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</front><body><![CDATA[ <p align="left"><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>¿Qui&eacute;n defiende a esos ancianos?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Who protects these old people?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Javier Soldevilla Agreda</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Director de Gerokomos</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Sin el estilo literario de uno de los grandes, pero con el detalle m&aacute;s rico y escabroso de una novela de Poe y con los ojos empa&ntilde;ados conforme transcurr&iacute;a el relato, una madre y una hija, dos generaciones de enfermeras, me contaban hace unos d&iacute;as una reciente visita a una peque&ntilde;a residencia de ancianos ubicada en su merindad para interesarse por uno de sus nuevos inquilinos. Una aleaci&oacute;n de desconocimiento, desatino y desinter&eacute;s, junto a falta de personal, ausencia de profesionales cualificados y descarada gesti&oacute;n mercantilista, hab&iacute;a convertido aquel espacio, a su juicio, en una delegaci&oacute;n del infierno, donde muchas personas sufr&iacute;an los errores, la justicia unipersonal o la valoraci&oacute;n de sus padecimientos por incalificables trabajadores que, ante la falta de algo mejor, ganaban su raqu&iacute;tico sueldo en este terreno.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La palabra indefensi&oacute;n, el gesto de desprecio hacia aquel lugar y hacia los que deb&iacute;an atenderlo se fueron repitiendo en esta conversaci&oacute;n fortuita. ¿Qui&eacute;n defiende a estos ancianos? No s&eacute; bien si fue su mensaje final, una petici&oacute;n a los cuatro vientos o... Aquel encuentro ha servido hoy de detonante para esta breve reflexi&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Son varias las citas de esta tribuna con denuncias de situaciones de maltrato a los m&aacute;s mayores de nuestra sociedad en sus formas m&aacute;s perversas, especialmente cuando se aplica a personas dependientes, incapaces de defenderse, tan siquiera de salir corriendo a pedir ayuda. No son los malos tratos f&iacute;sicos, como apuntan los escasos estudios sobre el tema, lo que m&aacute;s se observa en esta poblaci&oacute;n, sino -seguro- formas de negligencia y de desprecio ps&iacute;quico que desgastan cuerpo y alma de los afectados. Pero, como bien se preguntaban estas colegas,¿c&oacute;mo podemos poner en evidencia esas formas de violencia ahogadas por la incapacidad o el desinter&eacute;s, secuestradas por el aislamiento, mutiladas a veces por los lazos familiares, silenciadas por la amenaza de la desatenci&oacute;n, olvidadas por las instituciones y, al parecer, por gran parte de la sociedad?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No tengo dudas de que hacer visible este fen&oacute;meno de crueldad social, en el que, sin cuantificar por sus dificultades, hemos ca&iacute;do, precisa de valent&iacute;as personales y organizacionales; de denuncias de ciudadanos y profesionales de buena fe; de normativas y reglamentos institucionales que no permitan -con plantillas imposibles- un cuidado indigno; de una mayor sensibilidad por parte de todos los ciudadanos que deben conocer por todos los medios esos miles de posibles casos ocultos que conviven en el rellano de su escalera, silenciosos, presos de los m&aacute;s cercanos o de cuidadores ajenos y enajenados; del desarrollo de alertas en las organizaciones sanitarias, policiales y de la judicatura, que velen por estas formas de comportamiento irracional para con los m&aacute;s mayores, quienes no pasar&aacute;n a menudo por los servicios de urgencia o por los mostradores de comisar&iacute;as o juzgados y que precisar&aacute;n que alguien vaya en su busca, a destapar estas mazmorras consentidas, tapizadas de hogares familiares o de establecimientos para un retiro en paz.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Soy consciente de que estos planteamientos y propuestas deben contar con la decidida voluntad de pol&iacute;ticos y agentes sociales que unan sus esfuerzos a las quebradas voces de organizaciones de mayores y algunas profesionales, con escaso eco hasta la fecha.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este sentido, no querr&iacute;a dejar de apuntar de nuevo la necesidad de dar vida a una figura, la del Defensor del Mayor, que pudiera aglutinar esas sensibilidades, recibir denuncias, intervenir desde la independencia en esas situaciones de ocultismo en la atenci&oacute;n -medien denuncias o intuici&oacute;n-, alertar a la sociedad a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, parlamentos, etc., de su rol y posibilidades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Fue el Ayuntamiento de Valencia, en 2003, pionero en esa creaci&oacute;n con unas competencias limitadas al asesoramiento, informaci&oacute;n, atenci&oacute;n y ayuda a los mayores de 60 a&ntilde;os, prestando especial atenci&oacute;n a situaciones de malos tratos o de desprotecci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No conozco a ciencia cierta cu&aacute;ntas solicitudes de "ayuda" se han recibido en la Plaza de Am&eacute;rica de la capital del Turia, pero lamento enormemente que esta iniciativa no haya sido secundada, reproducida o anexionada por la Conferencia de Municipios, la propia Comunidad Aut&oacute;noma o cualquiera de las otras administraciones regionales, locales o el propio gobierno de la naci&oacute;n, como hiciera a&ntilde;os atr&aacute;s con la indiscutible figura del Defensor del Pueblo, de quien quiz&aacute;s pudiera pender.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nadie m&aacute;s ha querido dotar de vida a una figura que no dudo que, si se le permitiera, ser&iacute;a bast&oacute;n de apoyo, brazo en&eacute;rgico y voz de la conciencia de una sociedad ante su compromiso con aqu&eacute;llos que fueron los responsables de su construcci&oacute;n y que en nuestro pa&iacute;s se cuentan por millones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sobre la dependencia, autoridad y atributos personales de este Defensor del Mayor, creo que pod&iacute;amos conjeturar en raz&oacute;n de sus valedores y &aacute;mbito de actuaci&oacute;n, entendiendo en cualquier caso que deber&iacute;a tener unos s&oacute;lidos conocimientos gerontol&oacute;gicos arropando a un esp&iacute;ritu &iacute;ntegro, valiente e independiente. Lo que habr&iacute;a de destaparse, el calado de las "batallas", sin duda lo requerir&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Queda ahora insistir hasta llamar la atenci&oacute;n de quienes tienen el poder para posibilitar este bien social, defensor de los derechos de los m&aacute;s mayores de nuestra sociedad. Estas l&iacute;neas, desde su modestia, buscan ser un nuevo granito de arena en esta petici&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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