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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b><a name="top"></a>¿Se sostiene la Escalera Analg&eacute;sica de la OMS?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>It is sustainable the WHO analgesic ladder?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Romero<SUP>1</SUP>, R. G&aacute;lvez<SUP>2</SUP>, S. Ruiz<SUP>3</SUP></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><SUP>1</SUP>MFyC adjunto. Unidad del Dolor y Cuidados Paliativos.    <br> <SUP>2</SUP>Anestesi&oacute;logo. Coordinador Unidad del Dolor y Cuidados Paliativos.    <br> <SUP>3</SUP>Anestesi&oacute;logo adjunto. Unidad del Dolor y Cuidados Paliativos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Servicio de Anestesiolog&iacute;a. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Granada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#back">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando fue "construida" la escalera analg&eacute;sica por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (Ginebra 1984) y publicada su gu&iacute;a en 1986, el equipo de dise&ntilde;adores (Comit&eacute; de Expertos Internacionales), en su documento sobre Alivio del Dolor en el C&aacute;ncer intentaban introducir, sobre todo en los pa&iacute;ses m&aacute;s subdesarrollados, unas pautas de actuaci&oacute;n encaminadas al control del c&aacute;ncer. Oscilaban desde medidas eficaces de diagn&oacute;stico precoz, tratamientos curativos, medios efectivos de atenci&oacute;n sanitaria y de personal entrenado. Una de las prioridades era el control del dolor oncol&oacute;gico, donde bastaba un n&uacute;mero "limitado" de medicamentos para aliviar a los pacientes. Los f&aacute;rmacos principales estar&iacute;an situados en tres pelda&ntilde;os consecutivos: 1º escal&oacute;n, &aacute;cido Acetil Salic&iacute;lico utilizaci&oacute;n en el dolor leve; <i>2º </i>escal&oacute;n, code&iacute;na, "opioide d&eacute;bil" en el dolor moderado; y 3º escal&oacute;n, morfina "opioide potente", en dolor severo; permitiendo asociar otros f&aacute;rmacos llamados coadyuvantes en cualquiera de los escalones. La utilizaci&oacute;n de los f&aacute;rmacos en esta escalera vendr&iacute;a determinada por la intensidad del dolor, siguiendo los pelda&ntilde;os en el tiempo de una forma progresiva y por tanto escalonada (1).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La escalera analg&eacute;sica: estaba dise&ntilde;ada para el dolor oncol&oacute;gico, no ten&iacute;a evidencia clínica alguna, se relacionaba principalmente con la intensidad del dolor y destacaba sobre todo, como una excelente herramienta educativa, donde sus resultados se apreciaron muy r&aacute;pidamente (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En estos 21 a&ntilde;os la escalera ha ido creciendo y se ha extendido a todos los pa&iacute;ses, desarrollados y subdesarrollados, sufriendo diferentes modificaciones: ha pretendido abarcar otros tipos de dolor, como el agudo, postoperatorio, irruptivo o el no oncol&oacute;gico. Incluso ha sufrido "obras": se le ha incrementado un 4º escal&oacute;n para el dolor intenso, trat&aacute;ndose con t&eacute;cnicas intervencionistas; se han dise&ntilde;ado rampas paralelas, incluso se le ha adjudicado una barandilla donde apoyarse y dar un soporte emocional y de comunicaci&oacute;n, como ha sucedido en el marco de los cuidados paliativos. Todo esto junto con la aparici&oacute;n de m&uacute;ltiples, ya no "limitados", f&aacute;rmacos analg&eacute;sicos que presentan distintas formas de actuaci&oacute;n y sobre todo, con un mayor conocimiento de los mecanismos etiopatol&oacute;gicos del dolor, una mayor formaci&oacute;n en dolor, tanto de los especialistas dedicados al dolor (unidades del dolor, unidades de cuidados paliativos), como en el resto de profesionales sanitarios, y un abordaje m&aacute;s efectivo por parte de los m&eacute;dicos de Atenci&oacute;n Primaria, (AP). Esto ha hecho, que la escalera, con el paso del tiempo, sufra unas "fisuras" y tenga la necesidad de ser restaurada, modelada o modificada actualmente.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El alivio del dolor es un derecho adquirido por el paciente, su dolor lo indica el paciente y lo que nos demanda es una actuaci&oacute;n eficaz y r&aacute;pida, la eficacia la tenemos con los f&aacute;rmacos actuales y la rapidez puede que nos la retrase el seguir unos pelda&ntilde;os no muy justificados. Es por tanto el tiempo, el que marca la decisi&oacute;n terap&eacute;utica y si para aliviarlo r&aacute;pidamente hay que suministrar f&aacute;rmacos m&aacute;s potentes, lo correcto son utilizarlos. Puede ser la hora de prescindir de escalones y de tipo de f&aacute;rmacos administrados secuencialmente en el tiempo: antiinflamatorios- opioides "d&eacute;biles"-opioides "potentes",... buscando el f&aacute;rmaco de potencia adecuada para aliviar un dolor determinado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las dos variables que marcaban la escalera analg&eacute;sica eran la intensidad &aacute;lgica y el tiempo escalonado. En esta aparici&oacute;n de nueva farmacolog&iacute;a analg&eacute;sica que ha ido sucedi&eacute;ndose en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, se observa que en el primer escal&oacute;n, los AINEs, no han tenido grandes cambios, salvo la introducci&oacute;n al mercado de los Coxibs. Deben ser usados con la mayor cautela: dosis eficaces y reducidas, durante el menor tiempo posible y en funci&oacute;n de los factores de riesgo cardiovascular y gastrointestinal de cada paciente. En el segundo pelda&ntilde;o la code&iacute;na contin&uacute;a, aunque en ocasiones limitadas por sus efectos secundarios, y la gran novedad, el tramadol, f&aacute;rmaco que bien manejado ha sido y es muy utilizado en el dolor moderado y que ha contribuido durante tiempo a "retrasar" el paso al tercer pelda&ntilde;o. Este tercero s&iacute; ha tenido una gran avalancha de nuevos f&aacute;rmacos de opioides "potentes" que se han puesto al lado y compitiendo con la morfina. Excelentes f&aacute;rmacos como buprenorfina, fentanilo, hidromorfona, oxicodona, metadona, meperidina, etc. y sobre todo el mecanismo de administraci&oacute;n variable de estos f&aacute;rmacos: soluciones, comprimidos, c&aacute;psulas, ampollas, parches transd&eacute;rmicos, transmucosa oral, PCA transd&eacute;rmico electr&oacute;nico (de nueva aparici&oacute;n),etc..as&iacute; como las presentaciones en las que podemos administrar dosis m&iacute;nimas, equianalg&eacute;sicas, de forma graduada y exponencial, han determinado que estos f&aacute;rmacos "bajen" de forma natural hacia el segundo escal&oacute;n, se instauren y alivien dolores moderados, con peque&ntilde;as dosis, o algias intensas a dosis m&aacute;s altas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El tiempo que marcaba la escalera analg&eacute;sica parece que se ha detenido a consecuencia de las nuevas y distintas presentaciones de f&aacute;rmacos analg&eacute;sicos que brinda la industria farmac&eacute;utica. No hay evidencia clara en los trabajos publicados sobre la rapidez del alivio del dolor al usar la escalera en el dolor oncol&oacute;gico, pero con la bajada al <i>2º </i>escal&oacute;n de f&aacute;rmacos opioides "potentes", se asegura la r&aacute;pida instauraci&oacute;n del alivio ante dolores que se manifiestan inicialmente con una intensidad alta, garantizando por tanto que el paciente no va a sufrir dolor mientras se va progresando en la escalera, seg&uacute;n indican diferentes autores en sus trabajos (3,4). El manejo de estos mismos f&aacute;rmacos en el <i>2º </i>escal&oacute;n pueden contribuir a no variarlos, producir menos efectos adversos y dar una mayor satisfacci&oacute;n a los pacientes, (5). Este paso puede favorecer el trabajo de los especialistas en dolor o los paliativistas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En el dolor de procedencia oncol&oacute;gica el segundo escal&oacute;n puede estar anulado por el manejo r&aacute;pido de los opioides potentes a dosis bajas, progresando a dosis m&aacute;s altas seg&uacute;n aumento del dolor. Los AINEs, junto al uso condicional de los coadyuvantes continuar&iacute;an en un primer escal&oacute;n fijados por la intensidad del dolor leve, y en ambos escalones cabe la posibilidad de utilizar estas t&eacute;cnicas m&aacute;s invasivas (bloqueos nerviosos, utilizaci&oacute;n de la v&iacute;a intratecal...) en un intento de aliviar el 10 al 30% de pacientes que no pueden ser controlados seg&uacute;n la escalera (6). Si bien queda patente que en el paciente paliativo avanzado la utilizaci&oacute;n de estas t&eacute;cnicas est&aacute;n restringidas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, en el dolor agudo y dolor postoperatorio, conocida su etiolog&iacute;a, la escalera no sirve, y aqu&iacute; es la intensidad del dolor la que marca principalmente el tipo de f&aacute;rmaco, precisando un control inmediato y r&aacute;pido, seguido de una evaluaci&oacute;n continua que nos marca el regreso a f&aacute;rmacos de mayor a menor potencia analg&eacute;sica, as&iacute; como el cambio de v&iacute;a de administraci&oacute;n e incluso admite el abordaje con infiltraciones o bloqueos nerviosos. El concepto est&aacute; perfectamente definido como "ascensor analg&eacute;sico" (7).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el dolor cr&oacute;nico no oncol&oacute;gico, la escalera puede seguir sirviendo con su segundo escal&oacute;n y con el tramadol como f&aacute;rmaco estrella, el que retrase la utilizaci&oacute;n de opioides fuertes que podr&aacute;n y deber&aacute;n usarse si la intensidad del dolor aumenta o no es controlado (8), sobre todo en el marco de AP. La intensidad del dolor, as&iacute; como su etiolog&iacute;a y el conocimiento de los aspectos psicol&oacute;gicos y sociales del enfermo, son los pilares b&aacute;sicos en el abordaje del dolor cr&oacute;nico, por lo que la utilizaci&oacute;n de opioides potentes, debe estar correctamente indicada. Es primordial una evaluaci&oacute;n continua del dolor hasta que est&eacute; controlado. Los m&eacute;dicos de AP deben conocer el manejo de los f&aacute;rmacos analg&eacute;sicos y su rapidez en controlar el dolor cr&oacute;nico con los f&aacute;rmacos m&aacute;s adecuados, dentro del contexto global del paciente. El retraso en el alivio de dolor y la derivaci&oacute;n a las unidades del dolor incide en que estos pacientes pasen a ser tratados con opioides potentes.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el dolor de tipo neurop&aacute;tico tampoco es v&aacute;lida la aplicaci&oacute;n de la cl&aacute;sica escalera analg&eacute;sica de la OMS, donde los f&aacute;rmacos antiepil&eacute;pticos y antidepresivos van a marcar las pautas, los AINEs no son v&aacute;lidos act&uacute;an como coadyuvantes (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para finalizar, se podr&iacute;an proponer las siguientes reflexiones:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">1º. La escalera analg&eacute;sica de la OMS no es v&aacute;lida para todos los tipos de dolor. Ha llegado el momento de saber diferenciar los tipos de dolor: nociceptivo y neurop&aacute;tico y adecuar el tipo de f&aacute;rmaco que act&uacute;e con m&aacute;s efectividad, por tanto independientemente del marcado por la escalera analg&eacute;sica. En el dolor neurop&aacute;tico los f&aacute;rmacos estar&iacute;an empleados en funci&oacute;n de la etiolog&iacute;a del dolor, pero estar&iacute;an ligados a los antiepil&eacute;pticos y antidepresivos, En el dolor agudo y dolor postoperatorio la utilizaci&oacute;n del f&aacute;rmaco vendr&iacute;a indicada por la intensidad del dolor, "ascensor analg&eacute;sico". Intensidad y etiolog&iacute;a del dolor va a determinar el f&aacute;rmaco a utilizar.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2"><i>2º. </i>La escalera analg&eacute;sica de la OMS, se mantiene v&aacute;lida para el dolor cr&oacute;nico, modificando o anulando el <i>2º</i>escal&oacute;n para el tratamiento del dolor de car&aacute;cter oncol&oacute;gico y permitiendo en muchas ocasiones los tres escalones en el dolor cr&oacute;nico no oncol&oacute;gico, pero en cualquier caso, priorizando el f&aacute;rmaco en funci&oacute;n de la intensidad &aacute;lgica y manejando los opioides fuertes si la intensidad del dolor as&iacute; lo establece, sin paso previo por AINEs o los opi&aacute;ceos d&eacute;biles.</font></p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"><b>Bibliografía</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. World Health Organizadon. C&aacute;ncer Pain Relief. Geneva, Switzerland: World Health Organization. 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857244&pid=S1134-8046200800010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Ventafridda V, Tamburini M, Caraceni A, De Conno F, Naldi FA. Validation study of fhe WHO method for c&aacute;ncer pain relief. C&aacute;ncer 1987; 59: 850-856.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857245&pid=S1134-8046200800010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Eisenberg E, Berkey CS, Carr DB, Reder R. Efficacy and safety of nonsteroidal antiinflammatory drugs for c&aacute;ncer pain: a meta-analysis. J Clin Oncol. 1994; 12: 2756-2765.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857246&pid=S1134-8046200800010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. McNicol E, Stassels S, Goudas L. Nonsteroidal AntiInflamatory Drugs. Alone or combined wifh opioids, for c&aacute;ncer pain: a systematic review. J Clin Oncol 2004; 22: 1975-1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857247&pid=S1134-8046200800010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Marinangeli F, Ciccozzi A, Leonardis M, Aloisio L, Mazzei A, Paladini A, Porzio G. et al. Use of strong opioids in advanced c&aacute;ncer pain: A randomized trial. J Pain Symptom Manage 2004; 27: 409-416.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857248&pid=S1134-8046200800010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Pain. International Association for the Study of Pain<sup>&reg;</sup>. Time to Modify the WHO Analgesic Ladder?. Volume XIII, No. 5 December 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857249&pid=S1134-8046200800010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Torres LM, Calder&oacute;n E, Pernia A, Mart&iacute;nez-V&aacute;zquez J, Mic&oacute;, JA. De la escalera al ascensor. Rev. Soc. Esp. Dolor 9: (2002); 5 : 289-290.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857250&pid=S1134-8046200800010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Utilizaci&oacute;n de opioides en dolor cr&oacute;nico no oncol&oacute;gico. Gu&iacute;as clínicas de la SED. Sociedad Espa&ntilde;ola del Dolor.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857251&pid=S1134-8046200800010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. G&aacute;lvez R, Ruiz S, Romero J. Propuesta de nueva Escalera Analg&eacute;sica para el dolor neurop&aacute;tico. Rev Soc Esp Dolor 13 (2006); 6: 377-380.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4857252&pid=S1134-8046200800010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/dolor/v15n1/seta.gif" width="15" height="17"></a><font face="Verdana" size="2"><b><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <BR> J. Romero    <BR> <A HREF="mailto:jcotelo@mixmail.com">jcotelo@mixmail.com</A>    <BR> Financiaci&oacute;n: Ninguna    <BR> Conflictos de inter&eacute;s: No declarados</font></p>       ]]></body><back>
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