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<institution><![CDATA[,Universidad de Murcia Facultad de Enfermería ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>MISCEL&Aacute;NEA</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>DIARIO DE CAMPO</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>11M: tarde dram&aacute;tica en Lorca</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>11M: Lorca dramatic afternoon</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>M<sup>a</sup> &Aacute;ngeles Navarro Per&aacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Enfermera. Facultad de Enfermer&iacute;a. Universidad de Murcia, Espa&ntilde;a.    <br> <a href="mailto:mangelesnavarroperan427@gmail.com">mangelesnavarroperan427@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2"><i>A una semana de producirse el terremoto del 11 de mayo en Lorca (Murcia, Espa&ntilde;a), una enfermera participante en las labores de rescate y asistencia comparte su experiencia como profesional y como vecina de la localidad</i></font></p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son tantas cosas las que me llegan a la mente a la hora de comenzar este relato, con el que solo pretendo narrar mi experiencia como lorquina y enfermera ante esta horrible pesadilla de la que creo todos los lorquinos tardaremos a&ntilde;os en recuperarnos. La tarde del mi&eacute;rcoles 11 de mayo todo transcurr&iacute;a con normalidad, hac&iacute;a bastante calor, qui&eacute;n dir&iacute;a que la tarde se presentar&iacute;a tan dram&aacute;tica. Todo comenz&oacute; en torno a las cuatro de la tarde, el primer temblor desat&oacute; el p&aacute;nico en la ciudad, la gente comenz&oacute; a salir de sus casas, se agolpaba en las calles y en los parques, donde pudieran sentirse seguros. El miedo a un nuevo temblor no se hizo esperar y se produjo la segunda sacudida, fue devastadora, destruy&oacute; lo poco que quedaba en pie, iglesias, edificios completos cayeron como si fueran de papel, el suelo hizo el movimiento del oleaje del mar, era como una pesadilla.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por motivos de formaci&oacute;n me encontraba en Murcia capital, trayecto de 60 kil&oacute;metros que me result&oacute; interminable. A mi llegada a Lorca el caos era visible a la entrada de la ciudad, no funcionaban los tel&eacute;fonos, una de las antenas de comunicaci&oacute;n se hab&iacute;a venido abajo, ni siquiera sab&iacute;a c&oacute;mo se encontraban mis padres. Tras comprobar que mi familia se encontraba bien y que nuestra casa no hab&iacute;a sufrido da&ntilde;os importantes, intent&eacute; llegar al Hospital Rafael M&eacute;ndez, donde trabajo desde hace cinco a&ntilde;os. Pero era imposible, hab&iacute;a una multitud de coches que abandonaban la cuidad y colapsaban todo, solo pude llegar a uno de los hospitales de campa&ntilde;a instalados en el barrio de San Diego, donde all&iacute; intente ayudar, la situaci&oacute;n era ca&oacute;tica. El resto de la tarde y noche fueron muy duros. Los helic&oacute;pteros sobrevolaban la ciudad hasta altas horas de la madrugada y las sirenas no cesaban, evacu&aacute;ndose el hospital principal de la ciudad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al d&iacute;a siguiente, desde muy temprano, mi labor como voluntaria la pude desarrollar en la ambulancia. En el 061 me encargaron recorrer el barrio de la Vi&ntilde;a, uno de los m&aacute;s afectados de la ciudad, junto a Ram&oacute;n, un conductor de la empresa de Ambulancias de Lorca al que conozco desde hace a&ntilde;os. La imagen que tengo de esas calles jam&aacute;s la podr&eacute; olvidar. A&uacute;n hoy cuando paso siento como un nudo en el est&oacute;mago. Todo estaba lleno de escombros, la mayor&iacute;a de las calles eran impracticables, solo se o&iacute;an sirenas y todo estaba controlado por polic&iacute;as y militares. Y la poca gente que pudimos ver por las calles iban como perdidos, con ropa en bolsas, era horrible el dolor que hab&iacute;a en el ambiente. Por la tarde mi labor como enfermera la desarroll&eacute; en el hospital de campa&ntilde;a instalado en el barrio de la Vi&ntilde;a. Una tienda de campa&ntilde;a en un campamento en construcci&oacute;n al cual llegaban una multitud de personas desoladas por haber perdido su casa y sus ilusiones apenas en cinco minutos. Las crisis de ansiedad eran la consulta mayoritaria y la comprensi&oacute;n y el consuelo fueron nuestra mejor herramienta, fundamental en esa situaci&oacute;n tan horrible. Todos vemos en las noticias lo que les ocurre a los dem&aacute;s, pero pensamos que nunca nos va a ocurrir a nosotros. Llegu&eacute; casi a la una de la madrugada a casa, verdaderamente estaba agotada, ya eran casi dos d&iacute;as sin dormir y la presi&oacute;n psicol&oacute;gica, ahora me doy cuenta al escribir este relato, fue sobrehumana.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El viernes lo recuerdo como un d&iacute;a que pas&oacute; r&aacute;pidamente, estuve en el funeral por las v&iacute;ctimas y las im&aacute;genes de desconsuelo jam&aacute;s las podr&eacute; olvidar. Hab&iacute;a un gran dolor e impotencia entre las familias afectadas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algo que recuerdo con una gran dureza son las noches del s&aacute;bado y el domingo. Me asignaron en el hospital de campa&ntilde;a del barrio de la Vi&ntilde;a, veinte horas donde hac&iacute;a bastante fr&iacute;o, viento, e incluso llovi&oacute; y se notaban claramente numerosas r&eacute;plicas. Era muy doloroso ver a casi trescientas personas (ni&ntilde;os, mujeres y ancianos) bajo esas tiendas de campa&ntilde;a militares, rodeados de polvo, porque estaba situado en un descampado a las afueras del barrio. Y algo que no olvidar&eacute; nunca y que todos agradecemos siempre fue el apoyo y el trabajo tan profesional de la Unidad de Emergencias Militar. Son personas extraordinarias, y junto a la Cruz Roja hicieron una labor extraordinaria por Lorca a cambio de poco, son admirables por su humanidad y sus valores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Actualmente, una semana despu&eacute;s de este terrible acontecimiento que ha conmovido a miles de personas en toda Espa&ntilde;a y en el mundo entero, me doy cuenta que a veces nos aferramos a cosas materiales que en segundos se vienen abajo. Mi mayor deseo es volver a la normalidad, aunque jam&aacute;s podr&eacute; olvidar lo sucedido, esto hace sin duda cuestionarme valores tan b&aacute;sicos que diariamente pasaban desapercibidos, pero algo que s&iacute; puedo afirmar tras la vivencia de toda esta semana, es que ya Lorca no ser&aacute; la misma. Yo no soy la misma.</font></p>      ]]></body>
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