugares santos de peregrinaci&oacute;n. En la sabidur&iacute;a popular, el cuerpo no est&aacute; separado del sujeto y no encuentra los limites en la piel, en el concepto del cuerpo se integra todo lo relacionado con la identidad social del mismo, como su familia, sus bienes, pr&aacute;cticas que mantienen el v&iacute;nculo sujeto-medio. El sujeto es despojado de este v&iacute;nculo al aproximarse al cuerpo desde una concepci&oacute;n mecanicista, el saber cient&iacute;fico hace del cuerpo una entidad plana donde la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica se aniquila.<sup>6</sup> Como consecuencia de este cuerpo plano, el ser humano entra en una especie de desencanto existencial, que genera la b&uacute;squeda, consciente o no, de una nueva simbolog&iacute;a, una burda caricatura de lo que fue y no puede ser, se producen una series de representaciones del cuerpo apartadas del sentido original, utilizadas como meras estrategias de car&aacute;cter t&eacute;cnico. El saber anatomo-fisiol&oacute;gico combinado con las creencias (energ&iacute;as, astros...) generan una multiplicidad, en las sociedades occidentales contempor&aacute;neas, de representaciones del cuerpo que conforman una visi&oacute;n personal, piezas de un rompecabezas que se arman con los saberes prestados, sin preocuparse por las contradicciones que producen la heterogeneidad de los conocimientos adquiridos. As&iacute; ocurre cuando una persona enferma acude al m&eacute;dico, un profesional que con su saber alop&aacute;tico prima la atenci&oacute;n del &oacute;rgano que funciona mal, si la enferma no encuentra alivio, puede acudir a otros profesionales que act&uacute;an en las llamadas medicinas alternativas o blandas (homeopat&iacute;a, acupuntura...), en busca de la eficacia terap&eacute;utica. La persona no se para a pensar que pasa de una visi&oacute;n a otra totalmente distinta del cuerpo, estableciendo una discontinuidad en las formas de concebirlo, los saberes se superponen como estratos geol&oacute;gicos y los sujetos no se encuentran molestos en la utilizaci&oacute;n de varios tipos de cura si con ello obtienen la eficacia esperada para su enfermedad. La relaci&oacute;n terap&eacute;utica se construye no s&oacute;lo con un saber, tambi&eacute;n precisa de un saber-hacer y de un saber-ser, donde tan importantes son los m&eacute;todos utilizados como las cualidades humanas del sanador (p.e. la intuici&oacute;n) en palabras de Le Breton,<sup>4</sup> la persona confecciona un traje de arlequ&iacute;n, cuya tela tiene una composici&oacute;n de conocimientos abstractos, imprecisiones, que aporta sombras en el imaginario del cuerpo. El saber sobre el cuerpo, conjuga una mezcla de modelos m&aacute;s o menos asimilados que, producen im&aacute;genes esquizofr&eacute;nicas del cuerpo confeccionado con retazos de telas multicolores, que distorsiona su imagen, lo que incita al sujeto a la b&uacute;squeda del cuerpo perdido, que no es otra cosa, seg&uacute;n Le Breton, que la comunidad perdida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El cuerpo se ha convertido en una especie de pizarra en la que reflejamos un sentimiento de identidad variable, una pr&oacute;tesis de uno mismo, se es lo que se muestra y se aniquila todo lo interior. Cambiando el cuerpo, la persona quiere cambiar su vida y su identidad. Los valores de la modernidad son los de un cuerpo joven, sano, esbelto e higi&eacute;nico; aspectos que trabajan los publicistas y crean una imagen fantasma del cuerpo cotidiano, s&oacute;lo visible en revistas y pel&iacute;culas donde se exponen cuerpos lisos y puros. Pero el ser humano, es una creaci&oacute;n del sentido que posee un cuerpo poroso, impregnado de la palabra colectiva con una acci&oacute;n simb&oacute;lica, y no una m&aacute;quina biol&oacute;gica que aniquila el sentido de lo humano. Todos estos aspectos conforman una antropolog&iacute;a del cuerpo, como se&ntilde;ala Mari Luz Esteban<sup>7</sup> que debe tener en cuenta, los discursos y las pr&aacute;cticas de las experiencias reflexivas de los actores sociales, dentro del marco social-cultural en los que viven y se relacionan.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Turner BS. Avances recientes en la Teor&iacute;a del cuerpo. Revista Espa&ntilde;ola de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, 1994; 68: 11-39.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689082&pid=S1132-1296200800010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Marcel G. Ser y Tener. Madrid: Caparros, 1996; 153.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689083&pid=S1132-1296200800010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Alvira R. La raz&oacute;n de ser hombre. Ensayo acerca de la justificaci&oacute;n del ser humano. Madrid: Rialp, 1998; 32.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689084&pid=S1132-1296200800010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Le Breton D. Antropolog&iacute;a del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva Visi&oacute;n, 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689085&pid=S1132-1296200800010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Arregui JV. La concepci&oacute;n cartesiana de la corporalidad: el dualismo, el psicologismo y el mecanicismo modernos. Documento del doctorado: La Construcci&oacute;n Social del Cuerpo. Pol&iacute;ticas, Im&aacute;genes e Identidades Corporales en las Sociedades Contempor&aacute;neas; Murcia; Universidad San Antonio, 2005; In&eacute;dito.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689086&pid=S1132-1296200800010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Fern&aacute;ndez-Rufete J. Los dominios de la corporalidad (del dolor y el sufrimiento) en las sociedades contempor&aacute;neas. Una perspectiva desde la Antropolog&iacute;a. Documento del doctorado: La construcci&oacute;n social del cuerpo. Pol&iacute;ticas, im&aacute;genes e identidades corporales en las sociedades contempor&aacute;neas; Murcia; Universidad San Antonio, 2005; In&eacute;dito.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689087&pid=S1132-1296200800010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Esteban ML. Antropolog&iacute;a del cuerpo. G&eacute;nero, itinerarios corporales, identidad y cambio. Barcelona: Bellaterra, 2004; 26-27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2689088&pid=S1132-1296200800010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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