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<journal-title><![CDATA[Revista de la Sociedad Española del Dolor]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Por qué las Unidades del Dolor deben ser multidisciplinarias?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín Servicio de Neurocirugía y Unidad del Dolor Crónico ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size=5>Editorial</font></b></p> <hr color="#000000">     <p>&nbsp;</p>     <p><i><b><font size=5>¿Por qu&eacute; las Unidades del Dolor deben ser multidisciplinarias?</font></b></i></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Las razones por las cuales las Unidades del Dolor deben ser multidisciplinarias son muchas y variadas y las podemos dividir entre otras en: hist&oacute;ricas, taxon&oacute;micas, curriculares, fundacionales y funcionales.</p>     <p>Las razones hist&oacute;ricas se obtienen de los libros publicados por Bonica en los a&ntilde;os 1953 y 1990 (1,2), en los que ya se hac&iacute;a referencia expl&iacute;cita a la necesidad de la multidisciplinaridad de las Unidades del Dolor debido a la complejidad en los s&iacute;ndromes dolorosos que se ten&iacute;an que resolver y las implicaciones neuroanat&oacute;micas, neuroqu&iacute;micas y psicol&oacute;gicas de los diferentes s&iacute;ndromes dolorosos. El tiempo le ha dado la raz&oacute;n sin ninguna discusi&oacute;n.</p>    <p> Desde el punto de vista taxon&oacute;mico la necesidad de una clasificaci&oacute;n de los distintos s&iacute;ndromes de dolor cr&oacute;nico en los que participaban distintas especialidades m&eacute;dicas ya fue solicitado por Bonica en 1979 en un "Editorial" en la revista <i> Pain</i> (3), con la finalidad de que fuera &uacute;til a todos aquellos investigadores que trabajaran en este campo. Seg&uacute;n Bonica, aunque las definiciones no fueran perfectas, al menos ser&iacute;an m&aacute;s &uacute;tiles que la torre de Babel en que se encontraban los investigadores a en aquella &eacute;poca a la hora de definir y clasificar el dolor. La clasificaci&oacute;n no deb&iacute;a ser definitiva y cerrada sino todo lo contrario, permitiendo su modificaci&oacute;n en funci&oacute;n de los avances que se produjeran en la materia. </p>    <p> Los especialistas involucrados en el campo del estudio y manejo del dolor deb&iacute;an contar con una clasificaci&oacute;n que permitiera por un lado ordenar su propios datos, identificar diferentes enfermedades y s&iacute;ndromes y poder comparar sus experiencias con otros investigadores. Los estudios epidemiol&oacute;gicos, etiol&oacute;gicos, pron&oacute;sticos y el desarrollo de conductas terap&eacute;uticas adecuadas dependen de que exista una correcta clasificaci&oacute;n el&iacute;nica aceptada por todas las partes involucradas. Adem&aacute;s, los servicios m&eacute;dicos se benefician de la existencia de una sistematizaci&oacute;n en los diagn&oacute;sticos. En la medicina privada en general, era preciso contar con clasificaciones homologadas que permitieran el pago de los servicios prestados por entidades m&eacute;dicas o por m&eacute;dicos con ejercio libre (4).</p>     <p>Est&aacute; completamente asumido actualmente que el dolor cr&oacute;nico es diferente al dolor agudo. As&iacute;, el dolor cr&oacute;nico, es aquel que se extiende m&aacute;s all&aacute; del tiempo normal de curaci&oacute;n de un determinado cuadro m&eacute;dico. Generalmente dura m&aacute;s de seis meses. En la cl&iacute;nica diaria, el punto de inflexi&oacute;n entre un dolor agudo y cr&oacute;nico se encuentra en los tres meses. Desde el punto de vista de la investigaci&oacute;n, se considera dolor cr&oacute;nico a todo aquel que persiste a los seis meses.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Muchos s&iacute;ndromes de dolor cr&oacute;nico son tratados como tal aunque su causa original no haya curado. Como ejemplos destacan la osteoartritis, artritis reumatoide, estenosis del canal raqu&iacute;deo, atrapamientos nerviosos y los carcinomas metast&aacute;ticos. Adem&aacute;s, el descubrimiento de la plasticidad neuronal en respuesta a las lesiones del sistema nervioso indica que el tiempo normal de curaci&oacute;n puede prolongarse m&aacute;s all&aacute; de lo esperado. Algunas de esas lesiones no pueden ser detectadas actualmente incluso por los m&eacute;todos m&aacute;s modernos de im&aacute;genes m&eacute;dicas (4).</p>    <p> La clasificaci&oacute;n del dolor cr&oacute;nico realizada por la <i> International Association for the Study of Pain</i> (IASP), en su segunda edici&oacute;n del a&ntilde;o 1994 (4), destacaba ya c&oacute;mo otras sociedades m&eacute;dicas tambi&eacute;n hab&iacute;an realizado un esfuerzo clasificador de las enfermedades que causaban dolor cr&oacute;nico. As&iacute;, en 1962, el <i> Ad Hoc Committee on Headache of The American Medical Association</i> edit&oacute; una clasificaci&oacute;n extensa de los distintos tipos de cefaleas (5). Igualmente, en 1973, la <i> American Rheumatism Association</i>, public&oacute; su clasificaci&oacute;n de s&iacute;ndromes dolorosos relacionados con su especialidad (6).</p>    <p> En un intento por tener un lenguaje com&uacute;n entre las diferentes especialidades en el campo del dolor, Merskey public&oacute;, en 1983 en el libro de ponencias del <i> "Third World Congress on Pain&quot;</i>, un art&iacute;culo que fue capital para la unificaci&oacute;n de los s&iacute;ndromes dolorosos (7).</p>    <p> Si se estudian todas las publicaciones referenciadas hasta el momento en este "editorial", se observa c&oacute;mo el manejo del dolor cr&oacute;nico es siempre multidisciplinar siendo imposible que una sola persona, y mucho menos una especialidad, abarque el inmenso campo del dolor cr&oacute;nico.</p>    <p> Una mirada al <i> "Core Curriculum For Profesional Education in Pain"</i> en su segunda edici&oacute;n (8), editado igualmente por la IASP en 1997, nos indica c&oacute;mo lo temas para la formaci&oacute;n de especialistas en tratamiento del dolor abarcan desde la anatom&iacute;a y farmacolog&iacute;a hasta la &eacute;tica en el manejo e investigaci&oacute;n del dolor. Los especialistas que fueron consultados eran de diferentes ramas de la medicina y la cirug&iacute;a. En este grupo destacan en un n&uacute;mero muy superior los Anestesi&oacute;logos, lo que ha podido dar lugar a concepciones diferentes en Espa&ntilde;a de lo que deber&iacute;an ser las Unidades del Dolor como veremos m&aacute;s adelante.</p>    <p> En 1996 la IASP publica un libro titulado <i> Pain Treatment Centers at a Crossroads: A Practical and Conceptual Reappraisal</i>, editado por un psiquiatra (Mitchell Cohen) y un neurocirujano (James Campbell) (9). En &eacute;l, se puede observar c&oacute;mo los distintos cap&iacute;tulos son escritos por especialistas de diferentes especialidades m&eacute;dicas. La Anestesiolog&iacute;a, la Medicina Interna, la Neurobiolog&iacute;a, la Neurocirug&iacute;a, la Neurolog&iacute;a, la Psicolog&iacute;a, la Psiquiatr&iacute;a y la Rehabilitaci&oacute;n, participan en los centros de tratamiento del dolor. Un dato que debo destacar como neurocirujano es que en este libro se describe c&oacute;mo ya en 1975 se cre&oacute; en el Hospital John Hopkins de Baltimore el <i> Multidisciplinary Pain Center</i> dirigido por el neurocirujano Donlin Long, integrando ya la psicolog&iacute;a y la psiquiatr&iacute;a en el organigrama del centro. La multidisciplinaridad ya es destacada desde esas fechas y se hace &eacute;nfasis especial en que los m&eacute;dicos que manejan pacientes con dolor cr&oacute;nico deben tener los suficientes conocimientos para realizar diagn&oacute;sticos y t&eacute;cnicas intervencionistas y que todas estas habilidades deber&iacute;an ser integradas en un programa espec&iacute;fico de entrenamiento. Se establec&iacute;a que al campo del manejo del dolor se pod&iacute;a llegar por diferentes v&iacute;as pero el entrenamiento espec&iacute;fico postgrado era obligatorio.</p>    <p> Llegados a este punto debemos analizar la situaci&oacute;n que hemos tenido en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y hacia d&oacute;nde nos dirigimos en la actualidad.</p>    <p> La primera Unidad "oficial creada en Espa&ntilde;a fue la "Unidad para el Estudio y Tratamiento del Dolor" del Hospital 12 de Octubre en Madrid y se cre&oacute; con car&aacute;cter multidisciplinar por una disposici&oacute;n de la Direcci&oacute;n General del Insalud de 28 de noviembre de 1981, siendo su primer director el Dr. Jos&eacute; Luis Madrid Arias. Este camino que abr&iacute;a las posibilidad de nuevas unidades no se continu&oacute; por diferentes razones. La primera, a mi juicio, la insensibilidad de las Direcciones M&eacute;dicas y las Gerencias de aquella &eacute;poca en la mayor&iacute;a de la red hospitalaria del estado, que no estaban dispuestas a facilitar zonas espec&iacute;ficas del hospital para ubicar las unidades y menos a "liberar facultativos", "principalmente anestesi&oacute;logos", para que aportaran su trabajo en este campo. La segunda raz&oacute;n fue la adopci&oacute;n inmediata de la idea de las Unidades del Dolor por parte de los Servicios de Anestesia y Reanimaci&oacute;n que a&ntilde;adieron r&aacute;pidamente el t&eacute;rmino de "Terapia del Dolor" para definir su especialidad, aunque esto no fue ni ha sido nunca admitido como titulaci&oacute;n oficial. Al mismo tiempo los neurocirujanos, que en aquella &eacute;poca eran un n&uacute;mero importante, dedicados al campo del dolor cr&oacute;nico con las t&eacute;cnicas ablativas al uso y el despegue incipiente de la neuroestimulaci&oacute;n medular y cerebral y la infusi&oacute;n espinal de morfina para el dolor oncol&oacute;gico, dado el empuje de los anestesi&oacute;logos, comenzaron a abandonar el barco com&uacute;n o se atrincheraron en sus servicios.</p>    <p> La Sociedad Espa&ntilde;ola del Dolor (SED) que naci&oacute; posteriormente gracias al empuje de varios anestesi&oacute;logos y neurocirujanos, en un n&uacute;mero bastante paritario si no recuerdo mal en el acto fundacional en Madrid el 20 de Mayo de 1990, lo hizo siguiendo (copiando y traduciendo) los estatutos de la IASP, defini&eacute;ndose por lo tanto como una sociedad multidisciplinaria. No obstante, como ya se ha mencionado, varios condicionamientos evitaron que se cumplieran las l&iacute;neas maestras definidas por la IASP y de la que la SED era el cap&iacute;tulo Espa&ntilde;ol.</p>    <p> Hasta hace muy poco tiempo, las Juntas Directivas de la SED, integradas mayoritariamente por Anestesi&oacute;logos (Jefes de Servicio de Anestesia o Jefes de Unidad), no contemplaban llevar a sus &uacute;ltimas consecuencias el mandato de la IASP, que hac&iacute;a menci&oacute;n expl&iacute;cita a la multidisciplinaridad de las mismas, lo que permitir&iacute;a que el "Jefe de la Unidad" pudiera ser cualquier facultativo integrado en el equipo, sin que inevitablemente fuera "un anestesi&oacute;logo designado", o el Jefe del Servicio de Anestesiolog&iacute;a y Reanimaci&oacute;n correspondiente. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Afortunadamente, la raz&oacute;n se ha impuesto finalmente y las &uacute;ltimas Juntas Directivas de la SED, representadas en sus Presidentes y Secretarios, apoyan al m&aacute;ximo nivel la multidisciplinaridad de las actuales unidades del dolor. Para ello, han efectuado una inmensa labor personal e institucional a todos los niveles: primero para conseguir el reconocimiento de las Unidades dentro de los hospitales p&uacute;blicos; segundo, conseguir su dotaci&oacute;n y autonom&iacute;a de gesti&oacute;n, as&iacute; como definir los distintos modelos de Unidades del Dolor que podr&aacute;n ser acreditadas en Espa&ntilde;a; y finalmente, preconizar la "independencia" absoluta de cualquier servicio o departamento. Queda muy claro no obstante para el futuro, que los anestesi&oacute;logos tendr&aacute;n siempre un protagonismo preponderante en las "nuevas unidades" dada la preparaci&oacute;n m&eacute;dica e intervencionista de su especialidad y el n&uacute;mero tan elevado de nuevos especialistas formados cada a&ntilde;o. No obstante, otros especialistas en virtud de su liderazgo o preparaci&oacute;n cient&iacute;fica podr&aacute;n optar a dirigir esa nuevas unidades del dolor cr&oacute;nico.</p>    <p> Recientemente se ha presentado en el Ministerio de Sanidad una propuesta de "&Aacute;rea de Capacitaci&oacute;n Multidisciplinar en Tratamiento del Dolor", firmada por varias sociedades cient&iacute;ficas como son: la Sociedad Espa&ntilde;ola del Dolor (SED), la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurocirug&iacute;a (SENEC), la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina General (SEMERGEN), la Sociedad Espa&ntilde;ola de Rehabilitaci&oacute;n y la Sociedad Espa&ntilde;ola de Reumatolog&iacute;a (SER). Este proyecto lo que viene a confirmar es la aceptaci&oacute;n definitiva de los postulados de la IASP mencionados a lo largo de este editorial, as&iacute; como la necesidad de que exista un programa de formaci&oacute;n espec&iacute;fico postgrado y postespecialidad a desarrollar en "Unidades Acreditadas" (10), que permita alcanzar un nivel uniforme de conocimientos de todos aquellos especialistas que quieran dedicarse fundamentalmente al manejo del dolor cr&oacute;nico.</p>    <p> En definitiva, no creo haber llegado a ninguna conclusi&oacute;n, sino que me he limitado exponer lo que ya hace muchos a&ntilde;os otros ya definieron y muy posiblemente nosotros, o los que nos precedieron, no supieron ver o no pudimos materializarlo. La multidisciplinaridad de las Unidades del Dolor Cr&oacute;nico es una obviedad actualmente y estamos llamados todos los miembros de la SED, directivos o no, a luchar por ella con todas nuestras fuerzas por el bien exclusivo de nuestros pacientes actuales y futuros.</p>      <p align="right">    <br> <b>F. J. Robaina</b></p>      <p align="right">Servicio de Neurocirug&iacute;a y Unidad del Dolor Cr&oacute;nico.    <br> Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negr&iacute;n.    <br> Las Palmas de Gran Canaria</p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Bonica JJ. The Management of Pain. Philadelphia: Lea and Febiger, 1953.</p>    <p>2. Bonica JJ. The Management of Pain. 2nd ed. Philadelphia: Lea and Febiger, 1990.</p>    <p>3. Bonica JJ. The neded of a taxonomy (editorial). Pain 1979; 6: 247-52.</p>    <p>4. Classification of Chronic Pain. Descriptions of chronic pain syndromes and definition of pain terms. 2nd ed. IASP Press, 1994.</p>    <p>5. Friedman AP, Finley KH, Graham JR, Kunkle CE, Ostfeld MO, Wolff HG. Classification of headache. Special report of the Ad Hoc Committee. Arch Neurol 1962; 6: 173-6.</p>    <p>6. American Rheumatism Association. Primer on the Rheumatic Diseases. 7th ed. Prepared by a Committee of the American Rheumatism Association Section of the Arthritis Foundation. Reprinted from GP. Rodman, C. McEwan and S.L. Wallace. eds. JAMA, 1973; 5 (Supl.): 224.</p>    <p>7. Merskey H. Development of a universal language of pain syndromes. In: Bonica JJ, Limblond U, Iggo A, eds. Proceedings of The Third World Congress on Pain. Advances in Pain Research and Therapy. Vol. 5. New York: Raven Press, 1983. p. 37-52.</p>    <p>8. Fields HL. Core Curriculum For Professional Education in Pain. 2nd ed. Task Force on Professional Education. IASP Press, 1995; 7.</p>    <p>9. Cohen MJ, Campbell JN, ed. Pain Treatment Centers at a Crossroads: a practical and conceptual reappraisal. Progress in Pain Research and Management. IASP Press, 1996.</p>    <p>10. Bases de la SED para la Acreditaci&oacute;n de las Unidades de Tratamiento del Dolor. Rev Soc Esp del Dolor 2004; 11: 461-4.</p>      ]]></body>
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