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</front><body><![CDATA[ 
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="4"><b>"El d&iacute;a de los abuelos"</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="4"><b>Grandparents´ day</b></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2"><b>J. Javier Soldevilla Agreda</b></font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Director de <i>Gerokomos</i></font></p>
    <p>&nbsp;</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Desde hace unos a&ntilde;os, el d&iacute;a del calendario religioso de San Joaqu&iacute;n y Santa Ana se dedica en nuestro pa&iacute;s tambi&eacute;n a la memoria y al reconocimiento de todos los abuelos.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Resortes a buen seguro especialmente sensibles en este tiempo han hecho que me haya fijado de una manera especial en la proyecci&oacute;n medi&aacute;tica y el mensaje de este festejo. De forma mayoritaria he captado documentos positivos apoyados en felices parejas de adorables ancianos rodeados de los suyos, luciendo porte de independencia y sabidur&iacute;a, a la que apelan como valor insustituible y contribuyente para el resto de la sociedad pero, sinceramente, se me ha quedado corto.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Entiendo que una exaltaci&oacute;n en un d&iacute;a especial debiera proyectar de la manera m&aacute;s eficaz el merecido homenaje al grupo de personas que hoy, a pesar de las vicisitudes, esperemos pasajeras, nos permiten disfrutar de un escenario mejorado de bienestar. Ser&aacute; un did&aacute;ctico recordatorio para aquellos que a menudo ponen en tela de juicio la inversi&oacute;n que la sociedad hace sobre un grupo de improductivos seres.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Sin duda, ser&iacute;a un gran d&iacute;a para llamar la atenci&oacute;n tambi&eacute;n sobre una abultada poblaci&oacute;n de mayores que, lamentablemente, no disfrutan de las destacadas mieles de las personas enteramente independientes, subyugadas por enfermedades cr&oacute;nicas y procesos discapacitantes que, al tiempo, provocan una reclusi&oacute;n menor en sus domicilios, o global como cadena perpetua en centros asistenciales. Esa cara menos conocida es numerosa y creciente, y a veces se edulcora con im&aacute;genes sensibles, establecimientos extraordinarios o casas llenas de luz y de gente. No toca este a&ntilde;o tampoco resaltar esa cara menos amable de la vejez. Promocionar la vejez saludable, aplaudir los programas encaminados a mantener las condiciones de salud con todos sus matices, debe convivir con una reflexi&oacute;n seria sobre este grupo tambi&eacute;n de personas mayores, que han ganado a&ntilde;os a la vida, pero con una hipoteca que no deja de crecer en p&eacute;rdida de salud, tan opresiva como las que muchos conciudadanos de otras edades sufren en estos momentos.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">No quisiera romper ni tan siquiera ensombrecer un poco esa imagen y llamamiento que invita a rendir pleites&iacute;a y agradecimiento a una vejez rosa y verde, a un envejecimiento cabal y libre, a un declinar digno y sosegado, a la figura del papel de abuelo que tanto afecto da como el que recibe, al papel b&aacute;sico que ocupa, cada d&iacute;a m&aacute;s, en el mantenimiento de sus familias en el m&aacute;s amplio sentido de la palabra, al mutuo enriquecimiento vivencial de nietos y abuelos cuando se da en un escenario limpio, sin presiones, sin sobrecarga, sin obligaciones insalvables. No quisiera ser yo el responsable. No.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">No me gustar&iacute;a que en esta fiesta de los abuelos se dejara de rendir, al tiempo, un reconocimiento especial a las familias y a los profesionales del cuidado que dan soporte para lograr esa ansiada meta de envejecer en casa o al esfuerzo de unos y a la profesionalidad de los otros, cuando el devenir de esas vidas, menos retratadas, menos sonoras, institucionalizadas y dependientes, queda en manos de profesionales que han de resistirse, con formaci&oacute;n y vocaci&oacute;n, a tentativas de cuidados diarios de escasa calidad. Total, son personas sin capacidad de demandarlo y con un futuro a todas luces limitado.</font></p>
    <p><font face="Verdana" size="2">Durante el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o se convocar&aacute;n las pruebas para la obtenci&oacute;n por la v&iacute;a extraordinaria del t&iacute;tulo de especialista en Enfermer&iacute;a Geri&aacute;trica. M&aacute;s de nueve mil solicitudes, que descansan ahora en el Ministerio de Educaci&oacute;n, dar&aacute;n luz a millares de especialistas que ser&aacute;n milicia del conocimiento enfermero en la atenci&oacute;n a los mayores y adalides de un ejercicio profesional exquisito con este grupo, en cualquiera de sus circunstancias y condiciones, al que cada final de julio se le seguir&aacute;n dedicando titulares afables y, muchos menos, el resto de los d&iacute;as de cada a&ntilde;o.</font></p>
     ]]></body>
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