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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hiperalgesia asociada al tratamiento con opioides]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Opioid induced hyperalgesia is a paradoxical reaction characterized by an enhanced perception of pain related to the use of these drugs in the absence of disease progression or withdrawal syndrome. In contrast to cases of tolerance, defined as the loss of analgesic potency during prolonged use of opioids, no improvement is seen with dose escalation. Opioid induced hyperalgesia could be manifested in the context of maintenance dosing and withdrawal, at very high or escalating doses, and at ultra-low doses. To establish a differential diagnosis is important to consider that increasing the dose may produce a temporary improvement in patients with tolerance but not in those who develop hyperalgesia. Pathogenesis of this phenomenon is not well defined, but there are several experimental studies in animal models and in humans that have shown that hyperalgesia is not triggered by a single factor. Proposed mechanisms include: NMDA receptor mediation, modulation by the calcium/calmodulin protein kinase, the increase in the number of nociceptors or excitatory neurotransmitters release. There are different treatment strategies available, such as the reduction in the dose of opioid used, opioid rotation or association of other analgesic. Other options are NMDA receptor antagonists or combination therapy with COX-2 inhibitors. In this paper we review recent advances in the understanding of the underlying mechanisms, clinical studies and available treatment strategies.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><a name="top"></a><font face="Verdana" size="2"><b>REVISIÓN MBA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Hiperalgesia asociada al tratamiento con opioides</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Opioid-induced hyperalgesia</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>A. Gil Mart&iacute;n, M. Moreno Garc&iacute;a, J. S&aacute;nchez-Rubio Ferr&aacute;ndez y T. Molina Garc&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Farmacia. Hospital Universitario de Getafe. Madrid</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">    <p><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La hiperalgesia inducida por opioides es una reacci&oacute;n parad&oacute;jica caracterizada por una percepci&oacute;n intensificada de dolor relacionada con el uso de estos medicamentos en ausencia de progresi&oacute;n de la enfermedad o de s&iacute;ndrome de retirada. A diferencia de los casos de tolerancia, definida como p&eacute;rdida de potencia analg&eacute;sica durante el uso prolongado de opioides, no se produce mejor&iacute;a con el escalado de dosis. La hiperalgesia inducida por opioides se ha manifestado en pacientes con dosis de mantenimiento y retirada, pacientes con dosis elevadas o escalado de dosis y pacientes con dosis ultra bajas. Para establecer un diagn&oacute;stico diferencial es importante tener en cuenta que un incremento de dosis puede producir una mejor&iacute;a temporal en pacientes con tolerancia pero no en los que han desarrollado hiperalgesia. La prevalencia de dicho fen&oacute;meno es desconocida, pero puede ser m&aacute;s frecuente de lo esperado y muchas veces no reconocido. El mecanismo subyacente no est&aacute; bien definido, pero existen diversos estudios experimentales tanto en modelos animales como en humanos en los que se observa que la hiperalgesia no est&aacute; desencadenada por un &uacute;nico factor, sino que son muchos los implicados. Entre los mecanismos propuestos destacan: la mediaci&oacute;n del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato) activado por la liberaci&oacute;n presin&aacute;ptica de glutamato, la modulaci&oacute;n por la prote&iacute;na-kinasa de calcio/calmodulina, el aumento en el n&uacute;mero de nociceptores o la liberaci&oacute;n de neurotransmisores excitadores. Se han realizado diversos estudios para describir la expresi&oacute;n y la relevancia de la hiperalgesia inducida por opioides en distintos grupos de pacientes: ex-adictos a opioides en tratamiento de mantenimiento con metadona, en exposici&oacute;n perioperatoria, en voluntarios sanos o en dolor cr&oacute;nico. Existen diferentes estrategias de tratamiento disponibles; entre las m&aacute;s aceptadas se encuentra la reducci&oacute;n en la dosis del opioide utilizado, la rotaci&oacute;n del opioide o la asociaci&oacute;n al tratamiento de otro tipo de analg&eacute;sico. Otras opciones son los antagonistas del receptor NMDA o la terapia combinada con los inhibidores de la COX-2. En el presente trabajo se revisan los avances recientes en el conocimiento de los mecanismos subyacentes que la producen, los estudios cl&iacute;nicos realizados as&iacute; como las diferentes estrategias de tratamiento disponibles.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Hiperalgesia. Opioide. Nocicepci&oacute;n.</font></p> <hr size="1">    <p><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Opioid induced hyperalgesia is a paradoxical reaction characterized by an enhanced perception of pain related to the use of these drugs in the absence of disease progression or withdrawal syndrome. In contrast to cases of tolerance, defined as the loss of analgesic potency during prolonged use of opioids, no improvement is seen with dose escalation. Opioid induced hyperalgesia could be manifested in the context of maintenance dosing and withdrawal, at very high or escalating doses, and at ultra-low doses. To establish a differential diagnosis is important to consider that increasing the dose may produce a temporary improvement in patients with tolerance but not in those who develop hyperalgesia.    <br>Pathogenesis of this phenomenon is not well defined, but there are several experimental studies in animal models and in humans that have shown that hyperalgesia is not triggered by a single factor. Proposed mechanisms include: NMDA receptor mediation, modulation by the calcium/calmodulin protein kinase, the increase in the number of nociceptors or excitatory neurotransmitters release. There are different treatment strategies available, such as the reduction in the dose of opioid used, opioid rotation or association of other analgesic. Other options are NMDA receptor antagonists or combination therapy with COX-2 inhibitors. In this paper we review recent advances in the understanding of the underlying mechanisms, clinical studies and available treatment strategies.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> Hyperalgesia. Opioid. Nociception.</font></p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Introducción</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los analg&eacute;sicos opioides se han utilizado durante siglos para el tratamiento del dolor moderado a severo y constituyen el pilar fundamental de la terapia del dolor cr&oacute;nico, especialmente en pacientes con c&aacute;ncer, aunque actualmente varias sociedades cient&iacute;ficas y gu&iacute;as de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica recomiendan su uso tambi&eacute;n en el dolor cr&oacute;nico no canceroso (1,2). La utilizaci&oacute;n de estos f&aacute;rmacos se ha visto incrementada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas (3), sin embargo, su consumo es variable entre los diferentes pa&iacute;ses con prevalencias de uso que var&iacute;an entre el 4 y el 30 % de la poblaci&oacute;n (4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En ocasiones, el tratamiento con estos f&aacute;rmacos falla, haciendo surgir cuestiones acerca de la capacidad para mantener la eficacia analg&eacute;sica en el tiempo as&iacute; como sobre qu&eacute; mecanismos subyacentes est&aacute;n implicados en el fracaso terap&eacute;utico (5).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, los efectos adversos producidos por f&aacute;rmacos opioides son frecuentes, afectando al 77 % de pacientes con dolor cr&oacute;nico no canceroso, aunque los m&aacute;s comunes son de car&aacute;cter leve, como el desarrollo de n&aacute;useas, estre&ntilde;imiento y somnolencia. Otros efectos adversos que pueden aparecer son: alteraciones del sue&ntilde;o, fatiga, v&oacute;mitos, picor, ansiedad y depresi&oacute;n, cambios endocrinos, boca seca, depresi&oacute;n respiratoria, deficiencia neurocognitiva y efectos cardiovasculares como prolongaci&oacute;n del intervalo QT (6).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En cualquier caso la incidencia de reacciones adversas es variable en funci&oacute;n del medicamento y las dosis empleadas, siendo menor cuando se usan dosis bajas o moderadas, incluso cuando se combinan con benzodiacepinas o antidepresivos (7).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El desarrollo de tolerancia y dependencia tras el uso prolongado de opioides es un efecto claramente establecido en este grupo farmacol&oacute;gico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La <i>tolerancia</i> se define como la p&eacute;rdida de potencia analg&eacute;sica durante el uso prolongado de opioides que conduce a un incremento continuo de los requerimientos de dosis y una disminuci&oacute;n de la eficacia del tratamiento en el tiempo, es decir, se necesita un aumento de dosis para conseguir el mismo efecto farmacol&oacute;gico (8).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La <i>dependencia</i> se caracteriza por la aparici&oacute;n de s&iacute;ndrome de retirada cuando el medicamento se interrumpe bruscamente, cuando la dosis se reduce muy r&aacute;pidamente o cuando se administran antagonistas (9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La <i>hiperalgesia inducida por opioides</i> (HIO) es un resultado no esperado de la terapia con estos f&aacute;rmacos que se caracteriza por una percepci&oacute;n intensificada de dolor relacionada con el uso del medicamento en ausencia de progresi&oacute;n de la enfermedad o de s&iacute;ndrome de retirada. Fue descrita por primera vez en 1870 por Albutt (10). Esta respuesta parad&oacute;jica se manifiesta como una p&eacute;rdida de la eficacia analg&eacute;sica, en ausencia de un nuevo da&ntilde;o tisular o empeoramiento de la enfermedad de base, en general en pacientes en tratamiento cr&oacute;nico con medicamentos opioides que, a diferencia de la tolerancia, empeora con el escalado de las dosis del f&aacute;rmaco (11). Es por tanto una reducci&oacute;n del umbral del dolor respecto a la situaci&oacute;n basal creando un estado de hiperalgesia tras una exposici&oacute;n prolongada a opioides (12). Sin embargo, en ocasiones puede aparecer tambi&eacute;n tras cortos periodos de tratamiento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este dolor at&iacute;pico parece no estar relacionado con los est&iacute;mulos nociceptivos originales y se caracteriza porque el dolor se hace m&aacute;s difuso, cualitativamente menos definido y con una distribuci&oacute;n espacial m&aacute;s amplia (13).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la hiperalgesia se produce una mayor sensibilidad al est&iacute;mulo doloroso mientras que en la alodinia, en sentido estricto, la hipersensibilidad produce sensaci&oacute;n de dolor con est&iacute;mulos inicialmente no dolorosos (<a href="#f1">Fig. 1</a>).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="f1"><img src="/img/revistas/dolor/v21n5/revision1_fig1.jpg" alt="fig1"></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">La HIO se ha definido en 3 diferentes contextos: pacientes con dosis de mantenimiento y retirada, pacientes con dosis elevadas o escalado de dosis y pacientes con dosis ultra bajas (14). Este aspecto del tratamiento con opioides es en ocasiones pasado por alto y sin embargo es de gran importancia ya que puede complicar el curso cl&iacute;nico del tratamiento del dolor.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el presente trabajo se revisan los avances recientes en el conocimiento de los mecanismos subyacentes que la producen, los estudios cl&iacute;nicos realizados para su caracterizaci&oacute;n as&iacute; como las diferentes estrategias de tratamiento disponibles.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Material y métodos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de art&iacute;culos publicados en los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os (2008-2013) relacionados con la HIO mediante b&uacute;squeda en MEDLINE utilizando las palabras clave "<i>hyperalgesia, opioid, allodynia</i>".</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Resultados</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>Diagn&oacute;stico diferencial</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El reconocimiento de la HIO es un reto cl&iacute;nico de dif&iacute;cil respuesta. Se han realizado algunas aproximaciones diagn&oacute;sticas a nivel experimental con el objetivo de determinar el umbral y la tolerancia al dolor tras est&iacute;mulos t&eacute;rmicos y mec&aacute;nicos -Quantitative Sensory Testing (QST) o Prueba cuantitativa sensorial- o solo mediante fr&iacute;o (<i>cold pressor test</i>). Sin embargo su aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica es reducida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En general, puede sospecharse del desarrollo de HIO en pacientes en tratamiento con opioides que experimentan un empeoramiento del dolor. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esta situaci&oacute;n puede deberse a diferentes circunstancias, como el desarrollo de tolerancia al tratamiento, la dependencia en pacientes adictos o el empeoramiento de la enfermedad de base. En cualquier caso, la principal diferencia radica en que el incremento de dosis puede producir una mejor&iacute;a, al menos temporal, en todas las situaciones salvo en la HIO (11).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Epidemiolog&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La prevalencia de la HIO es desconocida. Existen escasos estudios cl&iacute;nicos que hayan explorado la HIO y por otro lado, este efecto puede depender de las caracter&iacute;sticas del opioide utilizado y del paciente. Seg&uacute;n algunos autores, aunque raro, puede ser m&aacute;s frecuente de lo esperado y muchas veces no reconocido (15).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Mecanismo</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El mecanismo de la HIO ha sido explorado con frecuencia tanto en ensayos de investigaci&oacute;n b&aacute;sica como en humanos. La HIO no est&aacute; desencadenada por un &uacute;nico factor, sino que son muchos los implicados y propuestos, incluyendo factores gen&eacute;ticos. La HIO, tolerancia y dolor neurop&aacute;tico pueden compartir mecanismos comunes en un cierto nivel aunque sean fen&oacute;menos distintos. Los mecanismos descritos m&aacute;s importantes son los que se exponen a continuaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Calcio/calmodulina prote&iacute;na kinasa II (CaMKII&alpha;)</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es una serina/treonina prote&iacute;na kinasa regulada por el complejo calcio-calmodulina. La CaMKII&alpha; est&aacute; involucrada en varias cascadas de se&ntilde;alizaci&oacute;n celular y es mediadora importante en los procesos de aprendizaje y memoria. En un estudio en ratones a los cuales se les hab&iacute;a inducido previamente un estado de hiperalgesia y alodinia, la administraci&oacute;n de la mol&eacute;cula KN93 (inhibidor de CaMKII&alpha;) a dosis elevadas, consegu&iacute;a a los 30 minutos iniciar la reversi&oacute;n del estado, alcanzando el pico de acci&oacute;n a las 2 horas de la administraci&oacute;n. Por otro lado, la utilizaci&oacute;n de RNA de interferencia para disminuir la expresi&oacute;n de CaMKII&alpha; en la m&eacute;dula espinal lleg&oacute; a revertir la hiperalgesia, reforzando la idea de que esta v&iacute;a juega un papel crucial en el desarrollo de la HIO (16).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Receptores NMDA (N-metil-D-aspartato)</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Es el mecanismo m&aacute;s ampliamente estudiado. Las se&ntilde;ales dolorosas se propagan a lo largo de la m&eacute;dula espinal por el neurotransmisor glutamat&eacute;rgico a trav&eacute;s del subtipo NMDA del receptor de glutamato. Estos receptores est&aacute;n localizados postsin&aacute;pticamente y extrasin&aacute;pticamente en la membrana de las neuronas del asta dorsal y son activados por la liberaci&oacute;n presin&aacute;ptica de glutamato desde las terminaciones nerviosas de las c&eacute;lulas de ganglios de la ra&iacute;z dorsal despolarizadas por un est&iacute;mulo doloroso mec&aacute;nico o qu&iacute;mico (17). Pruebas funcionales muestran cambios metab&oacute;licos en el cerebro y en las concentraciones de glutamato y/o GABA en el c&oacute;rtex somatosensorial en pacientes con hiperalgesia (18).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La nocicepci&oacute;n inducida por opioides viene acompa&ntilde;ada de la sensibilizaci&oacute;n de neuronas espinales. Este mecanismo est&aacute; mediado por el sistema central glutamat&eacute;rgico v&iacute;a receptor NMDA y se ha demostrado que se invierte con antagonistas del mismo como la mol&eacute;cula MK801. A&ntilde;adido a eso, la administraci&oacute;n cr&oacute;nica de morfina provoca la obtenci&oacute;n de niveles elevados de p&eacute;ptidos pro-nociceptivos CGRP (p&eacute;ptido relacionado con el gen de calcitonina) y SP (sustancia P) dentro del ganglio de la ra&iacute;z dorsal (19).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Zhao y cols., tras la exposici&oacute;n a opioides, en las l&aacute;minas I y II de las neuronas espinales se produce un incremento duradero, a trav&eacute;s de la activaci&oacute;n presin&aacute;ptica de receptores NMDA, de liberaci&oacute;n de glutamato desde las neuronas aferentes primarias nociceptivas (20). En otro estudio se demostr&oacute; que la exposici&oacute;n a dosis de 4, 6, y 8nM de remifentanilo, pero no 1, 2 y 10 nM causan un incremento significativo de la respuesta mediada por NMDA; as&iacute; se plantea la posibilidad de que el desarrollo de la HIO sea concentraci&oacute;n dependiente y se produzca a concentraciones cl&iacute;nicamente relevantes. Esta respuesta fue atenuada con la aplicaci&oacute;n de antagonistas de receptores opioides &#956; y &delta;, sugiriendo que la activaci&oacute;n por remifentanilo de ambos tipos de receptores es necesaria para el incremento de la respuesta mediada por NMDA. Sin embargo, la exposici&oacute;n a los agonistas selectivos &delta; opioides DPDPE (D-Penicilamina(2,5)-encefalina) y deltorfina II, fueron capaces de inducir por s&iacute; solos, aumentos en la respuesta mediada por receptores NMDA (17).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Aumento del n&uacute;mero de nociceptores</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el organismo existen una clase especial de fibras aferentes que son insensibles y requieren de da&ntilde;o o inflamaci&oacute;n para excitarse. Dichas fibras representan un elevado porcentaje de la poblaci&oacute;n de nociceptores cut&aacute;neos, por lo que su activaci&oacute;n amplificar&iacute;a la transmisi&oacute;n total de manera significativa, mandando una se&ntilde;al de da&ntilde;o al SNC. Hogan y cols. en un estudio con ratones en tratamiento cr&oacute;nico con morfina <i>vs</i>. soluci&oacute;n salina se&ntilde;alaron que la prevalencia de nociceptores era mayor en el primer grupo frente al segundo. Dicho hallazgo fue atribuido al aumento de la activaci&oacute;n de fibras insensibles, mandando una se&ntilde;al falsa de da&ntilde;o al SNC y con ello contribuyendo a la generaci&oacute;n de HIO (21). El receptor de potencial transitorio V1 (TRPV1) es un canal i&oacute;nico no selectivo activado por est&iacute;mulos f&iacute;sicos y qu&iacute;micos que se encuentra en el SNC y SNP involucrados en la transmisi&oacute;n y modulaci&oacute;n del dolor v&iacute;a se&ntilde;ales MAPK (prote&iacute;nas kinasas activadas por mit&oacute;genos). Chen observ&oacute; que la expresi&oacute;n de dicho receptor en m&eacute;dula espinal, nervio ci&aacute;tico y ra&iacute;z del ganglio dorsal, estaba aumentada en ratas con tratamiento cr&oacute;nico de morfina (21). Por el contrario, si se administraba la mol&eacute;cula SB366791 (antagonista TRPV1), la hiperalgesia quedaba suprimida (22). Vardanyan y cols. describieron que, tras la administraci&oacute;n sostenida de morfina, los ratones mutados carentes de TRPV1 no desarrollaban hiperalgesia t&eacute;rmica ni mec&aacute;nica. Por otro lado la administraci&oacute;n de un antagonista TRPV1 (AMG0347) en ratones no mutados revirti&oacute; la HIO (23).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Wilson y cols. determinaron que muchas neuronas nociceptivas expresan receptores funcionales para ciertas citoquinas con la administraci&oacute;n de morfina, y, por ejemplo, se induce la se&ntilde;al SDF1 (citoquina) v&iacute;a receptor CXCR4 cambiando el balance entre la analgesia e hiperalgesia mediada por opioide. La HIO puede ser revertida de forma transitoria con la administraci&oacute;n de un antagonista selectivo de los receptores CXCR4. El incremento en la activaci&oacute;n de SDF1/CXCR4 podr&iacute;a ser el resultado de la mejora en la liberaci&oacute;n del SDF1 neuronal, cuya expresi&oacute;n est&aacute; activada bajo estas condiciones, o por algunos efectos postsin&aacute;pticos de la morfina que producen la desensibilizaci&oacute;n de CRCX4 en respuesta a la liberaci&oacute;n de SDF1 (24).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Aumento y liberaci&oacute;n de neurotransmisores excitadores</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El tratamiento cr&oacute;nico con morfina libera un exceso de producci&oacute;n de citokinas que aumenta la sensibilizaci&oacute;n nociceptiva y una regulaci&oacute;n al alza en la producci&oacute;n y liberaci&oacute;n de neurotransmisores en las fibras nerviosas aferentes. Las citokinas que m&aacute;s se han relacionado con la HIO son la IL-1&beta;, G-CSF y CK (25).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Potenciaci&oacute;n sin&aacute;ptica a largo plazo (LTP)</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los opioides se unen a los receptores &mu; opioides (MOR) presentes en las fibras espinales terminales presin&aacute;pticas nociceptivas y en las neuronas postsin&aacute;pticas en el asta dorsal de la m&eacute;dula espinal. Los MOR se encuentran tambi&eacute;n en neuronas de varias &aacute;reas cerebrales, incluyendo la m&eacute;dula rostral ventromedial (MRV), que env&iacute;an proyecciones descendentes a la m&eacute;dula espinal. Los agonistas de MOR podr&iacute;an activar las v&iacute;as descendentes que modulan la nocicepci&oacute;n espinal. Heinl y cols. registraron que, tras sucesivos d&iacute;as de administraci&oacute;n de opioides, la analgesia inicial se tradujo en HIO. En un primer momento se produjo un descenso de la activaci&oacute;n sin&eacute;rgica de las fibras-C, que fue transform&aacute;ndose poco a poco, hasta convertirse en un aumento de la activaci&oacute;n de las fibras-C con la administraci&oacute;n continua de opioides (26).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><i>Dinorfinas espinales</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El incremento de la actividad del p&eacute;ptido activador neurotransmisor colecistoquinina en la MRV, activa las v&iacute;as espinales que a su vez, activan las dinorfinas espinales y consecuentemente se desarrollan entradas nociceptivas a nivel espinal (18).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Influencia gen&eacute;tica</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La acetilaci&oacute;n de las histonas est&aacute; controlada por los sistemas enzim&aacute;ticos de histona acetiltransferasa (HAT) e histona desacetilasa (HDAC) de manera rec&iacute;proca e influye en el desarrollo de tolerancia a sustancias de abuso como coca&iacute;na y alcohol. Un mecanismo epigen&eacute;tico asociado a la prolongaci&oacute;n sustancial de la HIO ha sido el expuesto por Lian y cols. en un estudio donde se determinaba si un inhibidor de HAT (curcumina) o un inhibidor de HDAC (SAHA: &aacute;cido hidrox&aacute;mico suberoilanilida) afectaba a la HIO por tratamiento cr&oacute;nico con morfina. En el caso de curcumina, la HIO era prevenida, mientras que con SAHA se aumentaba la sensibilidad t&eacute;rmica y mec&aacute;nica. Cuando ambos inhibidores se administraban en ratones no tratados con morfina, no se ve&iacute;an afectados los umbrales de nocicepci&oacute;n (27).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Otros mecanismos</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Bioactivaci&oacute;n de los metabolitos glucur&oacute;nidos excitatorios procedentes de los opioides consumidos: la morfina est&aacute; sujeta a glucuronidaci&oacute;n hep&aacute;tica y en &uacute;ltima instancia se produce morfina-6&beta;-glucur&oacute;nido y morfina-3&beta;-glucur&oacute;nido (M3G). La inyecci&oacute;n de M3G en ratones v&iacute;a cerebroventricular, intratecal o sist&eacute;mica aumentan la nocicepci&oacute;n. M&aacute;s importante es que M3G no tiene afinidad apreciable por ning&uacute;n subtipo de receptor opioide y sus efectos neuroexcitatorios no son bloqueados por al antagonista de opioides naloxona. El fentanilo, sin embargo, no se metaboliza por glucoronidaci&oacute;n y tambi&eacute;n causa hiperalgesia independiente de la actividad del receptor opioide (28).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- El receptor de serotonina 5-HT3 est&aacute; constituido por 5 mon&oacute;meros que forman una estructura permeable a cationes. Dicho receptor se expresa en cerebro, m&eacute;dula espinal y tejidos ganglionares de la ra&iacute;z dorsal y est&aacute; implicado en la aparici&oacute;n de distintos s&iacute;ntomas como n&aacute;useas y v&oacute;mitos, dolor y ansiedad. Liang en un estudio con roedores vio que, tras el desarrollo de HIO por administraci&oacute;n cr&oacute;nica de morfina y la administraci&oacute;n de un antagonista selectivo del receptor 5-HT3 (ondansetron), la HIO se revert&iacute;a de manera significativa en las primeras horas. Parece que los receptores centrales ser&iacute;an los principales implicados (29).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Las metaloproteinasas matriz (MMP) son una familia de endopeptidasas que juegan un papel cr&iacute;tico en el proceso de inflamaci&oacute;n. Liu desarroll&oacute; un estudio con la MMP-9, cuya activaci&oacute;n en la m&eacute;dula espinal se relacion&oacute; con el s&iacute;ndrome de abstinencia inducida por opioides sin asociarse con el desarrollo de HIO (30).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Varios estudios sugieren que, el receptor &beta;2-adren&eacute;rgico est&aacute; relacionado con la expresi&oacute;n de la HIO. Chu dise&ntilde;&oacute; un estudio en humanos en el cual se vio que, tras el desarrollo de HIO por remifentanilo, la administraci&oacute;n del &beta;-bloqueante propranolol produjo una disminuci&oacute;n en la misma frente al control (31). Propranolol es un bloqueante tanto los receptores adren&eacute;rgicos &beta;1 como los &beta;2, por lo que no se podr&iacute;a concluir si era el receptor adren&eacute;rgico &beta;2 el responsable de la HIO en el estudio.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Estudios cl&iacute;nicos</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Distintos estudios se han realizado en los &uacute;ltimos tiempos para describir la expresi&oacute;n y la relevancia cl&iacute;nica de la HIO en humanos. Se han llevado a cabo utilizando diferentes grupos de pacientes y metodolog&iacute;a, por lo que es dif&iacute;cil realizar comparaciones entre ellos (32).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Ex-adictos a opioides en tratamiento de mantenimiento con metadona</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos de los primeros estudios cl&iacute;nicos en humanos sobre la HIO pretend&iacute;an describir la elevada sensibilidad al dolor que se hab&iacute;a observado en adictos a los opioides, ya que se hab&iacute;a objetivado que presentaban una mayor sensibilidad al dolor inducido por fr&iacute;o (<i>cold pressor</i>) que en voluntarios sanos (33). Sin embargo, otro tipo de est&iacute;mulos como los el&eacute;ctricos o de presi&oacute;n no provocan este efecto en los pacientes (34). Hay y cols. pretend&iacute;an determinar las diferencias en la sensibilidad al dolor entre pacientes con dolor cr&oacute;nico en tratamiento con metadona o morfina, pacientes dependientes en tratamiento de mantenimiento con metadona y un grupo control. Los resultados indicaron que en ambos grupos de tratamiento los pacientes presentaban hiperalgesia cuando se valoraba con el test del dolor fr&iacute;o pero no cuando se realizaba la valoraci&oacute;n por estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica (35).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Exposici&oacute;n perioperatoria a opioides</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un peque&ntilde;o n&uacute;mero de estudios ha evaluado la HIO producida por exposici&oacute;n a altas dosis de opioides en el contexto del tratamiento perioperatorio, mostrando en estos pacientes un aumento del dolor postoperatorio y un mayor consumo de opioides (34). Tambi&eacute;n se ha visto que cuanto m&aacute;s corto es el periodo de acci&oacute;n de los opioides utilizados, como en el caso del remifentanilo, m&aacute;s r&aacute;pida y frecuentemente se produce la hiperalgesia (36).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Exposici&oacute;n aguda a opioides en voluntarios sanos</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">M&uacute;ltiples estudios han examinado el desarrollo de HIO en adultos sanos despu&eacute;s de una exposici&oacute;n aguda a opioides usando inducci&oacute;n al dolor por fr&iacute;o, mostrando un mayor desarrollo de HIO en el grupo tratado con opioides (34). Koppert y cols. en su estudio, llegaron a la conclusi&oacute;n que la administraci&oacute;n de remifentanilo consegu&iacute;a disminuir la percepci&oacute;n del dolor (utilizando la estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica como est&iacute;mulo doloroso) durante su administraci&oacute;n, pero evidenciaban un aumento de la hiperalgesia al finalizar la misma (37).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Exposici&oacute;n prolongada a opioides en pacientes con dolor cr&oacute;nico</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hooten y cols., en un estudio para establecer la asociaci&oacute;n entre la percepci&oacute;n del dolor inducido por calor en paciente con dolor cr&oacute;nico y el tratamiento con opioides, demostraron de forma significativa que aquellos pacientes con una mayor dosis equivalente de morfina presentaban un menor umbral al dolor (38).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un estudio llevado a cabo por Wang y cols. evalu&oacute; los cambios en la sensibilidad al dolor en pacientes con dolor cr&oacute;nico de espalda tratados con opioides durante y posteriormente a un proceso para reducir dosis. Los pacientes fueron clasificados en 3 grupos: pacientes con dolor y tratamiento opioide (grupo 1), pacientes con dolor sin tratamiento opioide (grupo 2) y pacientes sin dolor ni tratamiento (grupo control) y la sensibilidad al dolor fue evaluada mediante QST. No se observaron diferencias en la sensibilidad al dolor entre el grupo 1 y el grupo 2, aunque s&iacute; hubo diferencias entre ambos grupos respecto al control, por lo que se debe seguir estudiando si es el uso cr&oacute;nico de opioides el causante de la hiperalgesia o si el propio dolor cr&oacute;nico desencadena este proceso (39). Sin embargo, otros estudios como el realizado por Suzan y cols. en 30 pacientes con dolor neurop&aacute;tico cr&oacute;nico tratados con hidromorfona y en seguimiento durante 4 semanas se observ&oacute; que el tratamiento con hidromorfona produc&iacute;a HIO de forma dosis dependiente (40). Otro estudio en 82 pacientes sugiere que ante un est&iacute;mulo doloroso con inyecci&oacute;n subcut&aacute;nea de lidoca&iacute;na aquellos pacientes que tomaban opioides presentaron una mayor percepci&oacute;n del dolor (41). Un estudio en pacientes adictos a opioides que adem&aacute;s presentaban dolor cr&oacute;nico pretend&iacute;a demostrar si ese grupo de pacientes presentaba hiperalgesia. Se clasificaron los pacientes con dolor cr&oacute;nico en 2 grupos en funci&oacute;n de su adicci&oacute;n o no a los opioides y se evalu&oacute; un tercer grupo de pacientes sin dolor ni adicci&oacute;n a opioides y se observ&oacute; que en ambos grupos tratados con opioides el umbral de dolor fue menor que en el grupo control pero no se observaron diferencias entre el grupo de adictos y el de no adictos (42).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Tratamiento</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De forma general podemos decir que la HIO puede ser tratada con una reducci&oacute;n en la dosis de opioides, efectuando una rotaci&oacute;n en el opioide utilizado o asociando al tratamiento otro tipo de analg&eacute;sico (43).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Disminuci&oacute;n dosis de opioides</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El principal problema de esta estrategia radica en la dificultad para su realizaci&oacute;n por las expectativas del paciente, que espera un aumento de dosis en respuesta a la exacerbaci&oacute;n del dolor, por lo que puede encontrar el descenso de la dosis o incluso la retirada del tratamiento con opioides como una opci&oacute;n poco satisfactoria (44). La opci&oacute;n m&aacute;s agresiva es la desintoxicaci&oacute;n de opioides, es decir, el abandono r&aacute;pido del tratamiento con estos f&aacute;rmacos; existen pocas referencias en la literatura, pero en un caso reciente, esta se llev&oacute; a cabo de forma r&aacute;pida manteniendo al paciente bajo anestesia general durante 5 d&iacute;as, consiguiendo una disminuci&oacute;n del dolor de una puntuaci&oacute;n basal de 7-8 en la escala EVA (escala visual anal&oacute;gica) hasta una puntuaci&oacute;n de 2 y pasando el tratamiento analg&eacute;sico de 100 mg/d&iacute;a de morfina intravenosa a gabapentina v&iacute;a oral 600 mg/d&iacute;a (45).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Rotaci&oacute;n de opioides</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El cambio a otro opioide puede evitar los efectos adversos asociados al continuo incremento de la dosis del tratamiento opioide previamente instaurado. Tambi&eacute;n se debe tener en cuenta que la variabilidad interindividual en el polimorfismo del receptor de morfina puede afectar la forma de uni&oacute;n a dicho receptor de los distintos opioides disponibles y por tanto presentar un perfil de acci&oacute;n y de efectos adversos variable en cada individuo (44). Es posible utilizar la rotaci&oacute;n de opioides con una disminuci&oacute;n de la dosis equianalg&eacute;sica. A pesar de este beneficio te&oacute;rico, no se ha podido demostrar el efecto de la rotaci&oacute;n de opioides en la HIO en un ensayo cl&iacute;nico controlado (46).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Metadona</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sus propiedades como opioide y como antagonista del receptor NMDA hacen que el cambio a metadona o la adici&oacute;n de esta al tratamiento analg&eacute;sico acompa&ntilde;ada de una disminuci&oacute;n de la dosis del tratamiento opioide de base, sea una opci&oacute;n verdaderamente interesante en el tratamiento de la HIO (47-49).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es importante recordar, que la utilizaci&oacute;n de metadona se ha asociado con incremento de dolor en estudios observacionales en adictos a opioides en tratamiento con este f&aacute;rmaco.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Por este motivo, el cambio del tratamiento opioide a metadona debe realizarse teniendo en cuenta que puede presentar activaci&oacute;n de v&iacute;as pro-nociceptivas en lugar de sus propiedades como antagonista del receptor NMDA (32) y sin olvidar otra serie de efectos adversos o la toxicidad asociada que conlleva su uso, siendo de especial importancia la vigilancia de signos como las Torsade de Pointes en caso de utilizar altas dosis (34). El uso de metadona a dosis relativamente bajas (&lt; 30 mg/d&iacute;a) es efectivo en el tratamiento cr&oacute;nico del dolor. Un estudio retrospectivo en el que se revisaron las historias de 240 pacientes, observ&oacute; que la administraci&oacute;n de metadona a dosis bajas consegu&iacute;a excelentes resultados en el control del dolor y en la HIO (47). Sin embargo la utilizaci&oacute;n de dosis altas puede desarrollar hiperalgesia (31).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Antagonistas del receptor NMDA</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A pesar de que el mecanismo por el que se produce la HIO no est&aacute; totalmente definido, se ha observado en modelos precl&iacute;nicos la implicaci&oacute;n del sistema glutamat&eacute;rgico y una activaci&oacute;n patol&oacute;gica del receptor del NMDA. Por tanto, muchos estudios en el tratamiento de la HIO se han centrado en la modulaci&oacute;n del sistema glutamat&eacute;rgico a trav&eacute;s del receptor de NMDA (32).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ketamina</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es un anest&eacute;sico disociativo desarrollado para su uso cl&iacute;nico en la d&eacute;cada de los 60, pero debido a su actividad como inhibidor competitivo del sitio de uni&oacute;n de la fenciclidina en el receptor del NMDA se ha estudiado su uso a dosis subanest&eacute;sicas para intentar disminuir la HIO (32). A pesar de que en estudios experimentales la ketamina ha mostrado una reducci&oacute;n en la hiperalgesia, los ensayos cl&iacute;nicos han encontrado resultados contradictorios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una revisi&oacute;n de 11 ensayos aleatorizados en los que se a&ntilde;ad&iacute;a ketamina al tratamiento opioide para el dolor postoperatorio, se observ&oacute; que en 6 de dichos ensayos la analgesia postoperatoria se ve&iacute;a mejorada con la adici&oacute;n de ketamina. Sin embargo, en otros 5 estudios no se observaba ning&uacute;n beneficio cl&iacute;nico. En cirug&iacute;a tor&aacute;cica la combinaci&oacute;n de ketamina con el tratamiento opioide demostr&oacute; una reducci&oacute;n significativa en la escala del dolor y en la dosis de opioide consumida, mientras que en cirug&iacute;a ortop&eacute;dica o abdominal este efecto no se confirm&oacute; (50).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otro ensayo en 40 pacientes estudi&oacute; los efectos de dosis bajas de ketamina administrada durante la cirug&iacute;a sobre la hiperalgesia inducida por remifentanilo en pacientes ginecol&oacute;gicas anestesiadas con sevofluorano. Se demostr&oacute; que el dolor postoperatorio y la demanda de morfina fue significativamente menor en el grupo tratado con ketamina en las 2 y 3 horas posteriores a la cirug&iacute;a (36).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En resumen, el uso de ketamina tanto durante una cirug&iacute;a o de forma postoperatoria puede disminuir los requerimientos de opioides y ayudar a prevenir la HIO producida por una exposici&oacute;n a dosis elevadas de opioides durante una cirug&iacute;a (51).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En un estudio de 15 pacientes con dolor cr&oacute;nico en tratamiento con opioides que hab&iacute;an desarrollado tolerancia y probable HIO, se administr&oacute; una infusi&oacute;n de ketamina a dosis subanest&eacute;sicas para ayudar a una retirada completa del tratamiento opioide. Los resultados obtenido a los 6meses destacan que la infusi&oacute;n de ketamina fue bien tolerada por la mayor&iacute;a; en el mes siguiente a la infusi&oacute;n la mayor parte de los pacientes mostr&oacute; una disminuci&oacute;n en su nivel de dolor pero &uacute;nicamente 3 pacientes refer&iacute;an encontrarse mejor y no recib&iacute;an tratamiento opioide (52).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dextrometorfano</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Usado como antitusivo, presenta actividad como antagonista no competitivo del receptor NMDA (34). A pesar de que se ha estudiado de forma indirecta en numerosos estudios su capacidad de atenuar o prevenir la HIO, no se ha conseguido demostrar su eficacia (44).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En un estudio de 829 pacientes con dolor cr&oacute;nico no debido al c&aacute;ncer, se compar&oacute; la administraci&oacute;n de una combinaci&oacute;n de dextrometorfano y morfina frente a la administraci&oacute;n de morfina sin observarse diferencias en la aparici&oacute;n de HIO entre ambos grupos (32).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sulfato de magnesio</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El magnesio es un antagonista el receptor NMDA, bloquea la entrada de calcio a trav&eacute;s del receptor consiguiendo inhibir la despolarizaci&oacute;n que conduce al impulso nociceptivo. Debido a esto el bloqueo del receptor NMDA en el periodo perioperatorio por el magnesio puede tener un papel importante en el control del dolor postoperatorio y en la HIO.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el estudio de Lee y cols. 75 pacientes sometidos a una prostatectom&iacute;a laparosc&oacute;pica, fueron divididos en 3grupos: grupo M (tratado con una infiltraci&oacute;n con sulfato magn&eacute;sico y remifentanilo a dosis bajas), grupo S (tratado &uacute;nicamente con remifentanilo a dosis altas) y grupo D (tratado &uacute;nicamente con desfluorano). Se determin&oacute; que los pacientes de los grupos M y D presentaron menor dolor, mayor tiempo hasta la petici&oacute;n de analgesia y menor dosis de analgesia en el postoperatorio (53).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otros antagonistas del receptor de NMDA</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las generaciones siguientes de antagonistas del receptor de NMDA presentan una menor afinidad por el receptor por lo que permiten la apertura del canal de una forma m&aacute;s r&aacute;pida evitando as&iacute; interferencias en la transmisi&oacute;n sin&aacute;ptica. El prototipo de f&aacute;rmaco con estas propiedades es la memantina, que en estudios de modelos animales ha mostrado reducir la hiperalgesia (32).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Propofol</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha sugerido que el propofol podr&iacute;a modular la HIO, debido a sus propiedades como an&aacute;logo del &aacute;cido gamma-aminobut&iacute;rico (GABA) y a su actividad en sus receptores a nivel supraespinal. Los efectos del propofol a dosis subhipn&oacute;ticas en la hiperalgesia inducida por remifentanilo se evaluaron en un estudio en voluntarios sanos, observ&aacute;ndose en el grupo tratado con propofol una HIO de aparici&oacute;n tard&iacute;a y m&aacute;s d&eacute;bil (54). Sin embargo, existe controversia en cuanto a los efectos analg&eacute;sicos del propofol; el estudio de Wang y cols. realizado en ratas, muestra que los efectos mediados a trav&eacute;s del receptor del GABA<sub>A</sub> pueden generar hiperalgesia inducida por propofol (55).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Gabapentina</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Es un an&aacute;logo del GABA, desarrollado en un primer momento como f&aacute;rmaco antiepil&eacute;ptico pero sus propiedades como analg&eacute;sico en el tratamiento del dolor neurop&aacute;tico hacen que actualmente est&eacute; considerado un medicamento de primera l&iacute;nea en el tratamiento de este tipo de dolor (51). Este efecto sobre el dolor neurop&aacute;tico se atribuye a la capacidad de la gabapentina de provocar la hiperpolarizaci&oacute;n en las neuronas por activar canales calcio dependientes (56).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n el estudio de Van Elstraete y cols. en el que se valor&oacute; la efectividad de la gabapentina en la prevenci&oacute;n de la hiperalgesia inducida por fentanilo en ratas, este medicamento administrado intratecal o intraperitonealmente, preven&iacute;a la aparici&oacute;n del descenso del umbral del dolor de manera dosis dependiente; mostrando que previene el desarrollo de hiperalgesia inducida por una exposici&oacute;n aguda a opioides. En estudio tambi&eacute;n se determin&oacute; que este mecanismo est&aacute; en parte relacionado con la activaci&oacute;n de la subunidad &alpha;<sub>2</sub>&delta; de los canales de calcio voltaje dependientes (57).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En otro estudio reciente, en pacientes adictos en tratamiento de mantenimiento con metadona, donde se evaluaba la eficacia de la gabapentina para revertir la HIO instaurada en estos pacientes, se observ&oacute; en el grupo tratado con gabapentina un incremento estad&iacute;sticamente significativo en el umbral del dolor y en la tolerancia a este (56).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Inhibidores de la ciclooxigenasa (COX)</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las prostaglandinas pueden modular las rutas nociceptivas produciendo la liberaci&oacute;n de glutamato (amino&aacute;cido excitatorio). Por otro lado, los inhibidores de la COX han mostrado actividad como antagonista del receptor NMDA; por todo esto, se piensa que la inhibici&oacute;n de la s&iacute;ntesis de prostaglandinas a nivel de la m&eacute;dula espinal podr&iacute;a atenuar o impedir la aparici&oacute;n de HIO modulada por el receptor NMDA (34). Este efecto se ha asociado con los inhibidores de la COX-2. Sin embargo, se ha demostrado que la administraci&oacute;n de parecoxib antes de la exposici&oacute;n al opioide no puede revertir una HIO ya instaurada. Este hecho sugiere que aunque los mecanismos por los que se produce la HIO est&eacute;n modulados por la actividad anti-COX-2, su papel es menos importante que el de los receptores NMDA (32). En otros estudios con inhibidores de la COX, se han visto como posibles moduladores de la HIO otros f&aacute;rmacos como ibuprofeno, ketorolaco o lornoxicam (58,59).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>&alpha;2-agonistas</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Algunos estudios han intentado determinar el papel de los agonistas del receptor &alpha;2-adren&eacute;rgico en la modulaci&oacute;n de la HIO. Koppert y cols. en un intento para determinar los mecanismos por los que se produce la HIO, estudiaron los efectos de la administraci&oacute;n conjunta de remifentanilo y clonidina observ&aacute;ndose una disminuci&oacute;n significativa en la hiperalgesia al compararlo con remifentanilo solo (37). Por otro lado, en una serie de 11 casos con HIO producida por el tratamiento cr&oacute;nico con opioides, se consigui&oacute; mejorar el control del dolor y disminuir la dosis de opioides utilizada al tratar a los pacientes con dexmedetomidina (60). La dexmedetomidina es agonista selectivo de los receptores &alpha;2-adren&eacute;rgicos, usado principalmente para sedaci&oacute;n de corta duraci&oacute;n en pacientes sometidos a ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica y se ha mostrado que su administraci&oacute;n sist&eacute;mica potencia el efecto analg&eacute;sico de los opioides y reduce el consumo de estos en el periodo perioperatorio (61). La actividad de la dexmedetomidina como modulador de la HIO puede estar mediada por la capacidad de los agonistas &alpha;2-adren&eacute;rgicos de regular la actividad sin&aacute;ptica en la m&eacute;dula espinal mediada por los receptores NMDA. Zheng y cols. en su estudio para evaluar la eficacia de la dexmedetomidina en la hiperalgesia inducida por remifentanilo en ratones, demostraron que en el grupo tratado con dexmedetomidina se reduc&iacute;a de forma significativa la HIO y la alodinia (61).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Buprenorfina</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La buprenorfina es un opioide con propiedades de agonista parcial en receptores &micro;, con efecto variable sobre los receptores &kappa; y con propiedades antag&oacute;nicas con el receptor &delta; (62). Tambi&eacute;n es capaz de activar los receptores del ligando end&oacute;geno nociceptina/orfanina FQ, es decir, los "opioid-like receptor" (ORL) (63). La activaci&oacute;n a nivel dorsal de la m&eacute;dula espinal tiene efectos analg&eacute;sicos, sin embargo, su activaci&oacute;n supraespinal provocar&iacute;a un efecto nociceptivo. Por lo tanto, la activaci&oacute;n a nivel espinal de estos receptores por la buprenorfina podr&iacute;a resultar en una reducci&oacute;n del dolor neurop&aacute;tico y al mismo tiempo en hiperalgesia debido a la modulaci&oacute;n de los canales de calcio que est&aacute;n estrechamente relacionados con dicho receptor (64). En un estudio realizado en 2013, se evalu&oacute; el efecto antihiperalg&eacute;sico de la buprenorfina en ratas con una neuropat&iacute;a inducida demostrando que dosis bajas de buprenorfina provocaban una potente supresi&oacute;n de la neuropat&iacute;a hiperalg&eacute;sica (63). Otro estudio comparativo entre fentanilo y buprenorfina administrados por v&iacute;a percut&aacute;nea en voluntarios sanos a los que se les induc&iacute;a un proceso de hiperalgesia, &uacute;nicamente buprenorfina demostr&oacute; un efecto contrario a la hiperalgesia inducida (62).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Estrategias terap&eacute;uticas</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Aunque son varias las opciones terap&eacute;uticas que se presentan a la hora de tratar un paciente con HIO, algunas revisiones proponen un algoritmo de ayuda al diagn&oacute;stico y tratamiento de la HIO que puede resumirse en los siguientes puntos (34):</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Aumentar la dosis de opioides y evaluar si existe un aumento de la eficacia. De esta manera conseguiremos descartar que el paciente presente un cuadro de tolerancia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Reducir o eliminar los opioides y evaluar la HIO.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Utilizar aquellos opioides que por sus propiedades puedan disminuir o mitigar la HIO, como son la metadona o la buprenorfina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Utilizar un antagonista espec&iacute;fico del receptor de NMDA.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Proporcionar una terapia combinada con inhibidores de la COX-2.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Conclusión</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La HIO es un fen&oacute;meno bien establecido en modelos animales, siendo cada vez m&aacute;s estudiada en pacientes que reciben tratamiento con opioides.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La HIO se puede interpretar de manera err&oacute;nea como tolerancia, un fen&oacute;meno relacionado pero distinto. As&iacute; como la tolerancia se resuelve con un aumento de dosis de opioides, la HIO lo har&iacute;a con una disminuci&oacute;n de dosis de los mismos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los mecanismos por los que se desarrolla la HIO siguen siendo confusos y parecen estar relacionados con la influencia excitatoria de los receptores NMDA y con el aumento de la sensibilidad a los est&iacute;mulos nociceptivos, pudiendo estar todos ellos interrelacionados e influenciados por determinantes gen&eacute;ticos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque parece ser m&aacute;s com&uacute;n en pacientes que reciben opioides de manera cr&oacute;nica, HIO ha sido observada con dosis muy bajas y con la administraci&oacute;n aguda de opioides a dosis elevadas. Tampoco se puede concluir que determinados opioides est&eacute;n m&aacute;s asociados que otros ya que son pocos los ensayos cl&iacute;nicos con humanos y difieren en el modo de empleo y cantidad de opioide administrado.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Actualmente no est&aacute;n claros los factores de riesgo para desarrollar HIO, por lo que se requieren estudios futuros, m&aacute;s a&uacute;n cuando este fen&oacute;meno se ha asociado a un consumo cr&oacute;nico de opioides cada d&iacute;a m&aacute;s en auge.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El consumo racional de esta familia de f&aacute;rmacos es fundamental para que sigan representando uno de los tratamientos m&aacute;s eficaces en el control del dolor, tanto cr&oacute;nico como agudo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Chapman CR, Lipschitz DL, Angst MS, Chou R, Denisco RC, Donaldson GW, et al. Opioidpharmacotherapy for chronic non-cancer pain in the United States: A research guideline for developing an evidence-base. J Pain 2010;11(9):807-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918543&pid=S1134-8046201400050000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Català E, Ferr&aacute;ndiz M, Lorente L, Landaluce Z, Genov&eacute; M. Uso de opioides en el tratamiento del dolor cr&oacute;nico no oncol&oacute;gico. Recomendaciones basadas en las gu&iacute;as de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Rev Esp Anestesiol Reanim 2011;58(5):283-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918545&pid=S1134-8046201400050000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Manchikanti L, Fellows B, Ailinani H, Pampati V. Therapeutic use, abuse, and nonmedical use of opioids: A ten-year perspective. Pain Physician 2010;13(5):401-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918547&pid=S1134-8046201400050000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Azevedo LF, Costa-Pereira A, Mendonça L, Dias CC, Castro-Lopes JM. Apopulation-basedstudy on chronic pain and the use of opioids in Portugal. Pain 2013;154(12):2844-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918549&pid=S1134-8046201400050000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Ballantyne JC, Shin NS. Efficacy of opioids for chronic pain: A review of the evidence. Clin J Pain 2008;24(6):469-78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918551&pid=S1134-8046201400050000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Saper JR, Lake AE 3rd, Bain PA, Stillman MJ, Rothrock JF, Mathew NT, et al. A practice guide for continuous opioid therapy for refractory daily headache: Patient selection, physician requirements, and treatment monitoring. Headache 2010;50(7):1175-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918553&pid=S1134-8046201400050000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Manchikanti L, Manchikanti KN, Pampati V, Cash KA. Prevalence of side effects of prolonged low or moderate dose opioid therapy with concomitant benzodiazepine and/or antidepressant therapy in chronic non-cancer pain. Pain Physician 2009;12(1):259-67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918555&pid=S1134-8046201400050000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Benyamin R, Trescot AM, Datta S, Buenaventura R, Adlaka R, Sehgal N, et al. Opioid complications and side effects. Pain Physician 2008; 11(2 Supl.): S105-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918557&pid=S1134-8046201400050000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Richeb&eacute; P, Beaulieu P. Perioperative pain management in the patient treated with opioids: Continuing professional development. Can J Anaesth 2009;56(12):969-81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918559&pid=S1134-8046201400050000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Albutt C. On the abuse of hypodermic injections of morphia. Practitioner 1870;5:327-31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918561&pid=S1134-8046201400050000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11. Holtman JR Jr, Jellish WS. Opioid-induced hyperalgesia and burn pain. J Burn Care Res 2012;33(6):692-701.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918563&pid=S1134-8046201400050000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Johnson JL, Hutchinson MR, Williams DB, Rolan P. Medication-overuse headache and opioid-induced hyperalgesia: A review of mechanisms, a neuroimmune hypothesis and a novel approach to treatment. Cephalalgia 2013;33(1):52-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918565&pid=S1134-8046201400050000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Sng BL, Schug SA. The role of opioids inmanaging chronic non-cancer pain. Ann Acad Med Singapore 2009;38(11):960-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918567&pid=S1134-8046201400050000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Lee SH, Cho SY, Lee HG, Choi JI, Yoon MH, Kim WM. Tramadol induced paradoxical hyperalgesia. Pain Physician 2013;16(1):41-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918569&pid=S1134-8046201400050000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">15. Zylicz Z, Twycross R. Opioid-induced hyperalgesia may be more frequent than previously thought. J Clin Oncol 2008;26(9):1564.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918571&pid=S1134-8046201400050000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">16. Chen Y, Yang C, Wang ZJ. CAMKIIalfa is required for the initiation and maintenance of opioid-induced hyperalgesia. J Neurosci 2010;30(1):38-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918573&pid=S1134-8046201400050000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">17. Zhao M, Joo DT. Enhancement of spinal N-methyl-D-aspartate receptor function by remifentanil action at &#948;-opioid receptors as a mechanism for acute opioid-induced hyperalgesia or tolerance. Anesthesiology 2008;109(2):308-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918575&pid=S1134-8046201400050000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">18. Ram K, Eisenberg E, Haddad M, Pud D. Oral opioid use alters DNIC but not cold pain perception in patients with chronic pain - New perspective of opioid-induced hyperalgesia. Pain 2009;139(2):431-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918577&pid=S1134-8046201400050000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">19. Zhao Y, Chen S, Chen H, Pan H. Chronic opioid potentiates presynaptic but impairs postsynaptic N-Methyl-D-aspartic acid receptor activity in spinal cords. J Biol Chem 2012;287(30):25073-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918579&pid=S1134-8046201400050000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">20. Goldberg J. Chronic opioid therapy and opioid tolerance: A new hypothesis. Pain Research and Treatment 2013;2013:407504.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918581&pid=S1134-8046201400050000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">21. Chen Y, Geis C, Sommer C. Activation of TRPV1 contributes to morphine tolerance: Involvement of the mitogen-activated protein kinase signaling pathway. J Neurosci 2008;28(22):5836-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918583&pid=S1134-8046201400050000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">22. Hogan D, Baker A, Mor&oacute;n J, Carlton S. Systemic morphine treatment induces changes in firing patterns and responses of nociceptive afferent fibers in mouse glabrous skin. Pain 2013;154(11):2297-309.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918585&pid=S1134-8046201400050000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">23. Vardanyan A, Wang R, Vanderah T, Ossipov M, Lai J, Porreca F, et al. TRPV1 receptor in expression of opioid-induced hyperalgesia. J Pain 2009;10(3):243-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918587&pid=S1134-8046201400050000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">24. Wilson N, Jung H, Ripsch M, Miller R, White F. CXCR4 signaling mediates morphine-induced tactile hyperalgesia. Brain Behav Immun 2011;25(3):565-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918589&pid=S1134-8046201400050000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">25. Liang D, Shi X, Qiao Y, Angst MS, Yeomans DC, Clark JD. Chronic morphine administration enhances nociceptive sensitivity and local cytokine production after incision. Mol Pain 2008;4:7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918591&pid=S1134-8046201400050000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">26. Heinl C, Drdla-Schutting R, Xanthos N, Sandkühler J. Distinct mechanisms underlying pronociceptive effects of opioids. J Neurosci 2011;31(46):16748-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918593&pid=S1134-8046201400050000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">27. Liang D, Li X, Clark D. Epigenetic regulation of opioid-induced hyperalgesia, dependence, and tolerence in mice. J Pain 2013;14(1):36-47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918595&pid=S1134-8046201400050000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">28. Waxman A, Arout C, Caldwell M, Dahan A, Benjamin K. Acute and chronic fentanyl administration causes hyperalgesia independently of opioid receptor activity in mice. Neurosci Lett 2009;462(1):68-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918597&pid=S1134-8046201400050000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">29. Liang D, Li X, Clark D. 5-Hydroxytryptamine type 3 receptor modulates opioid-induced hyperalgeisa and tolerance in mice. Anesthesiology 2011;114(5):1180-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918599&pid=S1134-8046201400050000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">30. Liu Y, Berta T, Liu T, Tan P, Ji R. Acute morphine induces matrix metalloproteinase-9 up-regulation in primary sensory neurons to mask opioide-induced analgesia in mice. Mol Pain 2012;8:19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918601&pid=S1134-8046201400050000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">31. Chu L, Cun T, Ngai L, Kim J, Zamora A, Young C, et al. Modulation of remifentanil-induced postinfusion hyperalgesia by the &#946;-blocker propranolol in humans. Pain 2012;153(5):974-81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918603&pid=S1134-8046201400050000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">32. Chu LF, Angst MS, Clark D. Opioid-induced hyperalgesia in humans: Molecular mechanisms and clinical considerations. Clin J Pain 2008;24(6):479-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918605&pid=S1134-8046201400050000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">33. Raffa RB, Pergolizzi JV Jr. Opioid-induced hyperalgesia: Is it clinically relevant for the treatment of pain patients? Pain Manag Nurs 2013;14(3):e67-83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918607&pid=S1134-8046201400050000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">34. Lee M, Silverman SM, Hansen H, Patel VB, Manchikanti L. A comprehensive review of opioid-induced hyperalgesia. Pain Physician 2011;14(2):145-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918609&pid=S1134-8046201400050000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">35. Hay JL, White JM, Bochner F, Somogyi AA, Semple TJ, Rounsefell B. Hyperalgesia in opioid-managed chronic pain and opioid-dependent patients. J Pain 2009;10(3):316-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918611&pid=S1134-8046201400050000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">36. Hong BH, Lee WY, Kim YH, Yoon SH, Lee WH. Effects of intraoperative low dose ketamine on remifentanil-induced hyperalgesia in gynecologic surgery with sevoflurane anesthesia. Korean J Anesthesiol 2011;61(3):238-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918613&pid=S1134-8046201400050000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">37. Koppert W, Sittl R, Scheuber K, Alsheimer M, Schmelz M, Schüttler J. Differential modulation of remifentanil-induced analgesia and postinfusion hyperalgesia by S-ketamine and clonidine in humans. Anesthesiology 2003;99(1):152-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918615&pid=S1134-8046201400050000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">38. Hooten WM, Mantilla CB, Sandroni P, Townsend CO. Associations between heat pain perception and opioid dose among patients with chronic pain undergoing opioid tapering. Pain Med 2010;11(11):1587-98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918617&pid=S1134-8046201400050000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">39. Wang H, Akbar M, Weinsheimer N, Gantz S, Schiltenwolf M. Longitudinal observation of changes in pain sensitivity during opioid tapering in patients with chronic low-back pain. Pain Med 2011;12(12):1720-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918619&pid=S1134-8046201400050000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">40. Suzan E, Eisenberg E, Treister R, Haddad M, Pud D. A negative correlation between hyperalgesia and analgesia in patients with chronic radicular pain: Is hydromorphone therapy a double-edged sword? Pain Physician 2013;16(1):65-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918621&pid=S1134-8046201400050000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">41. Kim SH, Yoon DM, Choi KW, Yoon KB. High-dose daily opioid administration and poor functional status intensify local anesthetic injection pain in cancer patients. Pain Physician 2013;16(3):E247-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918623&pid=S1134-8046201400050000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">42. Fishbain DA, Lewis JE, Gao J. Are psychoactive substance (opioid)-dependent chronic pain patients hyperalgesic? Pain Pract 2011;11(4):337-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918625&pid=S1134-8046201400050000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">43. Leal Pda C, Clivatti J, Garcia JB, Sakata RK. Opioid-induced hiperalgesia. Rev Bras Anestesiol 2010;60(6):639-47,355-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918627&pid=S1134-8046201400050000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">44. Brush DE. Complications of long-term opioid therapy for management of chronic pain: The paradox of opioid-induced hyperalgesia. J Med Toxicol 2012;8:387-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918629&pid=S1134-8046201400050000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">45. Siniscalchi A, Piraccini E, Miklosova Z, Taddei S, Faenza S, Martinelli G. Opioid-induced hyperalgesia and rapid opioid detoxification after tacrolimus administration. Anesth Analg 2008;106(2):645-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918631&pid=S1134-8046201400050000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">46. Tompkins DA, Campbell CM. Opioid-induced hyperalgesia: Clinically relevant or extraneous research phenomenon? Curr Pain Headache Rep 2011;15(2):129-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918633&pid=S1134-8046201400050000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">47. Salpeter SR, Buckley JS, Bruera E. The use of very-low-dose methadone for palliative pain control and the prevention of opioid hyperalgesia. J Palliat Med 2013;16(6):616-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918635&pid=S1134-8046201400050000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">48. Centeno Cort&eacute;s C, Olier G&aacute;rate C. Hyperalgesia in patients treated with opioids with cancer pain. Med Clin (Barc) 2009;133(18):725-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918637&pid=S1134-8046201400050000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">49. Vorobeychik Y, Chen L, Bush MC, Mao J. Improved opioid analgesic effect following opioid dose reduction. Pain Med 2008;9(6):724-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918639&pid=S1134-8046201400050000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">50. Carstensen M, M&#248;ller AM. Adding ketamine to morphine for intravenous patient-controlled analgesia for acute postoperative pain: A qualitative review of randomized trials. Br J Anaesth 2010;104(4):401-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918641&pid=S1134-8046201400050000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">51. Weinbroum AA. Non-opioid IV adjuvants in the perioperative period: Pharmacological and clinical aspects of ketamine and gabapentinoids. Pharmacol Res 2012;65(4):411-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918643&pid=S1134-8046201400050000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">52. Quinlan J. The use of a subanesthetic infusion of intravenous ketamine to allow withdrawal of medically prescribed opioids in people with chronic pain, opioid tolerance and hyperalgesia: Outcome at 6 months. Pain Med 2012;13(11):1524-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918645&pid=S1134-8046201400050000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">53. Lee C, Song YK, Jeong HM, Park SN. The effects of magnesium sulfate infiltration on perioperative opioid consumption and opioid-induced hyperalgesia in patients undergoing robot-assisted laparoscopic prostatectomy with remifentanil-based anesthesia. Korean J Anesthesiol 2011;61(3):244-50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918647&pid=S1134-8046201400050000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">54. Singler B, Tröster A, Manering N, Schüttler J, Koppert W. Modulation of remifentanil-induced postinfusion hyperalgesia by propofol. Anesth Analg 2007;104(6):1397-403.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918649&pid=S1134-8046201400050000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">55. Wang QY, Cao JL, Zeng YM, Dai TJ. GABAA receptor partially mediated propofol-induced hyperalgesia at superspinal level and analgesia at spinal cord level in rats. Acta Pharmacol Sin 2004;25(12):1619-25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918651&pid=S1134-8046201400050000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">56. Compton P, Kehoe P, Sinha K, Torrington MA, Ling W. Gabapentin improves cold-pressor pain responses in methadone-maintained patients. Drug Alcohol Depend 2010;109(1-3):213-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918653&pid=S1134-8046201400050000500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">57. Van Elstraete AC, Sitbon P, Mazoit JX, Benhamou D. Gabapentin prevents delayed and long-lasting hyperalgesia induced by fentanyl in rats. Anesthesiology 2008;108(3):484-94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918655&pid=S1134-8046201400050000500057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">58. Xuerong Y, Yuguang H, Xia J, Hailan W. Ketamine and lornoxicam for preventing a fentanyl-induced increase in postoperative morphine requirement. Anesth Analg 2008;107(6):2032-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918657&pid=S1134-8046201400050000500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">59. Akbari E. The role of cyclo-oxygenase inhibitors in attenuating opioid-induced tolerance, hyperalgesia, and dependence. Med Hypotheses 2012;78(1):102-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918659&pid=S1134-8046201400050000500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">60. Belgrade M, Hall S. Dexmedetomidine infusion for the management of opioid-induced hyperalgesia. Pain Med 2010;11(12):1819-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918661&pid=S1134-8046201400050000500060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">61. Zheng Y, Cui S, Liu Y, Zhang J, Zhang W, Zhang J, et al. Dexmedetomidine prevents remifentanil-induced postoperative hyperalgesia and decreases spinal tyrosine phosphorylation of N-methyl-d-aspartate receptor 2B subunit. Brain Res Bull 2012;87(4-5):427-31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918663&pid=S1134-8046201400050000500061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">62. Andresen T, Staahl C, Oksche A, Mansikka H, Arendt-Nielsen L, Drewes AM. Effect of transdermal opioids in experimentally induced superficial, deep and hyperalgesic pain. Br J Pharmacol 2011;164(3):934-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918665&pid=S1134-8046201400050000500062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">63. Takahashi T, Okubo K, Kojima S, Nishikawa H, Takemura M, Tsubota-Matsunami M, et al. Antihyperalgesic effect of buprenorphine involves nociceptin/orphanin FQ peptide-receptor activation in rats with spinal nerve injury-induced neuropathy. J Pharmacol Sci 2013;122(1):51-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918667&pid=S1134-8046201400050000500063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">64. Induru RR, Davis MP. Buprenorphine for neuropathic pain - targeting hyperalgesia. Am J Hosp Palliat Care 2009;26(6):470-3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4918669&pid=S1134-8046201400050000500064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/dolor/v21n5/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Dirección para correspondencia:</b>    <br>&Aacute;ngela Gil Mart&iacute;n    <br>Servicio de Farmacia    <br>Hospital Universitario de Getafe    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Carretera de Toledo, km 12,500    <br>28905 Getafe, Madrid    <br>e-mail: <a href="mailto:angela.gil@salud.madrid.org">angela.gil@salud.madrid.org</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recibido: 27-02-14.    <br>Aceptado: 15-05-14.</font></p>      ]]></body><back>
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