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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b>CARTAS AL DIRECTOR</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>¿Hay sexo despu&eacute;s del dolor lumbar cr&oacute;nico?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Is there sex after chronic low back pain?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Sr. Director:</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque la calidad de vida en pacientes con dolor lumbar es un tema de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica cada vez m&aacute;s frecuente, pocos estudios han investigado los efectos del dolor lumbar en la funci&oacute;n sexual.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sabemos que la sexualidad es un aspecto importante de la calidad de vida. Investigaciones recientes han demostrado efectos negativos significativos en la actividad sexual en el 46 % de los pacientes con dolor lumbar cr&oacute;nico (1).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Varios estudios han demostrado que el dolor lumbar lleva a hombres y mujeres a reducir la frecuencia de las relaciones sexuales. En 2001, por ejemplo, Maigne y Chatellier reclutaron pacientes de una unidad de dolor vertebral, incluy&eacute;ndolos en un estudio prospectivo despu&eacute;s de los ex&aacute;menes cl&iacute;nicos y radiol&oacute;gicos. Todos los pacientes eran ambulatorios y los criterios de inclusi&oacute;n en el estudio eran los siguientes: dolor de intensidad moderada, de 25-60 a&ntilde;os de edad, y ten&iacute;an que haber estado experimentando dolor cr&oacute;nico de espalda o cuello durante m&aacute;s de 2 meses.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Los investigadores encontraron que, aproximadamente, el 34 % de los hombres y el 55,% de las mujeres reportadas disminuyeron la frecuencia del coito debido al dolor lumbar (1). La edad media de los participantes del estudio era de 43,6 a&ntilde;os para las mujeres y de 42,9 a&ntilde;os para los hombres.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un estudio similar en 2010 evalu&oacute; los problemas y comportamientos sexuales de 43 hombres y mujeres con hernia discal (edad media, 41,4 a&ntilde;os). Una escala visual anal&oacute;gica (EVA), el Cuestionario de incapacidad por dolor lumbar de Oswestry, la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresi&oacute;n (HAD) y un cuestionario de evaluaci&oacute;n de la sexualidad se administraron a los pacientes para evaluar el dolor y la disfunci&oacute;n sexual. El 84 % de las mujeres y el 55 % de los hombres informaron de problemas sexuales relacionados con el dolor lumbar (2).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Dos publicaciones m&aacute;s recientes han investigado qu&eacute; posiciones coitales pueden causar el menor dolor en pacientes con dolor lumbar sobre la base de pruebas biomec&aacute;nicas (3,4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sidorkewicz y McGill realizaron an&aacute;lisis biomec&aacute;nicos en 10 parejas sanas durante el coito (3,4). Para analizar los movimientos de la pareja utilizaron un sistema que es com&uacute;n en el desarrollo de la infograf&iacute;a y animaci&oacute;n de personajes de videojuegos. Con la ayuda de c&aacute;maras de infrarrojos rastrearon movimientos en el espacio tridimensional (3D) a trav&eacute;s de los marcadores reflectantes colocados en los cuerpos de los participantes. Las posiciones en 3D fueron traducidas a los &aacute;ngulos de la columna vertebral. Los investigadores tambi&eacute;n midieron la actividad de los m&uacute;sculos de la cadera colocando electrodos en la piel sobre estos m&uacute;sculos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, analizaron biomec&aacute;nicamente 5 posiciones coitales:</font></p>     <blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">- Una era en dec&uacute;bito lateral (conocida popularmente como "la cuchara").</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Dos posturas con la mujer en la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda ("estilo perrito"). En una de estas posiciones la mujer apoya la parte superior del cuerpo con los codos, y en la otra utiliza sus manos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Las 2 &uacute;ltimas posiciones evaluadas fueron dos versiones de la "posici&oacute;n del misionero". En una de ellas, el hombre manten&iacute;a la parte superior del cuerpo sobre sus manos, mientras que la mujer flexionaba m&iacute;nimamente las rodillas y las caderas; en la otra, el hombre se apoyaba en los codos mientras que la mujer flexionaba m&aacute;s las caderas y las rodillas. En ambas posiciones misioneras, la mujer manten&iacute;a sus pies en el colch&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">La posici&oacute;n que se tolera m&aacute;s f&aacute;cilmente durante el acto sexual va a depender de si un paciente tiene dolor con la flexi&oacute;n (flexi&oacute;n hacia adelante o sentado) o dolor con extensi&oacute;n (inclinarse hacia atr&aacute;s) (3,4).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Para los hombres con dolor de espalda y flexi&oacute;n intolerante, los estudios de Sidorkewicz y McGill reportaron que la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en la que la mujer apoya la parte superior del cuerpo con los codos era la menos probable que produjera dolor (3). La posici&oacute;n del misionero, en la que el hombre soporta el peso en sus manos fue la siguiente con menos probabilidades de ser dolorosa que encontraron, seguida por la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en que la mujer soporta la parte superior de su cuerpo utilizando sus manos; y luego la posici&oacute;n del misionero en el que el hombre se apoya sobre los codos. La posici&oacute;n de dec&uacute;bito lateral era m&aacute;s probable que produjera dolor para los hombres con dolor lumbar cr&oacute;nico y flexi&oacute;n intolerante.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La posici&oacute;n mejor tolerada para las mujeres con dolor lumbar-flexi&oacute;n intolerante fue la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en la que la mujer soporta su cuerpo sobre sus manos, seguida, en orden descendente, por la posici&oacute;n de dec&uacute;bito lateral, la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en la que la mujer soporta su cuerpo sobre los codos, y la posici&oacute;n de misionero en el que el hombre mantiene la parte superior del cuerpo con las manos estando las caderas y las rodillas de la mujer m&iacute;nimamente flexionadas (4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para las mujeres con dolor de espalda y extensi&oacute;n intolerante, las posturas mejor toleradas eran las inversas al caso anterior: la "posici&oacute;n misionera" en la que el hombre est&aacute; apoyando la parte superior de su cuerpo con los codos y la mujer flexiona la cadera y las rodillas era la que menos probabilidades ten&iacute;a de provocar dolor; mientras que la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en la que la mujer apoyaba su parte superior del cuerpo con las manos y el hombre de rodillas detr&aacute;s de ella era la m&aacute;s probable para causar dolor (4).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero, ¿qu&eacute; pasa si el dolor de espalda se agrava por el movimiento? El estudio en las mujeres tambi&eacute;n investig&oacute; posiciones coitales para evitar si el dolor lumbar se ve&iacute;a agravado por el movimiento (4). En ese caso, la posici&oacute;n m&aacute;s tolerada era la posici&oacute;n del misionero con el hombre sosteniendo su parte superior del cuerpo con los codos y la mujer flexionando las caderas y rodillas, seguido, en orden descendente, por la posici&oacute;n del misionero en la que el hombre est&aacute; apoyando su parte superior del cuerpo con las manos y la mujer flexiona m&iacute;nimamente las caderas y las rodillas, la posici&oacute;n de dec&uacute;bito lateral y, por &uacute;ltimo, la posici&oacute;n cuadr&uacute;peda en que la mujer apoya la parte superior del cuerpo con las manos, con el hombre de rodillas detr&aacute;s de ella.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por tanto, seg&uacute;n estos datos, los m&eacute;dicos no debemos recomendar una posici&oacute;n igual para todos los pacientes con dolor lumbar a la hora de mantener relaciones sexuales. Por ello, debemos fomentar el di&aacute;logo con los pacientes con dolor lumbar cr&oacute;nico para intentar mejorar su vida sexual.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>A. Alc&aacute;ntara Montero y A. Gonz&aacute;lez Curado</b>    <br>Unidad del Dolor. Hospital Don Benito-Villanueva de la Serena. Don Benito. Badajoz.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Maigne JY, Chatellier G. Assessment of sexual activity in patients with back pain compared with patients with neck pain. Clin Orthop Relat Res 2001;385:82-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4940158&pid=S1134-8046201600010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Akba&#351; NB, Dalbayrak S, K&uuml;lc&uuml; DG, Yilmaz M, Yilmaz T, Naderi S. Assessment of sexual dysfunction before and after surgery fur lumbar disc herniation. J Neurosurg Spine 2010:13:581-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4940160&pid=S1134-8046201600010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Sidorkewicz N, McGill SM. Male spine motion during coitus. Spine (Phila Pa 1976) 2014;39:1633-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4940162&pid=S1134-8046201600010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Sidorkewicz N, McGill SM. Documenting female spine motion during coitus with a commentary on the implications for the low back pain patient. Eur Spine J 2015;24:513-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4940164&pid=S1134-8046201600010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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