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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><B>EDITORIAL</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><B>El lenguaje de las heridas</B></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Javier Soldevilla Agreda</b></font></p>     <P><font face="Verdana" size="2">Director de Gerokomos</font></p>     <P>&nbsp;</p>     <P>&nbsp;</p>     <P><font face="Verdana" size="2">Hace tiempo que anidaba en m&iacute; el deseo y &aacute;nimo de ocupar este espacio por un ideario metaf&oacute;rico sobre el lenguaje de las heridas, acogiendo y ordenando lo que a diario y desde hace a&ntilde;os viene ingresando en un diccionario especial, rico, sensitivo, que cada vez tiene m&aacute;s voces aportadas por profesionales de la salud dedicados a este cuidado, que han desarrollado aptitudes que les permiten no s&oacute;lo descubrir y &quot;entender&quot; ese conjunto de se&ntilde;ales, sino incorporar nuevas acepciones y, especialmente, utilizar esta capacidad que les acerca a la excelencia en provecho de miles de pacientes y de sus lesiones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sobresale una naciente academia de mujeres y hombres de distintas disciplinas que velan por alzar el conocimiento sobre estas fallas de salud y sacar de las tinieblas una negada ciencia del cuidado de las heridas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A buen seguro, ahora algunos de ustedes se preguntar&aacute;n si he perdido el juicio o quiz&aacute;, los m&aacute;s generosos, se dir&aacute;n cu&aacute;les son esos t&eacute;rminos en los que se acu&ntilde;a este lenguaje no escrito del que hablo, qu&eacute; cadencia tiene su doctrina o, yendo un poco m&aacute;s all&aacute;, c&oacute;mo ser capaz de conquistar la capacidad de interpretar su murmullo, las m&aacute;s de las veces sutil, ensordecido por estridencias que tienen capacidad de acallar lo realmente importante, sobresaliendo lo banal.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son numerosos los sonidos articulados que las heridas dictan manifestando, como lenguaje, lo que &quot; piensan o sienten &quot;, pero son variantes, perecederos, y requieren de toda la vocaci&oacute;n y atenci&oacute;n para ser adecuadamente interpretados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cada herida va a elegir un conjunto de se&ntilde;ales que dan a entender algo concreto, a veces no convencional, nunca matem&aacute;tico, pero no debemos olvidar en primera instancia que la voz no nace de ese hueco lacerado, de esa escara putrefacta o del tejido neoformado que se sit&uacute;a en nuestras retinas, sino de un ser superior, su &uacute;nico due&ntilde;o, a menudo el gran olvidado, el que m&aacute;s sufre a diario ese mal. Lo que suena, no tenga dudas, es su alma y, con forma m&aacute;s terrena, el dictado de su bienestar, de su estado general, de la cantidad de energ&iacute;a, deseos, fortalezas o miserias que lo acompa&ntilde;an o lo sustentan. Creo firmemente, y as&iacute; lo he defendido, que el mejor espejo para presumir la evoluci&oacute;n de un paciente es, de tenerlas, el progreso o retroceso de sus heridas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A menudo se nos olvida, a pesar de su reiterado recuerdo en nuestra formaci&oacute;n, que el objeto de nuestros cuidados no es la herida sino el ser que las sufre, y que en la mayor parte de las ocasiones las respuestas a nuestra b&uacute;squeda del porqu&eacute; de esa torpidez, aburrimiento o mala marcha de las lesiones de la piel se encuentra al otro lado de la cama, en ese cuerpo &quot; entero &quot; regido por una mente, alimentada de mayor o menor lucidez. &Eacute;sa es la primera y principal se&ntilde;al, la acepci&oacute;n may&uacute;scula de ese inici&aacute;tico lenguaje.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No olviden en su instrucci&oacute;n cultivar una especial sensibilidad para apreciar, compartir y aliviar el dolor que puede acompa&ntilde;ar a nuestros protegidos y cuyo origen frecuentemente reside en esas heridas en jaque o en nuestras propias elecciones para su atenci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con esa l&uacute;cida cl&aacute;usula prevaleciendo como mandamiento principal, hay muchos sonidos, se&ntilde;ales que manan de la lesi&oacute;n y de su cintur&oacute;n, de esa a menudo olvidada piel perilesional y que alg&uacute;n d&iacute;a relataremos con m&aacute;s detalle.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La sinfon&iacute;a es bella, las se&ntilde;ales dan a entender c&oacute;mo est&aacute;. La comunicaci&oacute;n entre el paciente y su cuidador nace de ese intercambio de datos que precisa de adiestramiento y deseo de saber interpretar adecuadamente. Por lo general, son detalles. El olor, el brillo, la coloraci&oacute;n, el matiz, la configuraci&oacute;n, la forma, los t&uacute;neles o laderas, el mosaico de tejidos que coinciden, lo que est&aacute; presente o ausente, el te&ntilde;ido del ap&oacute;sito que retiro, el pulso del exudado por permanecer o salir de all&iacute;....Todos estos elementos cobran forma en el tiempo y en el espacio y hablan por s&iacute; mismos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si&eacute;ntate ahora frente a ese paisaje. Silencia tus prejuicios y los rumores, si existieran, de lo poco importante que es tu misi&oacute;n. Abre todos los sentidos, los poros de tu propia piel y escucha. Integra todos esos dictados que ma&ntilde;ana pueden, a buen seguro, no volverse a  manifestar as&iacute;. Conjuga sus pasiones. Discierne lo que quiere prevalecer de lo poco evidente. Ordena todos esos signos y jerarquiza las peticiones que ese pa&ntilde;o te traslada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Ahora s&oacute;lo resta aplicar el juicio correcto para elegir qu&eacute; hacer. Es un lenguaje de muy alto nivel, aunque muchos, por desconocimiento o desidia, quieran devaluar. Las heridas tienen esa capacidad de hablarnos y me atrever&iacute;a a decir llevarnos de la mano para la elecci&oacute;n adecuada de uno u otro material, de una u otra intervenci&oacute;n, acertada para ese preciso momento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando se llega a conocer su lenguaje, la comunicaci&oacute;n se establece. Sabremos entonces qu&eacute; siente y qu&eacute; necesita, y de acuerdo a esa trama compleja de informaci&oacute;n actuaremos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Seguro que ma&ntilde;ana los nuevos sonidos de esa persona, de esa herida, expresar&aacute;n gratitud.</font></p>      ]]></body>
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