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<institution><![CDATA[,Servicio Andaluz de Salud Hospital Universitario de Puerto Real Unidad de Salud Mental]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size=5>EDITORIAL</font></b></p> <hr color="#000000">     <p>&nbsp;</p>     <p><font size=5><b><i>Antidepresivos: ¿cu&aacute;ndo son analg&eacute;sicos y cu&aacute;ndo antidepresivos?</i></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Cada d&iacute;a, afortunadamente, nos vamos encontrando que las principales revistas que estudian o tratan el dolor dedican m&aacute;s atenci&oacute;n a uno de sus aspectos m&aacute;s olvidados, sin que por ello haya dejado o no haya sido nunca importante, nos estamos refiriendo al componente emocional.</p>     <p>Es necesario, precisamente en estos momentos en los que se le est&aacute; prestando m&aacute;s atenci&oacute;n a este componente, precisar de qu&eacute; estamos hablando cuando nos referimos de componente emocional. Tendr&iacute;amos que preguntarnos si detectar mediante un estudio el denominado "componente emocional" es igual a detectar o determinar el "componente afectivo" en todos los casos.</p>     <p>Puede que para algunos ambas cosas sean lo mismo pero, en realidad no es as&iacute;. La afectividad es el conjunto de estados y tendencias que el individuo vive de forma propia e inmediata, que influyen en su personalidad y conducta y que por lo general se distribuyen en t&eacute;rminos duales como placer-dolor o alegr&iacute;a-tristeza. En cambio, las emociones y el estado de &aacute;nimo, o humor, son dos tipos de afectos con sus propias caracter&iacute;sticas si bien es posible que en algunas ocasiones ambas aparezcan entremezcladas (p. ej., ansiedad cr&oacute;nica). As&iacute; como la emoci&oacute;n constituye una respuesta transitoria del individuo, el estado de &aacute;nimo corresponde a una predisposici&oacute;n de sensibilidad emocional.</p>     <p>La dificultad para definir la afectividad y la disparidad de criterios, motivos para que con frecuencia se hable de forma gen&eacute;rica de trastorno del humor o de las emociones mientras que otras ocasiones se estudia directamente a trav&eacute;s de los s&iacute;ntomas como ansiedad y depresi&oacute;n, no es &oacute;bice para confundir y no diferenciar un estado depresivo moderado o grave con el "componente emocional" del dolor, en aquellos casos de dolor cr&oacute;nico de media o larga duraci&oacute;n. El abordaje terap&eacute;utico en estos casos puede ser muy diferente.</p>     <p>Los antidepresivos son un amplio grupo de f&aacute;rmacos, estructuralmente muy heterog&eacute;neos entre s&iacute;, pero con un mecanismo de acci&oacute;n muy similar, salvo excepciones. Esta circunstancia puede confundir a los no especialistas, ya que pueden considerar que "es igual" que se prescriba uno u otro porque todos hacen lo mismo. Esto no es en absoluto cierto y adem&aacute;s, es menos cierto cuando usamos los antidepresivos como coadyuvantes analg&eacute;sicos. En estos casos, hay una cierta tendencia a prescribir el antidepresivo "menos molesto", es decir: el antidepresivo que me ofrece m&aacute;s garant&iacute;as de ocasionar menos efectos indeseables, el que se puede administrar en una sola toma y aquel del que hay alguna evidencia de que puede tener o tiene efecto analg&eacute;sico intr&iacute;nseco.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si atendemos a la primera circunstancia, es decir, a ocasionar menos efectos indeseables, tendr&iacute;amos que descartar a los antidepresivos tric&iacute;clicos y particularmente a la amitriptilina. Pero, no creo que nadie est&eacute; de acuerdo con esta afirmaci&oacute;n, ya que este antidepresivo sigue siendo el m&aacute;s prescrito a los pacientes con dolor.</p>     <p>Si atendemos ahora a la segunda premisa, el que se pueda administrar en una sola toma, tendr&iacute;amos que recurrir al uso de inhibidores selectivos de la recaptaci&oacute;n de serotonina o a los denominados "mixtos" (inhiben tanto recaptaci&oacute;n selectiva de noradrenalina como de serotonina), pero en estos casos, no hay suficiente evidencia ni cient&iacute;fica, ni cl&iacute;nica, que demuestre que estos antidepresivos son superiores a los tric&iacute;clicos como coadyuvantes analg&eacute;sicos, m&aacute;s a&uacute;n, existe la evidencia contraria. ¿D&oacute;nde est&aacute; entonces el criterio &oacute;ptimo, cient&iacute;fico y cl&iacute;nico, basado en la evidencia, para el uso de antidepresivos en el tratamiento del dolor cr&oacute;nico?</p>     <p>La respuesta hay que buscarla en la diferencia que existe entre componente emocional por un lado, existencia de depresi&oacute;n grave o moderada por otro y tipo de antidepresivo que estamos utilizando.</p>     <p>El antidepresivo, en el contexto de un proceso doloroso cr&oacute;nico, puede ser utilizado como coadyuvante analg&eacute;sico cuando se asocia a analg&eacute;sicos habituales, es decir opi&aacute;ceos o AINE, y en estos casos se puede facilitar la analgesia por un simple proceso de sumaci&oacute;n o sinergia de potenciaci&oacute;n de mecanismos farmacol&oacute;gicos, sin que en estos casos estemos hablando del antidepresivo como tal antidepresivo, si no m&aacute;s bien como inhibidor de la recaptaci&oacute;n de monoaminas. Este ser&iacute;a el caso de administrar 10 o 25 mg de amitriptilina. En ning&uacute;n caso, esta dosis tiene efecto antidepresivo, por tanto aqu&iacute; la amitriptilina no act&uacute;a como un antidepresivo al uso, es m&aacute;s bien un inhibidor de la recaptaci&oacute;n de noradrenalina y serotonina que favorece la acci&oacute;n del opi&aacute;ceo o del AINE (por mecanismos a&uacute;n no aclarados).</p>     <p>El problema viene cuando el paciente que tenemos enfrente, no es que se encuentre afectiva o emocionalmente alterado por causa de su proceso doloroso cr&oacute;nico, si no que tiene una aut&eacute;ntica depresi&oacute;n, un cuadro cl&iacute;nico moderado o grave que si evaluamos con las escalas pertinentes punt&uacute;a de manera clara en &iacute;tems diversos som&aacute;ticos o emocionales. ¿Qu&eacute; tenemos que hacer en estos casos? Lo primero consultar con nuestros colegas los psiquiatras y psic&oacute;logos de la unidad y despu&eacute;s, prescribir un tratamiento antidepresivo contundente. Empleamos la palabra "contundente" para referirnos a la acci&oacute;n de administrar el antidepresivo m&aacute;s adecuado a su aut&eacute;ntico estado depresivo, y hacerlo a "dosis aut&eacute;nticamente antidepresivas", que est&aacute;n muy lejos, en muchos casos, de las dosis cuando el antidepresivo se utiliza como coadyuvante. S&oacute;lo con este protocolo de prescripci&oacute;n antidepresiva podremos, y no en todos los casos, atajar el problema afectivo-emocional grave de nuestro paciente con dolor cr&oacute;nico.</p>     <p>Como se cita en el art&iacute;culo del Dr. Rodrigo y sus colaboradores en el n&uacute;mero actual de nuestra revista, el suicidio puede estar al acecho de alg&uacute;n paciente con dolor cr&oacute;nico grave y depresi&oacute;n asociada tambi&eacute;n grave. En estos casos, como se demuestra en este art&iacute;culo, el uso de un antidepresivo adecuado, a las dosis adecuadas, y por un tiempo adecuado, puede conducir al paciente a hacer m&aacute;s llevadero el proceso oncol&oacute;gico o neurop&aacute;tico o de otra &iacute;ndole que le hunde en el dolor y la desesperaci&oacute;n.</p>    <br>      <p align="right"><b>J. A. Mic&oacute; y J. Elorza<sup>1</sup></b></p>     <p align="right">Catedr&aacute;tico de Farmacolog&iacute;a. Departamento de Neurociencias, Farmacolog&iacute;a y    <br> Psiquiatr&iacute;a. Facultad de Medicina de la Universidad de C&aacute;diz    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup>1</sup>Psiquiatra Facultativo Especialista de &Aacute;rea. Unidad de Salud Mental.    <br> Hospital Universitario de Puerto Real. C&aacute;diz    <br> Servicio Andaluz de Salud</p>       ]]></body>
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