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<institution><![CDATA[,Universidad de Barcelona Hospital Clínic Servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size=5>EDITORIAL</font></b></p> <hr color="#000000">     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font size=5><i>Dolor postoperatorio y Unidades de Dolor Agudo</i></font></b></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>    <p>   Hasta hace unos a&ntilde;os el tratamiento del dolor postoperatorio ha sido un gran olvidado a pesar de disponer de conocimientos suficientes en la fisiopatolog&iacute;a y en la transmisi&oacute;n e interrupci&oacute;n del dolor, y sobre los f&aacute;rmacos y la tecnolog&iacute;a necesaria para su administraci&oacute;n. Para subsanar esta situaci&oacute;n creada por el hecho de ser un dolor secundario a la cirug&iacute;a, as&iacute; reconocido incluso por los pacientes, y por su temporalidad limitada a la duraci&oacute;n de la curaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, se encauz&oacute; el inter&eacute;s de los anestesi&oacute;logos por el tratamiento de este tipo de dolor hacia la creaci&oacute;n de las Unidades de Dolor Agudo (UDA). Las UDA empiezan a implantarse hace aproximadamente 20 a&ntilde;os, aunque en nuestro pa&iacute;s, excepto en un n&uacute;mero muy limitado de hospitales, empiezan a gestionarse, planificarse y ponerse en marcha a partir del a&ntilde;o 2000, como tuvimos ocasi&oacute;n de comprobar en el V Congreso de la SED (Salamanca, 2002) con presentaci&oacute;n de 8 comunicaciones sobre implantaci&oacute;n y 36 sobre tratamiento y protocolos de dolor postoperatorio, lo cual es realmente un motivo de alegr&iacute;a por el avance que significa para nuestra especialidad. Estas unidades, cuyo objetivo principal es el tratamiento y el alivio del dolor agudo postoperatorio, nacen no s&oacute;lo por razones humanitarias sino para mejorar la calidad asistencial repercutiendo en un beneficio de la salud. Ya desde la formaci&oacute;n de la primera UDA se puso de manifiesto que el cumplimiento de este objetivo redundar&iacute;a en una mejora del confort y la satisfacci&oacute;n del paciente, limitando y atenuando la repercusi&oacute;n de la agresi&oacute;n anest&eacute;sico-quir&uacute;rgica, disminuyendo las potenciales complicaciones postoperatorias y con ello la morbilidad, facilitando as&iacute; la recuperaci&oacute;n del paciente con una movilizaci&oacute;n y una rehabilitaci&oacute;n m&aacute;s precoces y, probablemente, acortando la estancia hospitalaria y los costes. Ser&iacute;a incorrecto e incluso iluso por nuestra parte atribuir esta mejor&iacute;a global exclusivamente al hecho de haber tratado adecuadamente el dolor o de haber evitado su aparici&oacute;n ya que, hay que tener en cuenta y no olvidarlo, el tratamiento va en paralelo con los avances en las t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas (endosc&oacute;picas) que actualmente son un factor importante de influencia, disminuyendo la agresi&oacute;n y consecuentemente favoreciendo una mejor evoluci&oacute;n postquir&uacute;rgica.</p>    <p>   Nos equivocar&iacute;amos si al implantar una UDA nuestra decisi&oacute;n se basara en elegir a unos anestesi&oacute;logos con mayor o menor preferencia por el tratamiento del dolor y que realizaran el seguimiento a los pacientes al finalizar su tarea en el &aacute;rea quir&uacute;rgica; por el contrario, ha de proveerse de un sistema organizado, seg&uacute;n los recursos de cada instituci&oacute;n, para lograr un nivel apropiado de cuidados y de monitorizaci&oacute;n en el periodo postoperatorio con la responsabilidad diaria del control, seguimiento y manejo del dolor; este sistema organizado s&oacute;lo puede ser eficaz si lo incluimos dentro de un programa espec&iacute;fico de tratamiento del dolor postoperatorio. En nuestro pa&iacute;s este programa puede basarse en el modelo descrito por las UDA ya establecidas en Europa, con la adaptaci&oacute;n a los recursos de cada centro, simplemente porque es el modelo que m&aacute;s se ajusta a nuestra realidad econ&oacute;mica, sin que sea necesario que cada nueva implantaci&oacute;n de una UDA en un hospital genere un sistema diferente (1). En nuestra experiencia, los puntos clave de este programa radican en el personal que lo lleva a t&eacute;rmino y en la formaci&oacute;n. Este modelo de UDA se basa en un anestesi&oacute;logo con dedicaci&oacute;n a tiempo completo que supervisa a enfermeras con un papel muy destacado, y en la formaci&oacute;n y docencia que debe dirigirse a todo el personal tanto el integrante espec&iacute;fico de la UDA (m&eacute;dicos, enfermeras,...) como el relacionado con los pacientes quir&uacute;rgicos. Esta formaci&oacute;n es aconsejable combinarla con la elaboraci&oacute;n de protocolos y gu&iacute;as cl&iacute;nicas, la evaluaci&oacute;n seria y formal de la intensidad del dolor postoperatorio, el registro sistem&aacute;tico de los datos, y con la selecci&oacute;n, informaci&oacute;n y adiestramiento de los pacientes respecto a la t&eacute;cnica analg&eacute;sica que van a recibir, con el prop&oacute;sito de conseguir su colaboraci&oacute;n (2).</p>    <p>   El control en el manejo y en el tratamiento del dolor postoperatorio por una UDA lleva aparejado el aumento del uso de t&eacute;cnicas complejas, como la colocaci&oacute;n de cat&eacute;teres epidurales -de la que hay la evidencia como la mejor t&eacute;cnica de administraci&oacute;n (3)- para analgesia en bolus, perfusi&oacute;n o PCEA, con opioides y/o anest&eacute;sicos locales, la PCA endovenosa, las perfusiones continuas de opioides por v&iacute;as endovenosa y subcut&aacute;nea y el manejo de bloqueos de plexos con perfusiones continuas de anest&eacute;sicos locales. La utilizaci&oacute;n de estos tratamientos nos obligar&aacute;n a disponer de mejor conocimiento, informaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n en el empleo de t&eacute;cnicas y de f&aacute;rmacos, lo que favorecer&aacute; el intercambio de informaci&oacute;n entre los anestesi&oacute;logos de la Unidad y de quir&oacute;fano. Adem&aacute;s la complejidad inherente a las t&eacute;cnicas comporta un aumento de los cuidados postoperatorios por los posibles efectos secundarios derivados del incremento de dosis de f&aacute;rmacos analg&eacute;sicos y de la propia t&eacute;cnica empleada.</p>    <p>   Al consultar las &uacute;ltimas revisiones en forma de metaan&aacute;lisis del tratamiento del dolor postoperatorio se constata que existe evidencia que tras la introducci&oacute;n de la UDA hay una mejora en el tratamiento del dolor postoperatorio, con un mayor grado de alivio de este pero persiste todav&iacute;a un n&uacute;mero limitado de pacientes con un cierto grado de dolor, incluso severo en condiciones din&aacute;micas, y que esta mejora a pesar del incremento en la administraci&oacute;n de las dosis de analg&eacute;sicos, muy especialmente en las de los opioides, no se corresponde con un aumento paralelo en la aparici&oacute;n de efectos adversos sino que, por el contrario, hay una disminuci&oacute;n de las n&aacute;useas y v&oacute;mitos postoperatorios y una mejora en el funcionalismo respiratorio. Simult&aacute;neamente aparece un elevado grado de satisfacci&oacute;n respecto al tratamiento del dolor recibido con la UDA por parte de la gran mayor&iacute;a de los pacientes, incluidos aquellos que todav&iacute;a manifiestan un grado de dolor severo. Esta falta de paralelismo entre la gran satisfacci&oacute;n del paciente y el alivio no completo del dolor en algunos casos, hechos aceptados y asumidos por todos los que llevamos tiempo en una UDA, podr&iacute;amos relacionarla m&aacute;s bien con aspectos psicosociales y de comunicaci&oacute;n y relaci&oacute;n entre el paciente y el equipo que le trata, antes que con aspectos t&eacute;cnicos, y con la constataci&oacute;n que para el enfermo la percepci&oacute;n de la calidad de la analgesia postoperatoria depende en gran medida de la intensidad de los efectos adversos (4). A la vista de estas evidencias &iquest;podemos cuestionarnos la eficacia de la UDA?, en nuestra experiencia la UDA no ha de ser valorada en t&eacute;rminos de satisfacci&oacute;n-m&aacute;s o menos persistencia de dolor, sino que el reflejo de su eficacia ser&iacute;a la disminuci&oacute;n de la morbilidad y de la estancia hospitalaria, que justificar&iacute;a seguir prestando este servicio a los pacientes postoperados y no abandonar en un momento en que precisamente el inter&eacute;s por el tratamiento del dolor postoperatorio es cada vez m&aacute;s evidente como han puesto de manifiesto Aguilar y cols. en una reciente editorial en el 10&ordm; aniversario de esta revista (5). La mejor&iacute;a del confort de los pacientes es el objetivo que compartimos y debemos estimular a todos aquellos que trabajamos en esta especialidad.</p>     <p align="right">     ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>E. Chab&aacute;s</b></p>     <p align="right">Unidad de Dolor Agudo. Servicio de Anestesiolog&iacute;a, Reanimaci&oacute;n y Tratamiento del Dolor. Hospital Cl&iacute;nic. Universidad de Barcelona. Barcelona</p>     <p>    <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <p>1. Chab&aacute;s E, Anglada MT, Bogdanovich A, Taur&aacute; P, Gomar C. Puesta en marcha de una unidad de dolor agudo postoperatorio de bajo coste. Rev Esp Anestesiol Reanim 1998; 45: 401-2.</p>     <p>2. Chab&aacute;s E, Gomar C. Unidad de dolor agudo postoperatorio. En: Torres LM. Tratado de Cuidados Cr&iacute;ticos y Emergencias. Madrid: Ar&aacute;n Ediciones SL 2001. p. 371-90.</p>     <p>3. Dolin SJ, Cahsman JN, Bland JM. Effectiveness of acute postoperative pain management: Evidence from published data. Br J Anaesth 2002; 89: 409-23.</p>     <p>4. Werner MU, Soholm L, Rotboll-Nielsen P, Kehlet H. Does an Acute Pain Service improve post-operative outcome? Anesth Analg 2002; 95: 1361-72.</p>     <p>5. Aguilar JL, Pel&aacute;ez R, Domingo V. Analgesia regional postoperatoria. Rev Soc Esp Dolor 2004; 11: 1-3.</p>      ]]></body>
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