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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size=5><b>EDITORIAL</b></font></p> <hr color="#000000">     <p>&nbsp;</p>     <p><font size=5><b><i>Los colegios invisibles</i></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>La cl&aacute;sica imagen del sabio solitario que aportaba grandes avances al conocimiento de la ciencia merced a su esfuerzo, tes&oacute;n y excepcionales cualidades personales ha quedado atr&aacute;s. Seg&uacute;n datos aportados por el <i>Institute for Scientific Information</i> (ISI) el n&uacute;mero de autores por art&iacute;culo se ha incrementado de 1,83 en 1955 hasta 3,90 en 1999 (1). Sin duda, la colaboraci&oacute;n entre investigadores es una pr&aacute;ctica necesaria y deseable para el progreso de la ciencia. Pero&hellip; &iquest;cu&aacute;l es la medida razonable de la colaboraci&oacute;n? &iquest;Es acaso admisible que un art&iacute;culo est&eacute; firmado por m&aacute;s de 100 autores? (2). Mientras, por una parte se estimula la creaci&oacute;n de grupos de trabajo que puedan tener capacidad para encarar investigaciones de relevancia, por otro lado, en un intento de limitar el fraude de las autor&iacute;as injustificadas, las revistas restringen el n&uacute;mero de autores permitidos (3). Aqu&iacute; cobra vigencia el viejo adagio: &ldquo;En el equilibrio est&aacute; la virtud".</p>     <p>En el presente n&uacute;mero de la revista, Vicente Monsalve Dolz y cols. (4), nos presentan un detallado estudio sobre lo que ha acontecido, desde el punto de vista bibliom&eacute;trico, en los primeros 10 a&ntilde;os de la RESED. Resulta grato comprobar, entre otros datos positivos, que, el n&uacute;mero de autores por art&iacute;culo resulte inferior a la media global internacional y a la que se observa en otras revistas nacionales con las que se comparte tem&aacute;tica (5), m&aacute;xime teniendo en consideraci&oacute;n que en la RESED se publica un elevado porcentaje de art&iacute;culos originales, que habitualmente demandan un mayor esfuerzo.</p>    <p> M&aacute;s all&aacute; de lo que nos puede aportar la simple cuantificaci&oacute;n de las autor&iacute;as, Monsalve y cols. han profundizado en la estructura y composici&oacute;n de lo que se conoce como &ldquo;colegios invisibles". Se denomina as&iacute; al c&iacute;rculo de personas que desarrollan su actividad investigadora bajo la influencia de un l&iacute;der con un reconocido prestigio y una elevada productividad cient&iacute;fica. En torno a ellos se establece una red de comunicaci&oacute;n tanto formal como informal, donde los integrantes establecen un c&iacute;rculo social en el que no necesariamente se conocen de forma personal (6). La integraci&oacute;n en grupos de colaboraci&oacute;n parece ser un prerrequisito de &eacute;xito de la ciencia moderna, puesto que aporta, entre otros, los siguientes beneficios:</p>    <p> 1. Permite el intercambio de propuestas previas al desarrollo de nuevos estudios. La multiplicidad de puntos de vista fortalece los argumentos y reduce los errores.</p>    <p> 2. Se obtiene ayuda, asesoramiento, entrenamiento o consejo de otros expertos, ejerciendo como foro de educaci&oacute;n y socializaci&oacute;n para los nuevos cient&iacute;ficos. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 3. La discusi&oacute;n de temas enfocados bajo distintas perspectivas estimula a los participantes. Se progresa m&aacute;s r&aacute;pidamente.</p>    <p> 4. Se pueden abordar proyectos de mayor trascendencia. </p>    <p> 5. Aumenta la eficiencia en la consecuci&oacute;n de objetivos comunes. Promueve la sana competitividad.</p>    <p> 6. Ofrece a sus integrantes mayor posibilidad de participaci&oacute;n simult&aacute;nea en diversos proyectos.</p>    <p> 7. Se intensifica la productividad. Seg&uacute;n la ley de distribuci&oacute;n hiperb&oacute;lica de ventaja acumulativa (7), el &eacute;xito genera &eacute;xito (cuantos m&aacute;s trabajos ha publicado un autor o grupo, m&aacute;s facilidad parece tener para producir otros).</p>    <p> 8. Razones econ&oacute;micas: mayor capacidad para obtener financiaci&oacute;n de proyectos. Posibilidad de compartir recursos materiales.</p>    <p> 9. Razones sociales: mayor probabilidad de alcanzar visibilidad y prestigio, mediante el reconocimiento de sus pares. </p>    <p> 10. Y&hellip; ¿por qu&eacute; no? Satisfacer la curiosidad y el inter&eacute;s intelectual de una forma m&aacute;s entretenida y placentera.</p>    <p> Finalmente, el art&iacute;culo que nos presentan Monsalve y cols. hace merecidamente visibles a quienes han mancomunado su esfuerzo para acrecentar el progreso de la algiolog&iacute;a espa&ntilde;ola.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>E. Figueredo</b></p>     <p>Hospital Torrec&aacute;rdenas. Almer&iacute;a    <br> <a href="mailto:eduardofigueredo@hotmail.com">eduardofigueredo@hotmail.com</a></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><b>BIBLIOGRAFÍA</b></p>     <p>1. Davenport E, Cronin B. Who dunnit? Metatags and hyperauthorship. JASIST 2001; 52 (9): 770-3.</p>     <p>2. Cronin, B. Hyperauthorsip: A postmodern perversion or evidence of a structural shift in scholarly communication practices? JASIST 2001; 52: 558-69.</p>     <p>3. Figueredo E. &iexcl;L&eacute;ame!&hellip; Informaci&oacute;n para los autores. Rev Esp Anestesiol Reanim 2004; 51: 357-9.</p>     <p>4. Monsalve V, Cerd&aacute; G, de Andr&eacute;s J. Diez a&ntilde;os de investigaci&oacute;n en la Revista de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Dolor: an&aacute;lisis de los grupos de trabajo. Rev Soc Esp del Dolor 2004; 11: 335-44.</p>     <p>5. Fern&aacute;ndez Baena M, Garc&iacute;a Pena AM. Estudio bibliom&eacute;trico de los art&iacute;culos publicados en la Revista Espa&ntilde;ola de Anestesiolog&iacute;a y Reanimaci&oacute;n en el periodo 1996-2001. Rev Esp Anestesiol Reanim 2003; 50: 4-12.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Crane D. Invisible Colleges. Diffusion of knowledge in scientific communities. The Chicago University Press, 1972.</p>     <p>7. De Solla Price DJ. A general theory of bibliometric and other cumulative advantage processes. JASIS 1976; 27: 292-306.</p>       ]]></body>
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