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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Puerta del Mar Servicio de Anestesia, Reanimación y Unidad del Dolor ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size=5><b>EDITORIAL</b></font></p> <hr color="#000000">     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size=5><i>El tratamiento del dolor como un derecho de todos</i></font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Actualmente, se puede considerar al dolor como la mayor preocupaci&oacute;n sanitaria en todo el mundo. El escal&oacute;n entre los conocimientos de la fisiopatolog&iacute;a del dolor y su tratamiento aplicado a todas las capas poblacionales del mundo es un abismo, y esto, no s&oacute;lo si nos referimos al dolor cr&oacute;nico, sino tambi&eacute;n al dolor agudo. Las causas son m&uacute;ltiples y van desde la cultura, las actitudes, la educaci&oacute;n, las disponibilidades econ&oacute;micas y las disposiciones pol&iacute;ticas.</p>     <p>   En nuestro entorno sanitario, creo que ha pasado ya el tiempo de continuar aceptando el dolor en todas sus facetas como algo inevitable y de pregonar en el vac&iacute;o de las autoridades p&uacute;blicas centradas en aspectos m&aacute;s publicitarios de la sanidad, aunque con menos relevancia para la poblaci&oacute;n general. </p>    <p>   Tenemos por tanto, que cambiar nuestra actitud y empezar a reivindicar el tratamiento del dolor como un derecho inalienable de la persona y por tanto como un deber que debe prestar el Sistema Sanitario en su conjunto y los m&eacute;dicos y resto de personal sanitario, espec&iacute;ficamente. </p>    <p>   Existe ya un aluvi&oacute;n de evidencias que el inadecuado tratamiento del dolor no s&oacute;lo es un problema &eacute;tico o compasivo sino que disminuye la calidad global de vida del paciente que lo sufre y tambi&eacute;n su esperanza de vida. </p>    <p>   Una respuesta a este desaf&iacute;o tiene que ser promovida por las instituciones p&uacute;blicas nacionales y supranacionales que, apoyadas en las sociedades cient&iacute;ficas espec&iacute;ficas, en las Instituciones, en los medios de comunicaci&oacute;n y en todas las entidades que puedan aportar algo al tratamiento del dolor, acepten finalmente que el tratamiento del dolor es un derecho para todos los ciudadanos de este mundo independientemente de su nivel intelectual, acad&eacute;mico o adquisitivo. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los m&eacute;dicos involucrados en el tratamiento del dolor tenemos que considerar que el inadecuado tratamiento del mismo cuando disponemos del conocimiento y los medios para ello, no es una falta &eacute;tica sino una negligencia. </p>    <p>   Con respecto al control del dolor, los m&eacute;dicos debemos procurar que los est&aacute;ndares actuales incluyan la evaluaci&oacute;n y seguimiento del dolor como otra constante vital m&aacute;s y as&iacute; mismo facilitar la comunicaci&oacute;n entre niveles sanitarios para que los m&eacute;dicos de Atenci&oacute;n Primaria puedan consultar o remitir a sus pacientes a las Unidades de Dolor espec&iacute;ficas. </p>    <p>   Finalmente, el &uacute;ltimo de los problemas por el cual el tratamiento del dolor sigue siendo inadecuado en el mundo es la escasez de Unidades de Tratamiento del Dolor Multidisciplinarias que existen. La Sociedad Espa&ntilde;ola del Dolor est&aacute; promoviendo una campa&ntilde;a para que existan Unidades de Dolor en todos los hospitales espa&ntilde;oles y se implanten sistemas de coordinaci&oacute;n con las Unidades de Atenci&oacute;n Primaria que permitan que el tratamiento del dolor constituido como derecho del ciudadano pueda ser ejercido adecuadamente. </p>     <p align="right">       <br>   <b>L. M. Torres</b> </p>     <p align="right">   Servicio de Anestesia, Reanimaci&oacute;n y Unidad del Dolor.    <br>   Hospital Universitario Puerta del Mar. C&aacute;diz </p>      ]]></body>
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